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Full text of "Colección de documentos inéditos para la historia de España..."

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COLECCIÓN 



DE DOCUMENTOS INÉDITOS 



PARA LA HISTCmiA DE ESPAÑA. 



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COLECCIÓN '^^ , 



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DOCliNEIIITOS lÜDITOS 



PARA LA HISTORIA DE ESPAM 



H» 



EL MARQUÉS DE LA FUENSANTA DEL VALLE. 



9. JOSI SilCIO liM T D. ISUCISCO DE ZiBAUnRI. 



TOMO LXXV. 



« V 






MADRID 

IMPRENTA DE MIGUEL' OINKSTA 
Calle ét CaMpenanet, alm. 8 

4880 (V 



ADVERTENCIA PRELIMINAR. 



Habiéndose terminado la publicación de la importante 
obra titulada Los Sucesos de Flandes y Francia por el 
capitán Alonso Vázquez, ha llegado también el caso de 
cumplir nuestra promesa de ilustrar este precioso tra- 
bajo con la interesante y curiosa correspondencia 
de varios Capitanes y soldados que combatieron en 
aquellas guerras, y además con diversas cartas origina- 
les del Príncipe de Parma y de otros famosos perso- 
najes K 

Cuando hicimos la mencionada oferta, contábamos 
con las copias de las referidas correspondencias, sacadas 
del Archivo de Simancas y de la colección de nuestro 
colaborador el señordeZabalburu,é igualmente podiamos 
disponer de las prometidas cartas , que proceden de la 
selecta y numerosa colección que llegó á reunir el señor 
'D. José Salva, de honrosa y grata memoria, y que con 
tan singular acierto dirigió antes que nosotros la publi- 
cación presente. 

Pero después vino á favorecernos la fortuna aún más 
allá de nuestras primitivas esperanzas, pues que hemos 
tenido á nuestra disposición los más ricos y valiosos ma- 



< El deseo de comprobar un dato importante , es causa de que 
no se publiquen en este tomo , según anunciamos , varias cartas de 
D. Juan de Austria, pero creemos que pronto podremos cumplir 
nuestra promesa. 



VI 



nuscritos, y entre ellos, uno de singular mérito y estima, 
en el que magistralmente se relatan los más interesantes 
pormenores de la famosa Batalla de Rocroy . 

En efecto, no satisfecho el Excmo. Sr. D. Antonio Cá- 
novas del Castillo con que el Gobierno * dispense pro- 
tección generosa y decidido apoyo á esta publicación tan 
importante y útil para la Historia patria , ni con haberse 
dignado escribir para ella el erudito y concienzudo pró- 
logo que precede á las Memorias dt Matim de Novoa, 
ayuda de Cámara del Rey D. Felipe I Vy ha llevado su 
amabilidad para con nosotros, y su interés y celo por la 
Colección de Documentos inéditos y hasta el punto de fran- 
quearnos su riquísima y selecta biblioteca, en la que fi- 
gura la citada Relación, manuscrita, de la interesante y 
célebre campaña de 1643, dirigida por el esforzado Don 
Francisco de Meló, Marqués de Tordelaguna y Capitán 
General de los Estados de Flandes. 

Permítasenos, pues , el dar aquí público y solemne 
testimonio de gratitud al Sr. Cánovas del Castillo 
por su benevolencia para con nosotros, y por sus plau- 
sibles y nobilísimas aficiones históricas y literarias, por- 
que sin duda es admirable y digno de alabanza el que 
tan eminente repúblico encuentre ccasion y coyuntura, . 
en medio de sus gravísimas ocupaciones, para consa-« 
grar con notable fruto y lucimiento algunas horas á la' 
investigación, siempre afortunada y provechosa , de ar- 
duos problemas de crítica ó de Historia, desvaneciendo 
errores, exclareciendo hechos, compulsando códices, afi- 
nando noticias, emitiendo nuevos y luminosos juicios, 
y poniendo, al fin, la verdad en su punto, como lo hizo con 
respecto al mencionado Matías de Novoa, á quien le res- 



< Deber de justicia es, consignar también en este lugar nues- 
tra gratitud al Excmo. Sr. Ck>nde de Toreno, que como Ministro de 
Fomento, y como Presidente del Ck>ngreso, ha favorecido notable- 
mente á nuestra publicación. 



VII 



tituyó con indiscutible evidencia, el nombre y la gloria 
de autor estimable que la posteridad le habia usurpado, 
atribuyendo á otros sus dos extensas obras sobre los rei- 
nados oscurísimos de Felipe III y Felipe IV. 

Cumplido este deber de gratitud, diremos que el pre- 
sente Yolúmen, además de la preciada relación ya refe- 
rida, contiene varios apuntamientos del despacho para 
Milajtf y.'Sa^oya, relativos á la jornada del Duque de Alba 
á Flatldé¿, «ñ los que son muy de notar las minuciosas 
prevenciohes que exige el arte difícil del mando; algu- 
nas minutas de cartas del Rey D. Felipe 11 al dicho Du- 
que, y otras de éste al mencionado Monarca; diversas 
relaciones de lo sucedido en los Estados Bajos en dife- 
rentes datas ó periodos de tiempo; una curiosa colección 
de artículos, que forman cierta especie de Ordenanza 
militar para la infantería alemana al servicio de España; 
las capitulaciones referentes á la restitución ¿ nuestro 
ejército de la plaza de Mons; numerosas cartas de Don 
Fadrique de Toledo á su padre el Duque de Alba sobre 
varios asuntos, y especialmente respecto á las alterna- 
tivas, apreturas, conflictos, zapas, minas, escaramuzas, 
triunfos y desastres en el famoso sitio de Harlem, con 
otras muy peregrinas y sabrosas noticias, llenas de co- 
. \ondfi local y de interés palpitante, relativas al expre- 
;. saSo asedio, y sacadas de la correspondencia que algu- 
•nos Capitanes y soldados particulares de aquellos ter- 
cios mantenian con sus amigos. 

Fué el sitio de Harlem por demás costoso y porfiado; 
las tropas escasas para el intento; los pertrechos insufi- 
cientes; las escaramuzas repetidas y sangrientas; los 
bastimentos pocos; las privaciones muchas, y los pade- 
cimientos inauditos y grandes; pero fueron mayores 
todavía el valor y la constancia del general sitiador, Don 
^^rique de Toledo, y de los incansables é invencibles 
^ e3pañole6, que tenian que suplir su corto número con 
lóíi más rudos trabajos, haciendo las guardias noche y 



• • • 






VIII '^^ ' 



m 

ái% con el agua hasta las rodillas, robando al sueño las 
horas y llenando los dilatados ámbitos del bloqueo , nio ' 
con su presencia, sino con la vigilancia perpetua de los 
ojos y los certeros disparos de los arcabuces. 

Cuéntase que en uno de los más graves* «puros del 
prolongado cerco , escribió D. Fadrique á sií padre de- 
mandándole algún socorro de tropas, y quiz^i|hnifesT 
tando algún desaliento, y que entonces el duijuelro Alba, 
le mandó á decir con D. Bemardino de Mémdoía^ tjüe" ■' 
no le tendría por su hijo si jamás le hubiera pfáádó poir " *l 
el pensamiento el apartarse de Harlem sin •rendirla, y . //j 
que cuando él muriese en el asedio, vendría. él propi(> . '. 
Duque en persona á mantenerle; y que faltando los dos, • ;.'. 
la Duquesa, su mujer, iría desde España á lo mismo: pa-r * •• . 
labras memorables y dignas de la Historía, que revelan •* /. 
en grado supremo la soberana fuerza del alma, lacuaí - 
principalmente consiste en la enérgica detenainacion; ' ^ .• 
de la voluntad inquebrantable. . v '^ 

Además de las prometidas cartas del Duque de Parmá, 
Alejandro Farnesio, y de otros importantes documentos " • 
que se refieren á la época en que aquel gobernó los- }**, 
Países^Bajos, contiene este volumen la Relación de ik* 
campaña del año de 1635, por el capitán D. Diego ;dj9». 
Luna y Mora , Gobernador del fuerte de Burque eíi. Irf \ \ •' 
ribera de Amberes; la de la campaña del año 4? IflSOj* ,- / 
dirigida al Rey D. Felipe IV por Juan Antonio -Víncárl,** 
Secretario de los avisos secretos de guerra ; la Relación 
de lo sucedido en Flandes desde 1648 hasta 1653 , dic- 
tada por el Conde de Fuensaldaña , Capitán gei\eral ¿e 
aquel ejército durante este período, y las variantéfi entre 
el relato de Vincart y el de Cardinael, con otras minutas^., 
instrucciones y documentos de diversa índole, prolifóí^ . 



%< 



*v: 



^ Comentarios de D. Bemardino de Mendoza de lo sacedidol eli . 

• é. 
las guerras de los Paísen-Bajos, desde el año de 1567 hasta el * 



o •^•? 



de 1517.— Madrid, por Pedro Madrigal, 1502.< 



• *•' 






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•. . . 



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de enumerar aquí , bien, que debidamente clasificados en 
su lugar oportuno. 

Ahora bien, la obra del capitán Vázquez empieza 
en 1577 y acaba en los sucesos de 1592; resultando así 
que la ilustración ofrecida por nuestra parte abarca 
desde el año de 1567 hasta el de 1653, ó sea un período 
de 86 años; y aun cuando en este espacio de tiempo se 
interrumpa algunas veces la rigorosa serie cronológica, 
siempre aparecerá que hemos hecho todo cuanto nos ha 
sido posible para cumplir concienzudamente nuestra 
promesa. 

Tal vez nos haya faltado el acierto; mas no la buena 
voluntad en corresponder con nuestros constantes des- 
velos á la favorable acogida que el público nos dispensa, 
comprendiendo sin duda que los Documentos inéditos 
son, por decirlo así, la materia prima de la Historia, y 
que sólo de ellos pueden sacar los eminentes historiado- 
res sus narraciones ordenadas, tersas, interesantes, ve- 
rídicas y de provechosas enseñanzas, al modo que de la 
tosca é inerte cantera , sabe sacar el escultor inspirado 
la estatua, radiante de verdad y de belleza. 



APUNTAMIENTOS ' 

DKL DBSPACHO PABA HILAN T SABOTA, TOCANTES Á LA JOBNADA 

DEL DUQUE DE ALYA Á FLANDES. 

(ArchJYO general de Simancas.— Estado.— Legajo túm. 585.) 

CabM de los despachos que se han de hacer para juntar en L(ym^ 
bardia la infantería española y caballería ligera. 



Al duque de Alburquerque. 

Hay de número en las nneye compañías de caballos ligeros 
qne de ordinario se entretienen en Lombardía, con la guarda 
de á caballo del General, sin los 30 arcabuceros della, 460 
caballos ligeros; los 210 españoles y los 250 restantes italianos 
y albaneses ; y porque este número es pequeño para el que 
conviene juntar, convendría se ha de fsicj escreYÍr al duque de 
Alburquerque que S. M., por más brevedad, se ha resuelto 
de servirse en esta ocasión para las cosas de Flandes de toda 
aquella caballería, y entrella, de la compañía de su guardia, 
Uniendo por cierto que con la gente darmas y la demás guarní* 
don ordinaria quedará seguro por agora lo de aquel estado, y 
como por ser el número della de más de 460 celadas, quiere que 
los Capitanes acrecienten hasta 100 celadas cada uno; de ma- 
nera que en las dichas nueve compañías haya el número de 
900 caballos ligeros; y que conforme á esto mande que los Ca- 



* La fecha de estos Apuntamientos debe ser la de 4567, que es cuando se 
disponía la ida del duque de AU» á Flandes. 

Tomo LXXV. 1 



pítanos los levanten y hagan ^ luego que Uegpie el dinero que 
se le enviará con otro, con toda la brevedad posible, señalán- 
doles los alojamientos necesarios donde los puedan juntar como 
es costumbre; y que para que con mayor facilidad los puedan 
hacer, no embargante que en aquel Estado no se les suele dar 
más que una paga anticipada siempre que ha sido menester 
levantar caballería, hará dar cada fsicj, se le remiten 4.840 eseu^ 
dos para dos pagas, á las dichas 440 celadas que así se han de 
juntar de nuevo, advirtiéndole que los Capitanes de las cuatro 
compañías de españoles las han da crecer de españoles, y las de 
italianos, de italianos, y las de albaneses, de albaneses, y en 
falta de albaneses, de italianos. 

T porque se entiende que el marqués Malaespina, Capitán 
de una de las dichas compañías ordinarias, de algunos años á 
esta parte está inhábil y fuera de su entendimiento natural, y 
conviene proveer aquella compañía en otro Capitán que la 
rija y acreciente hasta el dicho número, teniendo respecto á lo 
que el conde Curcio * Martinnego, natural de Bresa, ha servido 
á S. M. en las guerras pasadas', lo ha parecido hacer merced 
della; y para que la estime y tenga en lo que es razón, que el 
dicho Duque le haga llamar y le hable, dándole la carta-cre- 
dencial de S. M. que para ¿1 se ha de enviar, y queriéndola 
aceptar le haga dar la posesión della y los dineros y aloja- 
miento para que la crezca al número de las dichas 100 celadas, 
y asimismo diga al dicho marqués Malaespina, la causa por la 
cual se le manda suspender su compañía, y como en rccom* 

pensa dello y de lo que ha servido le hace S. M. merced de 

de escudos de renta en cada un año, durante su vida 3. 

Asimismo se ha de escrevir al dicho duque de Alburquerque, 
como S. M. ha mandado á D. García de Toledo traiga allí al 
Estado de Milán toda la infantería española de los tercios de 



i Así en el original. 

s Al margen, de distinta letra: «En caso que esto conde Gurcio no acepte^ 
ooDViene mirar persona á quien se dé esta compaftia. » 

s Ídem, id.: «Asede hazer juntamente el despacho del marqués de líala- 
espina, dexando en blanco la suma.» 



3 

Nápolefi y Lombardía, Sicilia y Gerdeña para el dicho efecto; 
y que dorante el tiempo que estuviere en el dicho Estado la 
haga alojar y aprestar la dicha caballería, para que después 
puedan caminar los unos con los otros, conforme á la orden que 
para ello se dará, la qual se enviará luego; y que en lugar de 
ios 3.000 españoles del tercio de Lombardía se le enviarán de 
aquí otros 3.000 que se han mandado levantar. 

Será menester que se provea el dinero ^ para dos pagas á 
toda la dicha infantería con que se armen y pongan en orden 
antes que partan de Lombardía, porque según vernán destro- 
zados de la mar y el viaje que se les apareja en tan riguroso 
tiempo, por lo menos teman necesidad dellas , las cuales poco 
más 6 menos montarán 72.000 escudos, presupuesto que el nú- 
mero de los dichos cuatro tercios no será menos de 8.000 hom- 
bres, contando á razón de cuatro escudos y medio por cada uno 
al mes, inclusas en esta suma las pagas de los Maestres de 
campo, Capitanes, Sargentos mayores, Barracheles y otros 
Oficiales, y las ventajas de particulares. 

Para dos pagas á los dichos 900 caballos ligeros que ha de 
haber en las dichas nueve compañías con sus Capitanes y Oñ- 
cialee, de que asimismo ternán necesidad para su viaje, demás 
de la suma que se hubiere dado á los que nuevamente se 
levantaren, como arriba se contiene, será menester 11.340 
escudos , contándolas al respecto que se les suelen pagar en 
Lombardía, y sin tasas, porque habiendo de salir fuera de allí 
no es justo que se las den tasadas , si no es por el tiempo que 
allí se entretuvieren , especialmente habiéndoseles de crecer el 
sueldo, como se ha hecho otras veces cuando han ido á servir 
en Alemania y Flandes; pero es de advertir que se ha de escrevir 
al dicho Duque, que antes que la dicha caballería^ ordinaria 
salga de aquel Estado, la envié paga de lo que hubiere servido 
en él; y si en' Lombardía se han de levantar los 100 arcabuce- 



^ Al maleen: «Este dinero se ha de remitir á letra vista, ó si no enviarlo 
loégo, porque esté á punto para la necesidad.» 

s Ídem : « S. M« manda que sean españoles SO O y que se nombren buenos Ca- 
I^oes.» 



4 

ros, á caballo también , será menester dalles por lo menos npa 
paga mnerta y su alojamiento, como á los caballos ligeros, y 
dos pagas para su viaje como á los demás , para lo cual será 
menester 2.055 escudos; y en tal caso se ha de advertir dello 
al dicho duque de Alburquerque, y de acá han de ir señalados 
los Capitanes. 

Al duque de ürbino se ha de escrevir avisándole de la deli- 
veracion de S. M., y pidiéndole las 100 celadas que S. M. le 
paga en tiempo de paz para esta jornada; y porque se cree que 
las enviará pagadas hasta Lombardía , y de allí adelante ter- 
nán la misma necesidad que los otros y se les podrán dar otras 
dos pagas que montarán 1.420 escudos, y podráselea suspender 
la consignación que tiene en Ñapóles para ella. 

Al duqae de Florencia se ha de escrevir avisándole de lo 
mismo y rogándole sirva á S. M. durante esta jomada con 200 
caballos ligeros, para los cuales no se provee aquí el dinero que 
será menester, porque se cree que los enviará proveídos de todo 
lo necesario, al cual se ha de avisar, y de la misma manera al 
duque de Urbino para qué tiempo han de ser en Lombardía, y 
dello se ha de advertir al duque de Alburquerque para que 
los recoja y aloje por el tiempo que allí se hubiere de estar. 

Será menester que se lleven de respeto con la dicha infan- 
tería hasta 500 ^ arcabuces de Milán, con sus aparejos, y 1.000 
palas, picos y azadones, y 1.000 lanzas para la caballería ligera, 
y alguna cantidad de pólvora, plomo y mecha, y para ello y los 
carruajes en que se ha de llevar, parece que bastarán 4.000 
escudos, poco más <5 menos. 

Hacer electíon de la persona que ha de recoger y levantar 
toda esta gente con la orden y disciplina que se requiere, pues 
ha de pasar por tierras de otros Potentados y diferentes nacio- 
nes, el cual ha de llevar cartas de S. M., en blanco, por todo 
lo que se podria ofrecer en el viaje, é instrucción distinta y par- 
ticular de todo lo que hubiere de hacer, y c<5mo se ha de go- 
bernar y hacer con los unos y los otros. 



i Al mirgeii: « Al Duque que loe haga comprar. » 



Al duqpie de Saboya. 

Que por causa de sus indisposiciones ha diferido S. M. hasta 
ahora de darle parte desde el primer dia de las provisiones qae 
pensaba hacer para remedio de las desórdenes y desacato qae 
ha habido en los Estados de Flan des, y también por podello 
hacer con la deliveracion que ahora tiene hecha, y pedille jun- 
tamente su parescer como á tan amigo y deudo, y como por no 
poder desembarazarse tan presto de las cosas y órdenes que ha 
de dejar en el gobierno destos reinos, le ha parecido mandar 
juntar un ejército este invierno en Flandes con que se puedan 
refrescar, hasta tanto que S. M. vaya y con su presencia poner 
el remedio y orden que se requiere, y acordándose de las veces 
que le ha propuesto y ofrecido el paso por sus tierras, ha 
querido valerse ahora del y mandado para ello venir á Lom- 
bardía toda la infantería española que este verano ha andado 
en el armad», que serán hasta número de 8.000 soldados, y 
juntar con ella hasta 1.200 caballos, y rogalle los haga pasar 
por su Estado y dé orden como puedan ir con toda la brevedad 
posible, no obstante la dificultad que hay por estar el tiempo 
tan adelante y saboreándole cuanto se pudiere, porque más 
difícilmente (sie) y mejor venga en ello sin mostralle en nin- 
guna manera que acá se haya desconfiado jamás dello, antes 
haciendo fáciles á su industria todas las dificultades que en el 
paso podría haber. 

1 También convendrá que esta gente Heve consigo 300 gas- 
tadores, para hacer explanadas y otras cosas que se ofrezcan en 
el camino, especialmente para la montaña, que para tres meses 
montaría el sueldo, con el de los Capitanes y Cabos de escuadra, 
4.000 escudos. 

Lo que se ka de tratar con el duque de Saboya- 

Dalle cuenta de lo de Flandes, con la disculpa de no habér- 
selo comunicado antes como está puesta en el otro escrito. 



' Al margen : « Al de Alburquerque. » 



Dalle razón de la resolución de su ida y las causas por que 
no ha podido ser con mayor brevedad. 

Decille el peligro que aquello corre no poniéndolo luego 
remedio para que este invierno no caiga, y cómo. 

Como todos los remedios que allá se pueden dar con los mis- 
mos subditos, son flacos y sin que se pueda esperar ningún 
buen efecto dellos. 

Decille resolutamente como por estas causas está determi- 
nado de acudir con ejército grueso para quitalles el ánimo á 
los inquietos é inobedientes de poder contrastar con sus fuer- 
zas y animar á los buenos , y por este camino venga á alla- 
narse el país, porque, x)or no destruille, S. M. querría excusar, 
en cuanto pudiese, venir á guerra y rompimiento con ellos; y 
para que si por caso ellos se hallasen con algunas fuerzas 
S. M. las tenga tan gallardas como las piensa juntar, que- 
riendo, como en efecto quiere y es razón, quedar Señor obede- 
cido en el país. 

Que habiendo de ser esto así , le es fuerza llevar una buena 
banda de españoles y caballería ligera; y que le ruega quiera 
dalle su parescer por dónde le parece se pueden encaminar 
mejor y más brevemente por sus tierras, y que advierta á 8. M. 
muy particularmente del camino, jornadas é inconvenientes 
que en el dicho viaje se hallarán ó se pueden ofrecer, y los que 
él podrá allanar de los que hubiere, y si por parte de S. M. 
será menester hacerse algunas diligencias él avise con quién 
se deben hacer y en qué forma: lo cual todo quiere tener de 
su mano, como de hombre que tan bien lo entiende y sabe, que 
con tan grande amor se lo querrá decir y le querrá acomodar 
en la presente necesidad; y sí en el tiempo que dicha gente 
podrá pasar, si se suelen cerrar los pasos ó en alguna sazón 
del año y en qué tiempos, y si el cerrarse es de manera que 
con gastadores y diligencia se pueda abrir, y lo que para esto 
será menester. 

Asimismo, si S. M.,^ desembarazado de las cosas de aquí, 
podría con seguridad y comodidad hacer aquel mismo viaje, 
que muy particularmente envíe sobre esto su parecer; y si 



annado ó desarmado y, con qué gente ; y si paresciéndole 
que vaya armado^ qué fuerzas le paresce que deba de llevar 
consigo. 

Que después que haya hablado con el Duque y díchole 
el Duque que concederá el paso, le pida se envié personas 
particulares á reconoscer el país y los pasos , para que él le 
pueda enviar^ designando á S. M. y contentándose el Duque 
de ello. 

Escriba con correo propio al duque de Alburquerque le 
envié luego el capitán Campano con uno que sepa designar el 
país 9 al cual, después que llegue le ha de dar orden para que, 
juntamente con la persona que el duque de Saboya enviare, 
reconozca todos los pasos y las tierras que son del Duque, y 
qué tanto á la una y otra mano se extiende su país á confin 
con los vecinos ^ y qué país es el tal país que está en medio, sí 
es montuoso, si tiene valladas que vengan á dar sobrel mismo 
camino que se ha de hacer, y si hay tierras, fuertes ó castillos 
tan cerca que desde ellos puedan cortar la estrada^ y qué nú- 
mero de gente podría cargar y de qué calidad y naciones , y 
las jomsfcdas y alojamientos que S. M. podria hacer, y si seria 
país de caballería, y en qué partes se podrían aprouechar della^; 
por qué partes podrían ir carros y las vituallas , y si cerrados 
los caminos con la nieve seria gran dificultad ó no el abrillos, 
tanto para pasar la gente como para venir la vitualla que hu- 
biese de correr del país, y si en el país habría carruajes para lo 
dicho ó si seria menester llevarlos de fuera. 

Y en concluyendo con el duque de Saboya, despache luego 
al duque de Alburquerque con la carta que lleva para él, para 
que sin perder tiempo la envié al dicho capitán Campano allí á 
Turin, ó donde el dicho Duque se hallare, para despachalle 
desde allí , advirtiendo al dicho duque de Alburquerque , que 
asimismo envíe con el dicho capitán Campano ^ alguno que 
pinte el país, y proveídos de dineros para el gasto del viaje 
que han de hacer de ifti y vuelta. 



* At margen: <iTa está didio cómo ht de ir.» 



8 



Carta para el duque de Alburquerque para todo esto. 

Como haya concluido con el daqae de Saboya, despachará 
luego con diligencia un correo á S. M., haciéndole saber lo que 
hubiere tratado y ^cordado con el dicho Duque, y enviando la 
más particular razón de todo lo que antes que se haya enviado 
á reconoscer, se pudiere haber y entender, pidiéndola al Duque 
é informándose él propio buenamente dello; y vueltos los que 
hubieren ido á reconoscer, él con el recaudo que trujeren y 
todo lo que más se hubiera entendido se venga en diligencia. 

Y para en caso que los pasos estuviesen cerrados de las 
nieves de aquí, ó que la dicha gente hubiese de pasar de ma- 
nera que no se pudiesen abrir, informarse muy particular* 
mente, del Duque, del camino por el cual pudiese pasar la 
dicha infantería y cabs^lería para los Estados de Lucemburg, 
por Francia, pidiendo primero el paso al Rey, ó si seria me- 
nester que hiciese el viaje por diferentes caminos hasta llegar 
al llano de Francia, porque la infantería se podría llevar por 
mar á desembarcalla en Fregus ó donde pareciese convenir. 

Convendrá escribir á D. García que las galeras que truje- 
ren la infantería que ha de venir en Lombardía no se partan 
de Genova hasta que S. M. les envié orden de lo que hubieren 
de hacer; y porque se cree que D. García no verná con ellas, 
será menester enviar cédula con esta orden para el que Don 
García hubiere enviado por cabo dellas. 

Al embajador Figueroa, que tenga hecha provisión de biz- 
cocho para las dichas galeras, porque como no pensarán dete- 
nerse allí nada no vernán proveidas para todo lo que allí se 
podrian detener, y que para ello tome el dinero que fuere me- 
nester, remitiéndolo acá. 

Háse de escrevir al duque de Alburquerque^que porque la 
infantería española que ahora ha llegado allí de su tercio y la 
que se ha mandado traer, ha de salir toda, y entre la salida de 
aquella y la llegada de la que de acá se ha de enviar ahora, 
pasará algún intervalo de tiempo, él vea de proveerse de alema- 



9 

Des' desde laégo, reteniendo, si hnbiere tiempo para ello, Iba 
que Tienen despedidos de Ñapóles, ó encomendando al conde 
Alberíco de Lodron qae de nuevo levante el número qne al 
dicho Duque le paresciere. 

Copia de la carta del Prior Z>. Antonio^ de 17 de Octubre. 

Al Duque mi señor. 

Hmo. Sr.: El Rey ha visto los apuntamientos para los deS- 
pachos para el duque de Saboja y la gente que jia de ir á 
Flandes, y hánle parecido muy bien; dice que en lo del mar- 
qués de Malaespina haga V. E. hacer el despacho, y que la 
cantidad venga en blanco; y que Y. E. le avise qué es lo que 
tiene el Marqués con la compañía, y sí será bien dejárselo por 
BU vida ó darle menos. Todo lo que toca al dinero que se ha de 
proveer para las pagas y vituallas, dice que Y. E. dé memoria 
desto á Ruy Gómez para que se provea luego; dice que los 
arcabuceros á caballo, por lo menos sean 200, y españoles, y 
que se nombren buenos Capitanes; dice que el Cardenal de 
Gran vela le escribió los dias pasados , que en Borgoña se haria 
alguna caballería ligera, y que Chantone le escribe agora que 
sospecha que hay en Borgoña algunos que no están mal con 
los Gueses ; que si le parece á Y. E. que será bien que se escriba 
al gobernador de Borgoña levante alguna gente que aprove- 
chará para que los que no tienen buena intención estén que- 
dos, y para tomar después della para el campo y los caballos 
italianos y albaneses que se habían de hacer, se podrían suplir 
eon otroe tantos borgoHones ^. También dice S. M., que en estos 
apuntamientos está puesto que. vayan el capitán Campano y 
otros á reconocer el camino de Saboya y los pasos, y que envié 
la razón al Duque y acá; que si la gente ha de aguardará 
que venga y vuelva de acá la respuesta que tardará mucho en 
partir: también dice que en la carta del duque de Saboya se le 
dice que, por tener S. M. cosas en que entender y estar las de 



1 Al margen : « Los borgofiones de D. Hernando de Laooy. » 



10 

Flandes de smnera que no sufren dilación, S. H. .manda ir 
esta gente y juntar sU campo hasta que él yaya, que será el 
verano que Tiene ; que no se ponga si no hasta que yaya, por^ 
que no parezca que es alargarlo mucho hasta el verano: que se 
le diga que mande hacer gran diligencia en que el camino 
esté bien proveido de vituallas. 

Al duque de Florencia le parece que no hay para qué pedir 
gente; á lo de la persona, para juntar esta gente y todo lo 
demás, dice que V. E. le escriba lo que le parece. 

Esta carta y este memorial del Pachote, dice que vea V. E. 
y se informe, deste criado del Duque, del particular de Pa- 
cho ^ y le avise Y. E. de lo que le parece. También me 

mand * enviase á Y. E. esa carta del embajador de Gfénova, 

y dice que Y. E. se informe del criado del Duque, de ese inge- 
niero, y Y. E. vea lo que le parece: ésta es toda la comisión 
que me dio S. M.: plega á Dios la letra no haga sudar á Y. E. 



COPIA DE LA INSTRUCCIÓN 

QÜS 6. M. EL BET DON FELIPE n DIO AL PJLaADOB DEL ^JttLCTtO 
DE FLANDES, FBANCÜSCO DE LEZALDE, PABA EL ÜSO DE Sü 

oficio; su data en madbid, L 12 de mabzo de 1567 años. 
(Biblioteca nacional.— SaU de Jís.— J., 4t.) 

EL REY. 

El orden que es nuestra voluntad y mandamos que tengáis 
TOS, Francisco de Lexalde, á quien habemos proveido de Paga- 
dor de nuestro ejército que habemos mandado juntar, es el 
siguiente: 

Primeramente, habéis de tener libro particular en pliego 
agujereado, en el cual os habéis de hacer cargo de todos los 



i (Está roto) será PachoU. 
* (ídem) debe ser mandó. 



11 

diñaos qtie recibi^íredes y entraren en vuestro poder para la 
paga del dicho ejército, y en otra cnalqaiér manera, declaran* 
do el precio y yalor de las monedas en que recibiéredes cada 
partida, tomando traslado de las cartas de pago que diéredeSi 
firmadas de las personas qne os pagaren los toles dineros, para 
poder deiqpaes comprobar con ellas Tuestro cargo, cargándoos 
en.vnestra cuenta el beneficio y aprovechamiento que hubiere 
en las monedas, advirtiendo que los tales dineros los habéis de 
recibir en presencia y con intervención de nuestro Veedor g^ 
neral y Contadores del dicho ejército, so pena que lo que de 
otm manera recibiéredes , se os cargará con el cuatro tanto. 

ítem, asimismo habéis de formar cuento y dato de todo el 
dinero de vuestro cargo que diéredes y pagáredes y distribu- 
yéredes,la cual ha de ser por libranzas y nóminas del duque 
de Alba, nuestro Capiton general del ejército, fechas y asento- 
das por los dichos Contadores, y tomada la razón por nuestro 
Veedor general, el cual ha de dar fe como se hizo la paga en 
su presencia, y con los demás recaudos que conforme i las 
dichas libranzas y nóminas hubiéredes de tomar; y lo que 
fuera de esto orden pagáredes, no os ha de ser recibido ni pa- 
sado en cuento. 

Siempre que los dichos Veedor y Contador os pidieren 
razón del dinero que hubiéredes recibido y pagado, se la habéis 
de dar ton distinto y particular como ellos la quisieren. 

No habéis de dar paga ni socorro á ningún soldado ni otra 
persona del dicho ejército, por ninguna causa ni razón, si no 
fuere por libranza del dicho nuestro Capiton general en la for- 
ma susodicha, so pena que no se os pasará en cuento ni dará 
recaudo dello para vuestro descargo. 

En caso que sea necesario comprar alguna cantidad de 
vituallas ó municiones para provisión del dicho ejército, que 
habrá de ser de los dineros de vuestro cargo, nombrareis un 
Oficial vuestro que los pague conforme á la orden que se le 
diere, que de ellos se os despacharán las libranzas por los 
dichos nuestro Veedor general y Contadores. 

Habéis de residir en el dicho ejército sin hacer ausencia del, 



12 

porque se pueda dar mejor despacho á los negocios de vuestro 
cargo. Terneís toda buena correspondencia en el uso y ejercicio 
de vuestro oficio con los dichos Veedor general y Contadores y 
Comisarios de muestras, para que en todo se haga lo que con- 
viene á nuestro servicio. 

T porque á los dichos Veedor general y Contadores se da 
aparte Instrucción de lo que han de hacer en el uso y ejercicio 
de sus oficios, cumpliréis lo que en ellos os ordenamos y man- 
damos, por lo que tocare al vuestro en las cosas que no se de- 
claran ni expresan en ésta. Fecha en Madrid á 12 de Marzo 
de 1567 años. 

T mandamos ¿ vos el dicho Francisco de Lexalde, que ten- 
gáis toda buena correspondencia con el dicho nuestro Veedor, 
Contador y Comisarios en los negocios del sueldo, para que 
mejor se haga lo que toca á nuestro servicio^ y que asienten 
esta nuestra Instrucción en los libros del sueldo de nuestro 
ejército que han de tener el dicho nuestro Veedor y Contado- 
res. — Yo el Rey.— Por mandado de S. M., Juan Vázquez de 
Salazar. 

COPIA DE CARTA 

PKL DUQUE DE ALBA AL BET^ FECHA EN BRUSELAS 
X 10 DE SETIEMBRE DE 1567. 

(Archivo de Simancas.— B8tado.<->LHgigo 535. ) 

Propone el duque de Alba ir á socorrer al rey de Francia con 
tropas del ejército de Flandesy heredero de los bienes delprin* 
cipe de Orange, — Dice que enviará d Felipe II copia de lo que 
resulta contra los procesados , para que en su vista mande 
juntar los Caballeros del Toisón, y privando de los collares d 
los presos y pueda hacerse justicia más desembarazadamente. — 
Que también remitirá lo que resulta contra Afontiyni. — Pide 
dinero con gran instancia, etc. 

8. C. R. M. — Con ésta envío el triplicado del despacho que 
envié con un correo de mercaderes, y otro por la vía de D. Fran- 



13 

^^9 7 segnn tenemos aviso de las cosas de Francia, hé 
miedo que ninguno de aquellos ha de llegar allá , y por esto 
me ha parescido triplicar con este correo que viene^ despachado 
de la corte del Emperador. Escreví ¿ V. M. lo que el Embajador 
del rey de Francia, que reside en estos Estados , nos dijo á 
Madama y á mí, y lo que se le respondió; parescióme darle 
aquella respuesta, porque en.el caso que el Rey estuviese sitiado 
en París, yo podría muy bien por veinte ó treinta días irle á 
socorrer, y no por más luengo tiempo, llevando conmigo los 
caballos que aquí tengo de las Bandas, hasta 5.000, y el regi- 
miento del conde de Ebrestayn, y todos los españoles, ex- 
cepto 400 que dejaré en el castillo de Gante; y desta manera yo 
podría, como digo, salir á socorrerle por este tiempo, en caso 
qne estuviese sitiado en París, y no por más; porque aunque 
lo de aquí está muy quieto , todavía las voluntades del pueblo 
no pueden sanarse tan brevemente , y mi presencia haría falta 
. en estos Estados para las cosas que se han de hacer en ellos; y 
en caso que quiera socorro para más luengos días, le en- 
viaré 1.000 caballos de las Bandas, y los 400 borgoñones, y el 
regimiento del conde de Ebrestayn , y 2.000 valones más que 
levantaré ^; por manera que se le crecerían de costa á V. M. en 
este socorro los 2.000 valones que digo, y otros dos que forzo- 
samente se habrían de levantar para meter en Mastrique , donde 
está parte de la coronelía del dicho Conde; porque en Valen- 
cianas, donde hay otras seis banderas, metería el tercio de 
Cerdeña; y no pienso enviar españoles ningunos, porque aun 
estando conmigo los veo en muy gran trabajo de tenerlos. 
Anoche me envió el embajador de Francia una carta de su 
amo, cuya copia será con ésta. * Ayer se determinó en Consejo 
que se secuestrasen los bienes del príncipe de Orange, y lo 
mismo se hará luego de todos los demás culpados, y enviaré á 
V. M., antes de hacer justicia, la copia de las culpas destos 
señores, para que, vistas, V. M., por excusar la grita destos 

* Al margen, de mano de Felipe IC: «Todo esto está may bien , ati como se 
le responde en las últimas.» 

* No está la carta que cita. 



14 

Caballeros de la Orden i, mande juntar los qne allá están , y en 
sn presencia prive á estos y los quite los collares para que des* 
pues se baga con mayor satisfacción la justicia; y juntamente 
enviaré también todo lo que aquí se bailare contra Montigni. 
El strato de las cartas de Madama me ba aprovecbado mncbo; 
pero dubdo me quieran dar las copias, ni aun decir cosa que 
baga al caso. — Suplico á Y. M. mande enviarme los origi- 
nales *, y juntamente con ellos todas las copias y cartas que se 
ban enviado de acá, y particularmente una carta del obispo de 
Tpérboli ', que bace mucbo al caso para declaración de algu- 
nos puntos. El dinero suplico á Y. M. mande proveer con toda 
brevedad 9 porque en esto consiste el tener' á estos enfrenados y 
despacbar brevemente los negocios, á los cuales yo me doy 
toda la priesa que puedo , y espero en Dios ponellos en breve en 
buen estado, á quien suplico guarde y acreciente la S. C. B. Per* 
sona de Y. M. De Bruselas, 10 de Octubre. 

Aunque Y. M. particularmente no me ba mandado lo que 
en ésta escribo, sabiendo yo la voluntad que Y. M. tiene, y 
entendiendo lo que para lo de acá conviene , me be resuelto, sin 
esperar mandato de Y. M., teniendo por cierto que Y. M. me 
lo mandará babiendo lugar de venir despacbo suyo. 



1 Al margen, de mano de Felipe II : « Bslo con lo del Tusón.» 
t ídem, id.: «Pue< él ya gobernará k) de allí, bien habrá todat las copias 
qae qaisiere, y con esto do creo que habrá menesler los orígioales.» 

s ídem, id.: «Obispo de Ipérboli do sé que haya; y el Hetbípolis, qties el ds 
Viezpurg, DO se me acuerda (Añadimos acuerda para que tenga aenlido la frase 
omitida por Felipe II.) que me haya escrito carta. Otro creo que lo ha hecho y 
que la debe de tener Tíznach, y quizá por ésta lo dice el Duque, y no se mi 
acuerda el nombre del Obispo.» 



15 



MINUTA DE CARTA 

BB SU MAJESTAD AL DUQUE DE ALBA^ FECHA EN MADBID 

1 11 DE OCTUBBE DE J567. 

(Archivo de Simaacas.^EsUdo.— Legajo ftSft.) 

Vuestras cartas de 8 y 30 de Agosto , y 9 , 10 y 13 del pasado, 
he recibido y y holgado tanto con todas ellas y con el ayiso de 
vuestra llegada con bien y salad á esos mis Estados , cuanto lo 
tenia deseado y conyenia al bien de los negocios y á mi seryí- 
ció; y aunque sé que entendiendo tos esto, teméis cuidado de 
eontinuarlo y avisarme, muy en particular de vos y de todo lo 
que se ofrece , no puedo dejar de encargaros que lo hagáis así 
siempre, por lo mueho que yo holgaré dello. Y antes de res- 
ponder á los puntos de vuestras cartas, quiero daros gracias, 
como es razón, de lo bien y prudentemente quo os habéis gober- 
nado en vuestra Hegada á esos Estados, y en lo demás que se 
ha ofrecido tratar con madama de Parma, mi hermana, y par* 
ticularmente en aquel largo razonamiento que con ella pasastes, 
de que he holgado que me hayáis enviado la relación particu- 
lar que vino con vuestras cartas. Sobre el alojamiento y asiento 
déla gente.de guerra, quedo tan contento y satisfecho dello 
cuanto se debe estar de todo lo que vos tratáis , y de la volun- 
tad y buenas maneras con que os gobernáis en las cosas de mi . 
servicio; y ha sido muy conveniente la templanza y cordura 
con que os habéis habido en este principio , y así creo yo bien 

que, guiado por vuestra mano, se habrá modado ^ lo de la 

gente como conviene. 

Asimismo he holgado de ver lo que pasastes con Madama 
sobre lo de su licencia; y vista la grande instancia que me ha 
hecho por ella para recogerse á su casa , me he resuelto en con- 



* Aif está eo el ms. Será ae<mod0do. 



16 

cedérsela , como lo veréis por la copia de la carta que yo le 
escribo, que servirá para vos sólo, y por la qne le escribe Buy 
Oomez, la merced y demostración que he querido usar con ella 
en esta despedida, qne para que estéis advertido dello os lo he 
querido escribir. 

Por la carta, 9 de Setiembre, quedo avisado de la prisión de 
los condes Degmont y Home, y de los demás; y por la relación 
que aparte me enviastes he visto la orden que se tuvo en 
prenderlos , que fué tan acertada y conveniente para el buen 
efecto dello, cuanto se podría desear y esperar de vuestra pru- 
dencia; que aunque yo tengo bien probada ésta, no puedo dejar 
de encareceros que me ha satisfecho en gran manera, y daros 
gracias, como lo hago; y en lo demás que me escribís de los 
castillos en que pensábades poner á recaudo á estos presos , no 
tengo qué deciros, sino remitiros allá que hagáis lo que os 
pareciere, pues esto será lo más acertado. 

Háme parescido muy bien lo que habéis hecho para asegu- 
raros del castillo de Gante con meter dentro españoles, y la 
orden que habíades dado en poner en cobro los bienes que se 
hallaron dentro del conde Degmont y la dehias ropa de par- 
ticulares. 

La nominación que habéis hecho de personas para el tribu- 
nal que habéis instituido, me ha contentado mucho, y mucho 
más la determinación que en formar este tribunal habíades 
tomado, para que mejor y con más confianza puedan entender 
en los negocios. La elección para esto de Norcariúes y Baria- 
mont, ha sido muy acertada, y he holgado que ya lo hubiesen 
aceptado. 

En lo que toca al ex-abad de San Bernardo , hubiera sido 
harto bueno haberle echado la mano. Vos veréis lo que en ello 
se debrá y podrá hacer, y avisarme héis de lo que en esto se 
hiciere; y aunque vos tenéis allá bastante información de su 
vida y acciones passadas, van con esta copia de las que madama 
de Parma envió los dias pasados , para que os podáis valer 
dellas y de las personas que las dieron, en la averiguación 
desto. Yo conozco lo que me esmbís del inconveniente que ha 



11 

8Ído haberse salido tanta gente destos Estados, y sacado dellos 
la hacienda que deben de haber ausentada, y pues entendéis de 
la consideración que esto es, no hay para qué encargaros que 
estéis muy sobre aviso de lo que toca á esto, para prevenir en. 
lo de adelante. 

He visto lo que me escribís sobre vuestra ida á Ámberes á ver 
el sitio donde será bien hacer el castillo; y aunque acá ha pare- 
cido que el mejor puesto será el de San Miguel, vos haréis lo 
qoe mejor os pareciere, pues lo entendéis tan bien, y veréis si 
será de inconveniente lo que decis de la ruina de tantas casas 
que en esta parte habrá de haber. 

Cuanto á lo que toca al marqués de Vergues, por el despa- 
cho en francés se os escribe lo que acá ha parecido; y así no 
habrá para qué repetirlo aquí, sino agradesceros lo que sobrello 
me escribís , y el advertimiento que tocáis sobre el casar á la 
heredera del dicho Marqués , que me parece muy prudente- 
mente considerado, por los inconvenientes que podrían suceder 
dejando juntar una gran casa en estos Estados. 

En lo que toca al presidente Yiglius, no tengo que decir^ 
sino que vos miréis lo que más conviene y os gobernéis con él 
conforme á la manera de proceder que llevare en los negocios. 

En lo de los navios que monseñor de Wacken tenia á cargo 
de poner en orden , se os escribe en francés lo que ha parecido 
qoe convemá hacer, á lo cual me remito. 

He visto lo que me escribís sobre la fortificación de Thiunvila 
7 Lueemburg, y cuan errada os paresció que iba la de Thiun- 
TÜa y la mucha costa que seria hacerse por la forma que 
estaba comenzada ; y pues vos lo tenéis tan bien visto y en- 
tendido lo que en ello se debe hacer, os ruego que deis la 
orden que mejor os paresciere , pues será la más acertada de 
todas. 

He holgado de ver lo que me escribís de la plática que 
pasastes con la duquesa de Lorena, sobre las fuerzas que el rey 
de Francia pedía al cardenal de Lorena, y lo que á este propó- 
sito os dijo de las que quería tomar á su hijo; y será bien que 
me aviséis de todo lo que acerca desto entendiéredes y viéredes 

Tomo LXXV. S 



18 

que conviene , y de lo que os pareciere que en ello se debe hacer ^. 

Con ésta se os envía una Memoria y lista de algunas per* 
sonas, criados nuestros 9 flamencos y borgoñones, que tienen 
su asiento por los libros de Borgoña., por la cual veréis lo que 
se les debe, para que os informéis de la manera que cada uno 
ha procedido, y me aviséis de lo que os pareciere que será bien 
hacer con todos ellos. 

La carta de vuestro confesor recibí , y holgué mucho coa 
ella , y vos le daréis las gracias de mi parte por lo que en ella 
me escribe de *. 



COPIA DE MINUTA DE CARTA' 

DEL RET AL DUQUE DE ALBA. 

(Archivo geoeral de Simancas.— Estado.— Le^jonúm. 1.570, lib. II, fol. 4S.) 

Al Du(xue de Alba. 

^ Aunque por carta de D. Francés, de 7 del presente, habia 
sabido sumariamente como el último del pasado quedábades en 
Ambers, designando el castillo que allí se ha de hacer, hime 
dado gran contentamiento entender esto en particular, junta- 
mente con las otras cosas que contienen Yuestros despachos de 
primero deste, que llegaron ayer con el correo que vino por mar, 
que los tenia tan deseados como vos los mios, que de razón ya 
há dias que los habréis recibido, pues fueron duplicados por los 



I Lo que va en bastardilla se afiadió entre renglones, de mano de Felipe ti. 

t Así concluye el manuscrito de Simancas. 

s Esta minuta sin fecha debe ser del 1 6 al 24 de Noviembre de 4 567 , pues 
se diré en elia que el duque de Alba quedaba en Amberes el último del pasado^ 
y ese pasado es Octubre de 1667, según consta por carta del Duque, de I.* de 
Noviembre, impresa en la pág. 74 del tomo XXXVII de esta Colección. Dice tara- 
bien el Rey queenvia la carta (cuya es esta minuta) á D. Francés, con el que 
trajo de Francia el parabién por el parto de la Reina; y el parto á que alude 
ocurrió el 10 de Octubre, en que nació la infanta Dofia Catalina. 

* Al margen: • Cifra toda.» 



Id 

mares de Poniente y Levante. Esta va á D. Francés con ono 
del rey de Francia qne vino de su parte á darnos el parabién 
del parto de la Reina, y las gracias del socorro que le enviáis 
en mi nombre, y á decirme que con él y la otra gente que 
juntaba, pensaba castigar á sus rebeldes muy presto. Que 
dübdo lo ejecuten, antes sospecho todavía lo que vos, que 
al cabo han de venir en alg^n vergonzoso concierto, y por eso 
escribo de mi mano al Rey y Reina , disuadiéndoselo y á Don 
Francés que los anime y esfuerce, como lo veréis por la copia 
della que él os enviará con ésta; y volviendo á lo de hoy, doy 
muchas gracias á Dios de verlo en tan buen camino, y á vos 
las que merece un servicio tan relevado que no quiero decíroslo 
con más palabras , porque serian* menester muchas: uno sola- 
mente que podéis llevar adelante lo que vais haciendo con 
seguridad, que para ponerlo en ejecución no os faltarán los 
dineros necesarios, porque demás de los 200.000 escudos que os 
llevó el correo pasado, se os enviará brevemente otra buena 
cantidad y se os responderá á todas las particularidades que 
estos dias nos habéis escripto. 

El Comendador mayor de Castilla me ha hecho instancia 
por licencia para venir á poner recaudo á sus cosas, porque 
habia muerto su suegro le convenia mucho, y así se la he dado 
y mandado á D. Juan de ^úñiga, su hermano, que se vaya á 
quedar allí en el entretanto, y partirá de aquí dentro de tres ó 
cuatro dias para se embarcar juntamente con el marqués de Cer- 
ralro, en la galera de Jorge de Grimaldo, que hallándose aquí, 
le he mandado que los vaya á llevar en ella, que estaba inver- 
nando en Mallorca con otras. He os querido avisar dello porque 
sepáis el motivo que se hace en lo uno y en lo otro. 

El duque de Alburquerque me ha escrito que los de Casal 
andan todavía alterados, y que como él no tiene noticia del 
negocio no sabia cómo se ha de haber con ellos, mostrando 
sentimiento de que no se le hubiese comunicado. Hele mandado 
responder que se habia dejado de hacer porque se comenzó á 
tratar acá, muchos dias antes que vos partiésedes de aquí, y 
que en lo demás proceda con el duque de Mantua, y con aque- 



20 

líos sus vasallos, por el término que voe me adyertistes con la 
carta de 27 de Junio, desde Saut Juan de la Moriana, que es el 
mejor y más aceitado que se puede llevar en este negocio, y 
que entretenga buena amistad con Vesposiano Gonzaga, que 
con su consulta aceptó el gobierno de Casal, de que yo he 
holgado porque no le ñé el negocio, y que si ocurriere algo en 
que sea necesario vuestro parecer y advirtimiento, os lo pida. 
De Francia me ha vuelto hoy á acordar lo de los españoles ^. 

Después que hube firmado la carta para D. Francés, me 
volvió á hablar el Embajador de Francia acordándome lo de 
los españoles con instancia; yo le respondí que creia que ya 
no serian menester, y que ya no podia mandar desde aquí cosa 
cierta, no sabiendo en qué términos estaba lo de esos países, 
porque las cartas que ayer habia tenido vuestras , eran viejas; 
pero que yo os lo escribiría remitiéndooslo para que vos hicié- 
rcdes en ello lo que los negocios de hay dieren lugar. He os 
querido advertir este artículo para que lo sepáis solamente, que 
en lo demás, las manos os quedan libres para no hacer en ello 
sino lo que conviniere á mi servicio, aunque vos os lo tenéis 
bien á cargo. 

Particularmente digo, que he visto y me quedan en mano 
las cartas del negocio que encomendastes á Esteban de Ibarra, 
que por ser de tanto momento, habrá bien que mirar en él. 
Vos lo gobernastes con el peso que lo demás, y yo os res- 
ponderé presto lo que me pareciere. Escribiendo esto han 
llegado cartas de mi visorey de Cataluña, en que dice que 
habia tenido aviso que ya los herejes se habian apoderado del 
fuerte de Mompeller, y que van creciendo por aquella parte, y 
que si pasasen adelante seria bien tener ojo á apoderarnos de 
algunas fuerzas de la frontera, antes que los herejes las ocu- 
pasen , siquiera por guardarlas para el Bey Christianísimo. Mi- 
rareis en ello y avisareis de lo que os parece. — Yo el Rey. — 
Oabriel de 9&7&S- 

< A conlinuacioQ hay otra miauta que oonUene lo que U anterior , eco la 
siguieQte variacioD. 



21 



CAPÍTULOS ' 

DE DIVEBSAB CABTAS DEL DUQUE DE ALBA Á SU BíAJESTAD. 

(Archivo genera] de Simancas.— Estado.— Legajo 685.) 

En lo qae Y. M. manda de la disciplina que quería se hi- 
hícíese para esta gente , háme hablado Y. M. en ello tantas 
veces, que me paresce tiene gana que se haga, j, cierto, es 
muy necesario, 7 más hoy que jamás : yo me desocuparé algu- 
nos ratos y haré en ello lo que pudiere •. 

Lo que Y. M. me escríbe, si seria bueno ^ dar alguna orden 
en estos Estados para juntarlos debajo una misma ley y cos- 
tumbres, yo procuraré de informarme en lo tocante á esta ma- 
teria. Lo que hasta agora tengo hecho, es haber encomendado 
á algunas personas que cada uno por sí miren de hacer una 
drden de policía para estos Estados, la que á ellos les pareciere 
más conveniente y la más aplicadera á los humores del país: 
con lo que estos hicieren , y de otros pudiere entender, iré refi- 
nando la materia. Si Y. M. mira bien lo que hay que hacer, 
verá que es plantar un nuevo mundo, y [ojalá fuera plantarle 
de nuevo! porque quitar costumbres envejecidas en gente tan 
libre como ésta ha sido siempre, es materia trabajosa; yo no 
quiero ofrecer á Y. M. que lo haré; pero ofrézcole que trabajaré 
en ello cnanto en el mundo sea posible, sin que se me atra- 
viese ni ponga otra cosa ninguna delante que el servicio de 
Dios y de V. M. 



I Estos cspflulos deben ser de! 40 al S9 de Febrero de 4568» pues el Rey 
eoDtesta en 84 de Marzo del mismo afio á algunos puntos aquí contenidos. (Véase 
la pég. 496 del tomo XXXVII de esU Colección.) 

3 De mano de Gonzalo Pérez, al margen : «Gracias y que así lo haga por ser 
tan necesario» pues ninguno lo hará como él,, y que sea la orden general para 
todas partes conforme á lo que con éí platicó S. M.» 

3 ídem Id.: «Gracias, y está muy bien, y podrá ir mirando y avisando que 
S. M. se io advirtió por vía de recuerdo.» 



22 

El abad de Sanct Pedro de Gante es mnerto; acá se harán 
las informaciones, por la vía que se snele, para avisar á Y. M. 
de las personas qne ocurrieren y las cualidades de cada ano; 
yo no sé aun particularmente cómo se puede hacer, que ando 
tan recatado, que no me fío de mí mismo,' tanto más en esta 
materia de Abbadías, donde ha habido grandes entradas y 
salidas. 

El obispo de Cambray me ha dicho la gmn necesidad que 
tiene, y que no puede pasar con su renta, por ser tan poca, que 
suplica á V. M. le haga merced de alguna pensión sobre esta 
Abbadía. Que demás de lo que él ha servido y piensa servir 
á V. M., se le debe por haber perdido mucho en la erección de 
los Obispados, á la cual él no solamente no ha contradicho, 
pero ayudado á la voluntad de V. M. 

Barlamont me ha hablado suplique á Y. M. le haga merced 
sobrestá dicha Abbadía de alguna pensión para dos hijoá suyos, 
muy buenos estudiantes, de edad de 26 y 28 años; Y. M. 
sabe lo que él ha servido y la necesidad que aquí se tiene de 
su servicio; favorescerse há mucho de que V. M. se acuerde de 
sus hijos, y terna V. M. comentado de hacer la parte de la 
merced en cosa que ha de dar á otro; él lo escribe á Y. M. más 
particularmente. 

De mano del Duque, 

Aquí murió pocos dias há Francisco Alemán, que fué Uxer 
de Cámara de Y. M.; tenia seis placas de pensión; dejó* á 
su mujer que trujo de allá cargada de hijos, y tan enferma, 
que no se levanta de una cama. Y. M. hará gran limosna en 
mandar que se le continúen, que ella lo gozará poco, según 
está. 



i Da mano de Gonzalo Pérez: «Saber si las tenia allá ó acá en la casa d<» 
Su Majestad.» 



33 



CARTAS ' 

QUE SU MAJESTAD PODBIA SCBIVIR A NOBCABMES. 
(Archivo geoeral de Simancas.—Estado.— Legajo 539.) 

Monseñor de Norcarmes: Sobre lo que mi primo el duque de 
Alba me scrivió estos dias pasados de vuestra enfermedad^ que 
procedía (según os parescia) por falta de ejercicio corporal, 
porque después que me servís en mis finanzas no lo habíades 
podido hacer tan de ordinario como convenia á vuestra salud, y 
que por esto habíades sido forjado de suplicarme que yo fuese 
contento de me servir de vos en cargos que no fuesen tan de 
asiento y sufriesen alguna vez que vos pudiésedes atender á 
vuestra salud; deseándome servir largamente de vos, como de 
persona que ya me ha dado tantas muestras de su lealtad y 
afición que tiene á mi servicio, quise responder al duque de Alba 
que yo seria contento que vos en buen hora gozásedes de lo que 
mejor os estaba: ó de quedar con el dicho cargo de financas, ó 
dejándole servir absolutamente el gobierno de Enas y otros 
cargos que solía tener el Quondam, marqués de Vergas, que vos 
habéis servido de seis años á esta parte por provisión; y habién- 
dome advertido después el dicho Duque que vos le habíades 
declarado, que por razón de vuestra indüposicion susodicha el 
Ocho gobierno y otros cargos del OMondam, marqués de Vergas, 
os serian más á propósito y he querido hacer despachar vuestras 
comisiones can advertiros todavía que mi intención es que vos 
continuéis en me servir también en mi Consejo de Estado , lo 
cual yo no dubdo que haréis siempre con la diligencia y pron- 
titud acostumbrada, y no dejaré también de tener la memoria 
que vuestros servicios meresgen. 



i No tiene fecha ni podemos fijarla; Téase á este propósito lo que se dice en 
la pág. 144 del lomo XXXVU de esta Colección. 



24 



COPIA DE MINUTA DE CARTA 

DBL KET AL DUQUE DB ALBA, DEL ESCUBIAL 

X 20 DB MABZO DB 1570. 

(Archivo general de Simancts.— E8tado.~Legajo 4670, lib. 11, fol. 180.) 

EL REY 
al duque de Alba can el del cardenal de &uiea. 

Duque primo: Con Ghatelerao, que partió á 2 del presente, 
08 escribí cuanto entonces ocurría. El que lleva ésta es uno del 
cardenal de Guisa que le despacha desde Toledo y la ha de 
tomar á la pasada por Madrid; y aunque hay poco que escribi- 
ros de nuevo, no quiero dejar de hacerlo con todas las comodi- 
dades que se ofrecen: por una de D. Francés, de 7 del presente, 
que vino bien despacio por Bayona, entendí como no se 
habiendo contentado en Inglaterra de lo que se babia hecho 
con D. Gueran Delpes, mi Embajador, habían también detenido 
en su posada al Consejero de Assondevile, sin haberle dado 
lugar á que hablase á la Reina, que me ha paresctdo harto 
nueva y atrevida demostración; pero con todo eso yo no podría 
hacer provisión alguna hasta tener cartas vuestras con aviso 
del apuntamiento que se habrá tomado con aquella Reina, que 
sin falta la deben traer desvanecida las pláticas que D. Gueran 
me ha escrito que tiene en Alemania con algunos de su facción, 
y como quiera que sea, es bien en prevenir con tiempo lo qne 
juzgáredes que conviene y se debe hacer. 

El Archiduque, mi primo, partió de Aranjuez ayer parapro- 
segn^ir su camino por Valencia, y dentro de dos dias partirá un 
correo que yo despacho al Emperador, por Italia y por mar, 
con la resolución de todos los negocios que trujo en comisión el 
Archiduque , y que después se han ofrescido y platicado ; y con 
el mismo os escribo y envió por la vía de Augusta copias de lo 



25 

ano y de lo otro, por donde lo entendereíB de fundamento, que 
por ir lo más en claro me paresció que no era bien aventurarlo 
á pasar por Francia , y también porque no requiere más prisa; 
yo, á Dios gracias, quedo bueno, y lo mismo deseo entender de 
TOS, por la voluntad que os tengo y por lo que á mí me va en 
que tengáis muy entera salud. 

Al Archiduque vino sirviendo de Camarero mayor un caba- 
llero de la orden de Sanct Juan, llamado Bemer, vasallo del 
archiduque Femando, en cuyas tierras diz que tiene más 
de 4.000 ducados de renta,- y seg^n me han dicho es muy cató- 
lico y buen soldado, y que como tal ha sido dos veces Coronel 
en Hungría, y que desea tener plaga mia de lo mismo; y aun- 
que concurriendo en él tales partes parece que se empleará bien 
en su persona , yo no se la he querido dar sin advertiros desto 
para que miréis en ello, y lo comuniquéis con Chantone y me 
aviséis de lo que os paresciere que conviene, que también me le 
anteponian para Teniente de mi guarda alemana, y en esto 
me podia resolver mucho menos hasta ver lo que me respondéis 
á h que os scriví sobre lo que toca al conde de Schvarcemburg. 
Dd Eacurial á 20 de Margo de 1570. 

^ Ni tengo tiempo ni oso scriviros de mi mano por donde 
ésta va: pienso presto quedar más desembarazado de los emba- 
razos que estos días he tenido por poderlo hacer como lo deseo, 
que tengo muchas cartas vuestras á que responder. El mismo 
Conde que aquí se dice, nombraba á éste para su Teniente : de 
todo os informareis y me avisareis de ello. — To el Rey. 



1 De mano de S. M. 



26 



COPIA DE MINUTA DE CARTA ' 

DEL BEY AL DUQUE DB ALBA, SIN FECHA. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núm. 4.570, lib. II, fol. 434.) 

EL BEY 

al duque de Alba, 

Duque, primo: En la que os escribí, á 2 del presente^ con 
Chatelerao, se os dio aviso de cómo tenia ya despachado al 
Archiduque; mi primo, habiendo tomado en todos los negocios 
que trujo á cargo y trató conmigo en nombre del Emperador, 
su hermano: así tocante á osos Estados y al Imperio, como á 
casamientos, la resolución que sojuzgó que convenia al servi* 
cío de Dios y al beneficio universal del público, y al particular 
de mis cosas; teniendo la principal mira y atención al remedio 
y conservación de las que tocan á la religión en todas partes, 
y llevando este intento, y habiéndome asimismo aprovechado 
de vuestros recuerdos , se ordenó la respuesta satisfaciendo á 
todos los artículos contenidos en la instrucción del Archiduque, 
en la forma y con .la dignidad que con venia; guardando al 
Emperador el respeto que á la suya se debia, y quedando mi 
autoridad y estimación en el grado que convenia: como veréis, 
lo uno y lo otro bien entendida, y particularmente, por las 
copias que de todo ello he mandado que se os envien , junta- 
mente con otra copia de una relación de advertimientos que se 
envió á Chantone y Luis Venegas , á manera de instrucción, 
para que conforme á ella procedan en los negocios, que bien 
creo los tratará agora el Emperador muy de otra manera que 
por lo pasado, y que procurará de aquietar y satisfacer á los 



* Debe ser de Marzo de 4670, pues se refiere á la que en t del mismo mes 
envió Felipe U con Chalelerao. 



27 

Electores y Príncipes de suerte que no se mnévan; pues lo 
puede hacer con la pura verdad y razón que está tan de mí 
parte, como se muestra en mi respuesta, de la cual, sí él viere 
que es menester, les comunicará lo que le paresciere que yo 
no tengo que cumplir con ellos, pues á mí ni me ha escrito ni 
propuesto cosa alguna destas derechamente, aunque todavía 
escribo á Chantone , que si paresciere otra cosa al Emperador, 
y el mismo Chantone juzgare ser necesario que en mi nombre 
se haga algún género de oficio con los dichos Electores y Prín- 
cipes, me avisareis dello, y á vos también de lo mismo, para 
que lo sepáis todo, como es razón; y siendo vos de voto que se 
debe hacer esta diligencia y cumplimiento, me avisareis luego 
en qué sustancia y con qué Príncipes, y si será menester que 
vaya persona propia de aquí ó desos Estados , y de qué cualí- 
dad, (5 si bastaría escribirles yo y remitiros las cartas á vos, 
para que las acompañéis con otras sendas vuestras, 6 si bastará 
enviarlas á Chantone, que se las haga dar: vos lo mirareis y 
08 resolvereis conforme á lo que entendiéredes que conviene, y 
me advertiréis dello, y, si en este medio fuese necesario que 
TOS escribiéredes á los dichos Príncipes ó á alguno dellos, lo 
podréis hacer en la forma que os paresciere ; aunque yo creo 
que no lo será , sino que el Emperador cumplirá con ellos bas« 
iantemente con mi respuesta , según me lo da á entender en 
su última carta, escrita después que entró en la esperanza de 
lo que agora se le declara. 

En lo de los casamientos, habréis también visto, en suma, 
la traga que tengo dada, y agora lo entenderéis más larga- 
mente por la copia de la dicha relación que se envía á Chan- 
tone, en que deseo tener vuestro voto y consejo; pues sé que 
me la daréis de tan buena gana y tan acertado como en las 
otras cosas que me tocan; y, cierto, hablando con vos, como 
puedo, si tuviera cuenta con sólo mi particular contentamien- 
to, me quedara de buena gana en el estado en que me hallo; 
pero como la primera y principal haya de ser de lo que cumple 
al servicio de Dios, Nuestra Señor y bien universal, y satis- 
facción de mis subditos, he venido en lo que en la dicha reía- 



28 

ciOQ se apunta, como lo más conveniente para todo lo qne de 
semejantes negocios se pretende. Déste me he querido yo 
hacer dnefío, para que todas las partes me qneden obligadas j 
para trabarlo y concertarlo. 



COPIA DE MINUTA DE DESPACHO 

DEL BEY AL PBIOB DON HERNANDO DE TOLEDO, DEL ESOOBIAL 

1 4 DE JULIO DE 1570. 

(Archivo general de Sifflaocu.^B8Udo.— Legajo núm. 54t.) 

Al prior D. Hernando. 

Prior, pariente: Por lo que el Daque, vnestro padre, os dirá 
de mi parte , entenderéis la elección qoe he hecho de vuestra 
persona para que Tengáis por cabo y gobierno del armada en 
que ha de venir la 8ecma. Reina, mi mujer: yo os ruego y 
encargo mucho que, creyéndole como á mí mismo, en lo que 
así os dijere, y guardando en el pasaje y navegación de la 
Beina , hasta llegar á la costa y puerto de España donde se 
hubiere de desembarcar, la orden que el Duque os diere, os 
dispongáis á nos servir á ella y ¿ mí en esto, como yo de vos 
lo espero y confio, que por ser de tanta importancia tern¿ en lo 
que es razón el trabajo que en ello pusiéredes. Del Escuríal, 
á 4 de Julio de 1570. 

COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE ALBA AL DE ALBUBQUEBQUE, DE AICBEBES 

i[ 3 DE ENEEO DE 1571. 

(Archivo general de SimaQca8.-»E8Udo.»Legaijo núm. 54S.) 

limo. Sr.: Recibido hé la carta que Y. S. me escribid á 
los 6 del pasado, en respuesta de la mia, por la cual le beso 
muchas veces las manos, y muchas más por cuanto en ella me 



29 

ofresce, que yo aseguro á Y. S.^ de mi voluntady que ae lo tiene 
bien merecido, y con ella serviré á Y. S. donde quiera que 
yo estuviere: yo pensé que el señor duque de Medina viniera 
en el retorno del armada en que fué la Reina , nuestra señora, 
como S. M. me lo habia escrito; y paréceme que por algu- 
nos inconvenientes no se habia podido entender en su despa* 
cho, estóile aguardando con muy gran alborozo, por lo que 
deseo verme ya en parte donde pueda descansar. También me 
escribió S. M. los otros días, mandándome hiciese volver en Ita^ 
lia la caballería ordinaria dése Estado, que Y. S. me entregó 
el año de 67; para venir la jornada heles dado ya la orden 
y saldrán de sus alojamientos hoy para ir á dar la muestra 
á Marche, á las fronteras de Lucembourg> y de allí seguir su 
camino: no he querido mudar ninguna compañía, sino dejarlos 
como de allá vinieron , porque siendo soldados de Y. B. les he 
yo de tener en lo que es razón , y remitir á Y. S. el hacer 
dellós lo que fuere su voluntad , que será lo que más convenga 
al servicio de S. M.: á mi Señora la Duquesa beso las manos; 
de S. S. el Señor la ilustrísíma persona de Y. S. guarde y Es- 
tado acreciente. De Amberes, á 3 de Enero de 1571. Servidor 
de vuestra Señoría. — El duque de Alba ^. 



RELACIÓN . 

DB LA VICTORIA QUE TUVO LA ÁBMADA DE SU MAJESTAD, 

QUE SALIÓ 1 BUSCAB LOS CORSARIOS QUE ANDABAN Á LA PARTE 

DE FRISIA, VÍSPERA DE SAN JUAN, AÑO DE 1571. 

( De la coteocion del Sr. D. Fraocisco de Zabalburu.) 

Habiendo entendido el duque de Alba el armada que los 
rebeldes de S. M. y estos y otros corsarios habian juntado en 
daño de los Estados Bajos , mandó el conde de Bosu que con la 



> Bo el sobre. «Al limo. Sr.:él Sr. Duque de Alborquerque, Gobernador y 
Capitán geoeral, por S. M., eo el Estado de MÍUd.» 



30 

mayor presteza que pudiera hiciera armar algún número de 
navios en Holanda; y habiendo puesto 15 en orden, el dicho 
Conde salió con ellos en busca de los dichos corsarios , los 
cuales, por tener en el canal puertos á su voluntad donde aco- 
gerse con las presas que hacian, era imposible poderlos hallar. 
A los 18 de Junio tuvo aviso el Duque que los dichos corsa^ 
rios, habiendo hecho algunos robos, venían con su presa en 
número de 16 navios gruesos, muy bien artillados, hacia 
Embden á venderla y tomar más gente, como la tomaron; y 
envió á mandar al Conde fuese la vuelta dellos, el cual, 
hallándose ocupado en otros negocios , envió al Vicealmirante 
en su busca con 11 navios, y habiendo salido con viento 
próspero, víspera de San Juan, en la tardo, los descubrió que 
estaban ancorados á la boca del rio Enis. El coronel Robles, 
que estaba á la guardia de Groeninghen, reconociendo nues- 
tra armada que iba en seguimiento de los dichos corsa- 
rios, y teniendo orden de S. E. de darles alguna arcabucería, 
envió 400 arcabuceros en cuatro calaveras ^, con que fuesen á 
meterse en nuestros navios. La armada de los corsarios, como 
reconoció la de S. M., levantó las áncoras y púsose en batalla; 
el Almirante hizo lo mismo , y estando los unos de los otros á 
tiro de cañón, dispararon ambas armadas su artillería: la 
de S. M. descargó dos rociadas: la de los enemigos, antes de 
esperar la tercera,, volvió las proas la vuelta de la dicha 
Embden ; el Vicealmirante los siguió y echó tres á fondo y 
tomó nueve : los otros se le escaparon , metiéndose debajo del 
canon de la villa y de otras naos inglesas y esterlinas que 
estaban en el pasaje. El Vicealmirante, habiendo habido la 
victoria , se ancoró en el mismo lugar donde estaban los corsa- 
rios y envió á decir á los de la villa que le diesen luego los 
navios de aquellos rebeldes y los hombres todos que se habían 
acogido por el agua; los de la villa enviaron luego sus diputa-^ 
dos á tratar con él , y cuando partió el que trajo esta nueva a;ún 
no sabia en lo que "habían parado las demandas y respuestas 



' CaraveUU? 



31 

sobre el particular. Tenia el Vicealmirante tantos presos , qae 

halna enyiado ^ á Robles gente para poderlos guardar; en 

una de las naos sólo se hallaron 14 piezas de bronce, y en todas 
ellas gran cantidad de Tino, trigo , paños y. otras cosas que 
traían robado; con este buen suceso mirarán los que quedan 
cómo andan, y no se dejará de perseguirlos por todas partes. 
S. £. envió luógo á llamar al Vicealmirante que los ahorcase 
á todos, de las antenas, delante de la villa de Embden , sin que 
quedase ninguno vivo; sucedió esto á tiempo que el Emperador 
habia enviado orden al Duque que juntase los círculos de la 
WesCGftliay Baja Sajonia, para dar orden en lo que se haría 
contra los piratas , á los cuales círculos tenia el Duque llama- 
dos y señalados para la junta en Ooeninghen el dia de San 
Juan , y siendo llamados los comisarios del Emperador, halla- 
ron este negocio en el término que está dicho. 

VIAJE 

DB VIZCATÁ k FLANDES Y DESCBIPCION DE AQUELLOS ESTADOS. 
(De U colección de) Sr. D. Fraocisco de Zabalburu.) 

Desde el Laredo se navega al Nornorueste, cuarta al Norte, 
hasta 40 leguas, que con buen viento que camina entre noche 
7 dia,^á 50 leguas; desde este paraje, que es par de la isla de 
Saín, isla poblada de pocas casas, que es de Francia, se 
toma al Noroeste hasta traer á Ugente, al fuerte: Ugente es 
isla despoblada que está á 18 leguas de Sain ; siete desde Sain 
hasta Ugente, navegando por este rumbo, es una sonda de 60 
brabas; desde Ugente se toma al Nordeste 100 leguas hasta 
Dobla. Súrgese en Dobla, cuando son amigos, para tomar vien- 
to hecho para entrar por los bancos á Gelanda, y desde Dobla 
á Fiexelinguas, que 24 leguas de Dobla se navega por el 
mismo rumbo, excepto adonde es menester dar bordo para 
huir los bancos y seguir por la sonda y marcas; y esto lo han 



i BiU roto el originaL 



32 

de hacer los pilotos alemanes que toman en Dobla cuando sin 
los amigos y 6 de Flandes, pasados los bancos de Monge; y en 
este paraje de Dobla á Fíexelinguas hay cinco bancos. 1.* Qn- 
duria, déjase á babor que es mano izquierda. 2.^ Las Motucas^ á 
estribor, casi á la pareja de Guduna, que están Noroeste^ Sues- 
te, los unos de los otros. 3.^ Los de Monge hánse de pasar por 
cima dellos, porque los hay de una y tres y de ocho , de seis 
i diez bragas, y á la banda del Norte hay mayor agua, y no 
se muda la derrota al Norte para pasar á Nuestra Dama en 
Holanda. 4.^ ünquerque, es pueblo en tierra firme de Flandes. 
El primero confina con Francia; déjanle los alemanes y sardi- 
neros; tiene de 60 más 5 bragas largas; y en este banco y en 
los pasados , la caja canal es de ancho media legua Norte Sur, 
por donde más angosta, que es aquí; así que más adelante 
ya estrechando. 5.° Está en el pasaje de los Colchan de Bru- 
jas. En las torres de las iglesias de aquella ciudad, éste es 
más bajo y angosto que los pasados, y así más peligproso: 
desde este banco á Fiexelinguas son tres leguas; este pue- 
blo es pequeño. No tiene de ^ La fortaleza no es muy 

buena; el puerto es malo, de mala teñeron; súrgese en él 
hasta venir marea ó flujo para subir hasta doblar el castillo 
de Rimegun, que está á media legua grande, y la cabeza de 
Mediemburque donde surgen los rios, que es allí junto á 
cuarto de legua y á otro cuarto Ramuz, y hasta Raniequin 
se va al Nordeste; y doblando Ramequin al Noreste hasta 
Ramuz que es á media legua: en todo este de Ramequin 
arriba es menester andar con las mareas , porque es bajío de 
arenales: en Ramuz se toman alemanes para subir aún seis ú 
ocho leguas del rio y bajo de mar, que acontesce andarlos en 
tres horas con viento recio Oeste y la marea, y cinco leguas 
más arriba de Enauest, Malinas, adonde se va por el mismo 
rio; desde Malinas á Bruselas son cuatro leguas; se va por el 
mismo rio, desembarcando y tornando á embarcar encima de 
los Países, y desde ellos los Estados de Alemania la baja, que 



< No te entienden algunas palabras del original. 



33 

por otro navnbre valgarmente decimos, los Estados de Flandes, 
son 7 propicias, 4 ducados, 7 condados, un marquesado, 5 se- 
ñoríos, 208 ciudades y 6.300 aldeas. 

Ducados. — Brabantie, Limburgi, Lutzenburgi, Oeldrie. 

CoiOTATUs, sapol marcha. — Flandríe, Artesie, Hannoníe, 
Hollandie, Zelandie, Namurci, Zutphanie. 

Marchionatus, Borgoña. — Sacri Imperyy. 

Dominas, Malinas, Afatric. — Fusie , Mechhnie, ültraiccten- 
8is, Transylane, Groenínge. 

Provincias marítimas y confínes. 

Flandes. — La Mar, Francia, Artesia, Cambrasí, Hanonia, 
Brabantia, Zelandia. 

Islas de Zelandia. — Flandes, Brabancia, Holanda. 

Bbabantla. — Flandes, Islas de Zelandia, Hanonia, Namur, 
Obispado de Espanora, Befel, Geldra, Holanda. 

Holanda. — Brabancia, Geldra, La Mar. 

BusiA. — Querfíl, Groeninga, La Mar sobre las dichas pro- 
yincias. 

Abtesia. — Francia, Cambresi, Flandes. 

Cahbbesi. — Francia, Hanonia, Flandes. 

Hanonia. — Cambresi, Francia, Namur, Brabancia, Flandes. 

Naiiüb. — Hanonia, Lucembnrg, Obispado de Lieja, Bra- 
bancia. 

LuoEMBUBG. — ^Francia, Namur, Obispado de Lieja, Salm. 

Obispado de Lieja. — Brabancii^, Namur, Lucemburg, 
Salm, Limborg. 

Salm. — Obispado de Lieja, Lucemburg, Limborg, Julia- 
cens-duc. 

LniBOBCfi. — Obispado de Lieja, Salm, Latzemburg, Julia* 
cens-duc, Valcremborg. 

Yalcbemborg. — Obispado de Lieja, Salm, Juliacens-duc, 
Geldria. 

JüUACENS-Duc. — Valcremborg, Limborch, Obispado de Co- 
lonia, Geldria. 

Obispado de Colonia. — Juliacens-duc, Berge, Citaren, 
Sekelinckauseu , Muers, Clima, Geldria. 

Tomo LXXV. 3 



r 



34 

Berqb Rekelinckausén. — Obispado de Colonia, Weafalia, 
Climáy Muera. 

MuEBs.— Obispado de Colonia, Berge, Clima. 

ClimX. — Obispado de Colonia, Berge, Wesfalia, Geldria^ 
Muers. 

Wesfalia. — Clima, Berge, Fusia Ocidentalis, Weder, 
Werisel, Geldria. 

Ouebissel. — Wesfalia, Weder, Qroeningen , Fosia Ociden- 
talis, Geldria. 

Geldbia. — Holanda, Brabantía, Hom, Obispado de la Lie- 
ja, Juliacens-duc, Obispado de Colonia, Clima, Wesfalia, Oae- 
rissel. Mar de Zuyderzee, Obispado Tergetese. 

HoBN.— Brabancia, Obispado de Lieja, Geldria. 

Obispado tebgetese. — Holanda, Geldria, Mar de Zoyderzea. 

ZuPHEN. — Geldria, Clima, Wesfalia, Ouerissel. 

Gboeninoe. — Fusia Ocidentalis, Ouerissel, Wede, Frisia 
Orientalis. 

Chancillerías de 

1 Bruselas en Brabante, á que acude Limburg. 

2 Mos, á que acude Antuers. 

3 Haya, en Holanda, á que acude Zelandia. 

4 Groeningen, en Frisia. 

5 Gante, en Flandes. 

6 Luzemburg, ciudad y provincia. 

7 Dola , en Borgoña. 

8 Gobierno Supremo en Malinas, adonde vienen las últi- 
mas appellaciones de todas estas Chancillerías como antes iban 
á Francia. 



35 



VIAJE 

DE OALEBAS PABA FLANDES. 
(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

Saiimdo de ir ff aleras, las navegaciones que d Jdime de ^amo^ 
r a, piloto mayor de la armada, le parece que podrían hacer ^ 
son las siguientes: remitiendo la resolución y el dónde sejun» 
tardn con las naos al estado que las cosas tuviesen y disig^ 
nios que con la dicha armada se llevasen, los enemigos que 
oviere y dónde se hallaren, y para todo será de mucho pro* 
techo el saber usar de las mareas, siendo, como es, presupuesto 
fijo, que de 24 horas que tiene el dia y la noche y las 12 son 
favorables, y dos no son contrarias y acomodarse i ellas. 



El ir las galeras desde el puerto de Santa María á Santan- 
der, 6 al Pasaje , es cosa muy sabida y segura por tener en 
toda ella puertos propios. 

Desde Santander, ó del Pasaje á Bela-isla , hay dos derro- 
tas, que son las siguientes: 

La otra es más corta en 
esta manera: 

Desde Santander al Pasa- 
je, que hay muchos puertos 
á cortos trechos, do no sa- 
biéndoles el tiempo, se po- 
dían meter 30 

Desde el Pasaje que es el 
último puerto de España 
donde podrían comenzar su 
Tiaje, no tienen puerto has- 
ta la Yía de Burdeos 45 



9 La una es ir por la yía de- 
recha á Bela-isla, engolfán- 
dose, y para proponer ésta 
se funda en que los vientos 
que son travesía, toman á 
las galeras desviadas de tier- 
ra y en paraje que más á 
su placer pueden tomar loa 
puertos y sin peligro tan 
grande de dar al través, en- 
trando, como de verano sue- 
len entrar los vientos, de gol- 



9 



75 



36 

9 75 

pe con turbiones, y que los De allí á la isU de Ayron, 
vientos de tierra que las po- á un puerto que se llama 
drian desviar y marear de- Mameison, tiene barra, y si 
masiado en verano , son ga- no es bueno el tiempo to- 

lemos y dulces que no les maráse con peligro 6 

levantará mar, y que con esto De Mameison al fin de la 
no siendo derechamente por dicha isla del Ayron , que 
proa con las velas latinas y llaman Pertus de España . . 6 
ayudándose de los remos por De Pertus de España se 
sotavento, no dejarán de ha- ha de ir á la Palisa, primer 
cer camino. puerto de Isla de Rey, y en 

ella y en otros islotes que 
hay por allí menudos, hay 
reparos de todos tiempos. . . 4 

De la Palisa á Huyas, hay 
reparos de todos tiempos, y 

no puertos 15 

Llegando en Huyas, por la una parte ó por la otra se 
ha de proseguir el camino siguiente: 
8 ABela-isla, donde tiene muy buen reparo en toda la isla 

de cualquier tiempo 8 

7 A la isla de Groya no hay puertos, pero hay reparos 

muy buenos 7 

2 De la isla de Groya á Brouet, que es buen puerto 2 

7 A Claran , pero si el tiempo no fuese ó la aguja no fal- 
tase, puédese navegar derechamente de Groya á Claran, 
sin entrar en Blauet; Claran es isla sin puerto, pero con 

reparos suficientes 7 

A Benaudete , que es buen puerto 4 

A Pesmare, que es buen puerto después de dentro, la 

entrada difícil , con rocas 8 

A Montanaote, no tiene puerto, tiene surgidero, y con 
el viento travesía, puede entrar en Garadon y en Bieste, 

que están á 2 y á 5 leguas O 

A Conquete^ no tiene puerto; tiene surgidero, y con la 

travesía puede volver á los puertos de sotavento 6 

6 A Horno, no tiene puerto ni le hay hasta la isla de 
Vas , que hay 10 leguas , y en ella hay reparos de todos 
tiempos 6 

66 163 



4 
8 

9 



6 



37 



66 



21 



44 



TO 



Y sirviéndoles el tiempo, podrán abreviar el camino y 
atajar leguas atravesando sin tocar en tantos puertos. 

Puestos en el Homo las dicha galeras, tienen embocada 
la canal, y habiendo por fuerza de^de allí de dejar la costa 
de Francia, en todo caso, por ser muy mala , tienen una 
de dos navegaciones : 



163 



De Horno á isla de Vas, 
donde no hay puerto, pero 
muy buenos reparos de to- 
dos tiempos. 

A Granasuil, que es una 
isla que está en medio de la 
canal, que la señorean ingle- 
ses y tienen en ella un cas- 
tillo; tiene reparos, pero con 
muchos bajos. 

De Granasuil es menester 
atravesar de un tirón hasta 
Bolonia, ó Cabo de Ames, y 
si los tiempos viniesen por 
proa, se ha de volver á di- 
cho Granasuil, y si fuese 
Sueste, que es travesía, se 
había de ir á dar en la cos-- 
ta de Inglaterra al puerto 
que de ella se pudiese to- 
mar, y si fuesen Norueste 
que son travesías en la costa 
de Francia se había de ir á 
eUa con mucho riesgo de que 
si se errase el puerto, la 
costa es muy mala, de pe- 
ñas, con que por todas vías 
en este tranco, que es muy 
largo, se corre riesgo, y 
con todo ello no se deja to- 
car en tierras de Inglaterra, 
pues, como digimos, lo es 



201 



£1 otro camino es atrave- 
sando derechamente del Hor- 
no á la costa de Inglaterra, 
á Cabo de Rama, que es 
puerto 30 

De allí á Cabo de Buitre. . 8 

A Godester 3 

A Torres, que es buen 
puerto, excepto del Este y 
Nordeste y Sueste 5 

A Artamua, que es buen 
puerto 7 

APorlán que es buen puer- 
to, excepto del Este, Sueste 
y Oeste Nordeste, y tiene 
un castillo en la marina. . . 3 

A la aguja de Pola, no es 
puerto ni tiene surgidero 
para más de una noche. ... 8 

A las agujas de Antona y 
y el puerto, que está media 
legua de allí al castillo de la 
Tora 6 

Del castillo de la Tora 
hasta la punta de Santa Ele- 
na, que es al ñn de la isla 
de Vique, todo es puerto. . . 7 

De allí á Forsamua, que 
es buen puerto. 2 

Desde Forsamua, á Yeo- 
chepe, que es surgidero. ... 8 

A cabo de Romanes, que 

250 



38 

1^1 260 

la dicha isla de GranaBtdl. es paerto de marea y de ma- 

3 Del dicho Cabo de Ames chos corsarios 2 

á Calés, tres legaas', es De allí á Dobla, que es 
paerto, aunque ruin. puerto de marea, y queda al 

bajamar en seco 1 

A Calas, que es puerto de 
marea 7 

2 De Cales á Grayelingas, puerto de marea, que sin ella 

no se puede entrar 2 

3 A Dunquerque, asimismo puerto de marea 3 

4 A los Monjes , que también es puerte de marea 4 

4 . A Neuport, puerto asimismo de marea 4 

3 A Ostenda, puerto de marea 3 

220 282 

Por ser este parecer de sólo un piloto, por bueno que sea, 
siendo el negocio de tanta importancia, se debe de consultar 
desde luego con otros muchos * pilotos de todas partes , demás 
de que para ir en las dichas galeras se han de buscar muy 
escogidos. 

COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE eASPAB DE BOBLES X 8ü MAJESTAD, D^ OBUNYNaEN 

X 2 DE FEBBEBO DE 1572. 

(Archivo general de Simancas.— Estada— Legajo 649.) 

8. C. R. M. — ^Escribiendo particularmente al secretario ^ayas 
lo que pasa de mis Tocinos , por no ser prolijo con Y. M. no 
temé yo que decir más^ remitiéndome á su relación, de que con- 
viene tanto al serricio de Y. M. resolver la empresa de Enden, 
que no hay consecuencia, por muy grande que sea, que baste 
á compararse al daño que recibe la religión y hacienda de estos 
Estados. 

De Francia, me dicen los que vienen, que están algo altera- 
dos, y no tanto como desearían algunos; para mf tengo que 



I 

^1 



39 

harán poco efecto ^ principalmente con la buena orden que da 
el duque de Alba. 

Pasada la jurisdicción de estos Condes, toda esta parte de 
Alemania está pacífica. En Colonia han hecho grandes alegrías 
por la TÍctoria que ha dado Dios á Y. M. contra el turco; aquí 
se le han dado las gracias lo mejor que se ha podido por tan 
señalada batalla. 

La demanda del diezmo desasosiega algunos destos mal 
inclinados; á lo que me parece, el yerdadero remedio para tener- 
los en la obediencia de V. M.^ es quitarles la ocasión del pecado 
que causa aún en ellos su riqueza. 

Suplico muy humildemente á Y. M., con todo el encareci» 
miento que puede un su verdadero criado y vasallo , sea ser* • 
vido de recompensar en mis dias los muchos y notables servi- 
cios que le he hecho há treinta y tres años, y hago cada dia. 

El Obispo y Teniente me parece han escrito al duque de . 
Alba suplicándole me mande servir á Y. M. en el cargo de 
Frisa, vacante por muerte del conde de Mega (que Dios tenga 
en su gloria); lo mesmo entiendo que hacen agora y han hecho 
toda la jurisdicción de Orunyngen y condado de la Drente, 
de su propio motivo, como es buen testigo el presidente 
Viglius, á quien se han encomendado. Si soy suficiente, Y. M. 
se acuerde de servirse de mí, porque de voluntad no me hará 
ventaja ninguno en el mundo. Teniendo yo tan puesto delante 
mis ojos todo lo que á mi poco juicio me parece que conviene 
al servicio de Y. M., que no hay cosa que baste á hacerme salir 
del camino derecho. Coya S. C. R. M. Nuestro Señor guarde 
los años que cumpla á la cristiandad y á sus vasallos. De Oru- 
nyngen á 2 de Febrero de 1572.— S. C. R. M.— De Y. M. su 
muy humilde criado y vasallo, Gaspar de Robles Willi. (Tiene 
tu rubrica.) 

En el sobre: A la I. C. R. M. el Rey, nuestro señor, en 
mano de ^ayas. 



40 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE OASPAB DE ROBLES Á Sü MAJESTAD, DE ORU^TNGEN 

Á 27 DE MARZO DE 1572. 

( ArdiiTO general de Simancas.— Estado.— Legajo 649.) 

S. C. B. M. — En la ultima qae escribí á Y. M., de 29 de 
Enero, remitía lo que ee ofrecía de mis vecinos á la relación 
del secretario ^ayas, lo que ahora hay que avisar á Y. M. dellos 
es que persisten tanto en sus perversas intenciones , que clara- 
mente se ve ser incurable su mal si no se ejecuta lo que 
scrito há Y. M., y todo lo causa el provecho que les cabe de los 
hurtos destoB corsarios, á quien dan artillería, municiones de 
guerra, vituallas y recogimiento en sus casas. 

Por cosa cierta sabemos que han doblado la guarda de 
Enden, y que están muy recatados, temiendo ahora más 
que nunca á Y. M., entendiendo que se han descubierto sus 
vellaquerías. Los comisarios del Imperio que están en Breme 
tratando en ellas, se gobiernan de manera que, á mi poco 
juicio, harán poco fruto. 

De la mano que han dado los capitanes Gantao y Monño, 
á 7 deste mes , con 150 arcabuceros de mi regimiento á los 
corsarios que pensaban invernar en la isla de Ulilant, no me 
alargaré en decir más á Y. M., remitiéndome á la relación que 
dará el duque de Alba, de que fué tal que murieron de aquellos 
ladrones 46, y que me trajeron aquí 14 cabezas de Capitanes y 
Oficiales, dos banderas, 34 presos, dos medios cañones, siete 
serpentinas de nueve pies de largo , y 17 piezas de campaña, 
de hierro colado , con que se defendieron un dia entero y mano 
á mano dos horas, sin conocerse la victoria por no tener los mios 
sino mosquetes y arcabuces con que ofenderlos; y con todo 
esto no murió dellos más que un Sargento , dos soldados parti- 
culares y 27 heridos. 



41 

Seis dias há que se ha comenzado á hacer justicia de los 
dichos presos; tres dellos qae dicen cosas de espantar de los 
condes de Brende, quedan yítos con los demás que há seis meses 
que tengo para que confiesen en presencia de los dichos Comi- 
sarios^ si fuere menester 9 el daño increible que han recibido 
los Tasallos de Y. M. 

1 y. M. reciba este servicio en el número de los muchos que 
le he hecho há tantos años, para hacerme merced cuando le 
pareciere que la merezco, pues permite mi ventura que me 
halle yo sólo, de los criados viejos de Y. M., sin ella. 

' T en lo que toca á lo que piden al Duque todos los de esta 
jurisdicción, de proveerme en el cargo de Frisa que ha scrito á 
Y. H., suplicóle muy humildememente , si mis obras dan testi- 
monio que le merezca, nos haga á ellas y á mí esta merced, 
y confiándome que á la fin Y. M. se acordará deste su verda- 
dero criado : rogaré á Nuestro Señor guarde la S. G. B. persona 
de Y. M. por los años que conviene á toda la cristiandad. De 
Grunyngen á 27 de Marzo de 1572.— S. C. B. M.— De Y. M. 
muy humilde criado y vasallo , Gaspar de Bobles Willi. 

E% ti sobre: A S. C. B. M. del Bey, nuestro señor '. 

FLANDES. 

BSLACION DE LO SUCEDIDO EN LOS ESTADOS BAJOS, DESDE 
PBINCIPÍO DE ABRIL HASTA ÚLTIMO DE MATO DE 1572 *. 

(Archivo general de Simancas.^Estado.— Legajo 549.) 

Habiendo entendido el duque de Alba, Gobernador y Capi- 
tán general de S. M. en los dichos sus Estados , que el conde 
Ludovico , que esfcaba en Francia, y otros foragidos de Flandes, 



< Al margen, de letra disUnta: «Recompensa.» 
^ Al margen, de disiinta letra : «Cargo de Prisia.» 
3 En el mismo tiene piiesto el Rey de su mano: « Justo será responderle gra- 
cio8anient0.a 
^ Carpeta. 



42 

teniao inteligencia con algunos naturales de aquellos Estados, 
7 que en las fronteras se levantaba gente; que franceses apres- 
taban annada de mar, ordenó que el conde de Bossu aprestase 
asimismo la de S. M., y que se enviasen tres compañías de 
españoles á las costas de Holanda, y que Monsieur de Beauvois 
se metiese en la isla de Walchen , en que está Hidelburg, 
Frezelingas y la Vera, y otros pueblos de importancia, entre 
tanto que se levantaba un regimiento de walones que á nom- 
bre suyo mandó hacer el Duque. 

No pasaron muchos días que Monsieur de Lumey , rebelde 
de S. M., que se intitula conde de la Marcha, U^ó con 25 
navios á Holanda, y echó golpe de gente en la isla de Woorn y 
se apoderó de la villa de Brila, que estaba flaca, quemándole 
las puertas una noche, y metió sus navios en un canal cerca 
de la dicha isla. 

Teniendo aviso desto Monsieur de Bossu, que se hallaba en 
Holanda, le dio al Duque y pidió al Maestre de campo, D. Fer- 
nando de Toledo, seis banderas de las de su cargo y dos del ter- 
cio de Ñapóles, que estaban alojadas en ütrecht.D. Femando se 
las envió luego, y con esta gente y algunos gentiles-hombrea 
del país, pasó á la isla de Woorn, y al reconocer de la Brila 
tuvieron algunas escaramuzas, y, en fin, vieron que era impo- 
sible poderse tomar sin artillería por haber los rebeldes hen- 
chido los fosos de agua y hecho algunos otros reparos. 

En este medio, los rebeldes salieron de su armada y que- 
maron parte de los barcos en que habia pasado Bossu, y 
embarcaron 700 ú 800 hombres y pasaron con ellos en tierra 
firme, apoderáronse de dos tierras llamadas Delftshaven y 
Schedam. 

Viendo Bossu que no podía hacer efecto, se volvió, y 
llegado á Dordrecht entendió la facción que los rebeldes hablan 
hecho y pasó á Roterdam, y á los 21 de Abril, antes del día, dio 
sobre los que estaban en Delftshaven , degollólos y tomólos 25 
pe^ezuelas de hierro que habían sacado en tierra, y enviando á 
reconocer á los de Schedam, como tenían un sitio fuerte se reti- 
raron á la Brila , donde se fortificaron , y Bossu se volvió á 



43 

poner en orden el armada, dejando las 10 banderas en la 
costa. 

Teniendo ayiso desto el Dnqne, y temiendo, como después 
sucedió y que los corsarios no se apoderasen de Frexelingas ó de 
otra plaza en la isla de Wa]chren, envió tres compañías de 
españoles que se metiesen en Frexelingas , y estando los furrie- 
les haciéndolas alojamiento y los obreros que trabajaban en el 
castillo comenzaron á tocar arma, y algunos burgueses se jun- 
taron con ellos , de manera que no quisieron admitir la guarni- 
ción y tiraron algunos cañonazos á las barcas donde estaban 
las banderas, de suerte que los hicieron retirar á lo largo, sin 
ser parte el Magistrado para estorbárselo. 

Los Tíllanos del país comenzaron también á alterarse por- 
que los de Frexeling^ los amenazaron que romperian los 
diques y los anegarían si consentían tomar pié á la dicha 
gente en la isla, y lo mismo enviaron á decir los de Bamua y 
la Yera, y aun los barqueroles, marineros y gente ociosa de 
Midelburg comenzaron á hacer alguna demostración de que- 
rerse rebelar. 

Monsieur de Beauvois, á quien, como está dicho, el Duque 
había enviado á Walchren, yendo á su casa á ponerse en 
orden, ala pasada por Frexelingas, no sabiendo lo que había 
pasado, los de la villa le hicieron entrar dentro, y tratando 
con él algunas pláticas de acordio vinieron en querer recibir 
tres banderas de valones: mas , poco después se resolvieron en 
no querer recibir ninguna, y temiendo al Beauvois desarmaron 
60 soldados walones que allí estaban y los echaron en la costa 
de Flandes. 

Viendo esto Beauvois, determinó retirarse á Midelburg, 
que es la principal villa de Walchren, y para hacerlo segura- 
mente le dieron los de Frexelingas escolta, de lo cual, y de no 
haberle tenido en prisión se sabe que se arrepintieron mucho. 

Llegado á Midelburg trató con Monsieur de Wacquen, que 
estaba dentro, del estado en que se hallaban las cosas; y avi- 
saron al Duque, el cual les ordenó que procurasen reducir á los 
de Frexelingas á la obediencia de S. M., y que juntamente 



44 

persoadiesen i los de la Vera y Midelbnrg que tomasen guar- 
nición de walones ó españoles, ó que á lo menos los burgeses 
estayiesen sobre sa guarda y conservasen las villas en servicio 
de S. M. 

Después de esto, los de la Bríla enviaron á Frexelingas 
700 hombres de socorro, con que comenzaron á dar muestras 
de su ruin ánimo y hacer lo que en guerra abierta se acostum- 
bra, enviando Embajadores á la Brila é Inglaterra á pedir 
socorros. 

Los do la Brila les enviaron otros 1.000 hombres, con los 
cuales y con los que se les habian llegado, acometieron de 
asaltar á Midelbnrg; los de dentro comenzaron á alterarse, 
pero Beauvois y Yacquen y los buenos burgeses los aquietaron 
y persuadieron á que enviasen á pedir guarnición de walones 
al Duque, como lo hicieron; después vinieron á los de Frexe- 
lingas 600 hombres rebeldes, naturales de los Estados Bajos, 
que estaban en Inglaterra, y entre ellos algunos ingleses con 
armas, municiones y vituallas. Con este refresco los de Frexe- 
lingas se comenzaron á enseñorear de la isla, tomando á 
Ramua y más de 40 naves que en aquel puerto habia, y pusie- 
ron cerco á Midelbnrg, sitiándola por una parte y asaltándola 
por otras tres ; en la una de las cuales le quemaron una puerta 
y hicieran mucho efecto si Beauvois no acudiera con los walo- 
nes y otros burgeses que salieron en barcas y palearon con los 
enemigos, haciéndolos retirar de la villa con harta pérdida; 
viendo esto los de la Vera, entraron en acuerdo de lo que habian 
de hacer; y estando juntos en la Iglesia tratando desto, los 
pescadores y otros marineros rompieron las puertas de la villa 
y dejaron entrar en ella hasta 200 rebeldes, quedando en 
emboscada otros 300 ; pero saliendo los burgeses de su ayunta- 
miento los echaron fuera y armaron cinco bajeles para guardia 
de su canal, y se apoderaron del Magazen de S. M., quedando 
ambiguos en la parcialidad. 

Entendido esto por el Duque, y que Midelbnrg estaba muy 
apretada, se resolvió de enviar á D. Fadrique, su hijo, á 
Ambers, de allí & Sergas para que la socorriese, y ordenó al 



46 

conde de Bossu que pusiese gran diligencia en aprestar el 
armada, á fin de que el mismo dia que saliese el socorro de 
Bergas se hallase con ella en el Yergat. 

Llegado D. Fadrique á Ambers, tuvo aviso que la Vera se 
había declarado contra S. M., y recibió rebeldes, los cuales 
solicitaban á Midelburg y Ramequin que se rindiesen , que 
solas estas dos villas estaban por S. M., y Midelburg tan apre- 
tada , que no podía esperar de cinco días arriba por falta de 
vituallas , por habérseles quitado las moliendas. 

Entendiendo esto D. Fradique , salió de Ambers á 6 de Mayo, 
llevando consigo á Monsietir de Norcarme, y habiende enviado 
adelante á Monsieur de la Cressonera para que tuviese á punto 
las cosas necesarias. 

A una legua de Ambers tuvo aviso D. Fadrique que habian 
salido de Incusen (villa y puerto principal en Holanda, á la 
parte de Frisa) 11 navios del armada de S. M., y quedando sólo 
el Vicealmirante, llamado Monsieur de Boscussen, habiendo 
entrado á comer 25 soldados , al tiempo que se iban, dijeron 
unos barqueroles que querían meter guarnición en la villa; y 
la canalla, sin más mirar, cargaron sobre ellos y quitaron las 
armas, y dióronles muchos palos, y llevaron preso al Vicealmi- 
rante y fueron á la marina y descargaron el artillería de un 
navio y las municiones y vituallas de tres, forzando además 
desto al dicho Vicealmirante para que revocase los 11 navios, lo 
cual hubo de hacer sin podérselo excusar, y ellos escribieron á 
los Capitanes, que los más eran naturales de Incusen , que si no 
volvían les quemarían sus casas , mujeres é hijos, y con estas 
amenazas los siete volvieron y los cuatro prosiguieron su viaje 
á Amsterdam, la cual nueva puso en nuevo cuidado á don 
Fadrique, por la dificultad y dilación que con este embarazo 
habría en el socorro que se había de enviar á Midelburg. 

Entendido esto por Monsieur de Bossu, que se hallaba 
en Boterdan , al oppósito de la Brila, que fué á meter en Ams- 
terdan , de donde despachó algunos Capitanes y cuatro naos á 
Incusen, que aquietaron los de la villa conciertas condiciones, 
y dejaron salir los siete navios que habian vuelto, excepto 



46 

el Vicealmirante 9 qne pidieron para guardia de la Tilla. 

Las cosas de la villa de Walchren estaban en este estado 
cuando llegó D. Fadrique á Sergas , donde usó de tal diligen» 
cia que el mismo dia 6 de Mayo, á las doce de la noche , esta^ 
ban embarcados en 26 charrúas ordinarias j seis de armada y 
un yergartin 410 arcabuceros, 50 mosqueteros , 50 piqueros, 
30 alabarderos españoles y 200 valones, enviando por Cabos 
dellos á Sancho de Avila y Monseñor de Briach. 

El dia siguiente, 7 de Mayo, á las ocho de la tarde , llegó 
este socorro á la Poldre, que es el desembarcadero principal de 
Midelbucg , donde salió en tierra toda la gente i vista del ar- 
mada de los enemigos, sin pérdida de ninguna persona; y á 
las diez de la noche estaba toda en tierra. 

Sancho de Avila, echó luego bando que ninguno se des- 
mandase; puso do vanguardia los valones, porque los de Mi- 
delburgo no se alterasen con ver españoles, y al amanecer 
llegaron á las puertas de Midelburg sin ser sentidos de los 
enemigos que tenían sitiada la villa: salieron Beauvois y Wa« 
guen, y admitieron dentro algunos valones; y con los demás y 
alguna infantería española dieron sobre los enemigos tan á la 
improvista, que los rompieron y tomaron el artillería y fueron 
siguiéndolos hasta los reparos que tenían hechos en Bamua, 
donde los rebeldes volvieron en sí, pensado que los que habían 
hecho la facción eran solos los de Midelburg, y salieron con 
ocho banderas de la dicha Bamua, con las cuales recibieron en 
sí los que venían rotos; y disparando el artillería toda que 
tenían puesta en los reparos, hicieron rostro, de tal manera 
pusieron en aprieto á los valones hasta que llegó la infantería 
española, que los cargó tan apriesa, que los rompieron; gana^ 
ron el artillería, cinco banderas, y entraron con ellas á las 
vueltas de Bamua, donde degollaron mucha cantidad dellos; 
otros se salvaron á nado, otros se ahogaron por echarse en las 
naves; cobraron el armada y fueron siguiéndolos casi hasta las 
puertas de la Vera donde se recogieron los que de allí se esca- 
paron , y los soldados españoles á la dicha Bamua y los valones 
& Midelburg, como les estaba ordenado. 



47 

Desta manera se iban encaminando las cosas de Zelanda 
cnando el Daqne tuvo ayiso qae la villa de Valencianas se 
habla levantado; el Teniente del castillo, oyendo en ella gran 
ruido, envió dos muchachos á saber lo que era, los cuales no 
volvieron: así, envió al Mayordomo del artillería para que, como 
hombre de la tierra, entendiese lo que pasaba, y tampoco vol- 
vió; entonces, el Teniente disparó una pieza por cima de la 
vüla, y envió un cabo con 25 soldados para informarse particu- 
larmente; y preguntando á los que topaban quien vivia, respon- 
dieron que el príncipe Doranges, y porque no llevaban orden 
para más , se volvieron al castillo y dispararon machas piezas 
hacia donde había el ruido. 

Demás de esto, el conde Ludovico, á los 24 de Mayo, por 
la mañana, amaneció sobre Mons de Henaut, y ganando una 
puerta entró con 300 caballos y dos compañías de infantería, y 
se apoderó de la villa. 

El Duque, sospechando que estos rebeldes eran asistidos 
del rey de Francia, ó, que á lo menos estaría á la mira hasta 
ver cómo se encaminaban estas cosas, escribió á D. Diego de 
gúñiga, embajador de S. M., que pidiese al dicho Rey que, acor- 
dándose de las buenas obras que habían recibido de S. M.» 
quisiese corresponderle, no con socorro, que no lo había me** 
nester, sino con prohibir, so grandes penas, que ninguno do 
sus vasallos fuese á ayudar los dichos rebeldes; y que si algu- 
nos habían ido, se volviesen ; que en cumplimiento de lo que 
diversas veces habían prometido pusiesen tal orden en el ar- 
mada que aprestan, que los dichos rebeldes no puedan por mar 
dañificar aquellos Estados ni otros de S. M. 

Lo mismo, en sustancia, se había pedido á los dichos Reyes, 
en nombre de S. M., á 26 de Mayo, y con haberlo ofrecido 
muy liberalmente no se había hecho nada á los 4 de Junio. 

Antes de recibir D. Diego este despacho del Duque, por 
sólo haber entendido lo del conde Ludovico, en último de 
Mayo habló á la Reina Madre , y después de haberle represen- 
tado las obligaciones que ella y su hijo tenían de corresponder 
á la buena hermandad de S. M., les pidió mandasen hacer 



48 

ejemplar castigo en sus yasallos que habian ido á la dicha 
facción en compañía de Ludo^lco, y que «el mismo castigo se 
diese á los demás que de nueyo se fuesen ; respondiéndole que 
ya se habian enviado al duque de Longavila, Gobernador en 
Picardía, y á todas las fronteras, las prohibiciones necesarias, 
con penas de la vida y perdimiento de bienes, y que se tornarian 
á escribir y ordenar, y que esto mismo habian enviado á decir 
á S. M. por medio de su Embajador, como es verdad, asegu- 
rando que se ejecutaría sin falta, mas la obra lo mostrará. 

También le dijo la Reina madre, que en lo de la armada no 
habia que tratar, porque demás de haber ya certificado que no 
iría á daño de los Estados ni de cosa de S. M., era de particu- 
lares, y que su hijo no habia gastado un real en ella, ni era 
más de 10 ó 12 y navios; pero desto se puede dudar mucho, 
siendo diferente de lo que allí se ha dado á entender, diciendo 
unas veces que era contra piratas y otras que iba á su aven- 
tura. 

A 1.^ de Junio habló D. Diego ai Rey, en conformidad 
de lo que habia dicho á su madre; respondióle con mucha 
blandura y caricias, ofreciendo hacer gran castigo en los que 
han ido ó fueren á asistir á los rebeldes de S. M., mostrando 
pesarle del atrevimiento de Ludovico y desear de conservar la 
paz ; mas de esto ya se ve lo que hay que fiar. 

A 4 de Junio tuvo D. Diego una carta de Albornoz , Secre- 
tario del Duque , de último de Mayo, en que le escribe que en 
aquel punto habia tenido aviso el Duque de que la caballería 
é infantería que se habia enviado al socorro del Castillo de Va- 
lencianas habia entrado por él en la villa, y degollados cuan- 
tos rebeldes habia en ella. 

Por la parte de Alemania tuvo aviso el Duque como cru- 
zaba gente de guerra y que tenian señaladas tred plazas de 
muestra, y habian despachado 70 capitanías, y secretamente se 
levantaba caballería debajo de caución : que la villa de Argen- 
tina prometió á los reytres por el cumplimiento de sus pagas. 

Descubrióse también en Nimega un tratado que el prínci-^ 
pe Doranges manejaba por medio del conde de Yamburg, el 



49 

caal se había de apoderar de la TÍUa, entrando en ella por el 
rio con cinco compañías; descubrióse, por un burgués, que, 
topando una legua de la yilla un carretero, le preguntó qué 
llevaba: respondió que paños; insistió el burgués hasta verlo, 
y halló en unas balas 200 arcabuces de mecha y otros peque- 
ños de pedernal; fué preso el carrero y puesto á tormento; confe- 
só lo que era y que los traía para dos burgueses , los cuales se 
escaparon; y el pueblo se indignó contra ellos de manera, que 
si los pudieran haber los hicieran piezas, y luego enviaron á 
decir al Duque que estarían firmes en el servicio y lealtad de 
S. M. hasta morir. 

Esto es lo que ha pasado y se entendía, en sustancia, de las 
cosas de los Estados-Bajos , hasta último de Mayo, lo que de 
Francia se entiende por cartas de 1.^ y 4 de Junio, es: 

Que viniendo el dicho, de Orleans, había topado algunos 
soldados que iban á Burdeos, de 10 en 10 y de 20 en 20, y les 
pareció que la gente por aUí andaba con algún bullicio. 

Que había sabido por cosa cierta que la Reina Madre había 
estado con el Almirante en Fontanableau, que por orden del 
duque Danju habían partido de París siete carros de pólvora, 
con voz que se enviaban á San Quintín, y el dicho Anju había 
enviado en diligencia un ingeniero llamado Turqueto á Picar- 
día, que se entendía que de Calés, que como se sabe la tiene 
el rey de Francia, enviaban públicamente refresco á los de 
Prexelingas. 

Que ciertos particulares que llegaron á París y partieron 
de Ambers , á 26 de Mayo, le certificaron que habian topado 
mucha g^nte á la fila en aquel reino, que iban á Flandes, y no 
caminaban de día ni entraban en las villas. 

Que en Perona se había publicado la prohibición de no ir á 
juntarse con los rebeldes; pero los soldados que estaban en las 
tabernas é iban al mismo efecto, se reian y mofaban dello. 

Que se decía allí públicamente, que el hacerse la dicha 
prohibición, era como si no se hiciera; y D. Diego tiene por 
cierto que todo se hace con sabiduría y consentimiento del rey 
de Francia, aunque lo encubrían hasta ver cómo sale, y si fuere 

Tomo LXXV. 4 



oO 

á su modo, abrazarlo, y si no excusarde y mostrar que les ha 
pesado; y demás de otras señales sobre qae el Ludovico había 
escrípto cartas desde Mons al Rey y Reina Madre, duque de 
Anju y duquesa de Vandoma, avisándoles del suceso y pidién- 
doles asistencia. 

Que se habia dado orden á todos los Capitanes de caballos é 
infantería de hacia Marsella y Piamonte que refuercen sus 
banderas, por el temor que de aquellas partes tienen, y envia- 
ban ingenieros á Marsella y Tolón. 

Que al duque de Saboya habian librado 80.000 francos á 
cuenta de sus pensiones por tenerle grato. 

Que Phelippe Strozi habia comprado en París, en diversas 
veces mucho cantidad de arcabuces , y enviado parte dellos á 
Bretaña para lo del armada ; y los demás se creian habían ido 
á Flandes, y aun le avisaban que muchos dellos se habian pa- 
nado á Mons y Valencianas, so color de que eran mercancías. 

Que andaban allí buscando ingenieros para fortificar á 
Frexelingas, tan descubiertamente como si por orden expresa 
de aquel Rey se hubieran levantado. 

Cárpela. — Flandes, 1572. — Relación de lo sucedido en los 
Estados-Bajos, desde principio de Abril hasta último de Mayo 
de 1572. 

FLANDES. 

ÜKL ACIÓN DR T.O PT^CEDIDO KN VALCHREM, POR SANCHO DE AVILA, 

F.N fí DF. MAYO DE 1572. 

(AVchivo peneral dfl Si manca?.— Estado. -^Niíin. 555.) 

Envió el Sr. D. Fadrique de Toledo al castellano Sancho de 
Avila, de la villa de Vergas Surlazon, martes, GdeMayo, entre 
las diez y once de la noche, con cinco compañías de infantería 
española y seis de infantería valona del regimiento de Mon- 
diour de Bcavois, en seis charrúas de armada holandesas, t 
una galeota de once bancos, y otras veinticuatro charrúas del 



51 

país, con particular instrucción de ]o que había de hacer; y 
teniendo muy buen tiempo llegó á desembarcar á las Dunas, 
más abajo del cabo Dohac, una hora antes de anochecer del 
dia ñiguiente , 7 de Mayo , y díóse tan buena diligencia en el 
desembarcar la gente, que cuando los enemigos quisieron aco- 
meterlos y estorbarles la desembarcacion , estaba en tierra tan 
buen golpe de gente, que no osaron acometellos; y así se des- 
embarcaron todos sin que les hiciesen ninguna resistencia: 
duró la desembarcacion hasta las once de la noche ,* serian de 
ambas naciones 1.400 hombres, escogidos de todos los tercios y 
regimientos. 

Luego, como acabaron de saltar en tierra, se echó un bando 
que ninguno se saliese de su orden A saquear ni hacer otra 
cosa alguna; lo cual se observó muy cumplidamente; y habien- 
do ordenado Sancho de Avila la forma que habian de tener en 
el caminar, se empezó á marchar, entre las once y doce horas 
de la noche, con la mayor orden y silencio posible, y cami- 
nando toda aquella noche, á las seis de la mañana, que fueron 
8 del dicho mes, se hallaron á las puertas de Medelburg, donde 
entendiendo Sancho de Avila el inconveniente que seria si los 
enemigos viesen tanta gente, y que, por ventura, se apercibirían, 
ordenó que se quedasen allí cerca emboscados todos los espa- 
ñoles, y que Monsieur de Ligues con su compañía de valones 
se adelantase para ser el primero que entrase en la villa; y 
habiendo reconocido las guardias la gente, dieron aviso al 
Magistrado y á Monsieur de Beavois y Vaquenes, que estaban 
dentro, los cuales, todos juntos, vinieron luego á las puertas: 
y habiendo platicado con Sancho de Avila, que llegó á las 
puertas en hábito de valon , se acordó entre ellos que entrase^ 
la dicha compañía de Monsieur de Ligues. 

Habiendo entrado la dicha compañía en Medelburg, Sancho 
de Avila, por no perder tiempo ni ocasión ninguna, mandó al 
capitán Medinilla que con 80 soldados arcabuceros que tenia 
escondidos junto á la puerta de la villa para hacer espaldas á 
la compañía de Ligues, marchase la vuelta de los enemigos 
que estaban batiendo á Medelburg, con tres piezas de la parte 



52 

de Ramua, muy bien atrincherados y fortiñcadoSi con harto 
golpe de gente, en el entretanto que ¿1 aguardaba la demás 
infantería española que se había quedado emboscada para hacer 
espaldas al dicho capitán Medinilla; y viendo que no llegaba 
tan presto como él deseaba, determinaron Monsieur de Beavois 
y él de no aguardarlos; y tomando algunos Talones que se jun- 
taron con ellos, y con los 80 soldados y el dicho capitán Medi- 
nilla y otras personas particulares, Gentiles-hombres de S. E. 
que se hallaron allí, arremetieron á los enemigos; y dándoles 
tan buena mano, que les ganaron el artillería y degollaron á 
la mayor parte dellos; los que se escaparon se fueron retra- 
yendo á gran furia á los reparos y artillería que tenian junto á 
Ramua, en el propio camino que va á Medelburg, donde habia 
el mayor cuerpo de gente. 

Y siguiendo la victoria, llegaron á los dichos reparos junto 
á Ramua, donde habiendo escaramuzado un buen rato, se juntó 
allí con los nuestros el capitán Torres con la mayor parte de 
su compañía de valones; con la venida del cual, todos juntos 
tornaron segunda vez á.acometellos, y desbaratándolos y ga- 
nándoles el artillería, se entretuvieron muy bien con ellos, 
hasta que llegaron las tres banderas de españoles, que con su 
llegada se empezaron los enemigos á desbaratar y á huir, los 
unos por la parte de Canfor y otros se acogian á las charrúas, 
de manera que entraron los nuestros á las vueltas en Ramua; 
degolláronse grandísima cantidad de enemigos, el número de 
los cuales hasta agora no se sabe , porque fueron muchos los 
que se echaron á la mar y se mataron en las charrúas, y nues- 
tra gente quedaba, á los 8 de Mayo, dentro de la dicha Ramua, 
habiendo ganado cinco banderas y gran cantidad de piezas de 
artillería, grande y pequeña, y más de 150 naos que estaban 
en aquel puerto de Ramua, de que eran señores los ene- 
migos. 

Los del castillo de Ramequin , á quien los enemigos tenian 
sitiados, salieron y rompiéronlos, y tomaron cinco piezas de 
artillería y las metieron en el castillo. 

Por manera que hasta ahora, con el ayuda de Dios y buena 



/ 



53 

diligencia del Sr. D. Fadrique, la isla toda está por S. M., 
excepto las villas de Fregelingas y la Vera; para cobrarlas se 
ponen en orden las cosas necesarias. 



FLANDES. 

RELACIÓN SUMARIA DE LO SUCEDIDO DESPUÉS DE LLEGADO 

EN FLANDES EL DUQUE DE MEDINACELI, SACADA 

POB sus CARTAS ESCRIPTAS AL DE ALVA, DESDE 

10 HASTA 17 DE JUNIO DE 1572. 

(Archivo general de Simancas.-* Estado.— Legajo núm. 550.) 

Qne en 10 de Junio, á las cinco horas de la tarde, llegó el 
armada delante Blancaberga, y por no haber tenido lengua en 
todo el canal, dieron fondo, que aunque algunos barcos habían 
salido á darles ayiso, no pudieron llegar por la gran cerrazón 
que hacían. Que aquella noche se levantó tan gran tormenta, 
que no pudieron hacer allí la desembarcacion, como el Duque 
lo había pensado; y así, determinó de hacerla en la Exclusa 
con cuatro zabras pequeñas que traía, y hacer traer en barcas 
y charrúas la plata y gente del armada para que las naos 
grandes pudiesen mejor tomar puerto, pues á Frexelingas no 
podían ir ni había cosa segura hasta Kspaña, de lo cual díó 
aviso al duque de Alva, para que enviase á la Exclusa la orden 
qne se había de tener en el repartimiento do la gente, y man- 
dato para que los labradores llevasen á vender vituallas. 

Que en 11 del dicho, con las cuatro zabras, entró el Duque 
en la Exclusa, haciendo levantar toda el armada, para (yendo 
delante de los navios menores) meterla lo ^ más adentro del 
puerto que se pudiese; y entendiendo de los cónsules de Brujas 
qne los corsarios se habían puesto en la entrada de aquel puerto, 
viendo que no había peligro, tomó algo la vuelta de Blanca- 
berga, y entró en la Exclusa, quedando las naos grandes del 
armada más afuera, y como los bajíos eran muy grandes y los 



corsariud de Frexeliii¿>^aá habiau quitado las suéñales de IO0 
bancos, encallaron cuatro ó cinco de los navios pequeños, y 
salió á tierra la gente que en ellos venia; viendo esto los cor- 
sarios, y que los navios menores habían y^ entrado en el 
puerto, y que las naves grandes estaban fuera y tan lejos que 
no podían socorrer á los encallados , se arrimaron á ellas, y no 
hallándolas con gente, llevaron las dos á Frexelingas, y á las 
otras pegaron fuego, sin que en manera alguna se pudiese re* 
mediar, por no haber en toda la armada navios tan pequeños 
ni tan descargados que con la baja mar pudiesen ir á socor* 
rerlos. 

* Que en esta sazón el Duque estaba en la Exclusa dando 
orden de meter el armada en el puerto , por evitar los inconve- 
nientes que pudieran suceder, juntándose número de naves de 
enemigos, y avisó al do Alva de su desembarcacion , para que 
le escribiese lo que se había de hacer de la plata que traía, y 
repartir y poner la gente donde había de estar, de la cual mu- 
cha había muy maltratada. 

Que también escribió al de Alva proveyese en mandar poner 
en orden elcastillo de la Exclusa, que no tenia más que 50 ó 60 
soldados de socorro, y que para juntarlos era menester antes 
pagarlos, y que toda aquella marina estaba muy desproveída 
de caballería é infantería, y que convenía poner en tierra 
algunas piezas gruesas de artilla (skj \y así para facilít-ar la 
desembarcacion, como para que de noche no entrasen los 
corsarios con navios pequeños á quemar los que estaban en el 
puerto. 

Que en 13 del mismo, llegó Monsieur de Gomicourt á la 
Exclusa con cartas del de Alva, y luego el capitán Berdugo 
con nueva que, de las naos grandes que estaban fuera, había 
visto pasar hasta 40 muy cargadas, y que de una que se acercó 
se entendía venían de Portugal , con las cuales las del armada 
pasaron á Remequiu, tirándoles los de Frexelingas algunos 
pocos cañonazos y despacio, y como entre ellas venían las ocho 



í Armería? 



55 

de Celanda, da que el de Aiva le ^ dado fsicj aviso; el dicho 
de Medina le dio luego á Monsieur de Champagni, Gobernador 
de AmbereS) y á Mousieur de Beavois , que está en Míddeburg, 
para que acudiesen á los nuestros en aquella coyuntura; y á 
las dos^ después de medio dia, se vía de las torres del castillo 
de la Exclusa que todas las naves eran pasadas por delante 
de Frexelingas, y que llegaban á Ramequin con poco daño, y 
aquel reparable. 

Que Julián Romero estaba en tierra con el de Medina, asis- 
tiendo en lo que con venia, aunque con un golpe en la pierna, 
y el cargo quedaba á Juan Martinez de Recaído. Que el mismo 
dia, á las siete horas de la tarde, llegaron los que habian ido á 
reconocer las naos de Portugal, sin saber si habian pasado ó 
dádose á los de Frexelingas. 

Que escribid el Duque al de Alva diese orden que de las 
once naos españolas que habian pasado á Ramequin se sacasen 
50 marineros de cada una, y que armándolos, con ellos y con la 
gente que habia en Middelburg, se diese un buen apretón á los 
de Frexelingas. 

Que partiendo el de Medina de la Exclusa para Brujas, 
en 15, dejó muy encargada la guarda del puerto al Teniente del 
castillo y al capitán Beltran de la Peña, los 110 soldados que 
estaban en los cuatro navios , y orden para que hiciesen subir 
los demás debajo del castillo^ y á los soldados hacer sus guar- 
das y plazas de las vituallas junto al dicho castillo. 

Que llegado á Brujas, halló la gente de la villa de buen 
ánimo, y quedó allí aquel dia por darles contento , y escri- 
bió al de Al va le avisase lo que debia hacer de la plata que 
llevaba. 

Estando allí^ llegó Nicolás Bravo, con aviso que en el 
puerto de Níeuhaven se habia entendido de los que venian de 
Frexelingas, que las 21 naos de Portugal habian llegado allí y 
que las descargaban y sacaban las velas y artillería, y que los 
rorsarios se apoderaron dellas; las cuales (según dicen) apor- 



' Faltará Kahia, 



56 

taroQ á la dicha Frexelingas, pensando estaba allí el de 
Medina. 

A los 26 envió el dicho de Medina^ de Brajas, al de Alva, 
un mercader, llamado Sanct Vítores, que suele proveer de 
vestidos á los soldados, para que en esto le ordenase lo que 
con venia. 

Que entendiendo que á la Exclusa habian llegado dos na- 
víos ingleses, escribió al capitán Beltran y á los de la villa que 
les hiciesen buen tratamiento, y al Capitán del castillo y al 
Bailío que los reconociesen , y que no hallando cosa de sospe- 
cha, les diese lugar para vender sus mercaderías, ó queriendo 
venir á venderlas á Brujas. 

Que los de Frexelingas tenian gran falta de agua fresca. 

Que convenia mucho proveer de gente y vituallas al cas- 
tillo de la Exclusa, y la marina de algunos cabales, para ase- 
gurarla, pues los enemigos habian tomado á Romers Walen. 

RELACIÓN 

DE LO SUBCEDIDO EN LA BATALLA QUE SE GANÓ, 
JUEVES 17 DE JULIO DE 1572. 

(Archivo general de Simancas.— Eslfldo.^Núm. 549.) 

Estando el Sr. D. Fadrique sobre Mons, en Henao, para 
tener cerrada la villa que no le entrase el socorro que los 
hugonotes de Francia querían hacer al conde Ludo vico, y para 
quitarles otras comodidades (hasta que llegasen las fuerzas de 
Alemania para poner la batería), con 10 banderas de españo- 
les, 25 de valones del regimiento de Reuxs, Gapres y Ligues, y 
algunas de las Bandas de ordenanza; las del Duque de Ariscot, 
conde de Mansfelt, Monsieur de Bossu, Varlaymont, Laleyn y 
la caballería ligera de las ocho compañías que se entretienen 
en estos Estados; las seis de lanzas, que son: D. Femando de 
Toledo, D. Bernardino de Mendoza, D. Juan Pacheco, D. Lope 
Zapata, D. Antonio de Toledo y D. Pedro de Taséis, y las dos 



57 

de arcabuceros de Gonzalo Hernández Montero v García de 
Valdá, iba por horas teniendo aviBos que los dichos hugonotes 
entraban por Chateo-Cambresi con el dicho socorro, con 40 ban* 
deras de infantería, y 1.500 caballos, y apercibiendo luego su 
gente, miércoles, á las seis de la tarde, retiró todo el bagaje en 
la villa Binz, tres leguas de Mons, por ir más expedito á buscar 
el enemigo. Jueves, al hacer el dia, levantó su campo, porque 
siempre los avisos venían reforzando que los enemigos eran 
pasados el Chateo en Gambresí, que venian entre el Canee y 
Baue, y caminando la vuelta dellos á tomar un sitio que los dias 
atrás habia reconocido, los avisos crecían que los dichos enemi- 
gos querian echar puente en el rio que va de San Guillen á 
Conde, cerca de dos villajes que llaman Audreri y Quieveri , el 
uno de los cuales es fuerte por el sitio que tiene; y habiendo 
enviado delante al capitán Francisco Hernández Dávila con el 
capitán García de Yaldós y 12 arcabuceros de á caballo á reco- 
nocer el campo de los enemigos, pasó tan adelante, que topó su 
vanguardia que venia con ocho banderas y 400 caballos, y 
comenzó ¿ escaramuzar con ellos por poder coger alguna pri- 
sión de quien poder tomar lengua, como lo hizo, que tomando 
dos, escapó el uno, no embargante que los enemigos le cargaron, 
y lo envió al Sr. D. Fadrique; y habiéndolo examinado, se en- 
tendió particularmente su designio y la gente que tenian ; y 
habiendo el dicho Sr. D. Fadrique reconocido diversas veces 
todos aquellos' pasos y sitios, y también por la relación que el 
dicho Francisco Hernández le hizo, echó luego fuera 200 arca- 
buceros españoles que comenzasen á trabar la escaramuza con 
el Maestre de campo Julián Romero que los guiaba, y al coronel 
Monsier de Ligues con 600 arcabuceros valones; y los enemigos 
hicieron alto en el dicho villaje de Quieveri, y echaron fuera 
toda su caballería y la mayor parte de su infantería, tomando 
con arcabucería la ladera de un bosque, y poniendo á las espal- 
das la mayor parte de su caballería, y la escaramuza se empezó 
muy trabada, de manera que fué necesario que nuestra in- 
fantería cargase, porque la suya hacia lo mismo; su caballería 
se mejoró; la nuestra estaba con tan gran gana de combatir, 



58 

que fué meneeter que el Sr. D. Fadrique, en persona, hiciese 
hacer alto dos veces á loe hombres de armas; mandó luego á la 
caballería ligera que cerrase con los caballos que hacían espal- 
das á la infantería que estaba á la punta del bosque, tomaron 
la carga retirándose al bosque, y allí volvieron ¿ cerrarse; 
nuestra caballería los volvió otra vez á cargar y los llevó de 
hecho; á este mismo tiempo la gente de armas había ya cerrado 
con los demás caballos de los enemigos, y los llevaron; la in- 
fantería todo cerró y llevaron la de los enemigos, porque la ar- 
cabucería que ellos tenían, á quien los caballos hacían espal- 
das, los 800 arcabuceros españoles y valones los habían roto y 
degollado: duró el alcance más de tres leguas: pelearon los 
franceses como nunca jamás han peleado, porque venia entre 
ellos toda la nobleza de los hugonotes, siendo rotos tres veces; 
se volvieron á rehacer otras tantas: hánse prendido más de 600, 
y entre muertos y heridos pasan de 3.000; queda preso Janlis, que 
venia á la cabeza, con una herida en la frente. También dicen 
que en Mons de Muij vánse prendiendo por horas muchos más, 
porque como la batalla fué en medio del país, los villanos van 
trayendo cuantos toman; y hánlo hecho tan bien, que se han jun- 
tado pasados de 6.000; de ellos hánse tomado 25 banderas, ocho 
cornetas de Caballos; hasta ahora no se saben otras particula- 
ridades que se sabrán adelante, después que se hayan interro- 
gado los prisioneros: esta victoria se debe á sólo Dios, porque 
como en negocio suyo, ha querido poner su mano en ello; pero 
si después della se puede atribuir algo á los hombres, se debo 
mucho á la diligencia del Sr. D. Fadrique, el cual tenia 
tan vistos y reconocidos todos los pasos^ que há muchos días que 
tenia pronosticado que, sí entraban, que los degollaría: tambieu 
se debe mucho á la voluntad con que todos en general y en par* 
ticular han peleado, tanto las cabezas como los soldados, y par* 
ticularmente Monsieur de Noscarmes; Chapín Y itelly, con estar 
herido de un arcabuzazo en una pierna, se hizo llevar en una 
silla; los Tenientes de las Bandas, los Capitanes de caballos, el 
Maestre de campo Julián Romero, los coroneles Ligues y Caprés^ 
de nuestra parte, murieron: Alonso de Lumbrales, capitán de 



59 

infantería española, y el Teniente de Oarcía de ValdéB, Cerón: 
D. Lope Zapata está herido pasado de un brazo de un arcabo- 
zazo» peleó Yalerosisimamente y faé el primero que cerró con la 
caballería de los enemigos: de otros soldados deben de haber 
muerto muy pocos. 

Dice Janlis que no ha salido de Francia jamás gente tan 
lucida ni tan ganosa de pelear, y que pensaba él que con solas 
ocho cometas de caballos pudiera romper 2.000 de los de S. M., 
por ser todos nobles y gente de mucha calidad; y así, dicen 
los soldados que se hallaron en esta batalla, que jamás han 
visto á franceses pelear como estos han peleado: gracias á 
Dios por eUo. 

ESTADO DE FLANDES. 

COPIA DE CARTA OBIGINAL DE JULIÁN ROMERO AL SECRETARIO 
ZATAS, FECHA EN BRUSELAS, X 24 DE JUNIO DE 1572. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núm. 552.) 

limo. Sr.: Desde la Exclusa avisé á vuestra merced de núes* 
tra llegada á estos Estados y de las fortunas que en el camino 
pasamos; y la noche propia que echamos áncora enfrente de 
Blanc-que^berge, que, cierto, fué milagro no perdernos aquella 
noche, porque estábamos rodeados de bancos, y no teníamos 
pilotos de la tierra, ni habían querido salir á nosotros, aunque 
hicimos señal con la artillería que viniesen , de lo cual estu- 
vimos muy espantados, porque no sabíamos qué podia ser, ni 
cómo estaba Flandes, porque no teníamos nueva ninguna. 
Otro día, que fué el día de San Bernabé, yo fui á ver al Duque 
á su nao, y hállele que se quería desembarcar, y quería des- 
embarcar el dinero en unas azabras; y mandóme que yo saliese 
con él para saber qué orden habría para desembarcar la gente, 
y fuimos á desembarcar en la Exclusa, y en aquel instante se 
levantaron todas las naos pequeñas y zabras de las que traían 
lanas en la armada, y todas enderezaron á meterse en la Exclu- 



60 

sa, y en la boca tocaron cuatro en un banco que estaba allí, y 
vinieron los enemigos aquella noche con charrúas, y quemaron 
las dos, y las dos se llevaron ; aquella propia noche se levantó 
una tormenta muy mayor que la primera, donde estuvieron más 
á pique de perderse las once naos gruesas que quedaron fuera 
de Exclusa; las seis eran de la armada y las cinco de lanas; 
cuando vino el dia no había nave que no hubiese perdido todas 
las áncoras, excepto una, si no era el Almirante que los había 
perdido todas y había ido á dar sobre un banco; á las seis horas 
de la mañana acertó á venirse, sin que nadie supiese nada; la 
flota de Portugal, quiso echar áncora adonde estaban las 
nuestras, y no pudo por la gran fortuna que habia^ y asi pasa- 
ron adelante, y una hora después fueron forzadas nuestras 
once naves de levantarse é ir tras de las de Portugal que iban 
el camino derecho á Freguelíngas, y como la de Portugal 
Uegó á la par de Freguelíngas , comenzáronse á tirar los de 
Freguelíngas; y ellos luego animaron las nuestras que iban 
detras, pasaron por entre Freguelíngas y flota de Portugal , y 
les tiraron 130 cañonazos, por cuenta, y ninguno acertó á nin- 
guna nave, si no fué uno que dio en las jarcias de la nao Des' 
pila y mató á un artillero; ansí llegaron todas nuestras naos 
en salvamento á Ramequin , y la Almirante, como no tenia 
áncora ninguna, no pudo tenerse en Ramequin, y fué á dar en 
un banco que estaba allí cerca, adonde se perdió la nave sin 
perderse ninguna gente ni nada de lo que en ella venia, si no 
fueron algunas sacas de lanas que llevan en el lastre, que no 
las pudieron sacar; de la flota de Portugal pasaron tres ó cuatro 
naos la vuelta de Ambares cuando pasaron las nuestras; las 
demás se quedaron allí; los de Freguelíngas las han enviado á 
Inglaterra , porque iban cargadas de muchas especería y mu- 
chas cosas: en este punto dejo lo que sucedió hasta aquí, y 
comenzaré á contar cómo hemos hallado la tierra. Es cierto, 
cosa de espantar, las alegrías y regocyos que todas las tierras 
han hecho con la venida del duque de Medina que les parece 
que les ha venido su remedio; así lo dicen ellos : todos los ca- 
minos por donde pasábamos y villas estaban tan llenas de 



61 

gente á Temos , que no se pudo creer; y esto lo hacían porque 
no podían acabar de creer que el Duque había llegado. En 
Brujas y en Gante fué tanta la g^nte que se juntó, y tanto el 
contento que recibieron de ver al Duque , que no se podría 
decir; después llegamos aquí, á Bruselas, adonde había g^an 
cantidad de gente esperando al Duque, y acertamos á entrar 
después de anochecido; luego quisieron decir que el Duque no 
había venido; sino aquella salida que había hecho el de Alba, 
era para engañarlos; y si no fuere porque todos los señores 
habían salido hasta Alóos y los desengañaron, no lo querían 
creer; ya con esto se aseguraron: luego vinieron los Burga- 
maestres de Amberes y de Malinas , que no había andado muy 
buena, á besar las manos al Duque; de manera que todo este 
país de Flandes y Brabante han demostrado, á lo que parece, 
gran contentamiento con la venida del duque de Medina, por- 
que es tan grande el aborrecimiento que tienen al nombre de 
la casa de Alba, que no se puede creer, ni se podría decir ni en- 
carescer; ya sabe vuestra merced qué gente es la desta tierra, 
que como se les meta una cosa en la cabeza por allá se van 
todos. El Sr. D. Fadrique y Chapín Vitello se partieron otro día 
despue» que llegamos aquí la vuelta de Mons con diez bande- 
ras de españoles , y otras diez ó doce que dicen que hay allá de 
valones; va á reconoscer la tierra y estorbar que no les entren 
socorro, porque hasta ahora no les ha entrado; antes querrán 
decir que dos 6 tres días que salió el conde Ludovico y Janlin 
para traer socorro, aunque otros dicen que Janlin fué el que 
salió, y que al conde Ludovico no le dejaron salir: mediado el 
mes que viene se estará sobre ella como conviene, porque 
nuestra gente se da prisa á caminar, y se cree, con la ayuda de 
Dios, en pocos días se tomará , porque hay poca gente de los 
enemigos dentro, y de la tierra, muchos, aunque ruines , están 
ya medio arrepentidos, y antes que salga el verano daremos 
sobre Freguelingas , porque importa mucho y se tiene por 
más dificultoso que no Mons , y es muy importante, porque 
tiene sitiado á Amberes; y á estos Estados, ni viene barca ni 
nao que no la tome ; y dicen que no caben en las casas ni en 



62 

las iglesias las cosas y mercancías que han tomado» Hay 
dentro 800 ingleses ^ pocos gascones; y los demás de la tierra y 
foragidos de estos Estados, están fuertes y es dificultoso en 
llegarlos con trinchera; pero á la fin se perderá, que tomadas 
estas dos plazas que digo, la de Holanda, créese no durará mu- 
cho, aunque su ^ es muy fuerte y hay mucha gente den- 
tro, y á la Tilla la han hecho muy fuerte, y también hay ma- 
cha gente. A la Exclusa tiene Monsieur de Bousu muy apretada 
por mar y por tierra, y creen que saldrá con la empresa; así 
que por algunos dias tendremos que hacer, y se gastarán 
hartos dineros antes que tornemos á cobrar lo perdido, mal 
haya el diezmo y quien le inyentó, que él es la causa de todo 
esto, y lo dicen ellos á voces públicas; y gran descuido fué 
inventar este diezmo sin tener echas las fuerzas y todo seguro; 
por las calles se dice que há seis meses que se sabia este lewi- 
tamiento, y los niños lo decian ; y algunos que tomaron presos 
que lo descubrieron ; y con todo esto no lo remediaron , y no 
lo tuvieron en nada ; y respondían siempre, cuando los avisa- 
ban: «no es nada, no es nada»; y esta propia letra traian ahora 
los enemigos en sus banderas, que dicen: «no es nada», y abajo 
dicen: «ahora ó nunca». Vuestra merced me perdone la proli- 
gidad de mi escrevir, que hay tanto de que avisar, que en diez 
pliegos no se acabarla, si no fuese abreviando y dejando muchas 
cosas como se dejan : lo que pasará de aquí adelante, tendré 
cuidado de avisarlo á vuestra merced. — Nuestro Señor la ilus- 
tre persona guarde y en mayor acrescentamiento de estado, 
como sus servidores deseamos. De Bruselas, á 24 de Junio 
de 1572. — Besa las manos de vuestra merced, su servidor, 
Julián Romero. 

Sobre de la caria: Al limo, señor, mi señor, Gabriel de 
Qayas, Secretario de S. M. y de su Consejo, en corte. 



A Hay una palabra que no te entiende. 



as 



LO QUE ESCRIBEN 

DE AMBERES, BRUSELAS T SPIRA Á 20, 23 Y 27 DE JULIO 

DE 1572. 

(ColecciOQ del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

El jueves de mañana, que fueron los 22, entendiendo el 
Sr. D. Fadrique de Toledo *, como Jianlys, francés, venia con 
5.000 infantes y 1.500 caballos para socorrer á Mons, se le- 
vantó con su campo para ir á encontrar los enemigos, y lle- 
gando cerca de un lugar llamado San Gillen , se hallaron los 
dos campos en una hermosa campaña en orden de batalla, 
poco lejos el uno del otro, por lo que los franceses*, según su 
costumbre, vinieron á asaltar á los nuestros con grandísima 
furia; pero fueron de tal manera rebatidos que en un punto se 
metieron en rota , y entrando después por un franco la caba- 
llería ligera con dos compañías de gente de armas del país, 
pusieron los enemigos en tal desorden, que de la infantería 
fueron muertos los dos tercios, y preso el dicho Jianlys con 
cerca de 400 gentiles-hombres franceses, y lo mismo sucedió 
de la caballería. 

El señor marqués (/hapin Yiteli, con todo que se hallase he- 
rido del arcabuzazo que hubo estos dias en una escaramuza, en- 
tendiendo que venian los enemigos, se armó y subió á caballo, 
para hallarse en esta facción, que la poca caballería é infante- 
ría que se salvó se retiró en un bosque allí cerca; pero habien- 
do sido seguida de nuestros soldados y de los villanos del país 
que iban en arma, en gran número, se tiene por cierto que no 
podria escapar ninguno por haber venido tan adentro en el 



« Al margen y de la misma letra: «En 23 de Julio de 4572, D. Fadríqae le» 
vaot^ de Mons su campo, para encontrarse con el de Jianlys, que era de 5.000 
inlaates y 4.500 caballos, que venia en socorro de Mons, y rompióle D. Fa- 
drique.» 



64 

país, y por haberles roto los puentes que habían hecho para 
pasar. 

Ahora se espera que la empresa de Mons será tanto más 
fácil , y más breve, aunque el conde Ludo vico se ha fortificado 
mucho con haber hecho un fuerte en medio de la sierra, y 
hecho fortificar un castillo viejo por último refugio. 

La semana que viene, placiendo á Dios, se dará principio á 
la espugnacion de dicho lugar, y ya comenzaba á llegar en el 
campo la caballería 6 infantería que se esperaba de Alemania, 
y los dos Duques saldrán en compañía. 

S. M. á provehido aquí, de nuevo, de España, de otros 
300.000 ducados para esta guerra, y la provisión que hasta 
ahora ha hecho pasa de un millón de oro. 

Nombres de los presos y muertos e% la batalla. 

• 

Monsieur Juanlys, Lugar-teniente general, preso; Mon- 
sieur de Faumel, Coronel de 16 compañías, muerto él y un hijo 
suyo; Monsieur el barón de Rentino, Coronel de 12 compañías, 
muerto él y su hijo Monsieur Mosaursale , Coronel de 10 com- 
pañías, que es toda la infantería que venia de Francia, y cinco 
cornetas de caballo, que son 1.200. 

Franceses presos. 

Monsieur Barlote Birles, Monsieur Jouan Chileroi, Mon- 
sieur de Ardani, Monsieur Imel y su hijo, Monsieur Baltibao, 
Monsieur Saune, Monsieur de Ansen, Monsieur Balbille, el 
Rengrave. 

Flamencos presos. 

Monseñor de Tama, Monseñor el Baroné de Scartach; Mon- 
señor Compres, Monseñor de Oían, Monseñor Fayela, hasta 
4.000 presos. 

Despira, á 27, dicho. 

El príncipe de Orange se halla todavía con parte de su 



65 

gente, cerca de Colonia, á siete leguas, junto á una ciudad que 
se llama Neis, esperando la otra caballería; pero antes que 
llegue, llegará la de S. M., habiendo ya pasado el Rin el señor 
de Elsmarsalch , del Arzobispado de Tre veres, con 1.500 caba- 
llos para ir en Flandes. 

En el sobre: La rota que bu vieron los franceses que y van i 
socorrer á Mons de Enao. 



COPIA DE CARTA 



DB JUAN DE ALBOBNOZ, AL SECBETABIO ZATAS, FECHA EN 
BBUSELAS Á 30 DE JULIO DE 1572. 



(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núm. 56i.) 

Ilustre Sr.: A dos cartas de vuestra merced debo respuesta, 
la una de 8, que vino con Antonio Muyting, y la otra de 15 con 
el correo del Emperador, que me envió el Sr. D. Diego de Zú- 
ñiga; por ambas beso á vuestra merced cien mil veces las ma- 
nos; y al Duque, mi señor, di el que para S. E. venia en esta 
última carta; y cierto, señor, si vuestra merced hubiera visto 
los f apeles destos herejes todos ^, dijera con más fundamento, 
que ha sido permisión de Dios y muy permitida el haber que^ 
dado aquí el Duque; y aunque siendo causa suya se puede 
tener por cierto que él volverá por eUa, todavía vemos que 
huelga más en dar las victorias por manos de unos hombres 
que de otros^ y que puede mucho la industria y la experiencia. 
Hay papeles extraños de tramas ^ ligas i inteligencias, parti» 
eion de los Estados, todos fundados en herejías y sectas diabó* 
lieos ^ encaminadas d dar libertad de conferencia i todos estos 
sujetos como ahora ellos lo van publicando en sus escritos que 
echan por todo el país. El rey de Francia y la de Inglaterra^ 



< Todo lo qne va de bastardilla en esta copia, se halla eu cifra en la caria 
original y descifrado entre renglones» y al margen. 

Toáo LXXV. 5 



66 

mirando tras la ventana para saltar cuando bien les pareciere^ 
y i este propósito quiero decir i vuestra merced^ que cuantos 
papeles se han sacado aquí en cifra (que han sido muchos) j todos 
los ha sacado Jerónimo Gomales, como si tuviera la contra-^ 
cifra. Es de manera que pongo en conciencia d vuestra merced el 
no decirlo i S, M, para que le haga mucha merced^ y se entre- 
tenga y sirva de él en este menester, porque asi tiene en la cabeza 
cuantas cifras aqui hay con S. M. y sus Ministros; y asi, es- 
crive y lee por ellas como si fuesen en claro, y no es encareci- 
miento, sino que no he visto cosa igual en mi vida. El Duque 
esld espantado de tal haiilidad. Y volviendo d mi tema, digo, 
señor, que he holgado mucho de ver estos papeles, porque se pueden 
desengañar los que los vieren, que no ha sido de cisma estas alte- 
raciones, sino una herejía muy fundada, ayudada también con 
algunos descuidos que ha habido de parte de algunos personajes 
que vuestra merced conoce; y algún dia, si place i Dios, diré yo 
i vuestra merced quiénes son. Y aunque sea atrevimiento, le 
diré que, si no se va por otro camino , nos saldrd d los rostros; 
y por un sólo Dios vuestra merced, pues tiene lugar, supli- 
que d S. M. haga merced al Duque; y luego, por el consiguiente, 
d los demás que aqui le sirven, que se desesperan los hombres 
no viendo la cara de Dios y que de su mano les venga consolación. 

Vuestra merced me perdone si hablo tan libremente, que como 
estoy en este lugar, veo y oigo muchas cosas que aqui escrivo. 

Vuestra merced, como tan señor mió, usard corneo le pareciere; 
y si nos juntamos los pendolarios y soldados, asegúrese vuestra 
merced que podremos más que Bartolo y Baldo, como vuestra 
merced me escrive. Pero no es tiempo de hablar en esta mate- 
ria, porque, cierto, hasta ahora no se puede quejar nadie del 
gobierno destos Señores, dntes veo que lo gobiernan con gran jus- 
ticia y rectitud; llévesela Dios adelante, y d mi me ponga en 
parte que pueda servirle con un sayo pardo y unos zapatos de 
lazo, y ir á correr un par de liebres, que yo aseguro á vuestra 
merced que yo he pasado aquí tres meses ó cuatro, sin los años 
de atrás, que no sé hombre humano que hubiera podido sufrirlo. 
Y con todo eso á algunos les parece que soy mal hombre; poro 



61 

JO eepero en Dios que cuando á estos tales se les pregante por 
qoi lo soy, que dirán que porque no los he ayudado en lo que 
ellos querían, y habrá algunos que quizá dirán que no tenian 
razón en lo que pedían. 

A Hantino he enyiado á decir lo que vuestra merced manda; 
el pobre hombre no tiene culpa, porque há muchos dias que 
no tiene salud. Diego González enyia ahora dos pliegos gn^andes 
que ha dado el dicho Plantino, y yo enyío docena y media de 
pergaminos, y iré enviando los demás que se pudieren hallar, 
que firay Simón dice se hallan con dificultad. 

Por la carta que será con ésta, del Canónigo (Gerardo Ubi- 
guerdot, verá vuestra merced como quedan empacadas 12 
cajas con 24 candeleros; enviarlos hé con la primera comodidad 
segara; snpBco á vuestra merced diga á mi Señora , Doña Isa^ 
bel Maldonado, que yo sirvo aquí á su hermano en lo que puedo, 
por respeto de vuestra merced, cuya ilustre persona, Nuestro 
Señor guarde y acreciente como yo deseo. De Bruselas á 30 de 
Julio de 1572. — ^B. L. M. á vuestra merced su mayor servidor. — 
SiffMe una rubrica, 

Sobreí Al Ilustre Señor, mi señor, Gabriel de Zayas, Secre- 
tario y del Consejo de Estado de S. M. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DK mUUJi BOMSBO L SU MAJESTAD, DEL CAMPO SOBBB MONS, 

i 31 DE JULIO DB 1572. 

(Archivo geDeral de StmaDcafl.—E8tado.^Legajo 549.) 

S. C. B. M.: D. Francisco de Yobadilla va de parte de Don 
Fadrique de Toledo á hacer relación á Y. M. de lo sucedido 
sobre esta tierra, como hombre que se ha hallado en todo, y 
por este respecto no lo haré yo á Y. M., remitiéndome á él. 

Cuando tomé licencia de Y. M. para volverme á serville, en 

estos Estados, supliqué á Y. M. me mandase entrar en el Con- 



68 

sejo de Guerra, sí aqaí la hubiese, porque acertaría mejor á 
seryir á V. M.; me dijo que lo miraría, y aunque algunas 
veces estos señores me han admitido en él, holgaría que fuese 
con cédula expresa de Y. M. para ello, porque haciéndome Y. M. 
esta merced , podría yo decir en Consejo más ampliamente lo 
que cumple al seryicío de Y. M.; pues otro no es mi intento, y 
seríame admitido lo que tratase; pues há treinta y ocho años que 
sirvo á Y. M. en este oficio, y ahora (últimamente , me manda 
el duque de Alba salir de Bruselas á asistir con mi persona, á 
cerca de la de su hijo, por estar solo, y estar herido Chapín 
Yitelo; y así, dejé mi tercio y llegué un dia antes de la victoria 
á este campo, donde D. Fadrique y Norcarme , teniendo nueva 
de los enemigos, me llamaron á consejo, y yo di el parecer que 
convino al servicio de Y. M., como se puso luego en ejecución, 
y se alcanzó la victoria que tanto ha importado al servicio de 
Dios y do V. M. en estos Estados ; y Nuestro Señor guarde 
la católica y real persona de Y. M. por los años que la crístiau- 
dad ha menester. Del campo sobre Mons, i postrero de Julio 
de 1572.— S. C. R. M., vasallo de Y. M., Julián Romero. 
Sobre: A la S. C.'R. M.— El Rey, nuestro Señor. 

ARTÍCULOS 

HECHOS POR LA CATÓLICA BBAL MAJESTAD DEL BET FELIPE DE 

ESPAÑA, DE LAS DOS SIClLIAS, d ARCHIDUQUE DE AUSTRIA, 

DUQUE DE BORGOÑA, BRABANTE, & CONDE DE ASPURO T 

DE TIROL ¿í NUESTRO SEXOR, DE LO QUE HAN DE 

GUARDAR, JURAR Y OBSERVAR LA INFANTERÍA 

ALEMANA QUE HA DE SERVIR Á 

SU MAJESTAD. 

* 

(Biblioteca Nacional.— Sala de manuscritos.— J. 1 9.) 

Articulo Briff de alemanes altos. 

Primeramente, la Majestad del rey de España, nuestro se- 
ñor, manda que la dicha infantería le sirva en todas las partea 



69 

^1 necesarias qxne le fuera ordenado por el Capitán general y de su 
Coronel, de la manera y confonqe al Yestalig, que es asiento y 
ordénes y acuerdo que le sigue, y que hayan de servir seis me- 
ses, los primeros siguientes, bien y fielmente, y remediar sus da- 
ños honradamente, hallarse al juramento, y si después de pasa- 
dos los seis meses los hubiere menester para adelante, hayan de 
serriry seguir sobre los presentes artículos como son obligados; 
pero si en caso que se despidieran antes de los seis meses, por 
no haberlos menester en su servicio, les será dado medio mes 
de sueldo de la buena andada para yolver á sus casas. 

2 Asimismo seréis obligados á vuestros Capitanes y Oficiales 
que por el dicho vuestro Coronel serán nombrados por tales, y 
os encargará que los conozcáis por tales, les obedeceréis en 
todo aquello que os ordenaren tocante al servicio de 8. M., así 
nobles como de cualquier condición que sean 6 calidad, sin re- 
servar punto deUo ni salir deUo, ni hacer ni consentir que se 
haga ningún motin, ni asistir á ello; os dejareis emplear en 
todo lo que fuere de su servicio, así en campaña como en presi- 
dios, por mar y por tierra, de noche y de día, conforme á las 
ocasiones que se ofrecieren y necesidades que hubiere; y si al- 
guno lo contrario hiciere, y no fuere obediente á lo susodicho, 
será castigado con su persona y vida. 

3 ítem, que cada uno se guarde de blasfemar á Dios y á 
Nuestra Señora ni á sus Santos, so pena que serán castigados 
en la vida, sin remisión. 

4 ítem, que cada compañía del dicho regimiento, asíeu com- 
pañía como en escuadras, ó de la manera como se ofreciere y 
la necesidad se requiere, así por mar como por tierra, se dejen 
emplear y mandarse en guardias, marchar en guarniciones ó 
en asedios, como fuere la voluntad y orden del General 6 de su 
Coronel. 

5 ítem, que si algún Capitán ú Oficiales por suerte hubieren 
menester ayuda ó favor por socorro de su compañía ó soldados 
della, se ayuden y favorezcan unos á otros, conforme á la necesi- 
dad que hubiere, así unos Capitanes y Oficiales con otros, como 
soldados, aunque los dichos sus Oficiales no estén presentes, 



70 

obserren y gaarden bub órdenes y mandadofl como IO0 de sns 
Oficiales mismos si foesen presentes. 

6 ítem y qne ningún soldado sea osado hacer mal ni agravio 
' á ningún clérigo, fraile, monjas ni beatas, ni forzar doncellas 

ni preñadas, ni mujeres recien paridas, ni á TÍudas, so pena 
de la yida, sin que se le tenga misericordia. 

7 ítem, que si se hiciere alto con el campo en algunas par- 
tes, 6 pasare por donde hubiere monasterios de religiosos <$ reli- 
giosas, ó iglesias, que no se hayan de alojar en ellas ni rompe- 
llas ni abrirlas, sino ayudarlas y defenderlas como es razón, y 
en ninguna manera quemarlas ni hacerlas agrayio, y tener 
orden de cristianos en ellas como se ha hecho por lo pasado en 
tiempo antiguo, y que en ninguna manera no se disputen sobre 
la fe cristiana, so pena de castigo de sus personas. 

8 ítem, que se cuente á razón de treinta dias por mes, como 
es la costumbre, y ha de tener cada uno de los soldados cada mes 
de sueldo 4 escudos de moneda de Alemania, á razón de 15 
bacos por florín, ó 70 cruces de las dichas monedas á 25 pla- 
cas cada florín, moneda de Brabante, 6 el valor del en cual 
quier moneda, conforme á como corriere adonde se le hiciere 
el pagamento, y el dicho pagamento será ocho dias intes del 
mes ú ocho después, conforme á como estuviere pronto el di- 
nero para pagarles; y si en caso el dinero se tardare diez y seis 
dias más, y no estuviere pronto, tendrán paciencia, y no por 
esto dejarán de hacer sus guardias ni otras cosas que se les 
ordenare, tocante al servicio de S. M., como conviene á buenos 
y honrados soldados. 

9 ítem, que si alguna villa, castillo <5 fortaleza se rindieren 
por acuerdo, que ninguno sea osado á entrar en ella ni saquear 
ni hacer contra ella, ni tratar sin noticia, sabiduría y licenda 
del Coronel ó de quien tuviere orden suya para ello, so pena de 
castigo de su persona, sino dejarlo y no romper las órdenes y 
pactos que se hubieren hecho, y ayudar para que los dichos 
pactos no sean rotos. 

10 ítem , cuando se diere alguna batalla ó asalto, que nin- 
guno sea osado de tomar prisionero ni saquear, ni se detenga á 



71 

desbslijar mnertos^ si no faere en caso que te batalla ó la plaza 
de amias sea ganada y todo quitado, y en todo este tiempo se 
esté en su buena <$rden como conviene, so pena de castigo en 
sn persona. 

11 Item^ que ninguno sea osado á salir fuera del cuartel, 
campo ó donde estuvieren alojados, á la pecorea ó á otra parto, 
sin dar noticia á su Capitán ó con consentimiento suyo, ni de 
noche quedar fuera de 9us banderas, so pena de ser castigado 
en BU persona al arbitrio de su Coronel. 

12 ítem, que cada Capitán, Oficiales y soldados nobles y de 
cualquiera calidad ó condición que sean , hayan de ser obliga- 
dos de tener todas sus armas y se dejen hallar con ellas á la 
muestra que se les tomare, y se hayan de dejar tomar la 
muestra todas las veces que se les pidiere , y que el que lo 
contrario hiciere no se le hará bueno su sueldo ni se le me- 
jorará. 

13 ítem, que cada uno esté vigilante de tener y traer á su 
lado buenas armas, y que haya de tener mucha cuenta con 
ellas, para cuando se ofreciere ocasión de pelear con el enemi- 
go, se pueda defender de ellos, y si en caso se le hallare que 
no las tenga, como dicho es, pueda el Comisario de muestras 
bajarle su plaza y sueldo, y su Capitán castigarle. 

14 ítem , que cada arcabucero haya de tener su arcabuz 
muy limpio y bien aderezado, y sus frascos con pólvora y balas 
y mecha, todo muy bien en orden, y si en caso se hallare 
alguno que no tenga lo dicho y que no sepa pelear con sus 
armas contra los enemigos, haya de ser castigado en su per- 
sona. 

15 ítem, si en caso hubiere uno ó más que en batallas , es- 
caramuzas 6 en otra cualquiera ocasión se pusiere ó quisiere 
huir, que el que más cerca del estuviere, le pueda dar y ma- 
tar, y. que el que lo hiciere no caerá en pena, ni ninguno se 
lo ha de tener ni tendrá á mal, sino antes se lo hayan de tener 
á mucho bien y merced; y en caso que no se huyere, se baya 
de dar noticia del al Capitán de la compañía donde fuere para 
^castigarle en su persona y vida; y si acaso no le hubieren 



72 

podido prender para castigarle, que sea publicado por traidor. 

16 ítem, que no sean osados por el juramento que tienen 
hecho de no hacer ningún consejo aparte , sin orden y con- 
sentimiento del Coronel, pena de la yida, sin remisión alguna^ 
y tenidos por infames. 

17 ítem, que ninguno sea osado de con trompeta ni á tam- 
bor, así en el campo, ó marchando 6 estando de guarnición, 
tener parlamentos ni inviar ni escribir ni recibir cartas de ellos 
sin orden y mandado de su Coronel, so pena de ser castigado 
en su persona. 

18 ítem, si uno 6 alguno de los dichos soldados, de cual- 
quier grado ó condición que sea, sepa ó entienda, 6 tuviere 
mano de alguna traición que fuere contra el General, contra el 
Consejo 6 contra el ejército en perjuicio, dé luego noticia y 
ayiso del malhechor al Greneral ó á su Coronel ó Preboste, y si 
en caso, el que se hallare que lo tal supiere y no diere aviso 
dello será castigado en la misma pena que al mismo mal- 
hechor. 

19 ítem, que ninguno sea osado, el uno con el otro, cuan- 
do fueren á reñir con armas invertidas ó prohibidas, como son 
pistolete ó espadas largas, so pena de ser castigado en su per^ 
sona, sino que haya de reñir con espada ordinaria que trajere 
¿ su lado. 

20 ítem, que si uno 6 alguno tuviere enemistad vieja ó 
malevolencia , que no haya de tener rencilla de palabra ni de 
obra, marchando, si no fuere por justicia, y adonde uno ó 
alguno saliere de esto y no lo cumpliere, serán castigados en 
las personas y vida. 

21 ítem, asimismo, que no vayan en cuadrilla, y adonde 
se acuchillasen dos ó tres; ó si se ofreciese alguna pendencia, 
que los que más cerca y propincuos de ellos estuvieren, sean 
obligados á meter paz entre ellos, y no ponerse á la parte del 
uno ni de lo otro á favorecer, sino amonestalles, por una, dos y 
tres veces á la paz ; y el que no lo quisiere hacer como se lo 
amonestaren, y en el ínterin por caso le matare, el que lo 
hiciere, sea libre de la pena que mereciere; y si alguno dellos, 



73 

después de haberlos paesto en paz y tomándoles las manos, la 
rompieren, serán castigados en la persona y vidas , sin haber- 
les remisión. 

22 ítem, que si algunos reciben dineros, demás de los 
que se les debe de sueldo, haya de serrir hasta cumplir su 
tiempo, y que no se vaya sin licencia y pasaporte del Coronel 
ó Capitán de su compañía; y el que se fuere sin la dicha licen- 
cia, que en la parte donde estuviere y le alcanzaren y prendie- 
ren, sea desbalijado y castigado en la persona y vida; y, en 
caso que no le puedan tomar, será deshonrado y tenido por 
traidor é infame, y que no será libre en la parte donde estu- 
viere, ni tema salvoconducto. 

23 ítem, que si en caso el General <5 el Coronel, de parte 
de S. M. hubiese alguna batalla ó asalto á murallas 6 baterías, 
ciudades, villas, lugares, castillos y fortalezas, ó se asentase 
el campo sobre ellas , y que por la voluntad de Dios se tomase, 
se acaba y empieza el mes de nuevo, y que S. M. no les sea 
obligado á más, y en caso que no se le pagare sus sueldos por 
no estar prontos los dineros, que no por eso dejen de seguir la 
victoria, conforme á la ocasión que vieren, y sigan al enemigo, 
como BU Coronel es obligado á seguir, y que así lo hayan de 
hacer ellos, sin contradecir á ello, y que si en caso alguno 6 
algunos hicieren ó fueren contra ello, hayan de ser da^os por 
infames y castigados en sus personas y vida. 

24 ítem, que si en caso, por orden de S. M., su Coronel 
metiere algunos soldados, escuadras ó compañías en alguna 
guarnición, en ciudad, villa, lugar ó castillo, fortalezas ó fuer- 
tes, como se ofreciere, y si en caso fueren cercados de los 
enemigos y les dieren uno 6 más asaltos, que S. M. hade dalles 
más de lo que se les diere de sueldo. 

25 ítem , que ninguno sea osado, si no fuere con drden de 
su Coronel, de quemar ni rescatar, ni encender ningunos 
cuarteles, so pena de castigo en su persona, y particularmente 
no se haya de hacer caminando por causa de que las vituallas 
y municiones no queden atrás. 

26 ítem, que ninguno sea osado á tocar arma, si no fuere 



74 

en caso de necesidad, so pena de ser castigado en so persona; 
7 si en caso hubiese arma, qne cada nno sea obligado de acu- 
dir con sus armas á la plaza de armas que le faere señalado, y 
ninguno quede en casa, si no fuere por enfermedad 6 necesidad 
de su cuerpo, so pena de perder la yida. 

27 ítem, que ninguno sea osado de romper, deshacer ni 
quemar molinos y casas, porque serán castigados en sus per- 
sonas. 

28 ítem, que hayan de dejar al yerdugo, y no hacelle daño 
alguno, y guardarle sus privilegios imperiales, y el que lo 
contrario hiciere será castigado en su persona y vida. 

29 ítem, que ningún Capitán , uno á btro se tomen los soli- 
dados que se quisieren ir á otras compañías, que no los reciban 
sin que primero den parte y aviso al Capitán, de cuyos solda- 
dos es, y asimismo que no hayan de recibir ningún mozo de 
servicio que quisiere ser soldado y se partiere de su amo sin 
su voluntad, y en desgracia suya, que no le hayan de recibir. 

30 ítem, asimismo, que no hayan de recibir en su servicio 
á ningún paje 6 criado, sin primero dar noticia y aviso á su 
amo y á quien sirve. 

31 ítem, que ninguno sea osado á jugar más que el dinero 
que tuviere de contado; y si en caso jugasen unos con otros 
sobre su palabra señalando, no hayan de ser atenidos á más de 
pagar lo que alcanzare su paga, aunque la deuda sea m&B. 

32 ítem, que ninguno sea osado á beber unos con otros por 
fuerza, y hacer oteas cosas vergonzosas; y donde uno se acu- 
chillare con algunos extranjeros y sea del herido estando bor- 
rachos unos con otros, ó tenga alguna rencilla 6 palabra, no le 
será tenido por excusa, que el mal que hiciere y saliere fuera de 
término, por estar borracho, será castigado; ni menos como sí 
hubiera estado en su juicio natural y no estuviese borracho, en 
la persona y vida, como otros malhechores, y que en ello no 
habrá excusa ninguna. 

33 ítem, que ninguno sea osado, el dia que fuera de guardia 
emborracharse ni ir á la dicha guardia borracho ; y si en caso 
le hallare tal y que no pueda cumplir la dicha guardia, que 



75 

será metido en loe híerroB de la cárcel, y de sa Coronel easti* 
gado conforme á en Tolantad y que en tal caso se requiere. 

31 ítem, que ninguno sea osado de noche disparar arcabuz 
en lugares peligrosos, particularmente de noche, así sea en el 
cuartel, castillo, yillas y lugares adonde estuvieren alojados, 
porque dello podría venir mucho daño, y que por ello será 
castigado. 

35 ítem, que ninguno sea osado á salir fuera del cuartel sin 
sos armas, so pena de ser castigado en su persona. 

36 ítem, que si alguno fuere nombrado para la guardia y 
no fuere á ella, será castigado conforme al parecer del Coronel; 
y si acaso por enfermedad ó flaqueza de cuerpo no pudiere ir, 
haya de avisar á los que fueren de su escuadra para que dello 
avisen á su Capitán y pidan licencia: si alguuo estuviere en la 
guaina y se faere della, será castigado sin ninguna miseri* 
cordia, y los Cabos de escuadra sean obligados á amonestarle 
por el juramento que tiene hecho, y que ninguno meta otro 
de guardia ó posta en su lugar, sin primero dar parte á su Ca^ 
pitan y que sea con consentimiento suyo. 

37 ítem, que asimismo el nombre que le dieron, haya de 
tener gran cuenta con él, y si alguno se olvidare y diere otro 
nombre del que le han dado, será castigado en sa persona y 
vida, á parecer del Coronel. 

38 ítem, que si se hallare alguno que estuviere durmiendo 
estando puesto de centinela, 6 se fuere antes que le muden, será 
castigado en su misma persona y vida sin remisión. 

30 ítem, que uno con otro no hayan de reñir estando puesta 
la guardia en las calles ni en sus casas, ni delante de los cuer- 
pos de guardia, so pena de que serán castigados con sus per- 
sonas. 

40 ítem, que teniendo S. M. en su ejército otras naciones, 
qae no hayan de alborotarse ni tener odios ni darse displaceres 
unos con otros, ni jugar con ellos por ninguna ocasión, por evi- 
tar los grandes escándalos é inconvenientes que podrían suce- 
der, so pena de ser castigados en sus personas; y si acaso hu- 
biere alguna cosa, loa unos con los otros en disensiones, que 



76 

aconteciese, y no pudieren vengarse, acudieren á sus Capitanes 
y Coronel, para que ellos, por ellos, tomen su demanda j les 
ayuden en su razón y derecho que tuvieren, los cuales se ten» 
drán la mano en ellos. 

41 ítem, que ninguno sea osado, estando con extranjeros, 
ó estando en países extranjeros marchando, ó estando en el 
campo, no hayan de tomarles nada por fuerza, sin primero pa- 
garles lo que les tomaren, ni por ello hacerles daño ni displa- 
cer; y si acaso alguno hiciere lo contrario, y que por ello tí- 
niese queja del, será castigado con su persona y vida irremi- 
siblemente 

42 ítem, que cuando trajeren municiones y vituallas al 
campo y en su cuartel, y yendo á él han de dejar ir los merca- 
deres vivanderos, y no darles ningún fastidio ni tomarles ni to- 
carles en sus mercancías, si no fuere primero puesto la' tasa 
dellas, ni tampoco hayan de salir del cuartel á encontrar los 
dichos mercaderes y vivanderos y mercaderes que á ellos vi- 
nieren, sino dejarlos venir á la plaza donde se haya de vender 
y aguardar á que sea puesta la dicha tasa; .y al que hallaren 
que lo contrario hiciere, será castigado en la persona. 

43 ítem, que si en caso el Preboste y sus Oñciales hallasen 
unos ó algunos soldados desobedientes, y le hallaren en fla- 
grante delito, no hayan de ser contra ellos, ni impedirlos, ni 
hacer cuadrillas contra ellos ó tomar la parte del malhechor, sino 
antes ayudarle y socorrerle, so pena de ser castigado, el que 
lo contrario hiciere, en su persona; y adonde uno ó más hiciere 
al dicho Preboste y sus Oñciales huir <5 esconder algún preso, y 
por ello se salvase, que aquel ó aquellos sean culpantes á lo 
hecho, hayan de ser culpados y castigados como si fuese el 
mismo malhechor. 

44 ítem, que si uno ó más matasen malamente uno, ó 
públicamente , así siendo salteador de caminos, ladrón público 
ó semejantes cosas en él se hallaren , y que si el Preboste ó 
BUS Oñciales no estuvieren allí á la mano para prendellos, 
hayan los que más propincuos y cercanos que del malhechor 
estuvieren, le hayan y tengan por vía del regimiento en pri- 



77 

sioDy hasta tanto que llegue el dicho Preboste y sus Oficiales. 

45 ítem, que ninguno sea osado, á sentar su plaza, ni ha* 
cerla asentar debajo de dos compañías, ó pasar dos veces la 
muestra, ni pasar en nombre de otro la plaza, ni dar palabra 
fiadsa unos á otros, ni tampoco emprestarse las armas unos á 
otros para pasar la muestra, ni tampoco tomarlas de ningún 
mercader para el mismo efecto para volverlas después á los 
mismos mercaderes, ni después de la muestra venderlas, si no 
fuere en caso que hubiere luego de tomar otras ó mejorarse de 
armas para que se le mejore su sueldo, so pena que el que tal 
hiciere, será tenido por traidor público, y castigado en su 
persona y vida. 

46 ítem, que si acaso alojaren en parte adonde asimismo 
alojare caballería, se hayan de apretar de alojamíentx), de ma- 
nera que los soldados de á caballo puedan poner sus caballos de 
manera que los unos y los otros estén acomodados sin darse 
fastidio unos á otros. 

47 ítem, que cada uno se haya de contentar del alojamiento 
que el Furriel mayor, y los Furrieres y Cabos de escuadra de su 
compañía le alojare, se contenten y tomen el tal alojamiento, y 
que los unos con otros se hayan de avenir bien, y no se hayan 
de tomar unos con otros en los alojamientos; y el que lo con- 
trario hiciere, será castigado al arbitrio del Coronel. 

48 ítem, que todo lo que en una batalla, asalto ó fuerte, 
fuere tomada alguna presa á los enemigos, que todo lo que se 
tomare ha de quedar en beneficio, conforme á la razón y orden 
militar, lo que le tocare á cada uno, si no fuere en caso que sea 
artillería, arcabuces, armas, pólvora, cuerda, plomo, tablas y 
lo que fuere á beneficio, y tocante alas casas, y en donde hubiere 
casas de municiones y vituallas en la villa, que esto no lo hayan 
de tocar ni hacer daño en ellas; y asimismo todo lo tocante á los 
pertrechos, ala artillería, y todo lo cual ha de tener en sus manos 
y poder el Capitán general; pero se entiende que todo lo que se 
hallare fuera de las dichas casas de munición y vituallas, en ca- 
saa de burgueses y otras en donde se hubiere hecho la provisión 
de ellos y mercadurías se hubiere tomado al enemigo, haya de 



78 

tener cada uno lo que tomare á botín, y qne lo hayan y puedan 
vender todo lo que hallaren y tomaren libremente en el campo, 
y no faera del, y que lo hayan de vender por un razonable y 
justo precio. 

49 ítem, que haya cada Capitán, cada mes ó cuando hi« 
eíere Cabos de escuadra, y que todos los soldados debajo del ju- 
ramento que tienen hecho, que si hubiere alguno que no haya 
servido ni sirviera á S. M. debajo de una compañía^ y se tuviere 
en el regimiento, 6 que la muestra que se le tomare no se haya 
hecho buena, sea quien quiera, que luego sean obligados de dar 
aviso dello al Coronel ó á sus Capitanes, y el que tal supiere y 
lo tuviere encubierto, sea aquel ó aquellos que fueren, serán te- 
nidos por infames, y serán castigados en su sus personas y 
vidas. 

50 Asimismo, donde uno 6 alguno en la infantería y ejército 
supieren <5 entendieren de alguna espía 6 espías que ande en 
él ó entre ellos, que viniese á tratar en daño y perjuicio de la 
hacienda y perdición del dicho ejército, ó de su Corona real, de 
Reinos y Principados y tierras debajo de su dominio, y vinieren 
alguna gente sospechosa ó tal supieren, han de dar luego aviso 
y noticia á su Capitán dello , y que el dicho Capitán sea luego 
obligado de dar noticia dello al General; y si uno ó algunos 
tal supieren y no dieren dello aviso, y estuviere á noticia de 
sus superiores, serán así castigados como si fueren las espías 
mismas, y con mayor pena, sin remisión alguna. 

51 ítem, que si viniere algún soldado nuevo á meterse debajo 
de alguna bandera , sea obligado el Capitán de la compañía á 
dar noticia al Coronel dello. 

52 ítem, que ninguno, sea quien se quiera, hidalgo, noble, 
no haya de ayudar ni favorecer ni tener secreto á ningún 
homicida, sabiéndolo, so pena de castigo en su persona. 

53 ítem , que ninguno sea obligado que marchando se meta 
entre bagaje ni vaya entre él, sí no fuere que esté enfermo 6 
esté flaco de la enfermedad. 

54 ítem, que asimismo haya detener cada soldado una eras 
en sus vestidos, roja, y encima de sus armas una banda roja, y 



79 

loB que no lo hicieren serán tenidos por extranjeros , y por no 
soldados del ejército y del regimiento. 

55 ítem y qae el Coronel haya de dar orden á los Capitanes, 
Oficiales y soldados particulares qne fueren á caballo, hacellos 
apear conforme á lo que son obligados, y conforme á la ocasión 
que se ofreciere en dar batalla, escaraiñuza ú otra cualquier 
ocasión que haya, que hayan de dejar á tiempo sus caballos y 
hayan de meter sus gentes en orden, y hayan de estar con 
ellos en la dicha orden para que la haya buena y los guarde, 
y que no hayan de mudarse de su puesto á ninguna escara- 
musa ni otra cosa hasta que les venga orden para eUo, so pena 
que serán ejemplarmente castigados. 

56 ítem, si hubiese uno ó algunos que no quisiesen obserrar 
los capítulos contenidos, hayan de ser castigados como hombres 
rompedores de las leyes, según reconociere su Coronel, la pena 
que mereciere; y si en caso se hubiese olvidado algo destos 
puntos y artículos, y no se hiciere aquí la mención que con- 
viene á observar como buenos soldados, haya de tener el Coro- 
nel la justicia civil, y por él ser castigado, y que todos los sol- 
dados que estuvieren en el regimiento y en el servicio de S. M., 
hubieren estado al juramento , y cuando se leyeren los puntos 
y presentes capítulos, y algunos no se hubieren hallado pre- 
sentes á ello, y vinieren después y sean recibidos en el regi- 
miento ^ sueldo de S. M., y recibieren dineros y se dejare 
escribir y entrare de g:uardia, hayan de ser obligados á cumplir 
el juramento y guardar todo lo sobredicho como si se hubieren 
hallado al principio al dicho juramento, cuando se recibió al 
sueldo y servicio de S. M. el dicho regimiento. 

57 Asimismo se avisa á los dichos soldados, que si alguno 
muriese y dejare sus bienes y pagas, y que algunos viniesen 
á solicitarlos y procurarlos por vía de' pleitos, y alguno los 
tomare por yerro, que para ello S. M. deja su derecho á la 
justicia y toda la razón honesta y razonable, siguiendo los ar- 
tículos aquí nombrados y ordenados, para que se haga la justi- 
cia bien y fielmente, según se contiene en los dichos artículos. 

58 Asimismo, que ningún Capitán sea osado á tomar las 



80 

amias, como es coselete, arcabuz, ni espada^ ni vestidos, ni coBa 
de oro ni de plata de ningún soldado de su compañía que hubiere 
muerto en ella, sino darlo á los herederos del dicho muerto 
que más propincuos suyos allí estuvieren, ó si no, á alguno de 
su tierra ó á su camarada, si no fuere comprándolas por el di- 
nero, á justo precio, ]^ara el servicio de su compañía. 

59 ítem, que asimismo, si alguno dejare alguna ropa ú otra 
cosa de importancia, y dejare mujer é hijos, que aquel que 
hubiere recibido y tomado los dichos bienes , será obligado de 
dar noticia de ello al Auditor de dicho regimiento ó algunos 
principales Oficiales del dicho regimiento para la satisfacción 
y seguridad de ello, para entregarlo á la mujer y hijos que 
dejaro el dicho difunto , 6 á sus más propincuos herederos. 

60 ítem, que lo que alcanzaren los muertos de sus sueldos de 
su servicio, y que tuvieren mujer 6 hijos en el campo, cabe él, 
se haya de dar y entregar y haceUe bueno el dicho sueldo á la 
dicha su mujer y hijos, como el Comisario de muestras se lo 
hiciere bueno y le librare el dicho sueldo, y que lo haya de dar 
y entregar al dicho Capitán para que él lo entregue, como 
dicho es, á su mujer é hijos, como es obligado. 

61 Asimismo, que si alguno muriere en el campo sin mujer y 
hijos, y en caso tuviere algunos parientes , hermanos ó herma- 
nas , los haya de entregar asimismo su Capitán su herencia y 
lo que alcanzare de sueldo á los tales, porque si tuviere mujer 
6 hijo en su tierra , se lo hayan de dar y entregar conforme á 
como son obligados, delante del Auditor del dicho regimiento, 
dando fianzas de que ellos bien y fielmente lo darán y entre- 
garán á la dicha su mujer é hijos. 

62 ítem más, que si por suerte en el dicho campo no tuviese 
ningún pariente, hermanos ni hermanas y se hallasen algunos 
de su sangre ó paisano!^ suyos que viniesen de fuera para pedir 
los bienes del muerto en nombre de su mujer ó hijos que hu- 
biese dejado en su tierra, ó por parte de algunos de sus parien- 
tes, y diese satisfacción y seguridad de ello, que todo lo cual 
estará en la voluntad del Coronel á quererlo hacer, según la 
persona que fuere y la seguridad que diere de las pagas que 




81 

hubiere de haber el dicho muerto; y los bienes que así hubiere 
dejado en su tierra ó por parte de algunos de sus parientes, y 
diese satisfacción y seguridad de ello, que todo lo cual estará en 
la voluntad del Coronel á quererlo hacer, según la persona 
que fuere y la seguridad que diere de las pagas que hubiere 
de haber en dicho muerto, y los bienes que asi hubiere dejado 
para entreg^árselo, ó bien que los Capitanes hayan de ser 
tenidos á prometer delante del Auditor y asegurar de cuanto 
trajeren los que vinieren á pedir la herencia del dicho muerto^ 
los recaudos necesarios y bastantes de las dichas sus mujeres 
i hijos ó parientes, serán obligados de entregarlos á los tales ó 
á la de su mujer 6 hijos 6 parientes más cercanos que vinieren 
á ello, y trayendo los dichos recaudos firmados y sellados, 
diputados de la villa de donde fuere, y darles toda satisfacción 
del dicho muerto á los dichos herederos ante el dicho Auditor, 
en escrito, de la manera que. se les entregare, y que hayan asi- 
mismo todos los Capitanes, en general, del dicho regimiento, 
de dar la misma cuenta y razón de los dichos muertos que 
hubieren recibido sus pagas, para darlas á las que quedaren 
viudas y á los hijos huérfanos. 

63 ítem, que si algún soldado tuviere alguna amiga consigo 
y tuviere hijos de ella 6 fuere preñada, y habiéndose muerto él, 
haya de quedar el dicho hijo ó hija 6 ella heredera de todo lo 
que se hallare consigo en la guerra, y su sueldo corrido, en 
caso que no tuviese el dicho difunto en su tierra mujer é hijos. 

64 ítem, que si muriere alguno sin mujer ó hijos, ó si viniese 
6 pareciese algún pariente suyo más cercano de su sangre, y 
si aquellos pidiesen á su Capitán la herencia y sueldo del dicho 
muerto, y diere satisfacción bastante de ello, que ellos sean los 
mis cercanos y verdaderos herederos, hayan los dichos Capi- 
tanes delante de la justicia, de entregarles todo lo que hubiere 
dejado del dicho difunto, y acordarse con ellos con toda razón 
y justicia. « 

65 ítem, que si uno ó algunos soldados en artículo mortis 
hiciese testamento delante del Auditor, ó lo hiciese en presen- 
cia de dos testigos, ó lo hubiere hecho ó hiciere de su propia 

Tomo LXXV. 6 



i 



82 

mano, ó lo dejare ó declarare á boca, á las franquezas y liber- 
tades imperiales, se haya de tener y cumplir como si efectiya^ 
mente fuese hecho y dicho con todo el poder que contiene y se 
requiere. 

66 ítem, que si alguno ó algunos hubiesen olvidado los sobre- 
dichos capítulos y artículos, puedan ir al Auditor del dicho 
regimiento, en cuyo poder estarán los dichos artículos, á pedille 
consejo y pedirle advertencia y traslado de ellos para tenérselos 
consigo, lo cual está obligado el dicho Auditor á dárselos, y 
hacellos todas las veces que se les pidieren. 

Y por la verdad de todo lo sobredicho de los dichos artícu- 
los, de S. C. R. M., del rey de España, nuestro señor, está 
sellado con su Real sello , y despachado y firmado de su Real 
mano, y de su Secretario refrendada. Fecha en Madrid á l.^de 
Agosto de 1572 años, después del nacimiento de Nuestro Señor 
Jesucristo. — Ad mandatum Regia Catholiem Afai$statü pro* 
prium , Gabriel de Zayas. 



COPIA DE CARTA 

SIN NOMBBB DB PERSONA QUE LA ESCRIBIÓ, NI EL DE LA. A QUIEN 
FUÉ DIRIGIDA, DE BRUSELAS, Á 22 DE AGOSTO DE 1572. 

(Archiro general de Simancas.— Estada— Legajo 655.) 

limo, y Excmo. Sr.: Cuando desembarqué, que fué un dia 
después que lo 'hizo el duque de Medina-Celi, ya despachado 
por S. E. correo á S. M. con nueva de su llegada, no la pude 
dar yo por esto á V. E., y decille , como por no tener ayiso en 
elx^amíuo que pudiera ser en Bolonia, Calés ó Dunquerque, y 
otras partes, á vista de donde pasamos con casi 50 navios, 
de quien de aquí, si quisiera, lo pudiera y debiera dar de la 
manera que estaba esta tierra: como el secretario ^ayas me 
dijo antes de la partida de hay, que con carta de S. M. estaba 
ya muy prevenido para lo que podia suceder al armada, de for- 




83 

tana de mar, y aun no habiendo sospecha entonces de la que 
habernos hallado en tierra, saliéndonos á topar navios peque- 
ños; á la llegada de los bancos se perdieron ocho naves dellas, 
y estuTieron cerca de lo mismo las demás , y 23 portuguesas, 
que llegaron dos dias después cargadas de mercancías , que se 
aprecia el daño en provecho de los enemigos en más de dos 
millones y doscientos mil ducados; demás del ánimo que co- 
braron los traidores para todo lo sucedido hasta este punto, 
que tampoco lo he escrito por haber estado fuera de aquí: que 
ahora me hallo, al despachar del correo, 'con quien estaba en 
este lugar, como debo, al servicio de S. M., siendo su vasallo y 
criado, lo he queridor hacer, para que por medio de Y. E., 
que por otro no lo osaría fiar, según los muchos y grandes 
peligros que dello se suelen seguir, y poco remedio que S. M. 
da, para que siendo sus criados bien tratados podamos adver- 
tir de lo que conviene; entienda bien lo que acá hay, ó á lo 
menos, mejor que lo que aquí se cree, que es avisado; dándose 
á entender algunos que se le tienen puestas cataratas en los 
ojos , no haciéndole relación tan cumplida de todo lo sucedido 
como deben los que tienen cargo dello, dorándolo á S. M., á 
su modo, y no osándolo hacer los celosos de su servicio: por lo 
qué he dicho, que si S. M. fuere servido y Y. E. de creer esta 
breve relación, sacada de 1.000 pliegos de papel que se po- 
drían scryvir, quedarían desengañados de lo que lo podrían 
estar. 

De poner brida tan recia, con riendas de lana, muy sutiles, 
i caballo tan desenfrenado como se mostró Frexelingas sob^e 
la imposición de la décima, haciéndole castillo, sin tener para 
8u guarda masque cuatro gatos valones; dándose primero, por 
algunos que se hallaron presentes, muchas veces avisos muy 
ciertos de lo que allí se trataba, que no fueron tenidos en nada; 
diciendo no serenada, que esto traen ahora los bellacos por 
letra en sus banderas, y con tan flojos remedios, como des- 
pués se han dado en todo, á todos notorio, no se podia esperar 
menos que lo sucedido, que ha sido perder toda la mar de 
Flandes, sin acabar de dar la érden que tienen comenzada 






84 

para que salgan á cobrarla, ó parte de ella, los navios peque- 
ños que vinieron con el duque de Medina, y los que de nuevo 
se han hecho y hacen para ello en algunas partes; antes, lle- 
vándose desde Malinas á la Exclusa 24 piezas de artillería en 
algunos que han de salir de allí, tan sin escolta y mal recaudo, 
como si se llevaran de Madrid á Jetafe, y no se supiera que 
habian desembarcado 2.000 ingleses y franceses cerca de allí, 
que alborotaron y robaron la tierra; y publicó que tomaron dos 
días antes á un Oficial del Pagador del ejército y 3.000 escu- 
dos que llevaba para ello; hicieron lo mismo de la dicha arti- 
llería entre Gante y Brujas^ y se embarcaron con ella: juntán- 
dose luego más de 40 navios y de 5.000 hombres, fueron sobre 
la isla de Dargus, y hallando resistencia de más de 600 espa- 
ñoles, que aunque enfermos^ casi todos los escarmentaron, de 
manera, que con robar la isla se tornaron á embarcar con el 
artillería que habian desembarcado, con intento de batir el 
lugar donde estaban los nuestros, y matando al capitán Anto- 
nio de Guzman , y dejando de los suyos muchos muertos y tres 
vivos que confesaron traer por cabezas dos caballeros, el uno 
francés y el otro inglés; éste, primo hermano de la Reina de 
Inglaterra: fueron luego sobre la isla de Zirquigea, donde 
habia 400 valones de guarnición, y se habian hecho nueve 
navios de los que arriba he dicho que habian costado hartos 
dineros á S. M., y los mal aventurados se rindieron, luego per- 
diéndose la isla , navios y artillería que allí habia , que ha sido 
gran pérdida, y dan por disculpa que habia cuatro meses qne 
estaban allí muriendo de hambre, sin habérseles dado más qne 
un tallar de socorro. 

Y con haber sacado de Belduque el tercio de D. Gonzalo 
de Bracamente, llamado de Flandes, metiendo en su lagar 
1.000 alemanes y el de Lombardía de Holanda, donde habia 
peleado en veces repartidamente más de treinta y hecho mara- 
villas, matando más de 4.000 hombres, sin quedar muertos del 
cuatro soldados para traerlos sobre Mons de Henao, donde yti 
son llegados con 18 cañones de batir; ha quedado toda aque« 
Ha tierra perdida en poder de Monsieur de Lumel, que se ha 



85 

intíialado conde de Holanda , y paeato Chancíllería , y batido 
Moneda, y casi toda Güeldres; y sin casi, todo el Condado de 
Zutfent, y ahora dos baenos lugares llamados Esbol y Cam- 
penyum, castillo de Gemud, fuerte cerca de Deven ter, que no 
hablan querido rescebir guarnición nuestra, como lo han hecho 
Malinas, Brujas, Lobayna y otros lugares, con la misma inten- 
ción que aquellos de darse á quien los quisiese, que ellos quie- 
ran; con que D. Francisco de Vargas, Capitán de infantería 
española, que está en Deventer, con cuatro compañías della y 
alguna gente de otras naciones, está con harto trabajo, y lo 
mismo el coronel Robles en Frisa ahora, con diez compañías 
de Talones; por esta razón , habiendo tenido con cinco antes 
callada aquella tierra, que ya se le comienzan á desvergonzar, 
y sin acabarse de tomar determinación en lo de Mons de He- 
nao, al cabo áe tanto tiempo que se perdió y está solamente 
cercado, que se tiene por cierto aparejarse de venirle de Fran- 
cia otro socorro más pujante que el pasado, que primero que 
nos revolvamos, llegará y nos divertirá, de manera, que aun- 
que por allí no haga otro efecto que el príncipe de Orange con 
la caballería 6 infantería que tiene, que se dice no ser mucha, 
se pueda llegar donde quisiere hacer levantar todo lo que 
queda. 

To quisiera enviar á Y. E., para que la pudiera mostrar 
á 8. M., si de acá no se la ha enviado, relación particular y 
verdadera de la gente que para el remedio desto hay y se 
levanta, sacada de mis libros y del sueldo que gana al mes; 
mas no vemá á parar á ellos hasta atados los trapos, cosa en 
tanto daño de la hacienda de S. M., como si no hubiese Veedor 
ni Contadores de su Real ejército, de que ha sido avisado y no 
ha sido servido de proveer sobre ello; que si se contenta que 
sirva por todos Albornoz, secretario del Duque, no le despla- 
cerá á el que ha ganado tanta, según pública voz y fama, 
y dicho de todos, que podria sustentar otro ejército tan grande 
como el príncipe Orange; y porque puedan S. M. y V. E. 
saber poco más 6 menos lo uno y lo otro, envió la que va con 
ésta, parte sacada de mis libros y parte habida á uña de caba- 



86 

lio I que á este andar muchas minas de Guadaloanal seria 
menester^ dejado aparte lo que se ha estorbado el grande, 
poderoso é importante afecto de la Liga; y podría estorbarse 
adelante la causa que, con tanta remisión, se ha dado para la 
desvergüenza de la gente destos Estados; y de franceses, in- 
gleses y otras naciones que vienen á inquietarlos, que les falta 
poco para ser destruidos del todo, por lo dicho y por lo que han 
sido vejados de la gente de guerra eií tiempo dalla, y no 
menos de paz que la desorden que ha tenido en este tiempo, 
los ha indignado más al levantamiento, que á otros mejores 
juicios que el mió, que de la consideración de todo, digna de 
mirar bien en ella para entender lo pasado, que acá publican 
todos ^ haberlo dejado llegar tan adelante los que los pudieran 
atajar, por no salir de aquí sin el gran premio que les parecía 
menester; que si ha sido así, malicia y descuido, ó no, juzgúelo 
quien puede, que las gentes dada tienen sentenciada conde- 
nación dello. A lo menos, parece cierto en todo, estar todo en- 
comendado á la estatua que está puesta en el castillo de Am- 
beres; pues con la gran potestad del Rey, nuestro señor, no 
nos podemos defender de dos andrajos, y lo peor de todo es que 
á la gente de guerra española se deben más de diez y siete pagas, 
y á las guarniciones ordinarias de valones, en cuyo poder están 
las fuerzas de las fronteras, muchas más , y muchas más á las 
Bandas de ordenanza, que no será menos de temer al defraudar 
al ejército por las pagas, que á los enemigos por lo de la dé- 
cima, que no agradecen estos bellacos á S. M. liaberlos librado 
della, sino al de Orange que ha sido la causa, por la necesidad 
en que lo ha puesto para que lo haga. 

Dícenme personas que han venido del campo sobre Mons, 
que de los españoles que allí hay están malaltos más de la mi- 
tad, por la hambre y gran necesidad que pasan, y que por lo 
mismo se van los valones á sus casas ; y de las seis compañías 
que vinieron ahora de España y pasaron en Gelanda , no ha 
quedado ninguno sano y muchos muertos, según han sido 
maltratados y remediados, como si no costasen cada uno á 
S. M. más de 80 ducados haberse traido acá, y no fuesen menes- 



87 

ter, sin el daño hecho por ellos en Castilla á vasallos de S. M. 

Los dos Duques se aparejau para salir juntos en campaña, 
que dicen será el lunes primero^ y sobre Mons de Henao, y 
que se batirá luego, si no se rindieren: otros, que primero á 
toparse con el príncipe de Orange, que será así, sí como se en- 
tiende que el duque de Olystain y el conde Xamburch llega- 
rían á Deyenter con los caballos que traen, á 17 deste, se 
supiese que han pasado de allí, aunque no sea sino una jor- 
nada adelante; yo veo el tiempo tan entrado, que temo que el 
de Orange se ha de retirar teniendo por hecho su negocio por 
este año; pues para remediar lo de Holanda y Gelanda y 
Frisa es tarde; y que á bien librar, cuando sq haga la empresa 
de Mons, este inyierno, será harto y nos quedaremos con todo el 
ejército á cuestas hasta el verano, que será el g^to que por 
esa relación se podrá ver. Remédielo todo Dios, como más su 
servicio sea y el de S. M. sea, y la ilustrísíma y excelentísima 
persona y estado de Y. E. guarde y acreciente como sus cria- 
dos deseamos. De Bruselas á 22 de Agosto de 1572. — De V. E. 
humilde criado que sus ilustrísimas manos besa. 

Suplico á y. E., que si en ésta hubiera alguna falta de in- 
consideración por la priesa que me he dado para que el correo 
no se vaya sin ella, mande que se queme, y si llevare algo de 
advertencia y provecho, que se copie. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

D£ JULIÁN BOMERO Á ZATAS, FECHA EN EL CAMPO SOBBE MONS, 
Á 23 DE AGOSTO DE 1572, RECIBIDA Á 6 DE SETIEMBRE. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 65t.) 

limo. Sr.: Con D. Francisco de Bovadilla avisé á vuestra 
merced lo que por acá pasa, y ahora no tengo de que avisar, 
sino de que todavía nos estamos sobre Mons, sin batirla, hasta 
cantidad de 18 6 20.000 hombres de á pié, tan buenos, como 
yo no los he visto en mi vida, de todas naciones, y las Bandas 



88 

de Flandes y la caballería ligera española que no hemos me- 
nester más para tomar á Mons, si viniese esta pesada artillería, 
que nunca acaba de llegar; los de dentro están con macho 
miedo, y son muy poca gente, según dicen los que de allá 
salen, y según parece, porque hay hasta 400 franceses, y no 
más, y 1.500 del país que están á sueldo. Tenemos por nueya 
que el lunes parten los Duques de Bruselas para venir acá, y 
que la artillería llegará la semana que viene; plugiera que 
hubiera llegado 20 dias há la mitad de la artillería que ahora 
vendrá , que ya fuera nuestra Mons dias há. El duque Dolfos á 
llegado á Gelderes con 5.000 caballos y 2.000 arcabuceros á 
pié. Otros 6.000 llegarán dentro de pocos dias; de manera que 
para mediado de Setiembre dicen que estarán aquí 16.000 ca* 
ballos ristores que venían á buen tiempo para comer toda la 
recolecta que se ha hecho deste año, que aunque ha sido buena, 
la vendremos á tener en estos Estados harto trabajosa por res- 
peto de tanta caballería sin ningún provecho, como lo son los 
herreruelos. 

El príncipe de Orange está todavía de aquella parte de 
la Musa que no se acaba de terminar de entrar, porque no 
debe de estar muy fuerte y espera á rehacerse, según dicen, 
pero cuando viniere vendrá tarde, si valiese mi voto. 

Holanda se está tan ruin como solia, y Frisa no está mejor, 
y Oelanda muy peor; pero todo no lo tengo en nada con este 
Mons, que le tengo atravesado en el corazón, porque si tapa- 
sernos este agujero á esta frontera, todo lo demás es aire, aun- 
que hemos de sudar sí hemos de campear este invierno por 
allá, que habrá de ser con patines; no tengo otra cosa de que 
poder avisar á vuestra merced al presente : como se ofrezca lo 
haré; y así, suplico á vuestra merced me la hag^ de me mandar 
avisar de su salud. Nuestro Señor, la ilustre persona de vuestra 
merced guarde, y en estos Estados acreciente oomo sus servi- 
dores deseamos. Del campo á 23 de Agosto de 1572. — Besa las 
manos de vuestra merced su muy servidor, Julián Romero. 

Sobre: Al ilustre señor, mi señor, Gauriel de 9^7^ i Secre- 
tario de S. M. y de su Consejo, Madrid. 



89 



FLANDES. 

CINTIO CALBI, 2 DE SETIBMBBE DE 1572. 

(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

T lo de aquí, demás de lo que en la carta digo, que e« en 
efecto la verdad , es que todo va tan despacio y á la larga, 
qne se hará larguísima la cura de estas llagas, porque quedando 
tanto como queda por desenredar, sí no se junta á las armas otra 
forma y modo más acepto universalmente para que la pérdida se 
Tuelya á cobrar, tardará tanto y habrá de ser tan á fuerza de bra- 
zos y de tantos gastos, que no sé dónde ni cómo puedan proceder 
ni llegar acá, ni aun cuál será el fin, poniéndose ahom en cual- 
quier buen suceso que Dios nos envié, que no obre en los hom- 
bres para que no se acabe de perder todo; en tal término y condi- 
ción estaba puesto el resto,- y así, no me espanto que grandes 
cándales hagan de que todo no se acabe de perder. T de la pér- 
dida de esta ocasión, que parece que Dios ha enviado, si ésta 
tanta caballería levantada se juntara á tiempo, ó la mayor 
parte, ó la. mitad, cuando este príncipe de Orange llegó aquí de- 
terminado y osado para hacerse un señalado hecho, se debe 
doler; pero parece que basta que se retire, para que otras 
veces renazca para hacer mal é inquietar; y aun no estuvo en 
macho si su gente de caballo osara proseguir sus primeros osa- 
dos acometimientos contra unos propios nuestros, de salir él con- 
la hazaña, causado en parte de esta tardanza de esta caballería 
alemana y de la del duque Dolst, que há un mes que llegó á estas 
fronteras, y que dicen viene aquí algunos dias, y nunca llega 
ó llegará pasada la mayor necesidad; el modo de proceder con 
ellos y el enviar unos Oñcialejos tan entonados y de poco expe- 
diente, que demás del poco amor y voluntad que nos tienen, se la 
disminuyen, porque no pueden sufrir que se les disminuya de su 
decoro, que lo saben bien guardar y conocer la razón que corre; 



90 

pero confíase si Deuspronoiis quis contra nos; y en la santa 
intención del Rey, nnestro señor, á la cual no faltará la Divina 
bondad de acudir, como suele, con su divino socorro, siendo ya 
también tiempo de saberse aprovechar del humano, con el cnal 
también acude tanto S. M., para que no sea inútil, porque des* 
pues que escribí las postreras á mi hermano, y en su ausencia 
al Sr. Regente Cifontes, supe que estaba también de partida el 
dicho Sr. Regente y mi hermano ido como él, lo escribió, que- 
dando yo dudoso, yendo el sobrescrito á ambos, á cuyo poder 
habrá ido el dicho pliego, he querido avisarlo á vuestra merced 
para que, si en caso no hubiese llegado á sus manos, procure de 
saber del Sr. Contador mayor qué se ha hecho del que fué con 
el postrer correo que se despachó de Bruselas, creo que en 2 de 
Agosto, en el cual iba una carta en cifra, que no quería hubiese 
mal recado; y procurando vuestra merced de cobrarla, y siendo 
tan discreto, bien sabrá con quién se lo puede y debe comuni- 
car lo que confidentemente se escribe, por lo que importa al 
servicio de S. M. que se sepa la verdad de lo que pasa. 

No ha sido mala ayuda de costa á los criados del señor du- 
que de Albay Sr. D. Fadrique desde el primero,* ensaco que dicen 
pasa de 30.000 escudos la parte que han tenido en muchas de 
las mejores casas; y en bestiame que estaba en el campo, y 
muchas charrúas cargadas de ropa, metida en el castillo de 
Anuersa para venderla más despacio; y para que saliesen de 
Malinas todas las charrúas que iban cargadas del saco á Bruse* 
las y á Ambers: no ha salido mal expediente para el Secretario 
del Sr. D.FadriquelaslicenciasquaS.E. daba para cada soldado 
y persona que iba en ellas, que dicen pasan de 1.000 á 4 escu- 
dos cada una; y, cierto, que muchos no les tienen envidia, ui 
se han querido entrometer en semejante botin y ganancia, pues 
á rio vuelto hay hacienda de muchos buenos y aun de eclesiás* 
ticos. 

Ahora pasan de 14.000 caballos herreruelos los que se han 
de pagar, de los cuales, ninguno ha disparado un pistolete en 
servicio de S. M.; han acabado ahora de llegar los que queda- 
ban, y es bien que están divididos, que si hubiere necesidad de 



91 

ellos t&ráe llegaran; y Dios sabe lo que costarán á B. M. y á 
este miserable país antes que se despidan y salgan del, aunque 
el Sr. D. Fadrique entiende sólo en ello, haciéndose estas guer- 
ras á aspayiento con grande número de gente y de dinero, y 
Dios dé ayuda con todo esto. 



COPIA DE LA CARTA 

Ql'E DON FADBIQTJE DE TOLEDO ESCRIBIÓ AL DUQUE, SOBBB 

EL DIQUE DESPUÉS DE GANADO EL PASO DE ESPABANDAN, 

Á LOS 11 DE SETIEMBBE DE 1572. 

(Colección de! Sr. D. Francisco de Zabalburii.) 

^ La noche antes que partiese de Amstredan, escribí á Y. E. 
como la mañana siguiente pensaba venir á reconocer este paso, 
y Ter la forma que habría para quitarle á los rebeldes; ayer 
mañana partí con toda la infantería española sin bagaje, y yiue 
á alojar á unas casas que están aquí arrimadas al dique, que 
en el villaje Desparuuao, que era donde pensaba alojarme, no 
fae posible, porque está todo inundado, de arte, que si no es 
con barcas no se puede ir á él; luego se reconoció el fuerte 
que estos tenian, y en efecto, pareció á todos que le habian 
fortificado de manera que era necesario hacer venir artillería 
para echarles de aquí, y que sin ella era imposible llegar ^ 
ellos por estar frente del dique, á causa de que con su artillería 
y arcabucería limpiaban el dique de manera que no era posi- 
ble asomarse un hombre que no le hiciesen pedazos; así, or- 
dené á Monsieur de la Mota que volviese á Amstredan por 
cuatro piezas y las trújese aquí, y envió por parte de los sacos 
que he mandado hacer, y por algunas sacas de lana para hacer 
reparos, porque tierra no la hay en el dique para poder cubrir 



< Al margen y de distinta letra*. «Ganáronse tres banderas y el fuerte, y 
nsaióee la más gente que en él había.» 



92 

un hombre, y las trayiesas qne tenía hechas para reparo de la 
guardia y para estorbarles que no ahondasen más lo que tenían 
cortado del dique eran de turba: púsome el Cressonera tanta difi« 
cuitad en el traer de la artillería^ aunque yo yeia muy bien que 
todavía estaba el dique tan helado que se podía traer, que me 
pareció no estar atenido á esto sólo; y así, dije á Norcarmes 
que tomase su caballo y buscásemos un villano, que á ély á 
Goni y á mí, por la parte de la mano izquierda, si se atreviese 
á pasamos por el agua, nos guiase á pasar hasta la iglesia 
de Sparvao, porque desde allí se reconoscia muy bien el fuerte 
y lo que tenían hecho los herejes á la parte de los prados, los 
cuales todos están cubiertos de agua; y también me paresció 
que desde aquel villaje por fuerza había de haber algún camino 
á Harlem, y que sí lo hubiese había de venir á dar á la ribera 
de Asper, que es la que viene de Harlem á Esparandam. Hallé 
un paisano que se atrevió á guiarme, aunque me dijo que era 
menester que fuese con tiento, porque el camino no tiene más 
de dos pies de ancho , y que á una mano ó á otra que echáse- 
mos había más de una pica de hondo, y que también aquel 
dique por donde habíamos de ir estaba cubierto de agua y de 
hielo, de arte, que fuera de no se ver, era trabajoso ir por él, 
porque se había de ir rompiendo los hielos ; él me guió muy 
bien, y me pasó hasta la iglesia, y vinieron conmigo, demás 
de los dichos Bossu y Cressonera y los tres Maestres de campo, y 
Luis de Ler y Martín Paez; llegados á la iglesia los dejé allí 
á todos en unas casas, y Norcarme y D. Hernando y Julián y 
yo nos metimos á pié un poco á ver sí el hielo nos sufría, pero 
no fué posible, que estaba ya tan delgado, que luego se hi^ia 
pedazos; con todo esto, el agua á medía pierna, nos mejoramos 
un poco hasta tanto que pudimos reconocer el fuerte, y no 
pasamos adelante porque un villano nos dgo que nos anega- 
ríamos, y al fin volví á la iglesia ya que quería anochecer, y 
aunque me quise informar en el villaje del camino que había 
desde allí á Harlem, no hubo hombre en todo él que me quisiese 
decir nada, porque es cosa extraña el amor y temor que toda 
esta gente tiene á estos ladrones; pero desde la punta del vi- 



93 

Uaje tí que ae descubría un poco de tierra, qae me pareció 
qoe debia de ser algnn camino; y así, mandé á Martin Paez 
que tomase algún yillano por fuerza y le hiciese caminar por 
allí y pasar adelante cuanto pudiese ; él tomó uno, y, mal que 
le pesó, hizo que le guiase y le dijese la verdad del camino por 
el dique hasta las puertas de Harlem. Luis Ler, que habia 
porfiado con Bossu que un yillano le habia dicho que habia 
camino, y Bossu decía que no era posible, de picado destose fué 
con Martin Paez. To digo á Y. E., que fuera de ser Luis Ler un 
muy buen hombre, tiene ánimo y sirve con gran voluntad: 
Martín Paez y Luis Ler volvieron bien mojados á cuatro horas 
de irse, y me trajeron dos villanos, los cuales me dijeron como 
habian hallado camino, que ellos y aquellos villanos gniarian 
la gente otro dia hasta Larmera, pero que era fuerza que fuesen 
con el agua hasta la rodilla, y que el camino era trabajoso, 
porque se habia de romper el hielo, y peligroso por ser muy 
estrecho ; y porque me se habia parescido que desde unas casi- 
llas que estaban cerca se podía hacer daño á los que ofendian 
el fuerte y y también porque creí que lo de la artillería no se 
meneaba de manera que pudiese tener por cierto que me la 
trojesen á tiempo, resolví intentar de ganarle sin ella, si posi- 
ble fuese, confiado en que la gente que le defendia debia de 
ser tan ruin, que si ponia mi arcabucería en parte donde les 
pudiese ofender, por poco que fuese, se les baria desamparar; y 
ordené para esto al Maestre de campo, Julián Romero , que con 
400 arcabuceros fuese esta mañana á la alba del dia por el 
camino que Martin Paez habia reconocido, y que él guiase para 
ver si hallaban por donde poder pasar la ribera que va á Harlem 
j ganar las espaldas á los que estaban en el fuerte, porque 
juzgué que hecho esto, se les podía desde allí con el arcabu- 
cería asaetear todo su fuerte, de manera que no pudiesen estar 
á la defensa, y también para atajarles el socorro y vitualla que 
desde Harlem se podría venir ; y al Maestre de campo D. Gon- 
zalo de Bracamente, envié á la misma hora con otro golpe de 
arcabucería por la mano derecha, que es la déla mar, á ver sí 
el hielo estaba todavía recio y si habia paso por allí por donde 



94 

poder llegar á tomar la retaguardia al enemigo, por tentarlo 
por todas partes para que por la una ó por la otra se Tíese lo 
que se podría hacer. A D. Hernando de Toledo mandé que es- 
tuviese en el dique para que cuando se sintiese que mi gente 
les daba por las espaldas, él por esta parte les acometiese ; Don 
Gonzalo no halló el paso que se le había dicho, y así se volvió, 
habiendo enviado á su gente con 30 soldados á reconocer otro 
paso que le dijeron que había más adelante, aunque lejos, y le 
mandé que se estuviese con ü. Hernando en el dique hasta ver 
lo que hacia Julián, el cual habia ganado las casillas que yo le 
mostré la noche antes, las cuales le dije que ocupase en caso 
que no pudiese pasar la ribera, y por no hallar paso al rio se 
estaba metido en ellas; y en esto parecieron obra de 400 hom- 
bres que venían por el luengo de la dicha ribera, desde Harlem 
al dicho fuerte, los cuales, como llegaron al paraje de las casi- 
llas donde estaba Julián , y descubrieron alguna gente suya, 
se vinieron para ellos; y como pláticos del país y que sabían el 
paso de la ribera, la pasaron por encima del hielo para llegar á 
mi gente; al principio mostraron gran determinación. Julián 
salió á ellos y trabó escaramuza, la cual fue tan buena, que 
nunca pensé yo que tenían estos herejes gente que así lo supie- 
sen hacer; pero al fin, los míos les cargaron de manera que 
volvieron las espaldas y comenzaron á huir hacia Harlem, y al 
huir mostraron á mis soldados por dónde habían de pasar la 
ribera: Julián la pasó y se vino derecho hasta el fuerte como 
yo le había ordenado , y luego les ganó una iglesia que tenían 
á las espaldas , y desde allí con la arcabucería les comenzó á 
apretar, de suerte, que en breve tiempo no se descubría hombre 
de ellos; y desde la iglesia, poco á poco, les fueron ganando 
unas casillas y acercándoseles de manera que ya les habia 
reducido á que levantaran el puente levadizo y quedaran meti- 
dos entre su fuerte y la ribera , que era la que les fortificaba 
por las espaldas : yo tengo por cierto que ni ellos ni hombre 
del país pensó que mí gente, no estando el hielo tan fuerte 
que sostuviese los hombres, fuese posible pasar los míos donde 
pasaron, porque si lo pensaran , yo ñador, que hombres que se 



95 

fortificaron también por la frente, ae repararan por las espaldaB; 
Julián les hacia tanto daño desde las casillas que les habla ga- 
nado, que ya no podía estar hombre de ellos á la defensa; y 
Tiéndeles que daban señal, arremetió con ellos, y al mismo 
tiempo cerraron por el dique D. Hernando y D. Gonzalo: los 
herejes, como se vieron acometer por ambas partes, se perdie- 
ron de ánimo, y se echaron por la mano derecha sobre los 
hielos, abandonando el fuerte, y mi gente les fué siguiendo y 
degollando, y les ganaron tres banderas; hánse muerto muchos 
dellos y ahogados tantos, que á lo que se entiende se deben 
de haber escapado muy pocos: el fuerte estaba de manera, que 
ahora, después de ganado, espanta y parece cosa imposible 
haber entrado en él sin artillería, porque aun con ella es muy 
dificultoso; asegúrese V; E. que los francesitos de Mons han 
hecho esta fortificación, y no he visto cosa más bien entendida 
en mi vida que lo que estos habian labrado. 

Bartolomé está que se espanta de verlo, y me dice que él 
pensó que teníamos guerra con bestias, y que ahora halla 
que es con hombres, porque -no ha visto sitio tan bien acomo- 
dado en su vida. Lo que se habia dicho en Amstredan estos 
dias atrás de que habian desamparado este paso, fué burla, 
porque nunca han dejado de tener gruesa guarnición en él , y 
toda su esperanza tenian en este paso; doy muchas gracias á 
Dios por tan buen subceso, el cual ha sido mucho más ^reve y 
á menos costa de municiones y gente de lo que juzgaban algu- 
nos^ hánme muerto cuatro soldados, y entre ellos ha sido uno 
Juan de Ibarra, que me ha pesado en extremo, porque era uno 
de los más valientes mozos que he visto en mi vida, y con el 
tiempo fuera un soldado de mucho servicio; habíanme herido 
otros cinco ó seis soldados, y entre ellos al Sargento de D. Ro- 
drigo Zapata, que es un muy buen soldado; ayer, al reconocer 
el fuerte, hirieron el caballo á Norcarmes, y á un criado suyo 
que estaba junto á él le llevaron una pierna, que no se con- 
tenta con trabajar lo que trabaja, sino que también se pone 
ordinariamente de los más delanteros; yo le he reñido sobre 
ello muchas veces, pero conviene que Y. E. se lo reprenda. El 



96 

Maestre de campo Jalian, lia trabajado en esta fiM^ion como 
siempre^ y muestra bien la yoluntad con qae sínre á 8. M. y 
lo qae so persona yale; suplico á V. E. se lo agradezca, porqne, 
cierto, lo merece muy bien , y yo tengo obligación para supli- 
car á V. E. le haga macha merc^; pasó con los soldados cerca 
de media legaa con el agua hasta la rodilla, y desta misma 
manera escaramuzó con los del fuerte antes que Tiniesen los 
de Harlem; mire V. E. qué buen pié el suyo para andar de esta 
manera; yo digo á Y. E. que mejor soldado que él para ejecutar 
no lo ha habido en mi nación : el que guiaba la gente que Tenía 
de Harlem á acometer á nuestros soldados, era el capitán Michel, 
que le habia enviado desde Delps el príncipe de Orange por la 
posta á que entrase en el fuerte; un mozo suyo que se ha pren- 
dido dice que en la escaramuza le dieron un arcabnzazo, y que 
se retiró al fuerte, y cree que le deben de haber acabado de ma- 
tar: entre los que se han degollado hay algunos de buen talle, 
y que no son tudescos. 

Después de perdido el fuerte, han comenzado los de Harlem 
á pegar fuegos á las casas y villajes que están por allí alrede- 
dor por incomodamos de alojamientos, que me da harto que 
pensar; y porque certifico á V. E. que hace el tiempo de ma- 
nera, que aun teniendo la gente al cubierto padecen mucho, y 
hoy ha hecho tan grande viento, que no sé yo cómo ha sido 
posible que mi infantería se haya podido valer de los arcabuces. 
Ahora vuelvo de reconocer lo cortado del dique, y las trincheas 
y todo lo demás que se ha de esplanar y aderezar para que 
pase nuestra artillería y carruaje; mañana al amanecer se pon- 
drá mano en ello, y Y. E. crea que se perderá tiempo, porque 
si acaso acertase á deshelar antes que hubiese pasado, seria 
imposible salir del dique; y así, hago todo el esfuerzo posible 
por abreviar; pero tengo tan poca asistencia del país, que hasta 
ahora no he podido hacer juntar veinte villanos para hacer un re* 
paro ni otra cosa, ni se ha hallado hombre que nos haya querido 
mostrar un paso ni ser guía aunque se les ha puesto el dinero 
en la mano. Bossu está muy blando con ellos; pero yo pienso, 
pues no puedo tener asistencia del país por bien, hacerles venir 



97 

por mal, y así se lo he dicho á Bossu; á los que vinieren á ser- 
vir de buena voluntad haré pagar muy bien , para lo cual y 
para todo suplico á Y. E. mande proveer de dinero, porque con 
él se vencen todas estas dificultades; y si esto falta, faltará 
todo, porque no hay diligencia humana que baste á allanar 
lo que allana el dinero; y Y. E. sabe mejor que nadie que la 
guerra de invierno cuesta tres tantos de lo que hace en verano, 
y en el país donde andamos es menester tener siempre los sol- 
dados con dinero, y más haciendo el tiempo que hace; es cosa 
extraña vernos en un dique de veinte pies de ancho alojados, y 
que alh sea nuestra plaza de armas: es tan recio el viento que 
hace, que dos compañías de alemanes que hoy están en escua- 
drón haciendo espaldas á D. Hernando, no pudieron estar en 
pié en el dique, porque el aire los derribaba del abajo. Nuestro 
Señor, etc. 



COPIA DE CARTA 

DE OASPAB DE ROBLES AL DUQUE DE ALBA, DE LOEVABDBN, 
EFECTO QUE SE HIZO EN DEFENSA DEL CASTILLO DE STAVEHEN, 

Á 12 DE SETIEMBRE DE 1572. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 549.^ 

A y. E. escribí por mis últimas, que los enemigos habia 
quince dias que estaban sobre el castillo de Staveren , y habia 
diez que le batian, á causa de lo cual yo detenniné de juntar 
todas mis fuerzas para socorrerle, lo cual yo be hecho con tal 
diligencia , que á los 10 de este mes envié 1.600 arcabuceros 
valones y 200 de los alemanes que aquí se han levantado por 
parescer del Consejo. Los cuales, todos hicieron tan bien su 
djeber (llevándolos á cargo los capitanes Moncheau, Dopy y 
Dequemá), que deshicieron 1.200 hombres que estaban fortiñ- 
cados dentro de la villa del dicho Staveren , que los esperaban 
á pié quedo, y tomaron toda su artillería, que eran cinco 

Tomo LXXV. 7 



98 

gruesas piezas de bronce ; es á saber: dos gruesas caiebriuas, 
dobles, un medio canon reforzado y dos otras con que batían 
las defensas y con muchos Tersos, y cuatro de sus banderas; y 
proyeyeron muy bien el dicho castillo de todo lo que tenian 
necesidad. 

Lo cual, entendido por los confederados de Oneech, Volse- 
raert y Fraincher (pensando -vengar sus compañeros), se deter- 
minaron de ir á destapar la siguiente mañana tres trampas ó 
reparos de agua, y esperarlos á la última cerca de Coldum; lo 
cual hicieron en muy buena orden hasta 1.600 dellos y 50 
raytres, muy determinados de combatir (si paresciese conve- 
nir); lo cual, entendido por los susodichos Capitanes, desem- 
barcaron toda su gente y los fueron á embestir tan gallarda- 
mente, que los deshicieron todos y persiguieron una gran 
legua; de manera, que en estas dos rotas han quedado tontos 
tendidos, á montones, que no se puede juzgar; y de los nuestros 
algunos heridos y muy pocos muertos: ha sido obra de Dios 
más que de hombres; al cual ruego lo continúe y guarde á 
V. E., etc. De Loevarden , á 12 de Setiembre de 1572. 

Posdata: Há seis días que llegó á Sneech, el conde Foos 
Des-Chaubemburg, que fué deshecho llegado á la Casa Roja, 
cerca de Groeninghen , á vista de V. E., acompañado de tres 
caballos y dos vajeles de muebles y alhajas, el cual se intitula 
gobernador de Frisa, Ouerissen y Groeninghen , por el prínci- 
pe de Orange; de lo cual, Batemburg, que habia venido aquí 
con este mismo cargo, está en tanta diferencia con éi, que el 
uno se está en el castillo de Fraincher, y el otro en la dicha 
Sneech, sin osar salir ninguno de los dos de los mismos lugares. 



i 



99 



FLANDES » 

CAPITULACIONES TOCANTE k LA BESTITUCION DE MONS^ HECHAS 

k 19 DE SETIEMBRE DE 1572 ^. 

(Archivo general de Simancas.^Estado.— Legajo 550.) 

' Puntos y artículos tratados, capitulados y concertados 
cerca de la restitución de la villa de Mons, á la obediencia de 
S. M- C, entre Messire, Philipe de Sanct Aldegonde, señor 
de Norcarmes y Comendador de la orden de Alcántara, Lugar- 
teniente, Capitán General y gran Bailío de Henaot, como 
Diputado con poder y autoridad del duque de Alba, etc.; Lu- 
^rteniente , Gobernador y Capitán general por el Rey Católi- 
co en estos Estados-Bajos, acompañado de los Señores de Yaus, 
Gentil-hombre de la boca de S. M.; de Liques, Coronel de 15 
compañías de infantería valona, y de Gomgmes, Gobernador y 
Capitán de la villa de Quenoy, de una parte; y los Señores de 
Soyecourt , Lanou , Delcourt y Cormont , Gentiles-hombres 
franceses, que han entrado, y al presente están en la villa de 
Mons, de otra parte: 

Primeramente, que la dicha villa de Mons se poma en 
Díianos del dicho Rey ó del dicho duque de Alba, Lugartenien- 
te general por S. M. 

Que todo el golpe de gente francesa, Gentiles-hombres y 
soldados, asi de á pid como de á caballo, con sus criados y sé- 
quito, saldrán con sus armas, caballos y bienes muebles é in- 
muebles. 

Que el conde Ludovico de Nassau y todos los Gentiles- 
hombres de su séquito y casa, criados y familiares, ora sean 



* Carpeta. 

s Al márgea: a Traducida del francés.» 
Deotro. 



100 

vasallos y subditos de S. M. C, ora sean vasallos ó dó, saldrán 
con la dicha gente y con las mismas condiciones. 

Que los Gentiles-hombres, vasallos ó subditos de su dicha 
S. M. C, y otros no Oentiles-hombres, saldrán asimismo, es á 
saber: con sus armas, caballos, vestidos y alhajas. 

Que los Gentiles-hombres, vasallos ó subditos de su dicha 
Majestad Católica, y otros no Gentiles-hombres, saldrán asi- 
mismo, es á saber: con sus armas, caballos, vestidos y alhajas. 

Que qualesquiera soldados valones , flamencos y otros sub- 
ditos de S. M. C, saldrán también, salvo que no podrán sacar 
otras armas que la espada y daga, ni otras alhajas que las que 
pudieren llevar á cuestas, ni caballos, excepto los Capitanes, 
los cuales podrán salir con sus armas. 

Que todos los burgueses de la villa que han tomado armas 
mientras ha estado en ella el conde Ludovico, así antes del 
asedio como el tiempo que duró, saldrán sin armas ; bien que 
podrán sacar sus muebles como está dicho en el artículo prece- 
dente de los soldados, es á saber: á cuestas y á caballo. 

Que los demás burgueses y el pueblo podrán quedar, si les 
pareciere bien , en la villa, sin que sean inquietados ni moles- 
tados en &U3 personas ni haciendas, salvólos Oficiales de S. M. 
y los que se hubieren entretenido en ocupar la dicha villa ó 
tomado armas ó los que voluntariamente hubieren hecho acto 
de hostilidad. 

Que los que son de otra religión que de la permitida en las 
tierras subditas á S. M., con las condiciones susodichas, saldrán 
de la villa sin poder quedar en ella. 

Que los que salieren de la dicha villa de qualquier cali- 
dad ó condición que sean , no serán detenidos por cosa alguna 
que se hubiere hecho durante la ocupación de la villa, antes 
gozarán enteramente del hecho de este acordio; entendido que 
puestos -una vez en libertad y lugar seguro, conforme á lo tra- 
tado, si caen en manos de S. M. ó de sus Ministros, les podrán 
ser demandadas sus acciones pasadas. 

Que cualesquiera de los que salieren de la villa (como está 
dicho), así Gentiles-hombres, soldados, burgueses, como cua- 



101 

lesquiera otros prometerán y jurarán de no tomar armas contra 
loe Reyes Católico y Cristianísimo, si no fuere debajo de su Rey, 
salvo y excepto el dicho conde Ludovico y otros alemanes é 
ingleses, los cuales no serán obligados á hacer algún jura* 
mentó. 

Todos los cuales juntos artículos, capitulaciones y conve- 
niencias susodichas, los dichos personajes capitulantes, en la 
cualidad que está dicha, de una parte y de otra, han prometido 
y prometen por ésta sobre su fe y honra de observar y entrete- 
ner inviolablemente y sin contravenir á ello ni sufrir que se 
contravenga directa ó indirectamente en manera alguna, y 
prometen asimismo que todos los que salieren de la dicha villa, 
de cualquiera calidad ó condición que sean , no serán privados 
de las cosas que se les permite sacar. 

Y para mayor y más entera seguridad de la observación de 
la dicha capitulación, de parte del dicho duque de Alba, el 
dicho Duque hará guiar y conducir con bastante gente de 
guerra, todos aquellos que salieren de la dicha villa de Hons, 
y enviará con ellos cuatro Gentiles-hombres, es á saber: Mon- 
sieur de Vertain, el barón de Aubigni, Monsieur de Betincourt 
y Monsieur de Potelles, los cuales marcharán y estarán en su 
poder y alojarán con ellos hasta haberlos entregado al conde 
Ludovico, todos los que le quisieren seguir, de cualquier cali- 
dad y condición que sean, en Ruremonda, y puesto á los Genti- 
les-hombres, franceses y valones, y cualesquier otros que qui- 
sieren ir á Francia al Árbol de Guisa, ó en otro lugar de Fran- 
cia más vecino de Avenas. 

Y de otra parte, para que vuelvan seguros los dichos cuatro 
Gentiles-hombres y la escolta, quedarán en poder del dicho 
Monsieur de Norcarmes , en el lugar de su Gobierno, que qui- 
siere nombrar cinco Gentiles-hombres, es á saber: los dichos 
señores de Soyecourt, Lanorié, del Court, Cormont y Monsieur 
de Mons , hasta que los otros cuatro y la escolta hayan vuelto 
con seguridad, y entonces será lícito á los dichos Gentiles- 
hombres franceses ir donde bien les pareciere, para donde 
serán acompañados con mucha seguridad á su contento, en- 



102 

tendiéndose que, si la escolta qne llevaren hiciere acto de hos- 
tilidad á los dichos cinco Gentiles-hombres, no se los echará 
culpa. 

En testimonio . de verdad de todo lo susodicho, los dichos 
señores capitulantes, de una parte y de otra, han firmado esta 
presente capitulación , y el dicho Monsieur de Norcarmes , en 
la cualidad ya dicha, ha prometido y promete por ésta, que 
animismo lo hará aprobar, ratificar y firmar por los duques de 
Alba y de Medinaceli, y D. Fadrique de Toledo, General de la 
infantería, y Monsieur de Berlaymen. Fecho y concluido en el 
campo sobre Mons, á 19 de Setiembre de 1572. 



FLANDES. 

CINTIO CALUI, DEL CAMPO DE AIONS, A 21 DE SETIEMBRE DE 1572. 

(ColccoioD del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

Muy magnánimo señor: Después que á los 5 del pasado 
avisé á vuestra merced lo que se ofrecia hasta entonces, se 
creia á los 14 la llegada del príncipe de Orange con su campo, 
que era menos de 12.000 hombres de guerra con 6.000 caba- 
llos y buena gente, y los demás infantes; y no es tal, que fué 
á los 8 del presente, acercándose al mismo poco menos de 1.500 
pasos, en donde hizo alto, y quedando ambos á dos campos 
puestos en escuadrón; so escaramuzó todo aquel dia aunque 
no se hizo cosa de importancia; y como habiéndose organizado 
los enemigos, mudado de sitio y tentado parte de su caballería 
para pasar adelante, pues habia un paso á la parte del rio para 
entrar en la ciudad, le hizo dar vuelta: mas de que pasó alguna 
gente de nuestra caballería española, habiendo pasado muy 
buenas escaramuzas y dádoso y recibídose muy buenas cargas, 
cu la mayor furia de las cuales, bien fué necesario que sobre- 
viniese, como sobrevino, al mejor tiempo, el Duque, mi señor, 
porque aprovechó su presencia y valor que mostró; pero fué de 



103 

menos importancia la diligencia que usó en que se pusiese en 
defensa un fuerte que se hizo en el mejor sitio, que los enemigos 
pensaban escoger, la misma noche que llegaron; habiendo sido 
lo uno y lo otro no poca parte de haberse presto retirado, con 
daño y vergüenza, juntándose otra buena facción, que hicie- 
ron otros 400 ó pocos más arcabuceros españoles en la encami- 
sada que guió el Maestre de campo Julián Romero, que se 
hizo la noche de los 11 ^ que comenzaron á retirarse, habiendo 
qnedado de ellos, entre muertos y heridos, en estas facciones, 
más de 800, y pocos menos de 200 caballos; y de nuestros es- 
pañoles poco más de 50 ó 60, aunque estos pocos son de más 
importancia que los muchos dellos ; pero no puede ser menos; 
y después se continuó abatir muy de veras, no habiendo dejado 
en los tres dias que estuve aquí el campo enemigo de tirar 
algunos tiros, y los de dentro á los nuestros; los cuales, viendo 
las esperanzas de los socorros esperados haber salido vanas, y 
no poder esperar otros tan presto, y quedando con pocas fuer- 
zas para hacer resistencia, y mas trincheas acercándose al 
foso, comenzaron á tratar de rendirse; y habiendo durado el 
trato y negociación casi ocho dias, al ñn se concluyó ayer 
saliendo los franceses de la ciudad y ella en poder de S. M.; 
habiendo parecido esto lo más conveniente, aunque no sea con 
la priesa de los perturbadores, el castigo de los cuales terna 
aparejado la Divina justicia para su tiempo, siendo el que corre 
tal, y quedando tanto que remediar, que se ha de tener por lo 
mejor, lo que puede más abreviar, que se remedió por ser la 
cobranza de esta ciudad el principio de las otras , y por otras 
razones que habrán movido al señor duque de Alba, y no ser 
las cosas necesarias muy abundosas, y la batería no semejante 
á la que solian hacer en estos países, en los cuales parece que 
todo lo bueno á un tiempo ha faltado. £1 príncipe de Orange, que 
está con su gente, y no muy conforme, y que se va disminu- 
yendo, robando por donde pasa, pareciendo que poco teme de 
que irán á buscarle, hallándole aprestándose entre Lobayna y 
Bruselas y Malinas, adonde dice que ha entraüo para sacar 
dineros de todas partes, de donde puede; y, cierto, parece que 



104 

Dios, Naestro Señor, le va deteniendo y cegando para que 
tenga el señor duque de Alba buena ocasión de hacerle una 
buena burla , siendo superior en fuerzas y comodidades: ahora 
veremos la diligencia que usará S. E. en partir é irle á buscar, 
y no permitirá que salga de los Estados, dejándolos arruina- 
dos y cargados de roberías. Este rebelde que tantos daños y tan 
grandes gastos ha causado, esperando él principalmente en la 
Divina bondad que es lo que queda, dé la victoria á S. M. que su 
santa intención merece , como lo ha mostrado en los sucesos do 
todas partes hasta ahora; y si tuviese más lugar recibiríamos 
largo, y particularmente á vuestra merced , dejádolo para otra 
vez, cuya muy magnánima persona, etc. De este campo de 
S. M., rendido Mons, etc. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE JULIÁN ROMERO Á ZAYAS, FECHA DEL CAMPO SOBRE MOXS, 

Á 22 DE SETIEMBRE DE 1572 ^ 

(Archivo gsoeral de Simancas.— Estado.— Legajo 55i.) 

Ilustre señor: Habia cuatro días que partió de aquí un correo 
para esa corte, y por estar ocupado en algunas cosas no tuve 
lug^r de escribir á vuestra merced, pero mandé un criado mió 
que enviase á vuestra merced una relación de. lo que habia 
pasado en este campo sobre querer el príncipe de Orange so- 
correr esta tierra; y de no haberlo socorrido redundó que á 
los 18 deste comenzaron á tratar los más principales franceses 
con Monsieur de Norcarmes de quererse rendir; y así, se. vino 
á concluir á los 20 deste, y á los 21 salieron de la tierra, con 
sus armas, los franceses, y con ellos todos los que habian sido 



1 Al margen y de dislinla lelra: «Guárdese con las del Duque, que conticoe 
la verdadera y parlicular relación de la rola de Jaulis. 






105 

T- traidores y rebeldes porque se había capitalado así, con con« 
'- '" i dicion que juraran que no serviría contra el Rey, nuestro señor, 
^ -| y contra el rey de Francia; sólo Ludovico no juró, por ser ale- 
mán y las leyes que allá tienen: salieron sin banderas y sin to« 
''*• car atambores, todos en orden, y saldrían 1.100 hombres con 
• armas, á pió y á caballo; más de 150 heridos y hasta 300 hom- 
t bres de la tierra sin armas; creo que se iban por ser herejes y 
; por haber ido á las predicas: detras de todos ellos salió el conde 
LudoYÍco echado en un carro, enfermo de calenturas, con muy 
poca vergüenza: tíznese por bueno el concierto -que hizo con 
' ellos, porque después de vista la batería, estaban tan fuertes, 
que en quince días no la tomábamos y nos costara mucha gente, 
y había de ser española y tenemos muy pocos, harto menos de 
! la que allá piensan: un caballero francés me dijo en secreto 
que se habían rendido porque el príncipe de Orange les envió 
á decir desde Nivela, cuando se retiraba de aquí, que hiciesen 
lo mejor, porque él no los podía socorrer ni tenia pujanza para 
ello, que no sabía cómo entretener su campo, que se deshacía 
I todo; y que estaba determinado de entregar á Frexelingas á la 
reina de Inglatera; está entre Lobayna y Malinas con su campo, 
y demanda á Malinas 70.000 florines; y á Lobayna y á Terra- 
munda y á Audenarda, que le ayuden al respeto de la posibili- 
dad de cada uno; ayer vino nueva que en Holanda se han le- 
vantado dos tierras por S. M., por los malos tratamientos quo 
los hugonotes les hacían y que les han echado fuera; la una dicen 
que es Delf y la otra no me ocuerdo cómo se llama; pero, 
si es verdad, son villas principales: á los 23 partirá el campo de 
I aquí para Bruselas, y desde allí para Malinas y Terramunda y 
iudenarda, si esperasen; y luego se pasará á Holanda, aunque 
es mal tiempo porque á Gelanda no se pueda ir hasta el verano; 
creo que esta tierra ha de ser causa que todas las demás se rin- 
dan ó se vayan los que se estuvieron dentro. Beso á vuestra mer- 
ced las manos por el cuidado que tiene de lo que á mí toca, que 
bien estoy, que en lo que se ofreciere, vuestra merced me lo 
hará: Nuestro Señor la ilustre persona de vuestra merced guarde 
y su estado acreciente como sus servidores deseamos. Del 



106 

campo á 22 de Setiembre de 1572. — Besa las manos á vuestra 
merced sa moj serTidor, Julián Romero. 

íiobre ¿e la caria: Al ilustre señor, mi señor, Gabriel de Za- 
yas, Secretario de 8. M. y de su Consejo. Corte. 



COPIA DE RELACIÓN 

DE LO QUE SE ENTIENDE DE FLÁNDBS HASTA LOS 3 DE 

OCTIBRE DE 1572. 

{A rehiro general de SimaDcas.— EsUdo.— Núm. 549.) 

Habiendo entendido el duque de Alba que los franceses que 
estaban en Mons de Henao daban muestra de querer tratar de 
acuerdo, tuvo por bien de oírlos; y aaí envió cuatro caballeros 
flamencos de su parte; y de los franceses salieron otros cuatro, 
entre los cuales se capituló, á 21 de Setiembre, que dejando la 
villa libre, se saldrian de eUa el conde Ludovico y los suyos, 
con la gente de guerra extranjera, así firanceses como alemanes, 
con sus armas y caballos, vestidos, alhajas; y de los vasallos de 
S. H. católica los que quisisiesen, con sola su espada y daga, 
sin otras armas ni alhajas; pero de los herejes y sectarios, que 
ninguno habia de quedar, jurando los unos y los otros de no 
tomar armas contra los reyes Católico y Cristianísimo si no 
fuere debajo de su Rey: aceptó el Duque este concierto por 
muchas consideraciones; y, entre otras, por no destruir aquella 
villa y por desembarazarse para seguir al de Orange; y así, 
salió la dicha gente, dándoles escolta hasta las partes que se 
habia concertado; y habiendo dejado el Duque en Mons cuatro 
compañías de valones, se fué á Bruselas, con intención de pasar 
luego á Malinas y seguir al de Orange ; pero tuvo aviso que, 
á los 24 de Setiembre, se habia salido de aquella villa, dejando 
en ella por cabo á un Dorfondal con 300 caballos y cuatro ban- 
deras de infantería é ídose la vuelta de Güeldres; mas viendo el 
dicho Dorfondal que el Duque se habia acercado una legua de 



107 

la Tilla, se salió della, á los 30 del dicho, con su gente; y así, la 
entraron y saquearon los soldados de S. M., reservando las 
iglesias, monasterios y todas las personas eclesiásticas, conse- 
jeros y mujeres; y el Duque mandó que un golpe de la caba- 
llería fuese en seguimiento del enemigo, cuya infantería, por 
lo menos, tenia esperanza que no se le escaparía; y en fin, á 
Dios gracias, aquello va de manera que, con su ayuda y la 
bnena diligencia del Duque, se acabará de poner muy presto en 
el ser que conviene. 

De París escriben, por carta de 15 de Octubre, que allí se 
entendía que el conde Ludovico era muerto de enfermedad en 
Roremimda, que si fuese cierto seria buena nueva, porque óste 
es mucho más hereje y de más valor que su hermano el de 
Orange, y no es vasallo de S. M., que por eso se capituló con 
él en lo de Mons de la manera que se ha dicho. 



RELACIÓN 

DE LO SUCEDIDO DESPUÉS QUE SÉ RINDIÓ MONS, HASTA HOT 

4 DE OCTUBRE DE 1572. 

(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

DesxHies que salieron los enemigos de Mons y se redujo á 
la obediencia de S. M., quedando en la ciudad guarnición de 
valones, partió nuestro campo á 23 del pasado, y tardó en llegar, 
á poco más de dos leguas , cerca desta villa de Malinas ^, ocho 
dias, siendo el camino diez leguas; y hecho alto y enviádose á 
reconocerla, y llegado alguna infantería nuestra, española, á 
primero deste á los burgos, de una puerta se entendió, pasada 
medianoche, que la guarnición que habia dejado el príncipe 



> Al margen y de distinta letra: «4 de Octubre de 1572, llegó al campo sobro 
Malioas, y aunque se rindieron los que hablan quedado dentro y c^ieroq á )a 
obediencia de S. H., no aceptó el Duque >. 



108 

de Orange, después de haber salido algunos á escaramuzar^ 
juntamente con los rebeldes inobedientes de la dicha villa, des- 
confíados de poderse defender, se habia salido la misma noche 
por otra puerta, poniéndose en la muralla un trompeta y algu- 
nos religiosos con cruces pidiendo misericordia y diciendo es- 
taba la villa por S. M. y duque de Alba, y que della eran sali- 
dos los culpados, y que solos quedaban los inocentes; habiendo 
algunas personas de crédito dos días antes significado al dicho 
Duque que se le entregaría una puerta de la dicha villa, no 
saliendo della los enemigos, salvándose los buenos, lo cual no 
quiso aceptar; y entendido y reconocido por nuestros soldados 
lo que los de dentro gritaban y que ninguna resistencia habia, 
gozando de la ocasión de la orden que debían tener algunos 
Oficíales de quien se la podía dar, comenzaron á entrar en la 
villa escalándola y pasando el foso algunos soldados, el agua á 
los pechos, no habiendo quien los resistiese; no debiendo de 
ignorar nada el Sr. D. Fadríque, el cual, después de entrada 
la villa, se vino hacia el alojamiento de su padre y el duque de 
Medina, al cual habían alojado media legua atrás, ignorando 
lo que pasaba, y yendo muy de mañana adonde alojaba el 
de Alba, entendiendo en el camino que ya estaba entrada la 
dicha villa, por saber la verdad, mostrando el de Alba no tener 
dello noticia, diciendo que aguardaba á su hijo para saber la 
certecidad, el cual sobrevino luego, y aunque, como se dice, 
debía saber lo que pasaba, lo disimuló y mostró en público á 
los Duques ignorarlo, diciendo que se lo habían también dicho, 
pero que no lo creía; y llegándose á hablar en secreto á su 
padre, en el mismo instante acudieron personas que certificaron 
de la dicha entrada y saco, lo cual, entendido por el de Medi- 
na, fué aprisa á la dicha villa, entrando en ella por uña esca- 
lera que arrimaron á una torre; fué de mucho provecho su 
presencia, porque como la libertad del saco fué muy grande ^ 
fué necesario todo el remedio que dio para que los templos a 



1 Al margen y de dísUnta letra: « Dióse saco en la tierra eo mucha cantidad. 
y atajóse con la diligencia del duque de Medina». 



109 

cosas sagradas dellos, y mujeres recogidas en ellos y en otras 
partes fuesen guardadas, estorbándolo cuanto podía , y asi- 
mismo muchas desórdenes y cuestiones de entre soldados que 
pudieran ser de grande inconyeniente, especialmente entre las 
naciones y y duró todavía el saco aprobándolo y consintién- 
dolo muy de propósito quien lo puede hacer sin admitir otra 
cosa en contrario, que no deja de hacer mucha lástima á mu- 
chos, por Ter que sólo padecen el daño y castigo tan riguroso 
los más inocentes, y los no inocentes y culpados, puestos en 
salvo como los de Mons, y multiplicándose más los enemigos y 
el odio intrínseco, el cual saco pasan á Bruselas y Amberes y 
á otras partes, no dejando cosa en la villa con la comodidad de 
las muchas barcas que hay en la ribera, con la cual sacan la 
ropa, y todas ellas asimismo dadas á botin, de que no se des- 
ocuparan tan presto los soldados, que no se ocuparan algunos 
dias en recogerlos, y no podrán ser todos, por poner en cobro 
la ropa que han ganado. En resolución, todos los culpados y 
rebeldes se han ido salvos y salvado con lo mejor que tenían, y 
como no se dio orden á la caballería ligera más de que se muda- 
sen de alojamiento con dos compañías de hombres de armas, aun- 
se toparon con los que salían de Malinas, no se atrevieron á 
hacerles más daño que en los desmandados, que dicen que 
mataron hasta cien personas, que dicen allí, que si llevaran 
orden de alguna arcabucería, que aun se iban arrimadas á un 
bosque, se podía hacer mayor efecto y seguirlos más tiempo; 
veremos ahora lo que el señor duque de Alba resolverá y el señor 
D. Fadrique, su hijo, que Nuestro Señor harto ayuda y favo- 
rece con el b\ien tiempo que hace. Y en lo que se ha hecho de 
importancia para que por nuestra parte no se pierda la coyun- 
tura, y esta poca buena sazón que queda para que con presteza 
y diligencia se atienda al remedio de todas partes, cómo se 
podrá hacer y abreviar los grandes gastos y daños que recre- 
cen de cualquier dilación y pérdida de tiempo. 



lio 



RELACIÓN 

DE CINTIO CALBI QUE ENVIÓ DESDE HASTBIQUB, I 16 DE 

OCTUBRE DE 1572. 

(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

Muy magníñco Señor: Por estar incierto si las cartas que 
escribí en 4 de Setiembre habian llegado , me ha parecido en- 
viar duplicada la relación del gran saco de la desdicha de Ma- 
linas ^y el cual duró cuatro dias, sin que se pusiese ningún 
remedio por los que podian y lo tenian así trazado con disimu- 
lación, pudiéndose añadir cuanto cada hora hace mayor com- 
pasión y lástima ver tanta ruina, la cual se va descubriendo 
mayor, y muchas insolencias usadas y sacrilegios y crueldades 
y deshonestidades feas, y tanto perecer de inocentes; y no 
habiendo quedado salvos los buenos criados y consejeros del 
Rey, nuestro señor, ni los sacerdotes, han perdido toda su ropa, 
y rescatada hay recomprándola, y muchos dos veces, y pagado 
rescate de sus personas, mujeres y hijos, quedando arruinados 
por muchos años y sus herederos, y mucha multitud de losmás 
pobres y miserables, que vendrán á morir de hambre andando 
esparcidos y desnudos, no habiendo aprovechado haberse en- 
tendido,* creo que se podia dar á todo mejor remedio y orden, 
llamando lo sucedido desorden, que los enemigos y rebeldes se 
habian ido, y los inocentes, que no habian cometido el pecado 
quedados, que les pedian clemencia y misericordia, la que no 
pudieron alcanzar ni haber sido de ningún provecho. £1 res- 
peto de aquel Magistrado de S. M. y de la provincia, cuya 
casa no fué salva, ni las escrituras públicas y privadas de im- 



A Al margen y de disUnta lelra : « 16 de Octubre de 4572. Dice que daró el 
saco de Malinas cuatro dias sin lo poder resistir , y las insolencias que en él 
pasaron; la riqueza del saco, que debió valer más de 500.000 escudos, que se 
pudieran aprovechar en otra forma en servicio de S. M., excusándose el saco.» 



111 

portancia que había en ella, habiendo sido rotas y esparcidas 
muchas con mucho daño público y privado , y algunas que 
se hallan en poder de algunos particulares, soldados y Oficiales, 
se las hacen muy bien pagar de quien las ha menester, y no es 
mucho que pasen estos males y daños, pues que no pudo bastar 
la diligencia que mi amo puso el dia primero del saco, para que 
las iglesias y cosas sagradas dellas, y el honor de las mujeres 
quedasen salvas, habiendo todos, sin hacer diferencia de buenos 
y malos, padecido afrenta y daño, habiendo sido el remedio de 
todos estos males haber después mandado ahorcar á dos sacri- 
legos el Sr. D. Fadrique, teniendo pesar el Duque mismo de 
esta destruicion, como es ji^sto, no habiendo sido en su mano 
dar otro remedio, sino aquel que procuró, como he dicho, habién- 
dole el padre y el hijo que lo podian dar en todo lo que convenia, 
tenida encubierta su deliberación y parecer, porque entendían 
que el de S. £. era diferente, pues que el castigo se podia y 
debia hacer contra los malos y culpados, quedando más modo, 
máa licito y conveniente, para poderlo hacer muy ejemplar, 
como era muy necesario , y juntamente de contentar y cumplir 
con los soldados, habiéndose podido saquear y poner á botín 
todas las casas y ropas de los huidos que se conoscian , y tam- 
bién sacar de toda la villa, en general, demás de castigarlo en 
los privilegios y libertades como ahora lo pensarán hacer sin 
totalmente destruirla, muy mayor cantidad de dineros y presto, 
que no ha sido la que ha resultado de tanta hacienda y mal 
vendida y desperdiciada, porque no pasará de 200.000 vasa- 
llos (He) 6 será poco más todo el dinero que habian sacado los 
soldados y Oficiales, y otra mucha canalla, reputándose que el 
daño hecho será muy poco menos de dos millones, porque como 
á villa que tenian por segura, demás de su propia riqueza , ha- 
bian muchas personas enviado sus mejores muebles y alhajas de 
Holanda y Gelanda, y de otras partes y contornos, quedando 
totalmente arruinada é inátil para poder hacer ningún servicio 
á S. M. para de aquí á muchos años , no pudiendo dejar de 
mover á compasión semejante destruycion y pérdida, y en 
deservicio de Nuestro Señor, de que por lo que murmurará 



112 

mucha gente, por no se haber remediado ni puesto orden con 
tiempo para que no se saquease, como se hizo, mucha hacienda 
de eclesiásticos y de cosas sagradas que se han vendido en 
algunas partes , y la gran suma que se habría podido sacar en 
la manera dicha, que pudiera llegar á 400 ó 500.000 escudos, 
oonvertilla ó aplicalla mejor, pagándose más de la mitad de las 
pagas debidas á la infantería española , y aun hacerle un pre- 
sente y á otros un socorro, y descargar en alguna parte á S. M. 
de tan grandes deudas, pues se ve que el poderío ni riqueza no 
bastará á suplir tan grandes y continuos gastos; y con este 
saco y quizá con esperanza de otros, entretendría el señor duque 
de Alba por algunos dias á los españoles sin que pidan pagas, 
las cuales irán de manera creciendo, que vendrá á hacerse muy 
más difícil el remedio y satisfacción , la cual no han recibido 
estos pueblos, antes, acrecentándoles la indignación y el odio, 
quedando ahora también los buenos muy escandalizados por la 
indiferencia del mal tratamiento, y los enemigos y rebeldes 
yéndose á salvo con la mejor de su ropa, por las tardías pre- 
venciones y orden que se da en encontrar y ir tras los que se 
huyen ; y de nuestros soldados que han atendido y aun atien- 
den á vender la ropa del saco, aun faltan, que no acaban de 
llegar á sus banderas aunque el campo se ha ido deteniendo, y 
faltarán muchos que se irán de los que han hecho mayor botín, 
los valones á sus casas y los españoles fuera de los Estados, á 
Italia ó España, y diez dias pasados y perdidos de muy lindo 
tiempo, siendo pecado, habiéndolo tan mal gastado, y lo queda 
tanto este país y tan destruido; saqueándose desde Bruselas 
hasta cerca de Amberes, los villajes y caserías, como Malinas; 
á tanto se ha extendido la libertad del saco, que en muy pocas 
partes hay seguridad, y en donde tocan y pasan estos herre- 
ruelos alemanes dejan tal destruicion y ruina, que las iglesias 
y cosas sagradas no quedan salvas, y por esta misma desorden 
y licencia de la gente de guerra, la cual debe de causar el no 
ser pasada, por no deberse poder más, saqueóse también más 
Terramunda, aunque no duró mucho el saco, por unos valones 
que entraron en ella con volunt^ de los de la villa, que es 



113 

también de las buenas, después de haber salido los enemigos 
que estaban, á los cuales hicieron muy poco daño los dichos 
Talones que los encontraron, que aunque el señor duque de Alba 
ha mostrado enojarse contra los que cometieron la desorden, y 
que hará restituir parte de la ropa que habia sido llevada en 
Amberes, no será grande la restitución y ninguna la del oro y 
plata, y la riqueza que sacaron de todas las villas y lugares de 
los enemigos y rebeldes que salen dellas por temor de nuestro 
campo, son de manera que quedarán todos empobrecidos, y 
plega á Dios que como la mucha prosperidad en parte los habia 
hecho desviar y salir del derecho camino coptra Dios y su 
Príncipe natural, que así con ésta general adversidad, y para 
hacello se reconozcan, y que las cosas sean guiadas y ordenadas 
de manera que lo sepan y lo puedan mejor hacer, y no volver 
á desesperarse: el ejército partió de Malinas á los 7, y llegó á 
esta ciudad de Mastriq á los 14, habiéndose entendido en el 
camino, como el príncipe de Orange habia pasado la Mosa y el 
Rin, y que su campo se le iba deshaciendo, y con mucha des- 
orden y miedo, temiendo no fuesen algunos de los nuestros 
en seguimiento, y los suyos muy indignados y descontentos 
del; y porque antes de llegar á Malinas se habia entendido que 
los nuestros, que estaban en la villa y isla de Ragrus, estaban 
sitiados y apretados de los enemigos, se proveyó que el caste- 
llano de Amberes y el coronel Mondragon fuesen con el socorro 
de gente, pólvora y mecha y plomo, teniendo falta destas mu- 
niciones, y así partieron á los 11 en unas charrúas que tenian 
armadas en aquella ciudad muchos dias há, y anteayer vino 
aviso que se habian vuelto sin haber podido pasar adelante por 
el estorbo que hallaron de los enemigos que tenian mayores 
navios; y si nuestro socorro no se esfuerza y pasare adelante, 
el cerco de aquel lugar, que dicen está muy rico y de grandí- 
sima importancia para el paso, de lo poco que queda de las 
islas de Gelanda, y 600 españoles dentro y con falta de pólvora, 
da mayor cuidado el suceso, habiendo sido bien necesario en 
todo el gran socorro divino, dando gran esperanza que no ha 
de faltar en lo que queda acabar por acá. £1 gran suceso de la 
Tono LXXV. 8 



k 



114 

segunda yictoria que Nuestro Seüor ha dado á la cristiandsd y 
á S. M. por mano del Sr. D. Juan contra el turco; el aviso de 
la cual llegó á los Duques á los 11 , esperándose cou gran 
deseo el segnpdb ^ por saber la particular. 

La partida de aqqí será mañana ó esotro día hacia Zqtfeat, 
que es pasado el Riu, para recobrar aquella villa de S. M., en 
que tiene el de Orange guarnición, y para seguir á el que dicen 
va hacia Holanda, el cual solamente se ha quedado, como 
dicen, con hasta 1.500 caballos y seis banderas de infantería; y 
así, por hallarse con tan poca gente, se trata ahora de despedir 
nuestra caballería alemana en la mejor manera que se pueda, 
por no haber todo el dinero de contado , siendo grandísimo el 
gasto y el daño que hace esta gente, y después 'se podrá dar 
vuelta hacia Güeldres y Holanda, no dejando de hacer las cosas 
de ellas algo diñcultosas, haciendo la sazón y las aguas, favo- 
resciendo Nuestro Señor con buen tiempo hasta ahora, que- 
dando después las cosas de Gelanda y de la mar las postreras, 
y no menos difíciles é importantes, doliéndose mucho el poco 
calor y dilación de la cura destos males, <5 quizá debiéndolo 
causar no se poder hacer más; y de lo que fuere sucediendo, iré 
avisando á Y. M. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL MABQUÉS CHAPÍN VITELLI A SU MAJESTAD, DE BRUSELAS 

Á 23 DE OCTUBRE DE 1572 *. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 649). 

S. C. R. M.: Con Toccasione di D. Lopes Zapata, Presentator 
di questa, che darra particular contó á Y. M. del stato inche mi 
retrovo non hovoluto lassar di rreplicar alia Y. M. el medeamo 
che le scrissi otto giorni cono, et é, chehavera gia inteso cherrítro 



i Al margen: «(Con D. Lope (apata, respondida i M de Noviembre.» 



116 

Tftndo mi all'asedio della Tilla di Modb Toccai uu archibugiaia 
in una gamba passata d^ona parte all'altra, la quale ancorchemi 
minacciase perícolo di morte; andai non dimeno ad incontrai 
el socorro {ranzese, rechiostione istamtomente da molti cayar 
Ueri principali ch'crano nel esercito et enparticulare da D. Fe- 
derico de Toledo che giuntamente ni affermauano, eser la pre- 
senza mia molto necessaria per U servitio de Y. M., resolntis- 
simo di perder la Tita prima che lasciar passar occasione di tanta 
importanza, di serviré alia M. Y., alia g^alesio credessi che con 
l'auYiso della yittoria ottennta di detto socorro non fnsse stata 
data particular relation delFattione mié et del mió servitio io 
ardirei di scríverglelo particalarmente si per non ricevere in 
gnesta parte frande alenna coni anco per che Y. M. potesse 
tanto maggiormente conoscer la voluntad con che la servo la 
mia fede et el sevvitio mío mas timando che la Y. M. per 
relation dechiragione volmente, poo darla ne sera stata larga* 
mente annisata passaio in suplicarla humildemente á far hor- 
mai conoscere al mondo che la lunga servitu mia la mia fede 
et i miel servity le sieno stati accetti con il testimonio di quelle 
honorate de mostrationi che sogliano uscir dalla grandeza de 
Y. M. veno guei soldati et servitor suoi che Than servita con ho 
fiítto io. Spero presto esser in salute et di poter anco serviré á 
V. M. nel fin di guesta guerra, il qual si prepara tanto felice 
qoanto fli puo desidare con el qual fine le baso humilmente le 
inani pregando el Sr. Dio che conceda all M. Y. lunga et felice 
vita. Di Bruselas li 23 d'Octubre de 1572.— Di Y. M. humildí- 
simo y respetuoso, Chapino Yitelli. 

Sobre: A la S. G.<-R. M. del Ré, nuestro Siguore. 



I 



116 



COPIA DE CARTA 

QUE EL SEÑOR DON FABRIQUE ESCRIBIÓ AL DUQUE, MI SEÑOR, 
DE ZUTFENT k 17 DE NOVIEMBRE DE 1572 ^ 

(Archivo general de Simancas— Estado 96S.} 

Umo. y Excmo. Sr.: Con Marquiua. y después con'uu cor- 
reo, he recibido hoy las dos cartas de V. E., de 16 y 17, y ya ha 
partido Híerge con los valones de Rens, Molazn y los suyos, y 
con los alemanes bajos del y de su hermano irá á alojar esta 
noche cerca de Deventer, de la otra parte del rio, y mañana pa- 
sarán por el puente de Deventer; irán á alojar legua y media 
de Swol; Paulbilar y la caballería ligera partirán mañana y 
pasarán de Deventer, alojarán algo más atrás que Hierge; yo 
partiré por la mañana y iré á alojar á Advetecum; y esotro dia, 
placiendo á Dios, seré en Harlem, que es sobre el paso del 
Spuy, como lo tengo escrito á Y. E., á quien suplico mande 
proveer en lo de las barcas; que por no ser cesa que yo lo podia 
proveer desde aquí y tan necesaria, envié á suplícallo á Y. E. 
tanto tiempo há,* y menos lo puedo hacer ahora, pues yendo 
á Seltem, me aparto más de Harlem; y siendo ya partido 
Hierge á su jomada de Swol y Campen, tampoco aprovecha- 
rán las diligencias que yo pudiera hacer si le tuviera aquí 
conmigo. Suplico á Y. E. escriba á aquel Consejo, mandán- 
doles que hagan venir al Espen todas las barcas que pudie- 
ren haber, pues importan tanto. 

En lo del alojamiento de la gente y caballería, hemos mi- 
rado Norcarmesy yo; y siendo Y. E. servido, nos ha parecido 
que por ahora se alojen en el Platpaís, como se están; porque 
harán espaldas y darán calor á Hierge; y si los metié^semos en 
guarnición estarían tan largos, que si Hierge los hubiese me- 

* Carpeta. 



117 

nester tardaría mucho juntarlos; demás de esto, no sé yo cómo 
88 podrían meter en las guamicÍQ|ies sin dinero; en este medio, 
que lo de Campen y Swol se acaba, yo seré, placiendo á Dios, 
en Nimega, y V. E. será seryido oír lo que se me ofrece sobre el 
repartimiento desta gente, y después podrá mandarse resolver 
en ello; y de aquí allá, antes se les hace buena obra en tener- 
los por el Platpaís; y á las villas se las haría mala, metiéndoles 
en ellas, para que les pidiesen luego el mantenimiento. 

En este punto ha llegado aquí un Burgomaestre de Deven- 
ter, de parte de aquel Magistrado, que los de Swol les han es- 
crito rogándoles que , como buenos vecinos y amigos, interce- 
dan conmigo para que les dé seguridad y licencia para que 
puedan enviarme Diputados á tratar de la reducción de aque- 
lla Tilla á la obediencia de S. M.; y que no piden más gracias 
que la que se ha hecho á los de Doesbugh, Doctecom, Lochem, 
Grol y otras villas de Güeldres, que se han reducido, la cual, 
á lo que Norcarmes me dijo, es ninguna, porque no se les ha 
prometido nada; yo lo he comunicado con Norcarmes y nos ha 
parecido buen negocio y que haría mucho al caso despacharlo 
bien, para lo cual esperaré aquí mañana, pues no será perder 
tiempo alargar la partida un día por ganar aquella villa y ahor- 
rar las municiones que allí se gastarían, cuanto más que haré 
caminar todo el ejército, excepto la infantería española y la ar- 
tillería, que porque no se les pase á los de Sv^ol el miedo, vién- 
dome apartar, hago alto en esta parte del ejército, y la otra hago 
marchar por no perder tiempo, para que pasen el puente de 
Duetechon; que aunque partiéramos todos juntos, era fuerza 
hacer otro alto para dar lugar á que pase toda la gente, ppr- 
qae todos los puentes que había hacia Ulffl, por donde pasé á 
la venida parte del ejército, los han quemado los villanos; y 
también he entendido que las barcas de Doesburgs no podrán 
llegar á Spen tan presto, y que me fuera fuerza él detenerme 
allí aguardándolas. To he vuelto á^despachar este Burgomaes- 
tre diciéndole que, como los de Swol vengan con poder abso- 
luto y sean aquí, á más tardar el jueves que viene, á las 9 de 
la mañana, sin falta, lo podrán hacer; y para esta seguridad 



118 

no le he despachado poder, pero he autorizado al Magistrado de 
Deyenter que lo hag^ en mí nombre, asi por obligar i loa de 
Deventer, como porque no me ha parecido cosa decente salirles 
yo con la seguridad, no habiendo ellos derechamente venido á 
mí, sino ido á la villa de Deventer. También me ha hablado este 
Burgomaestre, de parte de Deventer, diciéndome como ellos 
tienen allí los Burgomaestres de Campen que se hicieron cuando 
la tomaron los rebeldes; que si yo doy licencia á los de Deven- 
ter, que ellos escribirán y también los Burgomaestres á Cam- 
pen, dicíéndoles que no sean locos, y que esperan reducirlos; 
pero qae no lo quiere hacer sin mi licencia; yo los he dicho que 
ellos hacen muy buen oficio por sus vecinos, y que Swol acertó 
en tomarles por terceros para sus negocios, porque ellos han 
servido tan bien, que por su respeto á las villas rebeldes que se 
redujeren por S. M., se usará con ellos más clemencia de laque 
sus culpas merecian; y que así me parece que harán bien en acon« 
sejar á los de Campen que vengan á dar la obediencia antes 
que pase el tiempo de la misericordia, que no sean locos como 
han sido los de Zutfent. 

Hoy he hecho ajusticiar 150 destos bellacos; para mañana 
tengo trescientos y tantos, entre ellos muchos burgfueses de 
Mons y franceses de los que allí juraron de no servir cuando se 
rindió aquella villa. Entre los que se han de justiciar mañana 
está el capitán Félix: un hermano de Mormao, también le ma- 
taron anteayer, y he hallado en la villa más muertos que los 
que pensaba, porque dentro de las casas se han descubierto 
gran cantidad; de Arteque yo creo que son bien pocos los que 
se han escapado; yo prometo á V. E. que todos estos presos 
tienen muy buen talle de hombres. 



119 



RELACIÓN 

DC LO SUCEDIDO HASTA LOS 22 DE NOTIEMBBE DB 1572 ^. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 549.) 

* Desde el último consejo qoe se tuyo , á los 27 del pasado, 
no se Imbia ofrecido cosa para poderle juntar , uo embargante 
que han Tenido algunos avisos en que siempre se ha dado 
coeuta al duque de Medina dellos y de las. respuestas que se 
hao hecho y órdenes que se han enviado al campo y á otras par- 
tes. Tomada á Zatphen , á los 16 de Noviembre , las villas de 
Hamerfort, Campen , Swol, Anosuich y Delburg, y Hatem, 
vinieron á la obediencia de S. M. pidiendo guarnición para 
guardarse de los rebeldes; aceptáronse con muy buena volun* 
tad, y paresciendo al Duque que por esta causa se debia mudar 
de lo que en el último consejo se habia acordado por las causas 
que propuso 9 envió en los 21, en la noche, á decir al duque de 
Medina» con el secretario Albornoz, que suplicaba á su señoría 
viese señalar hora para otro dia en que pudiesen juntarse á 
tratar lo que convenia hiciese el ejército, pues habiéndose ren- 
dirlo las villas dichas y sucedido otros casos, era menester 
mudar lo que últimamente estaba acordado; respondió que 
siempre que su señoría le llamase para el servicio del Rey ven- 
dría de muy buena gana, que viniese á la hora que quisiese, 
que estaría presto; otro dia, 22, á las diez de la mañana, vino 
á la posada del Duque; y entendiendo que estaba en la sala, 
salió el Duque de su aposento á recibirle hasta la dicha sala, y 
ai entrar de la puerta de la cámara le rogó que entrase pri- 
mero, porfiando gran rato con él sobre la entrada, de que pare- 
ció que el duqne de Medina se enfadó y dijo que su señoría no 



< Carpeta. 
t Deotro. 



120 

• 

hicieeie aquello con él que iio tenia para qué, que él venia allí 
solamente por lo que tocaba al servicio del Rey; el Duque, sin 
responderle palabra , pasó adelante , y en la cámara donde se 
tuvo el consejo le volvió á rogar con su silla, tampoco la 
quiso aceptar; y habiéndose sentado en otra y Monsieur de 
Varlaymont en un banco, estaban preseütes los secretarios 
Werty y Albornoz ; el Duque mandó que llamasen á D. Sancho 
de la Cerda; el de Medina dijo que no le hallariau vestido, que 
er^ mozo y debia estar en la cama; con todo eso se entretuvie- 
ron en pláticas hasta que el dicho D. Sancho vino; venido el 
Duque , le hizo sentar á su lado en un banco y ^ comenzó á 
hacer la proposición, volviéndose hacia el Duque, en esta 
manera: vuestra señoría se acordará que en el último consejo 
que tuvo quedó resuelto que acabada la empresa de Zutphen, 
Monsieur de Hierge, con la parte del ejército que allí se declaró, 
fuese á la conquista de las villas que ahora , por la gracia de 
Dios, se han reducido al servicio de S. M. , y que la otra parte 
viniese á la empresa de Bomel para, demás de conquistar esta 
villa, abrir el paso á las vituallas que vienen de Bravatxte, 
Líeja, Namur, Mastriq, Nimega, Arnem y el Platpays, que 
habian de acudir á la gente que entrase en Holanda. Visto 
ahora el tiempo tan recio de hielos y* que esta ribera y las otras 
del Rin y el Isel , si bien del todo no están cerradas como la 
Mosa, se puede temer que de hoy á mañana lo estén, y que 
seria muy gran inconveniente hacer volver el ejército al paso 
después, porque demás de no tener certidumbre si el tiempo 
mudará, cuanto más que, según la oposición, antes se puede 
esperar que dure y crezcan los hielos, y que seria de tan gran 
inconveniente y manifiesto peligro tener el ejército al dicho 
Spuy donde padecería de vituallas , demás de que el duque de 
eleves lo sentiría como ya ha comenzado á quejarse; y siendo 
una de las principales causas que movia á vuestra señoría 
venir á la empresa de Bomcl á abrir el paso para las dichas 
vituallas que han de venir de dichas partes, no pudiendo pasar 
estando las villas ahora reducidas, ocupadas, y menos del Plat- 
pays, parece que para la brevedad del negocio de Holanda, 



121 

pues Dio6 nos ha abierto aquel camino, que la gente debe ir á 
entrar por Utrech , habiendo también sido Monsieur de Bossu 
deste parecer, y que la artillería que se habia de dar i Mon- 
sieur de Hierge para la empresa de las dichas villas reducidas 
se queden en Zutphen ó en Deyenter, y que la otra vaya en 
ütrech/ i>orque estando allí podrá, si el tiempo ablandase, 
Tolver la gente que va á Bomel, trayendo el artillería de donde 
hubiere ahora quedado; y también me parecia que la empresa 
de Holanda se ha de hacer ahora como quien Ta de alojamiento, 
y el tiempo que hiciere hielos acudir al país pantanoso; el que' 
hiciere blando al duro y arenoso, de manera que no se pierda 
tiempo en lo uno ni en lo otro , y la caballería ligera y las Ban- 
das me parecería quedasen alojados en este país, y que algunos 
valones pasasen en Frisa á juntarse con Garpar de Robles para 
acabar de allanar aquella provincia. Habiendo acabado la pro* 
posición , dijo á Varlaymont que dijese su opinión , el cual dijo 
qne le parecia tan bien lo que su excelencia habia discurrído, 
que él no tenia que decir otra cosa más de que se debía tomar 
aquello por resolución y luego escribir al Sr. D. Fadríque tomase 
el camino de Amersfort con la mayor diligencia que pudiese 
para entrar en Utrech; y volviéndose el Duque á D. Sancho, le 
pidió su parecer: él dijo que no tenia que decir más de lo que 
S. E ordenase. Volviendo el Duque al de Medina le suplicó 
tomase resolución: respondió que su señoría lo habia todo tan 
bien dicho y entendido, que no le quedaba que decir en aquello 
más de lo que en el otro consejo habia dicho, de pedir declaración 
si pensaba ir con la gente ó nó, porque entonces ahora este 
punto quedaba indeciso, y que él lo quería saber para disponer 
de sí; el Duque respondió que nunca jamás habia dejado de 
poner su persona en todas las partes donde conviniese al ser- 
vicio de S. M., y que lo mismo pensaba hacer ahora, aunque 
fuese arrastrando, y que no sabia de presente tomar otra reso- 
lución más que agüella; el do Medina respondió que, según 
aquello, él ponia en ejecución lo que en el otro consejo habia 
dicho de irse á alguna villa, porque en las de paz no quería 
estar con su señoría, y que desde luego tomaba licencia; y 



122 

levantándoie , quitó su gorra y el Duque la saya, y salió con 
ól hártala jNila, y Varlaymont acompañándole , el cual, qae* 
riendo ir con el dicho Duque, no le dejó, y yolTÍéndose á la 
cámara del consejo preguntó el secretario Albornoz si era des- 
pedirse aquello que el duque de Medina habia dicho, el cual le 
dijo que creia que sí, y admirándose Varlaymont de tal reso* 
lucion, dijo que cuandp bien el Duque quisiese ir en Holanda, 
le suplicaba que no lo hiciese, porque ya podría Teñir tiempo 
que en dos meses no se pudiese llegar hombre á él con ningún 
despacho ni saber lo que pasase en todos los demás Estados, 
demás que convenia poner remedio en muchas cosas sin dejar- 
las abandonadas; y llamándole el Duque le rogó fuese á hablar 
al de Medina, de suyo, y le metiese en camino dicióndole las 
dificultades que habia en la idaá Holanda, tanto más que par;ei 
aquella iba recaudo bastante con lleTar á su cargo el ejército 
D. Fadrique, y que también quedaba ejército en Oüeldres y en 
Frisa sin otras cosas muchas que habría en qué entender, 
generalmente en los Estados todos; el dicho Varlaymont fué á 
buscarle, y no le hallando en casa, toWíó á las tres, después 
de comer y y preguntando que le dijese lo que habia pasado al 
despedirse en el consejo porque no lo habia entendido, le dijo 
que habia tomado licencia para irse, porque no quería estar en 
las tierras de paz con el Duque ; el Varlaymont le suplicó no 
hiciese tal, porque seria dar mucho que decir, demás que su 
ausencia baria gran falta á los negocios; respondió que no 
tenia nadie que decir , y que donde estaba el Duque nadie 
podría hacer £Edta, porque su experiencia y su autoridad y par* 
tes eran tan. grandes, que no habia que pensar que nadie pu- 
diese hacer falta, y qne por esto deseaba que se hallase con el 
ejército; Varlaymont le respondió, que cómo se podia hallar con 
el ejército habiendo de acudir generalmente á tantas cosas, y 
que podría venir tiempo que no se pudiese salir de Holanda en 
tres meses ni saber de cosa de cuanto pasaban en todos los 
Estados, demás que la edad del Duque no permitía andar en 
campaña en este tiempo; y que si él aquí quisiese ir, le snpli- 
caria que no lo hiciese, que también quedaba ejército en Güel* 



123 

dres y mucho mayor que el que estaba en Holanda; y que lo de Ho- 
landa, fd no fuera por la infantería española que iba á cargo 
de D. Fadrique, que también se pudiera excasar su ida, encar- 
gando aquella conquista á Bossu, como se habia encargado 
á Hjerge lo de Campen y Swol si no se hubiesen rendido; dijo 
que era diferente cosa, y que estaba resuelto de irse, y aquella 
misma tarde comenzó á partir parte de su casa, y el dicho 
Duque partió otro dia, 23 de Noviembre; fué á dormir á Grave, 
donde quedaba á los 27 de Noviembre, y desde los 27 está 
avisado de la partida deste correo, el cual va por allí á tomar 
sos cartas. — Hay una riiriea que parece del eeereíario Albornos. 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DEL SECBETARIO ESTEBAN PEATS^ FECHA EN BRUSELAS i ÚLTtMOS 
DB NOVIEMBRE DE 1572, RECIBIDA Á 29 DE DICIEMBRE, 

DIRIGIDA AL RET. 

(Archivo general de Simancas.— E8tado.-*Legajo 549.) 

S. C. B. M.: Gomo quiera que por otras mis cartas y reía- 
ciooes que de cuatro meses á esta parte, entre otras, he envia- 
do, asi al consejero Hopperus como al secretario Qayas, Y. M. 
habrá podido entender por menudo las ocurrencias y miserable 
estado de los negocios propios de este su pobre país , el cual 
va cada dia en mayor ruina y perdición, por las causas y ra- 
zones por mí extensamente deducidas en las dichas relaciones, 
á las cuales me refiero, por haber tocado en ellas, á mi parecer, 
todo lo que ei^tónces se ofrecia y podia representar á V. M., 
así para la inteligencia del dicho Estado, como para el remedio 
de la calamidad presente; todavía, por la natural obligación 
que tengo á su real servicio, y por continuar en mi oficio, que 
he hecho desde mi mocedad, señaladamente de lo de acá y 
Alemania, siguiendo la corte y ejércitos del Emperador, nues- 
tro señor, qne santa gloria haya, siendo aún V. M. Príncipe, y 



124 

habiendo quedado por Gobernador general en esos sus reinos, 
y £Bto por la relación que siempre os hizo de mis cartas el 
secretario Gonzalo Pérez, que Dios perdone, so humildísima 
corrección de Y. M., diré aquí: que ningún otro remedio yeo, 
ni se juzga haber para atajar la rebelión , revueltas é incendio 
deste su pobre país, sino sola la real clemencia de V. M., 
usando della como Príncipe clementísimo con todo el pueblo 
igualmente, así por las ofensas y revueltas de los años pasados, 
como por la última rebelión , ó, por mejor decir, insania deste 
afio, exceptuando, empero, de la gracia de Y. M., como se hizo 
en el perdón de Ñapóles y Gante , todos los autores y principa- 
les promotores de las dichas revueltas y rebeliones, y con 
cláusula expresa que de aquí adelante todos vivan católicamen- 
te y en conformidad de los placartes y ordenanzas de Y. M. 

También hay algunos caballeros que firmaron la respuesta 
de los confederados , los cuales se retiraron luego de su compa- 
ñía, protestando no haberlo firmado en perjuicio ni ofensa de la 
religión católica ni de Y. M.; y se han estado hasta hoy quieta- 
mente en Licge y otras partes católicas fuera de la jurisdicción 
de Y. M. por obediencia, y han sufrido y sufren con mucha pa- 
ciencia gran pobreza y calamidad con sus mujeres é hijos, te- 
niendo esperanza que un dia Y. M., por su inmensa clemencia, 
les ha de perdonar á estos tales, por ser personas de cualidad, 
respeto y servicio, no habiendo tomado jamás las armas ni adhe- 
rido á los rebeldes, siendo dello Y. M. servido, se podría impar- 
tir la dicha gracia con mandarlos restituir las' haciendas, y lo 
mismo á la generalidad desterrada; aseguráreme yo que la ma- 
yor parte dellos se quietarían y serian adelante muy buenos y 
leales vasallos, como lo eran antes; y en lo que toca la religión, 
si no se conformasen con los placartes, se podria mandar cas- 
tigar rigurosamente, conforme á elíos; y cuanto á la restitución 
de las haciendas en general, es cierto, que las más dellas están 
cargadas ó deben lo que valen, ó poco menos, y hay un mundo 
de acreedores sobre ellos, los cuales han padescido y padescen 
aguardando ser despachados, y con todo esto lo que ahora el 
Fisco goza y se aprovecha es muy poco ó nada, descontados 



125 

loe salarios y otras costas que se hacen con los Recibidores. 

Pensar qne por otra Tía se podrá llegar al cabo de quietar 
y sosegar este pueblo, principalmente los rebeldes , y Uerán- 
dolos en tan gran número y poder por mar y por tierra en 
deservicio de Dios y de Y. M., y ruina del país, no se ha de 
creer^ ni Y. H. se lo deje persuadir, así por la mala vecindad 
que hay de todas partes, como por la multitud de navios arma* 
dos que tienen los dichos rebeldes con tod^ la artillería, muni- 
ciones, pilotos y marineros de la liiar, las cuales faltan para 
las armadas de Y. M., señaladamente para la navegación destos 
bancos y riberas. 

Y aunque se cubran todos los lugares que al presente ellos 
tMDen ocupados, como lo espero en breve, medíante el ayuda 
de Dios, no por eso será acabado el negocio ni estaremos acá 
en paz, mas siempre quedaremos en sospecha, y de hecho 
aeremos continuamente trabajados y robados, por mar y por 
tierra, mientras vivieren los desesperados y rebeldes, quedan- 
do ellos siempre señores y superiores sus fuerzas por la mar, 
como lo son hoy; y por tierra no les faltarán medios y favores 
de bellacos vecinos que los ayudarán, como .hasta ahora, para 
robanios el país. Últimamente, Y. M. será-forzado á mantener 
muy grande armada por la mar y un grueso ejército por tierra, 
el cual será necesario tener repartido por las fronteras y donde 
hay bosques, para impedir que no entren los enemigos y evitar 
los daños y males que hacen, aun hoy. una infinidad de sicarios 
y bellacos que andan por todo el país, sin haber quien los per- 
siga .como conviene y se solia hacer por lo pasado en todas 
estas provincias. 

Por otra parte, á causa de la guerra civil, no se cobra hoy 
acá, ni por Y. M. ni por particular alguno, tributo, gabela, 
censo ni renta, y así no se pueden pagar los salarios á los Ofi- 
ciales, y los unos y los otros en general mueren de hambre, y 
es aparente faltando la real clemencia de Y. M. y no usando 
della como dicho es, la tierra se despoblará sin falta, y Y. M. 
será forzado á proveer de dinero de los otros sus reinos y se- 
ñoríos, no solamente para la paga de los salarios de los dichos 



126 

Oficiales y pero también para el entretenimiento de la armada 
7 ejército, qne necesaria y perpetuamente han de quedar para 
la guarda y defensa del país, el cual hasta ahora ha sido 
comido enteramente por la gente de guerra ordinaria, allende 
de los robos, contrijpuciones, agravios, concesiones, ext<»8iones, 
violencias, raptos y otras maldades y bellaquerías que han 
hecho en todas partes, las cuales han dado principal ocasión, y 
no la herejía como algunos lo quieren atribuir, á que el pne- 
bb en general y particular haya venido en desesperación. 

En los tiempos pasados, la gente de guerra solia estar 
repartida y alojada en las fronteras , y nunca S. M. C, que está 
en gloria, ni tampoco la reina de Hungría, el duque de Saboya 
ni la duquesa de Parma, la quisieron alojar dentro del país por 
no gastarle ni querer que por rason de los alojamientos se eva- 
diesen los Estados de pagar los servicios y ayudas , ni se per- 
turbase la negociación y trato en que insistía la bondad dellos. 

T estando así alojada la gente de guerra en las fronteras, 
pagando lo que comiese y vistiese, guardaría la entrada á los 
enemigos, los cuales, no obstante, podrán entrar libremente en 
el país y hacer otro tanto como las otras vías; empero, seria ne- 
cesario para evitar todas ocasiones de hacer mal ni agravio á 
nadie que se proveyese de ordinario para la paga del sueldo de 
la dicha gente de guerra, á lo menos de tres en tres meses, sin 
que en ello hubiese falta alguna, y desta suerte se podrian cas- 
tigar los malhechores y desordenados ; lo cual hasta ahora no se 
ha podido hacer ni se hará mientras se les debiere tantas pagas. 

Estas, muy fácil y seguramente se pudieran sacar de los de 
Malinas ^, por la pena de su flema, si no se saqueara y arrui- 
nara por los soldados, como se ha hecho, tres ó cuatro días 
arreo, al contrario de Italia y en tierras de enemigos, que nunca 
se saquearon más de veinticuatro horas, y acá no se ha tenido 
miramiento ni respeto á eclesiásticos, seculares ni religiosos, 
ni á los del gran Consejo, Gasa real, Consistorio, Gressa, ni ser- 
vidores de V. M., y menos á la casa del cardenal de Oran vela, 

* Al margen y de distmla letra-. «Muy pocos hombres ó ninguDO quedó eo 
Malinas. Las mujeres, por la mayor parte, van mendigando.* 



12» 

ni de sos Ministros y Oficiales; sólo la casft de la condesa de 
Hoechstnttte fué reserrada; en fin, ello pasó igualmente como 
ai fonan todos bárbaros, y qne la villa, 6 por mejor decir, 
dudad Metropolitana del país, fuera del turco, tan limpia y 
asolada la han dejado, que á manera de decir, y no mentiría, 
no han dejado clavo en pared, y robado todas las aldeas y 
ganado hasta casi las puertas deste lugar, como si fuera ha- 
cienda de los de Malinas, y so tal títuío y color corrian la cam- 
paña y se lo llevaban todo al campo ú otra parte á vender sin 
contradicion ni impedimento alguno, y aun hoy día dura el 
saco y rebusca que se hace, por algunos Comisarios y i prove- 
cho particular, de las granjas y caserías, que no se deja nada á 
la pobre gente que las tenian alquiladas de los malineses; y, lo 
que peor fué de todo, los tormentos que dieron en Malinas á 
muy muchos pobres, mujeres casadas^ mozos y mozas, para 
sacar por aquella vía el dinero, oro y plata que se había escon- 
dido, hasta acabarlos de matar, y sobre ello hicieron los solda- 
dos otras cien mil crueldades y bellaquerías, que por acata- 
miento de V. M. no se sufren escribir aquí, mas podránlo tes- 
tiguar mejor los que lo vieron, y una infinidad de mujeres 
casadas y doncellas que no se pudieron salvar de sus maiíbs, 
cuyos maridos y padres, con una multitud de otra buena 
gente que por miedo se han absentado, y lo mismo de Terra^ 
nranda y antes de la viUa de Mons, y no menos número se 
habrá ahora retirado de Zutphen y de los otros lugares que se 
han cobrado en Güeldres, y se absentarán muchos más de los 
qne se cobrarán en Holanda, plaóiendo á Dios, pues nos da tan 
boen tiempo para ello, los cuales andarán desesperados y se 
juntarán con los otros rebeldes y vagabundos, y procurarán 
juntamente por todas las vías que podrán, mientras vivieren, 
de repartirse y volver á sus casas , y para ello se ayudarán de 
todas las ocasiones y amistades que se les ofreciere cuando 
vieren que Y. M. no los quiere perdonar ni usar con ellos de su 
real clemencia, como dicho es. 

Para lo cual se ha de considerar que en Malinas, Mons, 
Terramunda, y en los otros lugares había muy muchos, digo. 



128 

infinitos católicos y buenos cristianos, y una infinidad de gente 
eclesiástica, religiosos y -veguinas, y los hay también en Ho- 
landa y Zellanda; los cuales, por la mayor parte, de pusiláni- 
mes han desamparado y desampararán sus casas y no osarán 
Yolrer á ellas de nuevo, y lo mismo ha sido en las reyueltafi 
pasadas, y á causa de las modernas, si se procediere en ellos 
como en las otras, y según se ha comenzado muy mucha más 
gente se absentará; y al último, faltando la negociación y 
comercio como ya falta el país, se despoblará poco á poco, no 
solamente de los naturales, que algo podrán, pero ningún ex- 
tranjero quedará en él, como lo vemos ya clara,mQnte por la 
experiencia. 

Los males y daños que han hecho los enemigos cuando vino 
el malvado de Orange con su gente para socorrer á Mons, y 
después, á la vuelta, no se pueden creer, tantos y tan execra- 
bles fueron, y al último se llevaron más de ciento once mil car- 
ros cargados de los robos, sin que nadie lo impidiese; empero, 
no fué nada al respecto de las insolencias , sacrilegios, latroci- 
nios y maldades que han hecho los caballos del duque Adolf 
de Holstaim y conde de Xamburg, no solamente á la pobre 
g^^te, mas aun han tratado peor á los eclesiásticos é iglesias, 
no dejando cosa entera en ellas y despojándolas enteramente 
(le todas cosas, y abusando bestialmente del Santísimo Sacra- 
mento del altar, de las fuentes del Bautismo y otros misterios; 
y, illa ñn^ sin haber servido ni un sólo dia se han llevado un 
tesoro de su sueldo y un mundo de carros cargados y ganado 
robado, y se ha tenido todo por bien con sólo haberlos despedido 
y sacado del país, tan diabólicos y mala gente era. Como quiera 
que la que queda no es santa ni deja de hacer todo el mal que 
puede, según la perversa costumbre de los raytres, quien se 
pudiese excusar dellos y aun de la infantería tudesca, haría 
muy acertadamente, porque los unos y los otros son muy cos- 
tosos, más que todas las naciones, y sirven de muy poco ó nada 
como lo he visto en todas las jornadas de mi tiempo: despojar 
el país del dinero sin gastar en él una tarja, allende de lo que 
se llevan robado según su mala costumbre, y Y. M. tiene en 



129 

estos 8U8 Estados mucha y muy buena gemte de guerra de bus 
propíos vasallos, valones, así de á caballo como infantería, la 
cual en todo tiempo, señaladamente en esta jornada, se ha 
señalado y combatido valentísimamente, como Y. M. lo puede 
haber entendido en particular. 

Otrosi, considerando que ninguno se fía más en lo que se los 
dice ó promete, por no guárdaselos la palabra, según ellos 
dicen, y entre otros, los de Ulessinghes, los cuales quizá se 
habrían ya rendido, ó se rendirían últimamente. Todavía se 
podría remediar lo uno y lo otro, con la real presencia de V. M., 
sí los negocios públicos de la cristiandad y de los otros sus 
reinos y Estados diesen lugar á ello por algún tiempo, ó con 
mandarse resolver brevemente sobre el Gobierno, se juzga que 
se podría esperar presto algún buen remedio en todo, por ser 
esto deseado de todos en general , mayormente si se alzase ya 
la mano del rigor, habiendo sido hasta ahora grande por ha^ 
berse judicíado, en cinco años y meses, pasadas de 3.000 per- 
sonas y desterradas por sentencia otras 19.000. 

Todo lo cual, por el gran celo y obligación que tengo al 
real servicio de V. M., me he atrevido á se lo representar por 
ésta , suplicándole muy humildemente sea servido de atribuirlo 
á mi sana intención, y lo mande tomar á buena parte , hacién- 
dome merced de mandarme perdonar si en algo me hubiere 
descuidado, alargado ó pasado los límites y términos de mí 
profesión. 

Nuestro Señor la Real persona de V. M. guarde por mu- 
chos años, y en mayores reinos é imperio prospere y acreciente 
con la felicidad que sus humildes vasallos y criados deseamos 
y toda la cristiandad ha menester. De Bruselas, último de No- 
viembre de 1572. — S. C R. M. — Besa los reales pies y manos 
de V. M., su muy humilde criado y vasallo, Prats. 

Posdata: Va aquí junto un librillo nuevamente impreso en 
Amberes, con licencia, por el cual se ve un singular ejemplo 
de clemencia del emperador Teodosio, que me ha parecido 
digno de que Y. M. lo mande visitar para el caso presente. 

Sodre: A S. M. 

Tomo LXXY. 9 



130 



FLANDES. 

LO SUCEDIDO DESDE EL SACO DE MAXTNAS H^STA QUE SE 

ASEDIÓ k HARLBM ^. 

(Biblioteca del Sr. Marqués de la Fuensafita del Valle.) 

Relaeian de lo que se ha hecho después que se tomé Malinas 
con el ejército que guia el Sr. D. Fadrique en Flandesy 

para entrar en Harlem •. 

' Después que se tomó Malinas, como (sic) con la priesa de 
aquella villa se rindieron luego Audenarda y Terramunda -en 
Flandes, con lo cual y con tener ya á Mons quedó llano todo 
lo de Aynault, Flandes y Brabante , y restaba sólo por reducir 
Holanda y Gelanda, y todo el país de Oüeldres, Overissel y 
gran parte de Frisa: hubo consejo á cuál de estas partes se 
debia primero acudir, y en fin, se resolvió que todo el ejército 
fuese á Mastriq, y de allí pasase á Güeldres, donde aun habia 
en pié parte del ejército del de Orange para acabar de deshacerle 
(S combatir con él si aguardase , y para cobrar aquel Estado y 
el de Overissel ante todas cosas, porque como está pegado 
con Alemania, es la puerta por donde el de Orangie podrá 
siempre aguardar socorro, y lo que con venia principalmente era 
taparle. Tomada esta determinación, partimos de Malinas y 
llegamos á Mastriq á 15 de Octubre, y allí se estuvo hasta 
los 18 dél, en el cual tiempo se entendió que toda la gente del 
príncipe de Orange se habia deshecho del todo y entrado en 
Alemania, y que habian ya desamparado las villas de Borre- 



i Carpeta. 

t Dentro. 

s Al nárgen: «Desde el saco de Malinas basta que se sitió á Harlem.» 



131 

monda y GüeldreSy Daetecon, y Dnesbourgl y Berges, donde 
tenían gaamicion los rebeldes, y que el Príncipe se había me« 
tido con siete banderas de infantería, las mejores de su gente, 
y 400 caballas escogidos en la villa de Zutphen , para hacer 
allí so defensa, como la más fuerte é importante de Güeldres , 
ylaUaTe para mantener á Overissel, por lo que con aquella 
plaza señoreaba las riberas y cubría todas las que quedaban á 
su deyocion desde ella hasta la mar, que son las más ricas y 
principales de toda Oyerissel, y las que tenia en Frisa; con 
este aviso se tomó determinación que el ejército pasase por 
aquella villa la ribera de la Mosa, y desde allí fuésemos, metidos 
por el Estado del duque Cleves, á pasar el Rin entre la villa de 
Nimega, que es de S. M., y Americh, que es del de Cleves, á 
an paso^ne se llama el Spen, que es á cuatro leguas de Zutphen, 
porqne yendo por este camino se excusaba de pasar tres veces 
la Mosa y el Bin , lo cual fuera necesario hacer yendo á Nime* 
ga, y también por llevar el ejército por el Estado de Cleves, y 
no gastar el de S. M. más de lo que lo habían hecho los enemi- 
gos; fiaera que convenia que los del país de Cleves, que son los 
que acogen á los rebeldes y donde ellos han hecho la masa siem* 
pre que han venido contra estos Estados , conociesen una vez el 
ejército de S. M., y supiesen á qué sabe tener ejércitos acuestas; 
resuelto esto ansí, se resolvió también que, por más comodidad y 
brevedad, se embarcase la artillería allí en la Mosa hasta Grave, 
y de allí se llevase por tierra á Nimega, que hay dos leguas 
pequeñas, y en Nimega se tornase á embarcar para traerla á 
aquel paso por donde habíamos de pasar el Rin, donde la 
habíamos de aguardar; y esto se hizo porque hubo opiniones 
que el camino de tierra que llevábamos con el ejército era malo 
para artillería; pero sucedió la brevedad que por esta vía se 
pensó hacer al revés, porque fué tanta la dilación que el artille- 
ría tuvo por este camino del agua, que el ejército, después que 
partió de Mastriq y marchó por Cleves hasta el paso del Rin 
y pasó de la otra parte , estuvo ocho dias aguardando que el 
artillería llegase á nosotros. 

A los 7 partió el ejército de Mastriq, y fué el Sr. D. Fa- 



132 

dríque de Toledo con él, y la orden que llevó fué ir sobre Znt- 
phen y combatir aquella villa , y de allí acudir á las demás de 
aquella provincia; quedaron en Mastriq los duques de Alba 
y Medina, que el siguiente se embarcaron en la Mosa, y por 
agua fueron hasta Nimega, donde aguardarian el suceso que 
tenian las cosas. 

El príncipe de Orange , entendido la partida del ejército da- 
Mastriq y el camino que llevaba, salió de Zutphen^ dejando 
allí toda la infantería y por Gobernador á un rebelde que se 
llama Ilseistein, y él con la caballería y su persona se metió en 
Sveoll, y de allí pasó á Campen, desde donde, después que 
entendió que ya estábamos en Güeldres, pasó por agua á Incu- 
sen , y de^ allí se metió por tierra en Holanda. D. Fadrique llegó 
al paso del rio , y le pasó con todo el ejército y su bagaje , á 
los 7 de Octubre, y allí estuvo aguardando que llegase la 
artillería hasta los 9 de Noviembre, que con su venida partió el 
ejército; y á los 11 se puso sobre Zutphen, habiendo primero 
mandado á Monsieur de Hierges , Gobernador del país de Güel- 
dres, que con 800 caballos y 15 banderas de alemanes y 18 de 
valones, pasase la ribera á ponerse sobre el puente que los de 
Zutphen tienen sobre ella, y les procurase ganar un rebellín 
con que ellos se habían fortificado de la otra parte de la ribera 
para defender el puente; y para esto se le dieron tres piezas de 
batir, y con el mayor frió y nieve, y el más cruel tiempo que 
se podia haber, se comenzó á batir, á los 14, con 17 pie- 
zas; los de dentro se defendieron este dia mostrando gran 
determinación de morir ó de defender la villa, lo cual, si hicie- 
ran, dieran bien que entender, porque estaba fuerte y habia en 
ella más de 1.500 soldados, los 800 valones y franceses: un poco 
antes que anocheciese mandó el Sr. D. Fadrique á D. Marcos 
de Toledo que arremetiese con alguna arcabucería á ganar un 
molino que está pegado con la puerta que se batia, por estorbar 
desde allí á los de dentro, que desde allí no pudiesen de noche 
reparar la batería; y lo hizo tan bien D. Marcos y los que con él 
iban, que ganaron el molino y quedaron alojados dentro ; á la 
mañana, al amanecer, se los tornó á batir y 'se dio orden á 



133 

Hierge que apretase á los del rebelliu por la otra parte de la 
puerta^ y sígaiendo la batería con gran furia, á las diez de la 
mañana pareció que estaba ya para poder arremeter á ganarles 
una &lsa braga y el rebellin, y teniendo ya asestadas las piezas 
y dada orden quO; en disparando ocho, arremetiesen las bande- 
ras, quedando la demás artillería asestada para tirar á las par- 
tes donde los enemigos podian dañar á nuestros soldados, Tino 
aviso que los de dentro desamparaban la batería, y luego S. E. 
maudó cerrar, y se hizo con tanta priesa, que alcanzaron la más 
parte dellos dentro^del lugar, y de ios que habian salido ya del 
se prendieron en los cuarteles de los alemanes y valones más 
de la mitad dellos, y no se escapara ninguno si hicieran la 
diligencia en seguirles que se les habia ordenado; x>ero por 
Teñir al saco de la villa dejaron escapar á muchos; todos los 
que se prendieron se ahorcaron, que debieron de ser por lo 
menos 350, y murieron en la tierra más de otros 400; fué ésta 
una facción de mucha importancia, y es la villa tan fuerte, que 
si loe que la defendían fueran personas de ánimo, dudo yo que 
seles pudiera entrar en un mes. 

Tomada esta villa, dentro de dos dias se huyó de Campen el 
conde de Yandebergs* que estaba en esta provincia por Gober- 
nador en nombre del de Orange, y luego vinieron los de allá y 
los de Swol, y de Arder, Vich y Deaten y todas las demás villas 
de Gñeldres y Overissel que tenian los rebeldes á echarse á los 
pies del Sr. D. Fadrique á pedirle misericordia, de manera que á 
los 30 de Noviembre los herejes no tenian ya en estas dos provin- 
cias plazas JÚ reducto ninguno; y luego también vino aviso de 
Robles que de Frisa se habian huido los que allí habia, y aban- 
donado las plazas que tenian: fué de tanta importancia la presa 
desta villa , como se ve , pues della dependian todas las de Güel- 
dres, Overissel y Frisa. 

Acabado lo de Zutphen, y con ella todo lo demás que está 
dicho, el'Sr. D. Fadrique envió á dar relación de todo ello al 
Duque, su padre, á Nimega, pidiéndole orden de lo que 
habia de hacer con el ejército, y suplicándole fuese servido 
de mandar resolverse presto para que no se perdiese tiempo; 



134 

S. E. le envió á mandar que luego caminase á la conquista de 
Holanda, y con esta determinación partió el ejército de Zut- 
phen, y por el camino derecho se vino hacia Ameysfort, que 
es villa del país de Utrech, comprendida en la provincia de 
Holanda , y la primera con que habiamos de topar por el ca- 
mino que habiamos de hacer desde Zutphen, la cual tenian los 
rebeldes, y como supieron la venida del ejército suyo, la guar- 
nición que estaba dentro y los de la villa vinieron á encontrar 
al Sr. D. Fadrique una jornada antes que llegásemos, con las 
llaves; S. E. les admitió como á todos los demás, que era ab- 
solverles de la pena que pasaran si se defendieran, dándoles 
saco y dejando á arbitrio de S. M. lo que toca á la rebelión: 
llegó el ejército á Amersfort á 27 de Noviembre, y allí se 
detuvo S. E. dos días á dar orden en lo de las vituallas 
antes de entrar en los diques; y, dia de San Andrés, partió 
de Amersfort y vino á alojar con toda la infantería española 
y la artillería á un villaje que está cabe Naerden, que se 
llama Varssem ; y porque los alemanes y valones que venian 
siguiendo desde Zutphen no habian llegado aun, que por dar 
comodidad de alojamiento al ejército se traia ya dividido, envió 
desde Amersfort á darles priesa que i&archasen y hiciesen 
diligencia por alcanzarle, y partió de allí sin aguardarles por 
ganar tiempo y no perder el que hacia de hielos, que era el 
que habiamos menester para pasar con el artillería y carruaje 
los diques, y también por echar de Naerden los herejes que la 
tenían ocupada para poder pasar á Amstradam , y de allí al 
paso de Esparandam , que es lo que más importaba para entrar 
en Holanda, y le habian dicho que los herejes lo tenian fortifi- 
cado , y que querían poner allí todo su esfuerzo : también se 
daba priesa por ver si podía llegar á Amstradam en tiempo que 
viese lo que podía hacer contra la armada de los enemigos, la 
cual estaba en el lago Azutdersse, cerca de Amstradam; cuando 
llegó á Bursen halló que Monsieur de Norcarmes , que había 
ido delante á reconocer el alojamiento que se había de hacer 
aquella noche, habia llegado á Narden y tenido pláticas desde 
fuera con los que estaban en la muralla de la villa para que se 



13o 

rindiesen á la mieericordía de 8. M., y también se llegó á ella 
S. £. cotí 300 arcabuceros, dejando orden ique se alojase toda 
la demás gente en el dicho Varssen, que estaba distan te, de 
Narden á tiro de cañón : los de Narden respondieron siempre á 
Monsienr de Norcarmes que se querian defender y morir ó 
guardar su Tilla, y el dicho Norcarmes dijo al Sr. D. Fadrique 
que había sabido que los soldados que estaban dentro se que- 
rian rendir 6 salir de la villa, y que los burgueses no les habían 
consentido ni lo uno ni lo otro; cuando llegó S. E. comen- 
zaron á tirar mosquetazos y una piecezuela que tenían , y por- 
que ya era noche mandó poner guarda de arcabucería á todas 
las puertas por donde pareció que se podían salir, porque no se 
le escapase aquella noche ninguno de los que estaban dentro; y. 
dio orden que á la mañana se plantase el artillería en la parte 
que había reconocido que convenía ponerse, con determina- 
ción de batirles y entrarles el día siguiente. 

Aquella noche llegó el artillería, aunque tarde, y los de den- 
tro, aunque habían braveado dando muestras de defenderse, á la 
mañana blandearon de manera, que nuestra arcabucería, antes 
que se plantase el artillería, se apegaron tanto á su muralla y á 
una puerta, que por ambas partes, sin aguardar á la batería, 
entraron dentro de la villa; y por enmendar lo que hablan 
hecho en Zutphen, antes que hombre dellos entrase en ninguna 
casa á saquearla, degollaron todos los soldados y burgueses 
que había en el lugar, sin que se salvase sólo un hombre, si no 
dos clérigos y las mujeres y niños que no se los hizo ningún 
daño, ni á un monesterío, donde estaban no sé cuantas monjas, 
á las cuales conservaron toda su ropa y dinero , sin que les fal- 
tase una placa; la mortandad fué grande, porque creo que pa* 
saron de 1.000 hombres los muertos; pegóse fuego á toda la 
villa, y demás desto mandó S. E. á los paisanos que derribasen 
las murallas por tierra para destruir del todo aquel lugar, por- 
que demás que pareció que convenia esta crueldad para ejem- 
plo de las otras villas de Holanda, y que éste era lugar á propó- 
sito para hacerlo, por ser villa de poca importancia, supo que 
todos los naturales della eran anabaptistas, y tan perversa y 



136 

endiablada gente, que creo fa¿ permisión divina el castiga que 
se les ha dado. 

Otro dia, 2 de Diciembre, pasó adelante con la gente basta 
Vesop, que es una Tílleta en medio del camino, desde la 
de Narden á Amstradam, y el siguiente llegó á Amstradam; 
este dia, viniendo marchando con la gente por el dique que 
viene desde Muyden á Amstradam, se descubrió la armada 
de los enemigos que estaba detenida por el hielo en la parte 
que habían dicho, y en emparejando con ella la gente, nos 
tiraron con su artillería. S. E. envió algunos soldados que por 
cima del hielo llegasen á reconoscer los navios para ' ver si 
del todo estaban helados, y llegaron de manera, que el sar- 
gento Crasso, que fué con ellos, hizo relación que los navios 
tenian cortado el hielo alrededor, de arte, que no se podia lle- 
gar á ellos, porque estaba hecho un foso: al retirarse nuestros 
soldados salieron de los navios algunos de los suyos, haciendo 
muestra de venir á ellos y trabar escaramuza; y como los vio 
venir S. E., mandó al mismo Sargento que volviese á ellos, y 
al capitán Rodrigo Pérez que le entrase á hacer espaldas en el 
hielo con alguna arcabucería; á pocos arcabuzazos que los sol- 
dados les tiraron se volvieron á sus navios más que de paso, 
que fué cosa bien nueva ver encima de la mar escaramuzar 
infantería suelta; y porque las balas de las piezas que nos tira- ^ 
ron pasaron por cima de nosotros, pareció á S. E. que desde 
allí con nuestras piezas se les podia hacer daño, y el dia si- 
guiente que la artillería pasaba por allí, salió de Amstradam 
con arcabuceros, y hizo encabalgar tres piezas y que les tirasen 
algunos tiros , los cuales , aunque en efecto hacían daño y con 
ellas se les pudieran deshacer algunos navios que estaban más 
cerca de tierra, pareció al Sr. D. Fadrique que se baria con 
tanta costa de municiones, que fuera más la pérdida que la 
ganancia, y ansí mandó alzar mano dello. El hallar esta ar- 
mada helada en aquel sitio y en terreno que para defensa della 
tenian los herejes en el dique de Waterland 12 banderas de 
infantería, hizo reparar á S. E. en Amstradam y poner en con- 
sideración á los del consejo si convenia dejar atrás esta armada 



137 

j esta gente, y pasar, como te.nia determinado, á ganar el paso 
de Esparandam, qae importaba tanto, ó si debia tentar el 
deshacer aquella gente y qaemar el armada, y después seguir 
nuestro yiaje: las causas qoe^abía para darse priesa á ganar á 
Esparandam, eran la importancia de aquel paso, y que no hay 
más de un dique para poder ir desde la dicha Amstradam allá, 
y que por esta banda no hay otra entrada á Holanda, y si des- 
helaba era imposible poder caminar por él; por otra parte, ir 
á meterse en Holanda con este ejército dejando atrás aquella 
gente era de muy grande inconveniente , pprque cortaran toda 
la vitualla que forzosamente habia de venir por aquel dique, 
por no haber otro camino, y destruirían todo aquel país, demás 
que parecia que se perdia reputación en pasar por allí sin ten- 
tar si era posible darles una mano, y deshaciéndoles la gente 
que tenían en tierra, se podia muy bien procurar de quemarles 
el armada, porque por la parte de Waterland estaban sus navios 
tan cerca del dique que se les podia con más facilidad llegar 
á pegar fuego ^ porque desde tierra se podia defender la gente 
que fuese á echarle, y también por aquella parte de donde ellos 
estaban guardados con su gente no tenían roto el hielo; y su- 
cediendo esto bien, no hay duda sino que fuera parte para 
fiBU^Uitar mucho la empresa de Holanda, y de ninguna manera 
convenia pasar adelante dejando aquellas banderas de rebeldes 
sin deshacerlas ó reducirlas á meterse en sus presidios, porque 
mientras estuviese junto tan grueso cuerpo, mal se podia com- 
batir ninguna villa, y más siendo como son estas de Holanda, 
por causa del agua de tal sitio, que es imposible cerrarlas; por 
estas razones y porque no habia aún acabado S. E. de recoger 
la gente del ejército, le pareció enviar el día siguiente desde 
allí orden á todos los regimientos que quedaban atrás que mar- 
chasen á juntarse con los que habían llegado á Amstradam , y 
que aquel mismo día Monsieur de Gognies, con alguna arcabu- 
cería española y alemana, porque aún no habia llegado la va- 
lona, fuese á reconocer el sitio que tenían los rebeldes en Wa- 
terland y el camino que se habia de hacer desde la dicha 
Amstradam adonde ellos estaban , que era por cima del hielo. 



J3B 

' a Qoe tisjeae se tomase resolución , 

^, qae conforme á¡I^^^P^ ^ ¡^ dificultades no la impe- 

¿^ ir á hMcer *í "f ^^^^ j^sparandam , porque no habiendo 

¿i9B, ^ ^^'' ¿ij, i tod&a dos partes , con venia tomar por 

^^ con qoc ^^ ^^^¡^ ij ^.jyj^ gg ¿g íbljiía importancia el 

p'i^^P^^glfiüid»''^f ^°® siéndolo^de deshacer la armada y 

p«^ A&B8 de taato momento, daba bien qué pensar en 

«»^ ¿ coél de las dos partes se debia de acudir, y tanto 

^Aabí» qo® pensar en ello, cuanto el tiempo daba muestras 

*" .^^elar, como ya comenzaba. 

papachó S. E. á dar priesa á los alemanes y Talones, y 
QognieB fué 6, su jornada conforme á la orden que se le dio, 
el cual pasó del otro cabo, aunque con muy gran trabajo por- 
Qoe habia metido el viento que le hizo aquellos dias, el ma- 
yor que he visto en mi vida, tanta mar sobre el hielo, que pasa- 
ron con el agua á media pierna, y si no se diera priesa i vol- 
ver y lo defiriera dos horas más, creo que no pudiera, porque 
con cuanta diligencia usó, que fué tomar el mismo dia, halló 
ya el agua tan alta que les daba por cima de la rodilla; pero 
siempre hallaron el hielo recio debajo del agua; lo único 
que halló Gognies de los enemigos fué que las banderas 
habian ya dejado el dique y se habian ido á meter en las villas, 
y que se habian quedado cuatro solas, las cuales se habian 
trincheado en el villaje mismo donde el dicho Gognies Uegó, 
y que no fué á romperlas porque hacia tan recio viento que no 
podia aprovecharse de su arcabucería, y también porque las 
guías que llevó consigo le decian que , si no se daba priesa á 
pasar antes que entrase la otra marea, podia tener por cierto 
que se anegaría, y que volver por otra parte no era posible 
sino caminando- doce leguas, que en todas ellas no hallaba uu 
bocado de pan; dijo asimismo, que la armada de los rebeldes 
estaba tan cerca del dique de Waterland , que desde tierra con 
un mosquete se podia alcanzar á los navios, los cuales con la 
blandura que habia comenzado á hacer y con el viento recio j 
lo que ellos se ayudaban , habían podido romper tanto hielo, 
que habian salido gran trecho más afuera de donde estaban 



139 

eaando llegamos á Amstradam; y Tiendo que ya el pasar de la 
otm parte era imposible y que aquellas banderas que allí esta- 
ban qae eran las qae podían dar impedimento dejándolas á nues- 
tras espaldas, se habían dividido y metido en las Tillas, excepto 
las cuatro qne habían quedado para meterse en los navios, y 
que por la parte donde estábamos no se podía hacer daño á su 
armada, y también. Tiendo ya llegados los dos regimientos de 
alemanes y las siete compañías de españoles que Tenían de 
DeTenter, cua^o que habían estado en aquella guarnición y 
tres qne se habían euTiado allí á pedimiento de los de la TíUapara 
qne hiciesen salir á los raytres de Francisco de Saxa, que como 
no Teian más de cuatro banderas braTeaban y decían que no 
querían salir, se resolTÍó S. E. en seguir su prímer intento y 
ir la Tuelta de Esparandam, y pensando partir la mañana si- 
guiente , enTió á Monsieur de Norcarmes con 300 arcabuceros 
españoles á hacer el alojamiento; y porque había Tenido aTÍso 
que los herejes querían cortar el dique á una legua de Amstra- 
dam, hizo que Monsieur de Norcarmes partiese á la media 
noche, pero fué tan recio el Tiento que la noche y todo el día 
siguiente hizo, que Norcarmes se hubo de TolTor, que no le fué 
posible caminar, porque arrebataba el Tiento los hombres y 
daba con ellos el dique abajo, en tanta manera, que fueron más 
de 100 soldados los que el Tiento derribó, y algunos de ellos 
corrieron peligro de ahogarse, y el propio Norcarmes pasó muy 
gran trabajo en TolTer, y si no saliera de su carro y TÍniera á 
pié asido de tres ó cuatro hombres, se hubiera hecho pedazos, 
porque le trastornó el Tiento el carro dos ó tres Teces ; x>or esta 
causa no se pudo caminar aquel dia, y lo dejó S. E. para el 
siguiente. No se puede encarecer la aspereza del tiempo que 
nos hizo después que el ejército partió de Amersfort, es cierto, 
verdad, que es para espantar cómo es títo hombre de cuantos 
acá estábamos, según lo que ha pasado por nosotros. 

La empresa de Holanda ha tenido grandes dificultades y las 
tiene ahora terribles, y cuanto más nos llegamos á ellas, tanto 
más se descubren; y fué muy grande en la que se vio aquí Don 
Fadrique, porque comenzó á hacer blandura, y tío sospecha si 



140 

podria pasar el artillería por el dique ^ y si no pasaba dentro de 
dos días siguientes, decian los del país que ni aun á caballo no se 
podrían pasar, porque el tiempo estaba tan inclinado á deshelar, 
y ;a lo hacía con tanta furia, que aun temían estaría el dique 
en el dicho tiempo intratable; y aguardar que se pudiese navegar 
para llevar por el agua el artillería, decian que en quince días 
no podria ir por mar ni por los canales á Esparandam , pues 
estar aguardando allí todo este tiempo y consumiendo las vi- 
tuallas, habiendo tan pocas, sin hacer ningún efecto, daría 
mucho que pensar; y también pasar el dique para después que- 
dar sin quo pudiesen llevar por agua ni en carro las vituallas, 
ni tampoco en caballos de carga, era negocio para temer; ésta, 
cierto, es guerra de milagros, y así se ven en ella cosas ex- 
trañas, como fué la escaramuza que se tuvo con los herejes del 
armada sobre la mar con infantería suelta, y que en país donde 
tanta cantidad y comodidad hay de barcas y carros para tragi- 
nar nos forzase el tiempo á no poder gozar de lo uno ni de 
lo otro. 

Estando ya apercebida la gente para partir el día siguiente, 
que eran 7 de Diciembre, á la media noche, \inieron dos hom- 
bres que el conde de Bossu había enviado á tener lengua de 
los enemigos que estaban en el paso de Esparandam,. porque en 
Amstradam se había dicho que lo querían desamparar; los cua- 
les reñrieron que habla venido allí una compañía de 400 hom- 
bres demás de los que primero tenían para aquella guardia, y 
que se habían fortificado mucho y cortado el dique delante de 
su fuerte, de arte, que desde él defendían lo roto del dique, y 
que por la abertura pasaba ya la mar de una parte á otra; por 
lo cual, viendo el impedimento que había en el^aso y que 
podía ser de manera que nos detuviese todo el tiempo que tar- 
dásemos, era fuerza tener el artillería y carruaje en el dique, lo 
cual era de grandísimo inconveniente yendo el deshelar tan 
aprisa, porque si la artillería se estaba queda se hundiría, de 
arte que no la pudiésemos arrancar; pareció á S. E. no menear 
de allí, por aquel día el ejército, sino enviar 300 arcabuceros 
españoles con D. Rodrigo Zapata, y D. Marcos de Toledo, y 



141 

D. Diego de Carvajal, y que fuese con ellos Gognies^ y que 
el regimiento de Hebrestayn , que estaba alojado á una legua 
adelante, caminase haciendo espaldas, con orden que Gognies 
alojase á los unos y á los otros' en el villaje de Asparvao, que es 
pegado á la parte donde habian dicho que los herejes habian 
roto el dique, y que si el paso estuviese de manera que lo pu- 
diesen ganar lo ganasen y mantuviesen, avisando á S. £. luego 
dello ó de lo que hallasen para poder determinarse en lo que 
habia de hacer conforme á la relación que le enviasen: Gognies 
llegó á unas casas de la parroquia de Esparvao y allí alojó, que 
al villaje no pudo pasar por haber los enemigos abierto los diques 
j las exclusas, é inundado todo el contomo de Esparandam; 
puesto allí, envió á decir como los herejes habian fortificado el 
paso, de manera que tenian por cierto que seria menester arti- 
llería para echarles dé allí, y que habia mucha gente dentro y 
algunas piezas, con las cuales habian llevado el brazo izquierdo 
á D. l^odrigo Zapata y muerto otro soldado; la herida de Don 
Rodrigo sintió mucho S. E., porque es un soldado de los de 
más servicio que habia, y muy afecto al Sr. D. Fadrique por 
sos buenas partes ; con esta relación se resolvió S. E. ir en 
persona á ver lo que los enemigos habian fortificado, para dar 
forma en la expugnación, y partió el dia siguiente, que fue- 
ron 9, y llevó coiisigo toda la infantería española sin bagaje, 
dejando el resto del ejército y el artillería y su tren en sus aloja- 
mientos hasta que tuviesen orden suya para seguirle : fué S. E. 
á alojar aquel dia temprano á unas casas que están arrimadas 
al dique, junto al fuerte, el cual reconoció aquel mismo dia, y 
en efecto, pareció á todos que los enemigos estaban tan fuer- 
tes que era necesario hacer venir artillería para ganarles el 
fuerte, y que sin ella era imposible llegar á ellos por la ftente 
del dique ^ á causa que con su artillería y arcabucería lo lim- 
piaban todo de manera que no era posible asomarse un hombre 
que no le hiciesen pedazos; y así, ordenó luego á Monsieur de 
la Mota que volviese á Amstradam por cuatro piezas, y que 
usase diligencia en venir el dia siguiente temprano, y tam- 
bién envió por algunos de los sacos de tela y balas de lana 



142 

que ha mandado hacer para reparos, porqae en el dique no hay 
tierra con que poder cubrir un hombre , y las traTÍesas que 
hizo hacer para reparo de la guardia y para estorbarles que no 
ahondasen más lo que tenían cortado del dique, eran de turba: 
mientras venia el artillería, quiso S. E. ver si habia otro reme- 
dio para asaltar los del fuerte, y dizo á Monsieur de Norcarmes 
que tomase su caballo y buscase un yillano que á ¿1 y Gk>g^e8 
y S. E., por la parte de la mano izquierda, si se atreviese los 
guiase por el agua hasta la iglesia del villaje de Esparvao, 
porque desde allí parecia que se podia reconocer muy bien 
todo el fuerte, y ver lo que los herejes tenian hecho á la parte 
de los prados, los cuales estaban todos cubiertos de agua, como 
dicho tengo; y también pareció que desde allí por fuerza habia 
de haber algún camino á Harlem, y que sí le habia, era nece- 
sario que viniese á dar á la ribera de Espei;en, que es la que 
viene de Harlem ¿ Esparandam; hallóse un paisano que se ofre- 
ció á guiarlos, aunque dijo que era menester que fuesen con 
tiento, porque el camino no tenia más de dos pies de ancho, y 
que á una mano y á otra que se echase habia más de una 
pica de hondo, y que también aquel dique por donde ha- 
bían de ir estaba cubierto de agua y de hielo, de arte, que 
fuera de que no se veía, era trabajoso el ir por él, porque se 
había de ir rompiendo los hielos ,* este villano guió muy bien, y 
los pasó hasta la iglesia: fueron con S. E., demás de los dichos, 
el conde de Bossu , la Cresoniera y los tres Maestres de campo 
D. Hernando de Toledo, Julián Romero y D.. Oonzalo de Bra- 
camente: llegados á la iglesia, dejó S. £. á todos en unas ca- 
sillas y Norcarmes y D. Hernando y Julián y Oogni y él se 
metieron á pió un poco por ver si les sufría el hielo; pero no fué 
posible, porque estaba ya tan delgado que luego se hacia 
pedazos. Con todo esto, con el agua á media pierna, se mojaron 
un poco hasta tanto que pudieron reconocer el fuerte por 
aquella parte, y no pasaron adelante porque un i>aisano les 
dijo que se anegarían. 

Volvió el Sr. D. Fadríque á la iglesia, ya que quería 
anochecer, y aunque se quiso informar en aquellas casas del 



143 

camino que había deede allí á Harlem^ no hubo hombre en 
todas ellas que le quisiese decir nada, porque es cosa extraña 
el amor y temor que toda la gente desta provincia tiene á estos 
rebeldes; y porqne yió desde la puerta de la iglesia que se 
descubría un poco de tierra que le pareció que debia de ser 
algún camino, mandó á un soldado particular que se llama 
Martín Paez, que tomase por fuerza un villano y le hiciese ca- 
minar por allí y pasar cuan adelante pudiese; ól tomó uno, y 
mal que le pesó, hizo que le guiase y le dijese la verdad del 
camino; y así llegó hasta la ribera, y no contento con esto, por 
el dique llegó hasta las puertas de Harlem , y volvió bien mo- 
jado á cuatro horas de noche, con dos villanos, los cuáles dije- 
ron á S. E. que habían hallado camino, y que otro día él y 
ellos guarían hasta la ribera, pero que era fuerza que fuesen 
con el agua hasta la rodilla y rompiendo hielos; y porque había 
parescido á S. E. que desde unas casillas que estaban allí cprca 
se podía hacer daño á los que defendían el fuerte, y también 
porqne el artillería no se menea por aquí de manera que pu« 
diese tener por cierto que la traerían á tiempo, se resolvió in- 
tentar de ganar el fuerte sin ella, sí posible fuese, confiando que 
la gente que le defendía debía de ser tan ruin que si ponía su 
arcabucería en parte dolide les pudiese ofender dentro de su 
fuerte^ por poco que fuese, la desampararían; y ordenó al Maes- 
tre de campo Julián Romero, que con 400 arcabuceros se fuese 
el día siguiente al amanecer, que fueron 10, por el camino que 
se había reconocido por Martin Paez , y que él le guiase para ver 
si hallaban por donde pasar la ribera que viene de Harlem, y 
ganar las espaldas á los del fuerte , porque juzgó S. E. quoi 
hecho esto, desde allí nuestra arcabucería les podía asaetear 
dentro en sus reparos de manera que no podrían estar á la de- 
fensa, y también para atajarles el socorro de vitualla que les 
venía desde Harlem, porque consigo no tenían ninguna; y al 
Maestre de campo D. Gonzalo de Bracamente envió á la misma 
hora con otro buen golpe de arcabucería por la mano derecha, 
qne es la de la mar, para que fuese á tentar si el hielo estaba 
todavía recio y si había paso por allí para poder ganar la reta- 



144 

guardia al enemigo , por tentarlo por todas vías, para qne por 
la nna ó por la otra se viese lo que era posible hacer. Al Maes- 
tre de campo, D. Hernando de Toledo, ordenó que estuviese en 
el dique, para que cuando sintiese que nuestra gente daba á 
los enemigos por las espaldas, él por esta parte los acometiese. 
D. Gonzalo no halló el paso que se le habia dicho, y así se 
volvió, y S. E. le mandó que se pusiese en el dique con Don 
Hernando de Toledo hasta ver lo que Julián hacia, que habia ga- 
nado las casillas que S. E. le mostró la noche antes, las cuales 
le dijo que ocupase, en caso que no pudiese pasar la ribera, y 
por no hallar paso , se estaba con su gente en ellas; en esto 
parecieron obra de 400 hombres que venían por el luengo de la 
ribera desde Harlem al fuerte, los cuales, como emparejaron con 
las casas donde Julián estaba, y descubrieron alguna gente 
suya, se vinieron para ellos, y como era gente plática del país 
y que sabian el paso de la ribera, la pasaron por cima del hielo, 
porque de otra manera no pudieran llegarse á nuestra gente; 
Julián salió de las casas y trabó escaramuza con ellos, la cual 
por un poco sostuvieron tan bien, que no pensamos nosotros 
que estos ladrones tenían gente que así lo supiese hacer; pero al 
cabo les cargaron los nuestros de manera que volvieron las es- 
paldas y comenzaron á huir hacia Harlem, de donde habían sa- 
lido , y al huir mostraron á nuestra gente por dónde habían de 
pasar la ribera, y Julián la pasó tras ellos y les siguió un poco: 
después revolvió sobre el fuerte como se lo habia ordenado el 
Sr. D. Fadrique, y luego les gano una iglesílla que tenían á las 
espaldas, y desde allí con la arcabucería les comenzó á apretar 
de suerte que en muy poco tiempo no se descubría hombre de 
ellos en sus reparos, y de la iglesia poco á poco les fué ganando 
unas casillas, y acercándoseles de manera que ya los había 
reducido á levantar el puente levadizo que tenían , y quedar 
entre el fuerte y la ribera que era lo que les fortificaba por las 
espaldas, y hacíales tanto daño desde las casas que les habia 
ganado, que ya no podía estar ninguno en la defensa; y vién- 
doles que braveaban, cerró con ellos, y al mismo tiempo Don 
Hernando, por el dique donde estaba; los herejes como se vie- 



145 

ron acometidos por todas partes y perdieron ánimo y se echaron 
á la mar sobre los hielos, abandonando el fuerte: nuestra gpente 
les fué siguiendo y degollando gran trecho, por lo cual les gana- 
ron tres banderas que tenian; matáronse mochos y ahogáronse 
tantos, que á lo que después se ha entendido, del número que 
ha habido dentro se escaparon muy pocos. El fuerte era de ma- 
nera, que después de ganado, espanta, y parece cosa imposible 
haber entrado en éL sin artillería, y aun con ella es muy 
dificultosa; matáronnos en este fuerte cuatro soldados, de los 
cuales f^é uno Juan de Ibarra, que iba dovlos primeros con 
Julián, y hirieron al Sargento de D. Pedro y á otros cuatro el 
día antes al reconocer el fuerte; hirieron á Monsieur de Norcar- 
mes en el caballo y á un criado suyo le Uetaron una pierna; el 
Maestre de campo Julián Romero hizo este dia lo que siempre, 
y muestra bien la voluntad con que sirve y lo que su persona 
vale, porque, cierto, es uno de los mejores soldados que el Rey 
tiene para todo, y el Sr. D. Fadrique le tiene en grande esti-* 
macion. 

Luego que se acabó de tomar el fuerte de Esparandam , se 
comenzó á adrezar el dique y á hacer pasar el ejército, y otro 
dia, que fueron 11 , entretanto que se acababa de adrezar para 
que pudiese pasar todo el ejército , mandó S. E. que Monsieur 
de Norcarmes, con 150 arcabuceros españoles, fuese á recono- 
cer el dique desde el fuerte adelante hasta entrar en tierra 
firme ; y él , habiendo llegado allí, porque vio que los de Harlem 
comenzaban á quemar las casas de la campaña en que pensá- 
bamos alojar el ejército, avisó de ello, enviando á decir al señor 
D. Fadrique que le parecia que seria bien que con alguna ar- 
cabucería se ocupase luego el alojamiento que otro dia habíamos 
de tomar; este aviso tomó S. E. en el fuerte á tiempo que 
estaba haciéndole adrezar y trazando la fortificación que allí se 
había de hacer, la cual será menester mudar de la que los re- 
beldes tenian, por ser necesario dejar el paso del dique libre, 
que es por donde ha de venir toda la vitualla á este ejército; y 
desde allí, habiendo visto el fuego, mandó S. E. salir 300 ar- 
cabuceros, y él con ellos siguió á Monsieur de Norcarmes, el 
Tomo LXXY. 10 



146 

cual, con la arcabucería que llevaba delante , habia reconocido 
ya el lugar y llegado á las casas de San Lázaro, y las había 
defendido á los de Harlem que salian á quemarlas, y tenido 
una muy buena escaramuza con los de la villa. Reconocido que 
hubo el Sr. D. Fadrique el alejamiento, y viendo que la guardia 
podía quedar allí segura, dejó al Maestre de campo D. Her- 
nando con hasta 450 arcabuceros para que guardasen la casa 
de San Lázaro, que era la que estaba en una guardia de todo 
el alojamiento, y por ser tarde y no poder pasar á reconocer 
del otro cabo del lugar, volvió aquel día á el alojamiento del 
dique con intención de venir el siguiente á alojar con los espa- 
ñoles y el regimiento de Hebrestayn sobre esta villa, y que los 
regimientos de valones y el de Fransbergue viniesen con el 
artillería á alojar al alojamiento que dejaría S. E., que era poco 
más de una legua del que aquí ahora tenemos, con pensamiento 
de otro dia pasar á reconocer el lugar por la parte del bosque; 
pero porque los herejes habían roto el dique y había entrado 
tanta agua, y que el camino por dondp el dia antes habíamos 
pasado estaba tan gastado, que cuando vino á pasar la gente 
les daba el agua hasta la cinta, tuvo el Sr. D. Fadrique que 
detenerse allí para dar orden en adrezar el camino ó buscar otro 
paso por donde los soldados pudiesen pasar; y por no perder 
tiempo envió á Norcarmes que tomase de la arcabucería que 
había quedado el dia antes con el Maestre de campo D. Her- 
nando de Toledo, y que con ella fuese á reconocer por la parte 
del bosque y ver qué comodidad habia de alojamiento, porque 
con el tiempo que hace no es posible alojar en campaña: también 
se quedó S. E. con la infantería, porque el dia antes, volviendo 
de reconocer á Harlem , se había dado un golpe en una pierna 
y se le habia hinchado mucho , y estando á caballo tenia gran 
dolor en ella; después de haber pasado la gente vino S. E. á 
alojar con ella , donde poco después de llegado á sn alojamiento 
vino Monsicur de Norcarmes y le dgo que ¿1 no habia pasado 
porque tuvo aviso que estaban 4.000 hombres de los enemigos 
alojados en Norduyc, y que para haber de ir á reconocer lo que 
le habia ordenado era fuerza que pasase á una legua de loa 



147 

enemigos, los cuales podían muy bien cortarles por tres ó cuatro 
partes ; que asi por decir á S. E. esto como porque no llevaba 
aun 100 arcabuceros, por haber dejado de los que llevaba algu- 
nos en guardia de unas casas donde habían de venir á alojar 
los valones aquella noche, determinó de volverse porque le pa- 
reció era locura pasar adelante yendo con tan poca gente, y más 
habiéndole dichos algunos villano» que aquel día ó el siguiente 
querían entrar en Harlem, y que para ello habían recogido mu- 
chos carros. Entendido esto , S. E. determinó de ir otro día 
con 500 arcabuceros españoles, y que los regimientos de Frans- 
beigue y Hebrestayn le viniesen haciendo espalda, porque to- 
pando con los herejes les rompiese las cabezas, y también para 
que teniendo aviso que se estaban allí, quería irlos á buscar, y 
si hallase ocasión combatirlos en su alojamiento; llevó también 
S. R. consigo los alemanes, porque eran los que habia de dejar 
alojados en la parte del bosque, hallando comodidad para ello; 
y como no tenia nueva de la determinación con que esta gente 
habia venido á Norduyc, para entender su designio y para saber 
lo que hacia, envió luego aquella nociré hombres que se metie- 
sen entre ellos y le viniesen á avisar. 

En siendo de día, á los 13, partió S. E. con la arcabucería, 
dejando orden que los regimientos de valones de Capres y Li- 
qnes viniesen alojar á unas casas que están á las dunas, donde 
la noche antes habían quedado el capitán Garcí Juárez con 200 
arcabuceros, al cual, pasando por allí, llevó también consigo, y 
recogió hasta 60 arcabuceros á caballo de las cuatro compañías 
de españoles, borgoñones y valones, y más no pudo porque 
habían la noche antes llegado tantas de su alojamiento, que no 
fdé posible otro día recoger más. , 

A poco más de una legua que hubo caminado , se descu- 
brió alguna gente de los rebeldes que marchaba hacía la tier- 
ra, y Inégo mandó S. E. al capitán Garcí Juárez que con la 
gente que él traía fuese á cortarles para que no entrasen en 
la tierra, y que fuese con él el capitán Montero con 30 caba- 
llos; y S. E., con los 30 arcabuceros de á caballo y con los 
demás Gentiles-hombres y soldados que venian á caballo, 



148 

que serian por todos hasta 100 , caminó delante á cortarles por 
las espaldas, porque parecía muy poca gente , y mandó á la 
infantería que le siguiese, porque sospechó que aquella era 
gente que salía de la villa á quemar , y como aun no había 
Yuelto ninguno de los que había euTÍado á que 1» trajesen ayíso 
de los que estaban en Norduyc, no pensó que podían ser de 
ellos, aunque también le pasó por el pensamiento, acordándose 
de lo que los Tíllanos habían dicho el día intes á Monsíeur de 
Norcarmes , que podía ser alguna gente desmandada que venia 
desde el dicho Norduyc á entrar en la tierra; y yendo de esta 
manera se descubrió todo el golpe de los rebeldes, que estaban 
en un escuadrón , en que habría 2.500 picas con sus mangas 
de arcabucería, y á un lado una cometa de caballos amarilla, 
y otra al otro negra , que después se vio que era el guión de 
Lumel, aunque ambas tenían pocos caballos; y porque el Señor 
D. Fadrique se había adelantado con los suyos á ver qué era 
esto, como reconoció que su caballería se mejoraba hacia nos- 
otros, se detuvo é hizo dar priesa á la arcabucería para que 
llegase adonde S. E. estaba; y también la envió á dar á los 
alemanes, aunque el sitio adonde se hallaba era tan aventajado 
para con arcabucería, que no había que temer, porque no le 
podía suceder revés con ella. 

Como llegó el arcabucería, luego la mandó poner en on 
cuerpo de 200 arcabuceros de vanguardia, y los demás eu 
otro cuerpo, de retaguardia, y destos hizo salir hasta 62 Sar- 
gentos , á los cuales ordenó que estuviesen entre la vanguar- 
dia y la retaguardia, porque como no tenían picas, habia 
de hacer cuerpo de la misma arcabucería; de estos se mandó 
que saliesen del medio á escaramuzar, y que allí mismo se 
retirasen por dejar entera la vanguardia y retaguardia, y 
también porque los enemigos no viesen disminuir aquellos dos 
cuerpos; con esta orden se fué llegando hacía ellos, que tenían 
su escuadrón muy bien formado, el cual ora hermosísimo, por- 
que estaba muy bien armado y guarnecido con su arcabucería, 
y sacadas sus dos mangas y en un sitio que tenían por delante 
un arroyuolo , á su caballería habían puesto sobre la mano de* 



149 

recha, un poco en vanguardia. A los 30 arcabuceros y algunos 
de los caballos que iban delante con S. £., les mandó comenzar 
á trabar la escaramuza^ é hiciéronlo 7 dieron una carga á su 
caballería tan buena ^ que se retiró y mostró tanta flojedadi que 
se les conoció muy bien la flaqueza que tenian; poco á poco, 
como vinieron llegando las picas alemanas y habian llegado 
200 arcabuceros suyos donde estaba el Sr. D. Fadrique , el 
cual 9 con ellos y con el favor de las picas, se fué mejorando 
hacia el escuadrón de los enemigos , porque los vio que comen- 
taban á palotear con las picas y hacer remolinos, mandó 
que se apretase más la escaramuza; y S. E. , con el cuerpo en- 
tero de la arcabucería, se fué siempre llegando á los enemigos, 
los cuales comenzaron á mostrar señales de huida: viendo esto 
él Sr. D. Fadrique, con los pocos caballos quo iban con S. E. y 
con la arcabucería , cerró con todo su escuadrón , y sin hacer 
ninguna resistencia lo trastornó y se pusieron todos en huida, 
fuéseles ejecutando hasta un villaje que se llama Siligon , que 
es más de legua y media adelante de donde los rompimos , en 
la cual distancia debieron quedar degollados más de 2.000 
hombres; los que se escaparon dejaron todas sus armas, en las 
cuales y los vestidos que tenian, los que murieron, se ha cono- 
cido que era gente muy lucida aunque de ruin ánimo; habia 
entre ellos franceses, ingleses y liegeses, los cuales fueron la 
mayor parte de ellos que se mataron. Garci Juárez, que siguió 
el camino que le mandó S. E. á cortar aquella gente que ha- 
bíamos descubierto primero , llegó á ellos y reconoció que eran 
tres banderas que con espaldas de esta otra gente iban á entrar 
de socorro en Harlem, con los cuales trabó escaramuza, y luego 
cerró con ellos y los desbarató y degolló, que casi no se le es- 
capó hombre; hánseles ganado diez banderas de infantería y el 
g^ion que traía, Lumel, como General del príncipe de 
Orange, y cuatro piezas de artillería de bronce, y todo su bagaje; 
de un muchacho que se ha tomado á vida en la rota, se ha en- 
tendido que estas eran quince banderas de infantería, las doce 
de alemanes y las tres de liegeses, franceses é ingleses, que 
venían todos con Lumel á meterse en Harlem , y que las tres 



150 

que rompió Oarci Juárez iban de vanguardia, y estas otras les 
venian siguiendo; nuestra gente, demás de haber combatido 
valerosamente, se gobernaron tan bien, que no hubo soldado 
ninguno, mientras se siguió la victoria, que llegase á bajarse de 
los enemigos ni se bajase á desbalíjar muertos, sino que todos 
atendieron á lo que más convenia; que no ha sido poco conten* 
tamiento verlos tan puestos en hacer el servicio sin acordarse 
de su ganancia. 

Queda S. E. ahora aquí aguardando el artillería para co- 
menzar á batir esta tierra, haráse con grandísima dificultad el 
traerla, porque es fuerza que venga por agua, y será necesario 
romper los hielos para hacer canal por donde pase ; dase toda 
cuanta priesa puede á despachar, y si los gastadores no estu- 
vieran ocupados con el artillería, se atendiera desde luego á 
hacer las trincheas; pero como ahora se menea todo á fuersa 
de brazos, no se pueden quitar de allí los pocos que hay: espero 
ea Dios que nos dará victoria en la presa de esta plaza, él lo haga 
como á su servicio conviene. Del campo sobre Harlem, 14 de 
Diciembre de 1572. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE POLO DEL ABADÍA, Á 10 DE DICIEMBRE DE 1572, DE BRUSELAS, 

L SU MAJESTAD. 

(Archivo genera) de Simancas.— Estado.— Legajo 549.) 

S. C^R. M.: El secretario Qayas me ha escrito, por carta del 
último de Octubre, en que me avisa como V. M. habia recebido 
mi carta de 2 de Setiembre, y las otras dos que le tenia escrito en 
Agosto no habian llegado á manos de V. M., que me he ma- 
ravillado que haya tardado tanto, y mucho más porque haya 
llegado la una y no las dos primeras, porque todas iban encami- 
nadas por la vía del Comendador mayor de Castilla. Doy infini- 
tas gracias á Dios que las cosas destos Estados han tomado tan 



151 

buen principio^ que Tan de cada día de bien en mejor; y con la 
I^esa de Zntfent se han dado y rendido más de doce Tillas del 
Dneado de Uüeldres; y con la toma de Nardent, que habrá como 
ocho días que se tomó, ó poco más, que los degollaron y que* 
marón la tierra, luego se ha venido á dar Leynden y Harlem, que 
son villas principales de Holanda; y el duque, de Alba está ^n 
Nim^^, y el de Medinaceli en Orave, y D. Fadrique de Toledo 
está con 30 banderas de españoles y 25 de valones en As* 
tradam, donde los otros dias, con el gran frió que hizo, se heló 
el rio, y donde habían venido 40 navios de los herejes y los 
nuestros los quemaron todos. 

Con la prudencia del duque de Alba van tan bien encami- 
nadas las cosas de estos Estados, que espero en Dios que antes 
que salga el invierno, todo ó la mayor parte de Holanda y Ge- 
landa, que es lo que más importa, lo cobraremos. T los 12.000 
infantes que yo pedia á V. M. con tanta eficacia los meses pa- 
sados, habian de ser españoles é italianos; y aunque las cosas de 
Y. M. estén en tan buen estado como arriba digo, y aunque lo 
ganemos todo y que no quede enemigo, no embargante todo 
esto, por ser estos Sstados tan amigos de rebelarse, que á 
mi poco juicio, estos deben de pensar que V. M. no tiene 
otra cosa en esta vida que estos Estados, para castigarlos 
muy bien y evitar todo esto conviene, para la conservación 
dellos, que Y. M. mande enviar, si no se pudiere todo, á lo 
menos 4.000 españoles, y los demás los italianos que fuere ser- 
vido, y tenga Y. M. por bien de dar orden que de estos se ha- 
gan hasta 1.500 caballos arcabuceros, con arcabuces largos y 
que sean españoles; y los demás, hasta el cumplimiento de 2.000, 
sean italianos, que cuestan menos que los herreruelos y pelean 
con dinero y sin ello, lo que no hacen herreruelos, porque 
donde han estado todo lo han destruido y abrasado; y doy mi fe y 
palabra á Y. M. en ver lo que me he visto con ellos, que me han 
dejado muy escandalizado, porque no solamente no se contenta- 
ban que los pobres donde estaban alojados les diesen toda la 
cebada y heno, y pan, vino y cerveza, y todas las aves que te- 
nían y ganado, robábanles las casas y tomábanles todo cuanto 



152 

tenían; y después de todo esto los mataban; y á las Iglesias 
han robado y hecho mil insolencias, que no ha sido posible po- 
derlo remediar de ninguna manera, sino con licenciarlos y des- 
pedirlos; y así, todos los hemos despedido; y aunque á V. M. no 
le moviese otra causa que evitar que estos no tengamos necesi- 
dad que vuelvan á estos Estados, si no fuese cosa forzosísima, me 
parece que conviene, así al servicio de Dios como del de V. M., 
que esta gente que pido á V. M. la envié, la cual puede venir 
muy bien de Lombardía por Saboya y Borgoña y Lorena, que 
yo sé que el duque de Saboya y el de Lorena les darán paso de 
muy entera voluntad, como lo han dado á dos compañías de 
caballos de albaneses, la una de Jorge Múxica y Nicolo Basta, 
que han venido de Milán á servir á Y. M., en que tne han dicho 
que el de Saboya lo hizo muy bien con ellos, diciendo que esto 
es cosa muy poca para lo que desea servir á Y. M.; y el duque 
de Lorena les dio su Capitán de la guardia para que los acom- 
pañasen y mandó que les diesen de comer eñ todos sus Estados 
de valde, diciendo que era muy gran servidor de Y. M., y que 
esto que hacia era cosa muy poca para lo que él deseaba ser- 
virle; y teniendo esta gente acá, la cual no se puede excusar, 
por lo que arriba digo, tendrá Y. M. en ellos fuerza para castigar 
á sus vecinos, los cuales temblarán, y Inglaterra y algunos de 
Alemania; y demás de todo esto le saldrán á Y. M. muy más 
baratos que alemanes, y tendremos aparejo de poder conquistar 
á Inglaterra y ganarla con el ayuda de Dios, pues han dado y 
dan ocasión para ello. Todavía Y. M. mandará proveer en esto 
lo que más-fuere servido y la S. C. R. persona de Y. M., Nues- 
tro Señor guarde de mal y en mayores reinos y señoríos acre- 
ciente como se desea. De Bruselas á 10 de Diciembre de 1572. — . 
S. C. R. M. — De Y. M. muy humilde criado y vasallo, que sus 
reales pies y manos beso. Polo del Abadía — Tiene su rúbrica. 
En el sobre, de mano del Rey\ Yéanla el Prior y Yelasco. 



153 



RELACIÓN 

DB LO QUE SE ENTIENDE DE FLANDE6, SIN FECHA, ENTRE 

PAPELES DE 1572. 

m 

(Archivo general de Simancas.— Estado— Legsjo 950.) 

Qoe habiendo entendido el coronel Mondjragon ^ que estaba en 
la Tola con alguna gente, que cinco banderas de enemigos que 
tenían de 800 á 900 hombres, se fortificaban en un dique roto, 
á la parte de Sergas, por donde el agua entra en el país, juntó 
hasta 500 hombres y fué á ponerse en el dique, de donde envió 
delante dos mangas de arcabuceros, por la una y otra parte del 
dicho dique, quedando en él con el resto de la gente, con 
que comenzó á hacer retirar dos compañías de los herejes 
que estaban en un lugar llamado Pblder, muy junto de la dicha 
Tola, hasta meterlos tras el fuerte que tenían en el dicho 
dique; y los soldados que Mondragon tenia se dieron tal maña, 
que metiéndose hasta la cintura en el agua, se apoderaron del 
dicho fuerte, el cual desampararon luego los rebeldes, echán- 
dose á la Inar para acogerse á un navio que con la bajamar 
había quedado en seco; pero los nuestros los apretaron de ma- 
nera que los que no podían ganar el dicho navio se echaban á 
lámar, que parecía. laguna llena de cuervos marinos: viendo 
que no podían pasar el brazo de mar que entra el país adentro, 
▼olvíeron á repararse en el navio y debajo de él; pero fueron 
tan apretados por los nuestros los que estaban en dicho navio, 
que desamparándole, se venían á que les matasen por no aho- 
garse; y así lo hacían los nuestros sin dejar ninguno á vida, 
aunque los del navio ofrecieron de rendirse á misericordia; pero 
los soldados se arrimaron á él, y matando más de 100 personas 
que en él había, pegaron fuego al casco, de manera que de 



* AI margen, de letra de Zayas: aEste sea el segundo.» 



154 

lo8 900 rebeldes no se escaparon ni pasaron de la otra parte 
del brazo de mar 60. Mondragon envió á Bergas dos banderas 
de las cinco, porque las tres se perdieron en el agua, y quedaba- 
procurando de refrescar su gente para acometer el dia si* 
guiente una compañía de flamencos que estaba en Sante Mar- 
tensdique y emprender aquel castillo, en cuya guarda quedaba 
otra; murieron muchos hombres principales y otros fueron 
presos: salieron los soldados con el cieno hasta la cinta, carga- 
dos de coseletes, arcabuces y otras armas; y así volvieron á 
Bergas y fueron ¿ la iglesia á dar gracias á Dios destas victo- 
ria. Quedó con esta rota tan desbaratada el armada de los re- 
beldes, que si la nuestra topa con ella, la acabara fácilmente 
de romper. 

Habiendo tenido el Sr. D. Fadrique ^ aviso que los rebeldes 
se habian apoderado del dique entre Amstradam y Oudequer- 
que, que es el derecho camino de Amstradam á Utrech, y que 
se fortificaban en el que viene de Muyden á Amstradam; y 
viendo que tenian cerrados los caminos de manera que en nin- 
guna suerte podian venir vituallas al campo de S. M., y enten* 
diéndose que los dichos rebeldes habían ido á hacer esta ocupa- 
ción con gran parte de la gente de su armada, y que era nece- 
sario usar en esto de breve remedio, mandó apercebir y poner 
en orden la de S. M. para acometer la de los rebeldes que es- 
taba sin gente; pero en este medio tuvo nueva como de Ams- 
tradam habian salido dos compañías de soldados, vecinos de 
aquella y ganado á los rebeldes los dos sitios de que se habian 
apoderado, para lo cual ayudó mucho el miedo que concibieron 
de ver venir por el dique siete compañías de gastadores que 
marchaban hacia el campo de 8. M.; y fueron gran parte para 
esta victoria, en que se degollaron más de 800 rebeldes, y entre 
ellos á Antonio Olivier, el pintor de Mons, y se les tomaron siete 
navios cargfados de vituallas y materiales para acabar de hacer 
sus fuertes; y los demás se pusieron en huida. Harlem quedaba 



* De letra de Zayas: «Este sea el primero; póngase aquí el dia en que sucedió 
rada una destas facciones.» 



155 

cercada por mar y por tierra y en términos que esperaba caería 
presto; y el conde de Bossa, poniéndose en orden para ir á bu8« 
car la armada de los enemigos, que con estas pérdidas estaba 
moy desproveída de gente. 



REL.\CION 

« 

DE LO SÜCEPinO EN LA BOTA DE MONSIEUR DE LUMEC CON LA 

GENTE QUE TRAJO PABA HBTEBSE EN HABLEM, EN 13 DE 

DICIEMBRE DE 1572. — PARA ENYIAR Ji Sü MAJESTAD ^. 

(Archivo gonera) de Simancas.— Estado.— Legajo 97.) 

Relación de lo sucedido en la rota y deshecha de Monsieur 
de Lnmec con la gente q%e traia para meterse en Earlem *. 

Despees de haberse tom^tdo el fuerte de Esparandam , otro 
día, á los 12, ordenó el Sr. D. Fadrique que Monsieur de Ñor- 
carmes y el Maestre de campo Julián , con la compañía de ar- 
cabuceros de D. Die^o de Carvajal y otros 100 arcabuceros 
más, fuesen á tomar el alojamiento sobre la villa de Harlem^ 
por la parte de Amstradam , porque no le quemasen los enemi- 
gos. Hízose luego, dejando de g^uardia en él al Maestre de 
campo D. Femando de Toledo con la compañía de arcabuceros 
de D. Diego de Carvajal y otros 200 soldados más que el señor 
D. Fadrique llevó consigo: otro dia partió el ejército enviando 
el Sr. D. Fadrique á los dichos de Norcarmes y Julián, con 100 
arcabuceros para reconocer la villa por la parte del bosque; 
no lo pudieron hacer á causa que tuvieron luego aviso que 
Monsieur de Lumec, que por otro nombre se hace llamar 
conde de Holanda, estaba alas espaldas de la villa en un lug^r 
que se llama Ardruich, en tierra á diferencia de otro Andruich, 



* Carpeta. 
> Deotro. 



156 

que está sobre la mar, con 4.500 infantes y alguna caballería, 
y gran número de bagaje; teniendo este aviso, volvieron al 
Sr. D. Fadrique, el que se determinó de ir en persona á reco- 
nocer el sitio de los enemigos con 500 arcabuceros españoles 
y 150 alemanes del regimiento del conde de Hebrestain, que 
habia de alojar por aquella parte, con esta gente: sábado, dia 
Santa Lucía, 13 de Diciembre, salió de su alojamiento la 
vuelta del enemigo, llevando asimismo algunos arcabuceros á 
caballo, y dejando orden que la infantería española le siguiese, 
y al capitán Garci Xuarez , que había estado aquella noche de 
guardia á unas casas , que fuese de vanguardia de esta gente. 
A media legua del cuartel llegó un hombre, de seis que habia 
enviado S. E. la noche antes á reconocer el paso, y dijo que 
Lumec venia marchando con 1.000 infantes y algunos caballos, 
la vuelta de Harlem, entre el bosque y la villa, y que le seguía 
la otra parte de su gente; visto esto y que Lumec venia cou 
determinación de meterse dentro de Harlem, resolvióse antes 
pelear cdn él en la campaña que. tras la muralla, adonde era 
fuerza combatirle por hallarse en un paso tan estrecho con 
todo el ejército, que de él abajo se habia de anegar la mayor 
parte de la gente, ó no entrar por todo este invierno en Ho- 
landa , y con está resolución ordenó al Maestre de campo Don 
Hernando de Toledo que dijese á Garci Xuarez que con 
los 200 arcabuceros que tenia y el capitán Montero con 40 ca- 
ballos, fuesen la vuelta de la villa á encontrarse con el enemi- 
go para entretenerle en el entretanto que llegaba nuestra ar- 
cabucería, á que por el mesmo camino fué con los Gentiles- 
hombres que le seguian á caballo, al galope, para darles priesa 
que caminasen , sobre mano derecha, para descubrir la reta- 
guardia del enemigo, la cual descubrieron luego, y hallóse el 
Sr. D. Fadrique tan cerca della, que fué necesario hacer alto é 
ir retirándose poco á poco la vuelta de la infantería; y no lo 
podía hacer tan á su salvo, que no le era fuerza haber de cerrar 
con hasta 70 caballos de los enemigos que se habían pegado al 
camino, si en este mismo tiempo no pareciera nuestra infantería, 
la cual , como los enemigos la descubrieron , desampararon el 



157 

camino, retirándose á un escuadrón que les venia haciendo 
espaldas, y ordenó el Sr. D. Fadrique á los Gentiles-hombres 
que venían con él que hiciesen alto mientras él iba á ordenar 
la infitntería; y mandó á los capitanes D. Pedro Enriquez y 
Lorenzo dePerea, que con 150 arcabuceros caminasen la yuel« 
ta del enemigo, y el capitán Esteban Illán que fuese con ellos 
de retaguardia para llevarlos recogidos , y tras esta gente al 
Sargento de Gómez Pérez con 40 soldados para hacerles cuer<- 
po á veinte pasos dellos-; luego ordenó que siguiese la demás 
arcabucería, que serían hasta 400 soldados, sin los que iban 
delante y los que llevaba Garcí Xuarez , el cual se hallaba ya 
escaramuzando con la vanguardia, y cargóles de manera que 
les desbarató y degolló la mayor parte dellos, y los ganó tres 
banderas, que trajo luego D. Marcos de Toledo al Sr. D. Fa- 
drique, el cual iba saliendo con su gente en orden, á lo llano: 
halló el enemigo en un alto con un gran escuadrón hecho, en 
que tendría 2.500 picas con sus mangas de arcabuceros muy 
en orden; nuestra gente se les iba llegando y mejorándose á 
una casa que los enemigos tenían sobre mano derecha, llevando 
á la izquierda al conde de Hebrestain con sus 150 arcabuceros; 
y estando ya nuestra gente muy cerca del enemigo, ordenó el 
Sr. D. Fadríque que los Gentiles-hombres que estaban hechos 
alto se mejorasen y y hasta 20 ó 30 arcabuceros con ellos, 
para que trabasen escaramuza, y él á la cola, mejorándose 
siempre con toda ]a demás g^nte : la escaramuza se trabó de 
buena manera, aunque los enemigos jamás dejaron su escua- 
drón hasta que nuestra arcabucería cargó tan apretadamente 
y con tanto ímpetu, que les hizo volver las caras con grandísi- 
ma confusión, dejando las armas y los vestidos y todo lo que 
más les impedía, para poder bien escaparse; degolláronse entre 
estos y los de Garcí Xuarez pasados de 2.000 hombres; los 
demás se escaparon juntamente con el dicho de Lumec, en el 
seguimiento de los cuales fué alguna gente nuestra gran tre- 
cho: allí junto en un villaje llamado Elícur, donde ellos pensa- 
ban hacer espaldas, habían dejado todo su carruaje y cuatro 
piezas de artillería de bronce que se ganaron : no pudieron 



158 

retirar ninguna cosa: demás dello se ganaron 10 banderas y la 
cometa de Monsieur de Lumec; el Sr. D. Fadriqae mandó re- 
coger toda la gente y que se alojase, por lo que podría suceder, 
sí seguían más á los enemigos, yendo tan esparcidos y habien- 
do tantos pantanos y malos pasos: ha sido esta yitoria muy im- 
portante para acabar de allanar todo lo de aquella provincia, 
como se espera en Dios lo guiará y encaminará, como ha hecho 
hasta aquí, con la brevedad que conviene á su servicio y á el 
de S. M. Murieron en estas facciones, de los nuestros, el capi- 
tán Gómez Pérez de Artiaga y otros seis 6 siete soldados, cuyos 
nombres no se saben, y heridos hasta 15 ó 20 españoles. 

CAPÍTULO DE CARTA 

SOBRE HARLGM, A 13 DE DICIEMBRE DE 1572 ^ 

(Archivo general de Simancas.— BsUdo.— Legajo 649.) 

Capítulo escrito sobre Harleyn^ á Yi de Setiembre ie 1572, 

por un amigo á Canales *. 

El Sr. D. Fadríque llegó aquí sobre Harlem, y determinó 
de ir esta mañana á reconocer un casal donde pensaba alojar- 
se , en pasando desta villa ,* y estando para partir para allá , le 
vino aviso como Lumec venia hacia el mismo casal, con 4.000 
hombres y dos cornetas de caballos, por cuyo respeto llevó 
consigo 500 arcabuceros españoles, 200 valones y 300 alema- 
nes, y 200 arcabuceros de á caballo; y llegando á media l^ua 
del casal, salieron 15 caballos nuestros desmandados, que iban 
delaute de una de las mangas de arcabucería española, la cual 
llevaba el capitán Garcí Xuarez de Berrio. y con la calor de los 
arcabuceros cerraron con tres banderas que estaban en unas 
casinas, y las ganaron y rompieron la gente, de manera que 



< Carpeta. 
• Dentro. 



159 

yendo huyendo para los suyos y que estaban atrás ^ en dos es- 
cuadrones, toparon con D. Marcos , que Hoyaba otra manga 
de arcabuceros, y les mató muchos dellos; en esto sacó Julián 
30 caballos y de los nuestros, y empezó á trabar escaramuza 
con los de los escuadrones mientras llegaba D. Fadrique con 
la demás arcabucería; y como llegó, envió 200 arcabuceros 
por una parte y otros 100 por otra, y eñ saliendo, que salieron 
estos arcabuceros, empezaron con Santiago, y sin orden cerra- 
ron todos: que viendo los enemigos cómo iban hacia ellos tan 
determinadamente, huyeron luego, y D. Fadrique cerró con la 
caballería que tenia, y dü el alcance de manera que los es- 
parció en tres partes ; y así los infantes tuvieron lugar de de- 
gollarlos á su placer: la caballería no pudo pasar muy adelante 
porque está este casal en las dunas de Holanda^ que dicen que 
son unos cerros de arena, todos llenos de madrigueras de cone- 
jos, y se daban muchas caidas, y así se retiraron los caballos del 
enemigo á su salvo: dicen que serán los muertos hasta 1.500 
y más, y á mí no me han parecido tantos: mas era muy linda 
gente y muy bien tratada : traian cuatro piezas pequeñas de 
bronce, con sus municiones. Hánse ganado 10 6 11 banderas, 
y un estandarte de caballos; traian muchos carros, y yo entré 
con el de Monsieur de Lumec, y soy á la parte con unos sol- 
dados y con el tio, de un cofre de vestidos de su persona, cosa 
que debe de valer 100 escudos ó poco más; la banda naran-. 
jada con una trenza de plata que él traía tengo guardada 
para vuestra merced. 

Después me he informado que los caballos que rompieron 
lastres banderas, los llevaba D. Marcos sin orden , y así cerró 
con ellos, y él mismo tomó la una de las tres banderas, y la 
envió á D. Fadrique en señal de que iban rotos los enemigos, 
hasta que llegó Montero con más caballos, y entonces tornó á 
cerrar y se tomaron á romper; y visto que no venia infantería 
nuestra, se redujeron y dieron carga buen rato. En esto 
volvió D. Marcos á D. Fadrique á darle priesa , y como llegó, 
cerraron Julián y él con los escuadrones, y en esto hirieron al 
D. Marcos con una pica, mas no es nada. 



160 

Han muerto al capitán Gómez Pérez de Arteaga y á otro 
soldado que se llamaba Bustamante que fué Sargento del tío, y 
han herido 10 soldados. Vuestra merced no se maraville 
de que vaya desvariada esta carta, porque yo no puedo ver todo, 
y procuro de informarme de lo que hay, y hay muchos parece- 
res; y así, lo sabrá vuestra merced de diferentes maneras, etc. — 
Hay una rúbrica. 



RELACIÓN 

DE LO SUCEDIDO ESTANDO EL EJÉBCITO DE SU MAJESTAD SOBHB 
HABLBM, L 20 DE DICIEMBEB DE 1572^. 

(ColeocioD del Sr. D. Francisco de Zabalbaru.) 

Relación de lo sucedido eetando el ejército de S* M. sobre Árlem *. 

Que habiéndose batido un rebellín tres 6 cuatro dias, el 
Sr. D. Fadrique mandó que llevasen un puente al foso del re- 
bellin 20 soldados coseletes^ sobre unas botillas pequeñas de 
madera con sus ruedas ^ y que otros 20 arcabuceros sueltos 
fuesen con el dicho puente; el cual, puesto en el dicho foso, 
arremetiese á ganarle D. Francisco de Vargas con 200 arcabu- 
ceros del tercio de Lombardía, y D. Qaspar de Gurrea con una 
manga de 100 arcabuceros y 100 mosqueteros^ y el capitán Lú* 
cas de Spila con las picas que pudiese; lo cual se hizo así el 
dicho dia, á las once de medio dia: hubo tal resistencia en los de 
dentro, y tan gran dificultad de subir al rebellín, por estar poco 
batido, según se avisa, ayudando á esto haberse rota el 
puente que llevaban sobre las botas, que fue necesario retirarse 
con la mejor orden que pudieron: mataron al capitán Lúcaa de 
Spila, y hirieron en los dos muslos de un arcabuzazo que se 



f Carpeta, 
s Dentro. 



161 

los pasó ambos al capitán D. Francisco de Vargas, y á los ca- 
pitanes D. Hernando de Toledo y D. Diego de Caravajal; 
murieron los Alféreces de D. Gaspar de Garrea y el del Sar- 
gento mayor Francisco de Yaldés y el del capitán Garci Xua- 
rez de Berrio y algunos otros soldados particulares, y hubo 
muchos heridos, que el número de los unos y los otros, no se 
sabe aún. 

Hirieron al Maestre de campo Julián Romero de un arcabu* 
zazo cabe un ojo, estando en una trinchea mirando el asalto. 
Habíanse perdido las banderas de Valdés y Spila, á lo menos no 
parecian; y creíase que habian salido algunos de la tierra y 
UeYándolas, metídolas dentro. 

Murieron en el dicho asalto, Jerónimo de la Lama, Alférez 
del Sargento mayor del tercio de Lombardía, D. Francisco de 
Valdés y Gaspar de Govilla, Alférez del dicho D. Graspar de 
Gurrea, los cuales dichos Alféreces arremetieron muy valerosa 
y animosamente, y fueron los primeros que llegaron al rebellín: 
murió también el Alférez de Garci Xuarez de Berrio y quedó he- 
rido el de D. Diego de Caravajal; dícese que murieron más de 
otros 50 soldados particulares, y que quedaron mal heridos 150, 
poco más ó menos , etc. 

D. Francisco Me Vargas quedó de la otra parte del rebellin 
por muerto; y al anochecer, un soldado valiente de su compa- 
ñía, llamado Gonzalo de Santa María, de nación navarro, fué á 
retirarle y al fin halló que no era muerto y le retiró. 

FLANDES. 

CAPÍTULOS DE CARTAS ESCRITAS POR UN CAPITÁN QUE ESTÁ EN 

EL CAMPO SOBRE HARLEN Á ÜN AMIOO SUYO, DE DIVERSAS DATAS, 

DESDE 22 DE DICIEMBRE Ji 10 DE ENERO ^ 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núm. 549.) 

En 22 de Diciembre de 1572. 

Paréceme que acá vuelven á echar un virote tras otro, que 



^ Carpeta. 
Tomo LXXY. 11 



162 

es porfiar con el rebellín, al cual se acercan con trinchea al 
mismo foso; y de la batería principal^ que eran 14 piezas, sacan 
cinco y lo baten por frente á setenta pasos ^. Los enemi- 
gos están más fuertes, digo de muralla y trave^es, que cuando 
llegamos. 

A los 29 deste llegaron á Amstradam ocho galeotas enemi- 
gas á romper el dique de Sparandam, que es por donde nos vie- 
nen las vituallas; salieron á ellos algunos de Amstradam y otros 
deste campo que por allí están alojados y hiciéronles retirar 
matándoles alguna gente, que fueron más de 200, sin recibir 
los nuestros daño; los cuales llegaron tan á tiempo, que no fal- 
taba un pié de tierra para que la mar pasase, que fuera de gran- 
dísimo inconveniente. 

El haberse perdido las dos banderas de Valdés y Lúeas de 
Espila, lo hemos sentido todos como es razón. 

Hasta ahora no se ha * y la tierra se porta bizarramente; 

y el que la gobierna, que se llama Riparda, natural de Groenin- 
ghen, que tiene un regimiento de 12 banderas, tres de las cuales 
tiene aquí y la demás en las villas levantadas, se há de nray 
hombre de bien y de muy buen soldado; debióse pensar que 
haría esta tierra como Nardent y ¿utfent, y á fe que ha costado 
tanto que es lástima, y aún no la tenemos. 

El Maestre de campo Julián está fuera de peligro y queda 
sin un ojo. 

En último del mismo. 

A los 30 del presente, á medía noche, saliei^on los enemi- 
gos por el cuartel de Monsíeur de Capres y tomaron una cen- 
tinela y un Cabo de escuadra, cosa que se ha sentido^ harto, y 
los borgoñones muy mucho. 

Anoche salió el Capitán Jorge con tres compañías de arca- 
buceros de á caballo á dar en la junta que los enemigos hacen 
de gente entre Leyden y esta villa; no ha vuelto aún. 

Hoy llegó aquí el hermano del príncipe de Pínoi y otro con 



i Uaymnas cifras de aquella época no fáciles de traducir. 
< ídem. 



163 

¿I, de parte de las tres Bandas de hombres de armas que Don 
Fadrique habia enriado á llamar, á decir que no querían venir 
si no les daban dinero. D. Fadrique le respondió que él no las 
enriaba á llamar para matarlas de hambre, sino para darles di- 
nero, mas que traeria á otros y que sin ellos se haría lo que 
faese pienester; y que aunque quisiesen venir que él no quería; 
y así, ha enviado por la caballería ligera, cosa que él ha dife- 
rido cuanto ha podido ^ 

Nuestra artillería, que se habia de plantar al rebellín, no so 
ha hecho; mas dícese que se hará luego. 

Acá, señor, andan las cosas, que plegué á Dios no * yo no 

entiendo lo que quiere, hacer el señor duque de Alba en no venir 
aqni; porque aunque importase menos su persona que la mía, 
importaría al presente y mucho, y tanto que, si Dios no lo pro- 
vee, dejo al tiempo por testigo. 

Tendo este otro día Moúsieur de Norcarmes á Nuran 
por donde se habia de volver á batir, le dieron un arcabu- 
zazo en las barbas; dicen que no es cosa de peligro, y aun ^ 
el cirujano está en que no era golpe de pelota, sino de alguna 
piedra que saltaría del suelo. 

El lunes pasado, 29 del presente, en la noche, por el cuar- 
tel de los alemanes entraron de socorro en esta tierra tres ban- 
deras de valones y 14 escuadras de alemanes, y un muy buen 
Ingeniero con algunas municiones, con lo cual se sabe que 
dellas y de vituallas hay en la tierra á discreción; no se 
está mal el príncipe de Orange, pues tiene su plaza pro veida de 
la gente que ha querido; y él harto cerca con golpe de ellas , y 
que cada dia va juntando más. To, señor, aunque fuese Anní- 
bal, no entiendo esta guerra ni creo que nadie la entiende; y 

así, no hay 3, y cierto, no hay mayor verdad que esta 

en las cosas hnmanas; y verá vuestra merced. . . . V 



* Hay algabas cifras de. aquella época no fáciles de traducir. 



ídem 
s Ídem. 
^ Ídem. 



164 

En primero de Enero de 1573. 

La noche pasada han salido de la tierra hasta 300 hombres 
encamisados y dieron en nuestras trincheas, siendo de guar- 
dia en aquella parte, del tercio de Lombardía, las compañías 
de Don Rodrigo 2«apata, Yaldés y Artavena; y del de Nápo- 
leSy las de Perea, Tordesillas y Montes de Oca: matáronnos 
dos soldados y un Cabo de escuadra, y de ellos no quedó 
ninguno; pero fueron heridos muchos; y aunque éste no ha sido 
pequeño desmán, acaeció, poco antes, dar los enemigos desde 
la muralla un arcabuzazo en la cabeza á Monsieur de la Crassio- 
ñera, que dicen morirá del, y es el que aquí podia hacer falta; 
porque demás de ser muy importante para su cargo de Gene* 
ral de la artillería, es muy buen soldado, y cuando se ofrecía 
pelear lo hacia á esta medida; háse sentido su desg^racía lo que 
es razón. 

Norcarmes, Julián, D. Rodrigo Zapata y Monsieur de Ck)üi 
todos están ya buenos, y Julián sin un ojo; los que lo pagan 
son los pobre soldados que casi ninguno escapa. 

En 2 de Enero. 

Hoy ha llegado el capitán Jorge, que ya tengo avisado á lo 
que fué; mató 30 enemigos y trajo cinco vivos; dice que la 
gente que el de Orange hasta ahora tiene junta son 13 bande- 
ras, todas de brabanteses y flamencos ^, que si así fuese, no 

seria pequeña. 

Acá pasamos un trabajo increíble , por que demás de la ter- 
ribilidad del tiempo y falta de vituallas; de cuarenta y ocho 
horas somos de guardia las veintiocho, de manera que no nos 
queda tiempo para sustentarnos: Dios nos ayude. 

Monsieur de la Crassionera, dicen que se está muriendo, 
que nos duele á todos infinito; y á fe que pierde con él S. M. 
un muy buen vasallo y soldado. 

A Gaspar de Robles dice que ha enviado á llamar D. Fadri- 
que , y que si lo pareciere, traiga con sigo 1.000 hombres. 

También dice que se esperan 14 banderas de valones: 



Hay uoas cifras de aquella época no fáciles de Iraducir. 



165 

En 5 de Enero. 

Nuestras cosas de aquí se están como antes, y hasta ahora 
no se bate 9 ni hay plantada pieza ninguna. 

De los seis prisioneros que trajo el capitán Jorge, se ahor- 
caron luego los cuatro; y á los otros, con ser de Amberes, se ha 
dado luego libertad. 

Parece que Nuestro Señor, por nuestros pecados, quiere 
castigarnos; pues teniendo ya nuestra trinchea dentro del foso 
y pegada al rebellin , ha comenzado hoy , á los 5 deste , á deshe- 
lar muy fuertemente, de manera que nuestra trinchea, que 
iba fabricada sobre el hielo , podría ir ahora al fondo del agua; 

y si estos dias atrás tuviéramos ^ se tomará, aunque fuera 

mil veces más fuerte, porque estaba el hielo del foso tal, que el 
artillería podia ir sobre él. 

A 6 del mismo. 

Hoy han entrado en en este campo la compañías de caballos 
ligeros de D. Antonio de Toledo. D. Juan Pacheco y Aurelio 
Palermo; y luego dice que vendrán 400 herreruelos y muchas 
compañías de valones. 

Los enemigos han metido hoy en la tierra 60 sacos de trigo 
con trineos por nuestras trincheas; les ha entrado una espía, 
que pensando que era amigo, no se echó de ver hasta que se 
arrojó al foso. 

El duque de Alba se dice por aquí que viene, y á fe que seria 
muy á propósito, porque há menester bien este enfermo, que 
casi está oleado, un soldadazo viejo como él. 

En 9 del mismo. 

Anteayer entraron los enemigos en Harlem 12 trineos de 
trigo, y hoy han ahorcado los de dentro dos hombres, el uno á 
la frente de los borgoñones y el otro á la nuestra. Créese que 
son el Cabo de escuadra valon y el soldado que estos dias atrás 
tomaron. 

Las cinco piezas dicen que se plantan esta noche al 
rebellin; y hace el más fuerte tiempo que de 600 años acá 



Hay anas cifras de aquella época oo fáciles dé traducir. 



166 

se ha Tisto, que cada credo se sacan soldados de la trínchea 
medio muertos, i lo menos, no para senrir en machos días. 

Los enemigos andan moy desyergonzados , porque nunca 
hacen sino delante de nosotros cortar cabezas á Santos y ar- 
rastrar crucifijos y otras bellaquerías á este tono. < 

En 10 dé Enero. 

Ayer, á las tres horas de la tarde, vinieron los herreruelos, 
que son 300. y quedan á una legua de aquí. 

A las 8 de la noche vinieron 150 carros de enemigos á dar 
en nuestra caballería española, con intención de tomar las ca- 
lles del canal; con ellos y la infantería dar en nuestra caballe- 
ría; llegaron á una casina cerca de un casal y fueron sentidos. 
Tocóse arma con las trompetas; y así, los enemigos cortaron 
las cuerdas y se fueron á más andar, dejando allí los carros, y 
ayer mañana mandó ir D. Fadrique á hacerlos pedazos; y así, 
no quedó carro sano. 

A los herreruelos ha puesto do estaba nuestra caballería, y 
la nuestra ha pasado más hacia los enemigos. 

Hoy se ha ahorcado en este campo una espía de la tierra, y 
dicen que ha dicho que en toda la batería han hecho los de 
dentro un terrible terraplén. 

Ayer se comenzó á tirar para que no se reparasen más de lo 
hecho, y hoy han amanecido plantadas, por frente y por flanco 
del rebellín , seis piezas muy buenas , y comienzan ellas y las 

ocho de la batería vieja á batir nuevamente. Quiera Dios que ^ 

yo espero en Dios que se perderán presto estos bellacos. 

Hoy han entrado en este campo 700 arcabuceros de la coro- 
nelía de Mondragon , muy escogida gente , y mañana se espe- 
ran 1.200 alemanes y á Arrieta con 800 arcabuceros valones; y 
de aquí á tres dias dicen que llegará Robles con otros 500 
arcabuceros valones; y cinco dias há que llegaron otras cuatro 
compañías de valones , harto buena gente ; y bien es menester 
que nuestro campo se engrosé, según las manos que el tiempo 
y los enemigos le dan. 



Hay unas cifras de aquella épdüa no fáciles de traducir. 



167 

Trea días há que estamos en el rebellín combatiendo con los 
enemigos, muchas veces de día y de noche , de manera que se 
les toman algunas picas, tirando ellos picazos; y ayer les vi 
tomar dos y una forchina, pero ellos nos matan muy gentiles 
soldados, dos ó tres cada noche. Anteanoche mataron dos y un 
Cabo de escuadra; y á su Alférez del Maestre de campo D. Ro- 
drigo de Toledo, y anoche mataron otros dos soldados. Hoy sa- 
lieron entre nuestra trinchea y el cuartel de Monsieur de Capres 
con un trineo y 100 infantes cerca del, y se raparon delante de 
nuestros ojos dos soldados valones. 

Julián ha llegado esta noche á este campo con su ojo me- 
nos, y D. Fadrique le ha hospedado. 



COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQUE DE ALBA A ZAYAS, DE NIMEGA, Á 23 DE DICIEMBBE 
DE 1572, RESPONDIDA Á 4 DE FEBBEBO. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núro. 552.) 

Después de firmado el despacho para S. M. , I^e entendido 
mucho más^largamente los huUicios de los rebeldes en Alema- 
nia, y con más fundamento de lo que yo pensé. También agora 
Tienen aquí tres soldados del país, que yo traigo á que se 
muestren si hay quien les quiera dar dinero, á decirme que 
otros soldados les han venido á decir que ellos los llevarán, donde 
los rebeldes dan luengo cinco tallares en la mano; todas son 
vísperas de otro verano como el pasado: haréisme, señor, merced 
de poneros de rodillas delante de S. M. de mi parte, y decirle 
que, por la pasión de Dios, mire cómo se mete en gastos volun- 
tarios de la Liga, de donde no puede sacar de ninguna manera 
otro provecho que faltarle la posibilidad para la defensa que 
en estos Estados el verano que viene se ha de hacer , y que 
S. M. sea cierto que habrá menester gastar mucho más que en 
el pasado; y más lo que de aquí allá se gastará, que no se puede 



168 

aflojar porqop se pelea contra los que son, los con quien se 
come y se Lebe; ningi:na ruleta, por pequeña qae sea, en todo 
Güeldres. OTerissel y país de Utrecb hay donde no me sea 
forzoso tener guarnición , y así la tengo en todas, qae con 
tener 28 banderas de alemanes altos y bajos, en todo esto 
que di^o, no puedo sacar un hombre para remediar la más 
triste junta de cuantas se ¡hicieren, porque sé que en sacán- 
dole, los rebeldes la han de ocupar y comenzar el juego de 
manera que sea menester salir con artillería para echarlos della, 
y yo no estoy mucho para poderlo hacer, ni S. M. quiere 
desengañarse de que tiene aquí un hombre muerto; pero (aun- 
que muerto) sintiendo mucho el dísfa^'or que se me hace en 
calificar tan mal mis servicios, que se muestre al mondo en 
cuan poco S. M. los estima; pues, por cierto, señor, que cuando no 
fuera otra cosa que haberme tenido aquí seis años, con los ma- 
yores trabajos que nunca hombre en la tierra pasó y muriendo 
de hambre, cuando no muriera de hierro ni trabajo, porque 
son 300.000 ducados los que he gastado de mi casa, después 
que salí de España, y ya ni acá ui allá tengo de qu<5 vivir, que 
eran cosas para mover el ánimo de un Príncipe, aun muy dife- 
rente del nuestro, á quien siempre habernos visto hacer grandes 
mercedes á los que bien le sirven. Heme metido en materia en 
que no quisiera hablar, aunque el ser con vuestra merced y 
dicho por un enfermo puede disculpar el haberme metido 
en ella. 

El duque Francisco de Saxa, como escribo á 8. M., no 
quiere aguardar por nada de lo que se debe á sus caballos; y le 
habré de pag^r enteramente, con que quedo arruinado del todo 
y sin ningún dinero; conviene en todo caso que S. M. nic 
mande despachar con alguna provisión , sin esperar á la gruesa 
que se ha de hacer; que para esto y para decir los avisos qne 
do nuevo tenia quise escribir á vuestra merced esta carta. De 
Nimega á 28 de Diciembre de 1572. 



169 



CAPÍTULOS 

y 

SACADOS DE CABTAS ESCBtTAS POB UN CAPITÁN QUE ESTI EN EL 
CAMPO SOBBE HARLEM Á UN AMIGO SUTO, DE DIVERSAS DATAS, 

DE 12 Á 24 DE ENERO DE 1573 ^. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.^ Legajo 655.) 

Lo de la guerra de acá ya de ana manera extraña y nnoTa, 
porque se zapa el rebellín cuarenta horas há y se bate, que pocas 
veces se han visto las dos cosas, juntas, á causa que el batir 
hace mal á la zapa, porque como andan debajo de tierra, el es- 
truendo de la artillería suele hundir cuanto hacen , y yo me 
he hallado en tomar cuatro tierras con zapa ha^to más fuertes 
que ésta, y á doce horas que entraba la zapa en ellas, se ren- 
dían, y aquí, á las cuai3nta que digo no l^ay memoria dcllo; 
y aunque estos señores los dan por perdidos, en efecto, ellos se 
están como el primer día y les puede entrar la gente y muni- 
ciones que quisieren. 

El príncipe de Orange dice que tiene en prisión á Mon- 
sienr de Lumel, porque había entendido se le quería ir con 
algnna cantidad de dinero que tenía para pagar su gente. 

A los 11, estando D. Fadrique en la trinchea, echaron por 
el rebellín una gallina con un billete al pescuezo que decía en 
^1, á nombre de los franceses que allí estaban, que se fuesen los 
unestro á comer de aquellas que ellos se las aderezarían. 

Han reparado estos el rebellín tan fuertemente , que no es 
más echar en él pelotas que en la mar, con que lo batían siete 
piezas por frente y siete por flanco, y así ha cesado el batir, y 
se entiende en lo ordinario que es en zapallo y llevar una trin- 
chea hasta la muralla que parece el mejor camino para que esto 
se acabe. 

* Carpeta. 



170 

En 18 de Enero. 

Los enemigos quisieron volver á socorrer esta tierra á los 14 
del presente, y así, de su campo, que tiene en Sasse, dos horas 
de camino de aquí, sacaron 12 banderas de la mejor gente que 
allí tiene, que son 18 banderas y 500 caballos. En las siete ban- 
deras venían 1.800 hombres, los cuales toparon con 400 que 
guardaban aquel paso, y con ellos el capitán Verdugo y el ca- 
pitán Rueda, los cuales se dieron tan buena mana que los 
rompieron y les ganaron dos banderas , sin entrar hombre en 
la tierra, y por hacer á la sazón grandísima niebla, ellos y las 
guías se perdieron , de manera que unos fueron á dar á una 
parte y otros á otra, á poder de los nuestros, á cuya causa se 
les mató un Capitán y prendió otro; los que se mataron de los 
enemigos dicen que fueron 100, y los que se prendieron 800, 
los cuales trabajan en el rebellín y mueren como chinches. 

A los 17 salió gran golpe de gente desta tierra á dar en el 
capitán Peñalosa, y le maltrataron su compañía y tomaron su 
bandera, y hoy, por mandado de D. Fadrique, prendió el Sar- 
gento mayor al dicho Peñalosa. 

En habiéndose roto el dicho socorro por parecer del capitán 
Guillen, natural de Míddelburg, prisionero, envió D. Fadrique 
aquella noche á Monsieur de Goñi con 1.500 arcabuceros valo- 
nes , 200 herreruelos y 300 arcabuceros de á caballo, á dar en 
el fuerte á do el enemigo tiene su masa, y así lo hizo; pero no 
se pudo hacer efecto de importancia. 

También hoy, á los 28, en amaneciendo, ha ido el conde de 
Bossu con mayor golpe de gente y caballería española á lo 
mismo , mas ya es vuelto, y tampoco se dice haya hecho cosa 
ninguna. 

A los 15, hizo D. Fadrique quitar la cabeza al Capitán que 
mataron los nuestros y echarla dentro de la tierra con un es- 
crito que decía: «Toma hay la cabeza del capitán Cunic que 
venia con vuestro socorro de 2.000 hombres;» y á los 16 nos 
echaron ellos siete cabezas de prisioneros nuestros que teniau, 
diciendo: «Toma estas en pago de la que nos echastes.» 

Hoy han salido á escaramuzar con los tudescos, y ha andado 



171 

la escaramuza muy caliente ; pero por su parte ó por la de los 
Talones y pocos días dejan de salir. 

También han hecho hoy otra salida y nos han quemado 
una casa harto lejos de la tierra, y, cierto, hacen cosas que les 
parece á algunos que no pudo más hacer Antonio de Leiva en 
Payía; pero no hacen mucho, pues entran y salen siempre que 
quieren en la tierra, de manera, que les rompimos su socorro 
principal á los 14, y á los 15, á las doce de medio día^ socor- 
rieron la tierra con 50 trineos y 200 soldados de más , que está 
la tierra que no cabe de gente de guerra. 

La noche pasada quedó ^asi ganado el rebellin , y siendo 
esto, como en efecto es, toda la importancia del negocio, ¿quién 
creerá que estamos poco más adelante que el primer dia? Por 
respecto que á la gola del rebellin, que es entre él y la mu- 
ralla tienen alzada una plataforma que es como un castillo 
con artillería, demás que han pegado fuego al maderamiento 
y tablazón del rebellin á sobreyiento, de manera que hasta 
que se acabe, con dificultad podremos entrar en él aunque 
nos le den dado, cuanto más que no le tenemos tan de valde, 
sino que como le han dado fuego se entiende haberlo aban- 
donado. 

Las cosas están de manera, que dijo' anoche Monsieur de 
Navas, que tiene cargo de la vitualla, á cierto amigo mió, que 
todos los valones estaban tan descontentos por la*flojedad do 
sus pagas, que tenia por cierto se irian, y que muchas compa- 
ñías no habia ya casi 20 soldados, y aun dice que le señaló que 
temia no se pasasen muchos al príncipe de Orange; y yo digo 
á vuestra merced, cierto, que, alo que entiendo, no pueden estar 
las cosas en peor estado. 

Estas prisiones dicen que ya casi está perdonado Monsieur 
de Lumel del de Orange , aunque habia proveído su cargo en 
el conde de Vatemburg. 

Qarago está dentro de Harlen , y ayer se ahorcó su Mayor- 
domo á vuelías de otros, y entre los que han quedado por 
ahorcar, se dice que está el Secretario del conde de Vatemburg; 
pero no se sabe de cierto. 



172 

D. Fadrique ha mandado saquear un casar y quemar 
otro, porque se hacian en ellos cosas en deservicio de S. M. 

En 21 de Enero. 

Ayefj á los 20 del presente, nos mataron los enemigos dos 
soldados de la gola del rebellin; que el rebellín ya le han 
desamparado; mas hánse fortificado en la gola, que es en el 
paso de la muralla al rebellin , y sobre la muralla , á la mano 
izquierda de la gola, han hecho una plataforma harto buena con 
su artillería, aunque no gruesa, sino esmeriles y una pecezue- 
la como una naranja, de manera, que á opinión de algunos, 
nos estamos casi como al principio. 

Ayer salió d^ la tierra caballería é infantería, algunos tri- 
neos, la vuelta de Sparandam; y según me acaban de decir, 
tomaron siete trineos de vituallas que nos venían. Pocos dias 
dejan de hacer salidas, y casi ninguna yerran, y pierden en 
ellas muy pocos hombres. 

A los 19 hirieron de un arrabuzazo en la cara á Monsieur 
de la Mota, que era Teniente de la Grassionera, y persona de 
mucha importancia en este ejército; su herida noMicen que es 
grande, mas á lo mdnos le estorbará que no pueda servir en 
hartos dias; queda la artillería harto desacomodada. 

A los 21 , á media hora amanecido, siendo el capitán Don 
Oaspar de Gurrea de guardia al artillería y á la cabeza de las 
trincheas, salieron los enemigos á enclavar el artillería y ú 
degollar aquella guardia, y los que salieron serian 1.000 in- 
fantes, aunque algunos juzgan fueron más, y se vinieron dere- 
chos para el dicho D. Gaspar, el cual se halló con hasta 23 ar- 
cabuceros de su compañía y con otros tantos de la compañía 
de D. Jerónimo de Reinóse, porque los coseletes estaban en el 
rebellin , los cuales entretuvieron la furia de la dicha gente 
de manera que no les ganaron el artillería; si bien les mata- 
ron dos hombres en medio de la artillería, y pasada ella, el 
uno de los cuales mató al propio D. Gaspar; y como comenzó á 
venir nuestra gente al arma, se retiraron. 

Al mismo punto salieron por el molino 500 de los enemigos 
á dar en D. Diego de Carvajal, que allí alojaba con otra compa- 



173 

nía del tercio de Flandes^ que el nombre no se aun quién es, y 
les dieron una brava mano con ser el D. Diego muy hombre y 
muy buen soldado, y así le hirieron en un muslo de un arcabu- 
zazo, de que se entiende que no escapará. 

AI mismo tiempo que hicieron los enemigos estas dos mues- 
tras de gente, la hicieron también en la muralla, de manera 
que entre todos se entiende que hay 4.000 hombres de guerra 
dentro, sin los 1.000 tiradores de la villa, demás que cada hora 
meten la que quieren. 

Hoy han entrado en este campo dos compañías nuevas de 
Talones del regimiento de Mousieur de Liques, de Capitanes 
que habian ido á traer gente. 

Aunque sea cuento y de poca importancia, quiero, porque 
me parece de alguna consecuencia, decir que anoche llegó el 
capitán Esteban de Ulan, de Amberes, por la posta, diciendo 
que no había dormido noche ni día por el camino por llegar á 
tiempo de dar el asalto á esta tierra, que todos le decian le 
hallaría ya dado, y aun dijo que preguntando al secretario Al- 
bornoz la verdad desto, como á hombre que habia de saberla 
tan particularmente como era razón, y que se la diria por irle 
al nián su reputación en llegar á tiempo, le respondió el dicho 
Albornoz^ «vuestra merced no tiene para qué matarse, porque 
yo tuve ayer carta de allá de un amigo mió, que entiende 
aquellas cosas, y me ha escrito que no so podían detener más 
de aquella poche.» Y en verdad, señor, que há veinte años que 
soy Capitán y que entiendo tanto de la guerra, como quien pudo 
escribirlo, y que á mi parecer, y aun al de otros Capitanes de 
nombre y de experiencia , no parece que llevándose las cosas 
como se llevan, se pueda tomar esta tierra, á lo menos en al- 
gunos diad ; plega á Dios que nos engañemos y que abra ca- 
mino como se entre con brevedad, que, cierto, conviene mucho 
al gervicio de S. M. por muchos respetos que no digo, porque 
aUá se sabrán mejor. 

D. Fadrique anda muy triste, y algunos que le conocen 
dicen que cuando él siente la espolada que se puede bien creer 
que es grande y grandísima. 



174 

Los soldados españoles que dicen que han muerto hoy, son 
cinco, y seis heridos, sin D. Diego de Carvajal; junto al artille- 
ría se tomó un martillo de los que sacaban para enclavarla. 

En 23 de Enero. 

Esta mañana nos han muerto los de la tierra, de un arca- 
buzazo por el ojo, al capitán Bartolomé, que era único Inge- 
niero, y, cierto, muerto él, aunque no faltaran los que faltan se 
pasara trabajo; matáronle plantando tres cañones sobre el re- 
bellín para batir la gola del, que es muy fuerte, y la plata- 
forma que sobre ella han hecho, que es toda la fuerza que ellos 
al presente tienen ^ y no es poca, cuando no hubiera dentro 
tanta gente como hay. 

En 24 del mismo. 

I 

Todo hoy se ha entendido en batir la plataforma con seis 
piezas y la gola del rebellin , con las cuales las tenemos en su 
rebellin dellos , y parece donaire que nuestra artillería esté de 
la otra banda del foso y no sea la tierra nuestra. 

Esta mañana entraron en ella 12 trineos , y esta tarde han 
salido 90; mire vuestra merced cuan en su mano tienen el entrar 
y el salir. 

Robles ha llegado hoy, y aunque no trae más que 100 arca- 
buceros y 100 mosqueteros valones, su persona nos ha regoci- 
jado tanto como si trajese 6.000 infantes. 

D. Diego de Carvajal está muy malo de su arcabuzazo. 

Ayer hubo un fuego muy grande dentro de la tierra, que 
parecía arderse en vivas llamas; cesé luego, y así creemos que 
eran algunas casas que se quemaban. 



175 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE JULIÁN BOMERO, FECHA EN AMSTRaDAM, Á 13 DE ENERO 

DE 1573^ DIRIGIDA AL ILUSTRE SEÑOR, MI SEÑOR, JUAN DE 

ALBORNOZ, SECRETARIO DE SU EXCELENCIA. — NIMEOA ^ 

(Archivo general de Simancas.— Eslado.— Legajo 55i). 

Ilustre señor: Yo he estado esperando á Esteban lUán para 
haberme de ir al campo^ y como veo que se tarda, me he deter- 
minado de irme mañana al campo , porque ya me parece que 
el negocio comienza á andar de veras. Yo estoy bueno, aunque 
no tal como quisiera para poder servir al Sr. D. Fadrique; ser- 
virle hé con la voluntad y con mis pocas fuerzas, cayendo y 
levantando. Háme enviado á decir que me vaya á posar á su 
casa, y que si no lo hago que me ha de meter fuego á la mia; 
yo estoy determinado á obedecerle en todo ; y aunque no me 
faltarán regalos , no quiero perdonar á vuestra merced la otra 
caja de mermelada que dijo que me enviaria, porque ésta otra 
que me hizo merced de enviar va ya de medio abajo ; suplico 
i vuestra merced me la haga en dar á S. E: mis besa manos. 
Nuestro Señor la ilustre persona de vuestra merced guarde y 
acreciente, como por vuestra merced es deseado. De Amstradan 
y Enero 13 de 1573. — Besa las manos de vuestra merced su 
servidor, Julián Roinero. 

Esta carta envió á D. Antonio de la Cerda, en respuesta de 
otra que me envió el otro día: suplico á vuestra merced se la 
mande enviar. 

* Sobre. 



176 



FLANDES, 

CAPÍTULOS DE CÁBTAS ESCRITAS POR UN CAPITÁN, DBL CAMPO, A 
UN AMIGO SUYO, DESDE 25 DE ENERO HASTA 10 DE FEBRERO 

DE 1573 K 

(Archivo general de Siinftficas.*Bstado.— Legajo 555.) 

En 25 de Enero. 

Ea mi antecedente escreví como ayer habían entrado en esta 
tierra 12 trineos , y salido 90 ; hoy han salido 150, mire 
vuestra merced si lo hacen á placer esto y el matar gente 
particular; y aunque casi estamos dentro de la tierra, no 
puedo dejar de decir que temo que esto y otras cosas que 
pasan no sean parte para que nos retiremos, principal- 
mente habiendo en el ejército tan gran descontento como hay. 

Hoy, alas nueve horas de la mañana, dieron un arcabuzazo 
en la cabeza al Sargento mayor del tercio de Ñápeles, el qual 
no habla. 

D. Diego de Carvajal dicen que anda muy cercano á la 
muerte. 

En 27 del mismo. 

Ya tenemos el rebellín y la gola del ganados, y están ya 
los nuestros zapando la muralla; y demás de esto, se bate de 
dia y de noche bravamente, aunque, por Dios, que creo que es- 
tamos muy cerca de faltarnos municiones y de no poderlas haber 
de ninguna parte : los enemigos están en el estrecho que se 
puede pensar; y tanto, que la ruin esperanza que puede haber del 
buen suceso de esto es, que estando en tal aprieto no sea 
perdida; y pelean hoy los de la tierra tan bien como nunca; y 
al entrar ó comenzar á zapar en la muralla, nofií mataron dos 
soldados de los de Robles , y uno del tercio de Ñápeles , hijo 
de D. Francisco de Urríes , y tres gastadores. 

^ Carpeta. 



17^ 

day tan gran necesidad en este campo, que demás. de irse' 
y adolescer mucha infantería valona y alemana^ han saqueado 
7 quemado de tres dias á esta parte dos ó tres casares muy 
buenos, que eran los que sustentaban y habían de sustentar 
este campo. 

Los que hasta ahora se han muerto en esta tierra , con los 
que quedan heridos para no ser hombres, serán bien 300 sin un 
mundo de gastadores. 

En 3 de Febrero. 

JSn último del pasado escrevi d vuestra merced ^ avisándole lo 
que aquel dia habia sucedido en el asalto, y el día antes en la 
talida que los enemigos hicieron sobre el artillería; y aunque 
después acá he estado mal dispuesto del trabajo de aquellos 
dos dias, todavía diré lo que entiendo. 

Antier mataron, sin decir Jesús, de un arcabuzazo en 
la cabeza, á D. Hernando de'Yelasco, su Alférez y her- 
mano mayor del capitán D. Pedro deVelasco, del tercio de 
Flandes. 

Ayer salieron los de esta tierra á quemar un puente que se 
les hace para quitarles el socorro ordinario que de cada día 
meten en ella; y saliendo con muchos artificios de fuego, zapas 
y picos para quemar la puente y deshacer el fuerte que en ella 
está hecho y se hace más fuerte de cada hora, se tocó arma en este 
cuartel, y á un escuadrón de alemanes que detras una abadía 
que aquí está habia, y á otro de españoles los mandaron mar- 
char la vuelta de la muralla, por la parte de la batería; y los de 
la tierra, pensando que era asalto, tocaron el campanon; y así, 
los que habían ido á quemar la puente y derribar el fuerte que 
en él estaba, volvieron la vuelta de la tierra á puto el postre, 
y dejaron carros de zapas y palas, y fuegos artificiales, que las 
zapas y palas no nos harán poco servicio, según aquí hay de 
todo falta. 



< Ai margen: «Por haber fallado esta carta, y por consiguicote la relación 
de estos dos succesos, se envía lo que ya aparte, sacada de otras cartas, y así 
Ao se asegura por tan verdadera como lo es lo que aquí se contiene. » 

Tomo LXXV. 12 



118 

Hoy á las nueve ealieron de la tierra 10 caballos y 50 
Infieintes , y fueron la vuelta de los valones , que es el 
cuartel de aquella parte, á la puerta del Pescado, y acertó á se 
aliar tras la abadía , que era en medio de la escaramuza, un 
cuerpo de guardia de 30 herreruelos, que de ordinario hay tras 
esta abadía ó en casa de D. Fadrique, salieron con g^n valor; 
y por haber los borgoñones, que eran de los de Monsieur de 
Gapri , portádose mal, mató la infantería un caballero principal 
de ellos, y hirió dos, y una piecezuela de la tierra les mató un 
caballo. 

El dia que digo que fueron á quemar nuestra puente, venían 
30 trineos con centeno para entrar de socorro en la tierra, y 
los de la puente salieron á ellos, y tomaron los 10, huyendo los 
demás sin poder entrar ninguno en la tierra. 

Aquí se ha dicho hoy entre el vulgo, que los de Delfe han 
prendido al príncipe de Orange, que, cierto, seria gran merced 
que Dios uos baria, pues nuestro negocio nunca estuvo tan 
gastado como ahora. 

En 6 del miSmo. 

A los 3 de éste, escreví á vuestra merced: después hay poco 
que decir, sino que me maravillo como Robles, que era el refugio 
que se aguardaba, no entiende en cosa ninguna, y Julián lo 
gobierna todo absolutamente; y yo há veinticuatro años que lo 
conozco y trato, y nunca le he visto tener por hombre de gobierno, 
ni, cierto, lo es; aunque de soldado, nadie mejor que él, y pocos 
tan buenos; pero si el príncipe de Orange está preso, como dicen, 
poco importa; mas si no lo es, á fe que nos duela^ y no poco, 
si no más que guerra de muchos años á esta parte , y se van 
.demás destos los borgoñones y alemanes de 100 en 100; y los 
que quedan se mueren de hambre. 

En 6 del mismo. 

Dos correos ó estafetas han muerto los enemigos ^, con despa- 
chos de D. Fadrique, y también creo que el uno de ellos llevaba 



^ Al margen y con distinta letra : « Fué así verdad, y por eso oo se recibió la 
carta de último de Enero, que arriba se habrá echado de menos.» 



179 

OQ pliego mió para vuestra merced, del último del pasado, en que 
ayisaba del suceso del asalto y de la salida que los enemigos 
hicieron al artillería el dia ánt^s; en sabiendo que es así, 
duplicaré lo que allí decia. 

Ayer escreví á vuestra merced, y después acá no hay novedad, 
sino que el descontentamiento que hay en este campo pasa muy 
adelante, y aun se comienza á decir mucho de cómo nos reti- 
ramos; yo.no certifico qué se hará; pero un hombre de los de 
la casa de estos señores me lo ha apuntado hoy, principalmente, 
como Vemos que ha parado la prisión del príncipe de Orange, 
en decir que se hace gran junta de gente por mar y por tierra 
contra nosotros. 

Teniendo escrito hasta aquí, me dicen que han llegado tres 
hombres de Delfe, y avisan que Himel se quiso alzar con Delfe, 
estando allí el príncipe de Orange como al presente está, y que 
cada uno juntó sus amigos, y á la fin pudo más el de Orange, 
y le envió en prisión al castillo de Torgao, y juntamente 
embió á Saxa por dos compañías para poner en su guarda en 
Delfe ; pero llegadas , diz que los de la tierra no los consintieron 
entrar; y él pidió que, pues no las dejaban entrar, le dejasen ir 
á él con ellos, y que tampoco han querido; ni en Leyden quisie- 
ron, diz que tampoco aceptarlas; y con todo no se trata si no de 
retiraínos; pero ni yo afirmo por verdad lo. primero, ni esto 
otro tampoco. 

En 7 del mismo. 

Ayer escreví á vuestra merced: lo que ahora se ofrece es, que 
zapamos la muralla por el asiento y no por la coronita , como 
por lo pasado; pero con más diligencia de lo que de presente 
se pone; no tengo mucha esperanza de la empresa de esta 
tierra, ni tampoco creo que sea verdad lo que del Príncipe y 
lo de Delfe se ha dicho , porque si lo fuera, hubiera muchos 
más avisos dello. 

Los de esta tierra han volado desde el último del pasado acá 
cuatro minas , las tres han hecho daño , pero la de hoy, que 
9omo8 á los 7, ninguno; la de los 5 mató y hirió á 16 españoles. 

Lo del retirarnos se ha callado, y el venir el duque de Alba 



Í8Ú 

también, que se decía mny de yeras; y todo esto está cuan malo 
«e puede pensar, y de manera que ayer me dijo un mny 
allegado de estos señores que se maravillaba que no bnbiese 
hombre que avisase á S. M. del fuerte estado en que las cosas 
están de presente. 

En 10 del mismo. 

La postrera carta que á vuestra merced he escrito , es en 7 
del presente, y aunque dicen que la zapa anda muy buena, 
vuestra merced crea que anda todo como en la antecedente de 
ésta dije; y al tiempo daré por testigo. 

Gente y no poca matan los enemigos y el tiempo; D. Rodrigo 
de Toledo dice que está mejor, y D. Diego de Carvajal peor. 

Hoy sale caballería é infantería de este campo, á tomar un 
casar cabe Alquemar, que se ha atrincheado, y muerto no sé 
qué herreruelos, de lo que sucediere avisaré. 

En este punto, que somos á los 10, á las once horas de la 
mañana, han quemado los do la villa, delante de nuestros ojos, 
la imagen de Nuestra Señora, y toda la noche pasada han 
estado cantando los salmos de Clement Marot. 

En este punto, que es á las doce horas de medio dia, han 
volado los enemigos una mina, y nos han muerto 40 ale- 
manes y tres españoles, y todos los que combatimos esta tierra 
seremos hasta 1.500 españoles, en cuantos somos. 

Ayer entraron en esta tierra 100 y más trineos de socorro 
Con vituallas y municiones, y de ella salen á hacer fagina , y á 
otras cosas, con barcas, siempre que quieren. 

FLANDES. 

RELACIÓN DE LO QUE SE ENTtENDE POB DtVEBSAS VÍAS QUE 
SUCEDIÓ EN EL CAMPO, X 30 Y 31 DE ENERO DE 1573. 

(Archivo general de Simancas. —Estado.-- Legajo 555.) 

Que á los 30 salieron de la tierra 1.000 hombres, determi- 
nados de enclavar nuestra artillería, trayendo delante de sí tres 
Capitanes gascones,* y adelantándose como 500 dellos, arreme- 



181 

tieron cou grande ánimo á cerrar con el capitán D. Graspar de 
Garrea ^j y los soldados que estaban en él en gaarda della, los 
cuales les resistieron animosamente, y fué bien menester que 
lo hiciesen^ porque de los alemanes y borgoñones nuestros que 
acudieron allí, quedaron solamente cuatro alemanes, que los 
demás volvieron las espaldas huyendo, á cuya causa, y que los 
enemigos por este respeto cobraron ánimo y revolvieron sobre 
el artillería, fué menester que el dicho D. Gaspar y los soldados 
que con él se hallaban mostrasen nuevo esfuerzo, como lo 
hicieron, matando entre la misma artillería á un Capitán bor- 
goñon de los enemigos, y otros dos ó tres, con lo cual los 
hicieron retirar, aunque todavía mataron allí al dicho D. Gas- 
par y á un sobrino suyo, llamado D. Jerónimo Cerdan, muy va- 
liente soldado. El mismo dia hirieron en el rebellin á D. Fran- 
cisco de Toledo, y este dia fueron, entre heridos y muertos, 10 
ó 12 de los nuestros. 

El propio dia, á la noche, se dio orden á que el siguiente, 
que era sábado, se diese el asalto por dos partes; por la una 
pañoles y por la otra valones, todos encamisados , á una hora 
amanecido, en la forma siguiente: que por la parte que habian 
de entrar los valones arremetiese Robles , que los llevaba á su 
cargo, cou 800 dellos, como lo hizo por la puerta de San Juan, 
y tras él 1.000 alemanes, los cuales no arremetieron porque no 
tuvieron orden de hacello hasta la que se les dio de retirarle, 
como lo hubieron de hacer. La infantería española tenia la 
orden siguiente: en la vanguardia, cinco banderas de Lom- 
bardía y cinco de Ñapóles, con el Maestre de campo D. Ro- 
drigo de Toledo , los cuales arremetieron por la plataforma de 
los enemigos; iban con las compañías de Lombardía los capita- 
nes Artavona, Martin de Orcaez y Juan de Tezeda, y cou las 
de Ñapóles, Perea, Rodrigo Pérez y D. Alonso de Sotomayor. 
En la batalla, D. Gaspar de Gurrea, cou cuatro banderas de 
Lombardía y cinco de Ñapóles que lleva va á su cargo, y le 



*■ Al margen de letra del Rey : « Esto creo que debe ser lo que escribió el 
otro dia D. Diego de Zúfliga, digo, esto primero.» 



182 

habían de seguir y había de acudir hacia la banda de Robles, y 
tras él, en retaguardia, había de arremeter el capitán Garci 
Xuarez con la resta de las banderas de Lombardía y Ñapóles, y 
había de dar sobre la mano dicha de la plataforma, y á él había 
de seguir D. Gonzalo de Bracamente, con sus bisónos; pero 
aunque se había de seguir toda la dicha orden, no llegaron á 
lüs enemigos sino las vanguardias de los españoles y valones, 
porque así por la defensa que había por parte de los de dentro, 
como porque llegados al parapeto de la muralla hallaron que 
para arrojarse dentro habia más de una pica de caída, de 
manera que les fué fuerza hace alto ; en el propio parapeto, 
hincando las rodillas sin mover paso atrás, donde estuvieron 
peleando con ellos más de media hora, á picazos, arcabuzazos y 
pedradas mataron al capitán Perea y le metieron dentro, y 
hirieron al Maestre de campo D. Rodrigo de Toledo, de un 
arcabuzazo, que le rompieron la canilla por encima de la rodilla; 
y de dos picazos más hirieron asimismo á los capitanes Tejeda, 
Orcaez y Rodrigo Pérez, y algunos otros Oficiales y soldados. 
Dieron en este tiempo los de dentro fuego á una mina que 
tenían hecha en la gola, que está entre el rebellín y la muralla, 
que voló hartos soldados, aunque no todos peligraron; con lo 
cual se quitó totalmente el paso del rebellín á la muralla, y así 
las vanguardias se retiraron lo mejor que pudieron, aunque 
con algún daño ; y el que hubo este día de muertos y heridos 
no se sabe de cierto. 

Una hora después de pasado lo sobredicho, entró de socorro 
en la tierra 300 arcabuceros, y 40 ó 50 caballos; y según la 
mucha gente que ha entrado y la que había de los forasteros 
y naturales, se cree que hay dentro 5 ó 6.000 hombres de 
guerra. 



183 



COPIA. DE CARTA 

QOE BSláBAN DE IBABBA BSCBIBIÓ AL SECBRARIO ALBORNOZ ^ 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 55S.) 

May magnifico señor: Hoy es jueves, y Dios, y en hora 
baena (tic) los de la villa, como ven que les apretamos de la 
manera que ayer escreví á vuestra merced, á la media noche, 
paréceme que ponen toda su esperanza en reforzar de gente, y 
con la multitud ir defendiendo esta villa, y así les venian esta 
mañana, á las dos, ocho banderas en que dicen que habia 2.000 
hombres: fueron descubiertos de los nuestros, que con la gente 
que ha venido se ha apretado más la villa y crecido en los yelos 
dos cuerpos de guardia, demás de las que primero había, y, 
como descubrieron á los enemigos, tocaron arma, y luego acu- 
dieron allí la gente que estaba en una emboscada que cada 
noche se pone de seis dias á esta parte , hacia aquella banda, 
y los herejes, sin aguardarles, se desbarataron luego y rompie- 
ron : hánse muerto hasta ahora cerca de 1.000 dellos y tomar 
deles dos banderas y hasta 80 ó 90 presos, y entre ellos un Ca- 
pitán de Midelbourque , que se llama el capitán Guillen, y 
muerto otro Capitán de Durducht, que se llamaba Quinich, 
cuya cabeza se ha enviado ahora á que la echen loe nuestros en 
el rebellín, para en pago de la gallina que nos echaron el 
otro dia: hace grandísima niebla y los herejes andan todos per- 
didos por los yelos y por las dunas ; y muchos se vienen dere- 
chos á nuestro alojamiento: andan á caza dellos los valones, que 
son los que han hecho la facción, y van trayendo: espero en 
Dios que se escaparán pocos , y que de aquí á dos horas habré 
de despachar otra estafeta con aviso que este suceso será 
mayor del que se piensa: venia con esta gente el Teniente de 

< Carpeta. 



184 

Batembarqne; hay aviso qne es muerto; pero no se sabe, ni 
hasta ahora puedo decir á vuestra merced más particularidades 
destas : la niebla es como de noche, y ahora son las ocho horas 
y media: de lo que hubiere, avisaré á vuestra merced. Digo á 
vuestra merced en el principio desta carta, que es hoy jueves, 
porque en este día quiere Dios hacer merced á este buen Prín- 
cipe, y así han sido sus facciones señaladas en estos dias: la 
caballería ha cabalgado, y sin duda todos los que hubieren 
tomado el camino de las dunas se perderán ; ahora llegan 10 
valones con otros 30 presos , y así irán viniendo: si estos villa- 
nos fueran como los de Henault ninguno se escapara destos here- 
jes. Guarde Nuestro Señor al Duque, y á mí me dé gracia que 
le pueda escrevir siempre estas nuevas de su hijo, el cnU está ya 
en la trlnchea del artillería, y alli creo que almorzará. Dios por 
su misericordia le tenga de su mano, que, cierto, Sr. Albornoz, 
lo que trabaja es cosa increíble ; ya no hay hombre que pueda 
resistirle, y así andamos todos como casas pajizas. Julián vino 
ayer, y en su buena dicha se ha hecho lo que vuestra merced 
ve. Nuestro Señor, etc. 

COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE DON BODRIGK) DE TOLEDO AL MUY MAGNÍFICO SEÑOR, MI 

SBXOR, JUAN DE ALBORNOZ, SECRETARIO DEL CONSEJO S' 

DE LOS ESTADOS DE FLANDES, POR SU MAJESTAD*, SOBRE 
HARLEM X 13 DE ENERO DE 1573. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.^ Legajo núra. 552.) 

Muy magnífico señor: Por no haber cosa nueva que hacer 
saber á vuestra merced, no he hecho esto antes; ahora lo«hago 
para hacer saber á vuestra meróed que estamos tan cerca de 
los enemigos, que no hay cuatro pies en medio del parapeto 



< Falta una palabra , por estar roto el origioal, 
t Sobre. 



185 

que ésiá eutre ellos y nosotros; y ni los de dentro ni los da 
fuera podemos estar levantados sin descubrir las cabezas; 
echan muchas guirnaldas de fuego y piedras y agua caliente; 
pero hasta ahora, gracias á Dios, muy poco daño nos han 
hecho; hémosle tomado hoy cuatro picas ; pienso que mañana, 
con ayuda de Dios, los descubrirá el artillería y se pondrán en 
el parapeto las piezas de campaña que el Sr. D. Fadrique ganó 
á Lumel , y desta manera les será forzoso desamparar el rebe- 
llín. Unos soldados valones acaban de traer en este punto un 
ingMs que habia salido de la tierra, en un trineo, y dice ^ue 
la gente que hay dentro son 4.000 hombres, con los de dentro 
y con la gente de guerra, y que hay 14 banderas, y que no 
tienen otra ninguna fuerza dentro más del rebellin , si no son 
unos maderos que tienen puestos en la muralla. También se 
acaban ahora de ahorcar cuatro villanos y dos mercaderes que 
▼enian de Delfe con cerveza para los enemigos; prendiólos un 
Gentil-hombre de Utreque, que estaba legua y media de aquí, 
adonde están las cineo compañías de caballos ligeros que 
hacian guardar á la marina. Han dicho que el príncipe de 
Orange tiene presos á Lumel y á Bertelanz, porque tenian 
aparejado un batel parft irse con mucho dinero; esto es lo que 
hasta ahora ha pasado pof acá. To tendré cuidado de avisar á 
raestra merced de lo que sucediere, aunque soy mal cronista: 
lo que sabré decir á vuestra merced es , que trabaja más el 
Sr. D. Fadrique que todo el campo junto. Dios le guarde; está 
bueno, aunque le ha tratado mal un catarro. Nuestro Señor, 
sa muy magnífica persona de vuestra merced guarde y acre- 
ciente como pude ^ Del campo á 13 de 1573 |^j/¿;/^ Besa la 
mano de vuestra merced, D. Rodrigo de Toledo. 

Nos han muerto los de dentro al Sargento de D. Jerónimo 
de Beinoso, y á un Cabo de escuadra de D. Francisco de Toledo 
van soldado de Eraso, bien desgraciadamente, porque todos 
estaban á la trinchea, y abra * lo han herido en una pierna. 



« Será puede. 

S Está roto el orí^nal. 



186 



COPJA 

DE UN CAPÍTULO DE UNA. CARTA ESCBITA DE NUCEOA| 

k 20 DE ENEBO DE 1573. 

(GoleocioD del Sr. D. Francisco de Zabalbuni.) 

Conforme al aviso que tuvo los días pasados, que el prínci- 
pe de Orange ^ juntamente con otras villas de Holanda, ha- 
bían enviado Embajadores á la reina de Inglaterra, con comi- 
sión de ofrecerle la villa de Frexelingas y otras de las más 
importantes de Holanda, con que enviase socorro^ y principal- 
mente de dineros contantes para hacer la debida provisión dé 
caballería en Alemania; así se ha entendido ahora que los 
dichos Embajadores se han vuelto sin que la Reina haya que- 
rido hacer empréstito ninguno ni dar un solo real, y demás de 
esto, ha hecho entender al Orange, que su Lugar-teniente 
Lumay ha enviado en aquel reino dineros para comprar rentas 
de 3.021 florines cada año, de que ella y los de su Consejo han 
comprendido que al Orange no faltan dineros, ó que no sabe 
gobernarlos suyos; dejándose en cosas tan gruesas engañar, 
la cual cosa publicada entre los rebeldes, ha sido la principad 
causa de la presa del dicho de Lumay y de su Lugar-teniente, 
y tanto más, que todas las villas murmurando contra el Orange, 
no ha hallado otro remedio para paciñcarlas que esto, povque 
ya le reprobaban públicamente al Orange, que en todo había 
faltado y que su proceder habia sido engañoso y pérfido, prin- 
cipalmente cerca la religión y conservación de los ministerios 
y lugares píos y personas eclesiásticas, los cuales habia prome- 
tido dejar en su primitivo estado, y no hacer Tuerza ni violen- 



< Al margen: «61 prfocipe de Orange y T»lras villas enviaron á ofrecer á la 
reina de Inglaterra la villa de Frexelingas, y que lea socorriese de dineros, y 
que DO se le proveyó nada.» 



187 

ciaá nadie en lo tocante á la religión; en suma, gran con- 
traste y discordia comienza á haber entro ellos, por la mise* 
ricordia de Dios , que no deja de volver los dichos i éste su 
negocio, como lo ha hecho en los sucesos pasados, saliéndole 
también vanas á estos rebeldes herejes las esperanzas que 
tienen puestas en los socorros y ayudas extranjeras, de donde 
se puede fácilmente considerar, que si no fuésemos conocidos y 
reputados por hombres de muy poca clemencia, que nos. halla- 
ríamos en término de que se redujesen presto muchas villas, 
ya que no todas, á lo menos, después de tomada á Harlem 
con los soldados que hay dentro, porque se esperarla mayor 
movimiento. 

FLANDES. 

CINTIO CALUr, Á 6 DE FEBBERO DE 1573. 
(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

Pensando y teniendo por cosa cierta, porque por tal lo tenia 
j escrevia á Nimega del Campo, las cabezas del, antes que 
escreví últimamente al mismo, en 20 del pasado, que el primer 
aviso seria la toma de Harlem : llegó ayer el que va en las 
copias de dos cartas que recebí, el cual ha dado á la compañía 
la pena, de la cual cabrá allá su parte; pues estos sucesos traen 
consigo la consecuencia que se sabe, juntándose no ser abun- 
dosas ni baratas las vituallas en estos países ni en el campo, 
no siendo poca parte de la falta que en él hay, que de la pereza 
y términos en que están reducidos los negocios: ya que los 
enemigos se hallan señores de la mar y puertos y bocas della, 
no habiendo querido ser los señores de la ribera de la Mosa; 
paes que la empresa de la villa y puerto de Encusa no ha 
sido 6 podido ser délas primeras, como tan necesaria é impor- 
tante el servicio, de la cual ribera hasta Dordrich, se aseguraba 
con ganar las villas de Bomel, Goeson; la toma de las cuales 
era fácil y cierta , y aun sin resistencia , si después del saco 



188 

de Malinas se caminara con el ejército á la Tuelta dellas, de- 
más de ser aquel su camino más corto y derecho desde la 
dicha Malinas para pasar á Zutfent, se unieran luego sobre el 
dicho Bomel, ya que se quiso ir á Mastrich, y escomenzar la 
empresa por Dord^ech, tomando la boca de la Mosa y quitan- 
do á los enemigos las comodidades, de las cuales nos priyan, y 
la comunicación que por aquella parte tienen con Grelanda, 
como se entiende que estaba así determinado en Nimega, aun- 
que después lo mudaron todo, porque como para pasar el 
campo al dicho Bomel era.su camino por Nimega, adonde es- 
taban los Duques, ó cerca , parece se obligaba más el de Alba 
y él en persona á la guerra; el cual, yendo á ella le siguiera el 
de Medina, como se lo dijo que lo haria cuando se vino á Gra- 
ve y á Bolduque, por no haber seguido el campo el de Alba, 
habiéndole desde Mastrich gobernado el Sr. D. Fadrique como 
lo debieron de encaminar de más atrás; y así toma la derrota 
de la Tilla de Narden , que se tomó y quemó con muerte de 
todos los yecinos della, después de rendidos, dejando este paso 
y ribera embarazada la comodidad, de la cual fuera mucho, 
porque della se trajeran de muchas partes y se llevaran vitua- 
llas y otras cosas necesarias á cualquier parte que fuera y 
tuviera nuestro campo en Holanda, breve y cómodamente, 
aprovechándose ahora del do están los enemigos , y de hacer 
á los nuestros grande rodeo, y llevando por la dicha ri- 
bera gente de guerra y otras cosas á ellos convenientes, sin 
los* nuestros que prenden y matan los de Bomel, salteando el 
camino y paso de Bolduque á Nimega, y de Nimega al Campo, 
y tomando algunas estafetas y los despachos; y especialmente, 
como lo han hecho ahora, que han tomado dos, una que venia 
del Campo, y otra que despachaba á él el señor duque de Alba; 
y quiera Dios, que pensando que el camino estuviese seguro, no 
hayan ido sin cifra los despachos; en el cuál Bomel dicen han 
entrado parte de los 2.000 hombres que dicen vinieron por 
la misma ribera del país de Cleves y de Aemania á servir al 
príncipe de Orange; y lo bueno es que con todos estos tra- 
bajos y aflicciones que pasan, han publicado los dias pasados 



I8d 

los de la casa del señor duque de Alba y del Sr. D. Fadriqué, 
que el padre 6 el hijo se perpetuaban en el gobierno, y que al 
de Medina le mandaba S. M. ir á España, ó á servir el cargo 
de Ñapóles, como si no estuviese tan bien proveido; la cual pu- 
blicación dicen ha añadido poco contento y consuelo en gene- 
ral, en estos países, y se entiende que aun fuera mayor el des- 
consuelo y más acabada la esperanza de los que están todavía 
esperando algún remedio si vieran que se hallaba el de Medi- 
na, aunque éste, como una persona y un consejero, ó, por mejor 
decir, un pasajero privado, sin entrometerse ni poderse entro- 
meter en nada, ni por orden ni por cortesía ajena; junto á los 
consejos que después acá han salido de los que gobiernan, 
habiendo causado su apartamiento del de Alba; solo albergue 
no podia hallarse en la guerra y peligros della, después que 
Qo quiso hallarlo en ella el Gobernador y Capitán general de 
S. M., á quien seguia y siguiera de buena gana, como arriba 
digo; porque ya viéndolos juntos, aunque algunas órdenes que 
han dado gran descontentamiento, salían desnudas del parecer 
del de Medina, la gente de acá, pensando que consentía en 
ellas y que era alma con el duque de Alba, encomenzaba á 
perder la esperanza del remedio que de enviárselo S. M. espe- 
raban, y también anteviendo parte de los inconvenientes que se 
ven, por haberse querido apartar el dicho General de la dicha 
guerra, especialmente, que dice el de Medina, que si ¿1 tu- 
tuviera mando en ella, que por no causar discordia, en ninguna 
manera dejará de continuar y asistir á la presencia del de Alba; 
pero qne no teniendo ninguno, y así no poder canjear bando 
ni parcialidad , demás de que en ningún tiempo lo consintiera; 
faá, no sólo sin inconveniente la determinación que tomó, pero 
muy necesaria y provechosa , y parece que por nuestros peca- 
dos, los que han deseado y publicado, según se sospecha por 
palabras que se sueltan á algunos. 

Del Campo de Harlem, 2 de Febrero. 

Estos dias se dijo que los de Delf habian prendido al prín- 
cipe de Orange : escriben ahora que no fué sino que él hizo 
prender á Monsieur de Lumey y llevarle preso al castillo de 



190 

Torgao, y con guardia ; todo ea por el dinero que este verano 
ha sacado el de Lumey de Holanda, y que están todos los de 
aquella provincia tan al cabo de lo que pueden dar de su ha- 
cienda, que no es posible, que si el Príncipe no tiene otra ayu- 
da que pueda durar, aunque no sea sino por dar á comer á los 
soldados, que de paga no se usa entre entre ellos, sino que con 
la licencia del hurtar los han entretenido; ellos por una parte 
y nosotros por otra, hemos puesto el país en término, que no es 
posible que pueda asistir á ayudar á la guerra; y si bien esta 
tierra tomada, sin duda, habrá mucho mudamiento, y dudo que 
se pueda tomar si no es por hambre, ó que se hagan dos bate- 
rías para divertir su gente, que siendo como son 40.000 hom- 
bres de defensa, y acometerles por parte estrecha , bien lo pue- 
den defender, etc. 



CAPÍTULOS DE CARTA 

DEL DUQUE DE ALBA Á CATAS, DE NIMEQA I 12 DE FEBSEBO 

* DE 1573 K 

(Archivo general de Simancas.-^EsUdo.— Legajo 556.) 

Vuestra merced dará al Bey, nuestro señor, la carta en que 
le escribo lo de la Liga con el Papa y venecianos , y le diga 
que suplico á 8. M. mande atender á fortificar la Goleta y las 
otras plazas donde el Turco puede hacer daño con su armada, 
y que de lo demás no lo tenga en un clavo, porque en tierra 
firme no puede damnificar ¿ S. M., y S. M. á el menos; de 
manera, que todo cuanto se gasta en la Liga es tiempo perdí- 
do, y la armada en aventura. Vuestra merced crea que yo doy 
con la cabeza por las paredes cuando oigo decir lo que aquí se 
gasta, viendo que no son los turcos los que inquietan la crís- 



* Al márgeo do distinta letra: «Sentimiento y desaprobación de que el Rey 
oontlDúe en la Liga. Pide se le socorra, por el anx>r de Dios.» 



191 

tiandad, sino los herejes, y estos están metidos dentro de nues- 
tras casas, y los otros tan lejos dellas que nos pueden muy 
bien dar tiempo á pensar en ^1 remedio; podría á este propósito 
decir tanto, que por no cansar no lo diré. 

Vuestra merced, por amor de Dios, solicite la nueva provi- 
sión conforme á la que escribo á S. M., porque no va menos 
que la conservación de sus Estados ^; no dudo del extremo en 
que debe estar lo de la hacienda, y por eso, señor, estoy para 
perder el juicio de ver encaminados los negocios de maneara 
que, si á S. M. le viniese un accidente, por pequeño que fuese, 
que le hallase tan consumido que no tuviese fuerzas para resis- 
tirle, le ponía en gran^rabajo,- para sólo estolas quisiera tener 
y atravesar por la posta y echarme á los pies de S. H. y pedir- 
le ^ mande mirar mucho en esto, por lo que en ello se atraviesa 
del servicio de Dios y suyo. 

En cuanto á lo de las personas de por acá , que podrían ir á 
lo del Imperio,, el conde de Aramberque me parece buen sujeto; 
el de Arscot no por cierto; podría ir el conde de Hebrestain ú 
otro destos vasallos de S. M., y llevar algún presente de cosas 
de esos reinos, tapicerías y otras; y es necesario, que si ha de 
serse haga luego, aunque no sé si será bien enviar vasallo de 
S. M., hombre principal, porque los condes de Nassao no echa- 
sen mano del y se saliesen con ello, viendo la poca justicia que 
hay en el Imperio. 

Vuestra merced me la hará en decir á S. M.*me mande en- 
viar en todo caso á D. Alonso de Vargas , que es hombre de 
mudxo servicio, y aquí vánse acabando los de cabo, tan apriesa 
como lo escribo á S. M. • 

He vuelto á recaer de mis indisposiciones, quedo asido de 
ambos pies, con tan gran inquietud del pecho, que aun para 
firmar ésta no me da lugar: sírvase Dios dello. 



* Aqof entra lo siguielDte que eslá tachado: «Bien sé ya la merced quo en 
eslo me han do hacer los seüort^s doclor Velasco y Francisco de Gárníca.* 

* Aquí hay tachado: «Que mire lo que haré.» 



I9¿ 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DB GASPAB BOBLES L SÜ MAJESTAD, DEL CAMPO DE HABLEM 

X 1.** DE ABBIL DB 1573. 

(ArchiTO general de Simancas.— EsUda— Legajo 65S). 

S. C. B. M.: La carta de Y. M., de 24 de Hebrero, recebí en 
Nimega al punto que llegué allí á dar cuenta al duque de 
Alba del estado desta ciudad de Harlem, y, cierto, puedo ase- 
gurar á Y. M., que á no llegar á aquel tiempo, sin duda me 
tomara en el camino de Madrid , adonde me forzaba ir la pura 
miseria que paso, y razón grande que tengo de que me haga 
Y. M., no solamente señalada merced, mas el título y gobier- 
no que han solido dar sus antepasados á otros criados suyos, 
que sus servicios no han llegado con gran parte á los muchos 
xnios, como lo probaré con suficientes testigos; mas visto que 
me asegura Y. M. que se acordará presto de mí, y de la manera 
que me lo promete, no puedo dejar de tornar á hacer en todo ex- 
tremo lo que siempre, que es emplearme en lo que se ofreciere 
al servicio de Y. M.; y sabe Dios lo que holgara poder sacar de 
Frisa alguna gente de la mia, porque esperaba que hiciera 
mayor efecto á una que ha llegado tarde, que ha hecho mi per- 
sona sola, que no oso decir: lo que siento ver es tan larga, que 
tanto importa al servicio de Y. M.: todavía espero que se aca- 
bará esto presto agora que se ha cofiíenzado á tomar otro ca- 
mino, que es cerrar los pasos por donde los enemigos socorrian 
este lugar. 

En el principal fuerte andamos Julián Romero y yo enten- 
diendo en la fortificación ; acabarse há esta semana sin falta; 
■daríamos por bien empleado el trabajo del con que hiciera el 
•efecto que se cree que hará; y mi venida aquí, aunque la puse 
-al Duque tres veces en consideración, por lo que podía suceder 
en Frisa ausentándome della; escríbenme que está pacífica, y 



193 

que no lo está el conde de Obrende: sepa Y. M. que lo estará 
mucho más agora que ha sido Dios servido de darme gracia de 
haber concertado y concluido aquel grandísimo pleito de los Se- 
ñen y Butendistres que há tantos años que dura, y no pudieron 
acabar Jorge Jinque, condes de Burén, Aramberge y Mege 
que han tenido cargo de negociarle como le he tenido yo por 
vacancia : plega á Nuestro Señor que sea parte para que se re- 
suelva V. M. y me haga merced en mis dias, porque si la pro- 
longa, digo sin falta, que verná á tiempo que no la agradeceré 
á V. M., cuya sacra católica Real persona Dios guarde por los 
años que conviene á toda la cristiandad y á sus muy humildes 
criados y vasallos. Del Campo sobre Harlem, primer dia de 
Abril de 1573. — S. C. R. M. — De V. M. muy humilde criado y 
vasallo, Gaspar de Robles. — Tiene su rúbrica, 
iííodre: A la S. C. R. M., el Rey, nuestro señor. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE DON FAOBIQUE Á SU EXCELENCIA, FECHA DEL CAMPO SOBRE 
HABLEM, i. 10 DE ABBIL DE 1573, PASA ENVIAB L SU MAJESTAD. 

(Archivo general de Simaocas.— Estada— Legajo 556.) 

limo, y Exorno. Sr.: De dos días á esta parte he tenido aviso 
por muchas Tías que los rebeldes hacían gran fuerza en armar 
navios para venir á socorrer esta villa, y combatir con nuestra 
armada en caso que se lo quisiese estorbar; y la relación que to- 
dos me han hecho era, que los herejes armaban hasta en número 
de 140 bajeles, algunos bien en orden, y los demás no tanto; 
y que la mayor parte de ellos iban llenos de gente que les man- 
daban ir á servir por fuerza, por no tener otro género de solda- 
dos para servirse; y casi todas las personas que me referían esto 
me han dicho que, sin falta, para mañana, que es viernes, 10 
de éste, vernian los enemigos á acometernos; con esta nueva 
hice dar gran priesa á levantar el fuerte para ponerle en defensa, 

Tomo LXXV. |:J 



194 

y meter en él artillería y municiones y su guarnición, porque 
el armada quedase desembarazada de aquella guardia, y tuviese 
toda su gente en los navios, para poder acudir también en orden, 
como está, donde fuese más necesario; y díme también tan 
buena priesa á esto, que anoche quedó todo proveido, aunque 
con trabajo de la infantería española, que por no haber llegado 
la borgoñona fué menester repartirla en tantas partes, que no 
se ha podido mudar la guardia esta noche; y hoy muy tem- 
prano me envió á decir el Conde, desde el armada, como se 
habían descubierto desde sus navios hasta 50 velas de los 
enemigos, que venian hacia él, que me advertia dé eUo, y de 
que se quedaba poniendo á punto para aguardarles y com- 
batir con ellos aunque fuesen 200 navios, si le daban ocasión 
ó tentaban de hacer el socorro. 

Entendido esto, mandé apercibir toda la gente, y ordené á 
D. Pedro de Velasco y á D. Pedro Henriquez que con ,250 arca- 
buceros y 50 picas españolas se fuesen derechos al fuerte, y á 
Huyder que llevase allá 150 valones de los de Capres por un 
camino que para este efecto he hecho hacer, después que se co- 
menzó el fuerte, por el cual va la gente desde este cuartel allá 
á pié enjuto; y porque desde el día que tuve nueva que los 
enemigos querían tentar de socorrer esta villa, me he persuadido 
que su designio seria hacerlo por él cuartel de los alemanes, 
valiéndose de la comodidad de la Spava, que es el mejor 
camino que tienen , sospeché que lo habían de emprender por 
allí, y que de la villa saldría gente á trabar escaramuza con la 
nuestra, por dar inpedimento á nuestros soldados en las trin- 
cheas, para mientras se ocupaban en aquello meter con bar- 
quillas su vitualla por el rio ; envié luego á avisar á los Coro- 
neles que tuviesen su'gente apercebida, y al capitán Craso que 
con sus españoles y los valones de Mondragon estuviesen 
sobre sí, para resistir á los que saliesen de la villa, y para acudir 
al rio, si por allí viesen que los enemigos querían hacer entrada; 
y ni más ni menos ordené que luego viniesen á aquel cuartel 
las tres compañías de arcabuceros á caballo, valones, que están 
alojadas en Amstradam; y la compañía de Aurelio que por e^lii 



195 

Sospéchala habla hecho venir anteayer, desde fienemíck, donde 
estala demás caballería, á alojar con estos arcabuceros, para que 
toda esta caballería, en caso que los enemigos saliesen por allí, 
hiciesen^ espaldas y diesen calor á los alemanes, y cerrasen con 
los herejes si se alargaban de su muralla: después de haber 
hecho estas provisiones , porque á aquella hora no podía yo ir 
allá por convenir mi presencia aquí para, ordenar otras muchas 
cosas; por estar con el pecho más asosegado, mandé á Julián 
que fuese allá, el cual llegó á tiempo que ya los enemigos sa- 
lían de la villa por ambas partes de la ribera; y por la misma 
ribera con 16 charrúas armadas, á lo que se puede entender, 
con designio de romper el puente que tengo sobre la dicha 
ribera, y salir con aquellos navios á juntarse con su armada, 
y dejar aquel paso abierto para entrar por él. 

Nuestros soldados salieron á recibir á los rebeldes, que serian 
más de 1.509, sin los que venían en las barcas , y trabaron con 
ellos una muy buena escaramuza , á la cual acudió nuestra ca- 
ballería y cargaron todos sobre los enemigos, siguiéndoles y 
matando en ellos hasta el foso de la villa; la infantería revolvió 
luego sobre la ribera, y dio tanta priesa á los que venían en las 16 
charrúas que las hicieron retirar, dejando perdidas dos de ellas 
que venían en la vanguardia, en las cuales se mató y ahogó á 
cuantos en ellas venían , y se les ganaron las dos piezas de 
bronce que ellos habían tomado á los alemanes cuando hicieron 
la salida, y otras 10 de hierro. Y. E. se asegure que llevaron 
por esta parte una muy buena mano: yo llegué allá casi al 
tiempo que se acababa la facción, porque después de haber 
enviado á Julián á los alemanes , y á Billí y Gogni al fuerte, y 
dejando orden en las trincheas , hice dar tanta priesa á los 
borgoñones que habían partido esta mañana de Esparamdam, 
que llegaron á tiempo que pude enviar las dos banderas de ellas 
al fnerte con Monsieur de la Mota, y yo con las otras tres me 
encaminé en seguimiento de Julián, al cual hallé que ya reti- 
raba la gente á nuestras trincheas. 

La armada de los enemigos en este tiempo se vino siempre 
mejorando y mostrando más número de navios, tanto que hubo 



196 

quien contó hasta 108, los cuales vinieron caminando hacia nues- 
tra armada : el Conde , como los vio cerca, salió á ellos con toda 
la suya bien en orden; y como los enemigos le vieron venir con 
determinación de combatir, le volvieron las espaldas: los núes 
tros los siguieron buen rato tirándoles mucha artillería, y como 
les vio huir paró un poco, y luego tomó la vuelta del fuerte 
viendo que los herejes se iban; los cuales, como reconocieron 
que nuestra armada se volvía, tomaron otra vez á revolver 
sobre ella, y el Conde otra vez les acometió, y ellos volvieron á 
huir; y con esto el Conde vino á surgir, ya que quería anoche- 
cer, con todos sus navios debajo del fuerte, habiendo echado á 
fondo un navio de los herejes, al cual hizo pegar fuego; y demás 
de esto es imposible que no hayan rescibido sus navios muy gran 
daño, porque nuestra armada les siguió gran rato y les tiró 
mucha artillería. Mientras esto pasaba en la mar, no contentos 
los de dentro del suceso que habían tenido en el cuartel de loa 
alemanes, salieron hacia la parte del fuerte gran golpe de 
gente por tierra, y dos barcas con artillería por el canal, dere- 
chos á ponerse en un sitio que desde ayer tenia yo reconocido, 
para hacer un fuerte que nos será de mucho servicio y gran 
importancia; y esta mañana había encargado á la Mota que lo 
hiciese, el cual, como vio á los enemigos apoderados dól deter- 
minó ganársele, y sacando g^nte de nuestro fuerte se fué para 
olios y comenzó la escaramuza , y luego cerró con los rebeldes y 
les hizo dejar el sitio, en el cual puso mano á labrar á la misma 
hora, de manera que espero le terna mañana en defensa, que 
nos hará harto provecho para acabar de sitiar del todo esta 
plaza. En esta escaramuza recibieron también daño los enemi- 
gos, y les siguieron los nuestros hasta sus puertas: dícenme que 
se señalaron bien los borgoñones de las dos banderas que envié 
al fuerte; y, cierto, á mí me parece gente de servicio. También 
tocaron arma de nuestras trincheas á los de dentro, de manera 
que en un mismo tiempo so veía combatir esta villa por todas 
cuatro partes; y las dos armadas en la mar, cierto, ha sido uno 
de los más lucidos días que jamás se han visto, y tengo por 
cierto, que con el suceso de hoy se quebrarán las esperanzas 



197 

que estos traidores tenían en su socorro; y espero en Dios que 
ha de durar esto menos dias de los que se pensó, porque demás 
que las señales que se han visto muestran la necesidad que 
tienen , lo que se platica por todo el país es que no tienen que 
comer, y aunque un qiucbacho que se tomó hoy en las charrúas 
dice que tienen pan para tres semanas ; pero no puede ser por- 
que el pan que hoy se tomó en las charrúas era muy chico, 
negro y casi todo de avena. 

Por lo que han emprendido hoy á hacer los enemigos, me he 
confirmado en mi opinión, que por ninguna parte tienen ellos 
mejor comodidad para socorrer la villa que por la espalda; y 
para estorbárselo del todo , he hecho comenzar un fuerte de la 
otra parte de la ribera, enfrente de la trinchea de los alema- 
nes, y pegado con el puente que está en la misma ribera: qué- 
dase labrando en él, y trabajarse há toda esta noche, para que 
mimana, placiendo á Dios, por todo el dia esté en defensa; meteré 
en él dos piezas gruesas, que nó dejarán pasar en todo el rio 
un pájaro , así de los que probasen á salir de la villa, como de 
los que^quisiesen entrar en ella; y con esto quedará asegurado 
aquel paso, y el cuartel de los alemanes mucho más fuerte. 

La armada de los enemigos se tiró, á lo que pareció, á Ams- 
teden, y esto me ha hecho pensar que por aquel camino podrian 
tentar lo que dicen algunos avisos que tengo, que cuando estos 
traidores se vean desesperados del socorro, tienen resuelto 
desembarcar gente de su armada que acometa por las espaldas 
al alojamiento de los alemanes, y á un mismo tiempo tener 
concertado con los de la villa, que salgan á dar en ellos por la 
frente, y caiga el que quisiese atravesar por allí y salirse del 
lagar. Para esto he dejado toda la gente apercebida y con bue- 
nas guardias , y he hecho enviar caballos que estén toda la 
noche sobre su armada, para que en haciendo algún movimiento 
de desembarcar gente avisen de ello, y acuda toda aquella 
caballería á aquel cuartel; donde también acudirán tres bande- 
rá,s de Pouviler , con las cuales y con las tres banderas de bor- 
goñones que hoy he alojado allí, me parece que queda aquello 
bien proveido, y más con el ánimo que ha cobrado la gente con 



198 

el suceso de hoy; y si los herejes se atreven á tentar este 
designo, confío en Dios que les saldrá al revés: al Maestre de 
campo Julián he dejado allá esta noche, y yo me he venido á 
dar orden en lo que acá se ofreciese y para proveer á la armada 
y fuerte de lo que hubieren menester; si mañana no mé lo 
estorban otros negocios, pienso volverme donde he estado hoy, 
por que allí es donde me parece que es menester acudir ahora 
con el mayor esfuerzo , no descuidándose con lo demás. 

Los españoles tienen muy gran necesidad , y ahora les cre- 
cerá porque les crece el trabajo; también vienen los borgoñones 
pidiendo dinero, y todo el resto del ejército me lo pide: suplico 
á V. E. mande proveer en ello, porque de otra manera será 
imposible tener á esta g^nte junta, como conviene tenerla, 
ahora más que nunca, para lo que se trae entre manos. 

£1 contador Mendíbil avisa de las cosas que son necesarias, 
y no se pueden excusar de presente en la artillería; Y. E. mande 
que se provean luego porque acá hacen muy gran falta. 

Ayer recibí la carta que V. E. fué servido responder al des- 
pacho que llevó el Contralor del artillería: Francisco Hernández 
será testigo del poco lugar que he tenido para despacharle des- 
pués que vino: hacerlo hé en pudiendo tener una hora de tiempo. 
Guarde Nuestro Señor y acreciente la lima, y Excma. persona 
de y. E., como yo deseo. Del campo sobrede Harlem, á 9 de 
Abril de 1573. — «El conde de Bossu se gobernó ayer muy pru- 
dentemente y como hombre de mucho ánimo. — Ilustrísímo y 
Excmo. Sr. — Besa la mano á V. E. su obediente hijo, D. Fadrí- 
que de Toledo. — Los de la villa hicieron hacer todo lo que huma- 
namente podian hacer los mejores soldados del mundo; esta carta 
se escribió anoche, porque la ordené estando haciendo el fuerte, 
y de cansado no la pude ñrmar hasta hoy ^.» 



I 1,0 entrecomado es de mano de D. Fadríque. 



199 



COPIA 

OK CAPÍTULO DE CABTA DEL DUQUE DE ALBA L ZATAS, FECHA 

k 16 DE ABRIL DE 1573. 

( Archivo general de Simancas.— Estado.» Legajo 556. ) 

Yo escribo á S. M. en dos cartas lo que vuestra merced verá: 
quedo con muy grande escrúpulo de que no píense, quien 
Tiere la una y la una, que doy descargo, que de S. M. yo estoy 
satisfecho, porque me conoce y sabe de la manera que he ca- 
minado desde que nací. A mí me ha escocido tanto ver el ca* 
mino por donde estos quieren llevar á S. M., que como hombre 
que les he mirado muy atentamente, sé muy bien el fin con 
que lo hacen; y si no^ fuera en ello más que el negocio del Rey, 
yo me sufriera hasta poder hablar á S. M. ; pero va el de Dios, 
y aunque ^ sabe mejor que nadie los medios por donde lo ha 
de guiar, yo sé, cierto, que me castigará muy duramente si no 
dijera lo que entiendo: con que he cumplido con ambas obliga- 
ciones. En aquel papel conviene poner tal recaudo, que en nin- 
gún tiempo parezca ni pueda venir á noticia de los allí nombra- 
dos que S. M. lo haya sabido sin haberles hecho cortar las cabe« 
zas; pero diga vuestra merced á S. M. que sea cierto, que hasta 
que aquéllos, y aun otros que hay en sus Consejos, sean muer- 
tos ó separados de su servicio, donde no tengan autoridadi 
S. M. no tendrá aquí cosa de cuantas 'quisiera. 

Otro capitulo de Albornoz^ de la misma data. 

Por la cuenta que á Dios tengo de dar, juro & vuestra mer- 
ced^ que si no sé mira muy bien mirado á las manos á algunos 
Gentiles-hombres , que van procurando de dar con el negocio 
de Dios y del Rey en las paredes , nos hemos de ver en trabajo. 
Bien sé que no son eUos tan poderosos que puedan salir con 
ello; pero, por nuestros pecados, podríales Dios dar el poder. El 



200 

consuegro de Hopperas se hizo prender, y ahora está sir- 
viendo de consejero al de Orange; su yerno entregó el castillo 
de la Gande á los rebeldes; y por hacer del buen vasallo, envió 
á pedir socorro, y dentro de tres horas que le pidió, llegó Val- 
des ,con 300 arcabuceros españoles , y ya la tenia entregada, 
porque á un mismo tiempo salió el mensajero á pedir el socorro 
y entraron los rebeldes en el castillo, pudiéndolo defender tres- 
cientos días y aún años contra los que se le iban á tomar. Pero 
entre los papeles que se tomaron al Secretario del príncipe de 
Orange, hay cartas del yerno por donde se ve bien que el_ ne- 
gocio estaba ya acordado. Pues quien desta manera es intere- 
sado, no debería ser creido, y quizá tflgun dia hablaré yo á 
vuestra merced más largo; y esto baste por ahora, y aun me 
pesa de haber dicho tanto, ó, á lo menos, de hallar tanto que 
decir. 

RELACIÓN 

DE LO SUCEDIDO EN LOS ESTADOS DE FLANDES, DESDE LOS 24 
DE MARZO HASTA LOS 26 DE ABRIL DE 1573. 

(Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

1 Después de la mano y rota que dio el conde de Bossu en 
mar y en tierra á los enemigos que habian comenzado á hacer un 
fuerte sobre el dique de Amstradam, por el cual se iba al cam- 
po, vino aviso *, por cartas escritas del en 27 de Marzo, como 
habiendo ido los más Oficiales de los alemanes á negociar con 
el Sr. D. Fadrique al cuartel de los españoles, desde el cual 
hay al de los dichos alemanes y valones más de una leg^ua de 
camino, salieron á los 25 más de 2.000 soldados de Harlem, y 
llegaron tan determinadamente á las trincheas de los dichos 
alemanes, que se las ganaron, desamparándolas ellos y aun Iob 



i Al margen y de distinta letra: «t7 Marzo 1678. Cómo salieron de Harlem 
1.000 soldados á nuestro campo y le hicieron algún dafio. » 
s Al margen y de distinta letra : cOtros avisos y nuevas.* 



201 

cuarteles, por IO0 cuales pasaron los enemigos de parte á parte, 
no hallando, como se dice, ningpina resistencia, matando dellos 
más de 400, aunque otros dicen que fueron más de 600 los 
muertos, sin los heridos, que fueron muchos, y algunos valones, 
los cuales hicieron poca resistencia; y habiendo durado esta 
borrasca más de una hora, se retiraron los enemigos sin recibir 
ningún daño dentro de la villa, llevándose ocho 6 nueve ban- 
deras, las cuales pusieron luego sobre la muralla, y cinco ó 
seis pecezuelas de bronce de campaña que tenian los alemanes 
por defensa de sus trincheas, habiendo pegado fuego en los 
cuartelcfB y roto mucha botas de cerveza y algunas de vino 
que había en ellos, y llevándose algunos vivanderos, sin los 
que los mataran. 

A loa 2 de Abril vino aviso, por cartas de Nimega, como 
á 31 de Marzo pasaron por aquella villa los 1.000 arcabuceros 
borgoñones que ahora se han levantado, y que pasaban al 
campo, y que del habian escrito que el conde de Bossu habia 
acabado de romper el dique, y hecho camino por él y pasado 
con poco menos de 40 bajeles á la mar y rias de Harlem, donde 
tenían los enemigos sus bajeles, que eran menos en número, á 
los cuales iba dando caza, retirándose y huyéndose ellos, y que 
iban en su alcance por el canal que va á la vuelta de Leyden, 
7 que hasta entonces no se sabia que hubiesen los nuestros 
alcanzado ninguno, y que ochocientos pasos de Harlem comen- 
zaban á hacer los nuestros, hacia un lugar llamado Gergeo, un 
fuerte, en cuya fortificación y defensa asiste el Maestre de 
campo Julián Romero con 400 españoles, el cual dicen que 
aprovechará mucho para estorbar que no entren á los enemigos 
vituallas, aunque algunos dicen que no servirla éste sólo para 
quitarlas totalmente, y que para conseguir este efecto habia 
otros dos sitios mejores que el que se ha elegido para levantar 
este fuerte, los cuales dicen que los habrán de fortificar también. 

A los 3 se escribió de Nímega, como habia venido aviso que 
los de la villa de Leyden no habian querido dejar entrar algu- 
nos de los del príncipe de Orange, y que qaerian tratar con 
S. M. y reducirse si supiesen cierto que no serian maltratados; 



202 

7 que así se comenzaba i tratar aigcn acordio con ellos, ha- 
ciendo más guerra la mala opinión y temor que todos los natu- 
rales han concebido de loe tratamientos pasados y presentes, 
qae los mismos enemigos que tienen las armas en las mano?, 
el cual principal y grande inconveniente, como cesase el reme- 
dio de los males que quedan, se haria mucho más fácil y breve. 

A los mismos 3 se tuvo aviso como cinco compaña y 300 
caballos de los enemigos, con dos ó tres piezas de artillería, 
habían ido á tomar el fuerte que Monsieur de Hierges habia 
hecho á Rancway sobre el Rin, junto á Burén y Vich, en el cual 
estaban 300 soldados alemanes y valones, y luego el dicho de 
Hierges partió con los 1 .000 borgoñones altos que ya marchaban 
hacia el campo, los cuales habian llegado tres días antes á Ni- 
mega, como se dice arriba, y con 340 mosqueteros escandes; y 
í\xi á tan buen tiempo la ida del socorro, que ya los enemigos ha- 
bian tomado una iglesia que estaba delante del dicho fuerte, el 
cual también se perdiera, porque no tenian vituallas los que le 
guardaban; y entendiendo los enemigos la gente que iba á so- 
correrle, y que se acercaban, no los quisieron aguardar, y así 
se retiraron y huyeron ,* lo cual ha sido una muy buena obra, 
porque si los enemigos tomaran el dicho fuerte, nuestro campo 
padeciera mucho por ser el paso más principal é importante 
por donde va á él lo más necesario tocante á vituallas y otras 
comodidades, y así se cree se pondrá mejor recaudo en la guar- 
dia del dicho fuerte. 

A los 6 vino aviso que el conde de Bossu habia tomado siete 
ú ocho barcas grandes, cargadas de vituallas, que iban á entrar 
en Harlem , y que quedaron sin hacer el paso de aquella mar, 
por lo cual comenzaran presto á tener necesidad los soldados 
que estaban dentro; y así se entiende que comenzaran á tratar 
de desamparar la villa y ponerse en salvo, aunque se espera 
que también se les cerrará el paso, que seria de grandísima im- 
portancia privar al príncipe de Orange de esta gente , que es la 
mejor que tiene. El cual aviso, después no se ha confirmado ni 
tampoco el de Ley den; antes, vino á los 8, que el príncipe de 
Orange venia á socorrer á Harlem con 100 velas que juntaban 



203 

en la Exclusa, Leyden y Delft, aunqne^se entendía qae serian 
de poco efecto por estar mal armadas; y nuestra armada, aun* 
qae en menor número , con mucha gente y bien artillada, y 
que para estar más segura aguardábanlos 1.000 borgoñónes 
altos para poner en ella 500, y que los de dentro de Harlem no 
hacían ya las bravatas que solían, y que tiraban muy poco por 
no gastar la pólvora de valde, aunque sabían que habían 
muerto en las trincheas á dos Capitanes españoles, uno de los 
YÍejos, que se llamaba D. Esteban de Quesada, y otro de los 
Doevos , y que decían algunos que cuando menos catasen se 
saldrían los de la guarnición y se pondrían en salvo; y que sí 
todos ellos acudiesen al cuartel de los alemanes ó de los valo- 
nes, que ellos se harían camino por estar los cuarteles alojados 
de manera que se pasaba alguna distancia de tiempo, por mu- 
cha priesa que se diesen á querer los del un cuartel ayudar á los 
otros , aunque dicen que ha dicho el Sr. D« Fadrique que no se 
le ha de escapar hombre, lo cual plegué á Dios que así sea, 
porque seria de mucho efecto para facilitar lo que queda; y que 
los nuestros atendían con diligencia á trabajar en los fuertes que 
se hacían á las bocas y pasos por donde solían entrar y salir 
de Harlem, con los cuales estaría de veras cercada aquella ví- 
Da, siendo estos fuertes los que dijeron algunos, que no fueron 
creídos al principio, del cerco que convenía hacerse tarde ó 
temprano, mayormente después que entró la mucha gente que 
defendió los primeros asaltos. 

A los 7 de Abril, en la noche, salieron de Bomel hasta 400 
soldados y algunos caballos , y llegando al amanecer á un vi- 
llaje grande que está tres leg^uas desta villa de Belduque que se 
llama Longuestat, y á poco más de una legua del camino para 
ir desde ella á Amberes, dieron sobre los soldados valones (que 
eran hasta otros 400), y por cabeza dellos el capitán Haro, por 
orden del señor duque de Alba, que había llegado aquella 
noche de tomar dos castillos que tenían ocupados los enemigos, 
los cuales habian venido allí antes al dicho efecto ; y por guarda 
y seguridad de aquel paso y camino y contorno, y tomándolos 
desciiidados^ habiéndose quitado las centinelas después que 



204 

amaneció, que no pudiendo los nuestros tomar á tiempo sus 
armas y juntarse, llegando los unos y otros á las manos, que- 
daron de ambas partes muchos heridos y muertos, y fueron 
forzados algunos de los nuestros á retirarse, y parte dellos sin 
armas á la iglesia, por no tener lugar de tomarlas, haciéndose 
fuertes en ella, de la cual, saliendo el dicho capitán Haro con 
algunos dellos para dar una carga á los enemigos, quedó é] 
herido de un arcabuzazo, del cual después han dicho que es 
muerto, y habiendo acudido á la villa de Belduque á pedir so- 
corro al Gobernador, les envió 400 alemanes de los que están 
en ella de guarnición, los cuales, habiendo llegado, hallaron 
que los enemigos se habían retirado aquella mañana temiendo 
el dicho socorro ; y llevando algunos prisioneros que los nues- 
tros habian tomado, quedando por muertos y heridos de los 
enemigos más que de los nuestros; y es cosa de compasión. el 
daño y grande embarazo que ha hecho y hace este Bomel, por 
las continuas salidas, correrías y presas que hacen en todos 
estos contornos los soldados que están en él , mayormente em- 
barazando el paso desde Amberes á Nimega, y aun de Nimega 
al campo, tanto, que no puede ir ni venir dinero, ni vituallas, ni 
municiones que no sea con escolta, y grande, y á muchos pasa- 
jeros cogen, y matan algunos; y todos los españoles, viéndose 
cada dia más el grande inconveniente que ha sido haber deja- 
do este tropiezo en parte y paso que convenia tenerle tan 
llano y seguro, y que con grandísima facilidad se hubiera hecho 
al principio, después del saco de Malinas, con sólo caminar el 
ejército su camino, corto y derecho, la vuelta de Zutphen, bas- 
tando sola la vista del dicho campo para que desamparasen 
aquella villa los enemigos que estaban en ella, como se sabe 
cierto que lo habian de hacer. 

Por cartas del campo se ha tenido aviso como á los 9, la 
armada que el príncipe de Orange ha hecho aderezar en Delft 
y Leyden, de número de 100 velas, pero muy mal armadas de 
artillería y gente, vino para socorrer la villa de Harlem, y es- 
tando Monsieur de Bossu con nuestra armada junto á los fuer- 
tes, escaramuzaron y se cañonearon desde medio dia hasta el 



205 

anochecer sin hacerse efecto que importase, habiendo los núes* 
tros echado á fondo nna nave de los enemigos, los cnales, 
Tiendo no poder socorrer la villa, se volvieron adonde habian 
salido, j mientras duraba lo de arriba dicho, salieron de Har- 
lem ocho bajeles armados con intención de venir á romper 
cierto puente que los nuestros tienen hecho sobre otro rio que 
Ta á la dicha villa de Harlem, junto al cuartel de los alemanes, 
por donde pensaban tener el dicho socorro; y habiendo sobre él 
y al derredor buena guarda de arcabuceros españoles y valones, 
se dieron tan buena mana, que tomaron dos bajeles de los 
dichos ocho, matando todos los que iban en ellos, y recobrando 
dos piezas de artillería de las que se perdieron el otro dia en las 
tríncheas de los alemanes, que ha sido buena nueva, y se dice 
que dentro de la tierra no hay vituallas para diez ó doce dias, 
y que así, no pudiendo el enemigo meter en ella el socorro que 
pretende, que la tierra será presto nuestra, lo cual plegué á 
Dios que sea así como ya es menester , y se entiende que el 
enemigo procuraba otra vez de venir para quererla socorrer, 
pero que los nuestros están muy determinados para defenderles 
el paso. 

COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQUE DE ALBA Á SU MAJESTAD, FECHA EN NIHEOA 

X 17 DE ABRIL DE 1573. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 556). 

* Siendo la voluntad de Y. M. pasar adelante este verano con 
la armada de la Liga, no terne que .decir en ésta más de que, 
pues V. M. lo hace, terna por cierto es lo que conviene ásu 
servicio; pero lo que me ocurre sobre la jomada, no dejaré de 
decirlo á Y. M. 

Yistas las prevenciones que el Turco tiene hechas para salir 



A AI margen : c Parecer de lo que debe hacer D. Juan.» 



206 

su armada 9 no se puede dudar que haya de ser fuerte, y se 
puede tener por cierto, que asimismo terna hechas por tierra 
las prevenciones necesarias, de manera que yo no me puedo 
persuadir que el Sr. D. Juan pueda hacer empresa ninguna; 
las causas para esto yo no las diré á Y . M. , pues las tiene en- 
tendidas mucho mejor que nadie. Que es imposible que un 
campo igual con otro, ni una armada igual con otra, puedan 
hacer empresa otra que defender cada uno lo que le toca ó venir 
á batalla. El defender lo que le toca á cada una de las partes, 
esto tengo por cosa muy llana que ambas armadas lo harán. 
El venir á batalla sobre esta defensa, podria ser que se viniese 
á ello; lo cual seria de tan grandísima desventaja para Y. M., 
como se ha visto por lo pasado. Que en ganalla no se gana 
más que quitar al enemigo, por un verano, el no estar tan 
fuerte como lo están Y. H. y sus coligados, y Y. M. aventura, 
perdiendo (lo que Dios no permita), toda Italia: siendo tan des- 
igual lo que se pone á la pérdida con lo que se gana en la 
ganancia, es mucho de mirar cómo se procede en este negocio, 
y por esto seria de parecer que V. M. enviase i mandar al Señor 
D, Juan precisamenUy que por ninguna cosa de la tierra no 
combata voluntariamente. Si fuere menester alguna cosa de los 
coligados, que pruebe todas las otras vías y formas que pudiere 
habpr en el mundo para socorrerlo y defenderlo sin venir á la 
jornada, que para esto han de ser las buenas cabezas, para 
buscar los expedientes á estas cosas, que ir á dar con la ca- 
beza en el enemigo, no hay nadie que no lo sepa hacer. £1 
Sr. D. Juan es mozo, y su oñcio y lo que debe hacer un hom- 
bre de su edad es combatir, y si no lo hiciere, no cumpliría con 
su edad. Es de Y. M. el remediar esto, y así suplico yo á V. M. 
que con grandísimo rigor vaya á la mano en ello y le ponga 
freno tal que no le deje salir de lo que Y. M. manda. 

También he visto la instancia que Y. M. hace para que el 
Emperador condescienda á entrar en esta Liga: yo suplico 
á Y. M. mire mucho en esto lo que hace, y mire que al Empe- 
rador le conviene muy mucho la tregua, si la puede pasar 
adelante con el Turco, y que mire Y. M. que esta Liga no puede 



207 

dnrar mucho, porque con yenecianos es imposible , aunque ten- 
gan buena voluntad, que puedan durar al gasto, y que al Em- 
perador se le haría- muy mal tiro en hacerle dejar lo que le con- 
TÍene por cosa que no ha de durar; y también á V. M. quedaría á 
cuestas la queja del Emperador, y atarse Y. M. con un nudo 
tan fuerte, como tener metido al Emperador en esta Liga, para 
DO poder salirse V. M. cuando le pareciere convenir á sus nego- 
cios, y á y. M. le quedaria á cuestas la queja del Emperador, 
como tengo dicho, y el sostenerle forzosamente, y haberle de 
ayudar con grandes sumas de dinero, que cuando hiciere esta 
ayuda por S. M. será muy bien hecho, pero cargárselo por 
obligación como seria esto, no sé si convendría á su servicio; y 
nanea podría Y. M« jamás socorrer con tan grandes sumas que 
llegaren á la queja. A mí nunca me salen de la cabeza los ne- 
gocios de Y. M., á quien suplico perdone piis impertinencias, 
pues la causa de decirlas es la que tengo dicha. — Nuestro Se- 
ñor, etc. De Nimega á 16 de Abril de 1573. 

Bn la cárpela dice: De Nimega á S. M., 1573. Del duque de 
Alba, á 17 de Abril. Recibida el 7 de Mayo. 

Ik letra de Zayas: Contiene lo que le parece habia de hacer 
el Sr. D. Juan, pero aun no-sabia que fuese rota la Liga, que 
no sé cómo tardó tanto en llegar allá el aviso. 



COPIA DE CARTA DESCIFRADA 



\ 

• 



DB DON FADBIQUE DE TOLEDO AL DUQUE, MI SENOB, DEL CAMPO 
DE SU MAJESTAD SOBRE HABLEM, Á 7 DB MAYO DE 1573, 

PABA BNVIAB L SU MAJESTAD. 

(Archivo general de Simaaca8.^E8tado.— Legajo 656.) 

limo, y Excmo. Sr.: Esta mañana tuve aviso que los rebol* 
des se habían apoderado del dique , que está entre Amstradaip 
y Oudeckerke, que es el' camino derecho desde Utrech á Ams- 
tradam, y que se estaban fortíñcando allí á gran furia; y luego 



208 

le tuv6 así como desde el dicho dique habían pasado á ocupar 
y se fortificaban en el que Tiene desde Muyden á Amstradam, 
que es el camino que se hace de la dicha Amstradam á Nardem, 
de manera que con esto yenian á cerrar los dos caminos por 
donde ^ «r Tiene la TÍctualla á este ejército: dejo considerar á 
V. E. en el aprieto que me pondría esta noeTa, pues está claro 
que no echando de allí los enemigos, fuera esfuerzo leyantarme 
de sobre esta Tilla por falta de mantenimientos»; y porque 
entendí que los rebeldes que habian ido á hacer este efecto 
eran de los desta armada, y que por el Harlemmar habian 
pasado anoche con hasta 50 ó 60 nayíos de los que aquí tenían 
á hacer la dicha facción, viendo las cosas en tal estado, y que 
ora necesario breve remedio , me estaba preparando para esta 
noche tener mi armada apercibida y bien proveída de gente, 
para con ella dar al amanecer sobre la parte de la suya que 
aquí ha quedado, aunque parece que era imposible poder romper 
los unos sin que fuesen ayudados de los otros, por no estar más 
de legua y media distantes; pero la necesidad en que me TÍa, 
me hacia posponer todas estas dificultades por el remedio, el 
cual pareció más cierto en esta manera que por ninguna otra 
vía: andando tratando esto y juntando la gente que para ello 
había de ir, me vino nueva como los de Amstradam (que habian 
ido sobre los enemigos con las dos banderas que tienen de 
burgueses de la Tilla) les habian ganado ambos sitios, de que 
se habian apoderado en los dichos diques, y degollado más de 
300 de los herejes, y tomádoles siete naTÍos que en ellos había; 
lo cual dicen que les subcedíó ínás fácilmente porque al tiempo 
que los de Amstradam les acometieron, acertaron * «á asomar 
por las espaldas las siete banderas de gastadores que vienen á 
este ejército, que salían de Wesop, y los rebeldes, entendiendo 
que eran soldados y que los habian tomado en medio, perdie- 
ron el ánimo y se pusieron en huida: ha sido obra de Dios, á 
quien se deben las gracias dello. Y. E. se asegure que este 



< Todo lo que está eotre cornado, se halla en cifra y descifrado al margen. 
« ídem id. 



20S 

negocio me tenia en tanto cuidado, que me habia puesto en 
condición todo lo que aquí tengo entre manos. Mire Y. E. qué 
país es éste y qué cosa es tratar con diques, los cuales son tan* 
tos y por tantas partes, que es imposible que yo los pueda 
guardar y tener cerrada la villa con dos tantos de gente de la 
que tengo; y así. suplico á Y. E., que por un sólo Dios, que ó 
del regimiento de Hierges 6 del de su hermano, se me envíen 
cuatro ó cinco banderas que poder ocupar en la guardia de los 
diques, porque de otra manera cada dia me darán estos sobre- 
saltos, y alguna vez de manera que me pongan en muy gran 
aprieto: yo he enviado á Monsieur de Gogni á reconocerlo todo 
y á ver en qné partes se podrán hacer algunos reductos ó fuer- 
tes con que asegurar dichos diques: Y. E. me haga merced de 
esforzarse á proveerme de gente para meter en ellos, porque yo 
no la tengo en ninguna manera , si no es abriendo el asedio á 
esta villa.» Esta mafiana recibí la carta de Y. E., de 4 des te; si 
algo hay que responder satisfaré mañana. — Nuestro Señor la 
urna, y Excma. persona de vuestra merced guarde como yo 
deseo. Del campo de Harlem á 7 de Mayo de 1573. 

FLANDES. 

LO QUE HA SUCEDIDO DESDE 22 DE ABBIL HASTA 18 DE MAYO. 

[Colección del Sr. D. Francisco de Zabalburu.) 

^ Por cartas de Nimega de 22, se entendió que de Harlem 
salieron algún número de soldados , y que acometieron uno de 
nuestros fuertes que estaba cerca del agua, y que los que le 
guardaban, debiendo ser pocos, le desampararon, y así le ga- 
naron los enemigos y le hallaron razonablemente .proveído de 
lo necesario; y aunque pensaba que volverian los nuestros 
luego á recobrarlo, ha venido aviso del campo, por cartas de 28, 
que los enemigos siempre le tenían por suyo, y que le habían 



< Al margen: «Avisos de loqae va sucediendo en lo de Harlem.» 
Tomo LXXV. 14 



210 

fortificado; y que á los 23 se apareció & nuestra armada la 
enemiga, y que intentó de socorrer la tierra, mas que no hizo 
efecto ningano y se retiró á un cuarto de legua de la nuestra, 
á vista y y que se estará allí por parescerle estorbará para poder 
ganar la villa,- y que habiau comenzado la gente della, á la 
parte donde iban, á hacer un fuerte, y que sacaban artillería de 
un bajel para ponerla en él ; y que la causa de hacer el dicho 
fuerte es que, como los enemigos quieren estar con su armada 
á vista de la nuestra, y tan cerca, que se temen que no vaya á 
dar sobre ella; y así, para mejor asegurarse , quieren tener con 
que la defender desde tierra, como la nuestra tiene sus fuertes 
que la defienden y ofenden la enemiga. 

Por cartas de 26, 27 y 28 se escribe del campo y de Nimegá, 
que habiendo salido mucha cantidad de gente de Harlem con 
tablones y otros aparejos para fortificar sus fuertes, dieron sobre 
ellos los nuestros, y que se los hicieron dejar, y los hicieron 
entrar en la tierra, y tomaron un prisionero, el cual dijo que 
los de dentro no tenían falta de victuallas, sino de pólvora, 
que se les va acabando; y que así, en confirmación desto, 
dos dias después se descubrió como los enemigos de fuera envia- 
ban en la villa, por cierta parte, que los nuestros no guarda- 
ban con una barca algunos saquillos de pólvora, y que se pro- 
cura de remediarlo, y que se les dará algunos asaltos falsos 
para que más presto acaben la pólvora; y que habiendo el 
Sr. D. Fadrique mandado dar á los 25 un asalto falso por el 
efecto dicho de disminuirles la munición, que los de dentro 
respondieron á ét con muchos arcabuzazos, y hicieron tres ó 
cuatro escuadrones, y que se echó bien de ver la mucha gente 
de pelea que hay dentro; y que así, en lo del tomar el logar no 
se dice ni se trata agora más dello, según escriben, que el 
primer dia; y que la armada de los enemigas se está todavía á 
vista de la nuestra, y que van haciendo ellos también sus 
fuertes, y que se habian de juntar con los bajeles enemigos 
otros 15 ó 20 y cuatro galeras ó excusa galeras; pero que nues- 
tra armada no los estimaba, y que se estaba queda en su 
puesto. 



211 

A los 24, en la noche, salieron loe de Bomel y tomaron en 
usa aldea qne está á ]Bg^K y media ó dos de Boldnch, á nn 
Gomiaarío llamado Portillo, y á dos Capitanes de gastadores y 
á tres 6 coatro eqmñoles con 3 ó 4.000 tallares que traian de 
Amberes para la paga de los dichos gastadores, loe cuales 
manda agora levantar de nneyo el señor duque de Alba, y 
algnn número de soldados valones; de manera que cuasi cada 
dia hacen alguna presa los soldados de Bomel y Bura y Giorlon, 
y andaban con gran solicitud para si pudieran coger este últi- 
mo dinei^ que venia de Amberes para el campo; pero vino con 
tan buena escolta, que pasó seguramente, sin la cual no queda 
ni pasa cosa segura en todos estos caminos y .contornos, con 
todo que los soldados de aquellas guarniciones se han dismi« 
nuido por haber sacado parte dellos, como dicen, el príncipe 
de Orange para juntar más gente para el socorro que intenta 
de Harlem. Después se ha dicho que el dicho comisario Portillo 
se concertó con los que le prendieron en cierta talla que hizo, 
y diz que dicen los de Bomel, que los de Harlem matan y han 
muerto harta gente, que ellos no quieren sino dinero. 

A I.'' y 2.^ de Mayo vinieron cuasi los mismos avisos, 
como los de arriba; y que para darse á entender los de Harlem 
á los nuestros que no tienen falta de Tictuallas, habian, á los 28, 
echado fuera de la muralla más de 100 vacas y bueyes á pacer, 
y que desde la tarde del dicho dia hasta la mañana siguiente 
de los 28 no habian hecho otra cosa sino tirar, y que después 
de haber cesado , habiendo salido de nuestras trincheas cinco 
españoles á mirar si querían tornar á tirar, los mataron á todos; 
de que queda espantado el campo de ver la muestra que dan 
los de dentro para quitar la opinión que habia entre los nues- 
tros de la falta de la pólvora, que se tenia muy por cierta, como 
lo de las victuallas, pareciendo lo contrario de lo uno y de lo 
otro, á lo menos no tener los cercados tan estrecha necesidad de 
ambas cosas, como se habia publicado, ó ser ardid dellos para 
encubrirla y disimularla; y antes, á los 27 de Abril, en la noche, 
salieron de la tierra mucha gente, unos con una encamisada y 
otros con dos barcas cargadas de escalas y tablones para echar 



212 

puentes sobre los fosos^ metiendo las escalas debajo y los tablo* 
nes encima, y los ataban y tenian hecha ya mucha parte para 
poder llegar á la armada y meter victuallas ; y no sabiendo que 
á la propia hora habian puesto siete compañías de españoles en 
aquel lugar, dieron en ellos, y á la primera rociada de arcabu- 
ceros huyeron y dejaron las barcas y todo su aparejo, y lo que 
habian puesto; y que á los 29, por la tarde, tuvieron los nuestros 
escaramuza con los de la tierra que salieron, y que murieron 
muchos de ambas partes, aunque más de los enemigos; y que 
se decia que el príncipe de Orange andaba juntando toda la 
gente que puede con designio de tentar de dar por tierra sobre 
nuestro campo por una parte, y que los de Harlem salgan por 
otra, y que la armada enemiga, que dicen pasa de 130 velas, 
anda barloventeando á tiro de cañón de la nuestra los más días, 
y que quizá un dia se ha de atrever á perderse ó meter en la 
tierra socorro. 

Por cartas de 3 y 4 de Mayo se entiende que habia llegado 
á Nimega un Gentil-hombre del duque de Lorena á ofrecer al 
de Alba que quiere su amo procurar de cerrar el paso por su 
Estado á los enemigos y darle á los nuestros, y que se habia 
escrito de Alemania, que en la feria de Francafort dieron al 
conde Ludovico cantidad de dineros y crédito, y que levanta 
gente; y que otros señores en Alemania hacen lo mismo, que no 
se sabe para qué efecto; y que los de Harlem pusieron, el pri- 
mer dia de Mayo, un Mayo florido sobre la muralla; y que 
habian hecho una gran salva, y que los nuestros respondieron 
con otra mostrándoles una horca ; y que el primor dia de Mayo, 
por la tarde, se descubrió en la mar alta una armada de hasta 
100 Velas, y que se pensaba que era la nuestra que volvía de 
Walchren, ó que era la de los enemigos que le venia á cerrar el 
paso; pero otros, más pláticos, han dicho que eran bajeles de 
Osterlanda que venían cargados do trigo, y que fueron á des^ 
cargar á la Brila, que es la primer villa y puerto que se perdié 
el año pasado en Gelanda, antes de Frexelingsts; y que por 
orden del Sr. D. Fadrique habian llevado tres piezas de artille- 
ría al cuartel de los alemanes, y las habian puesto frontero del 



213 

fuerte que los enemigos tomaron á los nuestros y el cual quieren 
batir para volTerle á ganar y para estorbar que los enemigos 
uo saquen por allí, su bestiaje á pascer, y que habian tomado 
los nuestros dos barcas que venían con socorro á los enemigos, 
en las cuales habia seis toneles del pólvora y algunos sacos de 
queso; y que por aquí se entiende que los de la tierra no deben 
tener todo lo necesario, y que así se espera que brevemente ha 
de ser nuestro el lugar, y que son cinco los fuertes que los 
nuestros han hecho y guardan , y que habian de hacer otros 
dos; los cuales, aunque sean necesarios para guardar todos los 
pasos de las entradas y salidas , todavía no deja de ser incon- 
veniente estar repartida la gente de nuestro campo (que no es 
muy copioso) en tantas partes, por si quizá cargase golpe de 
enemigos por diversas partes, por lo cual se desea que presto 
llegue la gente que se espera y que se engrandezca más nues- 
tro ejército. 

A los 5, por la mañana, fueron los soldados de Bomel á una 
aldea gruesa, que estabauna legua de Ostrat, y la saquearon 
y quemaron, haciendo muy de ordinario otras correrías y robos 
y quemas. 

Por carta de Nimega, de 6, se entiende que á los 4 mandó 
el Sr. D. Fadrique á seis arcabuceros valones que fuesen á re- 
conocer un fuerte que los enemigos, cerca del que tomaron, tie- 
nen hecho ; lo cuales fueron, y los enemigos los dejaron llegar 
y volver sin tirarlos ni hacer muestra ninguna de que los habian 
visto; y visto esto, fueron otra vez 12 soldados, y tampoco los 
enemigos tiraron ni hicieron más mudanza que á los seis pri- 
meros ; y vueltos estos 12 soldados, determinóse de que fue- 
sen 100 valones y arremetiesen, á los cuales, como los enemi- 
gos los vieron, salieron á ellos y mataron algunos, y á los demás 
á arcabuzazos les hicieron retirar más que de paso; ellos, diz 
que saben hacer bien su efecto, porque no quieren pelear con 
poca gente ni tirar tiro en balde, sino todas las veces que ven 
tropa de gente de los [nuestros salen á escaramuzar con ellos; 
que de los fuertes que tienen cerca de los nuestros y otros que 
van haciendo cada momento , diz que lo hacen, y dice este cor- 



214 

reo que tienen tantos fuertes hechos como nosotros fuera de las 
murallas; y que no se menean los nuestros á hacer la menor 
cosa del mundo contra ellos, que, luego no se previenen del 
reparo; y si como agora van las cosas han de ir de aquí ade- 
lante, que hay Harlem para muchos dias; y dicen algunos plá- 
ticos que han estado en Harlem, que no siendo de las yitlas 
fuertes de aquella provincia de Holanda, por haber otras que lo 
son más, aunque se tome en breve (lo cuál se duda), que no 
será sino por hambre, y que así, no tan presto, porque no es* 
taban tan desproveidos de victuallas como se piensa, y procura- 
ban de entretenerse hasta que llegue la genterde Italia que se 
espera y crezca más nuestro campo : como juntamente no se 
pierdan los soldados que defienden la dicha Harlem será un 
hecho de poca importancia, por que se irán á meter en Delfty en' 
otras plazas más fuertes, para la expugnación de las cuales será 
menester mayor ejército; y que así tornará á ser esta cura larga 
y mucho más costosa aún de lo que ya lo ha sido hasta aquí. 
Después del primer aviso que vino de Amberes que nuestra 
armada, por cabeza de la cual iba Sancho de Ávila, castellano 
de Amberes, como la otra vez partió de aquella ciudad á los 18 
y que llegó á los 21 á la isla de Walchren, Medelburgy Rame- 
quín, que son las plazas que iba á socorrer, habiendo pasado á 
pesar de la armada enemiga, aunque escaramuzaron y se caño- 
nearon ambas, habiéndose esperado con gran deseo hasta hoy, 7 
de Mayo, algún aviso más cierto y verdadero de lo que pasó en- 
tonces y de lo sucedido á la dicha nuestra armada; después acá 
no se ha podido tener nueva cierta dello, sino lo que se enten- 
dió por relación de un marinero y un muchacho que iban en 
un bajel de la dicha nuestra armada, los cuales dijeron que, al 
pasar peleó con la enemiga y que se perdieron cinco ó seis na- 
ves de las nuestras, y que todos los demás bajeles tienen por 
cierto llegaron á Medelburg, y que mataron á mucha gente de 
los enemigos; y, pues (como arriba se dice), no ha venidQ nin- 
gún otro aviso ni ha llegado carta del dicho Sancho de Avila, 
se duda que los enemigos hablan tomado en el paso las barcas 
y bajeles que las traían, porque como tienen gran número de 



215 

natíos y son tan pláticos de aquella mar y canales, lo podían 
hacer; que asimismo procuraran de coger los demás que vinie- 
sen con avisos hasta que vuelva el dicho Sancho de Ávila 
con toda la armada y se haga camino, no dejando de tener á 
todos con pena y cuidado, esta incertinidad que hay en ella, 
diciéndose varias cosas; y que habiéndose oido desde tierra 
firmé muchos tiros de artillería, se juzgaba que debían quizá 
haber ido sobre Canfer el dicho Sancho de Ávila y que le batía, 
echando á la buena parte los dichos tiros, cosa harto mala, y 
que da gran cuidado haber veinte días que partió de Amberes 
la dicha nuestra armada sin tener nueva della que se pueda 
llamar cierta, estando tres 6 cuatro leguas de la tierra que po- 
seemos. 

Después se ha entendido, por cartas de Amberes, que los 
enemigos fueron á~ saltear una isla y un lugar que está cerca 
de Vergas, en el cual había algunos soldados valones del coro- 
nel Mondragon , y que le tomaron y mataron los dichos solda- 
dos, el cual lugar se llama Tola; dicen que es de importancia, 
porque es menester que las naves pasen cerca del, y así quiera 
Dios que no sea verdad, ó que lo vuelvan los nuestros luego á 
cobrar, porque no dejaría de causar empeño. 

Por otras cartas de Amberes y de Vergas, de 8, se entendió 
como lo que arriba se dice de la presa de la isla y lugar de Tola 
que no fué verdad, sino que habiendo desembarcado hasta siete 
enseñas de enemigos con designio de tomar la dicha isla y lu- 
gar, tomaron primero un castillete que los nuestros guardaban; 
y habiéndose atrincheado los contrarios para hacer la dicha 
empresa que tenían trazada, habiendo después de desembarca- 
dos escaramuzado con ellos el coronel Mondragon, caminando 
la noche de los 7 con 450 arcabuceros valones , volvió á dar 
sobre ellos al amanecer, tan determinadamente, y tomólos tan 
desapercibidos, que les ganó las trincheas y el fuerte que 
tenían hecho, poniéndose en desorden y en huida para volverse 
á embarcar en sus bajeles y escapar: fué tal la carga y priesa 
que les dieron nuestros soldados, que mataron á los más, y los 
otros se ahogaron, y muy poquitos, que dicen no pasaron de 



216 

50 ó 60, se escaparon; de manera que.pasarou de 1.000 los 
enemigos que quedaron muertos y ahogados , y algunos pri- 
sioneros, y entre ellos tres 6 cuatro Capitanes, que ha sido muy 
buena facción y de importancia, y en ocasión muy buena. 

Por las dichas cartas de 8, se ha entendido también como 
habian llegado otras de Medelburg, escritas á los 6 por Mon- 
sieur de Beauvois y el castellano Sancho de Avila, en que 
dicen que estaban aderezando y armando otros 10 ú 11 navios 
para volver en breve con toda la armada, y que vendrían otros 
bajeles de los detenidos en Medelburg cargados de mercaderías, 
y que en Amberes se armaban otras cinco 6 seis naves para 
reforzar más la dicha nuestra armada, para que pueda ser 
superior ala enemiga, como se espera que lo será, que será 
cosa de grandísima importancia; y que los cinco ó seis bajeles 
que se dijo se habian perdido de los nuestros cuando pasó la 
armada á Medelburg, que fue verdad, habiéndose quemado dos 
delloB y defendídose tan bien , que vendieron los nuestros bien 
caras sus vidas á los enemigos, muchos de los cuales quedaron 
muertos y heridos; y los que quedan en Frexelingas y Ganfer, 
no dejarán de sentir mucha falta con la pérdida de 1.000 <5 1.200 
que arriba se dice, que era mucha parte dellos y de los mejores 
que estaban en aquellas plazas. 

Por cartas de Nimega, de 10 y 12 de Mayo, se entiende que 
habian escrito del campo, que habiendo desembarcado algún 
námero de enemigos cerca de Amstradam, y comenzado á hacer 
un fuerte en el paso de Utrech para estorbar las victuallas que 
van al campo, salieron de la dicha villa de Amstradam dos 
compañías de valones para estorbar á los enemigos su designio, 
y que pasando por allí á la sazón 700 gastadores que iban al 
campo, descubriendo los enemigos tanto número de gente, y 
pensando que todos eran soldados que iban sobre ellos, dieron 
á huir y desampararon el dicho fuerte que habian comenzado á 
hacer; y antes que se pudiesen embarcar todos, dieron los nues- 
tros en ellos y mataron y prendieron hasta 150, y les tomaron 
dos pecezuelas de artillería, y seis 6 siete barcas de victuallas, y 
que hay grande esperanza que se tomará presto Harlem, por 



217 

tenerse cada dia por más cierta la falta.de pólvora que dicen 
que tienen los de dentro; y que el Sr. D. Fadríque les quería 
hacer batir la puerta por donde sacan los de Harlem su bes- 
tiaje á pacer, y hacer volar una mina para más desasosegarlos 
y hacerles gastar la poca munición que tienen. 

Por cartas del campo, de 25, se entiende que es lo mismo 
que arriba se dice. 

Hasta hoy, 15 de Mayo, no se entiende ni sabe cosa cierta 
de nuestra armada, sino lo que en el capítulo antes deste se 
dice, y que la semana pasada se oyeron muchos tiros de arti- 
llería hacia Ramequin, y que duró el tirar dos dias uno tras 
otro, y se juzgó que se habian encontrado las armadas y com- 
batido ; y se dijo que la nuestra había quedado vencedora , y 
ganado 15 ó 20 navios de los enemigos; y aunque se está con 
esta buena esperanza, como no ha habido hasta ahora otra 
naeva ni confirmación desta última que se dice , nos tiene con 
cuidado esta suspensión y tardanza, esperándose siempre que 
será bueno el primer aviso que viniere, el cual se aguarda por 
horas y momentos. 

COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE JULIÁN BOMEBO AL DUQUE DE ALBA, DE HABLEM i( 25 DE 

MAYO DE 1573. 

(Archivo general de Simancas— Estado. ^Legajo núm. 556.) 

limo, y Excmo. Sr. : V. E. me manda que yo le avise en el 
estado que están las cosas de esta tierra, que para darlo á enten- 
der es menester gran juicio y haberlo estudiado mucho, porque 
son tantas las cosas que sobre esta tierra pasan, y las que cada 
dia se aparecen de nuevo , que no sabré comenzar á contarlas. 
Este otro dia se determinó en Consejo, que pues que habian 
venido los gastadores, que se comenzase á hacer alguna cosa, 
y fué que se camínase por entre el foso y la muralla, la vuelta 
da los cuernos de su retirada, ganándoles dos <5 tres cuerpos de 



218 

guardia que ellos tenían hechos debajo de tierra , fuera de la 
muralla, con muy buenos tablones, á prueba de mosquete, y 
que todo á un tiempo se caminase con otros dos caminosi por la 
batería vieja, la vuelta de la «frente de su retirada; y así se 
comenzaron estos cuatro caminos que digo, todos á un tiempo, 
haciendo tablados para defendernos de las piedras. Al cabo de 
cuatro días que se comenzó esta obra, habiamos entrado por los 
dos caminos derechos , caminando muy bajo más de cuarenta 
pasos dentro de su terrapleno, sacando gran cantidad de tierra, 
y fué de manera que se sacó fuerza para cegar por cuatro partes 
el foso; ya que llegábamos al cabo de su terrapleno por los cami- 
nos que digo, la vuelta de los cuernos se habian ganado, por 
cada uno de ellos dos cuerpos de guardia con harto trabajo y 
peligro, porque los tenían debajo de tierra, que no se parecían 
sino las troneras , y era menester descubrirlos para echarles 
fuego; y con dos bombas de agua que nos echaban por encima 
de la muralla , nos mataban los fuegos por grandes que eran, y 
de alquitrán , que muchas veces andábamos el agua hasta la 
rodilla, y mojados de manera que parecían que caían dos ríos 
sobre nosotros ; y viendo los enemigos que no les bastaba esto 
para defenderse de nosotros, que no les fuésemos ganando tierra, 
derribaron muchas cosas de dentro de la tierra, y hicieron gran 
provisión de ladrillo cerca de su terrapleno; y un día, á deshora, 
comenzaron á tirar tanta cantidad de ladrillos por todos los 
cuatro caminos, que dentro de una hora nos habian echado* 
los tablados encima hechos pedazos; y juntamente con esto 
venían echando gran cantidad de tierra con palas, de manera 
que dentro de cuatro ó cinco horas habian echado tanto ladri- 
llo y tierra, que hicieron una montaña por cada uno de los cami- 
nos, más alta que pica y media ; y así vinieron cinco días cami- 
nando la vuelta^de nosotros , de noche y de día , ochando tanta 
cantidad de tierra y de ladrillo como digo, que en breve tiempo 
i^s cegaron todo lo que habiamos hecho; y venían caminando 
la vuelta de nosotros con cuatro montañas de tierra, sin tener re- 
medio de poderlos resistir aunque nuestros gastadores no hacían 
otra cosa de noche y de día sino sacar tierra; pero no hacíamos 



219 

más mella que ai no sacáramos ninguna. A este instante nos 
hallamos tan desproveídos de leña y puntales para los tablados, 
que nos ganaron mucha tierra; y luego con grandes diligencias 
á proveer de tablas y puntales para fortificar loe tablados, que 
no teníamos otro remedio para podemos defender de sus monta- 
ñas, sino f(H*tificar mucho los tablados; y así como llegó la ma* 
dera, los fortificamos de manera que ellos nos tienen las monta- 
ñas encima, no cesando de echar tierra y piedra; y nosotros 
Tamos caminando por debajo de los tablados y de sus montañas 
la vuelta de los cuernos , que por la mano izquierda, hacia San 
Ja." 1, estamos ya debajo del cuerno : por la mano derecha no 
66 ha llegado, porque es un poco más diñcultoso; pero dentro 
de tres ó cuatro dias, á lo más tarde, estaremos en él: los dos 
caminos derechos no se camma por ellos , porque ahora seria 
obra larga tornar á entrar por ellos. Creo, con el ayuda de Dios, 
que como hayamos llegado á los cuernos, dentro de pocos dias se 
los habremos volado, y por allí les entraremosT, porque es cierto 
qae les falta ya la pólvora; y- de aquí á tres semanas les faltará 
el comer; y esto se sabe por 18 prisioneros que se tomaron el 
sábado, en la noche de los 23: de 60 que salían para ir á su armada 
á traer pólvora, matáronse 20, volviéronse á la tierra algunos, 
y hasta 15 ó 16 pasaron á su armada, y algunos de ellos heridos: 
es cosa de espanto pensar por donde salen y se escapan por medio 
de nuestros fuertes , saltando fosos, que es cierto que desde la 
tierra hasta su armada que saltan más de cien fosos, y algunos 
de ellos más anchos de pica y media; y con todo esto han saUdo 
ya dos veces; pero entrar no ha entrado ninguno, ni se atreve 
á ello; por donde se entiende que los que salen hacen más dili- 
gencia porque salen del fuego: la manera que tienen los que sa- 
len para avisar, es llevar dos ó tres palomas, y como llegan á su 
annada escriben lo que tienen que escribir, y átanlo á la paloma 
y suéltanla, y luego ella se viene á su querencia; y así tienen 
los avisos. Tienen hecha gran cantidad de palos para saltar, 
qoe son muy ligeros y gordos, y más largos que picas, y al 



* Al margen: «Juan.» 



220 

cabo con an hierro como pica, y abajo un palo del grandor de 
un platillo pequeño , para que no se hunda en el Iodo que hay 
en los fosos; y de esta manera saltan. Viendo el Sr. D. Fadrí- 
que que ya dos Teces habian salido de la tierra por aquel lugar, 
fué ayer á Terlo con propósito de remediarlo , y no hallamos 
otro remedio sino hacer una trinchea desde el bosque hasta 
él fuerte de la Estrella, y desde el fuerte de la Estrella hasta el 
Bomerillo otra; y habrá desde el bosque á la Estrella pasados 
de mil pasos, y de la Estrella al Romerillo 300: hecha esta trin- 
chea con un foso ancho por delante , no habrá hombre en la 
tierra que la salte ; y de esta manera se perderán todos los que 
salieren y los que quisieren entrar. La trinchea se ha comenzado 
esta mañana con dos compañías de gastadores, y no se alzará la 
mano hasta que esté hecha; y en el entretanto proveyó el señor 
D. Fadrique que se doblase la guardia por los dos caminos 
con 100 picas más de alemanes , y que las postas se espesasen 
más, y las centinelas las hiciesen dos arcabuceros y un piquero; 
y esto sin los cuerpos de guardia que hay de trecho á trecho, 
de manera que por la vuelta de la mar y por la tierra está tan 
cercada esta villa de guardias y de rondas, que es imposible 
que entre hombre, ni saldrán más de los salidos. Todo el campo 
podemos decir que cada noche somos de guardia y de ronda; j 
todos lo toman en paciencia y lo dan por bien empleado, por 
dar fin á esta tierra : los que hacen la guardia y centinelas á la 
vuelta de la mar , la hacen sin calzas y el agua por encima las 
rodillas: prometo á V. E. que con 100.000 hombres no se pu- 
diera cercar esta tierra como ahora está cercada, ni se hicieran 
las guardias que ahora se hacen con esta poca gente que aquí 
tenemos. Con ellas espero en Dios que tomaremos esta tierra 
antes que lleguen los que vienen de Italia , aunque si llegaran 
ahora no era malo ponerles otra batería á la otra parte del bosque, 
porque los prisioneros dicen que están por allí muy descuidados 
y no tienen ningún terraplén; y el Sr. D. Fadrique lo ha hecho 
reconocer dos noches el foso , que en muchas partes no lleg^ 
más de á la rodilla, y adonde más un palmo más de encima de 
la rodilla ; si se le hubiese de poner batería, habíasele de comen- 



221 

zar á batir en amaneciendo , y dar el asalto despnes de comer, 
j no dejarlo para otro dia, porque en una noche la harian ellos 
más fuerte questotra; esto se entiende si aquí tuviésemos gente 
para darles el asalto; y si no la tomásemos por otra Tía antes 
que llegasen los de Italia, que llegados ellos, muchas cosas se 
podrían hacer. Suplico á Y. B. perdone mi poco entendimiento, 
que yo no sabría dar á entender lo que aquí pasa de otra 
manera : que lo que aquí pasa es más digno de venirlo á ver de 
cien leguas que no escribirlo, porque ni lo habrán visto los 
nacidos, ni se hallará escrito lo que aquí ha acaecido; y con sola 
una palabra callarán todos los del mundo. Pregunto áV. E. ¿en 
dónde se ha visto ú oido decir, que de una tierra cercada y 
ganado el foso muchos dias há, que salgan de la tierra con cuatro 
montañas á la par, tan grande cada una como el mayor caba- 
llero que tiene el castillo de Amberes, y más alta dos veces, y 
que rengan caminando la vuelta de los de fuera, y que se vea 
cada día que ganan tierra? Y, en verdad, que la que traen en- 
frente de nuestra plataforma, que con ser tan alta que la llama- 
ban ellos la Torre de Babilonia, es la que ellos traen tan alta; y 
como las han sacado á la par, no parecen sino cuatro caballeros 
que se flanquean el uno al otro; y si tuvieran pólvora pudieran 
poner artillería en ellos, y echar con ella y con mina de la trin- 
chea ; y con esto quiero acabar, esperando en Dios que en breve 
tiempo enviaré á V. E. el buen suceso de esta tierra. — Nuestro 
Señor la ilustrísima y excelentísima persona de V. E. guarde, 
y en estados acreciente como yo su servidor deseo. Del campo 
sobre Harlem, y de Mayo 25 de 1573.— limo, y Excmo. Sr. — 
Besa las ilustrísimas y excelentísimas manos deV. E. su ser- 
vidor, Julián Romero. 

Sobre: Al limo, y Excmo. Señor el duque de Alba, mi señor, 
Mayordomo * del Consejo de Estado de su • nador y Ca- 
pitán general ' Estados de Flandes. 



' Falta Qoa palabra en el oiiginal. 
* Ídem. 
' Idfm. 



222 



COPIA DE LA CARTA 

QUE ESCRIBIÓ ESTEBAN DB IBAEBA, DEL CAMPO Á 26 DE MATO 
DE 157J3, AL SECRETARIO ALBORNOZ ^. 

« 

(Archivo general de Simancas.— Bslido— Legajo núm. 556.) 

* Muy magi3ífico señor: Antes de responder á las dos cartas 
de vuestra merced de 24 , que be recibido boy, quiero hacerle 
relación de lo que aquí ha pasado desde .anoche á las once 
basta esta mañana á las cuatro , que es una hora desdes de 
amanecido. 

Al amanecer Tinieron nuestros centinelas , que la armada 
de los rebeldes babia hecho fuego , y que de la tierra le habían 
respondido con la misma señal, y avisaron dello á D. Fadr^que, 
mi señor. S. E., entendiendo lo que podría ser segpin la rela- 
ción de los presos, se puso luego á caballo , y después de haber 
dejado en estos cuarteles la orden de lo que habían de hacer la 
gente, y los Oficiales dónde habían de acudir con ella, envió á 
avisar á nuestra armada y al tío que, como ayer escrevi á vues- 
tra merced, está en los fuertes, que estuviese toda su gente 
apercebida y en buena guardia por los caminos y canales que 
se guardan, y que le avisasen de mano en mano de todo lo que 
hubiese de nuevo en el cuartel de los alemanes> para donde se 
encaminó S. E. luego, tras haber hecho las diligencias que 
digo: ya que S. E. llegaba al cuartel de Polvílar, que serian 
como las once horas y medía de la noche, comenzaron á tocar 
arma nuestras centinelas en los fuertes, y de allí acudió el 
arma á todo el ejército ; los rebeldes echaron en tierra de su 
armada gente, la cual, por tres partes vino á tentar nuestras 
centinelas y cuerpos de guardia que están entre fuerte y fuerte, 



* Carpeta. 

* Dentro. 



223 

y halláronlas tan bien ap^rcebidas y tan fuerte y bien guar- 
dado todo y que les salió su negocio vano, porque por todas las 
tres partes donde los traidores acudieron les rompió nuestra 
gente, y hizo volver huyendo con tan grande pérdida dellos 
como adelante se dirá. Al tiempo que esto pasaba en los fuertes, 
obra de 25 ó 30 navios de los suyos hicieron vela, y se vinieron 
á poner enfrente de nuestra armada y del fuerte nuestro grande, 
y comenzaron á tirar con su artillería y dar gritos , haciendo 
maestras de querer combatir nuestros navios, y por otra parte 
enviaron otros 20 de los suyos hacia Amestede, donde está 
alojada parte de nuestra caballería, que es á espaldas del aloja- 
miento de los alemanes, y allí echaron gente en tierra é'hicie- 
ron acometimiento por aquella parte, y algunos dellos fueron 
á tocar arma á las guardias de caballo y de ' pié que están en 
el camino de Hiligon; y al capitán Autremon, que está en la 
iglesia de aquel villaje, por orden de S. E. fortificado en la 
iglesia del, le acometieron ts^bien dándole grandes voces; á 
todo esto, S. E. estaba en el bosque proveyendo á todas partes 
de gente y cabezas para socorro de los puestos por donde nos 
tocaban «rma, y estándolo haciendo así, salieron gran golpe 
de enemigos de la villa, los cuales vinieron con el mayor 
denuedo del mundo á pegarse con la trinche» de los alemanes, 
de manera que ya ellos habian acometido x>or todas partes 
y por todas se combatía, y no se veía sino fuego, porque 
también por este cuartel, siguiendo la orden que B. E. habia 
dejado, y viendo que en el bosque y en los fuertes y en las 
armadas se combatía, tocaron los nuestros á la tierra por las 
tríncheas y por la Bresa una grandísima arma; yo aseguro á 
vuestra merced que por hora y media no habia sino un fuego 
alrededor de este lugar, que parecia que lo quemábamos por - 
todas partes. Hizo grandemente al caso la presencia de mi 
amo en el cuartel de los alemanes, porque demás que desde 
allí se halló en puesto muy acomodado para proveer y ordenar 
k) que proveyó y ordenó, fué de tanta importancia su presencia 
allí, que los alemanes y valones y borgoñones que allí se halla- 
ron á regate y competencia unos de otros, combatieron mila- 



224 

m 

grosamente, y habiéronlo bien menester, porque, cierto, estos 
traidores llegaron á las trincheas tan resolutamente , que que- 
daron dellos tendidos más de 30 pegados á las trincheas, y 
muchos de nuestros soldados las saltaron y salieron á pelear 
con los rebeldes fuera , en lo raso , y así les fueron siguiendo y 
matando hasta meterlos en la villa; el conde de Hebrestangh 
mató, en presencia de todos, de bueno á bueno, dos con la 
espada; y todos los alemanes combatieron maravillosamente: 
encerrados los enemigos por esta parte , llegó el aviso como á 
los que se habian desembarcado en Amestede, de los arcabuce- 
ros á caballo y 200 borgoñones que allí mandó acudir S. E., les 
habian hecho volver á embarcar, y más que de paso; y que de 
los que habian llegado á Hiligon, como estaban más lejos de la 
mar, cortaron obra de 40, que todos quedaron muertos, excepto 
dos; de manera que ya en todas partes estaba quieto el nego- 
cio, excepto á los fuertes, que andaba una grita la mayor del 
mundo, porque como los rebeldes que habian venido de la ar- 
mada á querer pasar á la villa de la manera que he dicho, fue- 
ron rotos y desbaratados de nuestra gente, pusiéronse en huida 
por diferentes caminos, unos hacia la tierra, otros á la armada 
de donde vinieron y á sus fuertes; otros, desperdiciados y per- 
didos, se escondian en el agua por aquellos canales, y la grita 
que nuestra gente hacia andando á caza dellos, que duró hasta 
más de una hora de dia; prendiéronse hasta 21, y han presen- 
tado hasta ahora, de los muertos, 170 cabezas, sólo de la ar- 
mada, sin los que se mataron en el alojamiento de los alemanes, 
como está dicho, y los que quedaron en Amstende é Hiligon; 
los presos dicen que salieron de su armada 800 hombres, que 
venian á hacer espaldas á 80, que traian 80 saquillos de pólvora 
de á 25 libras cada uno; los cuales se habian resuelto de morir 
ó entrar en la villa, porque de dentro les han avisado que no 
tienen un grano della; hasta ahora se han hallado 69 sacos 
destos por aquellos prados y en los canales, de manera, que 
cuando bien se hubiesen salvado y entrado en la villa todos los 
demás, serian en todo 11 saquillos; y esto es cierto por muchas 
vías que en la villa no entraron de todos más de cinco hombres, 



226 

y estos fué menester que pasasen á nado los canales , porque 
con el miedo perdieron los palos que traían para saltar y los 
tablones que traían para pasar, de manera que, en efecto, ya 
que les haya entrado pólvora, es sola la que pudieron llevar estos 
cinco; y, en verdad, se tiene por cierto que si la metieron fué 
mojada, aunque lo más aparente es, que por escapar se dejasen 
el peso, como lo dejaron todos los otros, porque ninguno se 
halló con la póhora á cuestas, sino tendidos los saquillos por 
los prados, donde los iban dejando cuando huían: esta facción, 
á mi parecer, es la que da ganada esta villa, y ha sido la más 
importante que aquí se ha hecho después que S. £. se puso 
sobre esta plaza; la cual, á mi juicio, está ya muy al verde, 
como dijcen en Italia; y yo aseguro á vuestra merced que por 
vigilancia no se faltará, porque ya está resuelto todo este cam- 
po, que hasta acahar esto no hay dormir de noche, y todos han 
de ser de g^uardia; y si seis días mantenemos que no les entre 
pólvora y les hacemos, como haremos, gastar la que tienen, los 
habemos de tomar, placiendo á Dios, como gallinas. Dios nos 
ha mirado con los ojos de su misericordia, y así espero en su 
Divina Majestad que ayudará á mi amo para acabar jornada 
que tanto le cuesta, con el honor y reputación que merece lo 
que aquí ha trabajado: vuestra merced crea que tan linda cosa 
como la de anoche no se ha visto jamás, ni más de ver que la 
arcabucería que anduvo de suerte que todos éramos fuego; 
hoy ha estado la villa marchita, y estarálo más ahora, porque 
acaba de llegar el Conde con los navios. Nuestro Señor se ha 
servido darme gracia que despache otro correo á vuestra mer-^^ 
ced- con las nuevas que se deben esperar de su mano. No he 
despachado correo á vuestra merced esta mañana, porque mi 
amo, aunque anoche no me hallé con él, porque me mandó 
quedar aquí con Norcarmes, envió esta mañana por mí, y hasta 
ahora que anochece no he podido venir. 



Tomo LXXV. IS 



326 



COPIA DE CARTA 

DB DON FABBIQUB DB TOLEDO AL DUQUE, KI SEÑOB, DBL OÁMPO 
SOBES HAELBM, Á 8 T 9 DB JUNIO DB 1573.-— PAEÁ BTmAB i 

SU MAJESTAD ^. 

(ArobiYO general de 9íiiitiicaa.-4stwl0é— Legijo 551) 

^ limo, y Exorno. 8r. : Con el contador Juan de NaT&rreie 
que partió de este ejército, envié ¿ decir á Y. E. que laégo des- 
pacharía persona que fuese ¿ hacer relación á Y. B. del estado 
en que eat¿ la espugnacion de esta plaza; y hallándose aquí 
D. Bernardo de Ayala, he querido con él dar cuenta á Y. B. 
de todo 16 que en esto se me ofrece, para que entendido lo que 
acá pasa , mande Y. E. lo que fuere servido , y se siga en todo 
su orden , que es lo que tengo yo por mayor fundamento para 
acertar en cuanto pusiere la mano; 

A los 16 de Mayo escribí á Y. E. como caminaba con núB 
gastadores U vuelta de los cuernos de la retirada del enemigo, 
y que los iba echando de los cuerpos de guardia que tenían de- 
bajo de su primer reparo , y el designio que llevaba después de 
llegado á los cuernos; y también di á Y. E. cuenta en este 
carta que con la venida de los gastadores me hallaba con tauta 
gente, que demás de los dos caminos que se hacian paja ir á 
los cuernos, me iba metiendo con trincheas por dos partes, 
dentro de su retirada, pasando al primer reparo: después de esto, 
á los 25, di á Y. E. aviso como habiendo caminado con las dos 
trincheas que iban dentro , y con las otras dos que llevaba la 
vuelta de los cuernos de la retirada , por la una y por la otra 
mano, los de la villa, viéndose apretados, y que ya habían per» 
dido todos los cuerpos de guardia que por ambas partes tenian, 



* Carpeta. 
8 DeDtre. 



227 

habían tomado ana resolacion del diablo, que. fué deshacer 
caaasy y á fdria de ladrillo y tierra henchir los caminos que 
nuestros gastadores iban haciendo, y levantar montañas con 
qae yenir sobre mis trincheas; y que por hallar los tablados fla- 
cos , me habían puesto en condición de hacerme dejar toda la 
obra; pero que todavía habia defendido y tenia libres los cami- 
nos que iban á los dos cuernos , aunque los rebeldes no cesaban 
de venir cou su obra adelante: yo he pasado con la inia hasta 
los cuernos y y aun más adelante, no embargante que la tierra 
que estos traidores nos echan, es en tanta cantidad y con 
tonta fuerza, que dos ó tres veces me han cegado los caminos, 
7 se han tomado ¿abrir con gran dificultad^ 4:de los dichos 
caemos, eada tres minas, las cuales se- hacen de manera que 
cada una de eUas saltará de por sí, porque mi intención es que 
el dia qii9 se. hubiere de pegar fuego á las minas, esté mi 
gente con ójNlen , y hacer que se dé fuego á una de las otras 
minas; y en saliendo aquella hacer acometimiento de ir con mi 
gente al asalto, mejorándome con ella un poco, para que el 
enemigo, acuda á la defensa sobre la mutila, y hiégo dar fuego 
á la otra y hacer otro acometimiento, mejorándome más con mi 
gente, y después dar fuego á la tercera: con lo cual tengo por 
cierto que será tan g^nde el taque que los enemigos recibirán, 
7 tanto espanto , que atónitos y medrosos se han de perder for- 
zosamente' de ánimo, y esto podria ser de manera que las mi- 
nas mer hiciesen tal brecha, que asaltase por ella la villa, tanto 
más que para el mismo tiempo he aparejado como acometerles 
por esta banda, y por la del bosque con ciertas barcas que 
tengo en orden con máquinas de madera, las cuales pienso llevar 
por la Spava, y meterlas en el foso de la villa sin que me lo 
puedan impedir, y de las dichas barcas echar sendos puentes 
sobre su muralla, por donde pueda entrar golpe de gente, sin 
ser ofendidos hasta llegar á combatir con los enemigos, dentro 



* Todo lo que está entrecomado, se halla escrito en el orígioal entre renglones 
7 al margen, y parece ser la traducción de unas cifras que tiene el manuscrito de 
aqodla época. 



228 

de su reparo , lo cual está tan bien hecho ;», que no me parece 
es cosa de mucho fundamento y muy cierta; porque certifico 
á V. E. que no creo que se ba hecho más linda machina que la 
que ha de llegar por esta parte, desde que el mundo es mundo, 
porque es un puente que desde mi trinchea subo sobre su muralla 
de ellos con 25 hombres de frente, y con parapetos por los la- 
dos , y la frente á prueba de mosquete ; y delante Ueya dos pie- 
zas de artillería, las cuales se asientan sobre su muralla, y 
juegan descortinando por dentro ; y no parezca á V. E. que 
esto es cosa embarazosa, porqae no son menester más de tres hom- 
bres para plantar toda esta machina; y no han de entrar los solda- 
dos en ella hasta que esté asentado el puente y seguro; ésta es 
mi intención, y en lo que ahora se entiende, si los enemigos 
con la tierra y con otras diez mil diligencias que hacen no me 
lo estorban, como se esfuerzan cuanto pueden á hacerlo. 

Los ayisos que tengo desta plaza son diferentes : unos han 
dicho que tienen mantenimientos para muchos días, otros acor- 
tan el tiempo, de manera que dicen no se pueden sustentar 
nueve días: si los españoles de Zelanda hubieran llegado, yo 
más resolutamente /fiera d lo del asalto, aunque para decir 
verdad, los que aquí están muestran tanta gana de acabar esta 
empresa ellos, que se han. dejado entender que lo tenían 
ápundonor que viniese otra gente á ayudarles. Suplico á Y. E. sea 
servido mandar avisar en ello, y enviarme á mandar lo que 
fuese servido, que esto tendré yo por mejor, y lo procuraré 
efectuar puntualmente. Nuestro Señor, etc. A 8 de Junio de 1573. 

Al tiempo que me traen ésta para ñrmar, ha salido un hombre 
de la villa, natural de ella , y muy conocido de los soldados es- 
pañoles que han alojado en esta tierra, el cual asegura que no 
hay en el lugar pan para más de toda esta semana; y que 
cuando mucho le habrá á todo reventar para mediada la que 
viene; dice que antier se acabó el pan, y que no dieron á los 
soldados otra cosa de comer sino buñuelos hechos de cebada y 
avena, de la que tenían tostada para hacer cerveza, que en 
francés se llama graynhrase, mezclado con cierta miel, que 
ellos llaman ciir$y y en francés compote, que son tan negros 



229 

los buñoelos como tinta, y á los burgueses no les dan de esto 
más de media libra para dos personas, j á los soldados lo mis- 
mo; excepto que dice que los valones y franceses se han con- 
certado y toman por fuerza lo que pueden ; también certifica éste 
que habrá tres dias que enviaron tres hombres los de la yilla al 
príncipe de Orange, avisándole que no se podían mantener más 
que por toda esta semana; y que esto se lo decian por último 
aviso, porque no habia ya con qué esperar más; y demás que 
yo doy crédito á lo que este hombre dice, porque se ha venido 
de su voluntad, se lo doy también porque conforma su aviso 
con el del que salió por la misma^ y otros dos, los cuales han 
dicho que duraría el pan de trigo hasta el tiempo que éste dice 
que se acabó. 

También me confirma lo que éste dice, un aviso que acabo 
de tener agora de una espía que me suele decir verdad, el cual 
me certifica que el príncipe de Orange entró ayer en Leyden, y 
que le vio él, y que vendrían con él hasta 3.000 hombres, con 
los cuales dice que era pública voz y fama que venia á socorrer 
esta villa, y que lo habia de haper mañana, ó este otro dia, 
porque los de esta villa le hablan escrito una carta con su san- 
gre misma, diciéndole que ellos no se podian mantener más de 
por toda esta semana, y que si no les socorría, harían su 
esfuerzo por salirse; pero que en donde quiera que le hallasen 
le harían mil pedazos, pues que les gratificaba tan mal lo bien 
que le hablan servido en defender esta plaza: esta espía deja otras 
dos que vemán de mano á avisarme; y yo desde ahora empiezo á 
poner en orden mi gente para lo que se ofreciere: mañana tomaré 
á reconocer las venidas que el enemigo tiene, y espero en Dios 
que 8i viene le romperé la cabeza. 

Anoche vi por una carta de Albornoz la llegada de Sancho de 
Avila á Temusca con 36 navios, de que he holgado en ex- 
tremo, porque me tenia aquello con gran cuidado; y háme 
dado mayor contentamientor haber visto también, por lo que 
escribió Isidro Pacheco á Juan Moreno, el socorro que habia 
hecho el dia antes á los de Walcherem con la vitualla y pólvora: 
por- todo doy muchas gracias á Dios. Estos traidores hacen 



230 

caanto esfaerso pueden por socorrer esta yíUa, y demás de que 
por esta parte juntan gente y dan fama de venir con ella á 
hacer este efecto, por la del dique se han esforzado y hacen 
g^nde esfuerzo en pasar á cortarme el camino de Utr&gty por 
donde me Tenia la yitualla: hago cuanto puedo por defendér- 
selo, porque como otras veces he escrito á Y. E., si me toman 
aquel camino serme há forzoso levantarme de aquí: suplico á 
y. E. mande dar muy gran priesa á los españoles de Walcherem, 
porque con la llegada de aquella gente se asegura este nego- 
cio , y sin ella está en el peligro que Y. E. v¿, según la gente 
que tengo y las partes donde he de acudir con ella. Cerrada á 
\^ ocho horas de la mañana, á 9 de Junio de 1573. 



COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQUE DE ALBA, k SU MAJESTAD, DE NIMEQA X 7 DE JULtO 

DE 1573. 

(Archivo geoeral de Simancas.— Eslado.— Legajo 555.) 

Por haber escripto á Y. M. larga y particularmente á los 7 
del pasado, no escribí á los 19 más que solas cuatro palabras, 
suplicando i V. M. mandase proyeerme, porque había casi tres 
meses que no tenia carta de V. M.: habiendo agora recibido el 
despacho que digo, en la otra carta que va con esta me ha pa- 
recido despachar en muy gran diligencia este correo, para decir 
i V. M. dos cosas : la primera, que acaesce, habiendo hedió ana 
provisión, quedar descuidados por algunos dias de atender á 
otra, y podría ser así agora, teniéndola por suficiente para . el 
gasto que aquí se tiene,* y es de manera que , como tengo es- 
cripto á V. M., yo tenia sobre mi crédito anticipada mayor suma 
que la que se envia, y no puedo dejar de pagarla por conser^ 
var el crédito,, y es agora menester, más que nunca, la proTi- 
sion, porque se.pasa el tiempo y es necesario hacer un grande 
esfuerzo para acabar este yerano con estos traidores : otra, que 



231 

• 

V. M. sea cierto que el negocio darará muy luengamente^ y 
dorando no oearia, como tengo oecripto, aeegnn^ cu&l será ei 
fin: y. M., con su mucha prudencia, lo entieiide mejor que 
nadie y sabe lo que aquí gastó y los trabajos en que se tío; y 
pluguiera i Dios que la guerra que agora se trae fuera con otro 
Príncii>e, que el gasto fuera menos y el trabsgo y cuidado tole- 
rable; pero así, lo uno y lo otro es excesivo, y de que depende 
el servicio de Dios y la conservación de su Santa Fe Católica y 
la autoridad de Y. M., á quien suplico venda cuantos vasallos 
tiene en el mundo y nos saque la sangre, si menester fuere, 
para sustentar esto y llevar adelante un negocio tan importan- 
te: yo quedo aquí sin un solo real, porque he menester con- 
servar mi crédito y pagar con estas cédulas lo que sobre 
él he tomado; y los 2.000 caballos no han venido aún á la 
plaza de la muestra, por las causas que diré abajo: suplico á 
V. M., con cuanto encarescimiento puedo, sea servido tomar 
este neg^io muy de veras y mandarme hacer muy gruesas 
provisiones, porque del paíis no hay que aguardar, por 
agora, por las causas que también tengo escriptas á Y. M., y 
seaY. M. cierto, que si no me provee, se verán mayores in- 
convenientes que el año pasado, por estar el negocio en punto 
que, faltándole en esta ocasión el dinero, caerá todo el edificio 
de golpe. 

La segunda es, suplicar á Y. M. mande enviarme la ratifi- 
cación de lo capitulado con Inglaterra, porque ningún provecho 
hace á los negocios.de Y. M; tener el ánimo de aquella mujer 
dudoso y con sospecha de que Y. M. no quiere acordarse de 
eUa; de lo cual resulta disimular ella con los rebeldes y otros 
que de allí vienen á hacer daño á estos Estados, de que yo 
nunca dudé ni tuve por cierto dejara de hacerlo, porque está 
muy ofendida de Y. M., sabiendo como sabe todas las cosas pa- 
sadas; y así, han salido agora de allí con el hijo de Mongomerí 
ocho banderas de franceses, valones é ingleses, y han pasado 
en Holanda y juntádose con el príncipe de Orange en Leyden 
con seis piezas de artillería; y no me maravillo, pues había 
menos osasion para que viniese Janlis como vino el afio pasado 



232 

de Francia, y pasó estos Estados en condición que, si socorriera 
á Mons Y. M. se yiera en muy gran trabajo en cobrarlos; y 
yo, cuando se concluyó el abrir de los puertos y comercio, nunca 
pensó que con aquello se remediaban todas las disimulaciones, 
ni aun la mitad, que por cualquiera cosa que fuera, aunque 
muy pequeña, suplicara á V. M. acordara lo que se ha tratado, 
pues ni se ha perdido punto de reputación, ni de^ otra ninguna 
cosa, antes hecho mucho beneficio á los subditos de Y. M.; á 
la cual queda siempre lugar para hacer lo que fuere servido; 
pero no en tiempo que tiene el fuego dentro en su casa; y 
cuando no se hubiera hecho más que desengañar los Príncipes 
del Imperio de lo que este rebelde les ha hecho entender que la 
Reina rompería con Y. M., me paresce que ya no puede dejar 
de haber sacado mucho fruto para los negocios presentes: en 
lo de adelante podrá Y. M. (si Dios fuere servido) mirar lo ^ 
le cumple teniendo sus negocios en otro estado. 

Yo aguardaba con mucho deseo respuesta sobre el asiento de 
los 300.000 ducados que aquí hice con Baptista Lomeliny Tho- 
má Fiesco, y hasta agora como ellos no han tenido aviso de es- 
tar satisfechos sus comitentes ni yo, más de haberme escrito el 
Tesorero desde la feria, como envió las letras á los del Ck)n8ejo, y 
que el precio habia sido tan moderado, cuanto ól habia visto, como 
en efecto lo es: asegurando á Y. M. que el Fúcar, con todo su 
crédito, ha tomado para la fería que se está haciendo , al mismo 
precio que yo me concerté con estos, y que ha sido un asiento 
tan aventajado cuanto en el mundo puede ser: es verdad que 
de consignaciones caldas, dias há que yo les tenia dadas, eu 
este Estado de Güeldres y en el de Frisa^ por asientos hechos 
con ellos, les he tomado en cuenta 60.000 florines, de los cua- 
les, desde la hora que hice el asiento, he ido cobrando alguna 
parte, y á esta hora tengo cobrados más de 30.000, y voy co- 
brando cada dia, porque es lo mismo que si me lo diesen de 
contado siendo sobre recibidores de Y. M ., con los cuales puedo 
yo hacer más diligencia que los mercaderes, haciéndoles desem- 
bolsar; y á Y. M. está muy bien por la moderación grande con 
que el asiento se hace y los mercaderes cobran su dinero y 



233 

V. M. conserya mucho su crédito y el Thomás Fiesco está 
obligado á la paga de Erico Holstani y Manhfell, y recibe muy 
mala obra y mi crédito no gana nada, antes quedaré con ellos 
desacreditado y vemánme á protestar las letras, demás que no 
los puedo levantar ni saldar, aunque lo haya menester, hasta 
que los pag^e: suplico á Y. M. sea servido mandarlo concluir 
ó proveerme en grandísima diligencia de los dichos 300.000 es- 
cudos para acabar de pagar estos reytres, los cuales, como 
dije arriba, por no tenerlos pagados no han querido venir, y 
particularmente los 4el duque Erico. que los del Arzobispo ya 
comienzan á venir á la plaza de la muestra. 

Viendo el príncipe de Orange el aprieto grande en que está 
la villa de Harlem, procuró juntar la más gente que pudo sacar 
de las villas que están por él, y echó 4 ó 5.000 hombres en los 
diques de Utrecht y Nardem, haciendo fuertes en ambas á dos 
partes para estorbar el paso de las victuallas que van al campo; 
túvome este negocio tan apretado, que puedo aseg^irar á V. M. 
que desde que nací no me he visto en mayor congoja, 
porque era fuerza levantarse el campo de sobre la dicha 
Harlem y rendirse cruzadas las manos, ó morir de hambre; y la 
Tilla de Amsterdam comenzaba ya á sentir la necesidad de 
manera que me tuvo en grandísimo aprieto. £1 conde de Bossu 
procuró remediarlo, pero no pudo, porque los halló fortificados 
cerca de Audequerque, habiendo hecho tres fuertes y puesto su 
gente de manera que le rebutaron muy gallardamente. Don 
Fadrique envió á Norcarmes desde el campo con 300 españo- 
les y 500 valones, y por parte de Utrecht envié á los capitanes 
Valdes y D. Rodrigo Qapata, que (aunque sin brazos) han 
servido muy bien en esta ocasión como en todas las demás; 
y dando priesa á cinco banderas de vidones de las que tengo 
en Amberes para la armada de Brabante, y á los españoles que 
habian salido de Gelanda, y llegándome á aquel tiempo 1.000 ar- 
cabuceros de los de Italia, que hice adelantar de los demás, lle- 
garon todos á buen tiempo; que si los rebeldes no fueran avisa- 
dos y tomaran buena resolución de levantarse y dejar los pasos 
libres, sin ninguna duda, se degollaran todos: en los dichos pa^ 



234 

BO0 quedan agora de 3 i 4.000 hombres, porque ha convenido 
meter guarnición , j mu j gruesa» en AadequerquCí Niderdus» 
Monfort y otros villajes al rededor del dique, como particular- 
mente lo verá Y. M. por la carta que le envié los días pasados, 
por donde se podrá entender las dificultades de aquella provin- 
cia, pues en solas cinco leguas de camino de un dique desde 
Amsterdam á Utrecht, es menester ocupar 4.000 hombree, y 
otros tantos en el de Nardem, y con todo esto, son ya siete veces 
las que estos traidores los han venido á ocupar: acabados de eduur 
de los pasos, tomaron la vuelta de Leyden para venir por aquella 
parte á socorrer á Harlem, en cuya expugnación se ha conti- 
nuado con todo el cuidado posible hasta el jueves pasado, que 
(teniendo en orden todas las cosas) se comenzó á batir al ha- 
cer del día para darle el asalto; y habiéndose hecho una batería 
que podian arremeter 100 hombres de frente (aunque con el 
más recio tiempo de agua, granizo y viento que se ha visto 
jamás), á las tres de la tarde, yendo los soldados á poner el 
puente en el fbsOj se arrebató el aire un trozo y á 40 soldados 
con él, y dio con ellos dentro del foso; y la machina, con estar 
para arrimarse encima de la muralla á 150 pasos de donde se 
habia.de arrimar, jamás la pudieron traer Robles y D. Gonzalo 
de Bracamente, y los alemanes y caballos de artillería; antes 
rompió los cables con que estaba amarrada, haciendo la mayor 
tempestad que se ha oido jamás, de manera que no se pudo ar- 
remeter, y se ha visto derechamente ser voluntad de Dios que 
aquello haya durado hasta agora; y de la misma manera 
va continuando el temporal de agua y viento, como si fuese por 
Enero; ya por aquella parte era imposible arremeter, porque en 
una noche que se les dé de tiempo se fortifican más que antes 
por los muchos trabajos, fagina y gente que tienen para hacerlo; 
con todo esto, han salido dos veces á parlamentar desde eljué* 
ves acá; han pedido condiciones que no me han parecido acep- 
tar, porque piden que les deje salir con armas, banderas, arti- 
ría y las barcas que tienen en la villa, y que les dé escolta 
hasta ponerlos en otra de las villas que están por el Príncipe; 
si se rinden á la misericordia de V. M., los aceptaré, y ¿un de 



235 

manera que do puedan ir á met¿rBeme en otra villa. £1 resto de 
la infentería de Italia ha ya pasado por aquí; los mosqueteros 
7 picas me han contentado mucho; la arcabucería no es tan 
buena; espero dentro de tres dias el nuevo estado de la artille* 
ría; con esto se atenderá á los negocios con la reputación que 
conviene á la grandeza de V. M.; y tomada Harlem, veré si 
convemá dar la vuelta á Vaterland, ó volver por hay y Hono- 
ven Yourden, ó dividir el campo, y procuraré persuadir las vi- 
llas que vengan á la obediencia de Y. M., que las aceptará y 
recibirá en su gracia, donde nó , sera fuerza hacer lo que con- 
viene. Si'deAlemania dejan (de que hasta agora no tengo nue- 
va) que junten estos rebeldes su gente, más de que á la re- 
donda de Dilemburg corre su infantería, y que el Casimiro ha 
de levantar 9.000 caballos, y otro Raitmaestre del rey de 
Francia, 2.000; pero estos dicen que son para acompañar á 
Monsieur de Anju, y toman esta cubierta de decir que los han de 
levantar para acompañar á Monsieur de Anju en la jomada de 
Polonia, sabiendo yo que es falsedad, porque Monsieur de Anju 
no piensa ir tan presto á Polonia. 

£1 estado en que están las cosas de Francia, D. Diego de 
Qáñiga lo debe escrevir á Y. M.; temo mucho aquel acordio, 
porque franceses (siguiendo su buena costumbre) han de dejar 
correr aquí todos sus rebeldes como hicieron el año pasado, 
aunque falta el Almirante; pero para esto el cardenal de Lorena 
será el primero que dirá que es muy bien se haga así. En 
efecto, son franceses los que nos tienen estos trabajos en que es- 
tamos, pues si no hubiera tomado á Yaleneianas y á Mons, todo 
lo demás se hubiera remediado sin dar lugar á que pasara el 
negocio tan adelante. 

Beauvois queda en Amberes aprestando su armada para vol- 
ver de nuevo á Yalchren; no sé si querrá quedar en el gobierno 
de aquella isla por provisión, porque Yaquens murió yendo á 
ganar un fuerte que los de Frezelingas han hecho sobre el 
dique entre Rameqnin y Frexelingas y tiraron de la mar un es- 
meril que le hizo pedazos. Y. M. sea cierto que no se ha visto 
ni oido jamás guerra tan sangrienta como ésta, porque estos 



236 

traidores^ al principio (por desesperar las villas de la miseri- 
cordia de y. M.)j hánles hecho hacer crueldades nnuca oídas; 
7 así, no se toma hombre de una parte ni de otra que no se 
ejecute lu^go, y ha conTenído al seryicio de Y. M. que se hi- 
ciese esto por excusar muchos inconvenientes; y porque haj 
pocos de los que se cog^n que no sean herejes y traidores. Sí 
Beauvois no aceptare, encomendarélo á Mondragon, que a buen 
seguro lo hará muy bien; no hay hombre en todos estos Esta- 
dos de quien echar mano para nada: terne cuidado de dar 
cuenta á Y. M. de lo que fuere haciendo, pues agora no des- 
pacho este correo para más de avisar á Y. M. el estado en que 
me hallo, tan sin dinero ni forma de haberlo^ de manera que, si 
Y. M. en mucha diligencia no me provee, no puedo dejar de 
decirle que caerá todo esto sin ninguna duda: yo suplico á 
Y. M. se sirva de remediarlo con una muy gruesa provisión, y 
mandar se áé contentamiento á los mercaderes para que se pa- 
guen los reytres, y yo pueda descargarme de aquel cuidado, 
pues no me faltan otros en que traer la cabeza ocupada; y 
aunque ella estuviera de otra manera, y fuera muy suficiente, 
es menester que Y. M. tome muy de veras sus negocios y me 
ayude para salir dellos como conviene al servicio de Dios y de 
Y. M, coya etc. De Nimega á 7 de Julio de 1573. 



COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQUE DE ALBA X ZATAS, DE NIMEGA, Á 8 DE JULIO 
DE 1573, BECIBIDA EN 22 DEL MISMO, T BESPONDIDA Á 30 

DE ÍDEM. 

(Archivo general de Simancas.--E8Udo.— Legiúo M^)- 

Muy asegurado estoy que por parte de vuestra merced se 
hacen todas las diligencias humanas para responder á mis des- 
pachos, y así, no tiene necesidad de satisfacerme en esta parte, 
como he visto en la carta de los 12 del pasado > que llegó aquí 



237 

á loB 28, con que recibí muy gran contentamiento y regalo; y 
Toestra merced no me agradezca lo que escribí á S. H. de mí 
mano, pues la verdad tiene tanta fuerza, que sin que yo diga 
aquello, lo tiene S. M. y todo el mundo muy bien entendido 
así; plegué áDios lo recompense, que todos vuestros amigos 
quedaríamos bien satisfechos; pero creo se usa poco en 
este tiempo de la recompensa, y así, es menester aguardarla 
de la mano de Dios, que es lo que hace al caso; y pasando d 
fufonder d los puntos desta carta, digo, señor, que verdadera- 
mente, muchos ratos del dia que me pongo á imaginar de la 
manera que de ahí me ayudan á estos negocios, me hacen dar 
con la cabeza por las paredes, y llegar á términos de tomar un 
caballo y salirme de los Estados : que no basta que me tengan 
setB años contra toda mi voluntad, tratándome como me han 
tratado, sino que las cosas que les suplico para acomodar sus 
negocios me las pongan en disputa, conociendo yo, como co- 
nozco, que no son más que hombres los que allá tratan destas 
materias; y que cuando yo me viere delante dellos satisfaré á 
808 argumentos de manera que queden muy convencidos; pero 
débeles parecer que los otros Príncipes en sus Estados han de 
bajar la cabeza á sus resoluciones; y si yo estuviese asentado 
allá en una síUa, diría que era muy justo ; pero como traigo la 
honra y vida aventurada debajo de dicha resolución, hácenme 
perder el juicio que me hayan tenido aquí dos años ó tres des- 
aatorizado, para que estos se me desvengonzasen , y que se 
bayan tratado las cosas que vuestra merced sabe en Inglaterra, 
y que las sepa la Reina como vuestra merced y yo, y que se 
escandalicen de que anden corsarios en el Estrecho, y que 
disimule que vaya gente á Holanda ; np sé yo en qué cabeza 
cabe que haya de pasar esta mujer en disimulación todas estas 
cosas, no habiendo querido jamás creerme en lo de Rudolpho 
Radolphi, sino embarcádose con Chapiutan adelante, como 
vuestra merced sabe, haciendo por una parte desconfianza de 
su amo y por otra poniéndole las armas en la mano, como si 
fuera ir desde su posada á Pklacio; y agora parece se me hace 
á mi muy gran merced en decirme que se me enviará la ratifi- 



238 

cacioiiy 7 8i place á IMob^ verná á tiempo que sea pando el 
plazo y estoe estén toepechoBOS de que se les quiera hacer tko, 
como lo están ya, de no estar publicado á la fin de Mayo el 
comercio en las villas de la costa de Vizcaya. 

Cuando hice el concierto , nunca penaé que se habia de 
remediar el inconveniente de la disimulación, ni aun la mitad 
ni aun el cuarto, que por solos dos dedos lo hiciera; y por disua- 
dir á los alemanes lo que éste rebelde les habia hecho entender 
de que quería romper la Beina con 8. M. y darle dinero para 
pagar sus rebeldes; ella está muy ofendida de S. M., y no le 
quiere bien , y está el mundo en muy diferente estado del que 
allá se imaginan; y pues no se ha perdido religión ni autoridad, 
ni S. M. pone nada de su casa^ áútes, acomoda mucho sus va^ 
salios» querría saber qué dificultad hay en este negocio, si no 
es querer tener á los Príncipes vecinos sospechosos, y que con 
máscara hagan á S. M. el daño que le hacen ; yo, cierto, s^or, 
no puedo ya más, y tengo vanidad de haber podido sustejitar 
á S. M. aquí sus Estados hasta agora contra amigos y «íiemi- 
gos; y desengáñese todo el mundo junto, que sí S. M. quiere 
sustentar estos Estados católicos , es menester que lo haga con 
tan grandes gastos, que ha de desollar todos los otros que tiene 
para verificarlo aquí, y aun con todo esto, lo ha de defender 
con su propia persona, porque los pocos buenos tienen tan per- 
dida la esperanza de verle, que no se les da dos maravedís por 
lo que viene, y dicen que quieren ver por de sí su Príncipe. 

También me escriben de allá que me calumnian que traigo 
levantados 60.000 hombres sin tener ejército al opósito; por 
cierto, ellos tienen rasen, porque suficiente número de gente 
es para conquistar mucjj^os reinos ; pero no lo es para allanar 
tan grandes herejías y malas voluntades como hay en todas 
las villas rebeladas, porque vuestra merced sea cierto, que, 
si no es donde tengo guarnición , que de todo lo demás puedo 
hacer poca cuenta. A Antonio de Lada envío una relación de 
las villas donde está gente de guerra, y le escribo la muestre á 
vuestra merced. Creo que me he alargado mucho, pero en 
entrando en esta materia no sé salir della, como me tiene tan 



23» 

lasiíniado. Yneírtm merced yerá lo qoe egcribo ¿ S. H. aobre la 
provisión de aquí, y la extrema necesidad en qne me hallo, y 
asimisme lo qne importa para la paga de los reytres y poderlos 
levantar, y cnmplir con Thomás Fiesco y Lomelin, qne do 
cumpliendo, se pnede hacer cuenta que se ha perdido el Yar- 
guelty y qne no tengo caballería ninguna; la provisión y esto 
me hace despachar este correo, volando : vuestra merced me la 
hsga de dar á entender á esos señores de la Hacienda el estado 
en que qnedo, y que por lo que desean el servicio de Dios y de 
S. M. me provean y den á los dichos mercaderes contenta- 
miento, qne por no haberme enviado el recaudo, dejo de tener 
la caballería levantada, y podríale costar á S. M. más que im- 
porta cuatro asientos, sino cumple más ¿ sn servicio dejar caer 
esto y darlo d qitisn n lo Offradeua forun rato. 

Antonio Meiting es muy necesario en Augusta: vuestra 
meteed pnede decir á S. M. que le debe entretener allí para 
sos negocios; yo mandaré buscar aquí el asiento de Hugd 
Angelo, y remitiéndolo acá se hará con él lo que S. M. man- 
dare por el ínáios entretenimiento que se pudiere; yo sospecho 
que á lo qne él más atiende es á una deuda vieja de letras 
de recibidores, á que no conviene abrir la puerta hasta qne 
yo bese las manos á 8. M.: como haya tomado con Miladi 
Hungerfort resolución, avisaré d tuestra merced eámo me lo 
eseriie. 

El Fratin hiciera aquí mucho servicio, porque estoy sin 
Ingeniero ninguno; pero remediarlo há Locadelo: que 8. M.' 
me envia por una carta suya por el Consejo de Guerra, en que 
me manda le asiente 600 ducados de salario, y para que quien 
conoce sn sufícencia como yo, es bueno el sueldo y el servicio 
que del se sacará. Vuestra merced me la haga en decir á S. M. 
que ni me le envié ni le mande entretener y que no sabe nada. — 
Nuestro Señor, etc. De Nimega á 8 de Julio de 1573. 

Lo hice quedar aqui al doctor Oñate con promesa que S. M. 
le ham merced del asiento de sn Médico; es tanto para ello, 
que y^ aseguro á vuestra merced que no tiene ninguno que lo 
iea más. Vuestra merced ha de tomar muy de veras este negó- 



240 

cío y y suplicar á 8. M. de mi parte me desempeñe la palabra 
que le tengo dada, que, en verdad, él es hombre que lo merece, 
j que antes he hecho á S. M. servicio en habérsele recogido. 
Antonio de Lada acordará á vuestra merced este negocio. 

COPIA DE CARTA 

DE DON FADRIQUE DE TOLEDO AL DUQUE DE ALBA, SU PADBE, 

Á 8 DE JULIO DE 1573. 

(Archivo general de Sinaancas.— Estado.— Legajo 555.) 

limo, y Excmo Sr.: Habiendo querido esta mañana^ jueves, 
el principe de Oran ge socorrer á Harlem, y asistirá los áe 
dentro para que se saliesen , vino' con todas sus fuerzas de mar 
y tierra á hacerlo, y fué Nuestro Señor servido de dar á V. E. 
la victoria y castigo dellos, que dirá el secretario Hernando 
Delgadillo, que como testigo de vista podrá decir todo lo que 
en ello pasó: sólo quiero yo decir que fué gran golpe de gente 
la que habemos muerto, y de la más principal que tenia, y que 
quedan en mi poder, hasta agora, 10 piezas de artillería y ocho 
banderas, y Y. E. debe dar muchas gracias á Dios por esta 
victoria , porque en sí es grande, y muy mayor por la coyun- 
tura en que se ha habido. Prospere Nuestro Señor y guarde la 
ilustrísima y excelentísima persona de Y. E., como yo deseo. 
Del Campo sobre Harlem, á 13 de Julio de 1573. — limo, y Ex- 
celentísimo señor. — Besa las manos á Y. E., su obediente hijo. 

COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE ALBA X SU MAJESTAD, DE NIMEQA, 

Á 10 DE JULIO DE 1573. 

(ArchiTO general de Simáncas-^Estado.— Legajo 555.) 

S. C. R. M.: Habiendo despachado á Y. M. el correo ^ue 
lleva este despacho, ha llegado el secretario Delgadillo con 
aviso que el miércoles pasado, en la tarde, 8 de este mes, pa- 



241 

dada media noche^ el príncipe de Orange pareció delante del 
campo de V. M. con so ejército, con determinación de socorrer 
la Tilla de Harlem. Tocóse arma en todo el campo, y la gente 
se poso en orden : el jueves por la mañana tentó socorrer la 
Tilla. Fué Dios serrido dar á Y. M. la victoria, de manera, que 
á la hora que partió el dicho Secretario, quedaban tendidos en 
la plaza más de 3.000 Hombres; ganadas banderas y el artille- 
ría toda y 300 carros, y se iba signiendo la Tictoria: no he que- 
rido dejar con estos pocos renglones de dar á V. M. la enhora- 
buena y suplicar á Nuestro Señor le áé otras muchas victorias, 
como yo deseo: de las particularidades avisaré con el prime- 
ro frícj: V. M. me ayude como se lo tengo suplicado á acabar 
e$te n^ocio. — Nuestro Señor la S. C. R. persona de V. M. guar- 
de por tantos años como la cristiandad lo ha menester. De Nieu- 
megfaen á 10 de Julio de 1573.-^S. C. R. M. — Las manos de 
V. M. besa sn basallo y criado, el duque de Alba. 

Soire : A la S. C. R. M., el Rey, nuestro señor.— En manos 
del secretario Qbljílb. 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE ESTEBAN IBABRA. AL SECRETARIO ALBORNOZ, PARA ENVIAR 
Á Sü MAJESTAD, Á. 12 DE JULIO DE 1573. 

(Archivo general de Simancas.^EsUdo.-^ Legajo Dúm. 555.) 

Muy magnífico señor: Gracias sean dadas á Dios por todo, 
que yo se las quedo dando ahora de rodillas, y suplico á vues- 
tra merced desta maüera bese las manos al Duque y le diga 
que Harlem es de S. E., rendida á la voluntad de su hijo, toda 
generalmente; las particularidades irán con persona propia 
después que estemos dentro: ahora acaba de contentarse, y 
la orden que S. £. tiene dada mañana, es la que va con ésta: 
despacho correo expreso con esto y pido á vuestra merced, 
por un sólo Dios, que le dé muchas gracias, y diga al Du- 
ToMo LXXV. 16 



242 

qae que huelgo haber sido adivino; diga yuestra merced si 
Duque que mañana, á las ocho, entrará nuestra guardia; y que 
cuanto al saco, creo que se compondrá la villa por los bienes 
muebles con que dar contentamiento á la infantería. Todo lo 
guia Dios, y yo le suplico guarde y acreciente la muy mag^- 
fíca persona de vuestra merced, como deseo. Del Campo, á 12 
de Julio, domingo, á las ocho de la tarde, 1573. — ^Besa las 
manos á vuestra merced , su verdadero servidor, Estébaír de 
Ibarra. — Tiene una rúbrica. 

No he visto mejor gente en mi vida que la que aquí habia, y 
no hay que tratar que no hay fuerza ya contra la del Reino. 

Sobre: Al muy magnífico señor secretario Albornoz, nú 
señor. 

LA ORDEN 

QUE DIO DON FÁDRIQUE DE TOLEDO AL CONDE DE BOSSU 
PABA LA ENTRADA DE HABLEM. 

(Archivo general de SimaDca8.~Estado.~Legajo 5S8). 

El señor conde de Bossu irá al Bosque para que allí salgan 
los de la villa y pongan por escrito y firmen de sus nombres la 
forma en que se rinden ^ que es llanamente á mi voluntad, sin 
condición ninguna. 

Llevará consigo al Maestre de campo Julián y al señor de 
Gogni y al señor de la Mota. 

Ordenará que entren algunas personas , las que á él le pare- 
ciere , á hacer que pongan todas las armas en la Casa de la 
villa, y que se junten walones, franceses, ingleses y scoceses 
en una iglesia, y en otra los alemanes altos y bajos, y los bur- 
geses en otra; mujeres y niños se recogerán en otra parte, y 
los impedidos de vejez, de la villa, con ellos ; los heridos y enfer- 
mos de las naciones se recogerán cada uno con la suya. 

Advertirá á todos que nadie lleve sobre sí más de su vestido; 
tomará la guardia de la puerta que ellos abrieren el Maestre de 



243 

campo Julián Somero ^ y por allí no entrará nadie si no fuera 
eon orden del Conde. 

Esta guardia la pondrá el dicho Maestre de campo con las 
diez banderas de infantería española que se hallaron con S. E. en 
la batalla de Janlis. 

El Maestre de campo, D. Hernando de Toledo, y el Maestre 
de campo , D. Gonzalo, se pondrán en guardia de las baterías 
con toda la demás infantería vieja de estos Estados, y no deja- 
rán entrar por allí ninguno hasta tener orden de S. £. para 
ello. 

Estando las puertas y baterías guardadas, S. E. mandará 
poner guardia á cada una de las dichas naciones en la parte 
donde estuvieren recogidos, y serán las guardias de Oficiales 
walones y españoles. 

El Conde ha de llamar luego á todos los Oficiales y perso- 
nas que van nombrados en la lista que se le ha dado, y dete- 
nerlos en manos de los Barracheles para que los guarden, y 
entregarse há de las llaves de la villa y banderas para enviarlas 
á S. E. luego. 

Toda la gente que quedare, fuera de la que estuviere de 
guardia de las puertas y baterías, quedará de guardia del 
campo; para el hablar con los de la villa llevará el Conde á 
loB Coroneles de alemanes, conde de Hebrestayn y barón 
Franspergh. 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE CASPAB DE BOBLES L SU MAJESTAD, k 21 DE JULIO DE 1573. 

(Archivo general de Siroaacas.— Estado.— Legajo 555.) 

S. G. R. M.: Escribe el duque de Alba á Y. M. tan particu- 
larmente la reducción desta villa, que no tengo que decir más ' 
á V. M., remitiéndome á su buena relación, de que parece que 
ha querido Dios dar el castigo á los de Harlem que dio á Jeru- 



244 

salen ; porque sabemos que han comido niños las tetas de sus 
madres; muerto hombres á sus mujeres porque no se deees- 
perasen de hambre. Otras muertes desesperadas que ha habido, 
de espantar en tanta manera, que me ha dado major pena que 
me diera verla tomada por fuerza há tres meses. Y. M. puede 
con gran razón dar gracias á Dios por este suceso y muerte de 
tantos hombrea que se habían hecho valientes por nuestra cul- 
pa, porque no dudo sino que hicieran mayor daño que el pasa- 
do si se escaparan, según andamos escarmentados. 

El dicho Duque me ha mandado hoy volver á Frisa, á rue- 
gos de todos los de aquella provincia , para dar fin al pleito de 
los Benen y Butendistres, que há más de 40 años que dura; 
hele suplicado que en informe de lo que pie he aprovechada el 
tiempo há que estoy sirviendo á Y. M. allí; las ayudas de costa 
que me ha dado; socorros en dineros y quejas que ha tenido de 
mi persona, y que vistos estos cabos y lo que se me debe de 
mi sueldo, que pasa de 160 meses á la fin deste , ordene que 
me den alguna cosa para sustentarme en aquel gobierno, aten- 
to lo que goza el Sr. Hierges, del sueldo del, sin haber entrado 
en él; é interceda con Y. M.^ de manera que acabe Y. M. de 
hacerme la merced que me ha prometido, ó me desengañe, por- 
que si tarda, por poco que sea, juro, en verdad, á Y. M. que 
seré forzado vender los vestidos de mi mujer, como vendí las 
cadenas y oro que tenia para juntar las tres compañías de va- 
lones que acabaron de reducir toda la dicha Frisa, y hacerlo 
así Y. M. sobre mi honra, y que no he entrado en Harlem 
ni en tierra saqueada , ni me he ayudado de cosa que toque al 
menor vasallo de Y. M., porque puedo justamente alabarme, 
dolante de Dios y el mundo, de que no hay en él dinero que 
baste hacerme torcer j)a80 del servicio de V. M., y esto se ha- 
llará ser así, por más que haya querido mi desgracia encubrirlo 
hasta agora que sé que ha escrito el Duque de Alba á Y. M. en 

mi favor. 

No me ha parecido poner en cuenta de mis servicios el ven- 
turoso arcabuzazo que me dieron estos traidores por mitad del 
cuerpo, guardando los fuertes que escribí á Y. M., primer día 



245 

de Abril y que hacíamos Julián y yo para defender la entrada 
y salida desta Tilla y que ha sido el remate della, por parecer- 
me que no merecía por él galardón al cabo de tanto tiempo. 
Todavía, agora que se ha acabado este cerco, he querido dar 
aviso á Y. M. del, y que se hace aquí todo lo posible para sal- 
var esta ciudad del saco y la vecindad della, que no será poco 
servicio de V. M. si se sale con ello, cuya 8. C. R. M., Nuestro 
Señor guarde y prospere por los años que cumple á toda la 
cristiandad y á sus muy humildes vasallos y criados. Del Cam- 
po, cerca de Harlem, á21 de Julio de 1573* — S. C. R. M. — 
De V. M. muy humilde criado y vasallo, Gaspar de Robles 
WiUi. 

8o3re: A la S. C. R. M. del Rey, nuestro señor. 



COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQCE DE ALVA Á QAYAS , DE UTRECHT, Á 2 DE AGOSTO 1573. 

(Archivo general de Simaocas.— Estado.— Legajo 555.) 

Vuestra merced verá cuanto escribo á S. M., y también 
verá de la manera que quedo al cabo de tantos trabajos y pesa- 
dumbres; cierto^ quien viere mis cartas me ha de tener por 
hombre de ruin ánimo; pero atraviésanme los negocios del Rey 
de manera las entrañas, que pasaré, por remediarlos, por cuanto 
digeren de mí : vuestra merced me la haga en solicitar con 
grandísima diligencia la provisión , y que sea provisión que 
pueda tapar este agujero y los demás que están aparentes de 
dar señal, que yo voy á meterme entre aquellos galanes, si me 
quieren por prenda de su deuda; mal me ayudan de allá á 
estos negocios, y aquí no están en punto que convenga traerlos 
de un carrillo á otro, porque se pierde el tiempo, el dinero, la 
reputación , y, lo que peor es, el negocio de Dios: Él lo remedie 
como puede, y guarde y prospero, etc. De ütrecht á 2 de Agosto 
de 1573. 



246 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DEL SECBETARIO ALBORNOZ A ZATAS, DE UTRECHT Á 3 DE 

AGOSTO DE 1573. 

(Archivo general de SimaDca8.--E8tada— Legajo 555.) 

Ilustre señor: Vuestra merced terna tanta lástima de lo qne 
verá por la última carta de mi amo, que por no doblársela no 
le quiero decir de la manera que ^70 quedo: pero bien le diré 
que, si en esta ora pudiera renunciar la nación, que me hiciera 
1 «flamenco, que no lo puedo más encarecer según la maldad que 
estas banderas de españoles viejos han hecho, porque» en cual- 
quiera tiempo que pidieran lo que se les debe, yo les d^'era 
que tenian razón; pero ahora habian de comer hierba; S. E. 
les ha escrito una carta que bastaria á mover las piedras; pero 
antes me atreveria á esto que á mover el corazón de un mos- 
quetero; el remedio que tiene • «es dinero, y si S. M. no lo 
provee, daremos con todo en la ceniza; suplico á vuestra mer- 
ced, que pues ve la necesidad que hay, haga lo que suele.» 

La compañía de D. Fernando de Anaseo ú otra, se dará á 
Lope Alvarez de Inestrosa^ que es la primera cosa que he po- 
dido hacer por servir á vuestra merced ; y así quedó acordado 
y con muy gran voluntad lo hizo el Sr. D. Fadrique. 

El contador Castellanos me dijo muchos dias há, que á ins^ 
tancia de vuestra merced, se habia concertado de renunciar su 
oficio de contador de Cataluña en Cristóbal Ossorio; y pregun- 
tándole yo si estaba ya acabado, me ha dicho que no, por cierto 
impedimento que se le ofreció al Ossorio; pero que le habia 
nombrado para que le sirviese, como lo ha hecho, desde antes 
que muriese el que dejó cuando partió para acá: desea mucho 



* Lo eotreoomado está en cifras en el original, traducidas al margen, 
s ídem. 



247 

Yerlo concluido, y tiene razón , por algunos respetos y por 
poder pagar algunas deudas que sé yo no le faltan; y yo lo 
deseo también por la amistad que le tengo , y por Terle con 
algún descanso:^ suplico á vuestra merced procure de concluirlo 
con toda la brevedad posible, que yo recibiré en ello tanta 
merced como si me tocase; y al Duque hará vuestra merced 
mucho placer en procurarlo, porque desea hacer toda merced 
á Castellanos, que ha servido y sirve aquí de manera que 
merece que S. M. se la haga; y sé yo que si hubiera querido 
tratar este negocio con otros , estuviera ya concluido con más 
aprovechamiento del que le da Ossorio, y sin que él pusiera 
nada de su casa ni hiciera ninguna diligencia, porque el Prior 
D. Fernando lo toma á su cargo; pero él no ha querido tratar 
dello ni lo tratará hasta tener respuesta de vuestra merced, 
cuya ilustre persona Nuestro Señor guarde y estado acreciente. 
De Utrech á 3 de Agosto de 1573. 

Por amor de Dios, señor,. que venga el sucesor, sino se ha 
de dejar esto al que vino, porque ya no está bien aquí mi amo; 
y pluguiera á Dios tuviera yo autoridad para haber sido creido 
desde que lo avisé á vuestra merced, que há más de dos años, 
si no son tres, que no es buen instrumento la navaja para sacar 
aradores; paciencia, pues Dios y S. M. lo han querido, y mi 
amo ha padecido y padece lo que jamás hombre pasó. 

B. L. M. á vuestra merced, su más verdadero servidor. — 
ffay una rúbrica. 

Sobre: Al ilustre señor, mi señor, el . secretario Gabriel 
de Zayas. 

COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL DUQUE DE ALBA H ZATAS, DE UTRECHT Á 3 DE AOOSTO 

DE 1573. 

( Archivo general de Símancas.^EsUdo.— Legajo 855.) 

Por la que va con ésta para S. M., verá vuestra merced lo 
que le suplico: es el único remedio que este negocio. tiene, y 



24S 

tras la carta el dinero, qae como edificio que quiere caer es 
monester apuntalarle: Tuestra merced me ha de hacer en esto 
la que en todas las otras cosas, asegurándole que en mi vida 
he tenido negocio que más me baya acongojado; no sé sí le 
hace ser la primera Tez que españoles se me han desvergoD- 
zado; yo quedo contando las horas esperando este despadio, y 
lo encomiendo en las manos de vuestra merced. 

Vuestra merced dirá á S. M. que he tenido hoy aviso que 
las villas se ríen de las admoniciones que les he hecho; doy 
gracias á Dios que no iban firmadas de S. M. : por aquí verán 
cuan engañados están los que dicen que se vaya por el camino 
de blandura ; á lo menos, no dejaré de usar cuantas pudiere por 
satisfacer al parecer de los blandos. 

También me han avisado hoy de Alemania que los Electores 
se dejan entender que no quieren dar paso al de Anju , y que 
el de Saja ha caído en que no le conviene la vecindad de fraii- 
ceses; y, á la verdad, con mucha razón, porque podría ser la 
ruina de toda Alemania. — Nuestro Señor, etc. De Utrecht á 3 de 
Agosto de 1573. 

1 La abundancia que me viene á la boca de lo que quería 
decir, me hace que no diga nada á Vuestra merced, que lo 
entiende todo tan bien: sólo digo, que si se me hubiera pro* 
veido en este mes y mediado el otro, S. M. no tuviera cosa en 
sus Estados que no estuviera llana. Dios sea loado, que Él que 
lo menea sabe lo que más conviene para su juicio. 

COPIA DE CARTA DESCIFRADA 

DEL OUQUK DE ALBA Á SU MAJESTAD, DE AMSTEBDAM Á 13 DE 

AQOSTO DE 1573. 

(Arciúvo general de Simancas.— Estado.— Legajo 555.) 

Con los correos que han partido á los 9, 11 y 14 de Julio v 
á los 2 de éste , he avisado á V. M. el estado en que me halla- 



i. Al niárgun ; «De maoo del Duque.« 



u^ 



249 

ba, 7 particularmente la desvergüenza de estos soldados espa- 
ñoles , y el remedio que para ello era menester: yo he venido 
á esta villa pensando poderles reducir á que se contentasen 
con salir á servir á V. M. debajo de mi palabra , ó, á lo menos, 
quedar de guarnición en la villa de Harlem, admitiendo sus 
Oficiales por no tener el ejército perdiendo el tiempo sin hacer 
ningún servicio, dando lugar á que este rebelde haga empre- 
sas sobre V. M.: hasta agora están duros; temo mucho poder 
alcanzar ninguna cosa dellos; pero voy todavía procurando 
allanarlos. Y. M. sabe lo que le importa este negocio; repre- 
sentádoselo hé muchas veces mandara sobre ello lo que fuere 
sü servicio , que yo todo lo que en el mundo tengo con que 
servir á V. M. en el tablero lo traigo; y como el príncipe de 
Orange ve el ejército enclavado, tráeme la pluma por las 
naricea. 

Luego como llegó Sancho de Avila á la isla de Valcherem, 
mandé entregar la armada á.Beavoir, y procuré con todas 
cuantas fuerzas en el mundo me fué posible, que la dicha 
armada no pasase hasta Amberes, sino que quedase en Saegtin, 
y que allí recogiese las victuallas para volver otra vez á la Isla, 
no pude acabarlo : háse detenido hasta los 4 deste , que par- 
tió á tiempo que , seg^in los avisos que he tenido, me dicen ha- 
berse perdido Ramequin; no sé la particularidad por ningunos 
de la Isla, más que por algunas espías que traigo: en las villas 
rebeladas dicen que se rindió, y que la mitad de los soldados 
quedaron á servir al Príncipe , y la otra mitad se pasaron á 
Ramua; y con haber tres meses que el dicho Beavoir salió della, 
jamás pude acabar con él; volvióse á revictuallarla enviándole 
el secretario Berti , y aun asegurándole que si no iba él iria yo 
á hacerlo : no pude darle más priesa porque no se ha conten- 
tado con menos de 78 navios, y los 70 d ellos armados; á las 
nueve partió con muy buen tiempo, no sé lo que habrá hecho, 
pero temo mucho á Bamua y Medelburg: lo que más entendiere 
avisaré á V. M. , cuya, etc. De Amsterdam á 13 de Agosto 
de 1573. 



250 



COPIA DE CARTA 

DKL DüQüE DE ALBA 1 ZATÁS, DS NDfSOA X 6 DB NOTIBlfBBE 

DE 15731. 

(ArcfaíTO general de Sinuocas.— EsUdo.»Legajo S5SJ - 

* Es así como voestra merced dice que en loe despachos 
pasados no se ha hecho mención de la décima, porque es ne- 
gocio qne requiere no traer otro en la cabeza; y los que más 
dificultan y embarazan la conclusión del, son los mismos 
Consejeros de S. H. y los Oficiales puestos de su mano en las 
villas, los cuales quieren ser yasallados á su modo, y que la 
pobre de España se desuelle para traer aquí con qué defen- 
derlos, porque el dia que S. M. sacare de estos Estados la 
hacienda qua es menester para el sustento ordinario, por el ca- 
mino que el Duque lo quería sacar, quítaseles á los Magistrados 
el medio de chupar el pobre pueblo, y á los Ck>nsejeroe el no 
tener S. M. necesidad de ellos; y porque lo pueda ynestra mer- 
ced ver más evidentemente, le envió Ma carta original ' que 
me escribió el doctor del Rio. No podría vuestra merced creer 
lo que el Duque ha pasado aquí con los mismos Ministros de 
S. M.; y sobre mi alma y honra, que se pudiesen cortar 
sobre ello algunas cabezas , tan bien como las que se han cor- 
tado; y como dice Antonio de Lebriza pueblos son en Francia; 
así puede vuestra merced creer que los Consejeros de S. M. 
pueblos son en Flandes, y pagados por S. M. para que le 
hagan la guerra: ésta es matería que, i boca, diría á vuestra 
merced cosas que se espantase y aun se escandalizase. £1 
Duque no quiso tratar ^ de la décima antes que saliese de 



i Carpeta. 

t Al margen y de dísUnta letra: « No es del duque de Alba, sino de uno d« 
6U8 Secretarios, será tal vez de Albornoz.» 

3 Al margen de letra del Rey : « Debe de ser la que he visto.* 

4 ídem id.: « Fué muy bien que no era tiempo ni coyuntura.» 



251 

Bruselas, por parecerle qae el negocio de S. M. estaba muy 

caidO) y las villas tan insolentes, que fuera destruirlo para 

siempre; y tratando yo en buena conyersacion con algunos 

Diputados dellas sobre estas materias j diciéndoles cómo no 

cumplían lo que tenian consentido á S. M., decian que no 

podian, pues, ¿por qué negáis el consentimiento? responden 

que por la imposibilidad: pues acordaos con S. M.; ofrecerle 

lo que há menester para el gasto ordinario por otros medios, 

si decís que estos no son buenos: no gustan de oirlo ni de que 

se saque de los Estados cos^ fuera de lo que á ellos les parece, 

j que sea por su mano, para que se les quede en ellas las 

dos partes, como hacen ordinariamente en todos los servicios, 

en los cuales ha venido S. M. á pagar por la cobranza casi 

tanto como ellos le dan ; y hay lugar á quien toca á pagar 

noventa que se gastarán sesenta en cobrarlos: son, señor, estos 

negocios tan largos, y tienen tantas dependencias, que seria ir 

con una gran proligidad si dijese lo que pasa. El Duque piensa 

Tolver á la materia como se haya acabado lo de Güeldres y 

encaminádose el ejército en Holanda, que entonces seria tiempo 

si el señor duque de Medina lo tiene por bien i, el cual estuvo en 

un consejo aquí, á los 27 ó 28 del pasado, tan fuera de término, 

que en presencia de D. Fadrique y de D. Sancho, y de la Cerda, 

7 de Barlaymont, Norcarmes, Hierge y la Cressonera, y de tres 

Secretarios que estábamos allí, se dejó decir, que si el Duque 

no habia de ir á la guerra, que él no quería estar eon il en las 

tillas de paz y y que S. M, no le habia mandado quedar aquí 

sino por lo de la guerra y que por lo demos, poda necesidad tenia 

el jRey del; que le suplicaba le declarase luego si pensaba 

ir á la empresa de Holanda ó no , porque él se resolvería en 

irse á otra parte; y á la salida del consejo dijo á Norcarmes 

si mandaba algo para Lieja ó Colonia: el Duque estuvo con su 

templanza acostumbrada, y socabezaba oyendo todo lo que 

el de Medina quiso decir; y habiendo acabado, dijo, que pues 



< Al mirgea de letra del Rey: «Menester será mirario, aunque algon reme- 
dio ha de haber para qtte no raya todo de acá.* 



252 

todos aquellos señores habían sido de parecer que D. Fadrique y 
Norearmes fuesen con el ejército á tomar i Zatphen , y que sn 
sefioría y él no podían servir allí sino de embarazar, por el 
macho carruaje que les seguía, demás de la falta que tendrían 
de victuallas, por estar el país destruido de los enemigos, le 
parecía bien la resolución que se había tomado de quedar aquí, 
tanto más estando tan cerca del ejército; y yolvíéndose hacia 
el de Medina le dijo, que lo que S. M. deseaba saber de Ho- 
landa, que acabado lo de Zutphen se trataría dello en su 
presencia, y que se tomaría la resolución que su señoría man- 
dase y más conviniese al servicio de S. M. ; y sin tocar en 
otra ninguna cosa, pasó por alto lo que dicho Duque había 
dicho, de que todos quedamos admirados, tanto de la cólera del 
uno como de la paciencia del otro; y habiendo SS. EE. el día 
de antes salido á recibir al duque de Holstaín, le trajeron hasta 
su posada, adonde el de Alba le rogó viniese á comer un día con 
él; aceptó, y para regalarle más, pidió al de Medina le hiciese 
merced de hallarse allá á la comida: envió á decir con Joan 
Moreno (que fué el que llevó la embajada), que se hallaba de 
mala gana en banquetes; pero por hacer lo que su señoría le 
mandaba, vendría el día de la comida, que fué el otro después 
del consejo: el Capitán de la guardia del de Alba le fué á decir 
que S. £. le suplicaba viniese, porque Barlaímont había ido 
por el de Holstaín: respondió que era verdad que había dicho 
á Juan Moreno que vendría; pero que habiendo después pensado 
en elloy le parecía tenían á mal que estando el ejireilo de S. M, en 
campaña estuviese il en banquetes i, que su señoría hiciese bnena 
chera á sn huésped y le agasajase ; y teniendo el de Alba algún 
inconveniente, ha llamado á D. Antonio de la Cerda, y pedí* 
dolé diga al de Medina que su señoría vea todas aquellas cosas 
que él quiere que haga , que las hará de muy buena voluntad, 
porque no los oigan ni vean que están aquí disconformes. El 
dicho D. Antonio y yo hacemos los oficios que humanamente 



< Todo lo que va en esUs carias de letra bastardilla está subrayado «u ei 

origioal. 



253 

se pueden: temo, aefior, que no han de aproyechar: por amor 
de Díosy qne Toestra merced procure se ataje un negocio de tan 
grande importancia, con que el Duque se yaya á descansar de 
tantos trabajos, que el de Medina dará muy buen cobro á todo. 
El ineonvenie^ite que se temió de que diese oidos á los que aquí le 
hablasen en las cosas de la Hacienda, ha ya dado en él de nari* 
ees, porque le traen á qué quieres boca; si no es el de Ariscóte 
que le gobierna ¿ vaqueta; y ambos á dos se saltan cada 
mañana á picar los caballos en Bruselas, y á tirar los arcabuces 
en la baja corte desde la capilla al foso; y antier, diciendo aquí 
la Misa Mayor, mandó tañer tres ó cuatro mudanzas en el 
óigano, que diz que es el mejor del mundo, y el Duque el 
más buen caballero y más humano de todos cuantos he visto 
en mi vida, porque ninguno lé llega á hablar que no le haga el 
mismo acatamiento, sin discrepar un cabello: guárdele Dios 
muchos años , que bien se hallarán aquí con él , y él creo que 
no con el de Alba, porque los humores son muy diferentes, 
aunque por última resolución de 8. B., dijo i D. Antonio de la 
Cerda que dijese al de Medina, que quisiese ó nó, le juraba á 
Dios de no darle ocasión de que estuviesen desavenidos; y así, 
son tantos los cumplimientos y sumisiones que el de Alba hace 
por su parte, que no haría más con la persona de S. M., tanto, 
que hé miedo que no dañe esto. Cuando llegó en estos Estados, 
la regaló, ho8})edó y acogió casi dos meses á él y á todos los 
suyos; después en el aposento ha mandado á sus Furrieles les 
dejen escoger. el mejor cuartel y mejor casa; los despachos todos 
que van y vienen de España y de todas las otras partes se le 
muestran y se le da cuenta como á la misma persona del de Alba, 
pero todo no basta; y vuestra merced se asegure que no podrá 
durar este negocio así, y que para los de S. M. será muy dañoso: 
en otros tres ó cuatro consejos ha azotado al de Alba terrible* 
mente, sobre que se perdonen todos; luego, sin ver ni oir loque 
se perdona, tiene un Secretario italiano (que es un buen hom- 
bre, á lo que todos dicen), por quien se' gobierna; pero á éste 
gobierna otro que dicen Juan Andrea Cigoña^ muy gran 
vellaco, á quien el Duque ha querido castigar aquí, porque 



254 

siendo Comiflario de el regimiento del conde de Mega, difonto, 
pasaba en cada compañía del dicho regimiento no sé cuantas 
plazas: largo ha sido el cuento, por ser tan necesario que vues- 
tra merced entienda lo que pasa, y use dello como viere que 
conviene. 

COPIA DE CARTA ORIGINAL 

D£L DUQUE DE ALBA i. SU MAJESTAD, CON PÁRHAFOS DE CIFEA, 
DESCIFRADOS AL MÁBaEN, DE AMSTERDAIC Á 23 DE OOTUBBE 

DE 1573. 

(ArchiTO senenl de Simancas.— Bstado.^Legijo 555.) 

S. C. R. M.: Después que partió el correo que despaché á 
V. M. á los 3 del pasado, le escribí á los 22 otra carta ^ con el 
ordinario de los mercaderes, cuyo duplicado va con ésta, por- 
que me han dicho haber * «los Ugonotes de Francia han ocupado 
á Potiers, no lo tengo por carta de D. Diego de (^ñiga; pero 
GK>micurt, viniendo de Inglaterra, dice habérselo dicho Oordain, 
el gobernador de Calés, que es católico y muy hombre de bien; 
y las cosas de aquel Beino están de manera, que se puede tener 
por cierto, seg^n la poca obediencia que tienen al Rey, como 
más particularmente lo debe escribir á V. M. D. Diego de Q6- 
ñiga.» 

Después que escribí esta carta, llegó D. Fernando de To- 
ledo con el duplicado del despacho que trujo el correo Scovar y 
con otras dos cartas que Y . M. fué servido mandarme escribir 
sobre la averiguación de las azabras que se han detenido en 
estos Estados, y la otra con las tres firmas en blanco: beso los 
pies á V. M. por la merced que me ha hecho con ellas y por la 
que me ofrece hacer á D. Fernando, que pues Y. M. no fué 



* Al riiárgen: «Ya se recibió y respondió.» 

* Lo entrecomado está en cifras en el original, traducidas al margen. 



255 

flervido tomar resolución en su negocio^ agora espero será para 
hacérnosla después mayor á sos deudos y á él. 

La averiguación de las azabras se hará, como yo llegue en 
Biabante; aunque habiéndolas detenido y puesto al sueldo de 
V. M.y nó sé si tiene obligación V. M. á pagarles los daños que 
han recibido; yo ordenaré á Juan Martinez de Recaído' que me 
informe^ y tomaré también información de otras personas; y de 
lo que resultare, con mi parecer, avisaré á Y. M. 

Las seis firmas en blanco quedan en mí poder; ^ «no osé 
enviarlas con este correo, por haber de pasar por casa de los 
vecinos. Tenerlas hé al recaudo que Y. M. me manda, hasta mí 
ida, para entregarlas á Y. tí.» 

En la jMusada avisé á Y. M. lo que el conde de Bossu había 
hecho delante de esta villa con la armada de los rebeldes; desde 
entonces, basta los 2 deste, ha estado en el mismo lugar, por no 
tener viento para seguir los enemigos y asegurar el paso á los 
Ostiiñes que habían de venir en esta villa con sus granos. Par- 
tió con tiempo hecho á los 7 deste; halló los rebeldes cerca de 
Incusen con toda su armada; escribióme le ordenase lo que 
debía de hacer , y que le envíase recaudo de algunas cosas que 
le faltaban; envíesele, y á decir que • lo que me parecía desde 
aquí, era remitirle el negocio, que él viese de gobernarse con 
parecer de sus Capitanes, conforme á lo que más conviniese al 
servicio de Y. M.: tuvo algunos reencuentros con los rebeldes, 
en los cuales les descalabró muy bien descalabrados: á los 13, 
los dichos rebeldes, teniendo el viento en su favor, alzaron velas 
y vinieron á embestir con sus Almiranta y otras tres la del 
conde de Bossu: el cual, como muy buen caballero, loe embistió, 
y aferrándose todos cinco navios, pelearon desde las tres de la 
tarde hasta otro dia á las cuatro de la mañana , que habiéndo- 
los traido el viento en un banco quedaron en seco, y el 
Conde peleó allí hasta que no le quedó gente en su navio, y fué 
de manera, que de las cuatro naos se desaferraron las dos, y 
las otras dos jamás lo pudieron hacer aunque lo procuraron; 



< Lo entrecomado está en cifras en el original, traducidas al margen. 



256 

estuvieron de esta manera dos días enteros, al cabo de los 
Gules le fué fuerza rendirse con los españoles que le quedaron. 
^ «A todos los han llevado á Hovn, donde está bueno, y áuD 
tengo esperanza que podría ser sacar de su prisión algún ser- 
vicio, según lo que me ha dicho su secretario.» 

Otra nao, llamada el Águila blanca, embistió con una de los 
rebeldes; y estando peleando con ella, otra de sus naos la fué á 
embestir por costado, y con el áncora la abrió por la quilla, de 
manera que la echó á fondo; la Almiranta de los rebeldes y 
otras fueron á fondo, las demás dieron fondo y volvieron hacia 
Incusen, y las de V. M.^ con el Vice-almirante Basessem, hicie* 
ron lo mismo, y se vinieron á esta villa, que aunque eran dobla- 
dos navios que los de V. M., tuvieron por bien de retirarse, y 
los rebeldes han recibido tan gran daño, que si la persona del 
Conde se salvara, yo aseguro á V. M. se hubiera ganado mu- 
cho, porque pasan de 3.000 hombres los que han perdido; ha- 
biendo peleado los soldados de Y. M. como suelen ellos hacer. 
Kl negocio queda en este estado: de lo que más sucediere avi- 
saré á V. M., cuya S. C. R. persona Nuestro Señor guarde por 
tantos años como la cristiandad lo ha menester. De Amsterdam 
á 22 de Octubre <íe 1573.— S. C. R. M.— Las manos de V. M. 
besa su vasallo y criado, el duque de Alba. 

Sobre: A la S. G. R. M. el Rey, nuestro señor, en manoBdel 
secretario ^ayas. 

COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE ALBA Á SU MAJESTAD, DE BRUSELAS X 15 DE 

DICIEMBRE DE 1573. 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— I.ega jo 335.) 

S. G. R. M. : El Maestre de campo Julián Romero *, ha ser- 
vido de la manera que V. M. está informado : ha venido aqni 



1 Lo enlrecomado está en cifrasen el original, iraducidas al margen. 
9 Al margen : « Recomienda á JuUan Romero.» 



257 

de Holanda determinado de ir en esos reinos á besar á V. M. 
las manos, y suplicarle sea servido de darle licencia para des- 
cansar en su casa, atento que há que le sirve cuarenta años; y 
habiendo recibido la carta que Y. M. fué servido mandarle 
escribir y dicbole yo la falta que baria al servicio de Y. M. su 
persona en esta ocasión, se ha contentado de quedarse sirvien- 
do, y envía á sus negocios al capitán Esteban Illán : suplico á 
V. M. mande que se tenga con Julián la cuenta que merecen 
sus muchos servicios, asegurando á Y. M. que, por sólo los que 
ha hecho en esta jornada, tiene Y. M. obligación de hacerle 
mucha merced, y que es uno de los hombres de más servicio 
que yo conozco de su calidad, y que por este respecto recibirá 
yo por muy propia toda la merced que Y. M. le mandare hacer, 
cuya S. C R. persona Nuestro Señor guarde como la cris- 
tiandad lo ha menester. De Bruselas, á 15 de Setiembre 
de 1573. — S. C. R. M. — Las manos de Y. M. besa su vasallo 
y criado, el duque de Alba. 

Sobre: A la S. C. R. M. el Rey, nuestro señor. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DE JULIÁN HOMEBO Á SU MAJESTAD, DE AHBEBES k 17 DE 

DICIEMBBE DE 1573. 

(Archivo geoeral de Simancas.— Estado.— Legajo 558.) 

S. C. R. M. : Habiendo cuarenta años que há que sirvo á 
V. M. en este hábito, sin haberme apartado un hora del, y 
habiendo trabajado tanto en esta jornada como Y. M. estará 
informado, y faltándome ya las piernas y los brazos y ojos, 
demandé licencia al duque de Alba para llegarme á mi casa, y 
Tiendo la razón que tenia, me la dio; y estando ya en Bruselas 
para partirme, me dieron una carta de Y. M., por la cual me 
manda que yo no haga por ahora movimiento destos Estados: 
yo hago lo que Y. M. me manda, aunque tenia mucha necesi- 

ToMO LXXV. 17 



258 

dad de ir á mi casa, aaí para descansar como para otras cosas 
que me ocurren en ella. El duque de Alba y el Comendador 
mayor me han dado licencia para que envié al capitán Esteban 
lUán á suplicar á Y. M. me haga merced de mandarme dar 
licencia para que pueda ir á yer mi casa, que pues que suplico 
esto á y. M. en este tiempo, puédese creer que tengo necesidad 
de hacello, que si no la tuviera, ni yo la demandara á Y. M.| 
ni en este tiempo me fuera yo aunque tuviera libertad para ello. 
Nuestro Señor la sacra católica Real persona de Y. M. guarde 
con acrecentamiento de mayores reinos y señoríos y victorias, 
como los vasallos de Y. M. deseamos. De Amberes y de Diciem- 
bre 27 de 1573 años.— S. C. R. M.— De Y. M. menor vasallo 
que sus reales manos besa, Julián Romero. 

Sobre: A la sacra católica Real Majestad el Rey, nuestro 
señor. 

COPIA DE CARTA 

DEL MAESTRE DE CAMPO VALDÉS AL COMENDADOB MATOB, 
DE LA HATA^ k 18 DE MAYO DE 1574 ^ 

(Archivo general de Simancts.— Estado.-» Legajo núm. 55SJ 

limo, y Excmo. Sr.: El dia que partí de Utrech, que fué 
lunes, 24 deste ; escribí á Y. E. como partía para Holanda con 
toda la gente; pero después , el regimiento de Freunspergh 
dijo que no quéria salir si no le daban más dinero de socorro; 
buscáronse 3.000 talleres para les prestar, pero ellos no quisie* 
ron contentarse menos de con cada cuatro talleres por soldado; 
y no siendo posible hallarse tanta suma de dinero, yo deter- 
miné de me partir con la infantería española y con 11 banderas 
de valones, cuatro de las cuales envié por el camino de Har- 
lem, como ya escribí á Y. £., y con las demás caminé, pasando 
bien cerca de Worden, y vine á amanecer, hoy jueves, en 

' Carpeta. 



259 

Somerdan, adonde tuye ayiso como había en Gondesluys y en 
el faerte de Alsen algunas banderas de ingleses : caminé la 
vuelta dellos, los cuales, como tuvieron aviso de mi venida, que- 
maron las casas que tenían junto á su fuerte, de donde les podía 
hacer algún daño: yo repartí la gente en dos partes; la una fué 
á pasar, á mano siniestra, por un molino y exclusa que está á 
tiro de arcabuz de la puente; y la otra parte fué por el dique 
que va derecho á su fuerte: ellos se habían ya apoderado de la 
casa y molino que digo para prohibirme el tránsito; pero á su 
despacho fsic) pasaron más de 400 arcabuceros de la otra par- 
te; trabóse una muy buena escaramuza y bien sangrienta; y 
estando en este punto, llegaron en socorro de las tres banderas 
que guardaban el fuerte otras tres que estaban en el fuerte 
de Alsen; yo ordené que al mismo tiempo las banderas asalta- 
sen el fuerte cuando los 400 arcabuceros empezaban á cerrar 
con las compañías que habían venido de socorro; hízose así 
con tanto valor, que aunque los enemigos hicieron gran resis- 
tencia más de una hora, se les entró por fuerza el fuerte, de- 
gollando muchos dellos y siguiendo el alcance desde esta 
puente hasta el casar de Alsen , que está á media milla italia- 
na: al entrar del dicho villaje se rehicieron un poco, pero pres- 
to las echaron de allí, y siguiéndolos entraron envueltos con 
ellos en el fuerte principal : duró después bien legua y media 
el seguirlos y matarlos, que á lo que se puede juzgar, son casi 
300 los muertos, sin muchos que se ahogaron ; tomáronse cua- 
tro banderas de seis que eran; no quedó hombre dellos con 
armas, porque pasaron por los casares la vuelta de Goude, 
muchos dellos en camisa, por poder mejor escaparse, pasando 
los canales á nado: he holgado más que sabré decir de haber 
visto cuan animosamente y con cuánto valor acometió el fuerte 
esta infantería, que prometo á V. E., que después que soy 
soldado, del tiempo que duró el combatir, que, como he 
dicho, fué más de una hora, no he visto cosa más bien per- 
nada ni con más esfuerzo hecha; y así para darles ánimo 
como para que no quede sin premio el que justamente lo mere* 
ce, suplico á V. E. se sirva de hacer merced y aventajar á 



260 

Francisco de Zambrana^ soldado del capitán Carrera , porque, 
enjuicio de todos, fué el primero que subió en el fuerte: tam- 
bién la rescibiré muy grande de V. E. en que sea servido se 
den algunas otras ventajas á soldados que n^uy bien lo mere- 
cieron; y el primer Alférez que subió en el fuerte fué D. Luis 
Pimentel, Alférez de Carrera, y el segundo Echavarría, Alférez 
de Palma, criado de Y. E., que es mozo de harto valor: los 
Capitanes lo hicieron muy bien, pero'D. Manuel Cabeza de 
Vaca se extremó, y tras del el capitán Carrera cumplió con su 
obligación, y mejor que muchos. El daño que se rescibió de 
nuestra parte, fué solamente de cinco á seis españoles que mu- 
rieron , y otros tantos valones; y heridos, de ambas naciones, 
menos de veinte : yo acabo de llegar en este punto á la Haya 
de donde partió esta mañana D. Luis Gaytan con algunas com- 
pañías de infantería y caballería, la vuelta de Leyden, á bus- 
car cuatro compañias de ingleses que estaban fortificando Val-, 
kemburch , y como supieron la venida del campo se retiraron 
á Leyden; pero la villa no los quiso rescibir: está juntamente 
con él Monsieur de Liques con tres compañías de alemanes y 
cuatro de valones, yo creo, cierto, que los desharán. Estos re- 
beldes han quemado todos cuantos molinos habia en el Plat- 
pays, que será harto grande incomodidad estando estas villas 
de Leyden y Delff sin ningún soldado. En el fuerte de Mes- 
lanchuys está una compañía de burgueses de Harlem, foragi- 
dos: mañana partiré á echallos de allí, y de todo lo demás que 
se ofreciere daré aviso á V. E. cuya, etc. De la Haya, 18 de 
Mayo de 1574. 



261 



COPIA DE CARTA 

QUE Eli MAESTBE DB CAMPO VALDÉS ESCRIBIÓ AL COMENDADOR 
MATOB, DE LA HAYA i. 28 DE MATO DE 1574 ^. 

(AFchiro general de Simancas.— Estado.— Legajo 558.) 

limo, y Ezcmo. Sr. : Ta escribí á Y. E. lo que me snbcedíó 
en mi entrada en Holanda, y asimismo como había enviado & 
D. Luis Gaitan con 300 arcabuceros españoles y una compañía 
de caballos á se juntar con Monsieur de Liques'y procurar de 
deshacer las cuatro compañías de ingleses que habian salido 
de Valkenburkc, y en Leyden no las habian querido recoger, y 
sabcedió que por la buena industria de Monsieur de Liqües, y 
principalmente por tener ya ellos aviso de la rota de las otras 
seis banderas, vinieron á rendirse al dicho Monsiear de Liques 
ala misericordia de S. M., y V. E. en su nombre, con palabra 
que se les dio por el mismo Liques de que ternian seguras las 
vidas; concluido esto, los llevaron á Yalkenburkc, y en la 
ygla fsicj que allí está, los desarmaron y los lleva en prisión á 
Harlem Monsieur de Liques hasta que Y. E. mande lo quede 
ellos se ha de hacer; y aunque yo con razón pudiera quejarme 
á Y. £. del dicho Gobernador, pues estando en ani distrito 
estos ingleses y siendo toda la gente que allí se halló de la que 
está á mi cargo, esto, no obstante, concluyó los pactos como le 
pareció, y quiso llevárselos á Harlem en prisión, lo cual yo 
pudiera muy bien impedírselo; pero no quise irritar más estos 
borgoñones á odio contra la nación española, y sólo miré lo 
que convenia al servicio de S. M. y de Y. E.: mas en caso que 
por no ser estos soldados vasallos de S. M., Y. E. se servirá de 
hacer gracia y merced dellos para que se puedan tallar: suplico 
á Y. E. no sea yo agraviado ni monos los Capitanes y soldados 

■ 

^ Carpeta. 



262 

que á este efecto enrié, aunque ternia por muy mejor, parecíén- 
dolé á y. E., que se les diese libertad y tránsito libre á Ingla- 
terra, porque me parece medio para ganar la voluntad de los 
ingleses y obligar ala Reina, cuya an^istad será al presente 
menester, á causa del armada que viene. Y. E. hará lo qae 
más fuere su servicio. Estos dos subcesos han sido causa de que 
se vea notable mudanza en las villas de Leyden y Delf ,pue8 
los de Leyden, llegándose Monsieur de Mathenes á la muralla, 
no le tiraron, antes le hablaron amigablemente y le prometie- 
ron que no dejarian entrar en la villa ningún soldado del Prín- 
cipe,* y poniéndoles por delante que se redujesen á la obediencia 
de S. M., dijeron, que sí no veian perdón firmado por 8. M. 
que no lo harian; y los de Delft asimismo hablaron de la mura- 
Ha con un soldado valon destas banderas; y después de largos 
parlamentos, fué la conclusión la misma que los de Leyden: yo 
procuro,'por vía del dicho Mathenes y de Juan Hutes , persua- 
dilles á que conozcan su yerro ^ pidan perdón, pues no se les 
negará la misericordia, ya por S. M. tan generalmente ofre- 
cida; y de todo lo que se ofreciere daré siempre aviso á V. E., 
cuya, etc. De la Haya, 28 de Mayo de 1574. 



COPIA DE CARTA 

DEL MAESTBE DE CAMPO JULIÁN BOBfEBO AL COMENDADOB 
MATOB DE CASTILLA, k 21 DE JULIO DE 1574 ^ 

(Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo 558.) 

^Umo. y Excmo. 8r.: Después que V. E. haya hecho esta 
reformación que tanto conviene al servicio de S. M., será bien 
que conforme al número de las compañías que dejare elija ca« 



< Al margen: «Resolución de venirse á España, sus servicios y lo estropeado 
'de su persona en ellos.» 

< Al margen: «La original de esta carta queda acá por ser necesaria porotroc 
capítulos que contiene.» 



263 

beza 6 cabezas que las gobiernen y sean Maestres de campo, y 
á los qne yo puedo señalar de los que hay en estos Estados, 
soldados de experiencia, son Valdés^ Antonio de Olivera, Mon- 
tedoca, Pedro de Paz y Tordesillas; y porque yo tengo de 
tratar con Y. E. limpiamente y con la verdad que siempre he 
profesado, y así tengo de desengañar á Y. E. de que ni pro- 
mesas de S. M. ni otro inconveniente que la muerte no serán 
parte para dejar de irme al Setiembre á mi pasa , porque tengo 
tan gran necesidad de hacerlo, cuanto está en ello el remedio 
de mi alma y mujer é hijos , y la menor de estas causas tiene 
tanta fuerza que me lo hará hacer, y muchos dias há que 
tengo esta necesidad , y hdo dejado pasar por las ocasiones 
tan urgentes que aquí ha habido en el servicio de S. M.; y 
agora, últimamente, cuando se fué el duque de Alba, me quedé 
y lo dejé de remediar todo sólo por servir á Y. E. que venia 
nuevamente á estos Estados, y he holgado sumamente de haber* 
me quedado sólo por esto y por haber conocido á Y. E., á quien 
yo sirviera adelante con el amor que me obliga la merced que 
me ha hecho: mas es llegado el plazo postrero á que no puedo 
faltar de irme, y las razones que hay para ello, dejo juzgar 
á Y. £., pues que há que sirvo á S. M. cuarenta años la Na- 
vidad que viene, sin apartarme en todo este tiempo de la guer- 
ra y de los cargos que se me han encomendado, y en ellos he 
perdido tres hermanos, y un brazo, y una pierna, y un ojo, y 
un oido, y lo demás de mi persona tan fatigado de heridas, que 
me resiento mucho dellas; y agora, últimamente, un hijo en 
quien yo tenia puestos los ojos; y si tenia razón para ello, in- 
fórmese Y. E. de todos deste ejército, y verá las muestras que 
daba de sí. Todos estos trabajos juzgue Y. E. si serán causa 
de tenerme fatigado en mi persona y espíritu; y, por otra parte, 
verme que há nueve>años que me casé pensando poder descan- 
sar, y después acá no he estado un año entero en mi casa, y 
della he dado y gastado la mayor parte de lo que me dieron 
con mi mujer; .y tengo una hija en ella, y otra en estos Esta- 
dos , de edad de casarla; y para la una ni para la otra no me 
hallo con que poderlas remediar, si no es con lo poco que ha 



2G4 

quedado á mí mujer; y esto se lo Toy comiendo con tanta priesa, 
que me es forzoso recogerme desde luego, para que en vida 
ella y yo no estemos en el hospital; y pues V. E. es Príncipe 
tan justo y tan cristiano, tengo por cierto que no será parte 
para estorbarme esta deliberación, antes confio que me dará la 
mano para que lo vaya á remediar todo; y esto crea V. E., que 
ni lo hago por Tenderme ni encarescerme á S. M. y á Y. E., 
sino polola gran necesidad que me constriñe á ello; y si á S. H. 
le pareciere llegado yo á mi casa que valgo para su servicio, 
procuraré con toda la instancia sacar á mi mujer conmigo, si 
el lugar donde .me mandaren servir fuere para poder tener mi 
casa, y sin ella no será parte todo el mundo para que yo me 
mueva; pues me parece que tengo servida y merecida la mer- 
ced que S. M. hasta agora me ha hecho al cabo de tanto tiem- 
po y tantos trabajos como ho padecido en su servicio, fiorzon, 21 
de Junio de 1574. 



Lo que el Comendador mayor escribió al Maestre de campo 
Julián Romero^ en 2^^ de Junio^ en respuesta de la carta que 

atrás va escrita sobre su particular. 

He visto lo que vuestra merced dice en una destas cartas, 
en lo que toca á sus particulares, y es cierto que son cuatro ó 
cinco veces las que yo he escrito á S. M. sobre ellos después 
que me encargué destc Gobierno; y teniendo algunas respues- 
tas de manera que no me puedo persuadir que no se vea muy 
presto el efecto, yo tornaré á hacer agora el oficio tan cuerda- 
mente, que espero que antes del plazo que vuestra merced 
pone tenga la respuesta que deseamos, y en tanto, y después 
confio que vuestra merced so ocupará en el servicio de S. M., 
como siempre lo ha hecho, tanto más, atravesándose en esta 
guerra más que en otras el servicio de Dios. 



265 



Lo qw el dicho Maestre de campo respondió al Comendador 
fñayor, al capitulo de arriba, en carta de 27 de Junio, hscha 

en Woreum. 

En lo que toca á la merced que Y. E. me hace en solicitar 
con S. M., que me la haga suplico á V. £., que en ello no se 
trabaje agora tanto, porque los pocos dias que me quedan, yo 
los pasaré tan honradamente como pudiere; y si no se remedia- 
ren muchas cosas, estoy ya tan consolado de dejarlo todo, 
como el que está con la candela en la mano, y Dios me es tes- 
tigo si hasta hoy he servido á S. M. por interés ni he traba- 
jado más á este hlanco: es bien verdad que me pesa que S. M. 
haga mercedes á otros que mamaban cuando yo comencé á 
servir y á mí me olvide. Pero esto lo atribuyo á mi poca ven- 
tura y á que quiere Dios tenerme necesitado; pero desnudo 
nací y he vivido honradamente, y este consuelo me hace olvi- 
dar todo ló demás. En mi particular, no hay para que Y. E. 
tome pena de ninguna cosa; que de aquí al término que trato 
do mi ida, espero en Dios que pondrá las cosas de estos Estados 
en buen puesto, y entonces es el tiempo que no suele haber 
innovaciones, que después que yo haya dado á mi casa una 
vuelta y haber remediado algunas cosas que me fuerzan á irme 
y V. E. se viere en tanto trabajo como se ve agora, yo prometo 
á V. E., como cristiano, de venirle á servir y ayudar en lo que 
pudiere, conforme á mis pocas fuerzas y pusiera fsicj á Dios 
que yo me viera soltero y con las fuerzas que otras veces me 
he visto, para que viera V. E. la voluntad que yo tengo de 
servirle. 

Carpeta: Copia de la carta de Julián Romero y de otros ca- 
pítulos de carta. — Para enviar á S. M. 



CARTAS 



DEL 



ALEJANDRO FARNESIO 

Y OTROS OOCUMENTOB QUB SE BBFIEBBN AL TIEMPO QUE GOBERNÓ 

LOS PAÍSES BAJOS. 



(Gotoccion de la sefiora Tiuda de Salva.— Biblioleca Nacional, lala dems.) 



269 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DEL DUQUE DB PÁBMA AL ILUSTBÍSlMO SSÑOB, BL SEÑOR DQN 
PEBHO DE TOLEDO OSSOBIO, MARQUÉS DE VILLAFRANCA, DUQUE 
DE PBRNANDINA^ DB 12 DE NOVIEMBRE DE 1579. 

(ColeocioD de la sefiora viuda de SaWá.) 

limo. Sr. : Responderé en ésta á la carta de V. S. de los 9, 
y diré, qne por otra mía, habrá entendido la orden que he 
enviado á Cigoña para que acuda ahí y haga lo que Y. S. le 
ordenare, y lo que á mí me parecía sobre este particular « á lo 
cual añadiré agora, que ya que no se puede tratar al presente 
de tomar muestra, y es fuerza que, así al tercio de Valdés 
como á los demás, se les dé la parte que les toca de las contri- 
buciones, según el número de soldados que dieron en la última 
muestra, holgaría, siendo cosa que se pudiese hacer, que lo 
que toca á los soldados se les diese á ellos por la vía que me- 
jor pareciese, de suerte que no entrase en poder de sus Capi- 
tanes, por evitar las quejas é inconvenientes que podría haber: 
T. S. lo tratará y ordenará lo que más viere convenir. 

En lo que toca á las salvaguardias, mi intención no ha 
sido ni es que por ellas sean reservados los que las tienen de 
contribuir, sino que contribuyendo, no se les haga otro mal ni 
daño,* y así será bien que Y. S. lo ordene. 

Cuanto á la necesidad que hay de mudar de alojamiento, 
me parece que Y. S. procure entretenerse en los que agora 
está todo lo que buenamente pueda, y si en este medio no fuere 
otra orden mia, podrá Y. S. ordenar que el ejército se aloje en 
el país que hay entre Grave y Breda, ó por allí donde mejor 
lo puedan pasar los soldados, gobernándose en estos según la 
información que tuviese de cómo está la tierra y de lo demás que 
en tales casos se debe saber; ad virtiendo, que mi intención es, 
por una parte, de que los soldados lo pasen bien , sin hacer 



270 

excesos, y por otra, de que uo se destruya de todo punto ese 
con tomo de Tomaut, sino que se reparta el trabajo y costa lo 
más que se pudiere : V. S. lo tratará con las personas que le 
asisten y con Cigoña (á quien yo holgaré que honre y favorezcs 
mucho), y ordenará en todo lo que más conyenga, UeTando la 
mira principalmente á la seguridad; que aunque yo creo, como 
V. S. dice, que el enemigo no se arrojará todavía, es bienTiTÍr 
con recato. 

Allá irán los tres Sargentos mayores que últimamente he 
nombrado, que son: Peñuela para el tercio viejo; Solís para el 
de D. Lope, y Campos para el de Yaldés. Y. S. les ordenará 
respectivamente lo que tocare á sus respectivos cargos, y man- 
dará que á Salcedo y Herrera y á Pedro Coloma se les dé la 
posesión de las compañías que les he proveído, conforme á sos 
Patentes. De aquí no hay cosa de que avisar á Y. S., cuyaihs- 
trísima persona y estados guarde y prosperen, etc. De Mastrícht 
á 12 de Noviembre de 1579. — Besa Us manos á Y. S. , Aless.® 
Famesse ^ 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE PABMA AL ILUSTRÍSIMO SEÑOR, BL SSÑOB DOX 

PEDBO DE TOLEDO 06S0BI0, MABQUÉS DE VILLAFBANCA, DUQUE 

DE FERNANDINA, k 17 DE NOVIEMBRE DE 1579. 

(Colección de la sefiora viuda de Salva.) 

limo. Sr.: Con la carta de Y. S., de los 12, holgué mucho 
por la particular cuenta que en ella me da de lo que ahí se 
ofrecía, y en ésta responderé lo que me ocurre. 

A Cigoña he vuelto á dar priesa sobre su ida ahí; y así, creo 
que habrá ya llegado, y que con su asistencia se excusará 
Y. 8. de muchas pesadumbres, aunque si los soldados se pue- 



1 Hay una rúbrica. 



271 

den acomodar donde seguramente poedan comer, yo lo tengo 
por mucho mejor que no lo de las contribuciones, porque se me 
representa que muchos deben de juzgar lo que se les da con 
esperanza de hallar después de comer en la campaña, y que 
de aquí nascen los excesos y desórdenes que se hacen; los 
cuales se excusarian desotra manera, y ¿un, si no me engaño, 
lo pasarían menos mal los unos y los otros, como en el hacerse 
dar de comer hubiese moderación; y así será bien que Y. S. 
lo platique y trate allá y dé el orden que más juzgare convenir 
para que la gente se entretenga sin que los naturales se acaben 
de destruir, pues importa conservarlos lo que Y. S. con su pru- 
dencia puede considerar. 

Sobre el particular de las salvaguardias, ya he respondido 
á Y. 8. que, entretanto que el ejército estuviere por allá, no ha 
sido ni es mi intención que sirvan á los que la tienen, sino de 
evitar corredurías y desórdenes: lo mismo digo agora, porque, 
aunque yo holgara reservarlos del todo, Y. S. ve que la nece- 
sidad no da lugar á ello: yo no he dado al capitán Iñiguez otra 
orden más de la que él se tenia antes que viniese aquí, y esa 
se le dijo que siguiese entretanto que yo mandase otra cosa; y 
si bien me pidió carta, no se la quise dar porque deseaba resol- 
verme sobre la persona que habia de • gobernar el tercio del 
Sr. D. Femando de manera que ninguno de los Capitanes viejos 
del tuviesen justa causa de quejarse; y aunque yo he tenido y 
tengo de Iñiguez mucha satisfacción y deseo honrarle, favore- 
cerle y procurar su acrecentamiento, como lo he de hacer en 
cuanto pudiere, todavía, habiendo entendido que el echar mano 
del para esto parece habia de ser causa de mucho disgusto y 
sentimiento á otros, y particularmente algunos que son tanto ó 
más antiguos que él, me he resuelto, por evitar los dares y to- 
mares que de aquí pudieran nacer, y principalmente por lo que 
toca al servicio de S. M., de encomendar el otro tercio á per^ 
sona de fuera del ; y sabiendo cuan á propósito es la de Pedro 
de Paz, y cuan conocido y amig^ de todos, le he nombrado para 
este efecto y le envió orden para que lo obedezcan. Y. S. me 
haga merced de hacerse llamar á Iñiguez y darle de mi parte 



272 

la reaolncion que he tomado y las causas que ¿ ello me han 
movido; y á Iñiguez, que no se altere , pues no tiene de qjxé 
ni puede quejarse sino de sí mismo, sí ha publicado otra cosa 
de la que aquí se le dio á entender, asegurándole, que en lo 
que yo pudiere hacer por él y sus cosas, conocerá cuan de 
veras deseo su acrecentamiento; y á V. S. beso las manos por 
el término tan prudente y acertado con que en ésta se ha go- 
bernado, que ha sido para mí de particular satisfacción. 

Pésame de que á la partida se descubran tantos amigos 
como V. S. me escribe de Alonsillo, pero placerá á Dios que él 
y ellos hayan el galardón de sus obras conforme á ellas; yo 
daría cualquier cosa porque se les pudiese tomar alguna zan- 
candilla: Y. S. lo verá; y así, en ésta como en la de aquellos 
120 caballos que alojan á una legua de Amberes, y en lo 
demás que seguramente se pudiera hacer daño al enemigo, 
dará Y. S. la orden que más viere convenir; que como no se 
aventure á perder, muy bien es probar la mano; désela Dios 
con muy prósperos sucesos y guarde la ilustrísima persona de 
Y. S. como desea. De Mastricht, á 17 de Noviembre de 1579.— 
«Besa las manos á Y. S., Aless.^ Farnesse.» ^ 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE BABMA AL ILUSTBÍSIMO SEÑOR, EL SEÑOR DON 
PEDRO DE TOLEDO, DUQUE DE FERNANDINA, MARQUÉS DB TILLA- 
FRANCA, Á 17 DE NOVIEMBRE DE 1679. 

(GoIeocioD de la seíkora viuda de SaWi.) 

limo. Sr.: Por estar el capitán Salcedo indispuesto, va Gas- 
par Pérez, su Alférez, que dará ésta á Y. S., á tomar la posesión 
de la compañía que era deD. Diego de Oauna, que he proveido 
en su persona por haber dado al dicho D. Diego la de arcabu- 



< Lo enlreoomado es de letra de Alejandro. 



273 

oeros^ qae era de Baltasar Franco. Suplico á V. S. mande que 
cada uno sea entregado de la que conforme á esto le toca , te- 
niendo con todos la cuenta que merecen , que en ello recibiré 
particular satisfacción de Y. S., cuya ilustrisima persona Nues- 
tro Señor guarde y estado acreciente como deseo. De Mastricht, 
á 17 de Noviembre de 1579. — «Besa las manos á Y. S., Aless.** 
Famesse.»^ 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE 1^ PARMA AL ILUSTRÍSIMO SEÑOR, EL SEÑOR DON 

PEDRO DE TOLEDO OSSORIO, MARQUÉS DE VILLAFRANCA Y DUQUE 

DE FERN ANDINA, Á 2 DE DICIEMBRE DE 1579. 

(CoIecciOD de la sefiora viuda de Salva.) 

limo. Sr.: Por las cartas de V. S. y de Pedro de Paz, y por lo 
que el teniente Juan García me ha dicho, he entendido la suerte 
que se ha hecho en los de Herentales, qne, cierto, ha sido para 
mí de mucho contentamiento, y no podia suceder de otra ma- 
nera habiéndose Y. S. gobernado con tanta prudencia y valor; 
mucho quisiera que Alonsillo cayera en el lazo, pero quizá le 
guarda Dios para mayor castigo suyo. 

La justicia que se hizo en un español que se tomó, fué muy 
acertada, y así lo será todo lo que Y. S. hiciere, cuyas manos 
beso por el regalo de la haca> la cual tendré por memoria de 
quien me la enyia. 

De Mos. de Alem y délos demás, remito yo á Y. S. que haga 
y disponga como más le pareciese convenir; y creo que conver- 
tirlos en beneficio de los soldados será lo mejor; sólo acordaré 
á Y. S., que si entrevé que de algunos se pudiesen haber los 
españoles que sirven á Alonsillo, ó, á lo menos, á estos que 
agora se le han pasado, y asimismo á los italianos y albaneses. 



* Lo enlreoomado es de letra de Alejandro. 
Tomo LXXV. 18 



274 

holgaría yo infinito dello: Y. S. verá lo que en esto se podrá ¡y 
convendrá hacer, y ordenará lo que juzgare que conviene. 

Mucho gusto me ha dado entender que los Capitanes del 
tercio viejo se hayan aquietado, aunque nunca dudé dello, por 
estar V. S. de por medio. 

Los de Mol me han dado la petición que va con ésta, y por- 

« 

que entiendo que no pueden más , recibiré contentamiento en 
que y. S. mande ver si se les podría dar algún alivio, ora sea 
quitándole la g^nte que tiene y pasándola á los lugares de 
Rhety, Gheel y Merhout, ó haciendo que estos ayuden á la 
dicha Mol, sobre que ordenará V. S. lo que más á propósito 
será para que aquel lugar ^o se destruya del to^P'—Goarde y 
acreciente Nuestro Señor la ílustrísima persona y estado de 
V. S., como deseo. De Mastricht, á 2 de Setiembre de 1579.— 
«Besa las manos á V. S., Alexandro Farnesse.j» * 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

ÜUL DUQUE DE PÁRMA AL ILUSTRÍSIMO SEÑOB, EL SEÑOR DON 

PEDRO DE TOLEDO OSSORIO, MARQUÉS DE VILLAFRANCA T DUQUE 

DE FBRNANDINA , Á 10 DE DICIEMBRE DE 1579. 

(Colección de la señora viuda de Salva .) 

limo. Sr.: A los 6 recibí la carta de V. S., de primero de 
éste, y he tardado en responder á ella, por resolverme sobre la 
mudanza del campo; y aunque no lo he hecho del todo, no he 
querido dilatar más la respuesta; y lo que sobre este parti- 
cular puedo decir á V. S. es, que ya la villa de Malinas se ha 
contentado de recebir guarnición de caballos, y la recibirá tam- 
bién de infantes; pero porque estos no están tan á la mano, 
cuales conviene que sean, he ordenado que la compañía de 
lanzas de Mos. de Altapena, con 25 arcabuceros de la de 



Lo entrecomado es de letra de Alejandro. 



275 

Mos. de Resbruch, se vayan á meter dentro, como lo harán ' 
sÍQ perder hora de tiempo; y dentro de cuatro 6 cinco días entra- * 
ráHy con lo cual parece que quedará aquella villa asegurada, 
mediante el buen ánimo y voluntad que muestran los burgeses 
de conservarse en el servicio y obediencia de su Bey; y 
cesando con esto la principal causa porque el campo se ha dete- 
nido en esos contornos, no habrá ninguna que impida el mu- 
darse; y yo quedo tratando de la parte y lugar donde habrá de 
ir, para que se pueda entretener con comodidad; y luego que 
me haya resuelto, despacharé á Y. S. con el aviso y procuraré 
que sea dentro de dos ó tres días. 

A la orden que Y. S. dio para recoger las dos compañías de 
infantería que estaban lejos, al villaje de Riter, no ten^ que 
decir sino que el Comisario general, Antonio de Olivera, se me 
ha quejado mucho de ello, diciendo que aquel villaje era de la 
caballería, y que si se le quita, tras caverle tan poca parte de 
las contribuciones de la campiña, no se podrá de ninguna ma- 
nera sustentar, y háme pedido con mucha instancia mande 
deshacer el agravio que en esto se hace á la dicha caballería, 6 
mudarle adonde pueda vivir; lo cual, cierto, me parece justo; y 
así, recibiré particular satisfacción en que Y. S. ordene que el 
dicho villaje se deje á la caballería, y se le acuda con lo que 
de él se saca, acomodando en otra parte la infantería que allí 
está, pues es cosa razonable que cada uno goce de lo que le 
toca. Pero si en esto se ofreciere algún inconveniente , holgaré 
que Y. S. me lo avise. 

En lo que toca á los prisioneros de Herentales, remito de 
nuevo á Y. S. que ordene lo que más le pareciese convenir, tras 
que todavía me parece que se debe intentar el trocarlos por los 
nuestros que se han pasado allá: cuanto á lo que Y. S. me 
escribe de los de AfTelt, me parece que será bien qlie les escriba 
que hagan justicia de los delincuentes, satisfaciendo á los vivan- 
deros lo que les han tomado, diciéndoles la alteración que ha 
causado á los soldados, los cuales, si ven que lo pasan en disi- 
mulación, se vengarán sin que Y. S. ni nadie sea parte para 
estorbárselo; que para evitar el daño que de aquí les podría 



276 

nacer, hagan la demostración que deben y donde nó, qne Y. S. 
quedará descargado de cnalquier cosa que suceda con avisar- 
les del remedio que pueden dar tan conforme á razón y justicia; 
7 según la respuesta que diesen , así se procederá; que en 
cuanto á esto no puedo yo hacer mejor provisión que remitirlo 
á y . S. y á los que le asisten , cuya ilustrísima persona guarde 
Nuestro Señor y acreciente como desea. De Mastricht á 10 
de Diciembre de 1579. — «Besa las manos de V. S., Aless.^ 
Famesse.» ^. 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DEL DUQUE DE PABHA AL ILUSTKÍSIMO SEÑOR, EL SENOS DON 

PEDBO DE TOLEDO OSSORIO, MABQUÉS DE VILLAFRANCA T DUQUE 

DE FERN ANDINA, iL 11 DE DICIEMBRE DE 1579. 

(Coleodon de U sefiora viuda de Salva.) 

limo. Sr.: Mos. de Hautepena me ha scrípto la carta que 
va con ésta, en que como Y. S. verá, me pide le haga dar 
algunos prisioneros de .los que hay ahí de Herentales, para res- 
catar por ellos un Mayordomo y un Page suyos, que han sido 
presos y llevados á aquel lugar; y porque yo le deseo dar toda 
satisfacion, y es justo que se tenga mucha consideración con 
los que tan lealmente han servido á S. M., he querido scrivir 
estos renglones para pedir á Y. S., como lo hago muy de veras, 
tenga la mano en que estos dos prisioneros sean rescatados con 
los demás que allá tienen nuestros, de suerte que Hautepena 
reciba esta gracia y favor, que demás de que S. M. será servido 
de ello, para mí será de mucho contento. — Guarde Nuestro Se- 
ñor la ilustrísima persona y estado de Y. S. como yo deseo. De 
Mastricht á 11 de Diciembre de 1579. — «Besa las manos á Y. S., 
Aless.** Famesse» •. 



A Lo que va entrecomado es de letra de Alejandro. 
s ídem. 



277 



CARTA 

DEL BÜQTTE DE PABMÁ AL ILV8TRÍ8IMO SEÑOR , EL 8EÑ0B DON 

PEDRO DE TOLEDO, DUQUE DE FERNANDINA, MARQUÉS DE 

YILLAFRANCA, Á 11 DE DICIEUBRE DE 1579. 

(Colección de la sefiora viuda de Salvé.) 

Xlino. Sr.: Por la copia de una carta que me han escrípto los 
de Bolduch, y la petición que ya junto con ella, verá Y. S. lo 
que pretenden; y porque me consta que aquellos hombres que 
iban á Amberes era por negocios particulares y no para hacer 
ningún mal oficio, antes procurar de traer algunos á la devo« 
cion y obediencia de S. M., con el ejemplo de los mismos de 
Bolduch, me he contentado que se les dé libertad y se les res- 
tituya lo que se les hubiese tomado por vía de rescate, 6 en 
otra cualquier manera, pagando solamente las costas que hu- 
biesen hecho: V. S. dará orden que así se haga, y lo hará eje- 
cutar sin réplica ni dilación; que demás de convenir así al ser- 
vicio de S. M., recibiré yo en ello particular satisfacion. — Guarde 
Nuestro Señor la ilustrísima persona de V. S. como desea. De 
Hastricht á 11 de Diciembre de 1579. — «Besa las manos á Y. S., 
Aless.® Farnesse» *. 



COPIA DE CARTA ¡ORIGINAL 

DEL DUQUE DE PARMA AL ILUSTRÍSIMO SEÑOR, EL SEÑOR DON 

PEDRO DE TOLEDO OSSORIO, MARQUÉS DE VILLAFRANCA , DUQUE 

DE FERNANDINA, Á 22 DE DICIEMBRE DE 1579. 

(Colección de la sefiora viuda de Salva.) 

limo. 8r.: El portador me hadado la carta que truxo de 
V. 8., por la cual, y lo que de- palabra me ha referido, he 



1 Todo lo que va entrecomado es de letra de Alejandro. 



278 

entendido caán al cabo va la comodidad de poder vivir en esos 
alojamientos, como también me lo representa Y. S. en la qne 
me scrivió á los 16: yo hubiera ya dado orden en que la gente 
se retirara dellos; pero como desta parte de la Mosa no había 
donde poderla alojar, y el Maestre de campo Valdés me repre* 
sentó algunos inconvinientes de consideración, de hacer pasar 
la ribera á los soldados sin tomarles la muestra, ha sido fuerza 
dilatar la partida de ahí. El primer 6 segundo día de Pascua 
se tomará, y acabada de dar, se dará orden que caminen; en- 
tretanto, mande Y. S. que se pase lo menos mal que se pueda; 
tenga la mano en que en estos pocos dias, ni á la partida, se ha- 
gan excesos en daño de esa miserable gente del país, pues 
basta el que han recebido; y en lo que toca á que la muestra se 
haga como conviene al servicio de S. M., no quiero decir nada á 
Y. S., porque acudirá del en esto con el amor y celo que lo 
ha hecho en lo demás. —Guarde y acresciente Nuestro Señoría 
ilustrísima persona y estados de Y. 8. como desea. De Mas- 
tricht á 22 de Diciembre de 1579. 

^ ^No acordaré á Y. S. que procure que esta muestra se tome 
con la diligencia que conviene, pues me aseguro procura el ser- 
vicio de S. M. con el celo que lo ha hecho hasta aquí; sólo 
diró á Y. S que será bien que la gente, cuando habrá de enca- 
minarse á esta vuelta, se reparta en la mejor forma y manera 
que Y. S. juzgase convenir; y aunque he mandado á Olivera 
que de mi parte trate sobre esto, todavía me ha parecido adver- 
tirle della para que lo pueda platicar y resolver. Y Dios dé á 
Y. S. las más buenas fiestas de Pascua, como yo se las deseo. — 
Besa las manos de Y. S., Aless.^ Farnesse» ^. 



1 Posdata. 

« Todo lo qae va entreoomado es do letra de Alejandro. 



379 



COPIA DE CARTA ORIGINAL 

DSL Duque de parma al ilustbísimo senob, el señor don 

PEDRO DE TOLEDO OSSORIO, MARQUÉS DE YILLLAFRANCA, DUQUE 
DE FBRNANDINA, Á 18 DE PERRERO DE 1580. 

(Coieocioa de la señora viuda de Salva.] 

Umo. Sr.: Por las cartas y avisoB que Y. S. me ha enviado^ 
he visto la diligencia que ha usado^ y cuáa mal lo han hecho 
los de Bel en rendirse con tanta facilidad^ y temo no hag^n lo 
mismo los de Blienbek: he tratado hoy en consejo de lo que 
convendrá hacer, y ha parecido, que pues la infantería y caba* 
llería se halla ya encaminada, pase adelante y procure socor- 
rer á Blienbek; dando, si la ocasión se presentase, alguna buena 
mano al enemigo, lo cual podría 'ser fácil si estuviese acampa* 
do con artillería. También he resuelto que se reconozca cómo 
está Bel de gente y provisiones, y si es cosa con que se podrá 
salir en pocos dias, porque en tal caso se puede dar en ello el 
orden que convenga: de todo van particularmente informados 
Mos. de Turlon, que va por cabeza, y Pedro de Paz, y el Comi- 
sario general Olivera, de quien lo entenderá Y. S., cuyas ma- 
uos beso por el cuidado que ha tenido de avisarme tan puntual- 
mente de lo que se ha ofrecido; y aunque por demás dejaré de 
suplicarle ten^ la rienda al ánimo, pues lo quiere la razón, y la 
ocasión no obliga á otra cosa.— Guarde y acresciente Nuestro 
Señor la ilustrísima persona y estado de Y. S. como desea. De 
Hastricht á 18 de Febrero de 1580. — «Besa las manos á Yr S.. 
Mess.^ Famesse» ^. 



Todo lo qae va eotrecomado es de letra de Alejandro, 



2S(i 



INSTRUCCIÓN 

POB EL PRLnCIPE DE PABlíA Á PEDRO DE SOMARKITA , 
MAYORDOMO DEL ARTILLERÍA , SU DATA EN TORNAT, 

Á 20 DE ABRIL DE 1583. 

(Biblioteca Naciooal.— Sab de JTs.— J. II ^ 

El príncipe de Parina, etc.: 

La orden qne yob, Pedro de SomarríTa, Mayordomo de la 
artillería j municiones de guerra del ejército de S. M., con- 
viene á 8u Real servicio que tengáis y observéis en vuestro 
oficio para la buena guardia y conservación de la dicha artille- 
ría y municiones en la distribución y gasto dellas, es la 
siguiente: 

Primeramente y como la Patente que os habernos mandado 
dar el dia de la fecha, de ésta, ordenamos á Francisco de la 
Maza, Contador de la artillería y municiones del dicho ejército, 
y á las demás personas á quien toca y tocare, qne os entreguen 
y hagan entregar toda la artillería, así g^nde como pequeña, 
de bronce ó de fierro, y las cajas, ruedas, ejes y carrosmatos 
en que estuvieren encabalgadas, y los cargadores, balas y toda 
la pólvora y salitre, azufre, carbón y otros materiales é inge- 
nios para fuegos artificiales, y el maderamen y fierro labrado y 
pólvora, bronce, plomo y estaño, y todas las demás municio- 
nes, pertrechos y jarcias tocantes y pertenecientes á la dicha 
artillería, así en la que al presente hubiere como en lo porve- 
nir. Tocante al dicho ejercicio es necesario que lo recibáis por 
cuenta y razón , cada cosa en su género, en cualesquiera villas 
y partes que la dicha artillería y municiones estuvieren; lo cual, 
así como lo fuéredes recibiendo, lo iréis poniendo en los maga- 
cenes, bóvedas ó torreones que para ello fueren más á propósito 
en los dichos lugares; y porque por descuido las dichas municio- 
nes no se extraguen, habéis de tener mucha cuenta en mirarlas 
y visitarlas de ordinario, como dando oada suerte de munición 






2S1 

en la parte qae conforme á bq calidad se pueda mejor conser- 
yar; 7 si os pareciere que para el provecho y servicio de ellas 
es necesario que eu algunos tiempos se muden de ufios maga- 
cenes á otros, por respecto de la humidad, lo haréis hacer, 
precediendo orden nuestra 6 del Capitán general ó Teniente 
general de la dicha artillería, con intervención del dicho Fran- 
cisco de la Maza. 

T por el peligro que se podría seguir si no se tiene el cui- 
dado que conviene en la guarda y conservación de la pólvora, 
la tendréis con lo que tuviéredes á vuestro cargo, cual convenga, 
advirtiendo, que ningpino ha de entrar en almagacen ó bóveda 
donde estuviere sin que vos os halléis presente, para excusar 
los inconvenientes que se podrian ofrecer con meter candela; y 
que cuando hubióredes de dar alguna pólvora á soldados de 
cualquier nación, dejen fuera las cuerdas de sus arcabuces, de 
manera que se quite toda ocasión. 

Tendréis libro en que os habéis de hacer cargo de toda la 
artillería, pólvora, plomo, cuerda, picas, bronce, fierro, metal, 
cordaje y los demás pertrechos y municiones que rectbiéredes 
y entraren en vuestro poder, y en qué géneros y en qué días, 
con su calidad y peso de cada cosa, y de dónde vino ó se hizo 
ó se compró', ó si se tomó á los enemigos^ teniendo pliego par- 
ticular en cada género de municiones; y asimismo otro libro de 
loque distribuyéredes y gastáredes, conforme y de la manera 
que el dicho Contador lo tema, para que al dar de vuestras 
cuentas, se compruebe el cargo y data dellas por los dichos 
libros. 

En lo que toca á la distribución de las dichas municiones, 
se ha de hacer lo más moderadamente que ser pudiere, distri- 
buyéndolas por orden y libranzas nuestras ó del Capitán gene- 
ral de la dicha artillería ó Teniente general della, fechas por el 
dicho contador Francisco de la Maza; y tomada la razón en 
lo» libros de su oficio, haciendo la dicha distribución con su 
intervención , para que haga cargo á las personas que los re- 
quieren, y os descarguen á vos de lo que así diéredes en virtud 
de las dichas libranzas, así para las armadas de 8. M. como 



282 

para loe soldados de todas naciones, so pena qne lo qne diere* 
des de otra manera no se os recibirá ni pasará en x^nenta, y 
demás, y allende que se procederá contra tos haciendo lo con- 
trario : cuando se aprestare y pusiere en orden alg^a artille* 
ría y municiones para sacalla en campaña, queremos y es 
nuestra voluntad que os .halléis presente en el lugar donde la 
dicha artillería se aprestare, para ayudar en todo lo necesario á 
ello, y para haceros cargo de las piezas y municiones que se 
sacaren en campaña , tom^ándolo todo por inventario , cada gé> 
ñero de cosa por sí, asentándolo en vuestros libros conforme 
á la orden que tuviereis de nos ó del Capitán general ó Teniente 
general de ella. 

De las municiones que así se sacaren con la dicha artillería, 
habéis de dar particular cuenta de distribuirlas á toda la buena 
orden y moderación posible, por orden ó libranzas nuestras ó 
por las del Capitán general de la dicha artillería ó Teniente 
general de ella, hechas por el dicho Contador y con su inter- 
vención; y particularmente habéis de tener gran cuidado y 
advertencia cuando se batiere alguna tierra, de la pólvora que 
cada dia entregáredes para las baterías que se hicieren , y pre- 
sentalla al dicho Contador para que se sepa lo que hubiere gas* 
tado, y tome la razón della, á tal que nos lá pueda dar, y con 
más facilidad hacer vuestros descargos , lo cual cumpliréis así 
sin faltar en ello. 

De la misma manera os gobernareis en la distribución de 
la pólvora que diéredes para la arcabucería que estuviere de 
guardia en las trincheas, y ninguna librareis sin orden nueeto 
ó de los Ministros de la dicha artillería, tomando carta de pago 
de las personas á quien entregáredes, advirtiendo que han de 
ser Oficiales de loe tercios y regimientos que hubiera eu el 
ejiército, y nombrando las compañías de que son para que se 
les pueda hacer cargo y no haya confusión, como podria haber 
si no se nombrase , como dicho es ; y la misma cuenta y rasen 
habéis de tene^ con distribuir coseletes, arcabuces, picas, plomo 
y cuelga, y todos los otros géneros de municiones de cualquier 
calidad que sean. 



283 

De la munición que hubiere de palos, zapas, picas, marasas, 
cestos para echar tierra j otros diversos para instrumentos de 
gastadores, habéis de tener mucha cuenta y razón para que se 
conserven y no se desperdicien, y las. habéis de distribuir por 
orden y libranzas como la pólvora y otras municiones, tomando 
los recaudos como arriba se contiene. T porque suele acontecer 
en algunas ocasiones urgentes dar alguna cantidad para hacer 
fuertes, trincheas y otros reparos, habéis de tener gran cuenta 
en hacerlas recoger después que hayan hecho con los dichos 
instrumentos su efecto, para que no se desperdicien. 

T por cuanto andando el ejército en campaña, tanto la ca- 
ballería como la infantería de todas naciones han de ser pro- 
veidas de armas, picas, cuerdas, plomo y de todas las otras 
cosas necesarias de la munición de S. M., por no poderse pro- 
veer de otra parte, habéis de advertir que cuando el ejército 
anduviere en campaña, digo, pagando lo que se le diere de las 
dichas municiones á los soldados, ha de ser pagándolo de sus 
dineros al precio que cuestan á S. M. cada género. de las mu- 
niciones que se le diere, y no á más; y del dinero que proce- 
diere de lo que así se venderá, teniendo cuenta dello y razón en 
vuestro libro, como también la tendrá el dicho Contador, para 
que se compren otras municiones de la misma calidad, lo cual 
se habrá de hacer con nuestra expresa orden y comunicación, 
ó del General ó Teniente general de la dicha artillería. 

Cuando por asalto ó composición se ganase alguna tierra, 
habéis de entrar en ella con loe Ministros de la dicha artillería, 
y con orden suya é intervención del dicho Contador, tomar á 
vuestro cargo toda la artillería de bronce ó de fierro, pólvora, 
balas, armas y todas las demás. cosas de munición de guerra 
que se hallaren, haciendo inventario particular de ello, como 
también lo hará y tendrá el dicho Contador en los libros de su 
oficio, y lo mismo hará en lo que se ganare en campaña, de 
cualquier manera que sea. 

Habéis de tener mucho cuidado de mirar los tiempos en que 
se ha de refinar la pólvora que estuviere á nuestro cargo , así 
la de canon como la de arcabuz, y dar noticia dello á los dichos 



284 

Ministros de la artillería, para que nos informen de lo qne será 
menester hacerse, y buscando para esto los mejores polvoristas 
qne se pudieren hallar, tomando su orden, y no de otra ninguna 
lo haréis. 

En caso que se hubiere de fundir alguna artillería , así de 
bronce como de fierro, ha de ser haciendo primero pesar el tal 
metal, para que después de fundida cada pieza, sepáis lo que 
antes pesó, y lo que se consumió en la fundición, descargando 
en Tuestro libro de las piezas que entregáredes para fundir con 
el peso y razón de ellas, tomándoos á cargar de las que salieron 
después de fundidas con su peso y medida, y notar lo que en 
cada pieza se consumió en la fundición, haciéndolo todo por 
nuestra orden ó del Capitán general de la artillería ó Teniente 
general de ella, tomando la razón el dicho Contador, y con su 
intervención. 

Todas las veces y en cualquier tiempo que el dicho Conta- 
dor os pidiere alguna cuenta y razón de vuestro cargo y data 
en cualquier manera, se la habéis de dar en la forma que os la 
pidiere, sin poner ninguna dificultad, con el cual, y con todos 
los Ministros y Oficiales de la dicha artillería , habéis de tener 
toda la buena correspondencia que fuere posible, de manera 
que entre todos la haya cual convenga al servicio de S. M. 

Y de las otras máquinas, pertrechos y aparejos de guerra, 
tiendas para loe dichos Oficiales de la artillería y para las mu* 
niciones, hospital y otras cosas, que por ser diversas no se pue- 
den especificar, á que habéis de tener particular cuidado para 
que se conserven y se tenga en ellas el buen recaudo que al 
beneficio de la hacienda de S. M. conviene. 

Habéis de tener peso para recebir y distribuir por cuenta y 
razón la pólvora, cuerda y plomo y otras cosas que se recibie-' 
ren , consumieren y gastaren en el servicio de la dicha artille- 
ría, de manera que no pueda haber yerro ni fraude contra la 
hacienda de S. M.: todo lo cual guardereis según se ordena, y 
mandamos al dicho Francisco de la Maza que tome la rasen j 
la asiente en sus libros. 



285 



COPIA DE LA INSTRUCCIÓN 

QUE SU MAJESTAD DIO X PBDBO DE COLOMA Y ALONSO CARNERO, 

CONTADORES DEL SUELDO DEL EJÉRCITO DE FLANDES, PARA EL 

USO DE SUS OFICIOS, SU DATA EN SAN L0REN20, A 29 DE 

MATO DE 1584. 

(Biblioteca Nadonal.— Sala de líi.— J. 43.) 

EL REY. 

La orden que es Nuestra volnntad y Mandamos que tenga 
Pedro de Coloma y Alonso Camero, á quien habernos proveído 
por Contadores del sueldo y gente de guerra del nuestro ejér- 
cito de nuestros Estados Bajos de Flandes, de quien es nuestro 
Capitán general el príncipe de Parma, nuestro muy caro y muy 
amado sobrino, en lo tocante á la cuenta y razón que han de 
tener con el sueldo de la gente, así caballería como infantería <le 
todas naciones que nos ha de servir en el ejército, es la siguiente: 

Primeramente: Mandamos á los dichos Contadores que, no 
embargante lo contenido en los títulos que se les ha dado para el 
gercicio de los dichos sus oñcios, hagan guardar y cumpla cada 
uno, por lo que le tocare, lo contenido en esta Nuestra Instruc- 
eion en todo y por todo, sin exceder de ella, porque así conviene 
á nuestro servicio y expedición de los negocios, y buen recaudo 
de Nuestra hacienda. 

Que los dichos Contadores, y cada uno de ellos hayan de 
tener y tengan en su poder las listas de toda la dicha gente, 
firmadas las que tuviere un Contador del otro, y las del otro del 
otro, y asimismo tengan razón y cuenta particular con el sueldo 
déla gente del dicho ejército, en pliego agujereado, teniendo 
mucho cuidado de tratar los negocios y la expedición de ellos 
por BU mano, sin remitirlo á sus unciales. 

ítem, que los dichos Contadores asienten en las listas las pía- 



286 

zas de los soldados qae se hubieren de recibir de nuevo^ tomin« 
doles particularmente las señales de cada uno, y los nombres 
suyos y de sus padres, y donde son naturales, y la edad que 
tienen, para que no puedan pasar otros en su lugar; y que las 
armas con que se presentaren sean suyas propias, y no presta- 
das; y Mandamos, que primero que se asienten las dichas plazas, 
vea D. Pedro de Tassis, Veedor general del dicho nuestro ejér- 
cito, si los tales soldados que las piden son útiles para serrir, 
y que no se reciban muchachos ni hombres tan yiejos que sean 
inútiles, ni mozos de otros, ni extranjeros, teniendo vigilancia 
de examinarlos primero bien; y que se pongan m las listas que 
han de tener > entrambos los dichos Contadores, los nombres y 
señales de los soldados que se recibieren y asentaren de nuevo, 
dándose el uno al otro aviso de esto, luego que se asentaren 
las tales plazas, para que entrambas listas vayan conformes, y 
se puedan comprobar siempre que sea necesario. 

ítem , que no se asiente ni corra sueldo á ningún soldado, 
sino desde el dia mismo que se asentare y fuere escripto en la 
lista por los dichos Contadores, aunque diga y alegue que sirve 
y fué recibido antes. 

Las plazas de caballos y arcabuceros .que se dieren y asen- 
taren, sean en personas útiles y bien armadas, y que tengan 
buenos caballos; de los cuales se tomarán las señales, y se hará 
la diligencia necesaria para esto en entrambas las listas que 
han de tener los dichos Contadores. 

ítem, que no se pueda asentar ni asiente de ápié ni de á caba- 
llo soldado ninguno extranjero entre la infantería ni caballería 
española ni alemana, por los inconvenientes que la experiencia 
ha mostrado que de esto se sigue. 

Que los dichos Contadores no puedan asentar ni asienten en 
las listas, ni dar ni señalar sueldo á criado ni Oficial suyo, de 
ningún Oficial nuestro , ni otra persona que no sea soldado que 
sirva y resida con la bandera. 

Y porque muchos soldados suelen hacer ausencia de sos 
banderas, sin causa ni necesidad, y no sirven en ellas como 
son obligados, y tenian ocasión, de estar ausentes dellas y 



287 

el trabi^o de las guardas y escoltas^ y otras cosas en 
los qoe quedan; es Nuestra voluntad y Mandamos que no se 
libre su paga al que no residiere y sirviere de ordinario en su 
bandera; y si se hallare ausente de ella al tiempo de la muestra, 
si no fuere con causa suficiente de enfermedad y cpn licencia 
de su Maestre de campo, firmada de su nombre, por térmiuo 
limitado, que no pase de treinta dias la primera vez; y asen- 
tándose luego que se concediere por los dichos Ck>ntadores. Y 
porque las suelen presentar después de las pagas, que se sigue 
que en las muestras pasan otros en su lugar, porque en esto 
escarmienten otros, y que la dicha licencia que se diere por 
más tiempo de los dichos treinta dias no se asiente ni libre 
lo que más corriere , si no fuere con algunos que constare clara 
y ciertamente que se están curando, por no lo poder acabar de 
hacer en los dichos treinta, que en tal caso se les podria proro- 
gar por otros veinte, á cumplimiento de cincuenta, y no más; y 
á los tales no se les librarán sus pagas, si después de pasado 
el término de los dichos cincuenta dias no parecieren y pasa- 
ren en la muestra con las armas que deben. 

Las ventajas que se pagan á los soldados que han sido Alfé- 
rez y otros particulares á quien se han acrecentado extraordi- 
nariamente para algunas cosas particulares, se consumirán 
como fueren vacando; y aunque estas se provean de nuevo á 
otros soldados , no se asienten en los libros ni se les libre. 

Y en lo que toca á las ventajas ordinarias que hay en la in- 
fantería, los dichos Contadores guardarán lo contenido en la 
Instrucción que se da al dicho nuestro Capitán general del 
ejército. 

ítem, que las ventajas ordinarias que vacaren y se proveyeren 
á soldados, no se libren ni corran, sino desde el dia que se 
asentaren en los libros , aunque hayan estado antes vacas y sin 
proveer; y por el mandato de las tales ventajas se diga y de- 
clare que han de correr desde que vacaren, ó desde el dia que 
se hiciere la provisión , porque el tiempo que las dichas venta- 
jas estubieren vacas ha de ser en nuestro beneficio. 

Y la misma orden mandamos que se tenga y guarde en lo 



288 

que toca á las compañías de infantería y caballería que estuvie- 
ren vacas, y se hubieren de proveer en lo de las ventajas de los 
Alférez y y yentajas que vacaren, para que no sean librados^ 
si no fuere los que señalare y proveyere en los mismos cargos 
y fuere asentado en las listas, como arriba se contiene. 

ítem , Mandamos que no se libre ni haga buena entre la 
dicha infantería ni caballería ninguna plaza muerta, ni de sol- 
dado que no esté asentado en la lista, ni tampoco se permita 
que ningún mozo, aunque sea español, pase por soldado. 

ítem , que los Capitanes sean obligados á dar muestras de 
los Capellanes , Cirujanos, Furrieres, pifaros y atambores de 
cada compañía, teniéndose gran vigilancia en que sean ellos 
mismos, porque no pasen otros en sus plazas, ni ellos en las de 
los soldados, como lo podrian hacer si no se tiene mucha 
cuenta con ello; y no dando muestra de todas estas personas, 
no hará buena ni librará la plaza del que no pareciere en ella. 

ítem, que no se pase en la muestra en la caballería ni in- 
fantería extranjeros en plazas de soldados, ni ninguna persona 
en plaza y nombre de otra, mirando muy bien las señas conforme 
á las listas, y que vayan armados como deben, y la caballería 
en la orden y con los caballos que son obligados, ad virtiendo 
dello y de lo que más conviniere ó los Comisarios de las mues- 
tras cuando se hubieren de tomar. 

Y porque algunas veces los soldados no sirven con sus ar- 
mas cumplidas, ni tales caballos como son obligados, es Nues- 
tra voluntad y Mandamos, que á los tales no se les paguen las 
ventajas de sus coseletes, ni al caballo ligero su paga, si no 
estuviere y pasare bien armado y á caballo, y en la orden que 
conviene, si no fuere habiéndolo perdido peleando, ó habiendo 
sido preso do los enemigos, en tal caso es justo se les dé tér- 
mino conveniente para que se provean, y lo mismo se haga con 
los arcabuces é infantes, á quien se da ventaja del término, 
pues son obligados á estar en orden. 

ítem, que las pagas que se quedaren debiendo á los sóida* 
dos que parecieren haber fallecido en el hospital del ejército, se 
libren para los gastos del , y las de los que fallecieren en otra 



289 

cualquiera parte se libren á los testamentarios para que se 
cumplan sus ánimas y deudas, y con lo restante se ha de acu- 
dir á sus herederos cada y cuando que lo pidieren y vinieren 
por ello. 

ítem. Mandamos, que algunos días antes que se haya de 
tomar muestra al ejército, traten y comuniquen al dicho Veedor 
general y Contadores las cosas que deben advertir y mirar en 
ella, conforme á lo que tienen entendido, asi para que no se hagan 
buenas plazas muertas, ni de mozos ni extranjeros, como para 
que no pasen soldados en otras algunas, y que examinen bien las 
señas conforme á la gente, y que vaya la lista y la gente 
armada y en la orden que debe , ni se haga bueno á ningún 
soldado que no estuviere asentado en ^llas, aunque diga ha 
servido; y que tenga cuenta con los Capitanes, Cirujanos, Fur- 
rier, pifaros y atambores de las compañías, y hayan de todo 
apuntamiento y lo digan á los Comisarios que tomaren las 
muestras para que la tengan en todo, y se lo den por escripto; y 
que no pase por soldado ninguno que sea inhábil, proveyéndole 
en otras cosas y particularidades que se deben apercibir. . 

T, Mandamos, que ningún criado del dicho Veedor, ni Con- 
tador, ni Pagador, ni otra persona, si no fueren los mismos 
Veedor y los de los Contadores y Comisarios ordinarios, no 
puedan entender ni entiendan, ni ayuden á tomar las dichas 
muestras, que en caso que ellas no bastaren y fuere necesario que 
vayan algunas veces más ^personas, mandaremos nombrar. Nos 
6 nuestro Capitán general, las que parecieren convenientes y de 
habilidad, y se les señalará el sueldo que para esto se les debiere 
dar por cada uno de los dias que en ello se ocuparen; y cuando 
se hubiere de tomar muestra, se aperciban con tiempo los di- 
chos Comisarios para que se hallen todos los que hubiere y lle- 
varen entretenimiento para esto, sin exceptar ninguno. 

T al tiempo de tomar la dicha muestra, reparta el dicho 
Veedor general, con comunicación de los dichos Contadores, 
entre ellos y los dichos Comisarios, las listas de la gente, para 
que se tome como más convenga, y en parte cómoda, la cual 
reconocerá el dicho Veedor; y si la dicha infantería y caballo» 

Tomo LXXV. 19 



290 

ría á quien se hubiere de tomar la dicha muestra, estuviere diyi- 
dida en dos partes ó más, podrá ir á la una el dicho Veedor con 
parte de los Comisarios, y á la otra los dichos Contadores, ó el 
que fuera de ellos, repartirá las listas á los dichos Comisarios 
que fueren en sus compañías, y entenderá en lo que convenga, 
como si el dicho Veedor fuese presente. 

ítem, que acabada la dicha muestra, liste cada uno con las 
compañías á quien la hubiere tomado y no con otras, porque 
teman entendido la causa y razón porque se borraron y deja- 
ron de hacer buenas algunas plazas, lo cual no podia ser si 
listasen los Comisarios con otras compañías; y que el listar 
cuando se hubiere tomado muestra, se haga en la casa 6 tienda 
del dicho Veedor general, en presencia de los dichos Contado- 
res, y todos tres, con los Contadores , resuelvan las dudas que 
alistando se ofrecieren. 

ítem, que después que hayan listado, se hagan los píes de 
las listas, declarando el día, mes y año en que se tomó lo mues- 
tra, y el número de los soldados y coseletes que hubieren he- 
cho buenos en ella, y lo que montare el tercio de arcabuceros, 
y la paga; y en los alemanes se dirá las plazas que pasaren, y 
con cuántas sobrepagas, y hasta qué tiempo quedaron pagados 
los unos y los otros; lo cual firmarán de sus nombres los dichos 
Veedor general y Contadores y Comisario que hubiere tomado 
la dicha muestra y listado^ y el Capitán, y su Oficial en su 
ausencia, con quien se listare; de manera que no se pueda aña- 
dir otro ninguno después de cerrada la lista, y que, acabadas 
de cerrar las listas se den á los dichos Contadores para que las 
tengan cada uno las suyas, y que vaya puesto y se ponga en 
cada lista, al pié della, la razón contenida en este capítulo, para 
que entrambos Contadores lo tengan de una misma manera 
para mayor comprobación. 

ítem, que los dichos Veedores y Contadores no puedan ha- 
cer ni hagan ninguna plaza buena de soldado ni de á caballo 
que hubieren borrado los Comisarios en la muestra en campaña, 
hospital y otra cualquiera parte, sin estar presente el tal Comi- 
sario, ó con su información, si estuviere ausente, porque él toma 



291 

noticia y clara razón por qué la borró y y que los dichos Comi- 
sarios sean obligados á llevar y entregar al dicho Veedor las 
listas de las compañías á quien hubieren tomado muestra, luego 
que la hayan acabado. 

ítem, que las dichas plazas que se hicieren buenas, según 
dicho es, se asienten y pongan ai pié de las listas de la misma 
compañía donde fuere el soldado que han de tener cada uno de 
los dichos Contadores. Y para que queden cerradas y haya 
más claridad y certicidad , la firme el dicho Veedor y Contador, 
ó cualquiera dellos, con el Comisario que tomó la dicha muestra, 
y el Capitán ó su Oficial, y que no se libre de otra manera. 

ítem, que acabado de listar, los dichos Contadores ordenen 
y hagan las nóminas de lo que montare el sueldo de cada com- 
pañía, conforme á los pies de listas, con el pagador Pedro de 
Olave, ó con el que adelante fuere, al cual Mandamos cumpla 
y pague de cualesquier dineros nuestros que hubiere recibido 
y recibiere para este efecto, yendo firmadas las dichas nóminas 
del dicho Capitán general y señaladas del dicho Veedor, y to- 
mando la razón de ellas los dichos dos Contadores en los libros 
del sueldo del ejército que han de tener para que siempre que 
hubiéremos de mandar librar dinero para la paga déi, sepamos 
cómo está de cuenta el dicho Pedro de Olave; y que así se 
ponga en las dichas nóminas, y que de otra manera no las 
pague el dicho Pagador ni las despachen el dicho Veedor y Con- 
tadores , diciendo, demás desto, en ellas, que el dicho Pagador 
haya de tomar carta de pago de las partes, las cuales dichas 
nóminas hagan luego los dichos Contadores, aunque falten por 
librar algunas pagas, porque aquellas se podrán meter en las 
nóminas de adelante, declarando en ellas lo que montaren los 
socorros que se hubieren dado por orden á la dicha gente, y lo 
que más se pagare sobre ellos á cumplimiento de las dichas 
pagas, y especificado la suma de lo uno y de lo otro; pero si 
conviniere, seg'un el tiempo y la necesidad del breve despacho, 
qae se hagan las libranzas sumariamente, de lo que montare 
el sueldo del ejército , señaladas del Veedor general y firmadas 
de los Contadores, y asentadas en sus libros^ como otras veces 



292 

ge ha acostambrado, tenemos por bien que se haga, y que el 
dicho Pagador las pague tomando los recaudos que conforme á 
ella sé debieren tomar; j después se harán y formarán por las 
dichas libranzas las nóminas de todo, y se firmarán del dicho 
nuestro Capitán general para el descargo del dicho Pagador, 
como se suele hacer ; y esta orden Mandamos tenga y guarde 
en el librar del sueldo de dicho ejército , y que la paga del se 
haga en presencia y con intervención del dicho Veedor general, 
el cual dé fe y certificación dello, demás de las cartas de pago 
que se han de tomar. 

ítem, que los Barracheles de campaña den muestra de los 
Oficiales que tuvieren para ejecución de la justicia, y dellos 
tengan los dichos Contadores listas aparte con sus señas, y que 
el dicho Barrachel no los pueda despedir ni recibir otros en su 
lugar sin dar noticia dello al dicho Veedor y Contadores , para 
que lo sepan y se borren y se asienten otros, los que convi- 
niere, que sean españoles, si fuere posible, y si no, hombres que 
sirvan bien, y que no sean sus mozos ú otros buscados para el 
dia de la muestra solamente. 

Cuando se hubiere de dar paga ó socorro á la gente de 
guerra , sea con orden Mia ó del dicho Capitán general; y si 
fuere posible, tenga el parecer de los Maestres de campo, si 
estuviere en parte donde se pueda hacer sin que haya dilación, 
porque se acierte mejor, y que esta orden del socorro vaya fir^ 
mada de los dichos Veedor y Contadores, ^conforme á lo que se 
acordare; y convendría mucho que se diese á cada soldado lo 
que hubiese de haber en mano, no por escondidas, lo cual se 
ha de proveer como más pareciere convenir. 

Mandamos á los dichos Contadores que no hagan buenos ni 
den recaudos al Pagador de ningunos socorros/][ue hubiere dado 
á la gente de guerra sin tener orden del Capitán general, fir- 
mada de su mano y señalada del dicho Veedor, expresa para 
ello, ni se meta en las municiones que se hicieren. 

ítem, que en todas las nóminas y libranzas que los dichos 
Contadores hicieren en el pagar, que toque al sueldo, diga y 
declare en ellas que vayan señaladas del dicho Veedor general, 



293 

qae no las paedan hacer ni hagan sin poner esta particalari- 
dad; ni el Pagador las cumpla ni pague de otra manera. 

ítem, que todos los Capitanes, Alférez y Sargentos de las 
compañías, presenten en las muestras sus armas, j estén ellos 
presentes al darlas, y no se aparten ni ausenten hasta que se 
acaben de tomar; y^imismo Mandamos^ que pasen armados 
como deben los soldados aventajados y particulares , y los que 
no fueren, y que no baste que traigan y presenten las armae, 
si no fuere que por estar enfermos no puedan ellos ir armados. 

ítem, que señalen en las listas los Cabos de escuadra de las 
compañías, á razón de veinticinco soldados cada uno, y que las 
Tentajas de Cabos se libren á los mismos Capitanes como lo te- 
nemos proveido y se ha de hacer. 

T porque somos informados que ha habido por lo pasado al- 
gunos fraudes en lo de soldados enfermos. Mandamos que, á los 
que estuvieren en la parte donde se tomare la muestra , vayan 
á pasar en ella , si no fuere algunos que por tener notable y 
justo impedimento no lo pueden hacer, y que estos tales sean 
visitados donde estuvieren antes que se comience á tomar 
muestra á la gente, después que estuviere recogida, y no antes 
ni después. 

ítem , demás desto, se envié uno de los Comisarios á visitar 
y tomar muestra á los otros soldados enfermos que estuvieren 
faera del campo en los hospitales y lugares del contomo, to- 
mando relación de los Capitanes , de sus nombres , y sacando 
por ellos de las listas las señales para comprobar si son ellos 
mismos, porque de otra manera no se podrá hacer sin recibir 
engaño, y que esta visita y muestra se tome, si fuere posible, 
el dia que se tomare á la otra gente y á la misma hora, pues se 
podrá saber y avisar de ello al dicho Comisario. 

T porque muchos soldados pretenden haber licencia para 
irse de las dichas compañías con esperanza de cobrar por esta 
vía sus pagas. Mandamos que, de aquí adelante, aunque 
tengan licencia, no se pueda librar ni libre á ningún soldado 
sueldo extraordinariamente, si no fuere al tiempo y cuando se 
tomare muestra y pagare la otra gente, y que tampoco se áeh 



294 

libranzas sobre el Pagador, como hasta aquí se ha hecho, di- 
ciendo que si acomodare al soldado de tanta sama , se hará 
buena al tiempo de la paga, y qae si los dichos Contadores 
dieren alguna libranza de esta forma, no la señale el dicho 
Veedor ni la cumpla ni pague el dicho Pagador, ni tampoco se 
librará extraordinariamente socorro así á ningún soldado, si 
no fuere cuando se diere á la otra parte, porque de lo pasado 
se ha entendido el inconveniente que desto se ha seguido, sin 
que se dispense en esto, si no fuere con algunos que tuyieren 
cierto y justo impedimento de enfermedad, y que fueren des- 
pedidos de sus banderas por no poder servir en ellas, qae se 
les han de borrar las plazas para adelante, si no fuere por li- 
branza del Capitán general. 

ítem, que no se dé plaza entre la caballería ni infante- 
ría alemana á ningún soldado, fuera del número que cada 
compañía ha de tener, ni tampoco se acrecienten ni crezcan 
sobrepagas, demás de las que conforme á la orden se debie- 
ren librar á cada compañía, en lo cual se ha de mirar mucho, 
y asimismo en que no se libre entre la dicha infantería ale- 
mana más ventajas de arcabuceros de las que se pudieren dar 
por orden. 

ítem , que los dichos Contadores hayan de tomar y tomen 
razón y tener cuenta de todo el dinero que se librare y entrare 
en poder del dicho Pagador por la paga del ejército, y le hagan 
cargo dello y del beneficio y aprovechamiento que hubiere para 
Nos en la distribución de las monedas, conforme al precio que 
las recibiere y gastare , de que ternán cuidado de informarse y 
de llevar siempre formado el cargo que se le ha de hacer de 
esto; y para mejor lo poder entender, Mandamos que pidan al 
dicho Pagador, de mes á mes , razón de todo el dinero que hu* 
biere recibido, y de las especies de moneda en que se le entre- 
gare, y que el dicho Pagador sea obligado á dársela; y asi- 
mismo ternán cuenta con la dacta que se librare en él y pa- 
gare tocante el sueldo, para que siempre que queramos saber 
si tiene el dicho Pagador dinero en su poder, nos den los dichos 
Contadores relación dello clara y distinta. 



295 

ítem , qae los dichos Contadores hayan de estar y residir 
de ordinario entre la dicha gente de guerra, y terna consigo 
las listas y libros del sueldo de ella, para que si se ofreciere 
sobre lo tocante á él algunas dudas ó pretensiones de los 
soldados, se puedan resolver y determinar entre el. dicho 
Veedor y ellos, sin darles ocasión ni necesitarles á que con 
este color dejen sus banderas y vengan á buscar los dichos 
Oficiales. 

Mandamos al Contador que tenga toda buena correspon- 
dencia con el dicho Pagador general y Comisarios en los nego- 
cios del sueldo, para que mejor se haga lo que toca á Nuestro 
servicio. 

ítem , que los dichos Contadores ni Veedor no hagan , ni 
asienten, ni señalen libranza fuera del sueldo ordinario de la 
dicha infantería y caballería, como está puesto en la Instruc- 
ción que se dio al dicho Veedor, porque cuando se hubiere de 
hacer alguna gracia, merced ó gasto extraordinario. Nos lo 
mandaremos proveer como convenga. * 

T porque todos los entretenimientos y salarios que manda- 
mos dar á personas particulares y otros Oficiales, por cualquier 
causa y razón y título que sea, para que solamente gocen de 
ellos por el tiempo que durare este ejército, y han de cesar 
cuando se despidiere el golpe de la gente del. Y Mandamos, 
que dende en adelante no se libre sin nuestro mandado y orden 
especial los dichos entretenimientos ni salarios, ni el dicho 
nuestro Veedor general señale las nóminas y libranzas que se 
hicieren de esto después del dicho tiempo, ni los dichos Conta- 
dores los pongan en ellos. 

Y porque conviene á Nuestro servicio, los Comisarios ordi- 
narios que se entretienen para tomar las muestras residan en 
el ejército y estén en él como lo han de hacer los dichos Veedor 
general y Contadores, Mandamos que á los dichos Comisarios 
que no lo hicieren no se les libren y paguen los dias que estu*» 
vieren ausentes del dicho ejército, y que tenga cuenta con ellos 
loa dichos Veedor y Contadores. 

Y, Mandamos que se asiente esta Nuestra Instrucción en los 



296 

libros del sueldo de nuestro ejército que han de tener el diebo 
nuestro Veedor y Contadores. 

Fecha en San Lorenzo á 29 de Mayo de 1584 años. ^To el 
Bey. — Por mandado de S. M., D. Juan Idiaquez. 



COPIA DE LA ORDEN 

QUE EL PRÍNCtPE DE PABMA DIO AL TESOBERO GENERAL, JVÍlN 

DE LASTUR, PARA EL EJERCICIO DE SU OFICIO DE PAGADOR 

GENERAL DEL EJÉRCITO, SU DATA EN BREVE Á PRIMERO 

DE MATO DE 1585. 

(Biblioteca Nacional— Salt da üíf.— J. 13). 

£1 príncipe de Parma y Plasencia, etc.: Porque habiendo 
llegado aquí Juan de Lastur, Tesorero general del Rey, mi 
señoif, por orden de S. M., á ejercer- el oñcio de Pagador de 
este su Real ejército, conviene que se declare la orden y forma 
que ha de tener en los pagamentos que se hicieren; del precio 
á como ha de contar los escudos de oro y las demás monedas, 
tanto á la gente de guerra é infantería y caballería de todas 
las naciones que sirven en este dicho ejército, como á las otras 
personas que tienen sueldo y entretenimiento fuera de las com- 
pañías, y asimismo á los á quien se libraren dineros para gastos 
y costas extraordinarios de viajes que se hacen del servicio de 
S. M., y ayuda de costas que se dan; conformándonos con lo 
que hasta aquí se ha hecho, é innovando que algunas cosas 
parecen de conciencia y provecho de su Realhacienda^ ordena- 
mos y mandamos al dicho Tesorero general, Juan deLastur, 
que todas las libranzas que de aquí adelante se hicieren sobre 
él, y las que se le ordenaren pagar de las que están hechas 
sobre el pagador Pedro de Olave, las pague en las monedas que 
entraren en su poder á-los precios en la forma siguiente: 

Ala infantería y caballería española, italiana, albanesa y 
borgoñona, y hombres de armas, caballos ligeros y arcabuceros 



297 

á caballo del país, y asimismo á todos los Oficiales del ejército y 
caballeros. Gentiles-hombres y otras diferentes personas que 
tienen aneldo y entretenimiento, tanto entre las compañías de 
caballería é infantería como fuera della: 

£1 sueldo de oro del cuño y estampa de Francia, del 
Emperador, está valuado por el placarte de estos Es- 
tados, á 60 plagas. Se ha de contar i la dicha gente en * 

cosas de sueldo á 51 placas.. 51 

El escudo del cuño y estampa de España, que está va- 
yalnado por 59 plagas, se le ha de descontar á 50 

plagas 50 

El escudo de Italia, de cualquier estampa que sea, está 

valuado á 57 plagas, y se ha de dar á 48 plagas 48 

Escudo de Portugal, de cruz corta, valuado á 62 plagas, 

por 54 plagas .•••.. 54 

El millares sencillo de Portugal, valuado á 66, por 62 

plagas 62 

Escudo de Hungría, valuado á 64 plagas, por 62 plagad . 62 
El medio real de oro, Philipus, de plata, valuado á 50 

plagas, por 45 • 45 

Los escudos que llaman de los Estados, valuados á 47, 

por 42 plagas 42 

Philipus de oro, valuados á 41 plagas y media, por 38. . . 38 
£1 reder de Güeldres, valuado por 36 plagas, por 33. . . . 33 

£1 Carolus de oro y plata, tasado á 33 plagas, á 30 30 

El angelote de Inglaterra, valuado en 96, por 88 88 

El florín de San Andrés, valuado en 49 patacones, á44. 44 

£1 florín de Bin, valuado á 48 plagas, por 43. 43 

El florín de Deventer, valuado por 34 plagas, por 29. . . . 29 
El doble ducado de España, de dos caras, valuado en 132 

plagas, por 124 124 

Los tallares de plata deBorgoñay del Imperio, valuados 

por 45 placas, á 41 plagas • • . . 41. 

Los tallares de los Estados, tasados en 37, por 32 32 



298 

El precio á que se han de contar las dichas monedas á toda 
la infantería valona, tanto de las guarniciones ordinarias y ex- 
traordinarias como de las compañías de los regimientos y fuera 
dellos : 

Los escudos de Francia y del Emperador, á 57 pla^ . . 57 

Los escudos de España, á 56 placas 56 

Los escudos de Italia, á 54 placas 54 

Los escudos de Portugal, con cruz larga, á 58 58 

Los escudos de Portugal, con cruz corta, á 59 59 

Los millares de Portugal, á 63 pla^s 63 

Escudo de Hungría, á 62 plagas 62 

£1 medio real de oro y Philipo^ tallar de plata, á 47 

plagas 47 

Los escudos de los Estados, á44 44 

El Philipus de oro, á 39 plagas 39 

El reder de Oüeldres, á 34 plagas ^ 34 

El Carolus, de oro y plata, á 31 31 

El angelote de Inglaterra, á 90 plagas 90 

El florín de San Andrés, á 46 46 

El florín del Rín , á 45 plagas 45 

El florín de Deventer, á 33 plagas 33 

El ducado de dos caras, á 127 plagas 127 

El tallar de Borgoña y del Imperio, á 42 plagas 42 

El tallar de los Estados, á 35 plagas 35 

A la infantería alemana alta y baja y caballería herreruela, 
se la han de pagar las monedas al precio que corrieren en la 
parte donde se les pagaren. Nos remitimos á la orden que en 
las libranzas que para los pagamentos della se hicieren se dará, 
donde se poma el precio como hubiere de ser. 

Todo el dinero que se librare y pagare al Pagador del arti- 
llería y recibidor de las vituallas y mayordomo del Hospital 
Real de este ejército, se ha de pagar y contalles las monedas al 
precio de la valuación, porque del aprovechamiento en la dis- 
tribución que en ellas hubiere, el Contador de la artillería y el 



299 

Comisario general de yituallas, y el Administrador del dicho 
Hospital, tendrán la cuenta que es razón para hacerles cargo 
del. La cual valuación es la siguiente: 

El escudo de oro, del cuño y estampa de Francia, del 

Emperador, á 60 placas 60 

El escudo de oro, del cuño y estampa de España, á 59 

pla^s 59 

El escudo de oro, del cuño de Italia, de cualquier es- 
tampa, á 57 plagas 5? 

Escudo de Portugal, con la cruz corta, á 62 placas 62 

El escudo de Portugal, con la cruz larga, 62 62 

El millares sencillo de Portugal, á 66 placas 66 

El ducado de Hungría, 64 pla^s 64 

El medio real de oro y Philipus de plata, á 50 plagas. . . 50 

Los escudos que llaman de los Estados, á 47 plagas .... 47 

Philipus de oro, á 41 plagas 42 */^ 

El redre de Güeldres, en 36 plagas 36 

El Garolus de oro y plata, á 33 plagas 33 

El angelote de Inglaterra, á 96 plagas 96 

El florín de San Andrés, á 49 plagas ;. 49 

El florín del Rin, á 48 ' 48 

El florín de Deventer, á 34 34 

El doble ducado de España, de dos cabezas, á 132 plagas. 132 
Los tallares de plata de Borgoña y los del Imperio, á 45 

plagas 45 

Los tallares de los Estados, á 37 37 

Todas las libranzas que se hicieren de gastos extraordinaríos, 
ayudas de costa y otras diferentes cosas que suelen librarse 
fuera del sueldo ordinario, se han de pagar como corríeren 
donde se hubieren hecho los tales gastos, como se declarará en 
las libranzas que se darán. 

Y en caso que recibáis otra suerte de monedas , demás de 
las que arriba se declaran, os ordenamos que las contéis á la 
gente de guerra, según la valuación del último placarte que se 



300 

hizo los años pasados, reduciéndolas á escudos de Italia, á la 
misma raluacion, y estos , reducirlos al precio que se han de 
dar á cada nacion^en la forma que se ha dicho en la dicha orden, 
que habéis de tener y obseryar desde hoy en adelante hasta que 
se dé otra en contrario; que así conviene al seryicio de S. M. y 
oeneficio de su Real hacienda; y para claridad dello hemos 
mandado despachar la presente, firmada de nuestra mano, se- 
llada con nuestro sello, y firmada del infirascrito Secretario, de 
que mandamos tomen la razón en los libros del sueldo del dicho 
ejército los contadores Alonso Carnero y Pedro Coloma. Que es 
fecha en el campo de Breve, á 1.^ de Mayo de 1585. — Alessan- 
dro Farnese. — Por mandado de S. A., Cosme Massi. — Tomó 
la razón, Pedro Ooloma. — Tomó la razón, Alonso Camero. 



COPIA DE LA INSTRUCCIÓN 

QUE SU MAJESTAD DIÓ k JUAN DE LASTUR, PAQADOB GENÉHAL 

DEL EJÉRCITO DE FLANDES, PABA EL EJERCICIO DE SU OFICIO, 

su DATA EN BARCELONA, k 12 DE JUNIO DE 1585. 

(Blbllteca Nacional— Sala de Jlíi.— J. 43.) 
El REY. 

La orden que es Nuestra Toluntad y Mandamos que tengáis 
y guardéis tos, Juan de Lastur, nuestro Tesorero general, i 
quien habemos proveido el oficio de Pagador general del ejér- 
cito de Flandes, es la siguiente: 

Llegado que seáis donde estuviere el ilustrísimo príncipe de 
Parma, nuestro muy caro y muy amado sobrino, nuestro Ca- 
pitán del dicho ejército^ le daréis la carta que para él lleTaís, 
y le mostrareis el Título que os hemos dado dol dicho oficio, y 
esta mi Instrucción, para que ordene y mande que luego seáis 
admitido al uso y ejercicio del, y que el Veedor general y Con- 
tadores dal dicho ejército hagan con toda brevedad tanteo de 



301 

cuenta, el más cierto y verdadero que sea posible, del dinero 
que hubiere recibido, y justa y debidamente pagado Pedro de 
Ola ve , que al presente sirve dicho oficio; y liquidado el alcan- 
ce, os entregue á vos lo que montare, haciéndoos cargo de 
ello y de lo que adelante recibiéredes, despachando para ello y 
para el descargo de la tal persona las órdenes y recaudos que 
faeren necesarios. 

Habéis de tener libro y razón particular, en pliego aguje- 
reado, en el cual os habéis de hacer cargo de todos los dineros 
que recibiéredes y entraren en vuestro poder para la paga y 
gastos del dicho ejército, declarando el precio y valor de las 
monedas en que recibiéredes cada partida, y en qué partes y 
lugares, y los dias en que se os entregaren, tomando traslado 
de las cartas de pago que diéredes , firmadas de las personas 
que 08 pagaren los tales dineros, para poder mejor después 
comprobar con ellas vuestro cargo, cargándoos en vuestra 
cuenta el beneficio y aprovechamiento que hubiere en las mo- 
nedas; demás de lo cual queremos que todo el dinero que se os 
entregare, deis aviso como lo recibiéredes y os fuéredes ha- 
ciendo cargo de cada partida á los dichos nuestros Veedor ge- 
neral y Contadores del , declarando particularmente de quién, 
cuándo, por qué razón y en qué monedas los recibisteis, para 
que, conforme á ello, os hagan cargo de lo que fuere en los li- 
bros de sus oficios, á tal que haya en ellos la claridad, cuenta 
y razón que conviene de nuestra hacienda. 

Del dinero que así recibiéredes daréis y pagareis lo que por 
el dicho nuestro Capitán general os fuere mandado, asi del 
sueldo de la gente de á pié, de á caballo, artillería y Oficiales, 
victuallas y municiones del dicho ejército, Grentiles-hombres y 
entretenidos, y otras cualesquier personas que sirven ó sirvie- 
ren por nuestra orden ó del dicho nuestro Capitán general, 
como de otros cualesquier gastos ordinarios y extraordinarios 
qne se hubieren hecho ó se hicieren en él, y esto por nóminas 
y libranzas firmadas de su mano, siendo asentadas en los nues- 
tros libros del sueldo por los Contadores del dicho ejército, y 
tomada razón por nuestro Veedor general , recibiendo las cartas 



302 

de pago y otros recaudos que en ella se acusaren; y Mandamos 
que lo que de esta manera pagáredes^ se os pase en cuenta sin 
otro recaudo alguno. 

T porque muchas veces, por las priesas y otras ocasiones 
que ocurren y se ofrecen, suele faltar tiempo para despachar 
-las dichas libranzas, nóminas y recaudos en la forma que 
deben ir, y seria mucho inconveniente á nuestro servicio espe- 
rar á que se despachasen para la paga y cumplimiento de ellas, 
en tal caso es Nuestra voluntad que se hagan sumariamente 
por los dichos nuestros Contadores; y que siendo firmadas 
dellos, asentadas en sus libros^ y tomada la razón por el dicho 
nuestro Veedor general, las paguéis, bien así como si en am- 
plia forma fuesen despachadas: advirtieudo que, para darlas 
tales priesas y ocupaciones, habéis de tener cuidado de pedir á 
nuestro Veedor general y Contadores que despachen y os en- 
treguen las dichas libranzas, nóminas y recaudos firmados del 
dicho nuestro Capitán general, al cual ocurriréis si en ello 
fueren descuidados ó negligentes, que provea lo que convenga, 
sin dar lugar á que el descuido y negligencia pase adelante; 
pero si con todo esto no se os dieren ni entregaren los dichos 
recaudos. Mandamos que la virtud de los primeros, aunque no 
estén firmados por nuestro Capitán general , os sea recibido y 
pasado en cuenta de los dineros de vuestro cargo, sin poner en 
ello obstáculo ni dificultad alguna. 

Y, habiendo considerado que por hallarse una parte de la 
gente que está á nuestro sueldo en los dichos Estados ocupada 
en guarniciones y presidios de plazas, y también que muchas 
veces acaece haberse de dividir el dicho ejército, según las oca- 
siones que se ofrecen, no será posible que vos, ni los Oficiales 
que de ordinario hubiéredes de tener, hagáis los pagamentos 
de toda la dicha gente , mayormente habiendo vos de asistir, 
como queremos que asistáis, siempre cerca de la persona de 
nuestro Capitán general , y los dichos vuestros Oficiales cerca 
de la vuestra, es Nuestra voluntad que con orden suya enviéis 
á todas las partes donde fuere necesario personas de habilidad 
y confianza con el dinero, para que en vuestro nombre hagan 



303 

los pagamentos 9 á los cuales pagareis el salario que hubieren 
de haber, conforme á lo que el dicho nuestro Capitán general 
ordenare, después de haberlo comunicado y tratado con los 
dichos nuestros Veedor general y Contadores, y con vos, y de 
lo que montaren los dichos salarios y las costas que hubiere en 
llevar el dinero, os darán los recaudos uecesarios en forma para 
vuestro descargo. 

Y porque mucha parte del dinero que mandamos proveer 
para la paga y gastos del dicho ejército se suelen pagar en 
Milán y en otras partes fuera de aquellas donde el dicho nues- 
tro Capitán general reside, y es necesario enviar personas plá- 
ticas de mucho recaudo, confianza y habilidad- que lo cobren y 
conduzcan al ejército, en lo cual tampoco os podéis vos ni 
vaestros Oficiales ordinarios ocupar, queremos que, siempre que 
tales ocasiones se ofrezcan, nombréis las personas que para 
este efecto fueren necesarias para ello, y si algunas fueren me- 
nester del dicho nuestro Capitán general , así para las cobran- 
zas como para las escoltas y lo demás conveniente para que el 
dicho dinero se lleve y conduzca con seguridad y presteza, acu- 
diréis á él para que lo mande dar y en señalar y pagar á las 
tales personas sus salarios, y en lo que montaren las costas se 
guardará el mismo estilo y orden que se declara en el capítulo 
antes de éste. 

La falta del dinero que suele haber en el dicho ejército, por 
ser tan grandes los gastos del y haber de acudir á otras cosas 
no menos necesarias y forzosas, es causa de mucho inconve- 
niente, y, entre otros, de que los Contadores no pueden tener 
tan particular cuenta y razón como convenia del cargo y data 
del Pagador, porque acaece que despachan diversas libranzas, 
las cuales quedan asentadas en sus libros, y después por no 
haber dinero se dejan de pagar todas ó parte,* y no pudiendo 
los dichos Contadores tener de esto más inteligencia de la que 
el Pagador les puede dar, quedan incapaces de poder saber el 
estado en que está nuestra hacienda, si no es por medio del 
dicho Pagador, siendo necesario que estén siempre muy al 
cabo de lo que á esto toca, es Nuestra voluntad y os Manda- 



304 

moB qne, todas las veces que nuestro Capitán general os orde- 
nare que deis á los dichos nuestro Contadores razón del dinero 
que hubiéredes recibido y pagado, se la deis moy distinta y 
particular. 

Tendréis toda buena correspondencia en el uso y ejercido 
del dicho vuestro oficio con los dichos nuestro Veedor general 
• y Contadores, y con los Comisarios de muestras, })ara que en 
todo se haga lo que conviene á nuestro servicio. 

En todo lo susodicho y en lo demás, tocante al uso y ejerci- 
cio del dicho oficio, os empleareis con el cuidado y diligencia 
que lo habéis hecho, en lo que por lo pasado os ha sido esco- 
mendado; demás de lo cual , por la satisfacción que tenemos 
de vuestra persona y servicios, y por la práctica que tenéis de 
materia de Hacienda, holgaré yo mucho que advirtáis al Prín- 
cipe, mi sobrino, de todo lo que os pareciere convenir el bene- 
ficio della. 

Fecha en Barcelona á 12 de Junio de 1585 años.— To el 
Rey. — D. Juan Idiaquez. 



COPIA DE LA INSTRUCCIÓN 

QUE S. M. EL BEY, DON FELIPE n, ENVIÓ L JUAN BAUTISTA 

DE TASSIS, VEEDOB OENEBAL DEL EJÉBCITO DE FLANDBS, 

PABA EL uso Y EJEBCICIO DEL DICHO OFICIO, SU DATA 

EN BABCELONA X 12 DE JUNIO DE 1585. 

(Biblioteca Nacional.— Sala If».— J. U.) 

EL REY. 

La orden que vos, Juan Bautista de Tassis, Comendador de 
Bienvenida, de la orden de Santiago, á quien habernos nom- 
brado por Veedor general de nuestro ejército en los Estados de 
Flandes, habéis de tener y guardar en el ejercicio del, es la 
siguiente : 



305 • 

Capítulo 1.^ Salido que hayáis de Francia, donde habéis 
residido por mi orden cerca del Rey Cristianísimo, mi hermano, 
y llegado á mis Estados Bajos, donde estuviere mi ejército, da- 
réis la carta que lleváis para el limo. Príncipe de Parma, mí 
sobrino, nuestro Gobernador y Capitán general délos dichos 
Estados y ejército, y pediréis que para que os podáis mejor in- 
troducir en los negocios y estar más capaz é informado de ellos, 
os haga dar luego todas las listas originales de la gente de 
guerra del ejército, y una relación particular y distinta del 
nüunero della de^ cada nación por sí, así de infantería como de 
caballería, y de todos los Oficiales y personas que se entretienen 
en el dicho ejército , y desde cuándo fueron recibidos los unos 
y los otros y comenzaron á servir, y lo que montó el sueldo 
del primer mes , por la muestra que se les tomó entonces y las 
qae después han dado, y las pagas y socorros que se les han 
dado; todo ello muy en particular, sacado de los libros de los 
Contadores del ejército, á los cuales, por la presente, Mando que 
así lo hagan y cumplan luego. 

2.^ Y porque Pedro de Olave ha servido el oficio de nuestro 
Pagador del dicho ejército desde el mes de Abril del año de 1580 
acá, le habemos de pedir relación particular y distinta de cómo 
está de cuenta hasta el dia que os la diere , á quien Mandamos 
08 la dé, así de todo su cargo como de la data, que sea cierta 
y verdadera, y firmada de su nombre , y á nuestros Contadores 
del ejército las comprueben por los hbros que ellos tienen para 
que sepáis el estado en que está, y qué partidas son las que ha 
recibido y pagado, y el que tiene en su poder para la paga que 
se hubiere de hacer adelante al dicho ejército; y tornéis cuidado 
saber si tiene por cobrar algún dinero del que para él hubiére- 
mos proveído de nuestros reinos de Italia, ó que haya procedido 
de alguna cosa de los dichos Estados, y que los cobre y se haga 
cargo dello adelante para los tiempos en que los debiere reci- 
bir; y para que con ella se cumpla y fuere necesario en el dicho 
ejército, y á los Contadores del. Mandamos que os den la razón 
qae tuvieren cerca dello, y se junten á ella con vos todas las 
veces que fuere necesario y se lo pidiéredes. 

Tomo LXXY. 80 



306 

3.^ Habiéndoseos dado las dichas listas y relaciones, habeíB 
de formar libro en pliego agujereado, que esté conforme al que 
tienen los Contadores de la cuenta y razón del sueldo de la 
gente de guerra, y el número della, así infantería como caba- 
llería; y de los entretenidos que tienen sueldo, en cualquier 
manera, y en el dicho ejército, y de los otros gastos del; y de 
lo que monta el sueldo de todo ello cada mes, particular y día- 
tintamente ; y para la cuenta que haheis de tener, otro libreen 
que le hagáis cargo de todo lo que debiere recibir, y ponerle 
en data lo que se librare en él, para que de todo tengáis la 
cuenta que conviene para servir y ejercer bien vuestro oficio, 
como la tienen los Contadores, y no sea necesario acudir de 
vuestra parte á sus libros para ninguna cosa dello; y procurad 
tener para esto Oficial cual conviene, que sea de confianza, 
habilidad y experiencia, como es necesario para semejantes 
casos, y que asista á ello con mucho cuidado. 

4.® T para que la gente del dicho ejército sea hien pagada 
de su sueldo , he mandado que del Estado de Milán , 6 de Es- 
paña, se envié á los de Flandes, á poder del Pagador del dicho 
ejército, 150.000 ducados cada mes, con los cuales se hará 
la paga á los tiempos y por la forma y orden que pare- 
ciere al dicho Príncipe, de manera que se dé satisfacción á la 
gente, de que teméis particular cuidado, y que se haga en la 
misma especie y moneda en quQ se proveyere, teniendo cuenta 
con el aprovechamiento que pudiere haber en ella, en beneficio 
de Nuestra hacienda. 

5.° Y porque una de las cosas más importantes y en que 
conviene haya mayor cuidado y precauciones, en lo que toca á 
las muestoas que se han de tomar at ejército, tratareis siempre 
que se hubiere de ir á ella con el dicho príncipe de Parma, cómo 
se habia de hacer y mirar, si se debe enviar á todos en un dia, 
porque no haciéndose así no pueden los Coroneles y Capitanes 
prevenir los soldados, buscándolos de unas coronelías y compa- 
ñías para otras, gente, armas ni caballos, que parece que para 
los alemanes y valones y otras naciones, fuera de españoles, se 
hiciese en un dia, asistiendo el Príncipe á las muestras, yendo 



307 

discurriendo de unas partes en otras donde se tomaren por vos 
y los Contadores, Pagadores y sus Oficiales y Comisarios, y las 
otras personas que parecieren que puedan ayudar á ellas, repar- 
tiéndolas como mejor parecieren , y procurando que en cada 
muestra haya de nuestra parte dos personas j^rácticas y de con- 
fianza para tomarla, y que si no fueren tales, no se envien ni 
se ocupen de ninguna manera en ellas, en que teméis particular 
cuidado; y os repartiréis entre todos listas de la dicha gente á 
quien se hubiere de tomar la dicha muestra; y acabada que sea, 
á la misma hora las toméis á tomar y recoger en y os, y las 
teméis en muy buen recaudo y guardia, de que teméis la llave 
hasta que se haya listado toda la dicha gente y hecho la cuenta 
de las plazas que se hubieren hecho buenas por aquella mues- 
tra en cada compañía; lo cual se ha de hacer en vuestra posada 
y hallándoos presente á ella con los dichos Contadores > Comi- 
sarios y otras personas que hubieren ayudado y entendido en 
ello, repartiendo las listas para que esto se haga con más recato 
y prevención, como mejor pareciere; y habiendo acabado el 
listar en cada compañía, se ha de jraner al pié de la lista, por 
letra y no en suma, el número de plazas que se hubieren hecho 
buenas en ellas por la muestra que se tomó tal dia , y lo que 
monta la paga de un mes de la dicha gente, y firmado de sus 
nombres el Contador y Comisarios, ú otras personas que hubie- 
ren listado, y el Capitán, Alférez, Teniente de la compañía que 
interviniere en ellos, de manera que quede al pié de cada 
lista razón clara y distinta de todo, para que por allí se haga la 
cuenta de lo que montare el sueldo de cada compañía, y aquello 
se libre y pague por lo que toca á aquella muestra. Y porque 
en esto de las muestras y el listar y contar con la dicha gente 
consiste la mayor confianza é importancia de este negocio, se 
ha de mirar mucho que todo ello se haga , ordene y prevenga 
de tal manera , que no se pueda recibir fraude ni engaño por 
ninguna vía, como lo confío de vos y de los Contadores y Co- 
misarios, y otras personas que en ello han de intervenir y con* 
currir. 
6.° T para que las muestras se puedan tomar mejor y las 



308 

listas estén más claras y como contiene á nuestro serricio, tos 
y los dichos nuestros Contadores, teméis particular cuidado de 
que de unas listas no se sirvan mucho tiempo, y que siempre 
que os pareciere que se deben renovar y escribir de nuevo 8e 
haga para todo tres, que cada uno tenga la suya. Y porque vos 
y los dichos Contadores y vuestro Oficial y los suyos, teméis 
continua ocupación , por esto no se deje de acudir á lo que más 
hay que hacer. Mandamos que los dichos Comisarios de mues- 
tras que fuera del tiempo en que se ocupan en ellas no tienen 
ejercicio ni ocupación , y las demás personas que entendieren 
en ellas y tuvieren sueldo ordinario 6 entretenimiento , ó á los 
que de ellos ordenáredes que entiendan en esto, lo hagan y 
cumplan siempre que fuere necesario, ó se lo dijéredes; y que 
acabado cada uno de tomar la muestra que se le encomendare y 
de listar, ponga las señales de las plazas que en ella se hicieren 
buenos , y los pies en todas las tres listas , para que anden en 
todos tres oficios iguales , que sin que esto se haga no se les 
libre ni pague su sueldo. 

7.^ También llevareis entendido lo mucho que importa que 
en las muestras, ni al tiempo del listar, no se pasen ni hagan 
buenos ningunos que no pasen personalmenee en la tal muestra 
con sus armas y en la orden que deben; y que tampoco se 
hagan buenas plazas muertas, ni que ninguno pase en la plaza 
en nombre de otro, ni se admitan soldados estropeados é inúti- 
les que no puedan servir y pelear, y que se examinen todos 
bien por los nombres y señas conformen las listas, mirando que 
pasen armados como son obligados; y previniendo que si 
hubiere soldados enfermos en los hospitalea, ó en otras part^, 
sean allí visitados y se les tome muestra por sus nombres y 
señas, en el mismo tiempo que se tomare á la otra gente, 
cometiéndolo á personas de mucha confianza que lo hagan. Y 
habéis de advertir que cuanto más amenudo se tomaren las 
muestras, habrá menos lugar para hacerse fraudes y preven- 
ciones en ellas; y así, teméis en esto muy particular cuidado. Y 
cuando se tomare muestra á los herreruelos alemanes, la han 
de dar en el mismo tiempo de los carros, y otros que son obli- 



309 

gados á traer, sin que puedan pasar por soldados los que no lo 
fueren y tomar por esto los hombres y caballos de los dichos 
carros. T si al tiempo del listar con toda la gente del dicho ejér- 
cito se ofreciere alguna dificultad de alguna plaza de soldado 
que se pretende que se haya de hacer buena, os hallareis pre- 
sente á ella con los Contadores, para resolverla juntamente con 
el que tomó la muestra de aquella compañía, y listare con ella, 
y no hizp buena la tal plaza, para que habiendo platicado todos 
sobre ella, sé resuelva aquella duda y las demás, como se 
aJQstó; y cada uno ha de listar con las compañías á quien 
hubiere tomado muestra, y no con otras, porque terna mejor 
entendido la causa por que se borraron y dejaron de hacer 
buenas algunas plazas, lo cual no podria ser si listare con otra 
compañía. 

8.° Háse de tener especial cuidado, como cosa que tanto 
importa , de lo que toca al beneficio y mayor aprovechamiento 
nuestro que fuere posible, de las monedas en que la dicha 
gente ha de ser pagada, teniéndose cuenta con el curso ordi- 
nario que tienen en los dichos Estados y en el ejército, advir- 
tiendo mucho, que las que se cobraren en virtud de letras de 
cambio, sean de la calidad, bondad y valor, ley, peso que con- 
forme á las dichas letras de cambip son obligadas las personas 
que las pagaren, sin que en csId reciba ningún engaño ni 
fraude. Y que en el cargo que se hiciere al Pagador del ejército 
de todo este dinero, se diga y declare en las especies de 
moneda en que los recibe y cobre, y las plazas que valía, y a 
cómo pasare y corriere cada moneda; y que asimismo en las 
nóminas y libranzas que se hicieren , de lo que el dicho Paga- 
dor ha de pagar á la dicha gente , se le ordene y mande que 
haga laa dichas pagas en vuestra presencia y con vuestra in- 
tervención; y. que las cartas de pago que tomare, de lo que así 
pagare se declare y especifique particularmente en las monedas 
en que se hiciere la paga, y á qué precios la recibe y tomare 
la gente de guerra, para que en todo haya y se tenga el. buen 
recaudo, cuenta y razón que conviene. 

9.^ Y porque tenemos entendido que el dar dinero á los Ofí- 



310 

de las compañías para socorrer la gente, j sin tomar la 
moestra es muy dañoso para Nuestra hacienda j la gente, 
porque no es socorrida dello generalmente como se desea hacer, 
y 86 paeden quedar los Oficiales con parte dello, ccm la muerte 
de síganos soldados, y al tiempo qoe hacen ansenda de 
sos compañías y del ejército, y al tiempo qoe se rematan y &e 
fenecen las cuentas, de lo que se les debe ala gente desueldo, 
los Oficiales se descargan de loe socorros, con decir qoe los 
dieron á todos los soldados conforme á la maestra antecedente, 
aunque se hayan muerto después de ella machos, con las oca- 
siones de guerra y enfermedades, y ausentándose antes de los 
dichos socorros; tratareis desto con el Príncipe, para qne se 
vea 8i en lugar de socorrer deben dar pagas siempre qne se 
pudiere, y tomando por ello muestra, se hará en ello adelante 
lo que conviniere á nuestro servicio y bien de la gente, de que 
teméis mucha cuenta. 

10. T pues Nuestra voluntad es, qne la dicha gente sea bien 
pagada de lo que hubieren de haber, y se librare y diere desa 
sueldo, para que esto se haga así, parece que convemá fuese 
pagada en mano propia, y que no se les librase á los Oficiales 
para que ellos se lo diesen después, porque muchas veces los 
dilatan y dejan de pagar, y no lo pueden cobrar los soldados. 
Para evitar esto y dar mayor satisfacción á la gente , veréis 
cómo se debe hacer, y lo platicareis con los Contadores, y des- 
pués lo tratareis coa el Príncipe para que mande en ello lo qae 
más conviniere; y aquello se hará. 

11. Y porque al tiempo que entra la gente se reparten 
coseletes, picas, mosquetes y otras armas que proveemos, se 
les dan por vuestra cuenta á la de su sueldo ; y para ello , se 
entregan por compañías, tanto por cada una, que los repartan 
los Capitanes y sus Oficiales entre sus soldados, y después á 
los remates y fenecimientos de la cuenta de su sueldo se des- 
carguen dello los Oficiales con decir que lo dieron á los solda- 
dos, que no lo recibieron por haberse muerto aquellos, y qaeá 
ellos se les carguen á su cuenta, en que recibe Nuestra hacienda 
notable daño, os Mandamos que de aquí adelante no se entre- 



311 

gnen las dichas armas á los dichos Oficiales sin que cada uno 
dellos dé de lo que toca á su compañía relación de cómo y á 
qoé soldados los reparten, para que se asiente en vuestros libros 
7 en los de los Contadores^ y que conforme i ella se haga des- 
pués la cuenta al tiempo de los remates; y esto ha de ser ha- 
biendo acabado de tomar la muestra á la gente, y que sea á 
soldados que en ella hayan pasado; y si por alguna causa no 
86 pudieren repartir en tiempo de muestra , se ha de prevenir 
á los Oficiales lo hagan entre soldados que pasen la primera 
muestra, por excusar el fraude que en esto podría haber contra 
Nuestra hacienda. 

12. T vos, los dichos Contadores y Comisarios de muestras, 
cada uno por su parte tenga particular cuenta y cuidado de 
inquirir y saber, por todas las vías que pudieren, la gente que 
de una muestra á otra mueren en el ejército, en asaltos y otras 
facciones de guerra y hospitales, para que se borren luego de 
las listas y no pasen otros soldados en su lugar. 

13. Y para que en vuestros libros y en los dQ los Contadores 
haya buena cuenta y razón , y claridad de todo lo que se librare 
y pagare á la gente del dicho ejército á cuenta de su sueldo, y 
que el Pagador la dé del dinero que se le entregare, teméis vos 
y los dichos Contadores muy particular cuidado de despacharle 
BUS nóminas y recaud9 luego que se hiciere el pagamento, sin 
diferirlo en ninguna manei^a, porque así conviene á nuestro 
servicio; y de no haberse esto hecho así en los tiempos pasados, 
se ha recibido notable daño en Mi hacienda. 

14. Y porque soy informado que los dichos ÍContadores, en 
lo pasado, no han tenido en el ejercicio de sus oficios todo el 
cuidado que pudieran en sus libros, así en haber dejado de car- 
gar muchas partidas que se asentaban en los dichos libros, con 
que sus Oficiales podian poner en ellos lo que quisieran, y lo 
mismo en las listas, Mandamos que de [aquí adelante los dichos 
Contadores y vuestro Oficial, cada uno de su oficio, señale de 
su rúbrica en sos libros y listas todo lo que en ellos se asen- 
tare, por quitar los inconvenientes que de no hacer esto se 
han seguido antes, y puedan suceder adelante; y que tengan 



312 

particular Cuidado de lo que toca al ejercicio de^sus oficios. 

15. T pues algunas ciudades y Tillas que en los dichos Es- 
tados últimamente se han reducido á nuestro servicio y obedien- 
cia nos han seryido con dineros, os informareis de lo que en 
esto hay, y en cuyo poder han entrado, de que le haréis cargo 
vos y los dichos Contadores para que dé cuenta dellos, para que, 
si no se hubiere distribuido, se conviertan y gasten en la paga 
de la dicha gente. Y si alguno de estos estuviere por cobrar, se 
hará y entregará al Pagador del ejército, tratando primero con 
el Príncipe, y mandándolo él; y lo mismo se hará en el demás 
dinero que de la misma calidad hubiere adelante. 

16. Y por que, como sabéis, en el ejército, es miembro se- 
parado la artillería, por cuya cuenta se entretienen cerca de la 
persona del Capitán general della muchos Gentiles-hombres, 
artilleros, gastadores y caballos para conducir la artillería á las 
partes donde es necesario, en que hay sueldos muy crecidos y 
se pagan por libranzas del dicho Capitán general, conviene que 
se tome, por vos y el nuestro Contador della, la muestra á todos 
ellos, teniendo mucha advertencia de que no pase ninguno 
plaza por otro, y se excusen cuanto se pudieren los fraudes y 
engaños que suele haber en daño de Nuestra hacienda. Y veréis, 
los tiempos en que se les hubieren de tomar muestras, y si ha 
de ser en el mismo que á la demás gente del ejército, 6 en otro, 
y si dello puede resultar algún daño en Nuestra hacienda, de 
lo que tratareis con el Príncipe, y del dicho Capitán general, 
para que en todo se provea y haga lo que conviene á nuestro 
servicio. 

17. No habéis vos, el dicho Veedor general, ni los Contado- 
res, hacer ni hagáis buena ninguna plaza de soldado entre la 
caballería ni infantería que hubieren borrado los Comisarios y 
otras personas que tonlaren las muestras en campaña, hospítol 
ú otra cualquiera parte, sin estar presente el tal Comisario qoe 
la borró, ó con su información, si estuviere ausente, porque él 
terna noticia y dará razón por qué lo hizo. 

18. Si algunas plazas se hicieren buenas por la forma so- 
bredicha, después de cerradas las listas, se h^n de asentar y 



313 

poner al pié dellas; y para que queden cerradas y haya más 
claridad y certicídad, los firmareis vos, el dicho nuestro Veedor 
ó el Contador que se hubiere hallado presente con el Comisario 
qoetomó la dicha muestra, y el Capitán 6 su Oficial, y que no 
se libre de otra manera. 

19. Acabado que se haya de listar, los dichos Contadores 
ordenen y hagan luego las nóminas y libranzas dé lo que mon- 
tare el sueldo de la dicha gente , conforme á los dichos pies de 
lista, en el Pagador del dicho nuestro ejército, al cual Mandamos 
las cumpla y pague de cualesquier dineros nuestros que hu- 
biere recibido y recibiere para este efecto; yendo firmadas las 
dichas nóminas y libranzas del nuestro Capitán general del, y 
tomándose la razón dellas por los dichos Contadores en sus libros 
del sueldo del dicho ejército, y que así se ponga en las dichas 
Dominas y libranzas; y que de otra manera no las -pague el 
dicho nuestro Pagador, ni las despachéis tos, el dicho nuestro 
Veedor general, ni los Contadores, diciendo, además de esto, en 
ellas que el dicho Pagador haya de tomar carta de pago de las 
partes de lo que así pagare, las cuales dichas nóminas harán 
luego los Contadores, declarando en ellas lo que montaren los 
socorros que hubieren dado por orden á la dicha gente, y lo que 
más se pagare sobre ellos á cumplimiento de las dichas pagas, 
especificando la suma de lo uno y lo otro; pero si conviniere, 
según el tiempo y la necesidad del breve despacho, que se hagan, 
las libranzas sumariamente de lo que montare el sueldo del 
ejército, señaladas de vos, el dicho nuestro Veedor general, y 
ñrmadas de los Contadores y asentadas en sus libros como 
otras veces se ha acostumbrado, tenemos por bien que se haga, 
habiéndose dado primero razón para ello al dicho Capitán gene- 
ral; y que el dicho Pagador, yendo despachadas de esta ma- 
nera, lais pague, tomando los recaudos que conforme á ellas debe 
tomar, con que después se hagan y formen por las dichas li- 
branzas originales las nóminas de todos, y las firme el dicho 
Capitán general para el descargo del dicho Pagador, como se 
suele hacer; y esta orden Mandamos que tenga y guarde en ei 
librar el sueldo de la dicha gente de guerra, y que la paga della 



314 

86 haga en vuestra presencia y con Tnestra interyencion, de 
que habéis de dar fe y certificación^ demás de las cartas de 
pago que se han de tomar. 

20. ítem, que los Barracheles de campaña hayan de dar y 
den muestra de los Oficiales que tuvieren para la ejecución de 
su justicia, por sus listas y señas que ha de haber de esto 
aparte, mirando que sean ellos mismos y no sus mozos ú otras 
personas buscadas para la dicha muestra solamente. 

21. Mandamos que no se haga bueno ni áé recaudo al 
dicho Pagador en las nóminas que se hubiere dado á la gente 
de guerra, sin tener ór^en expresa para ello, y firmada de 
nuestro Capitán general, y asentada en los libros del sueldo del 
ejército por los Contadores del. 

22. ítem, que todas las nóminas y libranzas que los dichos 
Contadores hicieren en el dicho Pagador, que toquen al sueldo 
y gasto del ejército, digan y declaren en ellas que vayan se- 
ñaladas de vos, el dicho Veedor general, y que se paguen en 
vuestra presencia ó con vuestra intervención, y que no las puedan 
hacer ni hagan sin poner estas particularidades, ni el dicho 
pagador las cumpla ni pague de otra manera. Y vos, el dicho 
nuestro Veedor general, no habéis de hacer ninguna de las di- 
chas libranzas, porque esto ha de estar á cargo de los dichos 
Contadores, y al vuestro, señalar y ver las tales libranzas y nó- 
minas, é intervenir á la paga dellas. 

23. Que todos los Capitanes, Afórez y Sargentos de las 
dichas compañías presenten en la muestra sus armas, y estén 
ellos presentes i dalla, y no se aparten ni ausenten hasta que 
se acaben de tomar. Y asimismo Mandamos que pasen armados 
como deben los soldados aventajados y particulares, y los que 
no lo fueren, que no baste que presenten las armas si no deja- 
ren de ir y pasar armados en la muestra por estar enfermos. 

24. Teméis cuidado de que no corra ni se haga bueno 
sueldo á ningún soldado entre dicha infantería y .caballería, 
si no fuere desde el mismo dia que fuere escripto y asentado en 
la lista de su compañía, aunque diga y pretenda que sirve y 
fué recibido antes. 



315 

25. No se ha de pasar ni hacer bueno por soldado ningan 
extranjero entre infantería y caballería española ni alemana, 
por los inconvenientes que la experiencia ha mostrado que de 
esto se signen. 

26. Mandamos que no se libre sueldo de soldado á ningunos 
criados ni Oficiales de ningún Ministro , ni Oficial nuestro, ni á 
otra ninguna persona que no sea verdaderamente soldado cono- 
cido y que sirva y resida con su bandera. 

27. T porque muchos soldados suelen hacer ausencia de sus 
banderas sin causa ni justa necesidad , y no sirven en ella como 
son obligados, y toman ocasión de estar ausentes , y cai^a el 
trabajo de las guardias y escoltas y otras cosas sobre los que 
quedan, es Nuestra voluntad y Mandamos que no se libre su 
paga al que no hubiere residido y servido ordinariamente en 
BU bandera y se hallase ausente della al tiempo de la muestra^ 
si no fuere con causa suficiente de enfermedad y con licencia 
que para ello tengan por término limitado , que no pase de 
treinta dias la primera vez ; y habiéndose asentado , luego que 
se le concedió, por los Contadores en sus libros, porque las 
suelen presentar después de las pagas , de que se sigue que en 
las muestras pasan otros en su lugar, y que la dicha licencia 
que se hubiere dado por más tiempo de los dichos treinta dias 
no se asiente ni tampoco se libre lo que más corriere, si no fuere 
algunos que constare clara y ciertamente que se estáii curando, 
por no lo poder acabar de hacer en los dichos treinta dias ; que 
en tal caso, se le podrá prorogar otros veinte, á cumplimiento 
de cincuenta, y no más. Y á los tales no se librarán sus pagas, 
si después de pasado el término de los' dichos cincuenta dias no 
parecieren y pasaren en la muestra con sus armas y como de- 
ben hacer y pasar. 

28. Las ventajas que hubiere entre la infantería española, 
dadas á soldados que han sido Alféreces , y otros particulares á 
quien se han acrecentado extraordinariamente, y por algunas 
cosas particulares; se han de consumir como fueren vacando, 
sin que estas se provean ni puedan proveer de nuevo. 

29. No se han de librar ni socorrer las otras ventajas ordi- 



316 

Darías que, habiendo yfusado, se hubieren proveído á soldados, 
sino desde el dia que se hubieren asentado en los libros la pro- 
visión della por los dichos Contadores , aunque hayan estado 
antes yacas y sin proveerse , y por el mandato de las tales ven- 
tajas se diga y declare que han de correr desde que vacaron, ó 
desde el dia que se hiciere la tal prisión, porque lo que las 
dichas ventajas hubieren estado vacas ha de ser en nuestro 
beneficio. 

30. La misma orden Mandamos que se guarde y tenga en 
lo que toca á las compañías de infantería y caballería que hu- 
bieren estado vacas por el tiempo que se hayan dejado ó dejaren 
de proveerse, y también en lo de las ventajas de los Alféreces y 
Sargentos vacas, porque no se libren ni corran si no fuere desde 
que se señalaron y proveyeron en los dichos cargos y fueron 
asentados en los dichos libros, como arriba se contiene. 

31. Mandamos^ue no se libre ni haga buena, entre la di- 
cha infantería y caballería, ninguna plaza de soldado que no 
esté asentado en la lista, ni tampoco que ningún mozo, aunqae 
sea español , pase por soldado. 

32. ítem , que los Capitanes sean obligados á dar muestra 
de los Capellanes, Cirujanos, pifaros y atambores de cada 
compañía, teniendo gran vigilancia que sean ellos mismos, 
porque no pasen otros en sus plazas, ni ellos en las de los sol- 
dados, como lo podrían hacer sin tener mucha cuenta en esto, 
y no dando muestras de todas estas personas, no se harán bue- 
nas ni librará la plaza del que no pareciere en ellas. 

33. T porque en lo que toca á las plazas de la pritnera plana 
somos informados que hay mucho abuso , y que el dia de la 
muestra se buscan personas que pasen en ellas, y dicen que 
son plazas muertas, terneís cuenta con que no se hagan buenas, 
si no fuere pasando en la muestra las mismas personas, y com- 
probando y examinando sus nombres y señas como los demás 
soldados , y que gocen del sueldo desde el dia que se asentaren 
en las listas y no antes; pues sabéis cuan necesario es haber en 
cada compañía Capellán que diga Misa y confiese, lo mismo 
barbero para cualquier cosa de heridas; y estando muchas veces 



317 

las compañías divididas unas de otras, y apartadas del ejército, 
como lo suelen estar, haria notable falta, habéis de tener par- 
ticular cuidado de que cada compañía, así de caballería como 
de infantería, no falten estos dos; y decidlo al Príncipe para 
que lo mande así al General de la caballería y Capitanes della, 
y Haestres^de campo. Coroneles y Capitanes de infantería; y 
en las muestras no los habéis de pasar si no fueren los mismos 
Capellanes y barberos que estubieren asentados en las listas. T 
los barberos han de estar aprobados por los Médicos y Cirujanos 
del dicho ejército, y que ellos den sus nombres y señas y dig^n 
como son cuales conviene para su oñcio, y de otra manera no 
se han de pagar en ninguna manera. 

34. ítem, que no pasen en la muestra entre caballería é in- 
fantería extranjera en plaza de soldado ninguna persona en 
plaza ni nombre de otro, y mirando que vayan armados como 
deben, y la caballería en la orden y con los caballos que son 
obligados, advirtiendo dello y de lo que más conviene á los 
Comisarios de muestras cuando se hayan de tomar, pftra que lo 
esté en todo. 

35. Y porque algunas veces los soldados no sirven con sus 
armas cumplidas ni tales como son obligaos , es nuestra vo- 
luntad, y mandamos que á los tales no se les paguen las ven- 
tajas de sus. coseletes, ni al caballo ligero su pag^a, si no estuviere 
y pasare bien armado á caballo en la orden que conviene, si no 
fuere habiéndolo perdido peleando en orden, ó sido preso de los 
enemigos; que en tal caso es justo se les dé término conve- 
niente para que se provea , y lo mismo se haga con los arcabu- 
ceros infantes á quienes se da ventaja del tercio, pues son obli- 
gados á estar y pasar con orden. 

36. ítem, que las pagas que se quedaren debiendo á los 
soldados que fallecieren en el hospital del ejército, se libren 
para los gastos del , y los de los que fallecieren en otra cual- 
quiera parte, se libren á sus testamentarios para. que se cumpla 
con sus ánimas y deudos, y con lo restante acudan á sus here- 
deros cada y cuando que lo pidieren y vinieren por ello. 

37. ítem, advertiréis que han de estar señaladas en las lis- 



318 

tas de la infantería española los Cabos de escuadra, á razón 
de 25 escudos cada uno, y que las ventajas de los Cabos se han 
de librar á los mismos Caporales , como se suele hacer, y que 
también han de estar señalados en las dichas listas de los 8ol« 
dados á quien se pagan las ventajas del tercio de arcabuceros, 
para que se les libre á ellos mismos y para que se mire que 
sirvan y pasen en las muestras con la orden que deben. 

38. Y porque muchos soldados pretenden haber licencia 
para irse de las coppañías con esperanza de cobrar por esta 
vía sus pagas, Mandamos, que, aunque los tales tengan Ucen- 
cia, no se les pueda librar ni libre su soldada extraordina- 
riamente, ni á otro ningún soldado, si no fuere al tiempo y 
cuando se tomare muestra y pagare la otra gente, y que tam- 
poco se den libranzas sobre el dicho Pagador, como se han 
hecho por lo pasado, diciendo que si acomodare á tal soldado 
dé tanta suma á cuenta de su sueldo, se le hará buena al tiem- 
po de la paga, y que vos, el dicho nuestro Veedor general ni 
los Contadores A no libréis ni podáis librar ningún sueldo ordi- 
nario ni extraordinario, por cuanto la orden que se ha de dar 
en esto toca á nuestro Capitán general, y á vos, el Veedor, seña- 
lar y tomar razón de las libranzas, y á los Contadores asentallas 
en los libros, si no fuere en el caso que arriba está referido; y 
que esto se cumpla y guarde, no embargante lo contenido en 
la Instrucción que tienen los dichos Contadores , á los cuales 
Mandamos que tomen la razón de este capítulo, para que lo 
contenido en él se cumpla y efectúe sin alteración en manera 
alguna. 

39. ítem, que no se haga bueno entre la caballería é infiui* 
tería alemana ninguna plaza de soldado, fuera del número que 
cada compañía ha de tener, ni tampoco se acrecienten ni crez- 
can sobrepagas, demás de las que conforme á la orden se 
debieran de librar y hacer buena en cada compañía, en lo cual 
se ha de mirar mucho; y asimismo, en que no se libren en la 
infantería alemana más ventajas de arcabuceros de la que se 
debiere dar por érden. 

40. T, Mandamos que el sueldo que se hubiere de librar y 



319 

librare á la infantería española y caballería ligera y arcabuce- 
ros á caballo , y á sns Capitanes y Oficiales, sea el que hasta 
aquí han ganado y se les suele y acostumbra librar y ha librado 
por lo pasado, sin que se exceda en esto ni haga ninguna 
noyedad. 

41. Mandamos á tos, el dicho nuestro' Veedor general , que 
nó señaléis, ni paséis', ni concurráis en que se haga ninguna 
libranza fuera del sueldo ordinario de la dicha infantería y 
caballería, porque cuando se hubiere de hacer alguna gracia, 
merced ó gasto extraordinario, se mandará por Nos proveer 
como convenga. 

42. Habéis de mirar y tener especial cuidado que la infan- 
tería y caballería española esté bien armada, y que los cosele- 
tes tengan todas sus piezas y anden limpios, y que sean de 
buen garbo y talle, y asimismo los arcabuceros francos, y picas. 

43. Demás de esto, os habéis de informar y entender si 
algunos Capitanes ú Oficiales de las compañías toman á los 
soldados alguna parte de sus pagas, ventajas, socorros, y se 
les quedan con ellos contra su' voluntad, para que si alguno lo 
hiciere, restituya lo suya á su dueño, cuyo es, y ellos sean 
castigados,* y lo mismo habéis de entender de cualesquier otros 
agravios que los Capitanes hicieren á sus soldados. 

44. Otrosí, Mandamos al dicho nuestro Veedor general 
que, demás de guardar vos por vuestra parte lo contenido en 
esta nuestra Instrucción, miréis que los Contadores, Pagadores 
7 Comisarios guarden y cumplan las que ellos tienen; y si 
alguno excediere de ellas, deis noticia dello para que se mande 
proveer lo que convenga. 

45. ítem, que si tomándose muestra de la gente del ejército, 
vos, el dieho nuestro Veedor general, entendiéredes que algún 
soldado pasó en plaza y nombre ageno, ó que mozos ú otras 
personas que no sean soldados intentan de pasar, los manda- 
reis prender y hacer información en forma, y deis noticia dello 
al dicho nuestro Capitán general para que sean castigados, 
haciéndolo así publicar. 

46. Al tiempo que se hubieren de tomar las nuestras, se 



320 

echará bando general que ninguno sea osado de pasar en ellas 
con armas y caballo prestado, y que el que se hallare y que 
incurriere en esto 6 prestare ¿ otro armas 6 caballo, se dé aviso 
dello á nuestro Capitán general para que se castigue, como 
el caso lo requiere. 

47. Vos, el dicho nuestro Veedor general, teméis cuidado 
de mirar que ningún Oficial ni soldado se descomida contra 
vuestros Oficiales 6 Comisarios de las muestras estándose- 
las tomando, ni en otra manera; y si alguno hiciere lo con- 
trario, daréis noticia dello á nuestro Capitán general, para 
que se haga en esto el castigo y demostración que el caso 
requiere, sin que se pase en disimulación. 

48. ítem, mirareis si todos los Capitanes, Alférez y otros 
Oficiales, así de los que sirren en la caballería como de la in- 
fantería y gente de guerra del ejército han residido y residen 
en sus compañías, ó hecho ó hacen ausencia dellas sin tener 
licencia para ello, de lo cual daréis noticia á nuestro Capitán 
general para que mande proveer en ello lo que convenga; y á 
los tales que estuvieren ausentes sin tener orden ó licencia para 
ello no se les ha de librar sus pagas por el tiempo que no 
hubieren estado en sus compañías. 

49. Informaréisos si en la dicha caballería 6 infantería son 
reservados de servir y hacer guardias sin causa de necesidad 
algunos soldados, por favor de oficios ú otros respectos parti- 
culares, y si los Capitanes y Oficiales disimulan con ellos, por 
do viene á cargar el trabajo de las guardias y servicios sobre 
los demás, y á los tales no se librarán ni harán buenas sos 
plazas^ antes se borrarán de las listas. 

50. Y como quiera que los Contadores del ejército han teni- 
do y han de tener razón y cuenta particular con el dicho Pa- 
gador, y hacerle cargo en sus libros de todo el diñero qae se 
librare y entrare en su poder para la paga de la dicha gente, 
y en qué monedas, y del beneficiamiento y aprovechamiento 
que hubiere para Nos en las recibir y gastar, llevando siempre 
formado el cargo que se le ha de hacer de esto, todavía para 
que haya más recaudo y computación. Mandamos á vos, el 



321 

dicho nuestro Veedor general , que tengáis por vuestra parte 
cuidado de informaros y saber los precios á que se reciben y 
distribuyeren por el dicho Pagador las monedas en que pagare 
la dicha gente, y si es conforme á como pasaren en las partes 
donde se' hiciere, y el beneficio que de esto podia resultar 
para Nos. 

51. Y porque importa que vos, el dicho nuestro Veedor 
general, sepáis las órdenes é instrucciones que tenemos dadas á 
los dichos Contadores, Pagador y Comisarios del dicho ejército, 
les Mandamos que os den copia de ellas, para que tengáis en- 
tendido lo que cada uno de ellos está obligado á hacer. 

52. Y juntamente con esto, Mandamos á vos, el dicho 
nuestro Veedor general, que tengáis toda buena corresponden- 
cia con los dichos Contadores, Pagador y Comisario para que 
mejor se haga lo que toca á Nuestro servicio , y que se asiente 
esta Nuestra Instrucción en los libros del sueldo del dicho nues- 
tro ejército por los Contadores del, y que todo lo en ella conte- 
nido se observe, cumpla y guarde, sin exceder dello en manera 
alguna, porque esta es Nuestra voluntad. Data en Barcelona 
á 12 de Junio de 1585. — Yo el Rey. — D. Juan Idiaquez. — 
Tomó la razón, Alonso Carnero. — Tomó la razón, Pedro 
Coloma. 

COPIA DE CARTA 

DEL DUQUE DE PABMA Á ^ DESDE BEVEBEN Á 25 DE 

AaosTO DE 1585. 

(Biblioteca Nacional.— Sala de Afs.— Ce. 58.) 

limo, y Excmo. Sr.: Después de lo que se le escribió á 
V. E., á los 30 del pasado, en el particular de la plática que se 
traia con Amberes sobre su reducción, sucedió que á los 12 
«leste, San Aldegonda, y los tres que se dijo le habian acompa- 



^ Falla en el original el nombre de la persona á quien va dirigida esta caria. 
Tomo LXXV. 21 



I 



322 

üado primero, tornaron aquí con otros 17 diputados de dife- 
rentes suertes y oficios de la yilla, á quien mandé hacer be- 
nigna y grata acogida y tratamiento, para que con este medio 
y otros que se iban interponiendo, por vía de suavidad y blan- 
dura, se facilitase tanto más la negociación presente y se dis- 
pusiesen las que hay evidente apariencia de trabante adelante. 
Quise luego otro día verlos y oirlos á todos juntos , como lo 
hice, y habiéndome el Aldegonda con un largo y bien pensado 
razonamiento declarado su intención, á que repliqué lo que me 
ocurrió entonces, y recibido la carta de creencia que enviaba 
la villa y miembros della, con los puntos de sus pretensiones, 
los dejé ir; y pareciéndome que todos eran esencialísimos, y el 
negocio en sí de la cualidad y consecuencia que se sabe, re- 
mití á los presidentes Richardot , Pamel y Yandemburg que lo 
viesen, considerasen y me hiciesen relación particular dellos, 
como lo cumplieron ; y discurriendo yo con ellos del caso para 
venir á tratar de la esencia del sin largas , y en efecto, conclair 
con brevedad, que es lo que más importaba, les cometí lo 
fuesen singular y puntualmente discutiendo con el mismo 
Aldegonda, como tan platico letrado y político, y con los demás 
diputados. Híciéronlo así, no cesando yo en el ínterin de verme 
á solas algunas veces con él , otras con dos ó tres de los otros, 
y cuándo con todos juntos, procurando lo que me era posible 
reducirlos al verdadero conocimiento de sus yerros, inducién- 
doles y persuadiéndoles viva y eficazmente á que se pusiesen 
en manos de S. M., confiando en su benignidad y clemencia, 
que la usaría con ellos y les perdonaría sin acordarse de lo 
pasado, dando ellos la demostración que se requiere en lo to- 
cante al punto de la Beligion Católica y seguridad de la villa; 
alargando la plática á que con el mismo ejemplo podrian atraer 
las provincias de Holanda y Gelanda, y las demás rebeldes á 
entrar .en comunicación y trato como todos muestran desear en 
extremo. 

Hánme oido lo que les he dicho en este propósito sin exas- 
perarse ni reparar demasiado en nada, excepto en lo de la Be- 
ligion ; pero mucho más en lo de meter gente de guerra ni 



323 

tener castillo^ sobre que el Aldegonda con largas pláticas y 
persuasiones ha trabajado darme á entender que en un pueblo 
tan caudaloso, opulento y rico, de tanto trabajo, comercio y 
concurso marítimo era de inconveniente irreparable meter 
guarnición con cualquier pretexto que fuese, y que, dado caso 
que por la necesidad presente la viniesen á permitir en algún 
tiempo, ella misma les forzaría después á desmamparar la tierra 
y ¿ dejar asolada la mejor y más poderosa del mundo, pues 
herejes y católicos, en esto unánimes y conformes, temian el 
daño que podria resultar deUo, como quien tenia fresco y cor* 
riendo sangre el que habían padescído cuando el saco, aña» 
diendo á esto, en respuesta de lo que yo repliqué á ello, que bas- 
tará mudar el Magistrado, Coroneles, Capitanes y Oficiales, 
desarmar los mal intencionados y ocupar el fuerte de Flandes 
que está dentro de la muralla, rio en medio, y que á lo que me 
quiso dar á entender supedita gran parte della y todo el puer- 
to, que lo uno y lo otro es de poquísimo movimiento, siendo lo 
primero imposible por claran trato que hay de todas cosas , y 
el que puede haber de armas en las boticas públicas, que no ha 
de defendérseles; y lo segundo falso, pues en una obstinación 
y desvergüenza, hallándose el ejército de S. M. lejos y empe- 
ñado en algana empresa, como se presupone, y ellos avictua- 
liados por algún tiempo, podrían intentar cualquiera novedad 
y salir con ella. Finalmente , vino á concluir que en ninguna 
manera se tratase de guarnición ni de castillo, porque no sólo 
no se saldría con ello, pero ni aun lo arrostrarían, como cosa 
tan perniciosa y para ellos tan abominable. 

Vista, pues, por mí tanta perfidia y dureza, por abrir cami- 
no donde parescia que estaba antes cerrado y deshacer difi- 
cultades, le apunté que, sí bien por la turbulencia de los tiem- 
pos y por los demás respetos que él propio, como discreto y 
sagaz, podía tocar con la mano, era fuerza asegurarse B. M. 
por uno de los dos modos dichos de la villa, les ofrecia, cada y 
cuando que lo estuviese de las islas, deshonorarla del; pero 
que en el ínterin era fuerza valerse deste medio, sin que hu- 
biese otro para tratar de paz y concierto. 



324 

No se desanimó por esto, ni se desvió de su intento, ni áuu 
desconfió de salir con él, porque, ora por no dejar cosa sin 
probar, ora por persuadirse , acabarla con otros lo que no podía 
conmigo, ó, por lo menos, daria á entender había hecho sua 
diligencias posibles: me pidió con instancia le oyese y á otros 
tres diputados en presencia de los del Consejo de Estado y 
Guerra. Parescióme que se aventuraba poco en darle esta satis- 
facción, y así los hice juntar ante quien le oí otra larga y muy 
elegante oración , directiva, en suma, á desviarme de mi pre- 
supuesto, sobre que, después de acabada, y ellos salidos fuera^ 
se discurrió entre nosotros distinta y menudamente; y porque 
8^ advirtió que el mismo Áldegonda habia propuesto, caso que 
yo quisiese entrar en la villa, se persuadía á poder acabar so 
me permitiese meter la infantería y caballería suficiente para 
la guardia de mi persona, con que fuese de naciones aceptas, 
apuntando la alemana y valona, y que en sustancia ésta ven- 
dría á ser guarnición , aunque con diferente sobreeacripto, y á 
quedar la villa segura. Les concedí, en suma, quedando lo de 
la Religión Católica Romana en su lugar, si bien se les dau 
cuatro años para retirarse los que no quisieren profesarla, vi- 
viendo, pero sin escándalo y pagando 400.0Q0 florines de do- 
nativo en reconocimiento del beneficio que rescibeñ, y para 
ayuda al sustento de la gente de guerra que ha de venir allí, 
que me entraré dentro con la que me paresciere conveniente 
para asegurarme del pueblo, con presupuesto que renovado el 
Magistrado y dispuestos los negocios por la vía que Dios nos 
encaminará, permitirán, no sólo que persevere la guarnición, 
pero que aun se reedifique el castillo pasando por los otros 
puntos tocantes á la liberalidad y grandeza de S. M., sin repa- 
rar en ellos, como no perjudiciales al principal, antes muy pro- 
picios á ello. 

Habiendo venido en esta resolución forzadísimo de muchas 
y muy grandes consideraciones , no siendo la menor conservar 
la villa entera, como no lo quedara si llegáramos á desespe- 
rarla, saber que tienen de comer en ella para cuatro meses, y, 
queriéndose apretar y descargar de mujeres, niños, viejos y 



325 

gente inútil, para ocho; la naestra cansadísima y fatigada; el 
ioTiemo á la puerta, cuyos temporales y borrascas he temido 
siempre, de manera, que si bien me 'esforzaba á resistir otros 
ÍDConvenientes, no lo hacia á estos como irreparables^ pues se 
ha visto echar la furia del Tiento navios por cima los diques. 
Júntase á todo esto ver la armada de rebeldes en el mismo 
puesto que ocupó ahora cuatro meses, aumentada de navios 
de guerra, de gente, y en particular inglesa, de muchas má- 
quinas y nuevos ingenios de fuegos, resueltos, por lo que se 
eutiende, aunque temerariamente, de acometernos; y si lo in- 
tentaran , con todo cuanto se está muy alerta y á recaudo, no 
puedo asegurar que nos sucederá prósperamente, si bien lo 
espeh) en el favor divino; y ultra de todo esto, por procurar 
este año pasar algo más adelante las cosas, aunque el tiempo 
lo está tanto que no me aseguro de tenerle para desempeñar 
la gente de donde la tengo, descomponer lo hcQho y disponer 
lo necesario para la ejecución de mi designio, que todo junto y 
cada cosa de por si da harto cuidado, y no menor ver lo que 
importa poner gente en Güeldres para abreviar la reducción de 
aquellas provincias y otras^ circunvecinas , estrechar más la 
comunicación con las de- Holanda y Gelanda, que deben de 
estar á la mira de lo que traemos entre manos , para con este 
ejemplo resolverse á postrarse á los pies de S. M., confiándose 
de BU bondad y clemencia, y pues de la que se usare con este 
pueblo como cabeza, ha de resultar bien y tranquilidad á los 
miembros que restan, juzgué haber sido más que conveniente 
resolverme en lo dicho y despedir los diputados después de ha- 
berme visto con Aldegonda y con muchos dellos; y luego, aque- 
lla tarde, quedando aqui algunos, por no levantar mano de la 
obra, se volvieron á Amberes, poco seguros de que en ella no 
habia de arrostrar debajo de ningún titulo á rescibir gente de 
guerra dentro, pero muy resolutos de hacer su último esfuerzo 
en ello. 

En conclusión, otro dia después de su llegada, habiendo 
referido al Magistrado mi última resolución , la hicieron ellos, 
dia de San Lorenzo, de aceptar la paz como se ha dicho, vol- 



326 

Tiendo lunes , á los 12 , los propios qne habían ido áloe 17, 
despnes de haber pretendido se les concediese nueyas preten- 
siones, sobre que hubo demandas y respuestas, se yino á con- 
cluir y á firmar de mí y de ellos, dando, si bien no cuales y 
cuantas se deben , infinitas gracias á Nuestro Señor por la gran 
y singular misericordia que ha usado conmigo en tenerme 
de su divina mano, y encaminarme por haber acabado próspe- 
ramente negocio tan importante, trabajoso y dudoso, y gozara 
8. M. de Tictoria tan señalada y digna de su felicidad y gran- 
deza: gócela con las demás que restan y espero conseguir 
á presto largos y dichosos años. 

Hánse vuelto con esto á su villa y comenzarse ha tratar 
luego de poner en debida ejecución el acuerdo por el camino 
que pareciere más conveniente , habiendo enviado con ellos al 
presidente Richardot y Yandemburg (para dar orden en lo de 
la policía y buen gobierno), que lo irán haciendo con destreza, 
y yo valiéndome de las ocasiones y tiempo, aunque el ser menes- 
ter tanto para salir de aquí me tiene con no pequeña congoja. 

Entraréme, pues, lunes ó martes, en la villa, y desde allí 
acudiré á todas partes, y en particular á dar principio á las 
nuevas pláticas de las islas , en que me esforzaré de hacer todo 
mi posible, valiéndome de los medios que juzgare más á pro- 
pósito, y sobre todo del de Nuestro Señor, á quien suplico me 
asista y dé su santa gracia, y que guarde la ilustrísima y ex- 
celentísima persona y estado de V. E. con el acrescentamiento 
que puede. De Beveren á 25 de Agosto de 1585. 

Posdata: Acábame de llegar aviso de que D. Francisco de 
Bobadilla ha entrado con la' gente de su cargo en Luzemburg» 
que aunque es poca, es buena. Esperóla con deseo para em- 
plearla en lo que ocurriere. 

En carta aparte, significo á V. E. la grande obligación que 
tengo á D. Juan de Albarado, y forzado della vuelvo aquí á 
suplicarlo cuan encarescidamente puedo, sea servido favorea- 
cerle y ayudarle con presupuesto que es criado desta casa y 
cosa propia mia, y por esto, de V. E. — Servidor de V. E., 
Alexandro Farnesse. 



327 



COPIA DE LOS CAPÍTULOS 

QUE LOS CONTÁOOBES PEDBO DE COLOICA T ALONSO CARNEBO 
DIEBON AL DUQUE Dfi PABIÍA, OPONIÉNDOSE X LA ÓBDEN 
± INSTBUCGION DEL VEEDOB OENEBAL JUAN BAUTISTA 
DE TASSIS, CUANDO COMENZÓ L EJEBCEB EL OFICIO , 

AÑO DE 1586. 

(Biblioteca Nacional.— Sala de ir$.— J. 48.) 

Los Contadores del sueldo de este ejército de 8. M. en estos 
Estados 9 decimos: Que habiendo visto el Título ¿ Instrucción 
que S. M. ha mandado despachar del cargo del Veedor gene- 
ral en la persona de Juan Bautista de Tassís, hemos hallado 
ciertos casos y puntos de importancia al servicio de S. M., que 
86 repugnan á los Títulos é Instrucciones que nosotros tenemos 
para el uso y ejercicio de nuestros oñcios^ de lo cuales nos ha 
parecido deber dar noticia á Y. A. para que sobre ello mande 
y provea lo que más conviniere al servicio de S. M. 

Lo primero: en el capítulo primero de la Instrucción del 
dicho Veedor, dice que pida á V. A. le haga dar luego las 
listas originales de la gente de guerra del ejército , de cuyo 
cumplimiento parece redundan algunos inconvenientes contra 
el servicio de S. H. y de su Real hacienda dignos de conside- 
ración, y porque deba V. A. mandar sobreseer en ello hasta 
haber informado á S. M. y tener nueva orden suya. 

Lo segundo : que siendo como es lo que más importa á la 
hacienda de S. M. la guarda y custodia de las listas por tra- 
tarse en ellas toda la mayor parte del dinero del ejército, de 
cuyo cumplimiento parece redundan algunos inconvenientes, 
conviene que estas las tengamos los Contadores, como S. M. 
lo manda expresamente por nuestras Instrucciones, y como las 
han tenido siempre nuestros antecesores, y en España las tie- 
nen los del sueldo; y que no estén en poder de un Oñcial del 



328 

Veedor general, como parece qae suena y apunta dicha Ins- 
trucción , pues siendo esto nuestra propia facultad y ejercicio 
para poder cargar á la gente de guerra los socorros, pagas, 
municiones de vituallas y guerra, y vestidos, y los tránsitos que 
hacen de una parte á otra, á lo que reciben en las villas y lu- 
gares donde están alojados, y otras muchas cosas, y, en suma) 
casi todo lo que depende de este ejército, tenemos ^ plática y 
experiencia para saberlo hacer que el vellos *, pues no es su 
profesión ni facultad, por no ser hombre de papeles ni tener 
noticia del libro del plieg:o agujereado, y las dichas listas tene- 
mos en nuestro poder debajo de llave, y nosotros mismos los 
tratamos y manejamos como cosa de tanta sustancia y con- 
fianza, y que habiéndola hecho S. M. de sólo nosotros, como 
Ministros de su Real hacienda, no ser decente concurrir en 
esta parte con nosotros en la preeminencia de nuestros oficios 
un Oficial del dicho Veedor, que es movible y lo puede quitar 
y poner á su voluntad. 

ítem, que considerando cuanto importa en la guerra la 
facilidad y brevedad en los despachos de las ocurrencias del 
ejército , y que por la tardanza de una hora de tiempo suelen 
suceder gravísimos inconvenientes, como muchas veces se ha 
visto por la experiencia, parece que habiendo de haber listas 
triplicadas, y tratándose como en este ejército se hace con 
tantas diferencias de naciones , se deja bien considerar que en 
lugar de abreviar se alargarian y dificultarian en gran manera 
los negocios, que es lo que más se ha de excusar en la goerra, 
y que esto sea verdad se puede muy bien ver, pues en tiempo 
del Emperador, nuestro señor, y de S. M., cuando tenian sus 
ejércitos en estos Estados contra el rey de Francia, habia sólo 
un Veedor y un Contador, que fueron Juan Zapata de Cárde- 
nas y Nicolás Cid, y el Contador tenia las listas y papeles 
del sueldo de la ge.nte de guerra, para no caer en el incon- 
veniente que aquí se apunta. 



« Más? 
« Veedor ? 



329 

Y porque S. M. nos manda y ordena por nuestras Instruc- 
ciones expresamente que tengamos en nuestro poder las dichas 
listas, y que al tiempo de tomar las muestras las reparta el 
Veedor general con comunicación nuestra entre nosotros y los 
Comisarios, y que después de tomada la dicha muestra y cer- 
radas .las dichas listas, se nos Tuelvan y den para que tenga 
cada uno las suyas, y que en la misma Instrucción del Veedor, 
capítulo 43, le manda S. M. que los dichos Contadores guarden 
y cumplan la que se les ha dado,. para la gran contradicion y 
contrariedad que destas cláusulas resultan, couTiene que S. M. 
mande declarar su Real voluntad , derogando los capítulos de 
la Instrucción del dicho Veedor que sobre esto tratan , ó los de 
la nuestra, que no pretendemos otra cosa que obedecer pun- 
taalmente las órdenes y mandatos de S. M., con claridad y de 
manera que nos sirva de descargo, pues consta de derecho que 
el mandato no se reyoca ni deroga sino con expresa revocación 
y derogación del mandato; y que como S. M., en el capítulo 37 
de la Instrucción del Veedor general, con la cláusula deroga- 
tiva expresa, deroga solamente un artículo de la Instrucción 
nuestra, también lo hiciera en este punto de tanta importancia 
á su servicio, sí su Real intención fuera tal; y así, conviene la 
consulta de S. M. y declaración de lo que fuere servido de 
hacer para su descargo, allende de que tener el Veedor gene- 
ral libros y listas triplicadas seria, demás de las dificultades 
alegadas, una novedad nunca vista ni usada donde hay dos 
Contadores, pues los Veedores pasados jamás las tuvieron, 
como tampoco las tuvo D. Juan de Acuña Vela, en Mastriq, ni 
los que ha habido antes ddl, y que en ningunas partes de los 
reinos de S. M. haya ni ha habido libros triplicados, estando 
muy de asiento, por lo cual se sufre tanto menos en las guerras 
por las causas dichas, y en novedad tan extraordinaria y nunca 
vista, ser necesario precisa, mera y expresa voluntad de S. M., 
y mandato suyo derogativo á todos los que nos tiene dados en 
contrario. 

ítem, en el dicho primer capítulo manda S. M. al dicho Vee- 
dor general que se haga dar una relación particular y distinta, 



330 

sacada de los libros de nuestros oficios, del número de la gente 
de guerra de cada nación de por sí; que arguye no haber de 
tenerlos el dicho Veedor; pero cuanto al darle relación y da- 
ridad del estado del ejército., y lo que monta un mes de sueldo 
del, decimos que desde ahora y todas las veces que nos la pi- 
diere, estamos y estaremos prontos á dársela cuando se tomare 
muestra al ejército, ni más ni menos, porque entonces se podía 
dar más cierta y verdadera. 

ítem, en el capítulo 5.^ de la Instrucción del dicho Veedor, 
manda S. M. que el Pagador del ejército y sus Oficiales ayuden 
á las muestras, lo cual también contradice y contraría á la 
nuestra, por la cual S. M. nos manda expresamente que no se 
empleen en ellas otros que el Veedor y Contadores y Comisarios; 
y esto será más en su servicio, porque el oficio del Pagador ni 
su Oficial, que ha de dar el dinero, no se compadece con el 
tomar la muestra, que son Oficiales incompatibles y exdiáme- 
tros contrarios al beneficio de la Real hacienda de S. M., estando 
evidente la presunción que se puede tener contra el que junta- 
mente cuenta y paga; por donde no conviene en ninguna ma- 
nera permití^ esto. 

ítem, en el capítulo 6.^ manda S. M. que de unas listas no se 
sirva mucho tiempo, y que se renueven. Por la experiencia se 
sabe y se vé muy claro , cuanto más duraren menos fraude 
puede haber. Esto, se entiende, estando las listas en menos 
manos, y teniendo en ellas la cuenta que conviene, y la que 
se tiene ahora. 

ítem , en el capítulo 40 de la Instrucción del Veedor, manda 
S. M. que las partidas de los libros las señale cada Contador en 
su oficio , y en el del Veedor general su Oficial ; á que ultra de 
lo alegado arriba en este caso, se representa de nuevo que el 
tal Oficial puede ser que no sea tan conocido como se requiere, 
de las partes, suficiencia, calidad y confiansa que es razón; y 
que los que tienen los libros de la hacienda de S. M. , han de 
ser personas aprobadas por su nombramiento y conocidos en su 
Real Consejo de Hacienda, como lo son las que aquí le tratan de 
presente con Títulos é Instrucciones despachadas por A ; y que 



331 

los libros de la hacienda de S. M. han de tenerlos en su poder, 
y señalar de sos rúbricas loe propietarios de ellos , como S. H. 
DOS lo manda lo hagamos , sin remitirlo á nuestros Oficiales^ 
como lo hacemos, y no suelen ni deben hacer fe libros que son 
autorizados y tratados por solos los Oficiales , pues estos los 
mueye y quita y pone el dueño del oficio todas las veces que 
bien visto le es. 

ítem, en el título de Veedor general manda S. M. que en su 
ausencia se paguen las libranzas en presencia de las personas 
que su poder tuvieren, siendo de confianza; mucho más se debe 
hacer de los Contadores de quien S. M. la ha hecho en lo más 
esencial ; tanto mayormente mándanos en nuestros Títulos que 
en ausencia del Veedor general se hagan los pagamentos con 
intervención de uno de nosotros, y en esto se contradice el dicho 
título del Veedor á su intención, en la cual no admite sustituto; 
7 así parece que se debe guardar lo que S. M. manda en los 
dichos nuestros Títulos é Instrucciones del dicho Veedor , que 
la paga es muy bien que se haga en presencia del Veedor ge- 
neral ó de uno de loa dichos Contadocps, pues faltando el Vee- 
dor, es más justo que los Contadores intervengan en ésto que 
el Oficial del Veedor^ ó la persona que nombrare. 

ítem , manda S. M. que los dichos Contadores no hagan 
ninguna libranza sin <5rden del Capitán general, y que al Vee- 
dor le toca solamente señalar la tal libranza, y á los Contadores 
hacerlas y asentarlas en sus libros; por donde se colige que 
los libros principales y que han de hacer fe son los de los Con- 
tadores, y que el Veedor general, no habiendo de asentar las 
dichas libranzas, no tiene necesidad de tener libros del ejército, 
ni de la gente de guerra del , pues consiste el oficio de los 
Contadores, principalmente, en tenerlos en su poder duplicados; 
j el señalar que se le manda al dicho Veedor, es para que sepa 
el dinero que entra y sale en poder del Pagador, y tenga cuenta 
con él, como también la tienen los dichos Contadores en su 
oficio. 

En el capítulo 36 manda S. M. que señalen en las listas los 
Cabos de escuadra y tercio de arcabuceros, y por la experiencia 



332 

I 

86 re que seria en daño de la Real hacienda de S. H. , porque 
las compañías se van cada dia disminuyendo , y por aquel ca- 
mino quedarían las ventajas viyas , y ahora no se pagan en las 
muestras sino al respecto de la gente que hay, de lo cual se 
tiene mucho cuidado. 

Todo lo cual nos ha parecido de tanta importancia al serri- 
cío de S. H., como se deja entender, en cuya consideración 
S. A. lo mandará proveer como máa le pareciere que conyenga 
á su Real servicio, como quien podrá conocer y entender mejor 
lo uno y lo otro. 



COPIA DE CARTA 

QUE 6. M. ESCRIBIÓ AL PRÍNCIPE DE PARMA, EN DECLAEAaON 
DE LAS ADICIONES PUESTAS POR LOS CONTADORES DEL SUELDO 
DE su REAL EJÉRCITO DE FLANDE8, Á LA INSTRUCCIÓN QUE DIO 
AL VEEDOR GENERAL DEL PARA EL EJERCICIO DE SU OFICIO, 
SU DATA EN EL ESCURIAL Ji 22 DE" JULIO DE 1586. 

(Biblioteca NadoDil.—Sala de Ms.—h 48.) 

Don Felipe, por la gracia de Dios, Bey de España y de las 
dos Qegilias fsicj, de Hierusalem, etc. 

limo. Príncipe de Parma, mi muy caro y muy amado so- 
brino: Vuestra carta de 30 de Marzo, sobre lo que toca al des- 
pacho de la Veeduría general, se recibió, y quedo muy cierto 
del celo y deseo que se advierte en mi servicio; con que me 
advertistes todo lo que allí se refiere, como también lo estoy de 
que agora, que por esta entenderéis mi voluntad, la haréis 
cumplir y ejecutar con mucha puntualidad. 

Las oposiciones que os dieron contra el dicho despacho los 
Contadores del sueldo de ese ejército, se han visto y conside* 
rado; y lo primero, parece que los debéis de reprender mucho 
el haberse atrevido á pedir que se suspendiese el efecto de cosa 
que yo mandaba, pues sin tocar en ese punto, pudieran ínfor- 



333 

maros de lo qae se les ofrecía^ para que avisándomelo vos^ se 
ordenase lo que conyenía. 

T Tenido á los otros pnntos: cuanto á la oposición primera, 
conviene que se entreguen una vez las listas originales al Vee- 
dor general, y la relación particular que en su Instrucción se 
dice, para que cotege lo uno y lo otro, y quede enterado de 
todo, y haga sacar copia de las listas, y tenga su libro aparte, 
DO obstante lo que allí se contradice, y les vuelva las listas 
originales. 

En la segunda está claro que lo que dice la Instrucción 
de asistir el Pagador y sus Oficiales á la muestra, se ha de en- 
tender para lo que toca á su oficio, como los otros Oficiales que 
allí se nombran, ha de antender cada uno al suyo. 

La tercia tampoco se admite; y así ha de palsar adelante lo 
del renovar las listas cuando al Veedor general pareciere que 
conviene, y el confrontar para esto las listas que hubiere en los 
tres oficios, servirá de averiguar si en algunas hay diferencia^ 
y de qué puede proceder. 

En la cuarta, pues, el libro que tendrá el Veedor general 
ha de servir puntualmente para que él tenga entera noticia de 
lo que pasa en las cosas de la Hacienda; no es de inconve- 
niente que se señale en él su Oficial, y los Contadores podian ^ 
seguir en los suyos su costumbre. 

La quinta oposición se suelta, con decir que lo que allí se 
duda se ha de entender desta manera : que si el Veedor gene- 
ral se hallare en la villa ó lugar donde se tomare la muestra, 
haya de asistir en persona, y si acertare á estar ausente de aquel 
lugar, asista en su lugar el que tuviere su poder, y también 
uno de los Contadores, como pretenden, y alí no se quita su 
asistencia. 

De la sexta no hay que hacer caso, pues el libro que tuviere 
el Veedor general no impide á los Contadores el hacer , como 
acostumbran las libranzas, y asentarlas en los suyos. 

En lo que contiene la sétima, no parece que estaba mal lo 
del señalar en las listas los aventajados del tercio, como lo dice 
la Instrucción, y así se podía hacer, si no hubiere en ello incon- 



334 

Teniente; y si habiéndolo comunicado con el Veedor general y 
oido 8u parecer, haUáredes que le tiene por donde se deba ha- 
cer, me ayisareis el que fuere. 

Aclarado desta manera las dudas, que nb habia para qué 
ponerlas, se deja entender como no hay en qué reparar, y que 
no se contradicen los títulos é Instrucciones del Veedor gene- 
ral y Contadores; y así, es mi noluntad que puntualmente se 
guarde lo contenido en el Título é Instrucción del dicho Veedor 
general; y en estas declaraciones, no obstante cualquier difi- 
cultad 6 oposición que por otros se pudiese hacer en contrario; 
y os encargo que, si al recibir esta no ejerciere Juan Bautista 
de Tassis su ministerio, le ordenéis que luego lo vaya i serrir, 
y le hagáis poner en posesión de su oficio, poniendo silencio á 
los Contadores, y ordenándole á él y á ellos que cumplan lo 
contenido en sus despachos y en esta carta, de la cual les 
daréis copia á todos, con orden que no excedan della, sino que 
la cumplan y guarden como lo demás de sus Instrucciones, 
porque tal es mi voluntad; y vos me ayisareis de todo como se 
habrá hecho; y sea, limo. Príncipe, mi muy caro y muy amado 
sobrino. Nuestro Señor en vuestra continua guardia. De San 
Lorenzo á 22 de Julio de 1586.— To el Rey.— D. Juan de 
Idiaquez. 

INSTRUCCIÓN 

POR BL DUQUE DE PABHA AL CONDE cIbLOS DE MANSFBLT, 
GENERAL DE LA ARTILLERÍA, SU DATA EN BRUSELAS POR BL MES 

DE DICIEMBRE DE 1586 ANOS. 

(Biblioteca Nacional.-rSala doJtfs.— J. 43.) 

Instrucción para el conde Carlos de Mansfelt, General de la 
artillería del Bey, nuestro señor, en estos sus Estados de Flan- 
des, en lo que habrá de hacer en el ejercicio del cargo de la 
artilería, que durante esfos tubles S. M. entretendría ordina- 
riamente en campaña, y hará pagar de los dineros que yen- 



335 

drán de España á la infantería de los Oficíales españoles: 
Considerando qne ellos tienen sns instruciones de todo diferen- 
tes á aquellas qae de antes de agora han sido hechas por el 
caso de la artillería del tiempo qne ella ha sido entretenida de 
los dineros de por acá; y dependiendo de los de finanzas de 
S. M.y y dé lo coal le habernos hecho despachar esta nneya 
Instrucción^ siguiendo cuanto más cerca á la de los Oficiales 
españoles, en la forma y manera siguiente : 

Primeramente: tendrá toda muy buena cuenta y adverten- 
cia que en todos los precios y compras de artillería y municio- 
nes qne sirvieren á ella, sean hechos al mejor y menos precio 
que ser se pudiere, y Uanar (sic) que haya de intervenir el 
Contador de la artillería por tomar nota y razón para hacer 
cargo al Mayordomo y á otros Oficiales de la dicha artillería que 
las tomaran en guardia, porque en todo y por todo el provecho 
de S. M. ae haga, y las dichas municiones sean bien guardadas 
y conservadas. 

Tendrá también particular cuidado que los gastos y g^jes 
délos Qentiles-hombres, conductores, cañoneros, amacures, 
carpinteros, mariscales, toneleros, manderos y semejantes 
Oficiales y personas que sirven en la dicha artillería, sean re- 
cogidos y moderados lo más que ser pudiere, teniendo cuenta á 
los méritos y calidades de cada uno en hacerles solamente pa- 
gados por el tiempo que estarán en servicio, así como hallare 
más convenir al servicio de S. M. 

De todo lo que se habia de pagar en la artillería, sea á 
causa de gajes que de compras de municiones y otra cosas se 
incurrieren, convendrá ordene al Contador de la artillería haga 
las libranzas en forma, las cuales firmará dicho Conde para el 
descargo del Pagador de la artillería; y en caso que no haya 
esta firma, el dicho pagamento no le será valido ni pasado en 
cuenta; y porque somos informados que muchas veces se han 
cometido grandes fraudes y cautelas en el tomar de muestras, 
tanto de caballos limoneros como de carros y gastadores, caño- 
neros y semejantes personas, nuestra voluntad es, y se lo en- 
cargamos usen expresamente, de tener toda y muy buena 



336 

cuenta que las dichas muestras se hagan en su tiempo, con 
toda lealtad y diligencia que se requiere^ con la interrencion 
del Veedor general, si pudiere ó quisiere hallarse presente, y del 
Contador del artillería, empleando en el efecto de dichas mues- 
tras los más hombres de bien y de conciecia que pudiere ha- 
ber^ á ñn de que S. M. no sea engañado. 

Así, procurará que los dineros que de un tiempo á otro se 
pondrán en manos del Pagador del artillería sean distribuidos 
según la necesidad más lo requiere, á fin de evitar las quejas y 
lamentaciones de los que sirven en la dicha artillería, y defen- 
derá al Mayordomo de la artillería y á todos otros cualesquiera 
que tuvieren eu guardia las municiones de guerra de cual- 
quier suerte que fueren, de no hacer ninguna distribución sin 
su noticia y orden expresa, ó nuestra; y tendrá la mano que no 
dé la distribución sin su noticia ; el Contador de la artillería 
sea también advertido, á fin que dello pueda tener cuenta y 
nota, según que está encargado por su Instrucción. 

Asimismo habrá particular cuidado en todo tiempo, y prin- 
cipalmente siendo el artillería en campaña, que cada uno haga 
el deber que es obligado al servicio de S. M., y que haga casti- 
gar rigurosamente los que cayeren en falta de hacer de dicho 
servicio. 

Generalmente, hará todo lo que al dicho cargo de General 
del artillería compete y pertenece, según S. M. y nos, en su 
nombre, de su persona tenemos entera y cumplida confianza, 
avisándonos de un dia á otro de todo lo que ocurriere, á fin que 
podamos tratar y dar el remedio que por el avanzamiento del 
servicio de S. M. halláremos convenir. 

Habrá dicho Conde, de gajes y emolumentos extraordinarios, 
tanto por su persona que por su estado, el mismo que entenda- 
mos haber tenido sus antepasados, á saber: 

Plgrinei 

Por su plato, 12 florines por dia, que hacen por mes 360 

Por seis Alabarderos, una paga y media por mes, hacen. 125 

Por un Capellán, 15 florines al mes 1^ 

Por un cocinero, lo mismo, 15 florines al mes. ......... 15 



337 

Flerinet. 



Por una lavandera^ 10 ñorines al mes 10 

Por un maestro tendero, con cuatro ayudas, el maestro 
para que haga las dichas tiendas; por su persona. ... 12 

Y 8 á cada ayudante, que hacen 32 

ítem, tendrá seis carros, cada uno atalado con cuatro 

caballos para poder transportar dichas tiendas y su me- 
naje y ardas 40 

Y ana plaza de Gentiles-hombres, á 40 florines por mes, 
que servirá junto á su persona para en lo que le qui- 
siere emplear por el servicio de S. M 40 



Que montan 649 



Y así, por el tiempo que la artillería estuviere en campaña, 
tendrá las necesarias candelas que fueren menester para su 
caaa, y cuatro antorchas por semana, de todo, ultra el sueldo 
ordinario de 1.200 florines alano, que le serán pagados por la 
Tía de finanzas en la manera acostumbrada, que se les pagan 
en virtud de su Patente. Fecha en Bruselas, por Diciembre 
de 1586 años. 



COPIA DE UNA INSTRUCCIÓN 

QUE EL DUQUE DE PABMA DIO EL AÑO DE 1587 AL CAPITÁN 
LEONABDO BÓTULO CABBILLO PABA CIEBTO APBESTO DE CABBOS 

T MUNICIONES. 

(Biblioteca Nacional.— Sala de Ms.^i. 13.) 

El duque de Parma, etc.: La orden é Instrucción que vos el 
capitán Leonardo Rótulo Carrillo, entretenido por S. M. cerca de 
nuestra persona, habéis de observar en el viaje que por nuestro 
mandado vais á hacer á Lorena y Borgoña en el pasaje de la 
gente de guerra que viene del reino de Ñapóles , Estado de 
Milán y España, á servir á S. M. á estos Estados de Flandes: 
Tomo LXXV. 32 



338 

Partiréis de este campo por la posta, en diligencia, la Tuelta 
de Nancy, donde os veréis con el conde Salma y con Jorge 
Chatendyt, Secretario del señor duque de Lorena, si estuviere 
allí, dándoles las cartas que Ueyais más para ellos de creencia, 
y á cualquiera de ellos dos que se hallare presente pediréis os 
introduzca con S. A. , á quien, después de besarle las manos 
de mi parte , se la daréis muy particular de lo que quisiere en- 
tender de las cosas de acá, á satisfacción de casta (sicj obliga- 
ción con el cumplimiento y demostración que se requiere, y 
confía á vuestra prudencia , valiéndoos en cuanto se ofreciere 
allí de los medios y asistencia del Conde, que, como tan bien 
intencionado y celoso del servicio de S. M., se empleará en lo 
que tocare á él con las veras que suele. 

Tratareis luego con los Ministros del señor Duque lo tocante 
á vuestra comisión, que, en sustancia, es la provisión délas 
vituallas , municiones y carros para el tránsito de la infantería 
italiana, que en breve se espera del reino de Ñapóles y del Es- 
tado de Milán, y de la española que se seguirá después,* con 
presupuesto, aunque no se puede saber de presente, que el 
número de toda la italiana será de 18.000 personas y 3.000 ca- 
ballos, poco más ó menos, y á este respecto los carros que fue- 
ren necesarios para conducir su bagaje; y el de la española 
de 14.000 personas y 3 á 4.000 caballos , y asimismo de los 
carros á la venante. 

Hecho tanto de lo uno y de lo otro, concertareis los precios 
de las raciones de personas y caballos, lo más barato que se 
08 permitieren en el tiempo y ocasiones que corren; y para 
que lo podáis hacer con alguna claridad y satisfacción de que 
no salgan excesivos , os informareis , al pasar por las plazas 
circunvecinas, con mucha disimulación, del valor que tienen, 
en cuya conformidad haréis el asiento: bien entendido que una 
parte del pagamento del ha de ser de contado, y las otras, á 
los plazos que concertárades puntualmente, en que procurareis 
tomar la más larga que pudiéredes , gobernándoos en todo se- 
gún el dinero que mandaremos proveer de presente. 

Pero porque el tránsito de la gente vendrá á durar mucho 



339 

y yendrá á caer después de la cosecha de este año, lo pondréis 
en consideración para que en los precios haya diferencia, que 
no podrá dejar de ser mucha, yendo á decir tanto de una sazón 
áotra. 

Hecho y cumplido con lo de arriba, pasareis en la misma 
diligencia á Borgoña^ hasta donde se hallare el conde de Cham- 
plit, Gobernador della, á quien asimismo daréis mi carta y 
particular cuenta de vuestra comisión , pidiéndole que, como 
tan importante y del servicio de S. M. , os asi^ta y dé el favor 
necesario en ella para que tanto más se facilite el tránsito de 
la dicha gente, advirtiéndole del número de ella, de las racio- 
nes y carros que serán menester, de cuándo hacéis cuenta que 
podrán comenzar á pasar, de los precios que dejais hechos en 
Lorena, para que en aquella conformidad vea de moderarlos en 
aquel Estado, y de asentar los plazos del pagamento, en que os 
gobernareis, como está dicho, ad virtiéndole lo de la diferencia 
de este tiempo al de después de la cosecha, como cosa en que 
va á decir tanto. 

Asentado y acordado todo como conviene y se espera, tra- 
tareis con el dicho conde de Ghamplit las partes donde le parece 
más á propósito para constituir las estaplas trayéndole en 
consideración lo de las levas que por partes de protestantes de 
Alemania y uguenotes de Francia bajan allá, y seria muy 
contingente fuese en tiempo que nuestra gente hiciese lo mismo 
acá, para que por todo lo que podria suceder y se remite á 
vuestra experiencia y discreción, lo provea y encamine como 
más conveniente ,• y para que los soldados no tengan trabajo de 
ir á tomar las municiones lejos , ni ocasión de hacer algunos 
desórdenes , procurareis que los alojamientos de la gente sean 
en los mismos lugares donde se constituyeren las dichas esta- 
plas, si fueren capaces dello; y si no, en los más cercanos del 
contorno. 

En cada una de las dichas estaplas pondréis una persona de 
recaudo y confianza, con el sueldo acostumbrado, que asista al 
que repartiere las municiones, para que los Oficiales y soldados 
no le molestan ni hagan agravio á tiempo de recibillas , sino 



340 

que en tomando lo qne les toca se contenten ; j asimismo soli- 
cite que las vituallas estén á punto para el día que la g^ite 
hubiere de llegar, y que sean de la bondad, calidad, peso y 
medida que se concertaren, en cuya distribución y repartimiento 
os gobernareis por la memoria que se os da de lo que se ha he- 
cho otras Teces, y señaladamente esta última. 

Antes que la gente haya de entrar en Borgoua, despachareis 
á encontrarla en Saboya una persona para saber de lo que 
trajere á su cargo, las listas, el número cierto de personas y 
caballos que Tienen, para añadir, si fuere necesario, municio- 
nes, y saber puntualmente el dia que han de entrar en Borgo- 
ña, en lo cual tos hallareis tos mismo en persona en la primera 
estapla, de donde saldréis á encontraros con el que Tiniere por 
Cabo y Gobernador de la dicha gente , y le adTertireis de las 
dificultades que se le podrían ofrecer en el camino, habiéndola 
vos considerado primero, al pasar, muy distintamente, para que 
se remedien y prcTengan los incouTenientes que podrían suce- 
der, declarando, las compañías que han de pasar en cada tropa, 
dónde se han de Teñir después á juntar toda la gente, y la dis- 
tancia de una estapla á otra, para que conforme á la relación 
que le hiciéredes se acomodase tanto mejor el tránsito, sin que 
sucedan incouTenientes ni desórdenes. 

Según el aTiso que tuTiéredes de la gente qne hubiere, lo 
iréis dando á los Comisarios que hubiéredes señalado en las es- 
taplas, para que lo sepan , estén adTortidos y las proToan puD- 
tualmente de lo necesarío, para que no haya falta ni confusión 
en ninguna cosa, euTiando una persona , dos ó tres dias antes 
que llegare la gente á las estaplas, á Tisitarlas y reparar las fal- 
tas si las hubiere, proTenillo y disponerlo todo de manera que 
no se impidan ni difieran las jornadas por esto , ni se altere la 
orden que se hubiere dado en ello una Tez. 

Procurareis que los caminos por donde hubiere de pasar la 
dicha gente estén abiertos, señalados y marcados. al sólito,}' 
de manera que puedan colar los carros y bagajes , sin que por 
esto se impidan ni difieran las jornadas, euTÍando, si fuere ne- 
cesario, persona que lo visite. 



341 

En entrando la dicha g^nte en el lugar de las estaplas, ha- 
béis de echar bando de los precios, peso y medida de las vitua- 
llas; y que ningún soldado haga desorden ni maltrate de obra 
6 de palabra al municionero ni partes donde alojare; con noti« 
cía del que viniere por cabeza de la tropa, para que el que con- 
traviniere sea castigado ejemplar y rigurosamente; en que 
procurareis con toda diligencia y cuidado haya gran obser- 
vación. 

Al último alojamiento de Borgoña haréis juntar los merca- 
deres y municioneros que hubieren distribuido las dichas vitua- 
llas, y visitareis todas las pólizas que tuvieren, para saber lo 
qne montan, en conformidad de los precios del concierto, y de 
lo que fuere daréis certificación, firmada de vuestra mano, 
poniendo particularmente las de cada compañía. 

Antes que la primera tropa salga de Borgoña y entre en 
Lorena, advertiréis á los Ck)misarios y diputados que tuvieren á 
cargo las provisiones, para que sepan el dia que han de llegar 
y tengan prevenido todo lo necesario; y antes que la gente 
salga de la dicha Lorena, en la última estapla visitareis las 
pólizas, y haréis lo demás por el pié que está apuntado en lo de 
Borgoña, para que después, en virtud dello, se les dé el despa- 
cho necesario como á los demás. 

Porque el comisario Trincuarte tiene cargo de proveer las 
municiones en el país de Lucemburque, no tendréis que hacer 
allí, sino procurar despachen los municioneros^ y asistir des- 
pués en el lugar que os pareciere más á propósito, hasta que 
toda la gente italiana y española haya pasado, de que os avi- 
saremos para que os vengáis á darme cuenta de todo lo que 
hubiéredeis hecho en vuestra comisión. 

Para que vais alumbrado en parte de la gente que han de 
Teñir, serán un tercio de infantería italiana del reino de Nápo- 
les, de 4.000 hombres; 13 compañías de las que fué á levantar 
Brasio Caprecuca, en que habrá otros tantos, y 6.000 españoles, 
á cargo los unos y los otros de quien entenderéis por allá, ó se 
os advertirá de acá. 

Iréisnos muy de ordinario y con todas ocasiones dando ayíso 



342 

de lo que fuéredes haciendo y os sucediere, para que, si sobre- 
TÍnieren algunas dificultades, las vamos allanando y dándoos 
la mano, para que en negocio de tanta importancia y puntua- 
lidad haya la que se requiere y el buen expediente que con- 
viene. 

Y porque podría suceder que, por la gran carestía y este- 
rilidad que corre en todas partes, no hubiese forma de hacer 
las dichas provisiones en Lorena ni en Borgoña, sin el dinero 
en mano, daréisles el que pudidredes de presente, y por el res- 
tante les asegurareis y prometeréis que no saldréis de allí sla 
satisfacerles de todo, como se cumplirá sin falta; y en caso que 
habiendo hecho sobre ello todas las diligencias posibles, no bas- 
taren para que se efectúe, nos avisareis con la mayor que se 
pudiere, para que se procure remediar este inconveniente, y no 
se deje por este respecto de hacer el aparato y prevenciones 
que convienen. 

Si llegado á Borgoña no hallárades nueva de la gente, ni 
la tuviéredes cierta que marcha ya, parece muy necesario que 
despachéis un correo en busca della, con orden que no pare 
hasta encontrarla, y si no diere con ella, que pase hasta donde 
estuviere el señor duque de Terranova, á quien escribiréis, ad- 
virtiéndole de cómo y dónde la estáis esperando, para que lo 
sepa; y que se han hecho las provisiones, por nuestra parte, que 
nos ha permitido el tiempo y necesidades que corren, cor- 
respondiéndoos sin esto con S. E. y con las personas que hu- 
biere diputado en Saboya para ello, para que seáis advertido 
de lo que conviene al bien del negocio. 

Y para que con tanta más facilidad podáis dar en todo el 
buen recaudo y expediente que conviene, he ordenado á Ma- 
tías de Contreras, Comisario ordinario de S. M., que por nues- 
tro mandado, y en nombre de Juan Bautista de Tassis, Veedor 
general de nuestro ejército, y Pedro Coloma, y Alonso Carnero, 
Contadores del sueldo del, vaya á recibir las listas de los que las 
trajeren y á tomar muestras á la dicha gente, intervenga con 
vos á hacer los precios de las dichas vituallas y de todo lo 
demias tocante á ello, para que en esta conformidad, y por el 



343 

pié de las pólizas que hubiéredes dado ambos, haga y averigüe 
las cuestas y se les pague lo que pareciere debérseles, ó se les 
dé el recaudo bastante de ello. 

T porque desde luego podáis comenzar á poner en ejecu- 
ción todo lo dicho, y cumplir con lo más forzoso y necesario^ se 
envia con vos un Oficial del Tesorero general, Juan de Lastur, 
con alguna suma de dineros, á quien se le proveerán después 
los que avisáredes son menester, para que gasten los unos y 
los otros en pagar las dichas vituallas y lo demás que se ofre- 
ciere, en que podréis meter el gasto de vuestra persona por 
billetes firmados de vuestra mano, y de la del dicho Comisario 
ordinario, Matías de Gontreras. 

Parece que, habiéndose de tomar muestra á la dicha gente, 
como se ordena, conferiréis y tratareis con el dicho comisario 
Matías de Gontreras del dia y lugar en que se habrá de poner 
en ejecución, y al dar della, os halléis presente, y se haga con 
vuestra intervención y noticia, para que tanto más se acierte y 
se consiga el fin que se pretende, y el servicio de S. M.; y, así 
lo cumpliréis en conformidad de lo que al dicho Gomisario se le 
ordena por su Instrucción. 

Todo lo demás que no se os dice ni apunta en ésta, se deja 
á vuestra prudencia, confiando della, de vuestra intención y 
buen celo os gobernareis en ello como más conviene al servi- 
cio de S. M.; bien entendido, que os habéis de comunicar y 
aconsejar con el conde de Ghamplit y con los otros Ministros que 
os pareciere, {Jtra que cada uno por su parte ayude á facilitar 
esta negociación, como se espera de todos y de vos, etc. Datis 
en el campo á la Exclusa, á 22 de Julio de 1587. — ^Alexandro 
Famesse. — Por mandado de S. A., Gosme Massi. 



344 



COPIA DE UNOS CAPÍTULOS 

QUE EL CONTADOB PEDBO COLOMA ESCBlBIÓ AL CONSEJO DE 
HACIENDA EN RESPUESTA DE 30 PLIEGOS QUE SE ENVIAfiOX 
AL DUQUE DE PARBÍA SORBE LO QUE MONTABA EL GASTO 

ORDINARIO DEL EJÉRCITO. 

(Biblioteca Nac¡OD«l.~Sala de Üís.-J. is.) 

El contador Pedro Coloma, habiendo visto, leido y conside- 
rado los 30 pliegos de relaciones que S. M. ha mandado hacer 
como en forma de discurso, y enviado al señor duque de Pama, 
en 2 de Agosto de 1587, sobre los gastos ordinarios y extraor> 
diñarlos que hace cuenta serian necesarios hacer en el entrete- 
nimiento y sustento de la gente de guerra que se entretiene en 
este su Real ejército; y la cuenta que se hace del dinero qne 
para ello ha proveído desde el año de 1587 hasta fin del, y 
asimismo la carta que 8. M. ha mandado escribir al señor duque 
de Parma, juntamente con las dichas relaciones, dice lo si- 
guiente: 

Para cumplir con lo que S. M. manda, y responder con la 
puntualidad que desea á todos los dichos pliegos, ante toda.° 
cosas, conviene que el Tesorero general, Juan de Lastar, de 
tanteo y relación particular del dinero qué ha recibido y en- 
trado en su poder, y de otras personas á parte de los de esic 
año, y lo que en cada uno de ellos ha gastado, y lo que queda 
en ser, y en qué partes, ¿ causa que por los libros de los Con- 
tadores no se puede hacer por no tener razón del dinero que 
recibe ni paga, ni él se la da, no obstante que está obligado á 
hacerlo cada mes; y si esto no lo puede dar con la brevedad 
que S. M. manda, convendrá que dé el dicho tanteo general 
desde el principio de este año de lo que habrá recibido y habrá 
de cobrar, y lo que ha pagado hasta £n de este mes de Setiem- 
bre, porque sin él, de ninguna manera se puede satisfacer á 



345 

lofl dichos pliegos, poniéndolo con géneros y naciones, como 
B. M. mftnda. 

T en caso qne Juan de Lastnr no dé el dicho tanteo, v 
qniera dar S. A. alguna satisfacción al deseo de S. M. al pre- 
sente, parece qne debria mandarle que luego diese una reía* 
cion may puntual y justa del dinero que al presente hay en ser 
en Amberes é Italia, tanto de las letras que se han de cobrar 
hasta fin de Mayo, 1588, como de los asientos tomados en 
Amberes. 

Que se saque una relación de lo que montare cada mes de 
sueldo desde primero de Octubre en adelante, de todo el ejér- 
cito, particularizando cada nación, y para ello será menester 
pedir á los Oficiales de la aHilIerfa, armada, vituallas y hospi- 
tal, relación de lo que montarán los gastos cada mes, poniendo 
aparte lo que agora monta y lo que montará más, á causa del 
acrecentamiento que se hace de nuevo, en la cual relación s^. 
pondrá la gente que se paga y socorre en cada nación, por 
tercios y regimientos. 

S. M. hace cuenta que del dinero que ha proyeido este di- 
cho año de 1587, no se debian pagar algunos recaudos del 
año de 1586 y los de más de atrás, lo cual, según las necesida- 
des y ocasiones, no se ha podido excusar tanto en cumplir con 
los alemanes los conciertos que con ellos se habian hecho por 
sus servicios. 

Atrasado el pagar parte de lo que se debia á las compañías 
de caballos borgoñones y del país, que se despidió después do 
la presa de Amberes, lo que se debe en Borgoña y Lorena de 
resto de las vituallas que han dado á la gente de guerr& que 
por allí han pasado hasta ahora, y pagar algunas libranzas á 
personas particulares de sueldo atrasado, por haberse ido y des- 
pachado con licencia como otras diferentes personas á quien so 
les ha pag^o su sueldo y otras partidas que se han pagado 
por vituallas y municiones de guerra á personas que las habian . 
dado fiadas á todas ellas, han sido cosas forzosas y necesarias, 
las cuales todas se sacarán puntualmente del tanteo que el Pa- 
gador debe dar. 



346 

Parece que S. M. presupone que este ejército se paga cada 
mes, y que se toma muestra amenudo, y que de una á otra hay 
bajas, en respuesta de lo cual, se dice, que esta cuenta no se 
puede hacer acá porque este año no se ha tomado muestra al 
ejército, á causa que después que ha salido la gente que había 
en alojamientos, en campaña, se entretiene y paga con socor- 
ros de quince en quince dias; y en cuanto á las vituallas qoe 
S. M. pone que se descuenta, pero es cuando se fenece cuenta 
con la dicha gente, y no de los socorros y pagas que se les dan, 
porque si dellos se les descontasen , no podrían yivir, particu- 
larmente el año pasado y éste, que han sido l^s vituallas cua- 
tro veces más caras que lo ordinario. 

Los tercios de infantería española, y algunas compa- 
ñías de caballos, han estado el invierno pasado en aloja^ 
mientes sustentándose de contribuciones del país, las cuales so 
descontarán asimismo en los fenecimientos de cuentas cuando 
se hiciere, de manera que no se puede poner por bajas de cada 
mes, ni hacer cuenta que por lo pasado se haya dado paga cada 
mes, sino que dando el Pagador el tanteo particular, se verá 
cada mes el dinero que se ha dado á cada nación, particula^ 
mente por vía de pagas y socorros, y lo que queda en ser. 

También, en la cuenta que se hace en las dichas relaciones, 
presupone S. M. que ha de haber 30 infantes nuevos y 500 ca- 
ballos desde primero de Mayo pasado, y para ellos y los gas- 
tos extraordinarios que á causa del acrecentamiento del ejér- 
cito se pueden recrecer, pone 200 escudos cada mes por todo 
este año. Estamos en fin de Setiembre, y no ha llegado nin- 
guna de la dicha gente, por manera que tanto por esta razón 
como por las arriba dichas, no puede ser á propósito la cuenta 
que se hace del sueldo della, de los meses de Mayo, Junio y 
Julio, Agosto y Setiembre. Bien lo es lo de la provisión que 
S. M. ha mandado hacer en los dichos meses, se ha de advertir, 
. que aunque la dicha gente no ha llegado, se han hecho algu- 
nos gastos con ella, como el aufguelt de los alemanes, lo que se 
había gastado con los italianos en levantallos, y las vituallas 
que se aprestan en Borgoña, Lorena y Lucemburque para el 



347 

paso de la geúte, y'lo que se ha dado para levantar los hombres 
de armas, los valones, y algunas samas para provisiones de vi- 
tuallas y municiones de guerra. 

En la dicha relación, en el pliego 14 y los demás hasta el 23, 
se pone la forma y dias que S. M. haproveido el dinero, que son 
ios plazos de las letras de cambio, á que se responde, que por 
haber habido grandísima estrecheza y necesidad de dineros, y 
ser los plazos de las letras algunos dias y meses después que 
se recibian, y á pagar en Italia y Alemania la mayor parte, se 
han tomado asientos en Amberes de algunas sumas de las di- 
chas letras, proveyéndolo allí; y en Colonia hay, porque se ha 
suplido á las necesidades que habia, porque si se hubiera 
aguardado á que los plazos cayeran y á traerlos de Italia y 
Alemania a(Iuí, pudiera haber sucedido algún gran inconve- 
niente, por la mucha necesidad que pasaba la gente de guerra 
que está en el puente sobre el Rin, Zutfent y Deventer, y las 
de las guarniciones de Amberes y sus contornos y otras villas, 
y la que estaba cerca de Brujas contra los de Ostende, las cua- 
les era forzosísimo sustentar con socorro y vituallas, sin que se 
hiciese falta, demás de la provisión de las vituallas y municio- 
nes que se ha hecho, porque ha servido una buena parte de lo 
que así se ha anticipado en Amberes. 

En cuanto alo que dice en los dichos pliegos, desde 14 á23, 
y desde el pliego 24 hasta el 30, de la relación donde se ponen las 
obras que ha habido y las que habrá hasta fin de Mayo de 1588, 
no se puede responder con puntualidad, sino á ojo, según lo 
que será menester gastar, queriendo pagar cada mes el ejér- 
cito; y habiéndose de pagar para los socorros ó en la forma que 
á S. A. pareciere, que mandándolo declarar se podia hacer la 
cuenta más justamente que se pudiere; pero, ante todas cosas, 
conviene que Lastur declaro el dinero que queda en ser en fin 
deste mes, y lo que ha de cobrar adelante. 

En lo que toca á lo que dice en el pliego 29, que desea S. M. 
saber lo que pasa en -el aprovechamiento de las monedas de 
dicho Juan de Lastur, le dará el que hace en ellas, porque no tie- 
nen claridad dello los Contadores ni él lo ha dado; pero para 



348 

que 86 entienda el aproTechamiento tan grande que por orden 
del 8r. Duque se ha hecho en ellas, desde el año de 1580 acá, 
se debe enviar copias de las órdenes que dio al pagador Pedro 
de Olave y el dicho Juan de Lastur de los precios á que se ha 
dado á la gente de guerra, porque, no obstante que hasta qne 
salió la infantería española de estos Estados el año de 80, siem- 
pre se dio á la infantería alemana y valona vituallas, artíllem 
y todas las demás naciones en general á todos los del ejército, 
como á la española, que era el escudo de Italia y España, 
por 48 placas, valiendo 56 por la valuación, pareciendo hacer 
un gran servicio á S. M., como lo es, se procuró que recibiesen 
la dicha infantería alemana, alta y baja, y herreruelos, los in- 
gleses y escoceses los dichos escudos á como valian, que eran: 
los de Italia á 57 placas, los de España á 59, los de Francia 
á 60 placas, y no solamente se pagó á los regimientos de ale- 
manes que ahora sirven, sino también se ha pagado de esta 
manera á los alemanes viejos de Fransperghe y Fúcar el año 
de 81 todo lo que alcanzaron de sus fenecimientos; y todo loque 
se paga de deudas viejas de alemanes y herreruelos, se les da 
á las 57 placas: las demás monedas como valen, no obstante 
que, cuando se despidieron se les daba por 48, y que á este 
respecto se les dieron sus obligaciones, que son 9 placas en 
cada escudo; que todo esto vendrá á ser grandísima sama, 
como se verá en las cuentas del Pagador. Mas cuando S. M. 
se ha servido de resolverse en pagar lo que se debe en Alema- 
nía, conviene que no lo pague allá, sino que se traiga el dinero 
aquí y que se pague, porque está esto ya tan introducido que 
no hay dificultad. 

A la infantería valona se ha dado y pagado, y se paga tanto 
á los viejos como á los nuevos y guarniciones y deudas atrasa- 
das, á razón de 54 placas el escudo de Italia, 56 el de España 
y 57 el de Francia, que son 6 plagas de aprovechamiento en 
cada escudo, que también importa muy mucho, como se verá en 
lo que dichos Pagadores han pagado, sin lo que montará de aquí 
adelante. En lo que toca al aprovechamiento que se hace en 
esto con la infantería valona, es algo, pero no de mucho mo- 



' 349 

mentOy como estotro; y á estos mismos precios se pagan á to- 
dos los que sirven en las yituallas^ artillería, entretenimientos 
y sueldo del ejército; habiendo sido instrumento de todo ello el 
dicho Pedro Colomai habiéndose tenido en la ejecución de todo 
ello tanto trabajo y dificultad como es notorio; y se advierte 
que, después de vuelta la infantería española é italiana, se ha 
dado á los entretenidos las monedas como allá, por dignas con- 
sideraciones. 

Y porque según lo que gana la infantería española é ita- 
liana, y caballería y entretenidos en el escudo de España, 
Francia é Italia, que son 9 plagas en cada escudo, haciendo la 
computación al precio que recibe los tallares y Philipus tallares, 
se hallará que hay de aprovechamiento á la hacienda de S. M., 
en todo lo que se ha pagado en estas monedas y otras seme- 
jantes á la dicha gente, como se verá por las dichas órdenes, 
más de á 8 y 9 por 100; lo cual se hizo en consideración, que 
siendo nesario como ha sido y forzoso tomar asiento con merca- 
deres que proveyesen dineros en estos Estados, los cuales se 
sabe que no dan escudos de oro, sino la mayor parte en los di- 
chos tallares y florines tallares y las demás monedas en que se 
hace el dicho aprovechamiento, por ser las que más corren en 
estos Estados, como se podrá ver por las cartas de pago que 
dan los Pagadores, porque los escudos de oro no les vienen á 
cuenta, que tomándose los dichos asientos uo perdiere S. M. 
tanto, como haría si los dichos mercaderes pagasen en escudos 
de oro de España,. Francia é Italia, la cual consideración ha 
sido hasta aquí muy en provecho de la hacienda de S. M., por- 
que con ella vienen á ser los asientos menos dañosos y algo 
más provechosos que si se trajesen á estos Estados ^de contado 
de España 6 de Italia los dichos escudos de oro, de que tam- 
bién fué instrumento el dicho Pedro Coloma; y en cuanto á lo 
qae de aquí adelante pasare en este negocio, se advierte que por 
haber la dicha gente de guerra española é jtaliana visto cuánto 
menos ganan en los dichos tallares y Philipus, y las demás 
monedas que en los escudos, han pedido á S. M. que mande 
que se dé orden al Pagador, de manera que en ellas tonga el 



350 

mismo aproyechamiento que en los escudos, lo cual S. A. hasta 
ahora ha disimulado; pero le parece que se habrá de dar esta 
satisfacción á la gente, y así se ha comenzado á tratar dello. 

Dando Juan de Lastur el tanteo particular por meses, se 
podía responder á cada uno de los pliegos de la relación 
de S. M., donde no, la respuesta que se puede dar en todos 
en general, la claridad de que arriba se dice en lo que toca á 
lo pasado y lo porvenir, se podrá poner en cada uno lo que 
montará los gastos, y el dinero que se recibirá, aunque será 
diferente de lo que S. M. presupone, á causa de los asientos 
que se han tomado en Amberes, en que se han consumido mu- 
chas de las letras de que S. M. ha hecho provisión, tanto de 
los meses pasados como de los porvenir, el cual dinero está 
ya consumido en el sustento del ejército, no obstante que los 
plazos no han llegado de algunas de ellas. 

COPIA DE UNA ORDEN 

QUE EL PRÍNCIPE DE PARMA DIO AL PAGADOR GENERAL, OABBIEL 
DE SANTISTÉBAN, DE LA MANERA QUE HABÍA DE HACER LOS 
PAGAMENTOS Á LA GENTE DEL EJÉRCITO DE FLANDES, Sü DATA 
EN BRUSELAS Á 1.° DE AGOSTO DE 1590; 

(Biblioteca Nacional. —Sala de Ms.—J. 48.) 

£1 duque de Parma y Plasencia, etc.:, Señor Gabriel de 
Santistdban, Pagador general del ejército del Rey, mi señor, 
que por estar informado que el precio y curso que tenían las 
monedas de. oro y plata en estos Estados habia mucha diferen- 
cia, y que al respecto del precio de las monedas de plata, los es- 
cudos y otras monedas de oro estaban bajos de precio, y cono- 
ciendo que ésta era la causa principal porque no concurrían ni 
venian á estos Estados escudos ni monedas de oro, antes, las que 
habia, cada diase iban disminuyendo, sacándolas dellos para los 
reinos vecinos, donde valían más, y habiendo sobre ello tratado 
en los Consejos de Estado privado y finanzas de S. M.; y ellos. 



/ 



351 

confiriéndolo con los maestros de moneda y personas pláticas en 
esta materia, después de muchas 'diferencias y disputas sobre 
ello, se ha concluido que se habia de subir el precio de los dichos 
escudos y todas las demás monedas de oro, dejando todas las de 
plata en el precio que hasta aquí han corrido y están valuadas 
por el placarte pasado, de 4 de Octubre del año de 1585, y or- 
denanza de 23 de Diciembre de 1588, y defender y prohibir el 
curso y valuación de algunas monedas que hasta aquí se usa- 
ban, por no ser de la ley y peso conveniente; y así, en confor- 
midad de su resolución, hemos mandado que se hiciese un 
placarte y ordenanza nueva, la cual se hizo y despachó en 
forma debida en ñn del mes pasado de Abril, y por ella se pone 
precio al escudo de oro de la forja de estos que llaman del 
Emperador, y los del cuño y forja de Francia, que hasta aquí 
estaban valuados á 60 placas, que valgan y tengan curso de 
aquí adelante á 63 placas; y el escudo de oro del cuño de Cas- 
tilla, que hasta aquí valia á 59 placas, que de aquí adelanto 
valga á 62 placas; y los escudos de todas estampas de Italia, 
de buen peso, que han' valido hasta aquí á 57 placas, que ade- 
lante irán valuadas á 60 placas. El real de oro que ha valido 
5 florines, valga adelante 5 florines y 6 placas; los Philipus de 
plata, á 50 placas ; talleres del Imperio y Borgoña, á 45 placas; 
reales de estos Estados y de España, á 5 placas, que es al 
mismo precio que antes están valuadas; y todas las demás 
monedas de oro y plata, á los precios y de la manera que en el 
dicho placarte y ordenanza se contiene, á que me remito. Y 
para que esto tuviese su debida ejecución , se ha hecho publi- 
cación del en las principales villas de las provincias de estos 
Estados en 24 de Junio pasado, y mandado imprimir para que 
venga á noticia de todos , y desde el dia de San Juan adelanto 
se han pasado y tenido curso las dichas monedas de oro y 
plata á los precios en el dicho placarte contenidos. 

Y porque por razón de esta subida del precio en valor de 
las monedas de oro, y que también en la alteración última de 
Cutra y del tercio que fué de D. Juan Manrique de Lara, entre 
otros capítulos, prometimos que en lugar que hasta aquí se les 



352 

contaba 39 placas por cada escudo de sa paga, que de aqoí 
adelante se les darán por ¿1 y se les contarán 10 reales de plata 
castellanos; es necesario qne se haga con la demás infantería 
española y caballería lo mismo, que tanto con ella como con la 
demás gente de guerra del ejército se tome forma y mude el 
estilo, y poner precio en cómo se han de contar los escudos j 
las demás monedas, declaramos que de hoy dia de la fecha de 
ésta en adelante, toda la infantería y caballería española, y 
asimismo toda la infantería italiana, borgoñona y caballería 
italiana y albanesa^ y la demás gente de guerra que por lo 
pasado ha sido pagada al dicho precio de escudos de á 39 pla- 
cas, y tratada en conformidad de la dicha infantería y caballe- 
ría española, todos los escudos que hasta aquí han contado por 39 
placas, se cuenten y hagan buenos á la dicha gente de guerra, 
infantería y caballería, al dicho precio de 10 reales, y que dándo- 
les 10 reales ó su valor, hayan de recibir los escudos y cualquier 
otras monedas de oro ó plata al precio que corrieren y valieren 
en estos Estados, tanto por este placarte nuevo, como adelante, 
sin que se les hayan de dar á menos precio ni reducción como 
hasta aquí se ha hecho cuando se les han contado los escudos 
de su paga por 39 placas, que se les han pagado los escudos de 
oro de Italia á 48 placas, no obstante que valian, por orden y 
curso, á 57 placas; y los demás escudos de Castilla y Francia 
al respecto, y las otras monedas de oro y plata á más bajo 
precio del que tenian curso, por algunas consideraciones y 

« 

respetos. 

A los hombres de armas de estos Estados, caballos ligeros y 
arcabuceros á caballo dellos, á quien asimismo se les han dado 
y contado hasta aquí los dichos escudos de oro y las demás 
monedas al mismo precio que á la infantería española, declara- 
mos que de aquí adelante se les hayan de dar y pagar por cada 
florin de su paga, que hasta aquí se ha contado por 20 placas, 
á razón de 5 reales de plata ó su valor, dándoles ó pagándoles 
los escudos de oro y demás monedas al precio que por el dicho 
placarte están valuados. 

A la infantería valona, á la cual hasta aquí se les ha dado 



353 

los escudos de oro por 50 placas, no obstante que valían por los 
placartes pasados á 57 placas, en que tenían de aprovecha- 
miento tres placas ; mandamos que de aquí adelante se les 
coente por cada florín de á 20 placas de su paga, á razón de 21 
placas por cada florín , contándoles los escudos y las demás mo- 
nedas al precio que se han valuado por el dicho nuevo placarte, 
7 esto en consideración de lo susodicho, hasta tanto que se orde- 
ne otra cosa, porque bajándose las monedas adelante, se entien- 
da que no se les dan á más que el dicho florín de á 20 placas 
para su paga, y lo mismo se entiende con cualesquier otras per- 
sonas que tengan sueldo entre esta nación ó conforme á ella. 

A la infantería alemana, alta y baja, y caballería herreruela, 
se les ha de contar de aquí adelante á razón de 25 placas por 
cada florín, y se les ha de pagar los escudos de oro y las demás 
monedas al precio que corren. 

A la infantería irlandesa, inglesa y escocesa, se les ha de 
pagar las monedas al precio que corren por el dicho placarte 
nuevo. 

A todos los Ministros y Oficiales del ejército, entretenidos 
cerca de nuestra persona y cualesquier otras personas que 
tienen sueldos ó entretenimientos por vía de escudos de á 39 
placas, de cualquiera nación que sean^ se les han de contar y 
pagar á 10 reales por escudo de su paga, de la misma manera 
que á la dicha infantería española. 

Todo lo que se pagare por ayuda de costa, gastos extraor- 
dinarios y secretos, gastos de vituallas, armada, artillería y 
hospital, y cualesquier otros gastos, habéis de contar las mone- 
das al precio que se declara en el dicho placarte, ó á lo que cor- 
rieren adelante. 

Y porque en el dicho placarte y ordenanza nueva se han 
puesto y valuado los dichos reales de 5 placas cada uno, decla- 
ramos que á la dicha gente de guerra y todos los demás suel- 
dos y entretenimientos, les habéis de contar los 10 reales de su 
paga á razón de las dichas 5 placas cada uno, que son 50 pla- 
cas, y esto solamente por el tiempo que el dicho placarte y 
ordenanza durare, no obstante que en las libranzas que se 
Tomo LXXV. S3 



354 

hicieren de aquí adelante no se declare el precio y yalor dellos; 
en las cuales no se pondrá por dignos j justos respetos, y en 
particular, porque se cree que con el tiempo se podrá mndar 
esta ordenanza, donde se podrían bajar los escudos y todas las 
demás monedas de precio, y entre ellos los dichos reales, y que 
la dicha gente de guerra no puedan argüir consecuencia de 
que si se bajan se les hayan de dar las dichas 6 placas por cada 
real, sino que se entiende que se les hayan de dar 10 reales 
por su paga, al precio que se pusiere y valuare el real. 

Y así, en esta conformidad, os ordenamos y mandamos que 
desde hoy dia de la fecha, de ésta en adelante , todo lo que pa- 
gáredes á la dicha gente de guerra y que se gastare en el ejér- 
cito, les contareis los escudos de oro y todas las demás monedas 
de oro y plata, á los precios que en el dicho placarte y orde- 
nanza última se contiene, de que tomareis copia autenticada 
por el audiencier Berresquieu; y asimismo, á los mismos precios 
os haréis cargo de todo el dinero que recibiéredes y entrare en 
vuestro poder; y así lo cumplid , sin que en ello haya falta ni 
dilación, porque así conviene al servicio de 8. H., beneficio y 
aprovechamiento de su Real hacienda,* y á vos os descaíamos 
de cualquier cargo ó culpa que por ello os pueda ser imputada, 
para el cual efecto hemos mandado despachar la presente, &> 
mada de nuestra mano y sellada con nuestro sello, y firmada 
del nuestro infrascripto Secretario, que irá señalada de Juan 
Bautista de Tassis, Veedor general del ejército, y tomada la 
razón por Juan Coloma, que hace el oficio de Contador del 
sueldo del, y Antonio Carnero, que por ausencia del contador 
Alonso Carnero hace su oficio , á quien mandamos que tome 
copia de ésta nuestra orden y del dicho placarte y ordenanxa, 
y que conforme á lo en ello contenido hagan las libranzas y los 
demás despachos que de aquí adelante se hicieren para el 
sueldo de la dicha gente de guerra, y cualesquier otros gastos 
que se ofrecieren en el dicho ejército, y tengan la razón del 
cargo y data del dinero que recibiéredes y distribuyéredes. 
Fecha en Bruselas á 1.° de Agosto de 1590 años. — Alessandro 
Farnessc. — Por mandado de S. A., Cosme Massi. 



355 



COPIA DE CUATRO INSTRUCCIONES 

» 

QUE EL DUQUE DE PARMÁ DIO AL CONDE MANSFELT EL AÑO 
DE 1590, DEJÁNDOLE POR SU LUGARTENIENTE EN LOS ESTADOS 

DE FLANDES. 

{Biblioteca Nacional. ~Sal a de Ais.— J. 13.) 

Ordeíi para que el conde Mansfelt pudiese buscar dineros por vía 
de asiento para los gastos del ejército. 

El duque de Parma y Plaseucia, etc.: Habiéndome mandado 
S. M. le Yaya á servir personalmente en la jornada que se sabe, 
y siendo necesario que en nuestra ausencia quede una persona 
en lugtur de la nuestra ^ de gran experiencia y calidad, y auto- 
ridad en toda la que yo tengo de S. M. , con la administración 
y superintendencia de estos Estados y ejército , y elegido para 
ello por su mandado la del conde de }ífansfelt, caballero de su 
Orden del Tusón de Oro, de los sus Consejos de Estado y Guerra, 
su Maestre de campo general, Grobernador del su Ducado de 
Lucemburque y Condado de Champlit, y para la administración 
de su cargo, dándole el mismo poder, mando, preeminencias 
y dominio que tenemos de S. M. por la Patente y recaudos que 
mandamos despachar, y de nuevo le habemos aquí por referidos 
y ratificados como si de verbo ad verbum lo estuvieran : consi- 
derando, que si bien se deja dada orden en lo de las provisiones 
del dinero para el sustento del ejército y gente de guerra del, 
y de todo lo demás que le, queda encomendado; y esperamos 
que S. M. las mandará continuar puntualmente, por acudir, por 
nuestra parte, á lo que su Keal servicio demanda, y prevenir á 
las necesidades que en cualquier caso ó accidentes podrían 
ocurrir, por tenor de la presente damos, concedemos y traspa- 
samos al dicho conde de Mansfelt toda la autoridad y poder que 
tenemos de S. M. particular y señaladamente , para que ultra 



366 

. de que por libranzas y órdenes suyas se haya de gastar y dis- 
tribuir, gaste y distribuya todo el dinero que se fuere prove- 
yendo para el sustento y entretenimiento del dicho ejército, y 
de lo demás pueda asimismo en los casos urgentes y de necesi- 
dades y que bien visto le fuere , buscar y tomar á cambio ó por 
vía de asientos con mercaderes ó prestados de las villas , Ma- 
gistrados y Comunidades de estos Estados, ó de cualquier otras 
personas, las sumas y cantidades con las condiciones, pactos y 
capitulaciones que le pareciere, obligando á S. M. al sanea- 
miento y cumplimiento dello , y á los daños , intereses y costas 
que de no tenerle se podrán recrecer; y, finalmente, haciendo 
y representando en esta parte mi misma persona, pues en tal 
lugar queda durante mi ausencia, de orden de S. M. , Comuni- 
dades y otras personas, en virtud de los asientos , pactos y ca- 
pitulaciones que respectivamente se tomarán con ellos , caso 
que no se cumpliesen en todo ó en parte muy á su satisfacioD, 
pueda entretener el mismo recurso á mí que si personalmente 
lo hubiera asentado conmigo; que tal es mi voluntad y la de 
S. M. en su Real nombre , para cuyo cumplimiento y de lo en 
esta orden contenido , habemos mandado despachar, firmada de 
nuestra mano, sellada con nuestro sello, refrendada del infras- 
cripto nuestro Secretario , de que tomará la nota el que que- 
dare por Veedor general, y la razón los que por los Contadores, 
y se le dará copia al Pagador general. Dada en Bruselas á 2de 
Agosto de 1690. — Alessandro Farnesse. — Por mandado de S. A., 
Cosme Massi. 

Orden para qué los Oficiales reales guarden las que diere 

el conde Mansfelt, 

El duque de Parma y Plasencia, etc.. Lugarteniente, Gober- 
nador y Capitán general de estos Estados de Flandes, País-Bsjo 
y Borgoña, por el Rey, mi señor: Por cuanto habiendo yode ha- 
cer ausencia de estos Estados por cosas concernientes al servi- 
cio de S. M. , y conviniendo y siendo necesario á la buena 
dirección de dejar en nuestro lugar durante nuestra ausencia 



357 

una persona con la misma aatoridad, mando y dominio que nos 
ha dado S. M., y hecho elección por su mandado para esto de 
la del señor conde Mansfelt, caballero de su orden del Tusón 
de Oro, de los sus Consejos de Estado y Guerra, su Maestre de 
campo general y Gobernador de Lucemburque y Condado de 
Champlity por concurrir en ella la mucha calidad, experiencia, 
servicios y grandes partes que se sabe para la administración 
de su cargo, mandándole despachar Patente y dádole facultad 
no sólo de librar y distribuir todo el dinero que le mandere ir 
distribuyendo y proyeyendo S. M. para los gastos de este ejér- 
cito y gente de guerra que queda á su cargo, pero que en casos 
forzosos y de necesidad tome á cambio , ó por vía de asientos ó 
prestados de las villas. Magistrados, Comunidades, ó de otras 
personas, las cantidades que le pareciere, y obligue á S. M. al 
cumplimiento dellos ; y mandado que para la buena adminis- 
tración , cuenta y razón , ande cerca de su persona alguna á 
cuyo cargo queden los libros, lisias y papeles del Veedor gene- 
ral Juan Bautista de Tassis, y por el contador Alonso Carnero, 
otro; y Juan Coloma, que ejerce el otro oficio de Contador; y 
Gabriel de Santistéban , Pagador general del ejército, para que 
todos y cada uno de ellos sepan cómo se han de gobernar por 
órdea de la presente, en nombre de S. M. y nuestro, ordenamos 
y mandamos á todos y á cada uno de los que agora quedan y 
adelante sucedieren en nombre de los dichos Veedor general y 
Contadores, Alonso Carnero y á Juan Coloma, que ejerció el 
dicho oficio de Contador^ y á Gabriel de Santistéban, Pagador 
general, que la administración^ uso y ejercicio de sus oficios, 
cumpliendo con las Instrucciones y Títulos que tienen de ellos 
de S. M., sigan y obedezcan durante nuestra ausencia las órde- 
nes que el dicho conde Mansfelt les diere, como lo hicieran las 
mismas nuestras, guardando en el hacer notar y guardar de 
sos libranzas el mismo estilo que con las mismas nuestras, 
sin innovarle ni alterarle en nada, tomando los asientos con 
mercaderes que él ordenare, las muestras á la gente de guerra, 
guarniciones y castillos como Ío mandare; y, finalmente, obede- 
ciendo, respetando y acatando su persona como la mia pro- 



368 

pía , declarando que, si la necesidad 6 accidentes forzaren cono 
acaece que anden divididos en campaña ó fuera de ella los 
oficios de Veedor y Contadores, las libranzas que por el uno de 
los dos fueren firmadas y despachadas como lo estén asimismo 
por el Oficial del Veedor general, y del otro oficio del Contador, 
tengan la misma fuerza y vigor que si lo estuvieran firmadas 
por todos, y esté obligado á pagarlas el Pagador general, á 
quien tal caso relevamos de cualquier culpa ó cargo que por 
ellos se le podría imponer, que así conviene al servicio de S. M., 
y que ninguno dellos por cuanto aneara fste) su real girada 
vaya ni contravenga á lo que les ordeno y mando por virtud 
de la presente, firmada de nuestro nombre, sellada con nuestro 
sello y refrendada del infrascripto nuestro Secretario , de que 
tomará la nota el dicho Veedor general, y la razón los Conta- 
dores , y se le dará copia al Pagador general para que venga á 
noticia de todos, y sepan que tal es la voluntad de S. M., y 
nuestra en su Real nombre. Data en Bruselas á 2 de Agosto 
de 1590. — Alessandro Farnesse. — Por mandado de S. A., Cosme 
Massi. 

Orden para gue el conde Mansfelt pudiese sacar gente, artilleria, 
municiones y vituallas de donde le pareciere, llamar los Caste- 
llanos, Maestres de campo, Gobernadores y otras personas» 

El duque de Parma y Plasencia, etc.: Habiéndome mandado 
S. M. que le vaya á servir personalmente fuera de estos Esta- 
dos , y que durante mi ausencia deje en ellos en mi lugar al 
limo. Conde Mansfelt, su caballero del Tusón de Oro, de los sus 
Consejos de Estado y Guerra, Maestre de campo general y Go- 
bernador de Lucemburque y Condado de Champlit, ydádole 
para la administración de su cargo Patente; y en ella, durante 
nuestra ausencia, toda la autoridad, poder y jurisdicion que 
tenemos de S. M., para mayor abundancia, por tenor de la pre- 
sente, confirmando y ratificando lo hecho, se la concedemos y 
otorgamos especial y señaladamente, para que, como yo mismo 
fuese, pueda sacar de las villas, castillos, fuertes y casas de 



359 

estos Estados la gente de á pié ó de á caballo , de cualquier 
nación, calidad 6 condición que sean, el artillería, municiones 
della y vituallas que bien visto le fuere, y poner otros en su lu- 
gar si le pareciere. Y para que asimismo pueda mandar venir 
donde su persona se hallare ó á la parte que quisiere, los Cas- 
tellanos, Maestres de campo. Coroneles, Cabos de tercios. Go- 
bernadores de plazas. Capitanes, Alféreces, ó cualesquiera otras, 
para encargarles, ordenarles y mandarles á todos, ó á cada uno 
dellos, lo que bien visto le fuere; á los cuales ordenamos y 
mandamos de parte de S. M. , obedezcan , cumplan y observen 
las órdenes que el dicho conde de Mansfelt les diere , como las 
mías propias, durante nuestra ausencia, sin ir ni contravenir 
en todo ni en parte á ellas, pena de la desgracia de S. M. y de 
las demás en que incurren los que no guardan ni cumplen las 
de sus superiores, en que desde agora les damos por incurridos, 
para cuyo cumplimiento habernos mandado despachar la pre- 
sente, firmada de nuestra mano, sellada con nuestro sello, y 
refrendada del infrascripto nuestro Secretario, de que tomará 
nota el que quedare por el Veedor general, y la razón los que 
por los Contadores, y se le dará copia al Pagador general para 
que venga á noticia de todos, y sepan que tal es la voluntad de 
S. M. y nuestra en su Real nombre. Data en Bruselas á 2 de 
Agosto de 1590. — Alessandro Farnesse. — Por mandado de S. A., 
Cosme Massi. 

Noúa: En 14 de Noviembre de 1591, proveyó el duque de 
Parma segunda orden para que los Ministros de la hacienda 
Real guardasen las que diese el conde Mansfelt. 



3$0 



JORNADA DE FRANCIA 

EN 1590. 

(Biblioteca Nacional.— Sala de Ms.^C, 8« oúmero 21 *.) 

Después de haber salido el Duque como está dicho, de Bru- 
selas, llegado á Valencianas y detenídose allí ocho días á dar 
las ordenes necesarias en lo que traía entre manos, partió, 
sábado, á los 11 de Agosto, dejando la mejor que le fué 
posible , así para que marchase la gente que estaba alojada en 
aquellos contornos, como para que le siguiesen en diligencia 
la que quedaba atrás despachando expresos á todas partes, y 
dándoles priesa. 

Este día se volvió el conde Mansfelt á Bruselas, bien 
instruido del Duque de lo que había de hacer durante sn 
ausencia en la administración del gobierno de los Estados de 
Flandes, en las cosas de la guerra y policía. 

La misma mañana se partió el conde Carlos de Mansfelt, 
su hijo , sin despedirse del Duque ni hablar palabra á su padre, 
la vuelta de Bruselas; y, á lo que dicen, mal satisfecho por 
alguna presunción que se imaginó, que vino poco á propósito 
para lo de la artillería, de que era General, dejando escrita 
una carta al Duque, por la cual lo renunciaba, de quien le fué 
respondido, lo que á la reputación de S. M. y de su cargo con- 
venía. 

Despachóse poco antes de la partida de Valencianas, con 
aviso della y de las diligencias que se habían hecho, hacían y 
harían, para juntarse el Duque cuanto antes con el de Umena, 
y socorrer á París, á Rolam primer esclauvino della, de donde 
había venido á solicitar el socorro. 



i Doce hojas en folio de letra, al parecer, de fines del siglo zvi, pero lleno 
de incorreociones. 



361 

Con esto 9 Tino el Duque aquel dia i Quesnoy, y teniendo 
nueva que la llegada del poco dinero que habia mendicado 
entre mercaderes se iba dilatando; y que no se sabia dónde se 
hallaban las recuytras de la gente de guerra, ni menos la pól« 
Yora y otras municiones della, que se habian de venir de Ham- 
beres y Bieja (sic)y como asimismo para esperar ]as tropas que 
conducia el Comisario general de la caballería, se detuvo allí 
hasta los 14, no cesando de apresurarlo, expidiendo personas 
particulares por todas partes á dar priesa á lo uno y á lo otro, 
habiendo acabado, no sin diligencias y oficios extraordinarios, 
que pues el conde Carlos de Mansfelt babia dejado el artillería 
en ocasión que tanto era menester, y si ha de cobrarse , encar- 
garse della Monsieur de la Mota, en quien concurren las par- 
tes , valor y experiencia que se sabe y es notorio. 

Este dia , teniendo aviso que el Comisario general se acer- 
caba con la gente de su cargo, habiendo mandado mejorar la 
que estaba adelante, y que tomase al suyo la una y la otra el 
marqués de Rentin , para que la gobernase , viviese y alojase, 
partió de Quesnoy, y pasando por Landressy vino á dormir á 
Guisa, en cuyos contomos se resolvió el dicho marqués de 
Rentin alojarse con su gente. 

En Guisa, demás de las compañías de infantería y arcabu- 
ceros á caballo que salieron á encontrar al Duque, y la salva 
del castillo , fué recibido antes de entrar en la villa del Bailío, 
y Magistrado della con grande aplauso y demostración de ale- 
gría, como se pareció en una larga y elegante oración que le 
hicieron, y en otra que en la puerta della le fué dicha por el 
clero de la iglesia, donde después de que S. M., como tan cató- 
lico, hubiese abracado su causa, y cosas con tanto calor que 
pospuestas las suyas propias, le hubiese mandado venir en 
persona en su socorro y ayuda. Fué á la iglesia á dar gracias á 
Nuestro Señor, acompañado de todos; y de allí á su casa, 
donde le visitaron y regalaron con frutas y otras cosas de diver- 
sas personas. 

El dia siguiente, miércoles á los 15, por ser solemnísimo de 
la Asumpcion de Nuestra Señora glorioso; y por refrescar la 



362 

gente que el día atrás había padecido grandemente con el 
excesivo calor y polvo , y dar logar ¿ que la que quedaba atns 
se viniese acercando^ resolvió quedar allí, confesando y comul- 
gándose con la devoción que suele , y pensando poder partir á 
los 16, no pudo hacerlo, porque habiendo llegado Monsieurde 
la Mota y referido que la. pólvora, armas y otras municicoes 
y aciden tes no podian partir de allá hasta los 17, ni llegará 
la Buchera junto á Mona hasta los 23, y, por consiguiente, 
para arrancarlas de allí con carros y hacer que nos alcanzasen, 
se perdia gran tiempo por avanzarla. El Duque, á solicitar su 
partida y abreviar cuanto le fuese posible, volvió á despachar 
al mismo de París, por poder con más fundamento resolver en 
lo qiie se habia de hacer; y este dia acabó de llegar á los cua^ 
teles el bagaje de Meaux. 

El miércoles, á los 12, se resolvió el Duque, por mayor seg^o- 
ridad, ir en persona á reconocer del otro cabo del rio hasta Pon- 
tesmor, y á su vuelta fué resuelto que por la comodidad de 

vituallas que se hallaban en el país de él, habría que ^ por 

uno de los buenos y fértiles de Francia , y bastante á sustentar 
algunos días este ejército, y avecinarse más á París, trabajando 
de cobrar los puentes y lugares de Sant Mort, Charreton y (in- 
flan, que el enemigo tenia fortificados sobre esta ribera, y con 
nuestro abrigo, así por ella como por otras vías, procurar qae 
so revítuallaso por tanto tiempo que se pudiese atender á lo6 
demás efectos, que por beneficio suyo y desta santa cansa pa- 
reciesen más convenientes; y para hacerlo mejor y más fanda- 
damente que Monsieur de Roñe, uno de los Maestres de campo 
generales del ejército, del de Umena, fuese á reconocer de más 
cerca al dicho puente de Sant Mort, y ver si los que lo guarda- 
ban tenían intención de dejarle ó defenderle , y que Mousiear 
de la Chatre fuese de la otra parte del río á reconocer ciertos 
villajes y casas fuertes por asegurar que dellos se proveyese 
el campo de vituallas, como lo hicieron el jueves 13; y dándose 
orden el mismo dia que pasasen por el puente de barcas qne 



1 Faltan algunas palabras en el original. 



363 

estaba hecho junto á Lagin^ algunos regrimíentoB y bagajes 
DueatFOS, para que el yitfrnes siguiente, á los 14, pasase más 
cómodamente todo el ejército, no se pudo poner en ejecución 
por haberse roto; y así fué resuelto de yolyerse á fabricar 
con las mismas barcas 'más abajo, en el villaje de Guernay, 
para que por él pasase la infantería y pólvora en el mismo 
tiempo que lo hacia la artillería, caballería, carruaje y bagaje 
por un lado allí cerca , paresciendo más á propósito, ya que se 
había de volver á renovar el puente, hacerlo donde se ha dicho 
por algunos respectos. 

Siendo, pues, todo aprestado y en punto, partieron el Duque 
y el de Umena con sus campos repartidos en vanguardia, bata- 
lla y retaguardia la mañana del viernes á buena hora, y ha- 
llándose en persona el uno y el otro, ora al puente, ora al vado 
para evitar desórdenes, pasó sin ella todo el ejército, llegando 
aquella noche á alojar el Duque muy temprano al villaje de 
Norsi-le*grau con su infantería y caballería, y el de Umena á 
Championi con la suya, y la que no cupo dentro en los con- 
tomos. 

En llegando, se supo como el enemigo la noche antes ha- 
bia dejado los puentes y lugares de Sant >f ort, Gharrenton, que 
están sobre esta ribera de Marne, y el de Confian sóbrela Seña, 
y por consecuencia, libre la navegación hasta París, sin oca- 
sión de baterías y muertes de hombres, de que se alegraron 
estos Príncipes y la misma villa de París, lo que se deja consi- 
derar. Confirmóse también la opinión de que el enemigo desha- 
cia su campo, licenciando su caballería, por ser la mayor parte 
della voluntaria, y que como se viene se va, y que por esta 
causa reforzando sus. tierras de guarnición, y en particular las 
de Cobrel, Melun, Sant Denis, Sant Lis, Compiene y otras que 
tiene más vecinas á París, daba muestras de tomar con el resto 
del ejército el camino de Mantta, que cae hacia la Picardía y 
Normandía. 

S. A. fué de opinión, que el mismo tiempo que se habia de 
andar con el ejército por estos contornos de París con la inten- 
ción de revitualla como está dicho, y se hacia, se podría tratar 



364 

de intentar algún progreso; de que discurriendo 8. A. con el 
de Umena, el día siguiente, sábado, 15, se determinó que se 
procurase por todas vías el asegurar' las vituallas para el cam- 
po, de que por caer l^os Meaux donde hay la molienda, comen- 
zaba á padecerse; y valiéndose de Sant Hort y Charrenton^ se 
fuese á visitar la comodidad de artillería, pólvora y balas qne 
habia en París para poder mejor resolverse en lo que se babia 
de hacer y acometer, haciendo en este ínterin reconocer los lu- 
gares de Corbel y Melun, para que hallándose la empresa de- 
líos tangibles, y habiendo los pertrechos necesarios para ello, 
ponello en ejecución, consiguiéndose en un mismo tiempo esto 
y el proveer á París, sin estar descansado ni perder un punto. 

Con que otro dia, á los 16, partió la gente de sus alojamien- 
tos, viniendo la persona del de Parma á esta villeta de Brío con 
Trerolert y el de Umena á los burgos della, donde y en sus 
contornos alojó el ejército; y aquí se ha ido entendiendo hasta 
hoy, los 20, en lo que se dice arriba, y en ver si se puede eje- 
cutar lo de Corbel, juntamente con penetrar el estado y desig- 
nios del enemigo y de otros negocios concernientes al fin que se 
tenia de librar á París y hacer algún progreso sobre el rio llamado 
Marne: para conseguirlo más fácilmente, como lo hicieron, y 
el Duque con la gente conforme la resolución tomada, vino el 
miércoles la vuelta de Lisi, si bien por la longueza del camino 
no pudo llegar toda, quedándose á Graudalis y otros villajes 
dos leguas más atrás. 

A la llegada del Duque á Lisi, paresció el de Umena, acom- 
pañado de gran nobleza de la que le sigue, y de una buena 
tropa de caballería, viniendo á encontrar al de Parma en nn 
llano fuera del villaje, donde se saludaron y recibieron corte- 
sísimamente á caballo, y vinieron á Lisi, llevando siempre el 
de Umena al de Parma á la mano derecha á su posada, donde 
se encerraron en una cámara los dos por un gran rato á tratar 
del negocio que traian entre manos, y de lo que sobre él se de- 
bía hacer. 

Estando en esto, llegó el arzobl&po de León de vuelta del 
príncipe de Bearne, con negociación de paz y acuerdo, y en- 



365 

irado donde estaban ambos, se detuvo con ellos hasta que el 
de Umena se despidió para volverse al campo, con resolución 
de reconocer ciertos puestos para alojar la gente la más ve- 
cina á la del enemigo que se pudiese, y hacer otras diligencias 
necesarias; y que el de Parma se viniese el dia siguiente, jue- 
ves, 23, con la gente á Meaux, como lo hizo, siendo recibido 
al entrar del Magistrado y clero con la solícita demostra- 
ción, y se retiró en las casas del Obispo, señaladas para su alo- 
jamiento. 

Acudieron luógo los Maestres de campo, D. Antonio de Zú- 
ñiga, Camilo Capiguca y algunos Capitanes, y en particular el 
capitán Propercio, que de orden del Duque eran idos con el de 
ümena á reconocer el alojamiento que se habia propuesto, y con- 
cluyeron no convenir, por ser tal que si el enemigo se resol- 
via de venir á combatir no se podria excusar de hacerlo con 
gran desventaja nuestra, pues con el artillería que tenia y 
eminencias que ocupaba, y nosotros poco tiempo y como- 
didad de atrincherarnos , la tenia él muy grande para probar 
ventura* 

Oida por el Duque esta relación, y sabido que los de París 
estaban tan animados con habérseles acercado tanto, que no cor- 
han riesgo de perderse en tan breve tiempo, resolvió entre sí 
mismo de no moverse del alojamiento de Meaux hasta que lle- 
gase el príncipe de Chimay con los hombres de armas, y Mon- 
sieur de la Mota con la poca artillería, pólvora, balas, cuerdas y 
otras municiones que trae consigo con la tropa de valones de 
Monsíeur de Valanzon y Norcarmes que le acompañaban; y en- 
tonces, pues que la necesidad de París lo demandaba, ir de pro- 
pósito con alg^n refresco á aquella vuelta, con firme resolución 
de verse con el enemigo y combatir con él por elección y no 
por necesidad, como fácilmente podria suceder tomando él 
el puesto que se pretendia, tratando de andarse excusando con 
el Duque de Umena, ora con una dificultad ora con otra, hasta 
tanto que llegase lo que faltaba y esperaba por horas. Vino 
después de comer el duque de Umena, y se encerró con el de 
Parma, haciéndole hablar á un hombre suyo que salia de París, 



366 

el cnal exajeraba tanto el negocio de la miseria que allí se pa- 
saba y el riesgo qne corria de perderse por cualquier pequeña 
dilación del socorro^ apretándolo de manera, y procurando que 
el día siguiente se fuese á tomar aquel puesto ú otro mejor, más 
sobre la mano izquierda; que el Duque, por darle satisfacción y 
no disgustarle, fué forzado á decirle que, no obstante las dificul- 
tades que se han representado y se veían, baria mover la gente, 
aunque sin la que esperaba y sin la pólvora no le parecía cor- 
dura irse á meter en lugar donde no convenía estar preparado 
y forzado á pelear, no sólo sin las fuerzas que se esperaban, mas 
sin pólvora, cuerda, balas de arcabuz y los demás aparatos del 
artillería, tanto más sabiendo por otras vías que París esperaría 
al socorro por algunos días. 

Sucedió también que la mayor parte de la infantería con el 
bagaje, de orden del Gobernador de Meaux, á quien el Duque 
había cometido el alojamiento, había pasado el burgo de la otra 
parte del rio, y que para volverlo á pasar y encaminarse al 
puesto que pretendía el de Umena era menester un día entero; 
que fué parte con las demás razones que se le representaron á 
que no persistiese en la partida del día siguiente, y que por 
consecuencia, viniese á dar más fácilmente en la opinión del de 
Parma, y en esperar el refuerzo y municiones, conforme á ra- 
zón de guerra. 

Este mismo día vino el cardenal de dondí á Meaux por tra- 
tar con el duque de Umena de acuerdo; y el siguiente, Tié^ 
nes, 24, el mismo Duque á comer á Meaux, así para díscorrir 
con el Cardenal y arzobispo de León, que aun no era vuelto, 
como por resolver con el de Parma lo que debería de hacer y 
apresurar la partida; y, luego que se apeó en su posada, lo M 
á visitar el Duque, en qne por ser hora de comer se detuvo 
poco, volviéndose á casa, donde á la tarde vino el Cardenal i 
verle, y entre ambos se trató en la plática de la paz. 

Vino poco después el de Umena á verse con el de Parma, 
así por consultarle la respuesta que había de dar al Cardenal, 
como por el negocio principal del socorro de París, volviendo á 
dar prisa y apretar el Duque á la partida, de quien no lé M 



367 

deputada, antes bien respondida que, habiendo pan por cuatro ó 
cinco días para la gente^ y pronto el refresco que se había de 
condncir. á París, pólvora, balas y cuerda para los soldados, que 
era dispuesto á darle satisfacción, no obstante que aun no eran 
llegados los hombres que traía el príncipe de Ghimay, ni las tro- 
pas valonas, artillería y municiones de Monsieur de la Mota: pi- 
diendo al dicho Duque reconociese la substancia que había, para 
que sabida la verdad, pudiese dar mejor la orden que convi- 
niese, y habiéndolo hecho, y hallado tan poca cantidad de pól- 
vora que no se podría conseguir efecto ninguno, y visto que ni 
el refresco para París ni aun las municiones para el sustento 
del campo podían aprestarse tan presto, se aquietó, y de nuevo 
se confirmó en que necesariamente convenia esperar lo que fal- 
taba, qae, á mas tardar, no podía diferirse un par de días. 

Con esto se volvió el de Umena á despachar al cardenal 
Gondí, con decirle que para tratar del acuerdo se diputarían 
personas, cuando el príncipe de Beame, el día siguiente, sába- 
do, 25, dejase entrar en París cincuenta muedres de grano, y 
subseguidamente los refrescos y sustento necesario; y que de otra 
manera no entendía dar oído á la plática de paz, ni aun con- 
firmar esta resolución sin noticia y consentimiento del de Parma, 
pues le obligaba á hacerlo el beneficio que desta parte recibía 
la causa católica y convenia al respeto que se le debía. Apro- 
bóselo el duque de Parma metiéndole en consideración que era 
bien entretener la plática en pié sin desbaratarla, por ganar 
tiempo y descuidarle, aunque convenía también mostrar ánimo, 
^igor y valor, y que ningún género de recelo le mueva á ello, 
sino las circunstancias y depencias del negocio que se dejan 
considerar. 

La mañana del sábado, 25, vino nueva que el príncipe de 
Chimay y Monsieur de la Mota serian aquella noche á Ferte 
Millón, y el domingo á Meaux con el resto del ejército y cosas 
que se esperaban, con que se aquietaron todos sin tratar de 
moverse sin estas fuerzas y comodidades tan necesarias para 
nuestro caso. 

Este día se tuvo consejo general^ habiendo venido á ello el 



388 

Duque y el de Umena; con el de Umena el conde de Cba- 
Ueni, conde de firisach, Mensienr de la Chatre, Monsieurde 
Sampol, Monsíeur de Roñe, Monsieur de Tábanos^ que hacen 
oficio de Maestres de campo generales de su ejército; Uod- 
sieur de Labordesiera, y otros, y con el Duque, el príncipe de 
Asculí, el de Castelbeltrano, los condes de Aremberg y Bellay- 
mont, el Veedor general, el presidente Riclíardote, Pedro Cas- 
taño, los Maestres de campo D. Antonio de Zúñiga, Camilo 
Capeguca, D. Alonso de Idiaquez, D. Sancho de Leiya, Mon* 
sieur de Balanzón y el Comisario general de la caballería 
Giorge Basta, y en él se confirmó la resolución hecha de ir á 
llevar algún refresco á París, para que con él se pudiese susten- 
tar hasta que se hiciesen otros progresos, y de pelear con el 
enemigo si se encontrase, como se presuponia; y sobre que el 
camino que para hacerlo se habia de tomar, después de muchas 
demandas y respuestas, concluyeron que, dejando á D. Martín 
Ules, que el enemigo le tiene á la mano derecha, se fuesen cos- 
teando al rio Marne, llevándolo á la mano izquierda como el 
mejor, más conveniente y apropiado al fin que se tenia, y para 
pelear si se ofreciese la ocasión. 

Volvió este dia el arzobispo de León y uno del príncipe de 
Bearne con respuestas y nuevas propuestas de acuerdo, á que 
respondió el de Umena, rompiendo la plática. El dia siguien- 
te 27, en el cual acabaron de llegar á buena hora el príncipe de 
Chimay con los hombres de armas, y Monsieur de la Mota con la 
infantería y artillería que se ha dicho, porque no pudiendo a^ 
ribar á Meaux, como se ha dicho, el domingo fueron forzados á 
quedarse aquella noche en Lisi , entre el cual y Meaux les fo^ 
tocada una arma, que aunque liviana, llegó á Meaux, de coyos 
burgos, por todo buen respeto hizo salir luego .el de Parmala 
infantería y caballería y formar sus escuadrones con suma dili- 
gencia, orden y presteza, y no menor admiración de los france- 
ses. Acudió asimismo al rumor el de Umena, y visto que no era 
cosa de fundamento, mandaron volver la gente á sus alojamien- 
tos, y que á la tarde la infantería que estaba alojada de la otra 
parte del rio, pasase desta otra, por estar á la venida del ene- 



369 

^tt^t y por donde se había do tomar el camino, alojando de la 
mifima y por el minino respeto á los' hombres de armas y la in- 
fantería que venia con ellos. 

Este día y el pasado se habían gastado en juntar con gran 
diligencia los granos qne se habían de llevar, y en preparar 
los carros en qoe se había de cargar, pensando de partir el 
martes, 28, no qaedando ya más que esperar; pero por la difí- 
caltad de juntarlos, y porque el de Umena deseaba le llegase 
la caballería qoe esperaba del duque de Lorena el día siguiente, 
se resolvieron en declarar la partida para el miércoles 29; ha- 
biendo el Duque dado orden y mandado publicar bandos que 
se dejasen los bagajes, mujeres y otra gente inútil^ y que no 
ae pudiese llevar carro ni bagaje que no fuese cargado de vitua- 
llas, y por ir m&s á la ligera para lo que se pudiese ofrecer. 

Con esta resolución se resolvió en pleno consejo, así de los 
que asisten al Duque como al de Umena, del viaje que se habia 
de hacer, y se confirmaron en lo dicho, y particularmente quo 
se fuese al primer alojamiento y gobernase de allí adelante, en 
conformidad del motivo que hiciese el enemigo, como más pare- 
ciese convenir, dándose orden que acabase de salir de Meaux 
y sus burgos toda la gente de guerra que habia, quedando sola- 
mente el bagaje, como está dicho y resuelto. 

Pretendíase que en un mismo tiempo saliesen de Meaux los 
carros con la munición destinada para París , pero no habiendo 
dineio pronto para pagar á los particulares que la habían dado, 
y no quererla dejar salir sin él los dueños» ni el duque de Umena 
hacerles violencia, no se pudo remediar, por no haber acabado 
de llegar el poco que de Flandes se esperaba, habiendo hecho 
alto en Soyson los que le traían , á causa de una arma que se 
les tocó , y no atreverse sin nueva orden y escolta á pasar ade- 
lante, lo que se les proveyó luego por diversas vías, y con per- 
sonas de recaudo y expediente. 

En conclusión , por no perder más tiempo y por dignas con- 
sideraciones , presuponiéndose que el dinero llegaba aquella 
noche, partió el duque de Meaux con toda la gente de á pié y 
de á caballo, dejando orden y personas particulares que tuvíe- 

Tomo LXXV. 24 



370 

sen cuidado de cargar los carros y conducirlos cuanto antes al 
puesto designado,- tomando la yanguardia el duque de ümena 
con sus franceses de á pié y de á caballo y con el regimiento de 
alemanes altos del conde de Colalto. 

Salió el bagaje con la gente necesaria para ello, y el arti- 
llería , así del cuartel del de Umena como del de Parma , god 
buena orden , y con la misma se formaron los escnadrones, po« 
niendo cada cosa en su lugar, andando el Duque á tomo por 
espacio de dos horas, visitando y habiéndoles á todos con pa^ 
ticular contentamiento suyo y general de la soldadesca de todas 
las naciones; y pareciéñdole que en esta ocasión no podia más la 
caballería estar sin cabeza , le dio el cargo della al marqués de 
Rentin, para que como soldado de experiencia y yalor la go- 
bernase, con mucha satisfacción del ejército, y en particular de 
la misma caballería. 

Marchó después el de Umena con la vanguardia hasta so 
alojamiento* que fué en el villaje de Cíes, de donde y de su 
castillo poco antes habia salido el enemigo con la infantería r 
caballería que lo ocupaba, retirándose á D. Martin allí cerca, 
donde con mayor tropa estaban el duque de Longavilla y la 
Nava. 

Lo mismo hicieron los del villaje y castillo de Fren, donde 
se alojó el Duque , habiendo primero con el de Umena visitado, 
reconocido y establecido la plaza de armas y alojado la infsD- 
tería y caballería entre los dichos dos villajes en la campaña* 
por tenerla más vecini^ y á la mano , dando su puesto al artille- 
ría, y pudiendo gozar la gente y caballos de la comodidad del 
forraje que habia por aquel contorno, y del agua de unos arro- 
yos que pasan por el un villaje y el otro. 

Aquí entendió el Duque, por voz salida del enemigo, que el 
poco dinero con la escolta que con él venia, habiendo ya salido de 
Laferte Millón aquella mañana, se volvía atrás; y considerando 
el inconveniente que seria cualquier mínima dilación, les envió 
orden que en todas maneras caminasen con el recato que con- 
venia y no parasen hasta llegar á Meaux ; y dejando allí los 
dineros necesarios para el grano y los bagajes de nuestra gente, 






371 

pasasen con toda brevedad al campo; y porque asimismo fué 
avisado que en los carros que habia de lle\ar el grano á París 
había algunos faltos, no obstante la buena orden ya dada, para 
mayor abundancia, resolvió de enviar sus acémilas y buen nú- 
mero de carros para acabar de allanar dificultades, ni se hu- 
biese de entretener la partida por esperarlos más que hasta el 
dia siguiente, jueves, 30, lo cual se puso asi en ejecución la 
misma mañana del jueves, habiendo tenido aviso que la noche 
antes habia llegado el dinero á Meaux , y cumpliendo allí con 
lo que se le habia ordenado para salir adelante. 

Esta misma mañana, después de Misa, salió el Duque á vi- 
sitar el campo, y dejando en todos los cuarteles la orden que 
con venia, después de comer, con 600 caballos y 1.000 infantes, 
fué en persona con el de Umena á reconocer el camino y aloja- 
miento del villaje de Schelle, que pensaba hacer el dia siguien- 
te, viámes , 30 (sic)y pareciéndole que con venia sanearse desde 
punto, como tan importante y esencial, ocularmente por no ser 
las relaciones que le daban dello los del país á satisfacción y 
cuales convenían* 

Habiendo, pues, el Duque caminado con la gente que se dice 
dos leguas del alojamiento de la suya, descubrió escuadrones 
gruesos de infantería y caballería del enemino ; y habiendo 
hecho alto y mandado reconocerlo , se halló que, si bien podría 
ser que él hubiese venido á ocupar aquel paso y puesto con el 
mismo designio que nosotros, por ser llano de bosques y otras 
ventajas para quien está en su casa y comodidad , y que ya le 
habia tomado con su ejército, sacándolo de los burgos de París, 
que es lo. que se pretendía para descansarla y dar lugar á que 
le entrase algún refresco, se volvió al alojamiento. 

Este dia acabó de llegar á manos del el poco dinero que se 
esperaba, y una compañía de hombres de armas, y la in&ntería 
valona, que le hacia escolta, con la caballería del duque de Lo- 
rena, que desde Soy son se le habia juntado de orden del de 
Parma para mayor seguridad. 

Vino á la noche, propuesto al Duque de parte del de Umena 
y de los suyos, que pues el enemigo habia ocupado el villaje 



372 

de Schelle y no podía pasar adelante nuestro ejercito sin com- 
batir con gran yentaja suya , seria acertado se tordese el ca- 
mino hacia la Tilla de Leñi, que tenia el enemigo sobre el río 
Mame, y coa sumo contentamiento del Duque, viendo que esta 
resolución era la que él antes habia propuesto y más con venia, 
por tener ocasión de ponerse sobre aquel lugar, y tomándole, 
ganar aquel paso y puente en el rio, y asegurar con esto las 
vituallas que por él podrían venir, y entreteniendo con esto al 
enemigo en su puesto, dar espacio y comodidad á los de Psris 
para proveerse y avituallarse macho más abundantemente de 
lo que les podíamos llevar; y si bien no quedó del todo resuelto 
por haber asegurado el de Umeua que otro dia muy de mañana 
seria con el de Parma para ver lo que al fin se habia de hacer, 
habiéndole esperado hasta las nueve de la mañana á que sa- 
liese del Consejo que tenia con los suyos, fué allá en persona á 
tratar del negocio, resuelto, por ser tarde, á hacer poqufeímo 
camino, ó quedarse en el mismo alojamiento; pero después de 
juntos y discurrido en la misma, vinieron en que se ejecutase 
la resolución hecha de alojar junto á Leñi: reconociéndolo 
primero muy bien el puesto, y hallándolo, como decían, fortí- 
simo, en el villaje que Pompón fundó en un valle pequeño que 
hace dos collados de viñas, y lo que es en el rio Mame, á la 
mano izquierda; marchó con esto la vangfuardia, y en llegando 
al burgo, que está desta parte del agua, le desmamparó al mo- 
mento el enemigo, pegando fuego á las casas más vecinas al 
puente, retirándose ala villa, ocupando el resto della los nues- 
tros, y aun pasando algunos á nado; retiraron tres barcas gran- 
des de feno, que vino harto á propósito por la caballería, j no 
menos los vasos para otros negocios. 

Esta noche, por haberse acabado de alojar tarde el ejército 
por haberlo sido la partida, y grande multitud la del bagaje, 
no obstante el que habia quedado, pasaron la gente y caballos 
un poco de fastidio ; pero al ñn todos se acomodaron , tratando 
luego el Duque con el de Umena de proveerse de barcas para 
hacer puentes y poder pasar el rio, caso que se presentase la 
ocasión de acometer á Leñi, como se deseaba, por las razones 



373 

dichas por ser poco fuerte y tan útil á nuestro negocio; 
andando el Duque toda la noche, visitando en p¡¿ y recono- 
ciendo cnanto habla, como lo hace casi todas; hallándose el 
campo del enemigo una legua pequeña lejos del nuestro, de 
Llumira en el mismo Tillaje de Schelle, de donde, después fué 
reconocido del Duque no se habla mando con su ejército, y está 
puesto en un Talleclco que hace una eminencia pequeña de tí« 
ñas á la mano derecha, y otra algo mayor á la izquierda. Así- 
mismo hay viñas y bosques, y por frente un pantano largo^ 
escogido del por aventajadísimo y cómodo, por estar en el 
mismo camino de París y tener cerca un vado con el rio para 
poder dar calor y socojrer á la dicha villa de Leñi. 

A la0 nueve horas del dia siguiente, sábado, primero de 
Setiembre, vino el duque de ümena á dar aviso al de Parma 
como el enemigo con buen número de caballería é infantería se 
comenzaba á descubrir. y caminar hacia nosotros, por lo cual 
resolvieron entrambos de dar orden que el ejército estuviese 
alerta armado, junto en sus cuarteles, para poder formar con 
facilidad los escuadrones y ponerse en batalla al primer man- 
dato, y que cierto número de in&ntería y caballería saliese á 
reconocer y ver el designio del enemigo; y caso que fuese de 
pelear, procurasen tirallo á la llanura, porque lo hiciese con 
más ventaja de la que tenia en su puesto, y debajo de su 
artillería. 

Pusiéronlo en ejecución los nuestros, y visto por los contra- 
rios qne se les acercaban y mejoraban , hicieron alto trabando 
nuestra caballería y la suya una escaramuza que duró gran 
rato; y cada uno se retiró á su puesto, habiéndose mostrado los 
uaestros harto máar animosos y deseosos de pelear que los ene- 
migoB , aunque publican de su parte al contrario. 

Súpose esta tarde por diferentes avisos, y en particular por 
el que envió el duque Nemurs, gobernador de París, la confir- 
mación y particularidad de la partida del enemigo y su gente 
de loa burgos de París, y de las comodidades y refrescos que 
le entraban , que fué el mismo miércoles, 29 del pasado, que el 
de Parma y Umena con su gente partió de Meaux , habiéndolo 



374 

hecho tan aprisa y confusamente, que dejaron buena cantidad 
de Tituallas conducidas de algunos mercaderes para vendellas 
cuando el enemigo entrase en París, y ganar en ellas con que 
y con la recolta que los de dentro hicieron en los lugares circun- 
vecinos, y lo que les iba entrando, podrían entretenerse por 
quince y aun por veinte días; advirtíendo que no habia necesi- 
dad de aventurar estas fuerzas por llevarles el grano, y reme- 
diar su necesidad, pues por entonces se hallaban sin ella; t 
que estos dos Príncipes atendiesen á encaminar estas cosas 
como más juzgasen convenir al buen ñn que se pretendía. 

Con esta nueva se confirmaron más en su opinión de tomar 
á Lagni por cualquier vía, pues que no sólo por el negocio par- 
ticular de París, pero por el general del sustento de todo el 
campo, que ya comenzaba á padecer falta de vituallas y for- 
raje, se veia claro ser más que necesario, y para poderlo hacer 
con la seguridad que convenia de un ejército enemigo, siendo 
necesario dividir el nuestro dcsta y de la otra parte del rio, 
donde, como se ha dicho, es situado el lugar, se concluyó de 
estrechar algo más el alojamiento y atrincherar las partes del 
que fuese necesario; y que si el enemigo viniese el dia siguiente, 
domingo, á los dos á'presentar la batalla, se pudiera por yíade 
escaramuza ó de cualquier otra manera retirar en parte renta- 
josa y dársela, atendiéndose en este ínterin á hacer el puente 
y las demás prevenciones resueltas por la empresa de Lagni. 

«• Sucedió que el domingo, á las dos horas después de medio 
dia, descubriéndose que el enemigo con buen número de caba- 
llería é infantería caminaba en escuadrón, la vuelta de nuestra 
plaza de armas, el de Parma y Umena dieron orden que luego 
se metiese nuestra gente en batalla, en conformidad de lo por 
antes acordado y establecido; en semejante ocasión, resueltos 
de pelear si el enemigo pasase algo adelante, aunque no fuese 
tanto cuanto para nuestra comodidad se deseaba, empujando 
adelante un poco de infantería y caballería para reconocer y 
trabar la escaramuza, aunque la hora no parecía ser á propó- 
sito de que el enemigo hubiese dejado verse con intento de pe- 
lear, por ser tarde; y así, después de un poco de escaramuza, 



375 

en que se ccmoció alguna yentaja en los nuestros, habiendo 
sobreyenido una borrasqueta de Tientos y agua, se retiró cada 
uno á sus alojamientos.' 

Algunos presos «que se tomaron esta tarde dijeron por cosa 
cierta, que el enemigo se retiraba de su alojamiento, y que 
volvería al de los burgos de París, pues veia que con habernos 
presentado tantas veces la batalla, á lo que él publicaba no se 
la quedamos dar; braveando más que nunca, pero también 
confesaron que ninguna vez de las que se dejó ver habia sido 
con intento de pelear de poder á poder, por no haber sacado 
toda su gente de los cuarteles, ni hecho más que las demostra- 
ciones dichas, para ver de tiramos con ellas, que le fuésemos á 
bascar en su puesto y gozar en él de sus comodidades y venta- 
jas, concluyendo todos en que habia sentido grandemente la 
resolución que tomamos en acercarnos á Lagni, conociendo que 
le habia de ser dañosa, y provechosa á nosotros. 

De nuevo se tuvo consejo esta noche, y en él se concluyó, 
que siendo tan necesaria la presa de Lagni, así para nuestra 
comodidad como para la gran reputación que se nos seguiría 
de habérsela ganado al enemigo á su vista, se pusiese en eje- 
cución, y para poderlo hacer con el fundamento y seguridad 
que con venia, se gastase el día lunes, 3, en atrincherar la 
frente de los cuarteles y ponella de manera que la mitad de la 
gente bastase á guardallos y á defenderse; y en esta conformi- 
dad» los dos Príncipes, con los más principales del ejército, 
tomaron ¿ su cargo la obra, y al alba del día se hallaron al 
pié della, tomándola los soldados del ejército de S. M. con tan 
buen coraje, que á la noche quedó en tal perfección y de ma- 
nera, que los franceses se asombraban dello: el poco espacio 
que caía hacia la ribera, por no ser tan necesario y no poder 
la gente abrazar tanto, lo dejaron para otro día. 

Fué preso esta mañana un Coronel de gascones del ejército 
del príncipe de Bearne, que andaba con otros á visitar, recono- 
cer y meter ciertas guardias, por un Teniente de caballos que 
por orden del Duque se habia emboscado con alguna caballería 
para hacer buen efecto, y asimismo se prendieron otros de di- 



376 

ferentc calidad y de quien se entendió que el enemigo estaba 
todavía en su puesto y que no trataba dedejalle, como algunas 
lenguas habían dicho, concluyendo todos en que padecían gran 
falta de vituallas y de dinero. 

En este medio , habiendo el vizconde de Turena , qne con 
refuerzo de infantería y caballería había llegado de refresco al 
campo del enemigo, como lo había hecho el duque de Nivers, 
aunque no en tanto número como él escribió el día antes al 
marqués de Rentin, cuyo prisionero fué cuando se perdió Cam* 
bray, diciendo que holgaría de discurrir con él un rato, y di- 
chole el Marqués al de Parma y Umena, concluyeron que, pues 
no se aventuraba, lo hiciese como siguió, viniendo cada uno 
desarmado entre las primeras centinelas de los dos ejércitos, 
donde se hablaron y detuvieron por espacio de una hora, an- 
dando ambos en toda la plática muy recatados. 

La mañana siguiente del martes, á 4, atendió el Duque á 
dar priesa al puente y á las otras cosas necesarias á la presa de 
Lagni, y á la conclusión de la trinchera que faltaba, en que se 
gastó el día, si bien á las nueve de la mañana volvió á compa- 
rescer el enemigo con más tropa de caballería é infantería 
adelantándose poco más de lo acostumbrado hacia nuestra plaza 
de armas, á que los Duques correspondieron luego con mandar 
lo que otras veces, y en particular que nuestra gente se tra* 
base tanto con la suya que la oblígase á pelear fuera de su 
abrigo; pero por más 'que se procuró , y la escaramuza an- 
duvo muy en orden y bien caliente, no se salió jcon ello, y así 
cada uno se retiró á su puesto por la orden que estaba. 

Y porque no pudieron acabarse las puentes este dia, ni por 
consecuencia, por esta folta, y por ser tarde batirse la villa j 
procurar de tomalla, se dio orden que la gente que había pa- 
sado el rio volviese á pasallo, así porque no estando las puentes 
acabadas no quedase opuesta á la venida del enemigo , como 
por desmentirle nuestros designios. 

Miércoles, á los 5, se entendió en acabar las puentes, aco- 
modar y perfeccionar lo que faltaba, poniéndolo como convenia, 
así por salir con su intento de ganar á Lagni, como pararesís- 



377 

tír al enemigo, si por defendelios quisiese algo intentar en los 
nuestros coárteles, como en razón de guerra se presuponia lo 
debiera hacer; y así, ultra de las trincheras que ya estaban 
acabadas, se resolvieron de enviar 1.000 infantes de todas na- 
ciones á un villaje cerca de nuestro cuartel, que cae á la mano 
derecha del y está sobre una eminencia, y en la misma que 
había de hacer al enemigo si pretendiese darnos por las espal- 
das, aunque es poco cómodo ni capaz para un ejército, y orde- 
nándoles que se atrincherasen en él, como lo hicieron , envían- 
doles también otros 100 de guardia á otra torre medio caída, 
que está á la misma mano delante los cuarteles, con que por 
todas las dos venían á quedar cubiertos. 

En este tiempo se tuvo aviso por diversas vías que el ene- 
migo hacia un puente sobre el rio para pasar de la parte de 
Lagni, aunque después se halló no ser verdad, y por asegurarse 
mejor y descubrir por algún camino la intención del enemigo, 
dio el Duque orden al marqués de Rentin que enviase por 
todas partes caballería á visitar los caminos y á reconocellos, 
pues la empresa de Lagni estaba resuelta para el '.día siguiente 
y preparado para ella todo lo necesario; y puesta en su lugar 
la gente que parescia bastante de todas naciones, excepto de la 
francesa, por no tener picas, si bien della pasaron de la otra 
parte del rio 1.000 arcabuceros, con cuatro compañías de caba- 
llos á la venida del enemigo. 

La mañana del jueves, 6, en cumplimiento de la orden y 
lo acordado, se comenzó la batería de los cuatro cañones fran- 
ceses y dos medios nuestros que teníamos , valiéndonos de dos 
medias culebrinas que pusieron sobre una eminencia desde 
donde se descubría la villa, tirando en diferentes partes della á 
grande inquietud y daño suyo, y prosiguiendo la batería con 
buen efecto; los de dentro, luego que la vieron, y que se llevaba 
el negocio de veras, pegaron fuego á la puente y molinos que 
estaban junto, con que se vinieron á quemar, que no nos ha 
sido de poco daño por la necesidad que hay dellos. 

El Duque fué á la batería, y vino á los cuarteles dando las 
órdenes que convenian, y procurando abreviar el negocio como 



378 

la razón pedía; y que cada uno, por todo buen respeto estn- 
viese en su puesto, siendo de acuerdo con el de Umena que el 
de Parma se entregase de los cuarteles y de lo que ocurriese en 
la plaza de armas, y que se atendiese á lo de la tierra. 

Estando, pues, la batería con bonísimo término, y ocupados 
los nuestros en gozar de la ocasión , entraron de refresco hasta 
ochenta soldados del enemigo con su Cabo en la villa, cubiertos 
de la arboleda que hay por aquella parte y hasta casi los muros * 
della, y en el mismo tiempo se tocó arma en nuestro alojamien- 
to, por descubrir escuadrones de la caballería é infantería ene- 
miga que se mejoraban la vuelta del ; lo cual, entendido por el 
Duque, que se hallaba camino de la villa, se volvió en diligen- 
cia á la plaza de armas, donde con la misma acudieron todoS; 
en conformidad y cumplimiento de las órdenes dadas. 

En este ínterin, no perdiendo punto los nuestros, viendo 
que ya se podia arremeter y la señal, lo hicieron tan valerosa- 
mente, que entrando por fuerza, con pérdida de poqufeimos, á 
vista y con gran satisfacción del de Umena, ganaron la villa 
degollando á los que se la defendían y metiéndola ¿ saco, que 
sr bien no fué rico, los soldados se remediaron con él y con los 
rescates que han hecho. Los prisioneros, los que saltaron de la 
muralla, dieron en manos de los nuestros, á que les degollaron 
y prendieron. Procuróse con toda diligencia salvar las iglesias 
y cosas sagradas, mujeres y niños, y evitar que entre las na- 
ciones no hubiese, como suele, alguna diferencia. 

Media hora después de ganada la villa , comenzaron á pa- 
recer de la otra parte del rio hasta 3.000 caballos y otros 
tantos infantes, con sus escuadrones , que parecía venían á so- 
correrla, é impedir la empresa, pero como la vieron acabada y 
la noche venia, se retiraron. 

En la villa había veintidós compañías , y Grobernador della, 
con dos Coroneles de infantería, que llegaban en todos á 1.000 
infantes, de los cuales escaparon bien pocos; y las banderas, 
por orden del Duque, se dieron al de Umena; y el día siguien- 
te, viernes, á los 7, salió fuera la nuestra y entró guarnición de 
franceses de los del de Umena, con presupuesto que se hubiese 



379 

de desmantelar, y que se atendiese á limpiar aquel río, que casi 
era vuelto innaTegable por las ruinas que habían caido en él 
del puente y molinos que, como se ha dicho, quemaron los 
enemigos. 

Sábado, á los 8, se trató entre el de Umena y los suyos 
de lo que se debía hacer y camino que se podría tomar , sobre 
que hubo diversos pareceres, y á la fin, discurriendo y dispu- 
tándose dello en presencia del de Parma y de los que le asisten 
en pleno consejo, y oídas las opiniones, aunque algo diferentes 
las unas de las otras, se resolvió que, pues se juzgaba que el 
príncipe de Bearne no podría entretenerse mucho en el puesto 
qué estaba, se esperaría á ver la resolución que tomaría Oizard, 
en este ínterin del de forraje y otras comodidades que se halla- 
ban de la otra parte del agua, ordenando asimismo que se hi- 
ciese puente suficiente para pasar el artillería y las demás pre- 
Tenciones que paresciesen necesarias. 

La tarde deste día se entendió, de prisioneros y de otras 
lengonas, que el enemigo intentaba de dar una escalada á Lagpii 
aquella noche por la otra parte del rio, acometiendo juntamente 
por ésta el villaje de Torini, que, como se ha dicho, ocupan los 
nuestros; y así, se ordenó que por todas partes se estuviese aler- 
ta, y imrtícularmente de la de Lagní y del puente que hicimos, 
estando por esta ocasión y por las que nos dio el enemigo la 
misma noche, la más della, en arma; pero venido la mañana del 
domingo, 9, se entendió que el día antes se había comenzado 
á moverse de su alojamiento , y acabando de arrancar de la 
retaguardia de noche, sin rumor y con la confusión que suele 
haber en semejantes retiradas, y enviando á reconocerlo, se 
halló ser verdad, y tomando muchos presos de los que habían 
quedado atrás , se ordenó que buen golpe de caballería le fuese 
ala calza y viese el camino que tomaba; pero aunque no se 
les pudo dar alcance ni hacerles daño, se supo y entendió había 
tomado la derrota de Sant Dionis y París; y á medio día se supo 
que había intentado de darle una escalada por la parte de las 
escuelas y Universidad, aunque no le había salido á propósito, 
antes retirádose con algún daño de los suyos, si bien no de con- 



380 

sideración ; de donde no se infiere que hubiese venido en está 
resolución, 6 por alguna inteligencia que hubiese dentro, de que 
se duda, pues hasta agora no se habia descubierto cosa, ó por 
dar calor con esta facción á su retirada, que tiene más Terosimil, 
7 también que hubiese querido sustentar de ver si le salia esto 
antes que le fuesen á disminuir sus fuerzas, por las dificultades 
que se le podrian ir atravesando, y particularmente por no poder 
ya muchos nobles de su séquito entretenerse ni resistir al gasto, 
y por falta de su gente. 

Lunes y martes, 10 y 11, estuvo atendiendo á lo que el 
enemigo haría, y procurando traer á estos cuarteles el bagaje 
que se dejó en Meaux , de que se padecia ; y habiéndose sabido 
que después de haber intentado la escalada en París, se habia 
retirado á Bordo y sus contornos, villaje tres legras de nuestro 
alojamiento, y tres de París; fueron los dos Duques, el martes 
á las once, á reconocer los caminos y puestos con buena tropa 
de caballería, tres leguas en la vuelta. Monsieur de la Mota, con 
orden que sacase de Quesnoy, Landerch y Avesne, fronteras 
de Francia, toda la pólvora que hallase en ellas, y con ella la 
retaguardia viniese en su regimiento, mandando asimismo que 
la que estaba pronta en Amberes , que tampoco parecia, sin sa- 
ber la causa de su tardanza, caminase á furía con todas estas 
dificultades y otras que no se dicen , y que cada una de por sí 
bastaría á detener la entrada el Duque hasta hacerla con el 
fundamento necesario: viendo al marqués de Rentín con sos 
tropas tan adelante este dia, y que el siguiente, 17, podría lle- 
gar á Laon , y lo mismo el Comisario general del puesto de 
donde habia partido por dar satisfacción y calor á los franceses 
y animar á los de París, determinó hacer lo mismo, donde llegó 
á muy buena hora, después de haber sido encontrado y visitado 
en el camino del conde de Challin , enviado del duque de lime- 
ña para recibir ley de otros caballeros burgueses armados, ar- 
cabuceros de á caballo, y del Gobernador que, á la puerta de la 
ciudad, le hizo la sólita oración, como en Guisa, de donde le 
llevaron á la iglesia, y fué recibido del Obispo y clero con no 
menos demostración que los otros, y después á las casas obis^ 



381 

pales que le señalaron de aposento; y vuelto á ser visitado del 
Obispo, Gobernador y otros^ y regalado de frutas , se descansó. 

1 Halló en Laon el Duque á Monsieur de Basompierres con 
cartas del de Umena, apresurando el socorro, y aun poniendo 
en duda que llegaria tarde por prisa que se diese, según la que 
daban los de París y el extremo en que se hallaban ; y si bien 
no se había perdido punto , viendo que ni conviene precipitar 
negocio de tanta importancia, ni dejar de esperar la gente, ar- 
mas y municiones, y el poco dinero que se trae para animar i 
los de aquella villa, resolvió á escribirles; y juntamente halle- 
gado D. Bemardino de Mendoza su llegada á Laon, y que el 
dia segundo seria á Soysons; y que sin perder una hora de 
tiempo trabajaba juntarse con el duque de Umena y remediar 
su opresión, no fué posible, aunque lo deseó el Duque partir el 
sábado, á 18, por quedar muy atrás el Comisario general con 
la gente que traia consiga , y otros embarazos qne por momen- 
tos sobrevenían y se representan en casa ajena; y así se dife- 
rió para el domingo, 19, llegando la noche antes el capitán La 
Planche, de parte del duque de Umena con cartas y avisos que 
loe de París no podían más, protestando sa pérdida si por todo 
el lunes primero no eran socorridos, á que, con la vuelta del 
marqués de Malaspina, no se halló que responder más, sino 
representar las dificultades que se atravesaban, y las diligen- 
cias que se hacían para vencellas, que en suma era cuanto 
consistía en fuerzas humanas; y que el dia siguiente se hallan 
ria en Soysons, y el otro en la Ferté Milon, si la gente pudiese 
llegar y hacer tan largas jomadas. 

Ck>n esto partió el Duque, y el ejército de Laon á Soysons, 
donde fué recibido con los acostumbrados acompañamientos, 
visitas y demostraciones que en las otras partes ; y llevado á la 
iglesia, y de allí á las casas obispales por el Obispo y clero, 
donde le festejaron y regalaron extraordinariamente. Aquí se 
halló Monsieur de Rosean, enviado del duque de Umena, con 
aviso que el cardenal Qondí, arzobispo de París y el de León 



* Parece que este párrafo debía «star en otro lugar ó qiie falta algo antes. 



382 

eran Tenidos á él con licencia del príncipe de Beame, á tratar 
de on acuerdo general; y que si no se daba priesa, tenia por 
sin duda la pérdida de París. En esta ocasión escribió el Duque 
á los dichos Cardenal y Arzobispo, y al mismo Duque avisando 
que él iba el dia siguiente á la Ferté Milon, haciendo pasar la 
gente lo más adelante que se pudiese, y proseguiría en el viaje 
para juntarse con él, martes, si fuese posible, dando orden que 
todos marchasen hacia allá ; y que el ejército alojase en aquel 
contorno; donde le propusieron Basonpierre, Montelimar y otros 
pláticos del país, con que partió el duque de Soysons, lunes, 
á 20, y llegó á la Ferté Milon , donde fué recibido y acariciado 
como en las demás villas; y porque supo que la gente quedaba 
alojada tres leguas más atrás, y que mal se podría pasar de 
allí adelante, como lo habia resuelto, sin marchar en forma de 
ejército por acercarse al enemigo y convenir reconocer y 
visitar los alojamientos, determinó de quedarse allí el dia si- 
guiente, 21, á esperar la gente y hacerla parar, y juntarse, por 
las razones que se apuntan , y porque aun no habia podido lle- 
gar donde decian que vino muy á propósito para refrescarla 
del trabajo que le hicieron tomar en nueve leguas que caminó 
aquel dia; y el siguiente, miércoles, 22, ir el Duque en compa- 
ñía de la dicha gente á alojar á Lissi y sus contomos. 

El mismo dia 22, partieron de la Ferté Milon el Veedor ge- 
neral Juan Bautista de Tassis, y Monsíeur de Basompierre para 
verse con el duque de Umena y tratar con él de los alojamien- 
tos que se habian de hacer. 

En lo primero se ofrecen dificultades que se procuran ven- 
cer, y lo que en lo segundo se ha entendido es confirmarse por 
todas vías que al príncipe de Bearne se le ha deshecho su cam- 
po, y asimismo al de Umena el suyo, habiéndose vuelto á sus 
casas la caballería, quedando para el sustento dcsta máquina 
sólo las fuerzas de Flandes, que Dios conserve. Las que el 
enemigo tuvo juntas por impedirnos el socorro de París, y con 
que hizo las apariencias que se ha dicho, fueron más de 20.000 
infantes, entre esguízaros, gascones y franceses, y poco menos 
de 7.000 caballos. Las de la Union, computados, 13.000 infan- 



383 

tes, entre espaitoles, italianoB, alemanes y Talones > y 3.500 
caballos que trajo el de Parma de Flandes, no pasaban de 
18.000 infantes y 5.000 caballos; pero los del país, soldados 
viejos y de gran experiencia, bastantes, mediante la justicia 
de la causa y su yalor á emparejar esta desigualdad. 

Relación de la gente que va i Francia con la Alteza del Dugue 
de Parma para el socorro de Paris, de todas naciones^ 

asi caialleria como injhnteria. 

Españoles. 

El tercio de D. Antonio de Záñiga, con 24 

El tercio de D. Alonso de Idiaqae.z , con 16 

40 

Alemanes. 

El regimiento del conde de Arambergue, tie- 
ne 12 compañías, y cada compañía á 300 
hombres 12 

El del conde de Barlaymont, otro tanto 12 

24 

Valones. 

El regimiento de Monsieur de Barlan^on, tiene 16 

El regimiento del duque de Parma «... 20 

£1 del conde de Agamon, difunto 20 

El del conde Octavio Mansfelt 20 

El del marqués de Rentin 20 

El de Monsieur de Norquermes 20 

116 

Italianos. 

El tercio de Ñapóles, tiene 20 

El tercio de Capi^uca, de romanos 15 

35 

215 

Monsieur de La Mota tiene allá 4.000 hombres, poco más 
ó menos. 



384 

Con la gente de armas de ordenanzas^ van otros 3.000 
raytres. 

£1 duque de Lorena enyía 1.500 caballos buenos. 

Van de las compañías de caballos lanzas, que hay en estoe 
ejércitos, 30 compañías, con otras seis de arcabuceros á caballo 
en ellas. Dios les guíe. 

COPIA DE LA INSTRUCCIÓN 

QUE EL DUQUE DE PARMA DIO EL AÑO DE 91 A LOS COMI- 
SARIOS JUAN OAI T ANTONIO ARUS , PARA QUE FUESEN 
Á TOMAR MUESTRA DE INFANTERÍA T RECIBIR AL SUELDO DEL 
REY SIETE COMPAÑÍAS DE INFANTERÍA VALONA PARA ENTRAB 
EN FRANCIA, A CUTA CAUSA, POR HABER DE SAUR DEL PAÍS, 
HIZO PIÉ NUEVO CON ELLOS, T LES CRECIÓ EL SUELDO, 
COMO CONSTA DE LA RELACIÓN DEL DICHO PIÉ QUE 
FSTX en el LIBRO DE PATENTES Y SUELDOS, 

Á FOLIO 52. 

(Biblioteca NacionaK^Sala de Jff.— J. 4).) 

£1 duque de Parma y Plasencia, etc.: La orden é Instraccion 
que han de observar y guardar los Comisarios Juan Gay y 
Antonio Arias, que por mí orden van á tomar la primera mues- 
tra y reducir al sueldo las siete comps^ías de infantería va- 
lona que se levanta de nuevo en la provincia de Lucembarque, 
á cumplimiento á 12 que ha de tener el regimiento del coronel 
Claudio de la Barlota, y se han nombrado para ir al reino de 
Francia para juntarse con el ejército de S. M. que allá está en 
ayuda de la Union de los católicos del, es la siguiente. 

Lo primero: irán con diligencia á la dicha provincia, y da- 
rán la carta que llevan mia al dicho Coronel, donde se le or- 
dena que dé la dicha muestra y otro al Gobernador en Baila, y 
después de haberse informado de los lugares donde estuviere la 
gente alojada, con su parecer, escogerá el que más á propósito 
pareciere para tomar la muestra, y le señalará el día que hu* 



385 

biere de ser, para que entonces se hallen las banderas con toda 
la gente, y no tengan ocasión de andar de unas partes á otras; 
y habiéndoles señalado el lugar y dia preciso, los dichos Comi- 
sarios se hallarán en un dia antes para escoger la iglesia adonde 
ae les hubiere de tomar la muestra, y hacer los preparamentos 
que necesarios fueren. 

Lleven asimismo los dichos Comisarios el articulo Bref y 
juramento que han de hacer, en la forma que se acostumbra con 
esta nación; y estando juntos todos en la iglesia, se los leerán, 
para que sepan las condiciones con que entran á serrir á S. M. 
y á lo que están obligados; y acabado de leer, les harán jurar, 
levantando el dedo en señal. 

Y luego les declararán de nuestra parte, que atento á que 
esta lera se hace para ir á Francia, y por ser fuera de los Esta- 
dos de S. M., en consideración de la carestía de las vituallas, 
hemos resuelto, que por esta vez, y durante el tiempo que es- 
tuvieren fuera de estos Estados, de aumentalles el sueldo más 
del que hasta aquí han tenido los soldados, juntamente con ha- 
cer declaración de la paga que cada uno de los dichos Oficiales 
y soldados han de tener y gozar de aquí adelante, en conformi- 
dad de lo contenido en las Patentes que se han dado á sus 
Capitanes. 

Hecha la dicha declaración, tomarán la muestra en la 
forma ordinaria, haciendo lista y asentando primero los Oficia- 
les y luego los soldados, poniéndolos los nombres del padre y 
lagar do nacieron, edad y las demás señales que le pareciere á 
propósito, para que en las muestras que adelante se tomaren, se 
conozca si alguno quisiere pasar en plaza que no fuere suya, 
notando en el asiento de cada uno, el coselete, mosquete arca- 
buz con que pasare y hubiere de servir, y que conforme á ello 
se haga al pié de la lista, en el cual se ha de poner el número 
de Oficiales y soldados que se presentaren é hicieren buenos, 
y el número de los coseletes, mosquetes y arcabuces que hubiere; 
lo que les tocare por los Cabos de escuadra, y de los 20 escudos 
que se dan al Capitán por cada 100 escudos para repartir entre 
los aventajados y arcabuceros que le pareciere merecerlos. 
Tomo LXXV. 25 



386 

Y echo el dicho pié de lista en relación, según lo que moQ< 
tare la paga, harán libranza de ella en la forma que se acos- 
tumbra sobre el Pagador general, Gabriel de Santistéban, ia 
cual le será pagada luego por el Oficial su^o que llevare el 
dinero. 

Tomada la dicha muestra y dada la pagar, se volveráD á 
donde estuviere nuestra persona, para hacernos relación de lo 
que en ello hubiere pasado, el número de gente y armas que 
tuvieren. 

Todo lo demás que en esta Instrucción se les podrá decir y 
advertir, allende de lo referido, se deja á su discreción, que se 
gobernarán como más convenga al servicio de S. M. — ^Alessan- 
dro Farnesse.— Por mandado de S. A., Cosme Massi. 



RELACIÓN 



DE LA CAMPAÑA DEL AÑO DE 1635 



POR 



EL CAPITÁN DON DIEGO DE LUNA Y MORA 



(Biblioteca Nacional.— Sala de lls.—H. 6.) 



389 



RELACIÓN 

DE LA CAMPAÑA DEL AÑO DE 1635, QUE FUÉ LA PBIMEKA QUE 

EL SERENÍSIMO CARDENAL INFANTE DON FERNANDO TUYO 

EN FLANDES^ ESCRITA POR EL CAPITÁN DON DIEGO DE LUNA 

T MORA, NATURAL DE PORCUNA^ OOBERNADOR DEL FUERTE 

DE BURQUE EN LA RIBERA DE AMBERES. 

Han sidb tantos y tan varios los sucesos de la guerra del 
año 35 en estos Estados, que en setenta años que há que se 
comenzó y dura la guerra en ellos, no se ha visto tan á riesgo 
de perderse como él^ ni, por el contrario, en breves dias mejo- 
rarse las cosas de S. M., en que se ha conocido que la Divinidad 
evidentemente vuelve por su causa cuando en mayores peli- 
gros está, que si en el que este año han estado estos países no 
se hubiera hallado en ellos el infante D. Fernando, que tan 
victorioso y felizmente llegó á ellos por el mes de Noviembre 
pasado, es cierto que las provincias obedientes hubieran venido 
á poder de lo» rebeldes de Holanda y del rey de Francia, según 
* las Ligas y Confederaciones que habian hecho, y los gruesos 
ejércitos con que entraron en ellos: mas S. A.^ con su valor y 
prudencia, las conservó y echó los enemigos dellas, entrando 
con su ejército tras ellos hasta pasar el Val, río que habia mu- 
chos años que no habia visto las armas españolas. Lo que en 
esto pasó escribiré en esta relación con la brevedad y verdad 
posible. 

El primer movimiento de armas que hubo, fué la in- 
terpresa de Tréveris y prisión del Elector, que se ejecutó á 
los 26 de Marzo por orden del Emperador y del Infante, que 
viendo que el Elector, siendo Príncipe y miembro tan principal 
del Imperio se habia unido y puesto debajo de la protección 
del rey de Francia, enemigo declarado de la casa de Austria, 
y primer móvil de la venida del rey de Suecia y guerra de 
Alemania, metiendo en Tréveris y en Iphsburgue, guarnición 



390 

francesa, plaza la más fuerte de su Estado, que pocos días antes 
la había ganado por iuterpresa el duque de Lorena, determi- 
naron castigar su rebeldía, y para esto dieron orden al conde 
de Henden, Gobernador del país de Lucemburgue, para qae 
procurase ganar aquella ciudad: el Conde lo encargó á su 
Teniente coronel Henoist y al señor de Ser Fontana, que lo eje- 
cutaron con felicidad, llevando Henoist alguna infantería en 
barcas por el rio Mosela, que entrando de noche ganaron ana 
puerta por donde Bntró Ser Fontana con la caballería que 
estaba prevenida, y degollaron la mayor parte de la guarni- 
ción, aunque se defendió muy bien, matando á muchos de los 
nuestros, y entre ellos á D. Alonso de Luna, Sargento mayor 
del conde do Hostrate: prendieron al Elector y saquearon su 
palacio y muy pocas casas, porque la burguesía no quiso tomar 
las armas. El marqués de Aytona, en teniendo aviso del buen 
suceso, partió luego de Bruselas para allá, dando orden mar- 
chasen los tercios de Alonso Ladrón de Guevara, de españoles, 
y del marqués Sfrondato, de italianos, y los del conde de Fres! 
y de Monsieur de Rivacourt, de valones, y del conde de Hos- 
trate, de alemanes, y de Monsieur Brount, de lorenenses, y el 
de Preston, de irlandeses, y 2.000 caballos á cargo del conde 
de Bucoy. Puso guarnición en la ciudad y en orden las cosas del 
país, dejándolo todo á cargo del conde de Henden, y la gente 
que llevó alojada en los contornos de Anamur. Volvió á Bruse- 
las llevando consigo al Elector; fuóle á visitar el Infante á 
Tribur, de allí le llevaron á Gante, donde al presente está, 
tratándole con gran regalo* 

Intentó luego tomar por interpresa el fuerte de Phipina, que 
le ganó el enemigo el año de 33; fué á ello Cristóbal Alvarez, 
Sargento mayor del tercio de D. Francisco Zapata, con seis 
compañías de su tercio y tres del marqués de Celada, y 200 
hombres del castillo de Amberes; llegaron de noche y tomaron 
puesto en el dique junto al fuerte; el dia siguiente llegó el 
conde de Fontana con los tercios de Mons, de Agustín y de 
Crequi, de valones, y el de D. Eugenio Onel, de irlandeses, v 
el artillería; pero hallándose más dificultad de lo que se pensó, 



391 

j que uo se le podía qaítar el socorro por agua al fuerte, que 
le metía el enemigo cada hora lo que quería; avisarou á S. A. 
delloy que enTÍó luego al conde de la Fera, Maestre de campo 
general y castellano de Amberes, para que viese el estado que 
aquello tenia, y según él, ordenase lo que conviniese: el Conde 
lo ví(5 todo, y vuelto á Bruselas se envió orden para que se reti- 
rasen. Hízose con alguna pérdida de gente, que en la retirada y 
algunas salidas que el enemigo hizo mataron más de 200 hom- 
bres, y entre ellos al Sargento mayor Cristóbal Alvarez y al capi- 
tán D. Gaspar de Borja, á D. Antonio de Tassis, á D. Francisco 
de VericuQÍa, paje de S. A., y á Manuel de Miranda, Alférez del 
. marqués de Celada: hubo también muchos heridos, y entre ellos el 
capitán D. Antonio de Isasi, y el capitán Marcos de Lima y 
D. José del Pulgar. 

Grande fué el sentimiento que el rey de Francia mostró por 
la interpresa de Tréveris y prisión del Elector: prendió al conde 
de Salazar que pasaba por París por la posta á España, y mandó 
salir de su corte á D. Cristóbal de Benavente, Embajador 
que era en ella, y se vino luego á Bruselas y asistió toda la 
campaña cerca de la persona de S. A. Y publicada la guerra 
contra España y toda la casa de Austria, envió con ejército á 
los Mariscales de Castillon y de Bresse al país de Lucembur- 
gue. Partió luego con esta nueva el príncipe Tomás y el conde 
de la Fera, su Maestre de campo general, á los 17 de Mayo, 
para que con la gente que el marqués de Aytona dejó alojada 
en los contornos de Anainur, se opusiese al enemigo, que entró 
quemando todo el país. Y, habiéndola juntado, que serian 
hasta 7.000 infantes y 2.500 caballos, marcharon hacia un 
villaje llamado Abeu, cinco leguas de Anamur, donde ya había 
llegado el francés: no creyó el príncipe Tomás que el enemigo 
traía tanta gente, porque los avisos que había de Holanda no 
decían sino que el príncipe de Orange no había pedido más al 
rey de Francia de 10.000 infantes y 2.000 caballos; y, aunque 
á las dos de la mañana le dijeron como traía 30.000 infantes 
y 5.000 caballos, no les dio crédito, y mandó marchar hacía 
ellos, formando un escuadrón volante de todas naciones, que 



392 

se encargó á D. Antonio de la Raa, Sargento mayor de Alonso 
Ladrón: cuando descubrieron el gran número de los enemigos, 
y que nuestra caballería, á la primera carga, había vuelto las 
espaldas, aunque el conde de Bucoy y su Teniente coronel, el 
conde de Bilerval, hicieron todo lo posible por detenerlos, mandó 
el Príncipe se metiesen nuestros escuadrones en unos setos que 
estaban al lado izquierdo, y se comenzaron á desordenar, y 
luego cargó la caballería 'é infantería francesa, como era tanto 
número, por todas partes, que los desbarató con facilidad, aun- 
que hicieron más de lo que parecia posible, dando cinco cargas 
con la pica y espada, vendiendo las vidas hasta el último fin 
dellas, dejando al enemigo bien en la memoria el valor de los 
dos tercios españoles é italianos, que los otros tercios de nacio- 
nes se retiraron sin dar ni recibir daño, que como estaban en 
la retaguardia lo pudieron hacer con facilidad. Y de personas de 
cuenta murieron, del de Alonso Ladrón, los capitanes D. Frao- 
cisco de y el vis, hermano del marqués de Benavides; D. Juan 
Ramírez de Arellano, D. Diego de Abales y Toledo, D. Diego 
de Guipúzcoa, D. Gabriel Cobos de* Cueva, Diego de Char- 
cas, Pedro de Ayala, Grao de Rivas, Diego López de Contre- 
ras: Capitanes reformados murieron, D. Miguel de Riauo, Dou 
Albar de Pérez de Navia, D. Juan de Ayerbe, D. Pedro de Sala- 
zar, D. Pedro Suarez, Sebastian Sana: Capitanes vivos fueron 
prisioneros, D. Josó de Saavedra, Caballero del hábito de San- 
tiago, Señor de la villa de Rivas, hermano del conde de Caste- 
llar, que en defensa de su puesto recibió trece heridas y quedó 
en camisa; D. Diego López de Zúñiga, D. Luis del Barrio, 
D. Diego de Contreras, Hernando de Santiago, Sebastian Jaan, 
D. Juan Asensio: Capitanes reformados fueron presos, Hernán 
Darias de Saavedra y D. Diego de Goñi: del tercio de Sfron- 
dato mataron dos Capitanes, y más herido el capitán Juan 
Francisco de Negro, y todos |los demás asimismo prisioneros, 
sin quedar destos dos tercios de españoles é italianos ninguna 
persona de cuenta que no lo fuese: quedaron también preso? 
tres Capitanes del regimiento del conde de Hostrate: mataron 
también al Teniente de Maestre de campo general Cristóbal de 



393 

Medina, y á D. Diego de Castro, nieto del conde de Basto, y á 
Monsienr de Hem, y al caballero Montier, Capitanes de caba- 
llos, y de los dos tercios 1.300 hombres, los más gente particu- 
lar; y Oficiales reformados, el conde de la Fera, pndiendo ha- 
ber escapado como los otros que no cuento aquí por presos, no 
quiso, sino que se apeó, y con la espada en la mano se puso 
delante del escuadrón volante, y herido y atropellado cayó en 
un zanjón entre muchos heridos y muertas, donde le acabaran 
de matar si no fuera por el alférez D. Diego de Yillagomez 
que le dio á conocer á un Sargento francés, que le ayudó á 
levantar y le llevó preso: también fueron presos los Maestres 
de campo Ladrón y Sfrondato, y Bruns, y el conde de Bilerval 
muy mal herido, y á D. Crisanto Soler, Capitán de caballos, 
que iba en busca de su compañía al país de Troves, y no tenién- 
dola allí, peleó con una pica; y á Lorenzo Pirrís y á Francisco 
de Tavora, hijos del conde de San Julián, y hasta 700 soldados 
y Oficiales reformados y vivos, y al ayudante Gabriel de Leon^ 
á quien S. A. dio compañía, y á Lorenzo Pirris de Tavora, y á 
Fernán Darlas de Saavedra, de los Capitaues que mataron del 
tercio de Alonso Ladrón, y los demás reformaron: perdiéronse 
las banderas, artillería y bagaje. Mostráronse en esta ocasión 
los del país de Líeja piadosos con los españoles, ayudando á 
escaparse á muchos prisioneros, y curando con gran caridad á 
muchos heridos que dejaron en el campo por muertos. Este 
reencuentro, que los franceses llaman batalla, sucedió á los 20 
de Mayo, dia señalado para los que escaparon de tantos peli- 
gros, ganando con él tanta reputación. Estaba S. A. á la sazón 
en Lovaina, y al punto que supo la rota, fué á Terlimont con 
la poca gente que tenia, dando orden marchasen allá todos los 
tercios y cuanta gente se pudiese juntar; y envió al conde de 
Fuenclara á Alemania á solicitar y dar priesa al socorro que se 
esperaba; comenzóse á fortificar para detener al francés, que 
después de la rota fué á Mastriq á juntarse con el príncipe de 
Oraoge, que habia salido de Holanda con 20.000 infantes y 6.000 
caballos, con que S. A. tuvo tiempo de juntarse; y habiéndose 
juntado franceses y holandeses, marcharon hacia Terlimont con 



394 

tan grande ejército, que pasaban de 60.000 hombres. S. A., vién- 
dose con tan poca gente para resistir á tan gran número, yolyió 
con su campo á Lovaina, dejando alguna guarnición en Terli- 
mont con el capitán Martín de los Arcos; el enemigo la entró, y 
ejecutó en la miserable villa enormes crueldades, quemándolas 
iglesias y la mayor parte dellas, matando frailes y violando mon- 
jas. En Lovaina se fortificó S. A. á un lado de la villa para es- 
torbar el paso de la ribera que pasa por allí al enemigo, que sa- 
queada y quemada la de Terlimont, marchó con todo su campo 
hacia allá, y se acuarteló dos leguas del de S. A., y se estoTo 
así ocho dias sin hacer cosa de consideración. 

Las crueldades de Terlimont, y ver al enemigo tan pujante, 
causaron al país gran temor en todo él, particularmente en Bru- 
selas, de donde comenzaron á ausentarse muchos y llevar sus 
mercaderías y muebles á Amberes y á otras partes; y hasta fa- 
milias de personas que estaban con cargo en el ejército haciau 
lo mismo, que causaba mayor confusión en el pueblo: mas S. A. 
los envió á animar y pidió á las provincias obedientes ayuda, á 
que todos acudieron con gran voluntad y amor, por el grande 
quetieuená este Príncipe; particularmeutedelosdeHenaoy Ar- 
tues vino mucha nobleza, aunque hubo de volverse presto, por- 
que el francés entró por aquellas fronteras con otro ejército, que 
por todas partes intentaba el rey de Francia hacer todo el daño 
posible, hasta atreverse á tentar al Maestro de campo D. Luis 
de Beuavides, caballero tan conocido y soldado de tanto valor 
y experiencia como es notorio, gobernador de Cambray, por 
medio de un religioso le entregase aquella fuerza, ofreciéndole 
grandes estados y cargos: mas D. Luis con buena maña le hizo 
firmar al religioso cuanto le habia dicho, y luego le envió preso 
ú S. A. , que le mandó llevar preso al castillo de Amberto; 
envió S. A. al país de Artues al conde de Fre9si con 3.000 hom- 
bres, porque el enemigo hacia mucho daño y se habia puesto 
sobre Cateo en Cambrasi ; y el conde de Fontana quedó en el 
país de Vas con 4.000 , por si el holandés intentaba por las 
marinas de Flandes. 

A los 20 do Junio levantó el enemigo su campo, y se enea- 



395 

minó hacia la ribera de Lovaioa, el marqués de Ay tona fue 
luego hacia allá con el tercio del marqués de Celada y otros de 
naciones, y la caballería con el conde Juan de Nasao hasta un 
puentecillo que estaba fortificado y le guardaban alemanes : el 
enemigo venia marchando con todo su ejército tendido por unas 
colinas de la otra parte de la ribera; y nuestra gente desta, á 
rista el uno del otro : en llegando ambos á emparejar con el 
puentecillo hicieron alto, y estuvieron así más de dos horas, 
hasta que se descubrió que más arriba, cosa de una legua peque- 
ña, pasaba gente el enemigo á esta otra parte, por otro puen- 
tecillo que habia hallado sin defensa: habia ido allá el duque de 
Lerma con alguna caballería, á cargo del Comisario general 
della, D. Juan de Vivero, y 300 bocas de fuego del tercio de 
Celada, á cargo del capitán D. Antonio de Velandia. Mas 
cuando llegó el Duque, ya el enemigo habia pasado más 
de 4.000 hombres , porque desde el amanecer habia comenzado 
á pasar; y como no halló resistencia se habian puesto en escua- 
drones en sitios fuertes, con que no les podia acometer: viendo 
el Marqués que pasaba más gente del enemigo , envió orden al 
Duque para retirarse, mandando al capitán D. Diego de Luna, 
que llevó la orden, le dijese que no podia socorrelle , porque el 
conde Juan estaba muy atrás con la caballería: retiróse el Du- 
que y el Marqués hizo lo mismo con toda su gente dejando de 
retaguardia alguna caballería, y el tercio del marqués de Ce- 
lada que estuvo en escuadrón toda la noche , por si el enemigo 
intentaba algo más ; no trató sino de pasar más gente aquella 
noche. Marchó todo el bagaje y toda la artillería la vuelta de 
Bruselas, y á la mañana S. A., con todo el campo, dejando en 
Lovaiua á Monsieor de Grabendone con los tercios del barón 
de Besmal su hijo, y Ribacourt de valones, y el de irlandeses 
de Presten, en fpxe habia 4.500 hombres y alguna caballería, 
acuartelóse junto á las murallas, y á otro dia pasó el ejército de 
la otra parte de la villa, é hizo frente de banderas entre ella y 
Nuestra Señora, de la que con toda el artillería el enemigo 
acabó de pasar todo su campo la ribera, y entró destruyendo y 
quemando el país: saqueó á Tribur, casa de placer de los du- 



396 

ques de Brabante , de grande recreación y muy adornada, y 
llegó con la caballería á la vista de Bruselas, que puso en gran 
confusión y miedo á la burguesía, que temían ser saqueados, y 
que S. A. se retiraría á Amberes ó á Dunquerque: mas S. A. lla- 
mó al Magistrado y los animó asegurándoles no les desampar 
raria , y guarneció la puerta y medias lunas de españoles é 
italianos^ y la burguesía cubrió la muralla, y se dieron á acabar 
las fortificaciones que estaban imperfectas, acudiendo al trabajo 
los de la villa y todas las religiones con muy grande volun- 
tad : S. A. rondaba en persona todas las noches la muralla, con 
que soldados y burgueses cobraban grande ánimo y consuelo. 

El enemigo dio la vuelta á Lovaina y la sitió, comenzando á 
batirla y abrir trinchera, mas Grabendone se defendió muy 
bien, ayudándole la burguesía, religiones y estudiantes de aque- 
lla Universidad : enviósele socorro de pólvora con 500 caballos, 
á cargo de D. Pedro Yillamor, que entró felizmente el barón de 
Vcsmal y el Maestre de campo Presten : estando las cosas en 
este estado llegó el conde de Picolomini do Alemania, con 8.000 
caballos y los tercios de Alonso Ladrón y Sfrondato, que esta- 
ban en Anamur muy deshechos de la rota del príncipe Tomás, 
dejando atrás otros 3.000 caballos y la infantería, con que 
comenzaron á mejorar nuestras cosas, y las del enemigo á em- 
peorarse, porque en su campo habia ya falta de pan, iban y se 
venian á rendir muchos franceses cada dia; y nuestra caballe- 
ría que corría la campaña hacía gran daño en los que salian, 
á pecorea, y los villanos del país mataron g^n número, sin 
quererlos tomar á prisión , aunque se rendian , en venganza de 
las crueldades que con ellos habian usado , tanto, que hubo vi- 
llano que llenó un saco de orejas dellos, y le trajo á mostrará 
Bruselas: S. A. que habia estado estos dias indispuesto, y no 
obstante que estaba dos veces sangrado se levantó á ver el 
socorro de Alemania, y salió á recibir á Picolomini; viéndose 
con 22.000 infantes y 14.000 caballos, aunque el enemigo tenia 
mucho mayor número de gente, y la infantería de Alemania no 
habia llegado, determinó de ir á buscarle y socorrer á Lovaina. 

Salió el marqués de Aytona, álos 4 de Julio, de Bruselas, la 



397 

Tuelta de Malinas, con el ejército, y se acuarteló junto á aquella 
Tilla, 7 llegaron 1.500 españoles que pocos dias antes habían 
desembarcado en Dunquerque, á cargo del capitán D. Alonso 
de Cosg^ya, y se incluyeron en los tercios viejos y los tercios 
de Alonso Ladrón y Sfrondato, y las compañías de su guardia, 
de qoe es Capitán el marqués de Orani, llegó S. A. á los 7 : el 
enemigo, no atreviéndose á esperar á S. A., levantó el sitió de 
Lóvaina y se retiró, pasando el Domer por Ariscóte, y de allí 
fué i Diste, y dejando guarnición en ella tomó la vuelta de 
Ramunda por la campiña, marchando de dia y de noche á toda 
priesa, y se acuarteló en el condado de Homo, fortificando 
muy bien sus cuarteles, tomando por espalda la Mussa: á los 8 
partió S. A. de Malinas con todo el ejército ; partió en tres tro- 
zos , y envió al conde Juan de Nasao con la caballería de estos 
Estados, y al conde Picolomini con la de Alemania; y 3.000 bo- 
cas de fuego á cargo de D. Andrea Cantelmo, que fuesen de- 
lante picando al enemigo, que se retiraba tan apriesa, en la 
retaguardia: llegó á Diste á 10, y aquella noche se le abrió 
trinchera por cuatro partes : los españoles por la más peligrosa; 
y luego llegaron al foso, donde murieron algunos é hirieron al 
capitán D. Joseph de Yergara de un mosquetazo en los pechos; 
el Maestre de campo. Garlos Guaseo, ganó con su tercio una 
media luna que estaba delante de la puerta de Siquen , con que 
el dia siguiente se rindió la villa, saliendo la guarnición, que 
eran 2.000 hombres, toda la gente escogida, con banderas, ar- 
mas y bagaje , y se le dio convoy para Bolduque. 

La caballería que fué en seguimiento del enemigo, volvió 
habiéndole hecho poco daño, y partió el duque de Lerma con 
un trozo á Esteban Verte: detúvose S. A. en Diste quince día», 
alojando el ejército en los contornos, aguardando la infantería 
de Alemania , y envió al barón de Balanzón , General de la 
artillería, con 800 infantes y 2.000 caballos, á las fronteras de 
Artnes, por haber avisado el de Fresi que cargaban más fran- 
ceses por aquella parte: publicóse en Diste la guerra contra 
Francia por un manifiesto de S. A. (harto más modesto y ver- 
dadero que el del rey de Francia ), y so supo que una par- 



398 

tida de Breda rompió una partida de caballería francesa, que á 
la nueva de la rota del príncipe Thomás, y que su ejército 
estaba en Bruselas, como en toda Francia se publicaba, vinie- 
ron por mar á Sergas, y iban á juntarse con su ejército ^ y 
nuestra gente los esperó en un paso estrecho, y prendió 200, 
toda gente escogida, tan particular, que el despojo y rescate 
importó gran suma. 

El Recorro de la infantería de Alemania llegó, con que partió 
S. A. con el ejército á la vuelta de Esteban Verte: el segundo 
día, que fué á los 29, llegó la nueva de la interpresa del Es- 
([ucnque, fuerte el más importante de los Estados, que estaba 
en la punta de la Betua, donde el Rin se divide en dos brazos, 
paso principcJ de Alemania á Holanda y Gelanda : sucedió la 
interpresa á los 27, saliendo de Güeldres en diferentes partidas 
1.300 hombres ¿ cargo del Teniente coronel Henoslt, el qne 
hizo la de Tréveris, que se juntaron en la riberilla de Cleves, y 
se metieron en diez barcas que tenian prevenidas; salieron al 
Rin, y se desembarcaron cerca del fuerte: fueron sobre él, y 
aunque fueron vistos del enemigo, por ser ya de día, y se puso 
en defensa, los nuestros acometieron con tanta bizarría, que 
le ganaron , matando al Gobernador y la mayor parte de la 
guarnición: con tan alegre nueva se marchó apriesa, y el dia 
siguiente se pasó la Mosa por Esteban Vert, de donde había 
partido ya el duque de Lerma con su trozo á meter gente y 
guarnición en el Esquenque , y metió en él 12 compañías del 
tercio de Celada en Ordi, villa neutral del Ducado de Cleves, 
que está dos leguas de la capital y tres del fuerte, habiendo 
enviado primero al barón de Vesmal con 3.000 infantes sobre 
Herquelens, que la ganó con facilidad. A los 3 de Agosto envió 
S. A. con otros 3.000 infantes de españoles é italianos y nació* 
nes al marqués de Leide, á ganar á Estralem, villa pequeña 
del Ducado de Güeldres: plantó la batería y fuese arrimando 
la gente al foso; y aunque se comenzó á defender disparando 
amenudo su artillería, se rindió el mismo dia; y el siguiente 
salió la guarnición, que eran 300 hombres de naciones. Volvió 
el de Leide al campo donde estaba con su trozo el de Lerma, y 



399 

todo junto fué la vuelta do Güeldres, donde estuvo dos diás^ 
y fué el Maestre de campo Carlos Guaseo con alguna gente á 
ocupar á Arsen, castillo puesto sobre la Mosa: S. A. fué á Goch^ 
y se acuarteló junto á la villa; estuvo aquí diez y siete días 
enviando convoyes de lo que era menester al Esquenque, que 
el enemigo comenzaba á apretarle; que así como el de Orange 
tuvo nuevas de la pérdida, se alteró notablemente, y á toda 
Holanda-causó tan gran miedo, que hasta cerca del Gaya vi- 
nieron á pedir salvaguardias: partió Orange con gran priesa de 
cerca de Ramunda á Nimega; allí pasó el Val y se metió en 
la Betua con su ejército y el del rey de Francia, y se fué acer- 
cando^ al fuerte. Nuestra gente habia ocupado un puesto im- 
portante , donde se comenzaba á ensanchar aquella lengua de 
tierra que hacen elRin y el Val, y estaba en él un Capitán 
alemán con gente de su nación : el enemigo se lo ganó, no sin 
nota del Capitán, que se retiró al fuerte y le prendieron por 
ello. Comenzóse á fortificar el enemigo y hacer un fuerte á las 
espaldas y reductos á las orillas de ambas riberas , para estor- 
bar á los nuestros la entrada en Holanda, que por allí era tan 
fácil, y á la otra parte del Rin plantó una batería de seis piezas, 
que con ella y muchas bombas que disparaban amenudo 
hacían mucho daño en las casas del fuerte y en la gente poco: 
fué allá D. Andrea Cantelmo con su tercio y el de Sfrondato, 
para que con.los españoles que allá había gobernasen las trin- 
cheras: fueron caminando con ellos contra las del enemigo, y 
ganando terreno hasta tenelle para hacer una cortadura, en 
que se se comenzó á trabajar luego para juntar el Rin con el 
Val y dejar aislado el fuerte. 

Al tercero día que llegó á Goch, dia del gran San Lorenzo, 
que fué á 10, fue el marqués de Aytona á ver el Esquenque, y 
habiéndole reconocido todas las fortificaciones y trincheras, y 
dado las órdenes convenientes, se volvió el mismo diaaljcampo, 
y el siguiente se sintió malo, y aunque acudieron con los re- 
medios posibles, murió á los 17, con gran sentimiento de S. A. 
y de todo el ejército y países, así por sus grandes partes como 
por la falta que hacia en semejante ocasión ; lleváronle á Bru- 



400 

selas con pasaporte del príncipe de Orange^ con sola la compa- 
ñía de su gaardia y los criados de su casa. 

De Goch envió S. A. al país de Artues 2.000 crovatos^ gente 
á propósito para correrías, que con la que tenia allá el barón de 
Balanzón hicieron grandes entradas en Francia; quemaron los 
burgos de la Cápela y muchos casares, corriendo hasta Bolonia 
y cerca de Amiens, robando inumerable ganado mayor y me- 
nor, haciendo muchos prisioneros, trayéndolo todo á nuestras 
fronteras, con que se satisfacieron bastantemente del daño que 
habian recibido de los franceses. 

A los 23 salió S. A. de Goch y fué legua y media de allí á 
Uden ; hizo la infantería frente de banderas junto á la villa, y 
la caballería se alojó en Calcar y los contornos: estuvo aquí el 
ejército treinta y tres dias. En todo este tiempo apretaba el 
enemigo al Esquenque con artillería y bombas en tanta canti- 
dad, que hubo dia que echó^O; echaba también muchas gra- 
nadas, y los barriles llenos dellas: los Estados sentían agria- 
mente que hubiese tomado S. A. puesto tan importante en 
Holanda, y más en tiempo que se vieron poderosos en nuestros 
países, que pensaron ser señores dellos, y se veian ahora de 
suerte que tenian harto que hacer en conservar los suyos: 
apretaban al príncipe de Orange le recuperase sin reparar en 
costa ni riesgo de su ejército, y las ciudades del Rin sentiau 
también mucho que se les hubiese cerrado el paso á Holanda. 
El de Orange daba á todos muy buenas esperanzas que saldría 
con la empresa, asegurándoles que para principio de Octubre 
ganaría el fuerte, sobre que había grandísimas apuestas en 
Alemania y Holanda: plantó otra batería á la parte del Rin, 
más arriba de la primera, con que franqueaba el paso del Yal 
al fuerte que hacia algún daño en las barcas que pasaban : eu 
las trincheras se trabajaba de ambas partes, ellos á cavar los 
fuertes y nosotros las cortaduras : hacían algunas salidas, y de 
todas fueron rechazados, y en una mataron á D. Antonio 
Trexo , del hábito de Santiago , hijo mayor del marqués de la 
Rosa, y al capitán Truillos, cuya compañía dio S. A. á D.'Juan 
de Somoza, caballero del mismo hábito, é hirieron de un mos- 




401 

qnetazo al caballero Melei, Sargento mayor de Sñ*ondato, 
que aquel día gobernaba las trincheras; envióse para que 
asistiese en ellas á Damián de Lara, Sargento mayor de Don 
Francisco Zapata, con dos compañías de su tercio y otras del 
de Celada, cuya Sargento mayor era Pedro de la Gotera, y fué 
á Goch con cinco compañías de su tercio que le quedaban y 
todas las banderas del. 

Aunque S. A. se vio con tantos cuidados en Brabante , no 
dejó de tener el que con venia de las cosas de Flandes , y de 
ordenar se hiciese el daño posible á los holandeses ; para esto 
mandó se aprestase en Dunquerque con gran secreto una 
armada de catorce galeones y seis fragatas , con que salió del 
puerto Monsieur de Graveli, Superintendente de la armada de 
Flandes, por ausencia del marqués de Fuentes, General della: 
á los 15 de Agosto, fué la vuelta del Norte en busca do las pes- 
querías ; á los 25 dio sobre ellas, y echó á fondo, peleando, tres 
navios armados, y rindió otro que estaba en guardia de las 
barcas de la pesquería, que eran 400, desbaratándolas, y las 
redes, tomando 160 con más de 1.000 prisioneros; destos se 
enviaron en un navio de Amburgo 500 viejos y muchachos , y 
con 721 volvieron victoriosos á Dunquerque. Vino esta nueva 
á S. A. estando en Uden, que le causó gran contento, cuanto 
pesar á las islas, porque el trato más grueso y en lo que más 
interesa el óomun dellas es en las pesquerías. 

También vino aquí nueva que Galasso había hecho retirar 
á Francia al duque de Yeimar y al cardenal de la Balota, de- 
gollándoles mucha gente y ganándoles la artillería y bagaje, 
y que el conde Juan de Yerta, que estaba con el duque de 
Lorena habia cogido con emboscadas 3.000 caballos y rotólos 
todos, degollándoles la mayor parte, que en todas les castigaba 
Dios el haber alterado tanto la cristiandad, que es cierto que 
en esta ocasión, que tanto número como entró en estos países 
no habían quedado sino 6.000 infantes y 1.000 caballos con 
el Mariscal de Brese, que el de Catillon días habia que era 
ido á Francia por mar. 

A los 27 de Setiembre mudó S. A. el ejército á Jenape, 
Tomo LXXV. 2G 



402 

villa también neutral del Ducado de Gleves, cuatro legriasde 
Uden y tres del Esquenque; acuartelóse entre la yilla y el 
castillo, tomando por espaldas la Musa y por frente al rio Nien; 
echóse puente en la Musa y pasó la caballería á alojarse en la 
campiña, que estaba abundantísima de forrajes, de que había 
algunos dias se carecía. 

A los 28 fué el conde Picolomini con una tropa de su caba- 
llería hacia Nimega, que está cuatro leguas de Jenape, y es- 
caramuzando con la que salió do la villa, degolló hasta 40, si- 
guiéndolos hasta dentro de sus fortificaciones. La gente qii€ 
tenia D. Andrea Cantelmo acuartelada junto al dique que ts de 
eleves al Val, se alojó en aquella villa y en el castillo della, y 
de allí mudaron las guardias á las trincheras del Esquenquej 
que el enemigo no le apretaba ya tanto como iba entrando el 
invierno y perdia la esperanza de recuperarle; y teniendo á S. A. 
cerca de Nímegay de Grave, metió en aquellas gruesas guarni- 
ciones, comenzando á deshacer su campo. Viendo S. A. de 
cuánta importancia era conservar el castillo de Jenape, así para 
cortar el paso de Holanda á Ramunda y Yenló, como pata 
abreviar el de nuestros países al Esquenque, sin tener que ro- 
dear por Esteban Yert, determinó fortificarle, y se comenzó á 
trabajar con mucha priesa , haciendo una fortificación real ca- 
paz de más de dos mil hombres , y una exclusa en el rio Niers, 
que por allí se desagua en la Musa para llenar los fosos de agua. 

A los 29 de Setiembre llegó D. José de Saavedra de Has- 
triq, que se habia puesto en ejecución el canje que habia ajustado 
el duque de Lerma con el Mariscal de Brese por orden de S. A.^ 
por un deudo suyo y Capitán del regimiento de su hijo el ma^ 
qués de Brese, que habiéndose quedado atrás le cogieron los 
villanos y le llevaron preso á Anamur, al conde de la Montería, 
llamábase Monsieur de Tudier, natural del Puetu. Vino también 
con D. José, el capitán Fernán Darías de Saavedra, trocado 
por un corneta de caballería francés; los dos franceses pasaron 
á Nimega, y D. José besó la mano á S. A. y se dolió mucho de 
ver lo maltratado que venia, pues el vestido que traia acues- 
tas se lo habia dado un burgués de Mastriq por amor de Dios, 



403 

apiadándose de verlo entrar desnudo y descalzo de pié y pierna, 
en una silla de* paja en brazos de dos Alféreces, que el uno so 
llamaba Jaime Ponce y el otro D. Simón de Castañiza, su ca- 
marada y mayordomo , que por ser muchas las heridas y peli- 
grosas no podia ir de otro modo; y estando en este tiempo vacó 
una compañía de caballos corazas españolas, por muerte de Don 
Alberto Yaca de Benavides, le hizo merced S. A. della á Don 
José, con requisitos de mucha estimación , como fué el pasar el 
{ufante con su coche y topar á D. José, y enviarle á decir con 
D. Antonio de la Cueva, su paje de guión, que estuviese con 
el principe Tomás, porque como se habia perdido con él, quiso 
S. A. que del recibiese la nueva, excusando á D. Martin de 
Aspe, su Secretario, que escribiese billete como se hace con 
todos; aunque viéndose D. José con el Príncipe aquella noche, 
delante la mayor parte.de los Cabos del ejército, le dijo como 
S. A. B. le habia hecho merced de la compañía de caballos de 
D. Alberto Yaca, no teniendo atención á su ilustre sangre ni á 
la fineza que hacia en venir á consumir su mayorazgo, pudiendo 
estar tan descansado con él en su casa, lo gastaba en su luci- 
miento y en ayudar á pobres soldados, si no meramente por lo que 
se habia fieñalado en aquella ocasión, perdiéndose en su puesto 
peleando con los enemigos hasta romper la pica y espada en 
ellos, y quedar en camisa y dejado por muerto ; y que respeto 
de que no habia otra cosa mayor vaca, le daba sola esta com- 
pañía en competencia de todos los Capitanes de caballos refor- 
mados, y ostros hijos de señores que se hablan hallado en la ba- 
talla de Norlinguen con el Infante que la pretendían , y que le 
daba la palabra de escribir al Bey para que le hiciese una muy 
particular merced. 

Digno es de toda ponderación, y que no me lleva el cariño 
de ser andaluz y conocer á D. José desde que vino á estos Es- 
tados bien muchacho, al fin del año de 1629, con el marqués de 
LeganéSy cuñado de la marquesa de la Puebla, su madre, sa- 
liendo de Menino á su costa, como que salia voluntario á ser 
soldado, de indignación el ver un caballero, señor de una casa 
tan cómoda, haber pasado tantos trabajos y tan grandes, que rara 



404 

vez en un sujeto se han visto, y en esta ocasión ninguno, por- 
que si fueron heridos no fueron desnudos, y si fueron presos to- 
paron con personas que tenían posible y valor para regalarlos, 
y si perdieron su bagaje, que muchos le escaparon con el abrigo 
del besco que estaba á las espaldas, no era tal como el de Don 
José, el cual acababa de venir á toda diligencia á Amberes de 
cobrar de Andrea Piquenote 2.500 patacones; y á no haber te- 
nido tanto deseo de hallarse en la ocasión , bien pudiera haber 
tardado, y no que hizo diligencia á reventar de ida y vuelta en 
dos dias desde Landeu, donde estaba alojado cerca de Anamur 
y de las orillas de la Musa, como D. Juan Alonso de Sosa y 
Pedro Cuche, Capitanes del mismo tercio, que tardaron de 
modo que no se hallaron en el reencuentro; y él como tenia tanto 
porte de camaradas y criados , y supo como aquel ejército habia 
de ir á Alemania, temió no le faltase dinero para mantener el 
lucimiento con que habia salido á la campaña, apresuró este 
viaje para presentarse al peligro, con que conferida esta materia 
se halla como en D. José concurrieron todas las desgracias 
dignas de ponderación, porque habiéndose quejado de qae 
aunque no le tocase por las guardias no le hubiese el Maestre 
de campo nombrado para el escuadrón volante, le sucedió tam- 
bién que nuestra caballería, huyendo, rompió el dicho escua- 
drón, el cual, retirándose, rompió parte del tercio que estaba 
dentro de una pradera con setos, y saliendo D. José solo con 
una manga de arcabucería suelta á recibir al enemigo, le 
rompieron la pica de un mosquetazo, con que tomó la rodela 
que tenia su paje de gineta, Francisco Palomino, el cual quedó 
tan maltratado, que murió dello después en Bruselas, y con 
olla y su espada se defendió, de modo que le dejaron en el suelo 
entre muchos cuerpos muertos, y pasaron por encima de él los 
regimientos de Campaña y Piamonte; y comenzando á pasar el 
regimiento del conde de Socur, Teniente general de la Picardía, 
habiéndose muy de veras D. José encomendado á la Virgen de 
Atocha, su patrona, llegó un soldado á quitarle las medias, y 
estandóselas quitando llegó Monsieur de Bacombal , Teniente 
del capitán Depon , del dicho regimiento de Socur , y le dijo al 



405 

soldado: «Ueyaos vuestras medias, mas no le hagáis mal, que yo 
no he ganado nada hasta ahora y quería llevarme este prisio- 
nero, que me he aficionado de él por haberle visto defenderse 
con tanto valor»; y le cogió de la mano á D. José y le dijo que si 
se hallaba con ánimo de levantarse, y él le dijo que sí y se puso 
en pié como si no hubiera nada que le embarazaca,* y le pre- 
guntó Bacombal si era Alférez ó Capitán; él le respondió, Ca- 
pitán y persona que os dará muy buena satisfacción de la cor- 
tesía que me hiciereis; y él, tomándole de la mano le dijo, venid 
hijo conmigo, que yo os salvaré la vida; y así fué, porque como 
toro á quien ninguna gallina después de desjarretado niega cu- 
chillada, así fué de gran cantidad de picas, espadas y pistolas 
acosado D. José, el cual no tenia más de vivo que el corazón, 
que nunca se rindió á este infortunio, y si no fuera por Bacombal 
le hubieran muerto; mas él le defendió deteniendo á todos con 
que era ^u prisionero y que le habia de valer una gran ración: 
salvóle del tumulto que i1}a siguiendo el alcance codicioso del 
despojo, apartándose con él á un lado hasta que mandasen los 
Mariscales recoger su ejército para tomar un buen puesto en 
que acuartelase aquella noche: metió Bacombal á D. José, y le 
encargó que fuese con él, dentro de su regimiento de Socur, á 
un Sargento, y deste modo, dando admiración á todos los Cabos 
del enemigo, marchó media legua á pié, su cara, camisa y pier- 
nas teñidas en sangre de las trece heridas, que necesitaban más 
de cura y regalo que de tal camino; en llegando al cuartel hizo 
venir un cirujano á que le curase , que estaba tan desangrado 
que estaba ya como mortal; hízole echar en una pajada consigo, 
y mandó á un Caporal de infans perdus, de su compañía, que le 
prestase un gabán que era verde, á la gascona; llámase el Ca- 
poral Monsieur de la Violeta; aquella noche dio Bacombal á Don 
José una manzana con pan de munición podrido, que dijo no 
tener otra cosa ; á la mañana el caporal la Violeta se llegó á él 
DO estando allí el Teniente, y le dijo: Monsieur r ándeme mon 
capot queje me mort defroi tout la nuU, Con que quedó Don 
José con su camisa sola, que se pasaron en marchar y en estar 
hechos altos en el país de Lieja, y junto á la misma ciudad, de 



406 

donde TÍéndose D. José tan malo de sus heridas , concertó con 
Bacombal que por el cuartel de Holanda que son 600 fruines, 
fíando su Maestre de campo Alonso Ladrón, le enviase á Lieja, 
y envió al capitán Fernán Darias de Saavedra á decirlo al dicho 
Maestre de campo, el cual respondió que harto haría cada uno 
en responder por sí; acción que á los nuestros y á los enemigos 
pareció muy ruin. Bien diferentemente lo hizo el marqués 
Sfrondato, que á los más Capitanes y personas particulares de su 
tercio les envió á gozar de libertad, quedando ¿1 por su resca- 
te. Estando un dia destos medio durmiendo D. José, oyó plati- 
car á Baconbal con el barbero que le curaba , de que era impo- 
sible que sanase de las heridas, porque á la primera calentaríca 
que le diese moriría,* con que so determinó Bacombal á dejarle 
en unos setos para que allí se muriese ó le acabasen de matar, 
diciendo por gran cosa que habia gastado en dia palma y en 
lienzo y en darlo de comer mucho, lo cual nunca pasó de pan 
y queso, y por grande agasajo le decia que era menester para 
calentar el estómago tomar un bullón, el cual era una poca de 
agua caliente en un tiesto, con un hueso de tocino que habia 
servido en más de veinte caldos, y más parecia zancarrón de 
Mahoma que otra cosa; y que pues no tenia ^r¿7^^ que no queria 
hacer más gastos ; disimulando que habia oído esta resolacíon 
D. José, dijo leilamasen á D. Simón de Castañiza, que habia 
andado como tan hombre de bien que habia negociado le deja- 
sen venir á asistir á su Capitán, y si no fuera por él muñera, 
porque con la materia las heridas no le dejaban mover pies ni 
cabeza , con que le llevaba á cualquiera necesidad en brazos 
Castañiza, al cual envió D.. José á quejarse á los Mariscales de 
la resolución de Bacombal , sin darse con él por entendido de 
que la habia oido, pues imaginaba que dormia;y parecíéndoles 
muy mal llamaron al Mayor de su regimiento , que como dicho 
es, era de Socur, y le dijeron que si no daba cuenta de todos los 
prisioneros le habian de cortar la cabeza; sabido por Bacombal, 
quedó rabioso, mostrando grande arrepentimiento de haber 
salvado la vida á D. José, y no quiso darle más lienzo para 
curarle, con que el barbero le cortó las faldas de la camisa para 



407 

eilo 7 le quitó la poca comida que le daba, que si no fuera por 
otro Teniente del mismo regimiento que se llamaba la Motta, 
y era por su madre aragonés, de la casa de Lanuza, muriera 
de hambre, y éste no se atreyia á darle nada de comer si no era 
á escondidas del otro. 

Marchaba D. José hasta que se hizo alto entre La Varia y 
Mastriq, en la carreta de Bacombal, la cual era de un caballo 
y descubierta, que lo principal para que la llevaba era para lle- 
var armas para ]>a8ar muestras, que como tenía su Capitán 
ausente tenia la ganancia para si. En ella le quisieron matar un 
dia que se tocó arma, diciendo que el conde Juan de Nassao ve- 
nia,* y llegando un soldado diciendo que era menester primero 
matar los prisioneros, y que él comenzaria por este herido, dio 
á D. José un mochazo que lo reparó con el brazo derecho, de 
que estuvo bien malo algunos dias, y á no habelle detenido un 
Capitán, le acabara de matar, que era grande el miedo con que 
estaban de la venida del conde Juan, no le pasando por el pen- 
samiento; aumentóse la rabia en Monsieur de Bacombal cuando 
supo que habian resuelto los Mariscales de quedarse con todos 
los prisioneros para su ley y dejallos en Mastriq en manos del 
duque de Bullón, Gobernador de aquella villa, dejando decir 
palabras descontentas contra sus Cabos y contra los prisio- 
neros, por lo cual no quiso dar su carreta para que llevasen á 
D. José; y así, por la piedad de aquellos Alféreces que he dicho 
en su entrada, le valió por triunfo de sus trabajos. Bacombal 
perdió para con todos la acción primera de haber salvado la 
vida á D. José con la segunda de haber usado con él tan malos 
términos: metiéronle en casa del Preboste, y á D. Crisanto Soler 
y á Fernán Darías de Saavedra , de los cuales supe tan por 
menor todo lo que voy refiriendo, porque la modestia de D. José 
no le ha permitido hablar en ello. A los demás prisioneros repar- 
tieron en las hosterías y dellos oí mil alabanzas de la constancia 
y ánimo con que habia llevado D. José tan excesivos trabajos. 
La duquesa de Bullón envió con gran caridad á visitar los pri- 
sioneros, y i su cirujano para que curase á D. José, que le co- 
nocía de Bruselas, estando ella con la señora infanta Doña Isa- 



408 

« 

bel; es esta Señora hija del conde Federico de Bergas/raro ejem- 
plo de valor, virtud y hermosura y discreccion, tanto, que volvió 
aquí á su marido católico y le hizo bien afecto á España, porque 
en todo ha parecido la duquesa de Bullón á su padre, y en nada 
á su tío el conde Enrique de Bergas. El Padre guardián de los 
Capuchinos fué quien buscó, de limosna, vestido para D. José, el 
cual, en dineros, caballos y menaje, perdió en esta ocasión pasa- 
dos do 5.000 ducados, siendo éste el menor de los trabajos que 
padeció, pues los referidos fueron mucho mayores. Anduvo An- 
drea Piquinote tan galante con D. José, que escribió aun mer- 
cader de Mastriq le ayudase, y llegando esta nueva al tiempo 
que le habia traído la deseada libertad Juanes, el trompeta del 
Mariscal de Bresse, le dio una linda banda roja, é hizo un 
banquete en la hostería del Molinete, que ^s junto al convento 
do Santo Domingo, en que comieron todos los Oñciales prisione- 
ros y los del enemigo, en que serían 60 personas de mesa. Tam- 
bién socorrió á muchos necesitados, y no tuvo tiempo para ha- 
cerse de vestir, porque el dia siguiente partió, llevando á su costa 
hasta el ejército á los dos franceses y Fernán Darías, con que 
luego que lo tuvo, mostró su liberalidad. 

A los 5 de Octubre partió el marqués de Leide de Jenape 
con 1.000 infantes y 400 caballos y dos piezas de artillería, y 
habiendo llegado á Juliers, dio la vuelta sobre Limburque, 
donde llegó á los 16, el dia siguiente, y tomó lospuestoá, y lle- 
garon 1.000 hombres de Tréveris con D. Marcos de San Martin, 
Teniente coronel de Ser Fontana, y 1.000 de Lucemburqoe y 
y otros 1.000 que envió el barón de Balanzón que volvió de 
Artues á juntarse con el campo y artillería de la Varia y de 
Anamur, que con tanta orden guió S. A. esta empresa. Comen- 
zóse á cercar la villa del enemigo, y el enemigo hizo salida, en 
que perdió alguna gente que mataron los nuestros; á los 21 se 
ganaron las fortificaciones de afuera y se fué apretando la vi- 
lla con baterías y bombas; á los 31, que se ganó de noche por 
asalto, degollando hasta 30, que los demás se retiraron al cas- 
tillo; de los nuestros murieron pocos; saqueóse el lugar en que se 
halló poca hacienda por haberla retirado con tiempo al castillo, 



409 

arrimóse áél nuestra gente^ y al otro día se le plantó batería, 
con qne á los 2 de Noviembre, á las 10 de la noche , se rindió, 
7 á la mañana salió gran guarnición, que eran 300 hombres, 
con las mismas condiciones que los de Diste y Estrallen: ha- 
lióse en el castillo gran cantidad de pólvora y cuerda y otros 
pertrechos de guerra, y abundancia de víveres. Fué luógo el 
Marqués á Facmon^ que se rindió luego en plantándoles la ar- 
tillería y batería, y las demás villas de aquel Ducado, con que 
todo ¿1 quedó por S. M., y Mastriq muy cercado. 

El tiempo que S. A. estuvo en Uden y Jenape, hubo algu- 
nos encuentros con el enemigo en que hubo varios sucesos: el 
capitán D. Francisco-Pardo rompió con 40 caballos de su com- 
pañía á 50 del enemigo, que no esperaron sino 10. Tendo el 
Teniente coronel del barón de Sabac á correr la campaña 
con 200 caballos de su regimiento, los cogió el enemigo descui- 
dados en un casar, degolló la mayor pftrte, y á dos Capitanes 
y al Teniente coronel. Estaba Isolani, Oeneral de los crovatos, 
acuartelado con su gente hacia Grave; el enemigo, .con intento 
de rompelle, salió de aquella villa con 70 cornetas y gran golpe 
da infantería; aquella noche, á caso, se puso fuego en una casa 
del cuartel de Isolani, con que mandó montar toda su gente, y 
envió 200 caballos á correr la campaña, que toparon con el 
enemigo, el cual, pareciéndole que le habian sentido, pues los 
nuestros estaban en armas, se comenzó á retirar y los crovatos 
á cargarle, matándole algunos y haciendo prisioneros á otros. 
El capitán D. Alonso Berdugo iba de Jenape á Cleves con 140 
soldados, convoyando á dos Comisarios que iban á pasar mues- 
tra, y algunos carros, y una tropa del enemigo, bien pequeña, 
los rompió en el bosque de Cleves por ir con poca orden; lleva- 
ron preso al dicho Capitán, muy mal herido, y á un Comisario, 
y lleváronse todos los caballos de los carros; envióse allá al 
capitán D. Matías de Ligaracu con su compañía á recoger las 
listas del Rey, que las trajo todas al siguiente dia al campo. 

Asistió S. A. con tanto cuidado á las fortiñcaciones de Je- 
nape, yendo cada dia dos veces á ver y animar á los que tra- 
bajaban, que aunque eran tan grandes, para fin de Octubre es- 



410 

taba en defensa, con sus parapetos levantados y puestas las es- 
tacadas alta y baja; y así, Tiendo que el enemigo había retirado 
la mayor parte de su gente, dejando en las fortificaciones del 
Esquenque 4 ó 5.000 hombres, y que el invierno iba entrando, 
determinó retirarse, y dejd en el Esquenque 1.500 hombres, y 
por Gobernador al coronel Henolst, y en Gleves 1.000 hombres 
con el Sargento mayor de Cantelmo, D. Francisco Toral to, con 
patente de Maestre de campo. En Jenape quedó por Gobernador 
el Maestre de campo de irlandeses, llamado Presten, con 1.500 
hombres. A Güeldres se enviaron seis compañías de españoles 
de los tres tercios, y quedó allí por Gobernador y General de 
Ultramusa el barón de Valanzon, con que S. A. partió de Je- 
nape y pasó la Musa á los 30 de Octubre, y fué la vuelta de 
Berta. 

£1 duque de Lerma andaba enfermo, y con el trabajo 
del camino y rigor del tiempo se le agravó la enfermedad, de 
suerte que no pudo atender á su cargo de Maestre de campo, 
por lo que se despachó orden que obedecieren todos al príncipe 
Tomás. Se tomó la vuelta de Diste y se reformó la cabaUena 
que S. A. habia traido de Italia, y también se reformaron algu- 
nos regimientos de alemanes: á los 19 de Noviembre par- 
tió S. A. y el príncipe Tomás á Nuestra Señora de Monte- 
agudo, y de allí, por Malinas^ fué á Amberes, donde entró á 
los 11: el ejército quedó alojado en los contornos de Diste á 
cargo del conde Juan de Nassao, donde estuvo algunos días 
aguardando las órdenes para entrar en guarniciones. 

La enfermedad del duque de Lerma fué siempre en aumento 
y le obligó á quedarse en Anu, villeta neutral del país de Lieja, 
donde murió á los 12, y causó gran lástima ver morir á un tan 
gran señor en lo mejor de su edad, en un pobre lug^, ausente 
de BU mujer é hijas: llevaron su cuerpo á Bruselas, acompañan-' 
dolé el conde de Sant Amur, Capitán de su guardia, y sus ca- 
maradas y criados: depositáronle en los Jesuitas, donde tam- 
bién está el del marqués de Aytona. 

Envióse la orden para que se retirase el ejército , el tercio 
de Alonso Ladrón y otros de naciones, y 500 caballos , habien- 



411 

do ido al país de Limburque y se alojaron en las villetas y casa- 
res de aquel Dacado; los demás y la caballería en sus guarni- 
ciones antiguas; la infantería y caballería de Alemania en el 
país de Juliers y en el de Lieja, contribuyendo el país de Líeja 
para el sustento; y el conde Picolomini en su corte, en la que 
es ganada, con S. A. R., que victorioso y triunfante entró en Bru- 
selas á los 13, donde fué recibido con gran aplauso y regfocijo de 
los países obedientes, habiendo echado dellos tan pujantes ejér* 
citos del enemigo; y ganándole tantas plazas importantes; y 
por remate y fin de tan feliz campaña, á los 14, se libró el 
conde de laFera milagrosamente de la prisión en que estaba en 
Mastriq, desde la rota del príncipe Tomás, rompiendo una 
pared que salia á un convento de frailes, por donde se salieron 
ala iglesia, y de allí, atravesando toda la villa y escapando 
toda la ribera, llegaron á nuestro fuerte de la Vana, 14 perso- 
nas, que fueron el Conde y los tres Maestres de campo Alonso 
Ladrón, el marqués Sfrondato y Brunz, D. Garlos de Aus- 
tria, Lorenzo Pérez y Francisco de Tavera, D. Bernavé de 
Galazar, que fué el que más trabajó en esta ocasión; y también 
se dio dineros á Octavio Guaseo, hermano de Carlos Guaseo, 
Capitán de su tercio, para levantar un regimiento de alemanes 
en Bolonia, Tréveris y Aquisgrana, y así se hizo. Doy ñn á la 
campaña de 35, é invierno de 36, dejando esta campaña veni- 
dera para mejor pluma que la mia. — Finis, 



RELACIÓN 

DE LA CAMPAÑA DEL AÑO DE 1643 

UM«IDA 

Á SU MAJESTAD BL. RBY DON FELIPE IV 

rok 

JUAN ANTONIO VINCABT 

« 

Secretario de los btuos lecTetos de gaena. 



(Biblioteca del Bxcmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo.) 



415 



Á Sü MAJESTAD CATÓLICA 

EL REY DON FELIPE IV, NUESTRO SEÑOR. 

Sacra Maje&rtad : Continuando á enviar á V. M. la relación 
de los sucesos de sus felicísimas armas en sus Estados-Bajos, 
ofrezco ahora á sus Reales pies, con toda humildad, la relación 
del año pasado de 1643, en el cual, el señor marqués de Tor- 
delaguna, Capitán general de Y . M., viendo que el rey de Fran- 
cia habia juntado todas sus fuerzas para hacer aun este año un 
gran esfuerzo contra la Monarquía de Y. M., y su mayor 
esfuerzo en España y en el Condado de Borgoña, el cual no 
podia socorrer, ha hallado ser el servicio de S. M. activar sobre 
sí todas aquellas fuerzas de Francia en parte donde podia resis- 
tirles, donde hallándose obligado á una batalla, y la fortuna 
de la guerra volviéndose por los enemigos, quedó procurando 
á restaurar el combate hasta el último trance en el campo de 
la batalla, prodigando su vida y su sangre por el servicio 
de S. M. 

Y poco después habíanse los enemigos holandeses con otro 
grande ejército desembarcado en Flandes; considerando que 
sobre todo importaba defender aquella provincia, ha venido 
marchando desde la frontera de Francia á socorrerla, y se ha 
opuesto á sus designios de tal manera, que los dichos holan- 
deses quedaron todo el verano infructuosamente junto al puerto 
donde se habian desembarcado, sin haber podido hacer nada. 

De allí, habiendo la armada francesa entrado más adentro, 
en el país de Luxemburque con designio de sitiar aquella villa 
ó de ir á sitiar la de Tréveris, ha vuelto á la dicha frontera de 
Francia, y con las diversiones y estratagemas de guerra que 
ha hecho á la dicha armada, la ha obligado á retirarse de los 
dichos países y de volver á Francia, sin haber podido hacer 
ulteriores progresos. 



416 

Y, esperando que también ésta, mí pequeña obra y rela- 
ción, será agradada á Y. M., pues son las señales del celo y 
afición que tantos años he mostrado á su ^ervicio, ruego á 
Dios que continúe á proteger las armas de V. M. en sus países 
patrimoniales de Flandes, y conserve á Y. M. con la salad 
y larga vida que la cristiandad tiene menester; y quedo 

deY. M.: 

Su humilde vaüalio, 

Juan Antonio Yincabt. 



417 



RELACIÓN 

DE LOS SUCESOS DE LAS ABMAS DE S. M. C. EL REY D. FELIPE lY, 

NUESTRO SEÑOB, GOBERNADAS POR EL EXCMO. SR. D. FRANCISCO 

DE MELÓ, MARQUÉS DE TORDELAGUNA, CONDE DE ASSUMAR, DEL 

CONSEJO DE ESTADO DE S. M.^ GOBERNADOR, LUGARTENIENTE 

Y CAPITÁN GENERAL DE LOS ESTADOS DE FLANDES Y DE 

BORQOÑA, DE LA CAMPAÑA DEL AÑO DE 1643, 

DIRIGIDA Á S. M., POR JUAN ANTONIO VINCART, 

SECRETARIO DE LOS AVISOS SECRETOS 

DE GUERRA. 

£1 Sr. D. Francisco Meló, marqués de Tordelaguna, Gober- 
nador y Capitán general de los Estados de Flandes, estando 
vuelto en Bruselas, después de haber estado en campaña siete 
meses, y en ella recuperado á S. M., su Rey, las Tillas de la 
Bassé y de Lens, ganándole una batalla contra los franceses, y 
estorbado á los Hessos y Weymaros el entrar en sus Estados, 
con aclamación de todo el país que les habia este año defendido 
y conservado de sus enemigos, y rendido las armas de S. M. 
victoriosas. 

Se metió luego á poner orden en los negocios de Estado del 
país, porque estaban muy atrasados por la larga campaña que 
habia hecho, hallándose en persona en las Juntas de Estado, 
en las cuales introdujo D. Francisco Hinfchot, Tesorero gene« 
ral de Financas^ declarando que S. M. le había hecho merced 
de Consejero de Estado por sus grandes calidades y su celo al 
servicio de su Rey. 

Después se metió á tratar y disponer también de las cosas 
de guerra y de la restauración del ejército para la campaña ve- 
nidera; dio dineros para hacer reclutas de infantería á los Maes- 
tres de campo y Coroneles, y Patentes á caballeros del país para 
levantar regimientos nuevos y compañías de caballos á los que 
merecían por sus servicios y sus acciones de valor, y tam- 

ToMo LXXV. Í7 



X 



1 



418 

bien dio grandes samas de dinero para la remonta de la caba» 
Hería. 

Mandó yenir en Bruselas los Gobernadores j Comandantee 
de las plazas fronteras, para que cada uno le diese cuenta en 
qué estado estaba la plaza que tenia á su cargo, y proveyó á 
todo lo que cada plaza necesilaba para su defensa. 

Estando así las cosas de la guerra puestas en buen estado, 
y ios del Consejo de Finanzas, habiendo, por su celo, suminis- 
trado medios por el país y los Estados de las provincias de 
Flandes, Brabante, Henao, Namur y las otras provincias obe- 
dientes, dado con mucha voluntad y añcion subsidios ext^lo^ 
dinarios de dinero y otras asistencias, fué el Sr. Marqués á 
' Amberes á negociar y á ajustar con los hombres de negocios 
otros más dineros para poder sacar la gente en campaña y pro- 
veer lo que la salida requería, donde negoció con los dichos 
hombres de negocios portugueses, que, sobre su palabra y cré- 
dito, le dieron 300.000 escudos. 

Con el cual fundamento de dineros, volvió el Sr. Marqués 
de Bruselas, y resultó salir de campaña; luego dio orden ¿ 
que saliesen de sus guarniciones y cuarteles de invierno la ca- 
ballería é infantería de Brabante y Flandes, y la misma orden 
dio al conde de Isemburque, Maestre de campo general del 
ejército de Alsacia á que sacase también la del dicho ejército, 
y también mandó los regimientos de alemanes y las compa- 
ñías de caballos de Ultra-Mossa, con orden al conde Juan de 
Ostfriza y de Bitberga de traerlos á su cargo hasta entregarlos 
al dicho Oeneral, el conde Isemburque; y otra orden did al 
príncipe de Ligue, General de loe hombres de armas, de tener 
sus compañías de hombres de armas en orden y aprovechadas. 

Ordenando diferentes plazas de armas, una en el país de 
Artoes, entre Duay y Betuna, donde mandaria el duque de 
Alburquerque, General de la caballería; otra en el país de 
Henao, entre Mons y Valencianas, á la cual mandaria el conde 
de Buqoy; otra entre la Sambra y la Mosa, donde mandaria el 
conde de Isemburque, y otra en el país de Luxembarque» 
donde mandaria el barón de Bec, y otra en Lens en dicho 



419 

lafaDa^ donde mandaría el príncipe de Ligne, General de los 
dichos hombres de armas, con orden ¿ los dichos Genérales 
que cada uno tuviese sus tropas en su ordenada plaza de armas 
para los 25 de Abríl, excepto al príncipe de Ligne, al cual 
dio orden de tener sus dichas compañías de hombres de armas 
juntas y en orden para los 20 de Mayo. 

Luego envió el Maestre de campo D. Esteban de Gamarra, 
al barón de Bec á juntar con él lo que con su cuerpo de ejér- 
cito habia de obrar á la parte del país de Luzemburque, y al 
conde do Isemburque lo que él habia de intentar con su cuerpo 
de ejército, que era compuesto de los regimientos de alemanes 
del ejército de Alsacia y de los dichos regimientos de alemanes 
de Ültra-Mossa. 

El rey de Francia habia resuelto de juntar aun este año las 
mayores fuerzas que le seria posible, y hacer gran esfuerzo 
contra la Monarquía de España, para quitar al mundo la opi- 
nión que haya estado sujeta á las voluntades del cardenal 
Richelien, con resolución de hacer este dicho año su mayor 
esfuerzo contra el Condado de Borgoña,' habiendo á este fin 
mandado hacer muchas provisiones de municiones y granos en 
las villas de Monpelgart y Dijeon, vecinas al dicho Condado. 

T así, teniendo aviso de esta disposición que el General del 
ejército católico habia hecho para su salida en campaña, mandó 
disponer también «us ejércitos franceses, para á lo más presto 
salir en campaña también. 

Declaró por General del uno de sus ejércitos , que llamó el 
ejército de Picardía, al duque de Enguien, hijo del príncipe 
de Conde; al conde de Guicha declaró por General de otro de 
sus ejércitos, que llamó el ejército de Champagna, y al Mares- 
chai de la Milleraye declaró por Qeneral del ejército que habia 
de entrar en el Condado de Borgoña, y por ser dicho duque de 
Enguien caballero mozo, le dio por Teniente general el Mon- 
sieur du Gallier, Mareschal de Francia, y por sus Mareschales 
de campo el marqués de Guesure , el Gassion y el marqués de 
la Ferté-Senesterre, todos soldados experimentados. 

T otra parte de los rebeldes holandeses empezaron también 



420 

á hacer prevenciones para sa salida en campaña: embarcaron 
su artillería y la enviaron por la Mossa y el Rin hacia Nimega, 
con intento de hacer sn plaza de armas al casar Litioy, jauto 
á Grave. 

£1 Sr. Marqnés, entendiendo qne los enemigos , tanto 
franceses que holandeses se disponían también para salir en 
campaña, determinó de salir luego y de sorprender al enemigo 
francés con anticiparse el tiempo y la sazón ordinaria |>an 
salir, y de procurar de estar primero en campaña y de atiiarle 
en parte que'estaria bien á él, y de hacerle guerra ofensiva. 

Antes de salir, declaró que S. M. habia hecho merced del 
puesto de Oeneral de la caballería de estos Estados de Flandes 
al duque de Alburquerque, Grande de España, y al príncipe 
de Ligne, también Grande de España: S. M. habia hecho me^ 
ced de General de hombres de armaa, queriendo promover á 
mayor puesto al conde de Buquoy, que habia servido este 
cargo algunos años; á D. Alvaro de Meló, declaro que S. M. 
habia hecho merced de General de la artillería del ejército de 
Francia, y al marqués de Sfrondato de General de la artillería 
del ejército de Brabante. 

T habiendo el Sr. Marqués declarado estos puestos y car- 
gos en conformidad de la orden que tenia de S. M., partió 
de Bruselas el 15 de Abril , con rogativas á Dios , del pueblo 
y del país, que fuese servido continuarle la felicidad con las 
armas de S. M. que le habia dado la campaña pasada. 

Fué á visitar primero las plazas marítimas de Flandes, 
Brujas, Ostende, Neoporte y Dunquerque, y de allí vino á Lila, 
villa á propósito para de allí disponer á todas las dichas plazas 
de armas, y allí paró mientras la infantería y caballería iba 
llegando, tomando sus medidas de los designios que tenia in- 
tento de obrar. 

Mandó al conde de «Fontana servir su oñcio de Maestre de 
campo general cerca de su persona en el ejército de Francia, 
y á D. Andrea Cantelmo, General de la artillería, dio orden de 
mandar el ejército de Brabante contra los enemigos de Holanda. 

Las primeras tropas que llegaron á las plazas de armas á 



421 

Fetaberghe, en Artois^ para estar á cargo del duque de Albur- 
qaerque, fueron Beis tercios de espafioles de los Maestres de cam- 
po^ el dicho Duque, D. Alonso de Avila, D. Antonio de Belandia, 
el conde de Yillalva, el conde de Garcies y D. Jorge Castelví; 
tres tercios de italianos del marqués de Visconti, D. Alonso 
StroíB 7 de Juan de Liponti; tres tercios de Talones, del prín- 
cipe de Lig^e, del Maestre de campo Ríbaucour y del Maestre 
de campo de Granges. 

Los que llegaron á la plaza do armas de Queurain, para 
estar á cargo del conde de Buquoy, eran 70 compañías de 
caballos, con su regimiento de caballería de 12 compañías, 
mandado por su Teniente coronel, Monsieurde Valence, y por 
su Sargento mayor. Bomare, y cuatro regimientos de infantería. 

Las que llegaron á la Sambra, para estar á cargo del conde 
de Isemburque, eran las tropas del ejército de la Alsacia, que 
consistían en cinco regimientos de infantería y seis de caballe- 
ría, con un regimiento de croatos y algunas compañías libres. 

Y en este mismo tiempo partió de Bruselas al marqués de 
Este con bl cuerpo del serenísimo infante cardenal D. Fer- 
nando de Austria, de alta y gloriosa memoria, acompañado de 
todos los que fueron sus criados, pasando por Francia. 

El rey de Francia, estando en San Germain disponiendo él 
mismo de la guerra que quería hacer este año contra estos 
países, entendiendo que el General del ejército católico juntaría 
ya sus tropas en diferentes plazas de armas, mandó á los Ge- 
nerales franceses que había nombrado para mandar los ejércitos 
que había destinado para pelear contra estos Estados, de juntar 
sus tropas también en diferentes plazas de armas. ' 

Con la cual orden , el duque de Enguien fué á juntar las 
tropas de su cuerpo de ejército, llamado el ejército de Picardía, 
en plaza de armas, entre Amiens y Abyeuílla; el conde de Guiche 
fué á juntar las de su cuerpo de ejército, llamado el ejército de 
Champagne, en plaza de armas á Marles, y el Mareschal Mille- 
raye fué á juntar las tropas de su cargo de ejército para contra 
el Condado de Borgoña, en plaza de armas entre Langres y 
Chaumont, frontera del dicho Condado de Borgoña. 



422 

Entretanto, el Rey Cristianísimo cayó malo, y sa esfenfie- 
dad se iba aumentando de día en dia, de tal manera, que en 
pocos dias se halló tan al cabo, que hizo su testamento, por 
el cual declaró á instituyó la Reina regente de Francia; el 
duque de Orleans, Teniente general de la regencia j de hs 
armas y Chef del Consejo, y el príncipe de Conde, Chef del 
dicho Consejo en su ausencia, y Ministros del mismo Consejo, 
el cardenal Masarini, el Chanciller, el Superintendente de Fi- 
nanzas, Boutclier, y el Secretario de Estado Chavigny, sin los 
cuales la dicha Reina regente no podia resolver nada. 

El Sr. Marqués, Gobernador y Capitán general del ejér- 
cito de S. M. C. estaba con impaciencia en la Tilla de Lila, 
que no podia empezar á obrar sus designios por amor de las 
continuas lluvias y el tiempo frío que hacia contra la sazón del 
principio de la primavera , en la cual se entraba. 

Al cual tiempo, mejorándose un poco el Sr. Marqués, 
partió de Lila y se fué á la Bassé; la cual plaza, dejando bien 
proveida , se vino á Carnin , donde halló al Maestre de campo 
general el conde de Fontana , el cual le dio cuenta como todas 
las tropas estaban ya juntas, con que el Sr. Marqués marchó 
con todas las dichas tropas háciaDuay,y el dia siguiente á 
Valencianas , donde al otro dia mandó hacer plaza de armas 
entre dicho Valencianas y Quenoy , y de incorporarse con las 
tropas del conde de Buquoy. 

Mientras esto, el Sr. Marqués fué á hacer un cumplimiento á 
Madama la duquesa de Orleans, la cual, por aquel camino, 
pasaba á Francia, haciéndola acompañar con algunos escua- 
' drenes de caballería hasta la frontera , donde vinieron á reci- 
birla muchos caballeros franceses á acompañarla hasta París; 
donde la dicha Duquesa publicó á todos cuánto estaba obligada 
á agradecer á S. M. C. el haberla tantos años y con tanta añ- 
cion entretenido^ y hecho servir todo el tiempo que ha tenido 
su refugio y protección en sus Estados de Flandes, alabándose 
mucho de todos la generosidad de la Monarquía de España, y 
de haber hecho tanto bien con dicha Princesa. 

El Sr. Marqués, habiendo hecho este cumplimiento á la 



423 

dicha Duquesa, yolvió á su campo , donde considerando que el 
dicho rey de Francia , enviaba un ejército al Condado de Bor- 
goña á cargo del Mariscal Lamilleraye con designio de embes- 
tir la Borgoña, sitiar las villas de Gre y Dola, con esperanza 
que aquel año se podría hacer dueño de aquella provincia, la 
cual es el antiguo patrimonio de S. M. C, y que otros 10.000 
hombres enviaba á Cataluña para hacer también un grande 
esfuerzo en España; y viendp que no podría socorrer dicho 
Condado de Borgoña, y que de otra parte estos 10.000 hom- 
bres reforaarian mucho las armas francesas en España, deter- 
minó de seguir la orden que tenia de S. M. y entrar en Francia 
para tirar sobre sí todas aquellas fuerzas y ejércitos de Francia, 
en parte donde le estaría bien, y donde más cómodamente 
podria resistirles y pelear con ellos; y para esto escogió el 
paraje de Rocroi , donde tendría la ribera Mossa para los vi- 
veres, y por donde más fácilmente podria entrar en Francia y 
abrirse camino para mayores aprestos, sabiendo que en esta 
plaza no habia más que 400 soldados y 150 villanos. 

El rey de Francia, estando muy enfermo en la cama, los 
Generales de sus ejércitos que estaban cerca del, queriendo estar 
presentes hasta ver lo uno ó lo otro de la enfermedad de su Rey, 
tuvieron orden de ir luego cada uno ásus rendevous y plazas de 
armas. El Mariscal Lamilleraye fué el primero que fué mandado 
ir al rendevous de su armada, á la frontera de Borgoña; el duque 
de Enguien partió el dia siguiente para ir á la plaza de armas 
de su armada, á la parte de Amiens y Abvéuila; el conde de 
Guiche partió el mismo dia para ir á Marles, donde se juntaba 
su cuerpo de ejército, y al marqués de Gesure fué entregado un 
cuerpo de ejército separado, con orden de quedar dentro de la 
Francia para si el Rey venia á morir, detener los que querían 
hacer algún partido ó alteración en la Francia. 

Pero habiéndose tenido aviso de Francia que el dicho Gene- 
ral del ejército católico trataba ejecutar el sobredicho designio, 
fué enviado orden al Mariscal Lamilleraye de hacer alto con el 
cuerpo de ejército destinado para entrar en el Condado de Bor- 
goña, y que también hiciesen alto los regimientos de caballería 



424 

é infautería que habían empezado á marchar hacia España, para 
oponer estos caerpos de ejércitos á los dichos designios del Ge- 
neral del ejército católico. 

Pocos dias después, el Bey Cristianísimo, Ludoyico Xni, 
murió en 14 de Mayo de 1643, habiendo dejado el cargo de su 
Reino y de sus hijos con mucha confidencia á la Reina; y á los 15 
del dicho mes la Reina vino á París con el nuevo Rey, Ludo- 
yico XIV, y fuó abonada y declarada del Parlamento de París 
por Reina regente de Francia. 

Entretanto, el Sr. Marqués, Capitán general del ejército 
de S. M. C, envió orden al conde de Isemburque, el cual 
habia ya juntado las tropas del ejército de Alsacia, entre Sambra 
y la Mossa, de marchar con su cuerpo de ejército la vuelta de 
Mariemburque, y de procurar de estar á los 10 de Mayo entre 
dicho Mariemburque y Phelipevilla , y de allí ir á embestir la 
villa de Rocroi. 

T al barón de Berg envió orden de embestir en un mismo 
tiempo el castillo de Chasteáu Renart, situado sobre la Mossa. 

El conde de Isemburque, para no dar á conocer á los ene- 
migos la orden que tenia , dio á entender que iba á juntarse con 
el ejército del Sr. Marqués á la parte de Valencianas , y qac 
pasaria la Sambra á la Bussiera. 

A 11 de Mayo, dicho Conde hizo alto; y haciendo cuenta de 
querer pasar la Sambra el dia siguiente, marchó hacia Mariem- 
burque, y se fué á alojar en el casar Bossuyt, entre dicho Ma- 
riemburque y Rocroi; y marchando toda la noche se adelantó 
con toda su caballería y 1.200 infantes, con tal diligencia, que 
llegó al apuntar el dia á la vista de la plaza, la cual fué luego 
á reconocer de cerca con el Sargento mayor D. Jacinto de Vera, 
y los Gobernadores de Phelipevilla y Mariemburque, y aunque 
se halló la plaza más fuerte de lo que se habia creido, tanto por 
su situación que por sus fortificaciones, estando el país alrede- 
dor todo más raso, mandó al dicho Sargento mayor de batalla 
tomar los puestos con la caballería, mientras marchaba la resta 
de su cuerpo de ejército. 

Los de la villa fueron de tal manera sorprendidos de eeita 



426 

inopinada llegada de este ejército español , que los que estaban 
fuera en los campos ^ no teniendo tiempo para yolver á entrar 
en la Tilla, fueron tomados presos, de los cuales se supo que no 
habia entrado en la villa más gente, demás de la guarnición 
ordinaria, que eran 400 soldados y 100 fusileros que habían 
entrado poco antes ; y no embargante que estaba harto fácil 
de entrar gente al favor de los bosques que tocan casi á la villa, 
j de marrazos, el Conde hizo también guardar los puestos y 
las avenidas tres dias de tiempo, hallándose á caballo en per- 
sona todas las noches, que diferentes partidas y una tropa de 300 
hombres que se pensaron echat en la plaza fueron forzados 
volver sin haber podido entrar en ella. 

£1 Sr. Marqués, teniendo aviso del conde de Isemburque 
que tenia así tomados los puestos de Rocroi, y estorbado que 
no habia podido entrar socorro, dejó un cuerpo de ejército á 
cargo del conde de Fuensaldaña para la defensa del país de 
Artois, y en oposición de los dichos ejércitos franceses que es- 
taban á aquella frontera, en el paraje de Amiens y Abveuila, y 
con el grueso de su ejército pasó la Sambra; enderezó su mar- 
cha hacia Avenas, y se fué á alojar al casar Dompiere , á una 
legua del dicho Avenas; y para hacer sentir al pueblo de la 
Francia de más á más las calamidades de la guerra y hacerle 
pedir las paces, entró por allí en Francia y marchó por dentro 
della á la vuelta de la Cápela, en tirarse, donde se acuarteló una 
noche, y al otro dia marchó hasta llegar á los puestos de Ro- 
croi: algunos soldados desmandados se metieron á pegar fuego 
algunas casas de algunos villajes, pero el Sr. Marqués mandó 
luego, so pena de la vida, que no se quemasen. 

La corona de Francia, entendiendo las armas de S. M. C. 
haber entrado en Francia por el camino' de la jCapela, sin 
saber el designio que podia tener el General dellos, dio orden 
que todos los cuerpos de ejércitos que estaban di visos, el 
uno á la frontera de Borgoña, el otro sobre el camino de 
España y el otro &n el centro de la Francia, se juntasen todos 
con el cuerpo de ejército del Duque ; de jun,tar todos los dichos 
cuerpos de ejércitos en uno , y de acudir al peligro á la parte 



426 

doade dicho Greneral del ejército ciitólico qoería intentar. 

Llegó así el Sr. Marqués, ¿ los 15 de Mayo, ¿ cerca de la 
Tilla de Rocroi, y hallando ya los puestos tomados por el conde 
de Isemburque, fué con el dicho Conde y el conde de Fontana, 
Maestre de campo general; el duque de Alburquoique, General 
de la caballería, y D. Alvaro de Meló, Oeneral de la artillería, 
á reconocer la plaza, y luego mandó repartir los cuarteles, 
tomando su cuartel á la parte de la yilla que mira i Glimej, 
cuartel de la corte; al conde de Fontana dio un cuartel á la 
parte que mira á Mezieres; al duque de Alburquerque á la pla- 
nura con la caballería; á D. AWaro de Meló ordenó su cuartel 
al lado del cuartel de la corte, cuartel de la artillería, y al 
conde de Isemburque dejó el cuartel que tenia ya ocupado, al 
otro lado de la Tilla , con su ejército de la Alsacia. 

Estando así ordenados los cuarteles, el Sr. Marqués 
mandó al dicho Maestre de campo general, conde de Fontana, 
ordenar la frente de banderas y distribuir los ataques, y al 
conde de Isemburque de hacer su ataque con sus tropas al otro 
lado de la Tilla. 

No tratando de fortificarse, por cuanto todos los aTisos de 
Francia decían que los sobredichos cuerpos de ejércitos france- 
ses estaban tan dÍTÍsos y separados, y tan lejos que en muchos 
dias no se podrían juntar, que el del duque de Eng^ien estaba 
aun á la parte de Amiens, sólo fuerte de 12.000 hombres; el 
del Mareschal de Lamilleral á la frontera del Condado de Bor- 
goña á la parte de Langrés , y el del marqués de Gresure en el 
centro de la Francia , ninguno pudiendo creer que todos estos 
cuerpos de ejércitos podrían juntarse en tan poco tiempo, y de 
tan lejos llegar á tiempo para socorrer la plaza, confiándose 
que con su fuerte ejército y el valor de los soldados de S. M., 
él tomaría la plaza en tres ó cuatro dias, como en efecto hubiera 
hecho si hubiera podido estar Teínticuatro horas más al sitio, 
porque el dia siguiente se hubiera rendido la plaza. 

Así, ol dicho Maestre de campo general, habiendo ordenado 
y dispuesto la frente de banderas de modo que Tendría á ser 
opuesta al paraje por donde podría Teñir el enemigo , y á cubrir 



J 



427 

los que estarían en las trincheras y á los ataques de la plaza^ 
mandó á los españoles atacasen el ballenardo de la Catena; 
á los italianos mandó atacasen el ballenardo del fuerte perdido; 
á los valones mandó atacasen el ballenardo del pequeño fuerte, 
y el conde de Isemburque mandó á sus alemanes atacasen los 
otros dos ballenardos, el del Delñn y el de la Citadela,. dando 
la honra al conde de Eitberghe de comenzar el primero á abrir 
trincheras. 

Con esta orden, aun aquella misma noche de 15 de Mayo, 
fué á tomar el puesto de los españoles el Sargento mayor Juan 
Pérez de Peralta, con el tercio del Maestre de campo D. Balta- 
sar de Mercader; el de los italianos fué á tomar el Maestre de 
campo de Liponti con.su tercio; el puesto de valones fué á tomar 
el conde de Meghean con su tercio, y al cuartel del conde de 
Isemburque fue á tomar el puesto de los alemanes el dicho 
conde de Ritberghe. 

Luego, sin perder un momento de tiempo, todos empezaron 
á hacer sus sCtaques y abrir sus trincheras contra la villa, con 
tal diligencia y priesa, que llegaron hasta las contre-charpas 
de las medias lunas y murallas de la plaza. 

A los 16 de Mayo entró de guardia al ataque español el 
tercio de D. Jorge de Castelvy; al de los italianos, el del caba- 
llero Vizconti ; al de los valones, el Maestre de campo de Gran- 
ges^ y al costado del conde de Isemburque, al ataque de los 
alemanes, mandó dicho Conde entrar de guardia el coronel 
Frangipani. 

Pocas horas después, habiéndose así mudado las guardias, 
llegó una orden del Sr. Marqués á cada Maestre de campo y 
Coronel de los dichos ataques^ que convenia al servicio de S. M. 
que cada uno tuviese apercibida la gente que les pareciese fuese 
bastante para poder ganar las medias lunas de la dicha villa 
por asalto, y que esto habian de intentar todos en un mismo 
tiempo; y para señalar la hora, el General de la artillería habia 
hecho traer tres piezas al cuartel de los italianos, con orden 
que habiendo oido estos tres cañonazos , cada uno habia de 
embestir su media luna, como lo hicieron, con tanto valor, 



428 

que 86 loB Ueyaron, y al instante cada uno se fortificd en la 
que habia ganado^ alojando gente en ella. 

El duque de Enguien, entendiendo que el General del 
'ejército católico habia cercado la villa de Rocroi, plaza de 
mucha importancia á la Francia, y que no habia gente bastante 
para defenderla, metióse á marchar con grandísima diligencia, 
desde el paraje de Amiens hacia dicho Rocroi, enviando por 
momentos correos á los Generales de los otros cuerpos de ejér- 
citos que hiciesen la misma diligencia en marchar, y procurasen 
de incorporarse con él en su camino, y envió delante el Ha- 
reschal de campo Gassíon con 500 caballos á iptentar de meter 
socorro en la plaza , y lo hubiera hecho si no hubiera sido des- 
cubierto de las centinelas de la compañía del ComÍBario general 
D. Antonio de Ulloa, que habiendo dicho Gassion enviado un 
Ayudante suyo con otro Gentil-hombre á intentar de tomar 
presos á los centinelas, y llegando á preguntar «¡quién vive!» 
de una y otra parte , fué muerto dicho Ayudante por el uno de 
los dichos centinelas, y el Gentil-hombre se escapó, con que se 
tocó arma á la caballería de S. M. 

No obstante á lo cual, 150 soldados carabinas que se apea- 
ron de sus caballos, con la oscuridad de la noche pasaron y 
entraron en la estrada encubierta de la plaza, los cuales, el 
Gobernador dejó entrarla noche, y como por la mañana loa 
hubo reconocido y visto las medias lunas perdidas, y que en la 
que ocupaban los italianos habia menos fuerza, mandó álos 
dichos carabinas fuesen á regañar aquella media luna, como 
lo hicieron , degollando todos los que estaban en ella. 

El caballero Yisconti, viendo esta inopinada salida del ene- 
migo, y haber vuelto á ganar el puesto que habia ganado, 
salió él en persona con dos Capitanes y 300 hombres, en rasa 
campaña, y fué á pura fuerza á rochar el enemigo y hacerse 
dueño de la dicha media luna, retirándose los dichos carabinas 
por el foso en la villa. 

Entretanto, dicho duque de Enguien, continuando su 
marcha con esa grandísima diligencia con todos los cuerpos de 
ejército que habia en Francia juntos, y en su camino tomando 



429 

áon consigo casi todos los soldados de los presidios de las plazas 
fronteras, llegó en 18 del dicho mes de Mayo hasta muy cerca 
del campo de S. M. 

T así, habiéndose ganado todas las dichas medias lunas, y 
cada Maestre de campo, á su ataque, empezado á desembocar 
el foso, y procurado de darse la mano el uno ataque con el otro, 
y el General de la artillería, D. Alvaro, habiendo mandado 
aquella misma noche á todos los ataques acabar las baterías y 
plantar las piezas, y ido él en persona á reconocerlas, y man- 
dado tener prevenidas las faginas para la noche siguiente, con 
los gaviones y todo lo necesario para pasar el foso y arrimarse á 
la muralla, y al cuartel del conde de Isemburque, estando ya 
casi los fosos henchidos y sus soldados alemanes llegados ya 
al pié de la muralla. 

Tuyo el Sr. Marqués aviso que el duque de £nguien venia 
marchando con todos los ejércitos franceses que habia en Fran- 
cia á socorrer la villa, y que marchaba con tanta diligencia, 
que en su postrera marcha habia marchado doce leguas, 
trayendo consigo por Cabos de sus ejércitos el Mariscal de 
Francia du Hallier, el Mariscal de campo el marqués de la Ferté- 
Seneterre, y el Gkission, Mariscal de campo y Teniente general 
de la caballería; y poco después, á cerca del medio dia vinieron 
los croatos á decir que algunos gruesos de la caballería del 
enemigo hablan aparecido más allá del bosque. 

Con esta nueva, el Sr. Marqués envió orden al barón de Bec 
de venir luego con la gente que tenia, enviándole por momentos 
correos para apresurar su venida, y, como él habia de h&cer su 
mayor fundamento de la resolución que habia de tomar sobre 
el parecer del dicho barón de Bec, aguardó tener Consejo de 
Guerra hs&sta que dicho barón de Bec hubiese llegado. 

Pero el enemigo, sabiendo que el dicho barón de Bec venia 
marchando con tal priesa, que en poco tiempo podria llegar 
con un refuerzo de caballería é infantería, y que su persona 
era de alguna importancia, se adelantó, con tal diligencia, que 
no dio tiempo al dicho barón de Bec de llegar, ni al Sr. Mar- 
qués de tener Consejo de Guerra. 



430 

El Sr. Marqués, viendo que el enemigo franc¿B veniar avan- 
zándoae con tan grandes fuerzas, y que estaba ja tan vecine, 
envió orden al conde de Isemburque de venir i juntarse con ñ 
en la plaza de armas, y otra orden envió al General de la arti- 
llería, D. Alvaro de Meló, de hacer atalar la artillería que estaba 
á las baterías de la villa y hacerla traer á la dicha plaza de 
armas. 

Con que dicho conde de Isemburque se vino luógo,^ dejando 
las líneas y aprochas guarnecidas con alguna infantería y un 
regimiento de caballería delante de la puerta de la villa, al 
costado del bosque, á cargo del coronel Suarez, para impedir 
que no entrase socorro en la plaza. 

T luego el Sr. Marqués fué con el dicho Conde y los dichoe 
conde de Fontana, el duque de Alburquerque y D. Alvaro á 
reconocer los puestos más ventajosos para esperar el en^&igo, 
y considerando que si quedaba á esta parte del marrazo no 
tenia harto franco ó terreno para poderse menear los batallo- 
nes y escuadrones de infantería y caballería, y que desampa* 
raba el sitio y daba lugar á socorrer la plaza, lo que se creia 
que era sólo el intento del enemigo, y que el valor de un Gene- 
ral de un Monarca de España no debia permitir de mostrar 
tener miedo con meterse detraer de un marrazo, pero de salir en 
campaña rasa, y allí aguardar su enemigo y querer mantener 
un sitio comenzado. 

Resolvió salir á encontrar el ejército enemigo, pasar el lna^ 
razo y ir á ganar una eminencia que habia sobre la campaña; 
pero no habiendo tiempo para ello, resolvió acudir á la disposi- 
ción de la batalla, dando para ello toda la facultad al conde de 
Fontana, como Maestre de campo general, y mandándole la 
dispusiese en la más fuerte y mejor forma que juzgara conve- 
nir; al General de la caballería ordenase sus escuadrones de 
caballería,, y al General de la artillería dispusiese sus piezas 
conforme el sitio del terreno. 

Con esto, dispuso el Maestre de campo general, conde de 
Fontana la batalla, en cinco batallones de españoles á la van- 
guardia con dos piezas de artillería entre cada batallón, otros 



431 

trea batalloneB, uno de italianos y nno de borgofieses á la 
batalla, cineo de valones á la retaguardia y cinco de alemanes 
para la reserva, y la caballería á la derecha y á la izquierda de 
loB dichos batallones de infantería, disponiendo una frente muy 
grande, en cuanto todos creian que el intento del enemigo era 
sólo de intentar de socorrer la plaza y no de aventurar una 
batalla en la conyuntnra que estaba lá Francia por la muerte 
de su Bey. 

D. Alvaro de Meló, General de la artillería, dispuso la arti- 
llería en tal forma, que vendría á cruzar los batallones y escua- 
drones del enemigo, animando á los artilleros y Gentiles-hom- 
bres de su tren, de hacer sus deberes, prometiendo de premiar- 
los á todos con dar á cada uno una buena suma de dinero; y 
como el enemigo habia de pasar por cerca de ciertas hayas y 
bosques para pasar al puesto donde se quería meter, fué dado 
orden al Maestre de campo, D. Baltasar de Mercader, de meterse 
con buen golpe de mosquetería en emboscada á estas hayas, 
para cargar por el flanco. 

El duque de Enguien, habiendo dado la facultad para dispo* 
ner el ejército francés en batalla al Mariscal de campo y Teniente 
general de la caballería el Gassion, y otro Mariscal de campo el 
marqués de la Ferté-Senesterré, dispusiéronla en forma que 
entre cada batallón de infantería habia un escuadrón de caba- 
llería, de modo que la caballería venia mezclada con la infan- 
tería, tan conjuntamente, que las cabezas de los caballos no 
pasaban de los hombres, teniendo dispuesto á la vanguardia 
cuatro batallones de infantería y cinco escuadrones de caballe- 
ría; á la batalla siete batallones de infantería y nueve escua- 
drones de caballería;^ á la retaguardia cuatro batallones de in- 
fantería y cinco de caballería con una reserva de 6.000 hom- 
bres, caballería é infantería, y detrás de todo un grueso de 500 
caballos, para si algunos se retiraban ó huían ^nbestir con 
ellos y matarlos ó ahorcarlos, ó incorporarse con este grueso, de 
modo que la batalla ó segunda hilera estaba más gruesa y más 
fuerte de batallones y escuadrones de infantería y caballería que 
la vanguardia, y la reserva más gruesa y más fuerte que todo. 



432 

Mientras estaban así los dos ejércitos dispuestos en batalla, 
acañoneándose los unos á los otros, el enemigo envió parte de 
su caballería con algunos batallones de infantería por el costado 
del bosque, á la mano derecha de la armada de S. M., para por 
allí intentar meter socorro en la villa, la cual caballería é infan- 
tería pasó el marrazo, y por junto al dicho bosque se iba dere- 
cho á atacar el dicho coronel Suarez, el cual tenia orden de 
guardar el passge. 

El conde de Isemburque, viendo que el dicho coronel Suarez 
estaba repujado, envió con diligencia al Sargento mayor de ba- 
talla, D. Jacinto de Vera, con todos los demás regimientos de 
caballería, á socorrer dicho coronel Suarez y hacer cara al ene- 
migo y procurar de ocupar el puesto por donde ellos querían 
meter el socorro. 

Con los cuales, el dicho Sargento mayor de batalla volvió á 
repasar el marrazo y fué á encontrar el enemigo, el cual hizo 
alto; y viendo la resolución con la cual la iban á atacar y el re- 
gimiento del conde de Buquoy á avanzarse para cargarle, co- 
menzó á retirarse más' que de paso, sin que le pudiese ofender, 
por cuanto al repasar del marrazo tuvo la infantería que le 
abrigó, la cual no tenia la caballería de S. M.; y con esto, las 
dichas tropas francesas, hallando este obstáculo, volvieron á 
incorporarse con el grueso del ejército francés. 

Aquella misma tarde, á cosa de las cinco horas, todo el 
ejército francés se adelantó y vino á juntarse en batalla á vista 
del ejército de S. M., en parte donde tenia un bosque á las ^- 
paldas, y el Sr. Marqués mandó adelantar el ejército de S. H. á 
hacerle cara, pasando el marrazo para ganar la eminencia que 
habia más allá del dicho marrazo en la campaña; y así, los dos 
ejércitos, acercándose á tiro de mosquete á vista el uno del otro, 
la artillería comenzó á jugar de una parte y otra, haciendo el 
general D. Alvaro de Meló con sus cañoneros gran daño en los 
escuadrones y batallones del enemigo. 

Y empezándose á hacer noche, la sobredichas tropas france- 
sas, que habían poco antes intentado de meter el socorro, vol- 
vieron otra vez con fuegos á adelantarse hacía la villa, tomando 



433 

otra vez el camino del bosque, con que obligaron al dicho Sar- 
gento mayor de batalla de quedar á su puesto. 

Se estuTo dos veces sobre el punto de cargar al enemigo 
aun aquella misma tarde; pero como el Sr. Marqués tuvo aviso 
que el barón de Bec se avanzaba con sus regimientos de caba- 
llería é infantería, y que presto se podría juntar con la armada 
do S. M., fué hallado p©r bueno de entretener el enemigo hasta 
la mañana. 

Entretanto, el enemigo, habiendo intentado por dos veces 
echar un socorro en la villa por el lado del bosque, y no lo ha- 
biendo podido efectuar, le hizo resolver á una batalla; y así, 
siendo ya de todo noche, retiró todas aquellas tropas, con las 
cuales había intentado de meter el socorro, y juntó todas sus 
fuerzas en una, quedando el dicho D. Jacinto de Yera con las 
tropas, con las cuales, el conde de Isemburque le habia enviado 
á estorbar el meter dicho socorro aun en sus puestos y posturas; 
y el enemigo, armándose parala batalUa, la cual tenia dis- 
puesta como arriba está dicho, en forma que cada batallón de 
infantería tenia á su lado un escuadrón de caballería. 

Y el ejército de S. M. quedaba toda la noche en su postura 
como habia estado la tarde antes, dispuesto por el Maestre de 
campo general, el conde de Fontana; los batallones de infante- 
ría, con la artillería en medio, y á las alas la caballería. 

£1 Sr. Marqués estaba toda la noche á caballo corriendo por 
delante de todos los escuadrones y batallones de infantería y 
caballería, disponiéndolos y animándolos á estar fírmes con las 
armas en las manos y en sus puestos, sin espantarse de los ca- 
ñonazos que llegaban á matar muchos soldados; y como 
echaba de ver que el enemigo habia retirado sus tropas de la 
villa y juntado todas en una, envió orden al conde de Isembur- 
que hiciese retirar también D. Jacinto de Vera con la gente que 
habia dejado durante la noche para impedir el entrar el socor- 
ro, con que el dicho Conde mandó venir la dicha gente á jun- 
tarse con el grueso del ejército, y para apresurar su llegada 
fué él mismo á buscar los regimientos de caballería. 

Empezándose á separar la noche del día vino Gassion á re- 

ToMO LXXV. 28 



434 

conocer el ejército de S. M.; y Tiendo que la dicha caballería 
de Alsacia estaba aún en su puesto junto á la villa, y teniendo 
espiado por el barón de Bec se acercaba con sus tropas, faé 
á dar cuenta dello al duque de £ngnien persuadiéndole el 
aventurar la batalla, con que dicho Duque se puso en postora 
de querer embestir. 

Entonces, el Sr. Marqués, viendo los enemigos tener esta 
resolución , animé á los Cabos que estaban delante sus bata- 
llones y escuadrones, á querer en esta hora vivi^ y morir persa 
Rey, y á los soldados demostrar su acostumbrado yalor; y re- 
tirándose á BU puesto, de donde podia ver y disponer á todaa 
partes, mandó dar la señal de la batalla. 

Y en este instante, adelantándose el enemigo con sus bata- 
llones y escuadrones hacia los de S. M., el duque de Albur- 
querque, habiéndose puesto al costado izquierdo de la batalla 
al opósito donde estaba el mayor ñervo de la caballería fran- 
cesa, él á la frente de la caballería de S. M. con sus Tenien- 
tes generales D. Juan de Vivero y D. Pedro de Villamor, di- 
ciendo: «Agora es tiempo de hacer como quien somos.» 

Cerró con tan grandísimo valor con la dicha caballería é in- 
fantería francesa, que rompió la vanguardia de la dicha caballe- 
ría y también dos regimientos de infantería, que eran esguíza- 
ros, haciendo abertura en los escuadrones enemigos hasta lle- 
gar á su artillería y hacerse maestre della, dejando muchísimos 
franceses caer por muertos, y muchos dellos pidiendo cuartel. 

En este mismo tiempo llegó el conde de Isemburque á todo 
golpe con la t^aballería de Alsacia, y hallando ya la batalla 
comenzada y la caballería de S. M. al cuerno izquierdo pe- 
leando, cargó muy á propósito también con su caballería al 
cuerno derecho; y llevando él mismo sus regimientos de caba- 
llería á la carga, tomando primero el regimiento del conde de 
Buquoy y luego los otros regimientos, cerró tan dichosamente 
con la caballería enemiga, que estaba á su opósito, que la 
rompió y empujó también á su costado hasta muy adelante en su 
infantería, y desbaratando otro regimiento de infantería, y ha- 
ciéndole abandonar sus piezas. 



435 

Estando así los escuadrones y batallones de la vanguardia 
del ejército del enemigo, rota la caballería, empujando la infan- 
tería hecha pedazos, y ganada la artillería; y los soldados 
de S. M. echando sus sombreros en lo alto, dando señal de la 
victoria. 

Se adelantaron los escuadrones y batallones de la batalla, 
que eran mucho más numerosos y fuertes que los de la van- 
gnardia, y embistieron la caballería de S. M. con muchas ma- 
yores fuerzas cada batallón, viniendo acompañado con dos es- 
cuadrones de caballería á sus alas; y los de la vanguardia que 
hablan estado rotos, tomaron ánimo y resolución sus escuadro- 
nes, tras de los escuadrones de la batalla, y juntamente dobla- 
ron la carga. 

La caballería de* S. M. , viéndose cargada de caballería é 
infantería francesa, y echando de ver que la infantería de S. M. 
no se adelantaba, algunos escuadrones tomaron el espanto y 
empezaron á desordenarse. 

T los enemigos, viendo que la caballería de S. M. estaba 
desabrigada de infantería» cerraron con su caballería é infante- 
ría mezclada, con tal fuerza, que después de muchos choques, 
donde así el General de la caballería como los Tenientes 
generales se portaron valerosamente, hicieron abertura en* la 
caballería de S. M. y pasaron hasta la infantería, la cual, ha- 
llando sin caballería, embistieron con los cinco batallones de es- 
pañoles que estaban á la vanguardia , cerrando con cada bata- 
llón español con escuadrón de caballería y batallón de infante- 
ría, los cuales batallones españoles resistieron con tan gran va- 
lor, y el ataque y la defensa fué tan sangrienta, que de los ene- 
migos quedaron muchísimos muertos, tanto Cabos como soldados; 
y de los de S. M. quedaron muertos, el Maestre de campo general, 
el conde de Fontana, y los Maestres de campo el conde de 
Villalva y D. Antoniode Belandia, con muchos Capitanes y 
mucha gente particular , quedando los dichos batallones espa- 
ñoles firmes como una muralla, sin que los pudiesen romper 6 
descomponer de un paso. 

Entonces el Sr. Capitán general, viendo que los enemigos 



436 

habían vuelto á cargar con mayores fuerzas, y reposada la 
caballería de S. M., y que la infantería no se había adelantado 
por no estar allí el Maestre de campo general, el conde de Fon- 
tana, para mandarla avanzar, con que habían hecho abertura 
en la caballería, y pasado á atacar la infantería en su puesto, t 
que dicho conde de Fontana estaba muerto, á la primera carga^ 
corría á hacer él mismo oficio de Maestre de campo general, 
acudid por su persona á los escuadrones de caballería procu- 
rando poner remedio á la desorden'; y animando á los Capitanes 
y soldados á hacer« resistencia, y á los batallones de infantería 
defenderse y estar firmes, gobernaudo él mismo con mucho 
valor la batalla. 

Con la cual presencia del dicho Capitán general, y el deber 
del General de la caballería, y de los Tenientes generales, mu- 
chos escuadrones de la caballería de S. M. tomaron nuevo 
ánimo y volvieron á hacer cara al enemigo. 

D. Gaspar Bonifacio, Capitán de las guardias, habiendo 
juntado su grueso, cerró á la vanguardia con dos gruesos de 
caballería enemiga que estaban en su aposito, con tal brío que 
los deshizo: D. Juan de Borja con su grueso, que era sólo de 
sus dos compañías, embistió con un batallón de infantería y lo 
hizo pedazos: D. César Toralto cerró con un escuadrón de 
caballería de más 300 caballos y lo rompió ; y otro escuadrón 
francés deshizo D. Virgilio Ursini. 

Y lo mismo el conde de Isemburque, á su ala derecha, juntó 
sus escuadrones y regimientos alemanes, y los forzó á hacer 
cara, y llevándoles él mismo á pelear detuvo también los groe* 
sos de la caballería enemiga, que estaban á su opósito é hizo 
gran extrago en ella. 

Pero luego se adelantaron los escuadrones y bal^Uones de 
la retaguardia, con toda la reserva, con tantos escuadrones de 
caballería acompañados de infantería, que no obstante el valor 
con que íes resistieron D. Juan de Vivero y D. Pedro de Villa- 
mor, con los dichos escuadrones y los gruesos de B. Antonio 
do Butrón, D. Antonio de Ulloa, barón de Geamont, D. Anto- 
nio de Rojas y D. Juan de Mascareñas, fueron rotos todos, sin 



437 

que fuese posible al General y los Tenientes generales hacer- 
les quedar firmes. 

Y acercándose con todas sus fuerzas juntas otra vez á la 
infantería, y viendo que los batallones de los españoles queda- 
ban tan firmes y les daban tan furiosas cargas, dejándoles á 
la mano izquierda, fueron á cargar la iniántería valona y ale- 
mana. 

El Sr. Marqués, viendo este desaire, se metió entre la caba- 
llería é infantería, corriendo de un escaadron á otro, para juntar 
los que se desordenaban y hacer cargar de nuevo al enemigo 
para socorrer la infantería; y corriendo á brida abatida tras un 
gueso que pensaba era de los suyos, para hacerle volver cara, 
el capitán Francisco Duque , que lo es de una compañía de su 
guardia, se opuso á socorrer diciendo que las tropas tras las 
cuales corría eran franceses, con que mandando al Capitán 
darles una carga, se fué corriendo á los alemanes, donde lle- 
gando á la frente del conde de Riberghe le amonestó mostrase 
en este dia el valor de los alemanes para el servicio del Rey; y 
el dicho Conde y sus soldados respondieron que querían todos 
morir por la fe de su juramento. 

En esto, los enemigos, llegando á los dichos batallones de va- 
Iones y alemanes, y hallándolos descubiertos de caballería , los 
cargaron por el flanco con infantería y caballería , donde esta 
infantería, habiendo grande rato hecho maravillas en defen- 
derse, la rompieron y deshicieron los batallones uno á uno. 

Los Maestres de campo de los tercios de valones pelearon 
con tal valor, y se defendieron tan porfiadamente, que del tercio 
del Maestre de campo de Granjes quedaron muertos seis Capi- 
tanes, y los demás heridos; del tercio del conde Basigny que- 
daron cuatro Capitanes; del tercio del conde de Meghen tres, y 
el dicho Conde herido; y de los otros dos tercios del príncipe 
de Ligni su Sargento mayor muerto; y del tercio del Maestre 
de campo Ribancourt, un Capitán con muchísimos soldados de 
los regimientos alemanes; el conde de Ritberghe fué echado por 
tierra y herido de dos grandes cuchilladas en la cabeza, otra en 
su lado izquierdo y otras dos en el brazo, y fué tomado preso, 



438 

y de sus Capitanes fueron muertos cuatro en la plaza y los de- 
mas heridos; y entre ellos el capitán Andrés de Altuna, mostrando 
muchísimo valor peleando entre los muertos, hasta que fué he- 
rido de cinco heridas mortales, y aunque tan mal herido, quedó 
en pié el postrero de su regimiento; y lo mismo los otro6 Coro- 
neles y Capitanes de los otros regimientos alemanes, fueron 
todos tan maltratados que pocos se retiraron vivos. 

El Sr. Marqués, viendo este mal suceso á la infiíntería 
valona y alemana, volvió ala caballería, donde hallando el 
duque de Alburquerque y sus Tenientes generales procurando 
juntar ios escuadrones y amone8ta.ndo los Capitanes y soldados 
desordenados á hacer grueso, mandé avanzar unas tropas de re* 
serva, que no estaban aun deshechas; pero vinieron tantos 
escuadrones y batallones de caballería é infantería francesa á 
embestirles, que rompieron otra vez todos los escuadrones de 
caballería de S. M. , y los dichos Capitanes, D. Juan de Boija, 
D. Cesar Toralto y D. Virgilio Ursini, con todos los sobredichos 
Capitanes que con sus gruesos se habian adelantado mucho en 
los enemigos, volvieron muy maltratados dicho D. César To- 
ralto, el marqués Hermes de Bentivoglio, D. Virgilio Ursini, 
D. Francisco Morón y D. Antonio Barraquin, heridos, y D. Juan 
de Borja con pérdida de 40 caballos de su grueso. 

Entre los cuales los más mal heridos fueron : el dicho Don 
César Toralto, el cual, peleando con mucho valor á la frente 
del enemigo, fué herido de un mozquetazo en la pierna, y sa 
caballo muerto; y D. Virgilio Ursini, pasado su cuerpo de un 
arcabuzazo de parte ¿ parte, el cual murió después de su he- 
rida en la villa de Bruselas. 

Retirándose en este estado los dichos gruesos, toparon al 
duque de Alburquerque con la espada en la mano con sus Te- 
nientes generales D. Ignacio de Vivero y D. Pedro de Villamor, 
queriendo juntar estos escuadrones que tampoco estaban áan del 
todo deshechos, y amonestando los Capitanes hiciesen grueso, 
los cuales bien se animaron á hacerlo, pero no hallaron sino 
Capitanes y Oficiales sin soldados. 

D. Pedro de Villamor, queriendo embestir con ellos con un 



439 

regimiento francés que estaba al opósito del dicho duque do 
Alburquerque, fué empujado. 

E¡1 Duque, habiendo mandado al capitán Carrillo, que estaba 
más cerca del,- que hiciese grueso para socorrerles, no hallando 
tampoco sino Capitanes y Oficiales, fué rechazado y herido de 
un mosquetazo en la pierna, y todos fueron forzados á retirarse 
al puesto donde estaba el barón de Andre, con la resta de cuatro 
gruesos de reserva que él habia mandado, donde toda la caba- 
llería francesa les vino á cargar también con tal fuerza y furia, 
que fueron también forzados á retirarse; y el dicho duque de 
Alburquerque, que habiendo estado prefifente en esta acción, y 
postrero esfuerzo de estas tropas, compuestas de sólo Capitanes 
y Oficiales, sin soldados, Tiendo que no habia ya más caballería 
en piéj fué forzado guarnecerse de la infantería española; ha- 
biendo quedado tan tarde con su caballería en esta postrera 
acción , y también fueron forzados retirarse á la dicha infantería 
sus Tenientes generales D. Juan de Vivero y D. Pedro de Vi- 
Uamor con los demás Capitanes. 

Él Sr. Marqués , habiendo visto este postrero esfuerzo de 
la caballería con tal suceso, tomó aun ánimo de poder restaurar 
el combate con la infantería, corriendo á todas partes por ver 
si atrás de los batallones de infantería que estaban aun tiesos y 
firmes, podrían juntar alguna caballería, tanto, que habiendo 
pasado tres veces por delante de los batallones de italianos, si- 
guiéndole una tropa de caballería francesa, le fué forzado salvarse 
en el batallón del Maestre de campo, el caballero Yizcónti, por 
la mano izquierda de la manga del capitán Francisco Porta, di- 
ciendo: <rTiren á estos, que es el enemigo, aquí quiero morir con 
los señores italianos»; á que respondió dicho caballero Yizcónti: 
«Nosotros queremos aquí morir todos por el servicio del Rey, 
nuestro señor, y de V. E.» Y en esto les dieron una carga tan 
furiosa y les detuvieron con sus picas con tal vigor, que mu- 
chos, cayendo muertos de sus caballos, fueron forzados á re- 
tirarse. 

T pasando el Sr. Capitán general, por el otro lado , otra 
tropa del enemigo, á la cual este batallón era menester dar otra 



í 440 

carga, estando su persona entre el dicho batallón y la dicha 
tropa enemiga, pasaron muchos mosquetazos alrededor y tan 
cerca del , que corrió gran peligro de ser matado de so propia 
gente; y que á su Secretario de Estado, D. Gerónimo de Almeida, 
siguiéndole sólo con su caballerizo, lo fue matado su caballo de 
un mosquetazo; y uno de sus Gentiles-hombres de cámara, 
JD. Pedro Poras, fué muerto do un arcabuzazo cerca de su 
persona. 

El conde de Isemburque viendo á su costado del cuerno 
derecho también la caballería de la Alsacia rechazada, y la in- 
fantería en tal extremidad, corrió á todas partes para juntar 
algunos gruesos de su caballería, sin que pudo hacerles yol- 
ver cara, aunque dio é hirió algunos Capitanes diciéndoles 
mil injurias; con todo esto, acompañado de algunas de sus tro- 
pas que habia juntado, intentó de socorrerla; pero la multitud 
délos enemigos, habiendo disipado los suyos, fué cercado de 
todas partes, donde peleando y defendiéndose valerosamente 
fué derribado de su caballo y echado por tierra su caballe- 
rizo, y algunos criados suyos fueron matados á sus pies; su 
trompeta y otros criados fueron heridos, y el Conde recibió dos 
golpes de espada en la cabeza que le abrieron el hueso hasta 
los sesos, con otro golpe que le cortó la nariz hasta la boca, no 
queriéndose aun rendir ni dar su espada hasta que con el grueso 
de una carabina le rompieron el brazo derecho, con que cayd 
en el suelo, y fué preso por un soldado del regimiento de 
Gassion ; y también fué tomado preso el conde de Beamont, el 
cual habia quedado peleando á su lado, sin haberle querido 
quitar, con que toda la caballería del costado derecho se retiró 
también, excepto algunas tropas que se hallaban aun en piécou 
el Sargento mayor de batalla, D. Jacinto de Vera. 

Lo que viendo el Teniente general, D. Juan de Vivero, que 
á aquel costado del cuerno derecho algunas tropas de la caba- 
llería de la Alsacia estaban en pié, que eran los regimientos de 
los coroneles Sanary y Donequel , con muchos Oficiales de la 
caballería, que por haberse ya deshecho sus tropas se habían 
allegado por sus personas á estos regimientos , corriendo allá 



441 

mandó al otro Sargento mayor de batalla embistiese con dos 
batallones de infantería francesa que se avanzaban & ellos sin 
caballería, diciéndole, que si podría romper esta infantería 
haría gran servicio á S. M. , y quizá seria la restauración de 
todo; <Sbn que el dicho Sargento mayor mandó al coronel 
Sanary de cargarla, el cual, retirándose herído con alguna pór- 
dida, dicho D. Juan de Vivero, mandó al dicho D. Jacinto de 
Vera hiciese embestir con el otro regimiento; pero como venia 
avanzando la caballería enemiga á gran trote, á la cual era 
menester hacer cara , no se hizo. 

El Sr. Marqués, viendo así la caballería de S. M. retirada de 
todas partes, no perdió aun ánimo, pues los batallones de los 
españoles é italianos quedaban aun firmes ; pero presto vio los 
batallones italianos atacados de tanta caballería é infantería 
francesa , que comenzaron afligir el ánimo ; y aunque asistidos 
de la presencia de su General , estuvieron forzados ceder á la 
siniestra fortuna de la guerra, y hacer su retirada, la cual 
hicieron en escuadrones con sus banderas hasta el bosque, 
aunque con gran peligro, por cuanto tenian siempre la caballe- 
ría francesa á su cola. 

El Sr. Marqués, no dejando aun el campo de la batalla, se 
vio en tal aprieto, que corriendo peligro su vida, el Sargento 
mayor, Juan Pérez de Peralta, del tercio de D. Baltasar 
Mercader, abrió el batallón y le metió dentro, uniendo su 
persona en las banderas, admitiendo sólo su caballerizo con 
él, quedando solo los dichos tercios españoles con sus batallo» 
nes firmes. 

Luego todo el ejército francés, cargando sobre estos bizarros 
españoles, embistió cada batallón español con batallón de 
infantería y escuadrón de caballería, á los cuales, los dichos 
bizarros españoles dieron tan furiosas cargas, y les detuvieron 
con sus picas tan cerradas y tan firmes, que no les pudieron 
abrir ni romper; lo que viendo los enemigos, acercáronles con 
su caballería é infantería por tres partes, con que fueron forza- 
dos á hacer frente á tres costados, y aun entonces les dieron tan 
furiosas cargas, y las picas detuvieron la caballería que les 



442 

venia cargando con tanto valor, que ni aun entonces les pudie- 
ron romper. 

Lo que viendo el duque de Enguien que le mataban muchí- 
sima gente, y que sus Mariscales de campo, el Oassion y el de 
la Ferté-Senestorre, le decian que estos batallones de españo- 
les eran una muralla invencible, y que deshacían toda su 
caballería antes de pedir cuartel, de rendirse, les envió á decir 
que se rindiesen que. les daría buen cuartel, y donde nd, que 
baria traer artillería cargada con balas de mosquetes para ma- 
tarlos á cañonazos á todos, y que le pesaría mucho matar tan. 
buenos y valerosos soldados,* con que aceptaron el cuartel que 
les presentó, tomando presos al conde de Oarcies y D. Jorge de 
Casteluy , los Sargentos mayores D. Juan de Rocafoul y Juan 
Pérez de Peralta, con loi9 ppcos Capitanes que restaban envida 
y todos los soldados. 

£1 Sr. Marqués, habiendo estado dos ó tres veces en medio 
de las tropas francesas, y los batallones Italianos y españoles 
sido forzados á abrirse para salvarle, y quedado hasta el último 
trance en el campo de la batalla, y hasta que el último tercio 
de españoles se rindió con patos , fué forzado retirarse también. 

La armada francesa se metió á perseguir con mucho calor 
los que se fueron retirando; lo que viendo de lejos el barón de 
Bec, fué adelantando las tropas de su cargo hasta mostrarse 
en campaña rasa á vista de los enemigos, con que trataron de 
retirarse, dando lugar á que el resto del ejército se retirase. 

El conde de Isemburque, estando tomado preso por el dicho 
soldado del regimiento de Gassíon, el cual le queria llevar á su 
grueso, pasando por cerca de una tropa de caballería de S. M. 
que se retiraba, se echó en ella, agarrando el soldado que le 
llevaba preso, al cual, queriéndole el alférez Maraso matar, el 
Conde se lo defendió, no queriendo que le matase por haberle 
dado cuartel y hecho cortesía; con que el Conde se retiró hasta 
las tropas del barón de Bec, las cuales habían ya llegado á la 
colina cerca de la villa, y de allí dicho Conde se retiró á Charle- 
mont, siendo cosa espantosa, que no obstante sus grandes he- 
ridas y la grande pérdida de su sangre, tuvo aún la fuerza y 



443 

7 el ánimo de hacer siete leguas á caballo hasta dicho Charle» 
moni antes que fuese curado. 

De los caballeros Toluntarios que asistían cerca de la per- 
sona del 8r. Marqués como sus camaradas, que eran el conde 
Carlos de Beux, D. Juan de Monroy y el barón de Sanenthem, 
los dos delloa fueron también presos, habiendo el Sr. Capitán 
general enyiado todos los Tenientes de Maestres de campo 
generales á llevar órdenes á diferentes partes: D. Pedro Rojo, 
fué enviado á hacer avanzar y embestir algunos escuadrones de 
caballería que estaban de reserva, D. Baltasar Mercader, estando 
ya preso, D. Antonio de Quevedo su caballo herido de un mos- 
quetazo, no teniendo otros Tenientes de Maestres de campo 
generales y Ayudantes á la mano. ^ 

Mandó el conde Carlos de Reux llevar una orden á un es- 
cuadrón de la caballería de S. M. para que se avanzase á car- 
gar otro escuadrón del enemigo que tenia á su lado un batallón 
de infantería, al cual fué de un mosquetazo de la infantería ma- 
tado su caballo, y él echado por tierra y cogido preso y llevado 
á Perona. Al barón de Sanenthem, hijo del Cbancillier, envió 
á llevar otra orden á otros escuadrones, el cual fué matado su 
caballo de un cañonazo; y estando en el suelo, un grueso de 
caballería le pasó por el cuerpo, de donde levantándose, corrió 
á pié, y en el camino le cogieron cuatro croatos, que le tiraron 
un pistoletazo que le quemó el jubón; y desnudándole en ca- 
misa, le tomaron preso ^ llevándole al cuartel de los croatos, 
donde habiendo estado algunos dias entre ellos sin ser conocido, 
se dio á conocer al conde de Quinse, gobernador de Guisa, el 
cual le llevó al duque de Enguien á Yernin, y de allí le llevó á 
Guisa, de donde pudo avisar á su padre que estaba vivo, el 
cual hizo diligencias para que lo supiese la reina de Francia, 
la cual le declaró libre; y entendiendo que estaba desnudo, le 
envió cien pistolas para vestirle. 

El Capellán mayor del Sr. Marqués, D. Carlos Landriano, 
viniendo á llamarle un Ayudante para confesar al conde de Yi- 
Ualva, que estaba muriendo, estando ya vecino á los batallones 
españoles, un gihieso de la caballería croata del enemigo, alie- 



444 

gando á embestirlos, y ellos, dándoles una carga de mosqueta- 
zos, hallándose entre las balas de una y otra parte, fué herido 
de cinco balazos, tomado preso y llevado al cuartel de los croa- 
tos, donde estuTO haciéndose curar hasta que lo supo el duque 
de Engríen, el cual, sabiendo que era el Capellán del Sr. Mar- 
qués, le mandó quedar algunos dias en su casa, y le hizo comer 
á su mesa, donde oyó que discurrian la batalla, y que el Duque 
decia que tenia lástima al Sr. Marqués, que la caballería le ha- 
bía así abandonado, y que si la infantería se hubiese ayanzado 
con la caballería, corría peligro de perder él la batalla,- y el 
Mariscal de campo la Ferté-Senesterre , soldado viejo, dijo que 
jamás había visto tal valor en un Generalísimo, hacer el oficio 
de Maestre de campo general, y sin acordarse que él era Go- 
bernador del país, empeñarse en los escuadrones de los enemi- 
gos, estarse en medio de los cañonazos y mosquetazos, llevando 
él mismo sus escuadrones á pelear, y él y su hermano quedado 
hasta los últimos en el campo de la batalla, y sido los postreros 
que se retiraron; y estuvo dicho Duque dos dias en el creer 
que tenia preso al Generalísimo del ejército católico, y que su 
hermano D. Alvaro era muerto, habiéndolo dado los soldados 
franceses las señales de haber visto un caballero de su estatura 
y forma entre los muertos. 

Lo que dio tanta ventaja á la caballería francesa fué, en 
primero, que los escuadrones venían mezclados con los batallo- 
nes de infantería, y estando un escuadrón de caballería roto se 
retiró tras del batallón de infantería que estaba á su lado, y allí 
se rehizo y volvió á pelear. 

En segundo, los muchos Cabos y Oficiales que tenia la di- 
cha caballería, que demás del General, de los Tenientes gene- 
rales y de los Mariscales de campo, que son como los Sargen- 
tos mayores de batalla en Alemania, está la caballería francesa 
reducida en regimientos, y cada regimiento no hace que un 
grueso de corazas y un pequeño grueBo de carabinas, de ma- 
nera que cada grueso de corazas tiene su Coronel, su Teniente 
coronel y su Sargento mayor, y cada compañía su Capitán, los 
cuales tan muchos Oficiales hacen fácilmente quedar su escua- 



J 



445 

dron cerrado y rehacerse estando roto^ y los gruesos escuadro- 
nes YÍeiien á ser mucho más grandes que los gruesos y escua- 
drones de la caballería de S. M. 

Habiendo la armada francesa tenido esta ventaja , se retiró 
en Francia para refrescarse y rehacerse de la mucha pérdida 
de gente que había perdido en la batalla, tanto de muertos 
como heridos, á mayor número que la armada de S. M. 

Y el Sr. Marqués se fué á juntar su gente á Fontana Lenes- 
qne, donde haciendo alto tres dias, hizo publicar un bando que, 
sub pena de la vida, cada uno se hallase en su compañía; mandó 
venir allí la tropa del barón de Bec y las del conde de Fuen- 
saldaña; sacó algunas compañías de los presidios, y se metió á 
formar y componer de nuevo su ejército para oponerse á todo 
lo que el enemigo podria querer intentar más. 

Habiéndose refrescado y rehecho el ejército enemigo algu- 
nos dias en Francia, entró en el país de Henao, se apoderó de 
los castillos de Emery y Barlamont, y de allí fué á embestir la 
villa de Binst, la cual, después de haberla defendido los hur- 
gases dos dias y matado de los enemigos más de quinientos 
hombres, se rindió. 

Lo que visto por el Sr. Marqués, envió orden al conde de 
Faensaldaña, que con la gente que tenia á su cargo se mojo- 
rase á la Busiera y en Nivela de las Damas; echó con diligen- 
cia infantería española á cargo del Sargento mayor D. Antonio 
Cantudo, la cual diligencia fué hecha del Sr. Marqués muy á 
propósito, en cuanto que habiendo los enemigos ganado el 
dicho Binst, el Mareschal Gassion se adelantó con parte de la 
caballería francesa hacia dicha villa de Nivela; y visto la de- 
fensa que dicha infantería española hacia, se volvió á su campo 
junto á Binst, sin intentar nada, parando el duque de Enguien 
en dicho Binst algunos dias. 

El Sr. Marqués, habiendo restaurado su ejército con la gente 
que habia juntado y la que había sacado de los presidios y las 
tropas del conde Fuensaldaña y barón de Bec, se fué á hacer 
frente de banderas junto á Mons, á las praderías del monasterio 
de Espiulieu con nuevo ánimo de hacer ulteriores progresos. 



446 

£1 duque de Enguíen, vista esta resolución del Sr. Marqués, 
dejó Binst y las dichas plazas de Ermey y Barlamont, y mo- 
viéndose de aquel paraje, se metió á marchar otra vez hacia la 
frontera de Francia; lo que entendiendo el Sr« Marqués , dio 
orden al conde de Fuensaldaña fuese con su cuerpo de ejército 
á oponerse á lo que dicho duque de Enguien quisiese intentar 
á aquellas partes. 

Lo que dicho Conde hizo con tal prontitud , que siendo cosa 
cierta que el duque de Enguien tenia intento de poner sitio á 
Cambray, al ver que el dicho Conde con- tal presteza habia 
hecho entrar en la plaza el tercio de D. Alonso de Avila cod 
algunas compañías de caballos, hízole mudar de intención, y 
así, deflectíendo del paraje de Cambray, se acercó á la villa 
de Avenas, mandando á las Mareschales de campo, el conde de 
Quince y el marqués de Aumont, se adelantasen con la van- 
guardia á tomar los puestos, los cuales fueron acercándose 
hasta las puertas de la villa. 

El Gobernador, barón de Creveceur, les tiró muchos caño- 
nazos, resuelto de si le atacaban defender bien la plaza, anima- 
do tanto más que el dia antes el Gobernador de la provincia, 
el conde de Buquoy, habia hecho entrar en la villa 500 iiom- 
bres, y que el conde de Fuensaldaña venia marchando con 
gran diligencia á socorrerle con más gente; el duque 4e En- 
guien, viendo que el General del ejército católico habia pro- 
veido así á todas las plazas á aquella parte, dejó también la 
villa de Avenas, y enderezó su marcha con toda la armada 
fírancesa la vuelta dje Marienburque. 

De que teniendo aviso el 8r. Marqués, se movió luego del 
paraje de Mons, y marchó con el ejército de S. M. á Marimonte, 
y de allí á Gemblours, donde dio orden al barón de Bec vol- 
viese con sus tropas hacia el país de Luxemburque para acudir 
á aquella parte,- y el Sr. Capitán general quedó parando al 
dicho Gemblours dos dias, alojándose su persona con la corte 
en la villa, y el duque de Alburquerque con la gente á Wal- 
seim, casaros vecinos, hasta ver en qué pararia la marcha del 
enemigo. 



J 



447 

Y teniendo ayiso qae el ejército enemigo matrchaba hacia el 
país de Lnxemburqne, con intención de irá sitiar áThionuilla, 
marchó con el ejército á Namur , donde halló el conde de Isem- 
burque, el cual se había hecho transportar con sus heridas de 
Charlemont, el cual dio cuenta alSr. Marqués, como por los 
avisos que habia teñido también , que los enemigos franceses 
tenian intención de sitiar dicho Thionuilla, habia ya enviado 
allá al sargento mayor Dorso , con un pronto socorro sacado de 
los tercios de los Maestres de campo , Ribacourt y la Motarie, 
con que el Sr. Marqués envió luego correo al barón de Bec, 
advirtiéndole del designio del enemigo sobre ThionuíUa, y man- 
dándole luego reforzar el presidio con todo lo que podia juntar, 
mientras camina este socorro. 

Entretanto, el duque de Enguien mandó al marqués de 
Gevres, Mariscal de campo , adelantarse con 4.000 hombres de 
pié y 3.000 caballos, á tomar los puestos de Thionuilla, siguién- 
dole luego con todo el ejército francés, con la cual orden el 
dicho marqués de Gevres Uegó con la vanguardia del ejército 
francés, alo 16 de Junio, acerca de Thionuilla. 

Y á 17 de Junio llegó á Luxemburque el Sargento mayor 
Dorso, con el socorro que habia enviado el conde de Isembur- 
que; y llegaron dos compañías de caballos que el barón de 
Beca gran priesa habia enviado delante; y á los 18 llegó el 
mismo Barón con sus regimientos de infantería y caballería, 
donde ordenó para entrar en la plaza otros 600 hombres, esco- 
gidos de los regimientos de los coroneles Beer y Maternieque, 
con los Sargentos mayores Rodríguez y Boleim, y cuatro com- 
pañías de caballos de los capitanes Navarra, Bridmus, Waure 
y Leongevál, con cuatro compañías de croatos, mandando 
marchar todas estas tropas juntas, y procurar de entrar en la 
plaza ó de perderse, con una orden particular al dicho Sargento 
mayor Dorso de mandar en la plaza, caso que viniese á faltar el 
Gobernador, el coronel Martue; y al coronel de caballos, Don 
OArlos de Padilla, mandó convoyarlos hasta que fuesen en vista 
de los de la villa; con la cual orden y los guías que les habia 
prevenido el coronel Beer, marcharon con mucha resolución 



I 



448 

hacia la villa de Sirieg , donde con los pontones que les dio el 
Gobernador pasaron la Mossela; y de allí, guiados por otroe 
muy buenos guías por bosques y hayas, pasando á media 
legua cerca de los cuarteles de los enemigos, entraron en la 
plaza con pérdida sólo de cuatro hombres; y el dicho coronel 
Padilla, habiéndoles convoyado hasta de donde podrian entrar 
seguros en la plaza, volvió con la nueva que este socorro había 
entrado. 

En el mismo dia que el dicho socorro hubo entrado en Thion- 
uilla, llegó el duque de Enguien con todo el grueso del ejér^ 
cito francés, que se estimó á 20.000 hombres, y al instante re- 
partió MU ejército en cuatro cuarteles, y mandó empezar latinea 
do circunvalación. 

En el mismo tiempo el baron.de Bec recibió correo del se- 
ñor Marqués, con el cual le mandó que, estando el enemigo 
declarado sobre Thionuilla, le enviase el coronel Beer con la 
relación de la disposición del sitio y de las fuerzas del ejército 
francés, la cual, tan presto que hubo recibido, resolviéndose á 
socorrer la plaza , despachó á los serenísimos duques de Lorena 
y Babiera á representarles la importancia de la plaza para todos, 
y como estaba resuelto de socorrerla, pidiéndole socorro y asis- 
tencia para poder conseguir la empresa ; pero como el duque de 
Babiera tenía á su opósito el ejército de Gebrian con los Wey- 
maros, se excusó, ofreciendo sólo de venir el duque de Lorena. 

Estando el Sr. Marqués en esta resolución de ir á socorrer 
á Thionuilla, las armas de los enemigos holandeses le llamaron 
á ir á socorrer á Flandes; viniéronle avisos que el príncipe de 
Orange había hecho movimiento de su plaza de armas, de junto 
á Belduque, que la infantería y artillería estaba embarcada y 
caminaba la vuelta de Dorte, y que la caballería marchaba por 
tierra la vuelta de Bergas para embarcar é ir á desembarcaren 
Flandes , con designio de sitiar á Hulst ó al Sasso , ó de pasar 
la ribera de Brujas; y de pasar por tierra á sitiar la villa de 
Dunquerque, para quitar á S. M. aquella plaza tan importante. 

El Sr. Marqués , viéndose acometido de dos ejércitos ene- 
migos en un mismo tiempo, del uno en la provincia de Lucera- 



449 

borque, y del otro en la provincia de Flandes^ considerando 
que sobre todo importaría el defender y conservar la dicha pro- 
vincia de FlandeSy y que los generales D. Andrea Gantelmo y 
el marques Sfrondato, que había dejado para la defensa de 
Brabante y Flandes, no tenían gente bastante para oponerse 
al ejército de los dichos holandeses, se halló forzado de tomar 
una resolución necesaria de ir á defender la provincia de Flan* 
des 9 y de marchar luego la parte donde el ejército holandés le 
llamaría; envió delante y con algunas compañías de caballos, 
D. Juan de Borja, al cual, el Br. Marqués, había declarado 
que S. M. le había hecho merced de Teniente general de la ca- 
ballería de estos Estados de Flandes , en propiedad. 

Y luego mandó seguir los tercios de españoles del conde 
Crarcies y de D. Baltasar de Mercader, de italianos, del caballero 
Yizconti, y de valones del Maestre de campo Ribancourt, con 
otro número de compañías de caballos á cargo del Comisario 
general D. Antonio de la Cueva. 

Y luego ^ siguiendo el Sr. Capitán general con todo el ejér* 
cito de S. M. , dio orden al duque de Alburquerque, Greneral d» 
la caballería, de marchar por el camino más cómodo para los 
cuarteles y alojamientos de la gente , y su persona marchó por 
el camino derecho de Bruselas. 

' Entretanto D. Andrea Cantelmo , Maestre de campo gene- 
ral , con la gente que estaba ya allí á su cargo, y la que el 
Sr. Marqués le había enviado delante, y el marqués Sfrondato, 
General de la artillería, y D. Juan de Borja, Teniente general 
de la caballería, con sus tropas de caballos, habiendo hecho 
plaza de armas en Dufel, junto á Liera, pasaron por el puente 
de Amberes al país de Vas , de donde marcharon con mucha 
diligencia á Hulst, y guarnecieron luego los diques del Cleyn- 
Ihat Chingo, y los puestos de San Juan de Esteen, Moervaert y 
Quildrect, tomando el dicho Maestre de campo general su cuar- 
tel á San Juan de Esteen; y el dicho General de la artillería ocu- 
pando los puestos de Moervaert y Santberge; y el dicho D. Juan 
de Borja con la caballería los de Hildrecht y Chingo. 

No hubieron tan presto llegado á Hulst los dichos Genera- 
ToMo LXXV. 29 



450 

les , y no tenían tan presto gnarnecidos los puestos y loa diqaes, 
que el príncipe de Orange llegó á desembarcarse en el poldre 
de Namur, acuartelándose con su gente en el país de Halste- 
rambacht, de donde mandó el día siguiente adelantar algunas 
tropas al fuerte de Moervaert con intento de apoderarse de este 
puesto de San Juan de Esteen y á los otros puestos, y sitiar k 
Tilla de Hulst. 

* 

Pero como dicho príncipe de Orange habia reconocido qae 
el dicho D. Andrea Cantelmo tenia dispuesto algunas piezas de 
artillería sobre el dique entre dicho Moeryaert y Santberghe, 
y que tenia guarnecido con infantería y caballería los demás 
puestos y diques, mandó retirarse la dicha gente que habia 
mandado embestir dicho fuerte de Moeryaert; y después de ha- 
ber quedado en el dicho poldre de Namur algunos días, toWíó 
á embarcarse con todo su ejército , y se fué á desembarcar á ia 
Phelípina. 

Entretanto, el duque de Alburquerque, habiendo venido 
marchando con el ejército de S. M. por los contornos de Loyaina 
y Vilvorde, y el Sr. Capitán general por el camino derecho de 
Bruselas, se encontró con el Duque en Terramunda; el Daque 
se fué á alojar con la gente en Loqueren, y el Sr. Marqués con 
la corte á Exarden, de donde eldia siguiente vino á alojar á 
Loochristi; donde teniendo aviso que el príncipe de Orange se 
habia desembarcado con todo el ejército holandés ala Phelípina, 
y se iba á campear á Assenede, lugar situado á medía legua de 
la ribera, y que allí se fortificaba, partió luego de Loochristi, y 
se fué al Sasso de Gante, donde dispuso el ejército de S. M. 
sobre las riberas del Sasso y de Brujas, y á todos los puestos 
y pasajes , de manera que á cualquier parte que el príncipe de 
Orange intentara de pasar hallaría caballería é infantería á sa 
opósito. 

Con orden distinta, al duque de Alburquerque, ocupase y 
guarneciese con su caballería y alguna infantería los puestos 
de Mocerbeque y "Waberg; al marqués Sfrondato, ocupase y 
guarneciese el puesto de Selsate y la ribera que va del Sasso á 
Gante; al Maestre de campo general D. Andrea Cantelmo, con 



451 

el TeDÍente general de la caballería D. Juan de Borja, quedase 
en el distrito de Hulst, y de acuartelarse en el poldre de Na- 
mur, donde había estado acuartelado el enemigo; al príncipe 
de Ligne, de alojarse con sus hombres de armas á la otra parte 
de Gante, en los casares Petegem y Deniese, y el resto de la 
caballería ¿ infantería mandó ocupase y guarneciese la ribera 
de entre Gante y Brujas, alojándose su persona con la corte en 
la Tilla, para de allí poder disponer á todas partes. 

Y viendo el Sr. Marqués que cada dia se aumentaba el ejér- 
cito holandés, llegándole cada dia más gente con más artillería 
y municiones, tal, que nunca antes los enemigos holandeses se 
habian desembarcado en Flandes con tanta caballería, y que 
todos sus designios eran de pasar con su ejército, ó la ribera 
del Sasso para sitiar el dicho Sasso^ ó de pasar la ribera de 
Brajas y de marchar por tierra para ir á sitiar á Dunquerque. 

Trató de hacer al enemigo una diversión; llamó en Consejo 
de Guerra á los Generales, duque de Alburquerque, D. Andrea 
Cantelmo, D. Alonso áe Meló, el marqués de Sfrondato, el 
marqués de Lede, el príncipe de Ligne, D. Juan de Borja, 
D. Carlos Guaseo y el marqués de Rivacourt, y allí resolvió de 
hacer la diversión luego, para ver si podia sacar el enemigo 
de Flandes. 

Dio orden al Maestre de campo general D. Andrea Can- 
telmo de entrar en la campiña con parte de su cuerpo de ejér- 
cito, dando á entender que iba á tomar algún puesto ó á sitiar 
alguna plaza. 

Con esta orden, el dicho D. Andrea partió del paraje de 
Flandes, pasó por el puente de Amberes, y entrando en la 
campiña fué á tomar la villa de Eynthonen y el castillo de 
Hescioyc, las cuales plazas habiendo guarnecido con presi- 
dio, marchó hacia Lit y Littoy, donde el principa de Orange 
había tenido su plaza de armas antes que marchase hacia 
Flandes, y de allí marchó la vuelta de Venló; donde en- 
tendiendo que 180 caballos y 200 infantes del presidio de 
Mastriq habian entrado en el Yalon Brabante, y tomado 
por interpresa el castillo de lausse, dio orden al Comisario 



452 

general D. Francisco Pardo fuese con parte de la caballe* 
ría á cortarles el paso, y que le vendría siguiendo con la demás 
gente; donde en el camino tuvo aviso del dicho Comisario gene- 
ral que les habia acometido y deshecho á todos, parte muertos y 
parte tomados presos, con la cual nueva, marchando con düi- 
gencia hacia allá, envió delante el barón de Andre con algu- 
nas compañías de caballos, con orden de volver á embestir el 
dicho castillo de lausse^ y al Maestre de campo D. Enrique 
Gase mandó seguirle, los cuales Cabos embistieron el dicho 
castillo con tal vigor, que los soldados holandeses que estaban 
en la plaza, al número de 200 hombres, fueron forzados á ren- 
dirse, con que el dicho Ms^estre de campo general, D. Andrea 
Cantelmo, volvió á marchar otra vez la vuelta de Bolduqu e. 

El príncipe de Orange, teniendo aviso que D. Andrea Can* 
telmo habia así con un trozo de ejército entrado en la campiña 
y tomado la villa de Enthoneu, deshecho parte de la caballería 
é infantería del presidio de Mastriq y marchado la vudta de 
Belduque, desatacó de su ejército algunas tropas de caballería 
é infantería y las envió apriesa, debajo del cargo del coroDel 
Alardt, hacia la campiña á oponerse á lo que el dicho I). Andrea 
Cantelmo querria intentar, quedando con el grueso del ejército 
holandés en Flandes, en su puesto á Assenede, continuando á 
intentar de pasar por alguna parte á la ribera del Sasso ó la de 
Brujas; y el Sr. Capitán general del ejército católico estorbán- 
dole su designio. 

Y los franceses de otra parte, continuando el sitio de Thion- 
uila, teniendo ya acabada la línea de circunvalación en el 
tiempo de tres semanas, comenzaron á abrir trincheras y á ata- 
car la plaza por viva fuerza por dos partes y con dos distintos 
ataques, el uno hacia el boUewarde de San Miguel, que llama- 
ron el ataque del duque de Enguien, y el otro hacia el boUewarde 
de la campaña, que llamaron el ataque del marqués de Gesu- 
res, abriendo sus trincheras á cada ataque y adelantándose con 
sus fortificaciones, enterradas con gran trabajo, sin ahorrar san- 
gre de soldados, sin que los sitiados pudiesen abrir trincheras 
y hacer fortificaciones enterradas contra las del enemigo, en 



453 

caanta entraban cada día 3.000 hombres de guardia en las trin- 
cheras de cada ataque, de manera que, no obstante la glande 
y Talerosa defensa que hacían los sitiados, fueron acercando á 
los dichos bollewardes y á la media luna que cubre la colina 
que hay entre dos, y llegaron en pdcos«dias á trescientos pasos 
de la contraescarpa de los dichos bollewardes, donde hicieron 
luego á cada ataque una batería^ y en cada una plantaron diez 
piezas y comenzaron á batir los dichos bollewardes. 

Y para atacar la plaza aun con más fuerzas y reemplazar 
la mucha gente que los soldados mataban 'cada diacon suyale- 
rosa defensa y las valientes salidas que hacían, el duque de 
Engoien envió á llamar el duque de Angoulesme, el cual estaba 
con 10.000 hombres á los contornos de Guisa para la defensa 
de la Francia y en oposición de lo que pudiese intentar el conde 
de Fuensaldaña á su frontera. 

De que teniendo el Sr. Marqués aviso, y que este ejército 
del duque de Angoulesme reforzaría el ejército del duque de 
Enguien, de suerte que podría apretar demasiado á los sitiados, 
detenninó de hacerle una fuerte diversión, dando orden al dicho 
conde de Fuensaldaña de entrar con su cuerpo de ejército en 
el país de Bclonois. 

Y viendo el Sr. Marqués que de otra parte el príncipe de 
Orange, por la diversión que le procuraba hacer con el anda- 
miento que D. Andrea Cantelmo hacia ala parte de Belduque, 
no dejaba su puesto de Assenade ni trataba de salir de Flandes, 
y que ya se había pasado el tiempo y la ocasión de poder dicho 
Príncipe pasar la ribera del Sasso para sitiarlo, ni apoderarse 
de los de Moerwaert y de San Juan de Estén para sitiar á 
Hulst, ni pasar la ribera de Brujas para ir á sitiar á Dunquer- 
que, por haber prevenido y proveído á todos los dichos puestos 
y todos los pasajes de las dichas riberas; envió orden á D. An- 
drea Cantelmo de retirarse con sus tropas de la campiña y 
venir i ocupar y defender los dichos puestos y pasajes, y al 
príncipe de Ligue, General de los hombres de armas, dio orden 
de marchar con sus tropas hacia la dicha campiña á oponerse 
á las sobredichas tropas holandesas que habían ido allá á cargo 



454 

del dicho coronel Alardt, y defender y amparar aqael país de 
Brabante en lugar del dicho general D. Andrea Cantelmo. 

Y el Sr. Marqués, habiendo socorrido á la provincia de 
Flandes, volvió con el grueso del ejército de S. M. á Ñamar, 
con intento de que con la asistencia de las tropas del duque 
de Lorena y del conde de Hatsuelt, intentar de socorrer á 
Thionuilla. 

Entretanto, el conde de Fuensaldaña, metiendo en ejecución 
la orden que el Sr. Capitán general le habia dado, entró con su 
trozo de ejército en el país de Bolonois, embistió loa castillos de 
Caussie y Fouxoles, los cuales, habiéndose rendido después de 
una buena defensa, los hizo volar por amor de las incursioEes 
que los franceses de aquellos castillos hacian en el país de Ar- 
tois, y se metió á hacer mucho destrozo y rebaje y muchas 
presas en el país de Francia, con que obligó al duque de £n- 
guien á separar sus fuerzas, y enviar al duque de Angoulesme 
con ellos á socorrer el dicho país de Bolonois y estorbar al 
conde de Fuensaldaña hacer mayor entrada en aquellas bm- 
teras do Francia. 

El Sr. Marqués, visto que habia conseguido su intento de 
haber llamado aquella gente del sitio de Thionuilla, envió orden 
al dicho Conde de retirarse, con la cual orden el dicho Conde 
volvió á entrar en el país de 8. M., tomando sus cuarteles álos 
contornos de Betuna, donde se quedó con gran cuidado, echando 
diferentes partidas para tomar lengua de la marcha del dicho 
duque de Angoulesme , haciendo muchas presas sobre los ene- 
migos y deshaciendo una vez toda la caballería que habia de 
guarnición en Dourlans , y de allí fué tomando cuarteles tem- 
porizados, hasta que el Sr. Marqués, en Namur, determinóse 
juntasen todos los cuerpos de ejércitos, para con todas las fuer- 
zas juntas ir á socorrer á Thionuilla. 

Entretanto, los enemigos al sitio de Thionuilla se acercaban 
mucho á la plaza, y los sitiados la defendian con mucho valor 
con mosquetazos y cañonazos, y con echar bombas y fuegos eu 
sus trabajos, y con hacer salidas. 

Una hicieron sobre los regimientos del cardenal Masarini y 



455 

del conde de Harcourt, que estaban de guardia á las trincheras, 
donde el combate, habiendo sido porfiado algunas horas, los 
sitiados fueron rechazados. 

El otro día, los enemigos, llegados á treinta pasos de la con« 
trecharpa, la atacaron con tres regimientos de infantería y 
machos Toluntarios, donde, después de un combate muy san- 
griento de una parte y otra, se hicieron señores de la palizada, 
aunque con gran pérdida dejnuertos y heridos, y llegaron hasta 
el foso de la muralla. 

Lo .que Tiendo los sitiados, levantaron un caballero en medio 
de la villa con una batería, de ella incomodaron mucho los 
enemigos á fuerza de tirar y echar granadas, matando é hiriendo 
mucha gente; entre otros, fué muerto de un mosquetazo el 
marqués de Senoncourt, gobernador de Lorena, venido de Nanci 
al campo para ver los trabajos y ataques. 

De que animados los enemigos, atacaron con tantas fuerzas 
la media luna, que no obstante la grande resistencia de los si- 
tiados, la ganaron; y de allí hicieron su puente y empezaron 
sus minas, la una de las cuales voló tan grande parte de la 
muralla del un bollevardo, que 25 hombres podian subir de 
frente al asalto. 

En esto el duque de Enguien hizo representar al Gober- 
nador de la villa, el coronel Martue, que habia aquistado harta 
gloria con la defensa que habia hecho, que si quería rendir la 
plaza le concedería buenos pactos; pero el Gobernador le res- 
pondió no querer entender á ningún acuerdo ; y aquel dia los 
sitiados incomodaron mucho á los minadores con echar fuegos 
y bombas á los sitiantes ; con su mosquetería y artillería mata- 
ban muchos de los sitiados, y entre otros el Gobernador, el 
coronel Martue, fué muerto" de un mosquetazo, y el Sargento 
mayor, Rodríguez, de un cañonazo. 

Y en BU lugar fué proclamado de todos los soldados y cabos 
por Gobernador de la plaza, al dicho sargento Dorso; el cual, 
tomando la^misma resolución de querer defender la plaza hasta 
el postrero hombre, y los enemigos, habiendo hecho volar otra 
mina al bollevardo del ataque del duque de Enguien , é inten- 



456 

tado el asalto ) la defendió con tanto ^alor) que los atacante» 
fueron forzados á retirarse. 

Por la otra mañana, el duque de Enguien mandó hacer Tolar 
otras dos minas al boUevardo, al cual hacía su ataque el marqués 
de Geures , donde los minadores habían dejado mechas de un 
mismo tamaño y para que todas dos operasen en un mismo 
tiempo; pero no hubo más que una que hizo su efecto; lo que 
viendo el marqués de Geures , que estaba ardiendo de impa- 
ciencia por llevar los soldados al asalto, preguntó á los mina- 
dores la causa del faltar de la otra mina, á que le respondieron 
que de esa otra mina podía ser la mecha pasada , sobre la cual 
opinión, bajándose al foso para mirar la brecha de la otra mina 
para subir al asalto, esa mina, haciendo su efecto, voló al di- 
cho Marqués con otros 30 voluntarios y algunos soldados de 
los más valientes. 

En el mismo tiempo el Mariscal de campo Gassion , llevando 
los suyos al asalto al boUevardo del duque de Enguien, recibió 
uu mosquetazo en la cabeza; los cuales dos accidentes, habiendo 
causado grande alteración en la armada francesa, deñrieron el 
ir al asalto hasta el otro día, el cual dieron un asalto general, 
pero perdieron más de 1.500 hombres con 25 Capitanes, y de 
los sitiados quedaron también siete Capitanes muertos ; y como 
tenian aparejadas otras dos minas para hacerlas volar en un 
mismo tiempo y dar otro asalto general , y que los soldados, 
habiendo al asalto precedente ido de mala gana á defenderlo, 
y visto los muchos Capitanes y soldados quedados muertos, se 
declaraban no querer defender más asaltos, fué el gobernador 
Dorso forzado á rendir la plaza. 

La cual rindió en 10 de Agosto, con acuerdo, y entraron en 
ella los soldados franceses; y entrando en ella también el duque 
de Enguien , y viendo las obras de los sitiados, tomó subjecto 
de maravillarse de la grande capacidad de los soldados de 
S. M. C. á bien defender una plaza. 

Así como el Sr. Marqués estábase disponiendo para ir á so- 
correr Thionuilla, y que ya había hecho venir el conde de 
Fuensaldaña con su cuerpo de ejército, y juntado todas los tro- 



457 

pas del ejército de S. M., tanto de caballería como de infantería, 
y ordenado los cuarteles para marchar hacia el país de Luxem- 
barque , para con todas sus fuerzas juntas y las del señor duque 
de Lorena intentar el dicho socorro, habiendo ya llegado el 
marqués de Villa á dar cuenta al Sr. Marqués como dicho 
Duque había pasado íbI Rin con sus tropas, y fue^e servido ayi- 
sarle dónde y en qué modo se hablan de dar la mano , y que el 
duque de Angoulesme, de otra parte, salido del país de Artois, 
Tenia marchando con su cuerpo de ejército francés la vuelta de 
Mouson, para estar tan presto cerca de Thionuilla, como dicho 
8r. Marqués para rechazar el ejército del duque de Enguien. 
' Vino al Sr. Marqués la nueva que Thionuilla se había ren- 
dido, y le envió el barón de Bec las capitulaciones; con la cual 
mala nueva, el Sr. Marqués, dudando que el duque de Enguien 
libre del sitio de Thionuilla y reforzado con el cuerpo del ejér- 
cito del duque de Angoulesme, podía tener designio de acer- 
carse á alguna otra plaza en el país de Luxemi)urque, ó en el de 
Henau, ó de Namur, ó en el país de Tréveris, mandó luego 
marchar hacia el país de Luxemburqueel tercio de españoles de 
D. Alonso de Avila, y otro de naciones, y el regimiento de 
caballos del conde de Bucquoy, para con esta infantería y 
caballería reforzar el cuerpo de ejército que tenía allí el barón 
de Bec, con orden al Maestre de campo D. Alonso de Avila 
de gobernarla hasta entregarla al dicho barón de Bec, mandán- 
dole marchar con mucha diligencia y cautela. 

Al señor duque de Lorena envió el coronel Beer á decir á S. A. 
que haría gran servicio á S. M. sí fuese servido marchar con 
sus tropas hacía Tréveris para cubrir aquella villa y juntarlas 
con las armas de S. M. , según fuese menester, para ofender ó 
defender: al barón de Bec, envió orden que, con la gente que le 
enviaba, reforzase su cuerpo de ejército y asegurase las villas 
de Luxemburque y de Arlon, quedando el Sr. Marqués con el 
grueso del ejército de S. M. en Namur; la infantería y caballería 
alojada en los casares vecinos, á cargo del duque de Albur- 
querque, y en su ausencia á cargo de D. Alvaro de Meló, Ge- 
neral de la artillería, y su persona en la villa, situada en el 



458 

centro del país, para de allí disponer y obrar lo que necesitaría 
á la parte donde estaba el señor daqae de Lorena, y el barón de 
Bec en oposición del duque de Engríen, y á la parte donde es- 
taba D. Andrea Cantelmo en oposición de los holandeses. 

En esto llegó el Sargento mayor. Dorso, el cual, después de 
muerto el Gobernador, habia mandado en la villa de ThiouuiUa 
y sustentado todos los asaltos , á dar cuenta al Sr. Marqués de 
todo lo que habia pasado en el sitio; y como el duque de En- 
guien quedaba ¿un junto á dicho ThionuíUa, deshaciendo las 
fortificaciones de la línea, restaurando las brechas y rehaciendo 
su ejército, tan consumido en el sitio de la plaza, de más 
de 3.000 muertos y 6.000 heridos; y cdmo habia llegado el 
duque de Angoulesme de refuerzo al ejército del duque de Ed- 
guien, y habia tomado sus cuarteles ¿ los contornos de Longoy 
plaza del duque de Lorena. 

Con este aviso, el Sr. Marques envió orden al conde de 
Fuensaldaña, que con las tropas con las cuales habia defendido 
la frontera, y se opuesto á los designios del duque de AngoQ* 
lesme, viniese á juntarse también al dicho Namur. 

Y considerando el Sr. Gobernador y Capitán general cuánto 
importaba la conservación de la villa de Namur, y las necesi- 
dades que le exponia el conde de Isemburque, Grobemador de 
la provincia, fué con el dicho Conde i visitar cierto puesto en 
el castillo que necesitaba ser fortificado, donde llamando en 
consejo de guerra el dicho Conde y los otros Generales, resolvíd 
mandar hacer dicha fortificación, tan necesaria al dicho castillo: 
al otro dia envió al marqués de Lede y al Maestre de campo 
Ribaucourt, ¿ visitar las fortalezas de Charlemont, Mariembur- 
que y Phelipevilla con los Gobernadores de las dichas plazas, 
y según la relación que le trajeron, proveyó á todo lo que en 
las dichas plazas necesitaba para su defensa; y el Sr. Marqués 
fué él mismo á visitar la fortaleza de Sansón y la villa de Bro- 
nigne, con los otros puestos vecinos ¿ la villa de Namur; y de 
allí envió á D. Diego de Torre, Secretario de la guerra de S. M. 
al barón de Bec, á comunicar áus intentos y ajustar con él lo 
que habia de hacer. 



459 

En esto, el duque de Enguíen, habiendo acabado de des- 
hacer las trincheras y fortificaciones de alrededor de Thion- 
uilla, restaurado las brechas y proveido la plaza de gente |y 
municiones para su defensa, dejó el paraje de Thionuilla y mar- 
chó la vuelta de Tréveris; y antes de marchar, destacó parte 
de su infantería y caballería, y la envió á cargo del Mariscal 
de campo Manecam á guardar la frontera de Francia, el cual 
fué á acuartelarse con su trozo de ejército entre Landresi y 
Guisa al casar Eschelle, y allí empezó á fortificarse. 

Dejó así el duque de Engaien el paraje de Thionuilla, y se 
metió á marchar la vuelta de Tréveris , dejando al duque de 
Aiigouleame con un cuerpo de ejército sobre Longui y Yerdun, 
para dar calor á su ejército y cubrir Thionuilla, y al Mariscal 
de campo, Manecam, con otro cuerpo de ejército entre Landresi 
y Guisa para la defensa de la Francia. 

El Sr. Marqués, teniendo aviso que el duque de Enguien 
marchaba hacia Tréveris, envió correo al duque de Lorenay al 
conde de Hatsfeld, para que se avanzasen con sus tropas auxi- 
liares hacia dicho Tréveris ; y habiendo tenido otro aviso que 
el duque de Enguien había ya tomado Siric, villa del duque 
de Lorena, y tenia designio de intentar mayo'Tes progresos en 
aquel distrito, considerando que mal podia con su ejército 
pasar por el país de Luxembu^que , donde no hallaria que 
comer para la gente y para los caballos , y dejariá- tras de sí 
dos cuerpos de ejércitos franceses, el uno del duque de An- 
goulesme, i la frontera del dicho Luxemburque, y el otro del 
Mariscal de campo Manecam , á la frontera de Henaut, y el 
ejército holandés desembarcado en Flandes, con que tenia so- 
bre sus brazos tres otros ejércitos enemigos demás del ejército 
del duque de Enguien , trató de hacer al ejército del duque 
de Enguien una fuerte diversión; resolvió de acometer el 
cuerpo de ejército del Mariscal de Manecam, que estaba á 
la frontera de Henaut , y si lo podia romper entrar por allí en 
Francia. 

Dio orden de marchar al ejército hacia Mons, y de incorpo- 
rarse allí el cuerpo de ejército del conde de Fuensaldaña, orde^ 



460 

nando el rendevous y plaza de armas entre Mons y ValeDcia- 
ñas al casar Quearain, donde habiendo mandado tomar mnes- 
tra y TÍsto la gente que tenía en escuadrón , entregó el ejército 
al Greneral de la caballería, el duque de Alburqnerqne, con la 
asistencia del General de la artillería, D. Alvaro de Meló, 
dándole orden al dicho Duque de marchar hacia la frontera y 
de intentar de deshacer aquel cuerpo de ejército del Mariscal 
Manecan. 

Y el conde de Fuensaldaña volvió apriesa á su gobierno de 
Cambray para lo que por allí se pudiese ofrecer, con grandísima 
satisfacción del Sr. Marqués, de haber con un ejército tan poco 
numeroso, con su g^n vigilancia y cuidado y sin perder un 
hombre, defendido los países de Artois, Henaut y Cambray; 
hecho aquella diversión al ejército del duque de Enguien , con 
entrar en Francia en el país de Bolonois , y el ganar de los 
castillos de Caussie y Fouxoles, y estorbado que el duque de 
Angoulesme, con su ejército que tenia á su opósito, no intentase 
cosa alguna en los países de S. M., todo sin haber perdido un 
hombre, y sin algunas quejas del país por el cual ha hecho sus 
marchas y pasado y repasado tantas veces con su cuerpo de 
ejército. 

Con esta orden, el duque de Alburquerque marchó con todo 
el ejército hacia Landresi, y d^ allí hacia el paraje donde es- 
taba con su ejército francés el dicho Mariscal Manecam, re- 
suelto de embestirle y de pelear con él. 

El duque de Enguien, teniendo aviso por muchos correos 
que le había enviado dicho Maestre de campo, de esta marcha 
del duque de Alburquerque con el ejército de S. M. hacia la 
frontera de Francia, y el paraje donde estaba dicho Manecam 
con su cuerpo de ejército, trató de dejar los países de 
Luxemburque y de Tréveris, y de marchar con diligencia á 
socorrer aquella frontera de Francia^ en la cual estaba en 
grande aprieto dicho Mariscal Manecam. 

Y el Sr. Marqués, entendiendo que con esta estratagema 
había conseguido su designio, sacado al duque de Enguien del 
país de Luxemburque, y divertídole de su interpresa sobre la 



461 

villa y país de Tréverís, envió orden al duque de Albarquer- 
qae que se retírase y volviese al cuartel de donde había salido, 
y al dia siguiente mandó acuartelar la gente^ parte hacia el 
paraje de Cambray y la otra parte hacia el paraje de Namur, 
para si el dicho duque de Enguien viniese ¿ cargar con todas 
sus fuerzas á una de aquellas partes , tirar toda la gente junta 
y hacerle cara. 

Pero el duque de Enguien, entendiendo que el ejército de 
S. M. se había retirado de aquella frontera y se había acuarte- 
lado adentro del país de Tréveris, mandó retirar el ejército 
francés hacía la Francia, y dejándolo á carg^ del duque de 
AngoulesmOy se fué á París á hablar á S. M. la Reina. 

Y eix el mismo tiempo, el príncipe de Orange se retiró tam- 
bién de Flandes; volvió á embarcarse á la Phelípina, y se fué á 
desembarcar á Bergas, donde acuarteló su ejército en el casar 
Wan y los otros casares vecinos. 

De la cual retirada de los enemigos holandeses, teniendo 
aviso el Sr. Capitán general, envió orden al Maestre de campo 
general, D. Andrea Cantelmo, de salir también de Flandes y de 
volver también á pasar el puente de Amberes y de acuarte- 
larse con su cuerpo de ejército junto á Amberes. Con la cual 
orden, el general p. Andrea Cantelmo, habiendo retirado su 
gente de Flandes y vuelto á pasar el puente de Amberes, se fué 
á acuartelarse su persona con la infantería á Beurgerhante; 
el marqués Sfrondato, con la artillería, á Quiel, y D. Juan 
de Borja, con la caballería, á Berchem. 

Mientras el príncipe de Orange estaba así con el ejército ho- 
landés acuartelado junto á Bergas, y D. Andrea Cantelmo, 
Maestre de campo general, con su cuerpo de ejército junto á 
Amberes, el dicho príncipe de Orange, habiendo mandado á su 
hijo á empezar á servir su oficio de General de la caballería 
holandesa, sus Tenientes generales el Estanquenbroncq, y el 
conde de Stirum, le incitaron á que por su primera interpresa 
fuese con su caballería á visitar los enemigos en sus cuarteles. 

Con esto, el dicho General de la caballería holandesa, dio 
orden á uno de sus Capitanes, llamado Croocq, que es la guía 



462 

de Holanda, que con 400 caballos fnese i atacar el cnerpo de 
ejército español, en su cnartel, junto á Amberes, ponerle nna 
emboscada y atirar su caballería fuera del cuartel, que le se- 
gruiría con toda la caballería holandesa para sustentarle. 

De que teniendo aviso el Maestre de campo general, Don 
Andrea Cantelmo, dio orden al Teniente general de la caballe- 
ría, D. Juan de Borja, mandase juntar su caballería en la plaza 
de armas, y al Teniente de Maestre de campo general, D. Luis 
Martínez, saliese con 200 infantes españoles del tercio de Don 
Esteban de Gamarra, á emboscarse á las hayas que hallaría en 
el camino, por el cual el enemigo habia de venir. 

Mientras el dicho D. Andrea Cantelmo estaba esto así diapo- 
niendo, y que D. Alberto de Coloma, que estaba de guardia al 
cuartel con cinco compañías de caballos, á las cuales él man- 
daba, aguardaba á que le mudasen, vino el dicho capitán 
Croocq, á cosa de las cinco de la mañana, con una tropa 
de 100 caballos, corriendo con tal presteza hacia el cuartel, 
que llegó tan presto como las centinelas al puente, donde 
habia una barrera y un cuerpo de guardia de infantería 
do avanzada tirando pistoletazos sobre el dicho cuerpo de 
guardia, sin que pudiese pasar el dicho puente en cuanto un 
soldado, el cual, poniéndose en medio del puente, le detuvo 
con su pica y cerró la barrera. 

Con que tocándose arma, el dicho D. Alberto acudió con las 
dichas compañías, con las cuales estaba de guardia, y se apo- 
deró del puente y lo mantuvo, retirándose los dichos 100 caba- 
llos á sus gruesos, que habían quedado un tiro de mosquete 
atrás; y enviado el dicho D. Alberto á reconocer fuera del cuar- 
tel, le trajeron aviso que el enemigo estaba allí cerca con otros 
gruesos de caballería. 

Envió dicho D. Alberto á avisarlo al general D. Andrea Can- 
telmo que ya el enemigo estaba allí con mucha caballería, y 
en el mismo tiempo llegó el capitán Kerquen con otras seis 
compañías á mudar dicho D. Alberto; y acudiendo luego dicho 
General por su persona, mandó á los dichos Capitanes fuesen 
siguiendo el enemigo, que toda la caballería les iría siguiendo 



463 

para sustentarlos^ dando orden en primero al barón de Wan- 
geu de seguirles con las tropas que estaban más á la mano, y 
luego dio otra orden al Teniente general de la caballería, Don 
Juan de Borja, de seguir con toda la caballería. 

Con que dicho D. Alberto con sus tropas y el capitán Ker- 
quen con las que traia para mudarle, fueron á trote y galope A 
seg^iir el enemigo, Ueyando con ellos los sobredichos 200 infan- 
tes, los cuales el dicho Luis Antonio Martinez dispuso en em- 
boscada á media hora más acá de la Brungera, donde se tuvo 
ayiso por un Ayudante que el enemigo estaba cortado y que no 
podía escapar. 

Con esto, yendo dichos capitanee D. Alberto Goloma, Ker- 
quen, coraginosamente siguiendo á dicho capitán Croocq, y lle- 
gando á descubrir la Brugera, vieron que las tropas se iban 
deteniendo, dando sospechas que allí debia haber la emboscada, 
y luego les vino otro aviso por el furriel del dicho D. Alberto, 
que el General mismo, el hijo del príncipe de Orange, con los 
Tenientes genenerales el Estanquenbroncq y el conde de Sti- 
rum Tenian con toda la caballería holandesa y con sus estan- 
dartes á socorrer y sustentar dicho capitán Croocq, y adelan- 
tándose un poco más á la Brugera, vieron amanecer más 
de 3.000 caballos corriendo á toda brida para cortar á dichos 
capitanes D. Alberto y Kerquen fuera; lo que viendo, trataron 
de retirar su caballería lo mejor que pudieron. 

En esto llegó el barón de Wangeu con las tropas más avan- 
zadas de las que el Maestre de campo general D. Andrea Can- 
telmo habia enviado para sustentarlos, al cual dijeron que toda 
la caballería del enemigo estaba allí y les venia á cortar; y 
como con el llegar del dicho barón de Wangeu cesaba el 
mandar del dicho D. Alberto, dijo el dicho barón de Wangeu 
que quería también ver el enemigo, y llegando también el 
Teniente general D. Juan de Borja con el grueso dé su caba- 
llería holandesa, trabándose una muy furiosa escaramuza, y 
viendo dicho Teniente general, estando á la frente de su caba- 
llería, que unas tropas enemigas corrían hacia el puente, mandó 
al Comisario general, D. Francisco Pardo, corriese á ocupar dicho 



464 

puente, á que el ejiemígo no pasase á cortarlos, las cuales tro- 
pas, hallando esta resistencia, no intentaron de pasar. 

Luego vino toda la caballería holandesa, en nú.mero de 86 
compañías con sus estandartes, á cargar tan furiosamente la 
poca caballería de S. M., que no pudiendo resistir á tantas 
fuerzas, fué forzado á retirarse el dicho Teniente general Don 
Juan de Borja, haciendo cara con las tropas de su retaguardia 
y escaramuzando con las de la vanguardia del enemigo, dando 
siempre lugar á que las otras tropas ganasen camino hasta lle- 
gar á una campanola, donde dispuso algunas tropas en haya; 
las cuales, cargando el enemigo por el flanco, facilitaron el 
pasar el primer puente, y el llegar al segundo puente, donde 
detuvo otra vez el enemigo, dando también lugar á los que 
estaban mal montados de alcanzar sus compañías y de incor- 
porarse con ellas. 

Pero el enemigo volvió á cargar otra vez con toda su cataille- 
ría, con tanto esfuerzo, que la caballería de S. M. fué obligada á 
retirarse de todo; y el dicho Teniente general, queriendo siem- 
pre juntar sus tropas y hacer cara y detener el enemigo mien- 
tras los otros se retiraban, fué la pelea tan porfiada, que el 
enemigo perdió un estandarte, el cual decian que era el de Es- 
tanquenbroncq, y que el dicho Teniente general, D. Juan do 
Borja, fué tomado preso con otros siete de sus Capitanes, entre 
ellos el conde de Ferrara. 

El resto de la caballería de S. M. se retiró debajo el calor 
de los dichos 200 infantes emboscados, los cuales, dando muy 
furiosas cargas en los que los siguieron, dando lugar á reti- 
rarse al cuartel, aunque la mala fortuna quiso que parte de la 
caballería de S. M. se retirase por otro camino que por el donde 
estaban los dichos 200 infantes; y así, no pasando los que les 
seguian por delante de la emboscada, estos fueron siguiendo 
los nuestros hasta media legua del cuartel, donde el Maestre 
de campo general, D. Andrea Cantelmo, tenia dispuesta toda sa 
infantería á ciertos puestos y ciertas hayas, para si el enemigo 
se acercaba al cuartel, de más cerca recibirles con buenas sal- 
vas de mosquetería y cortarle, que olvidaría de volver á Bergas. 



465 

Pero el enemigo trató de no amansarse y de retirarse á su 
cuartel, de donde había salido, con grande pérdida también de 
hombres y de caballos y de un estandarte, y volviéndose otra 
vez á la Brugera, fué con todas sus tropas juntas á cargar la 
sobredicha española; la cual, se retirando á una iglesia, les dio 
tan furiosas cargas, que los enemigos fueron forzados darles 
cuartel y de retirarse hacia Bergas. 

Y, entendiendo dicho General que los enemigos pasaban 
entre ellos la palabra que no habían perdido estandarte, mandó 
buscarlo entre la caballería, y lo muestro allí por toda la armada, 
y después lo envió al Sr. Marqués. 

Mientras esto se pasaba así , entre el ejército holandés y el 
cuerpo de ejército que el Sr. Marqués habia dejado en Brabante, 
á cargo del Maestre de campo general, D. Andrea Cantelmo. 
estaba el duque de Enguien en París, y el ejército francés á 
cargo del duque de Angoulesme, acuartelado en cuarteles di- 
visos en la Francia; y el Sr. Marqués con el ejército de S. M. á 
Fontana Lenesque, su persona alojada en la villa; y el ejército 
del duque de Alburquerque al derredor de dicho Fontana Lenes- 
que, también acuartelado en cuarteles divisos: cuando la reina 
de Francia dio orden al dicho duque de Enguien de volver á su 
armada y de sacar de su ejército los mejores regimientos de 
caballería é infantería, y de marchar con estas tropas la vuelta 
de Alemania, á reforzar el conde de Gibrian con alguna provi- 
sión de dinero á distribuir sólo á los soldados que estarían 
pagados el Rin. 

El Sr. Capitán general de S. M. C, teniendo aviso ^e 
esta resolución que habia tomado la reina de Francia en 
enviar sus mejores tropas fuera del Reino para reforzar el ejér- 
cito que entretenía y pagaba en Alemania, con orden al duque 
de Enguien de marchar con las dichas tropas francesas hasta 
que fuesen pasados el Rin , y allí dejarles á cargo del conde de 
Ransau, con orden de juntarse con el conde de Gibrian, y jun- 
tos embestir los ejércitos de los duques de Ba viera y Lorena, y 
de intentar de tomar sus cuarteles de invierno en el país del 
dicho duque de Baviera. 

Tomo LXXV. 30 



466 

El Sr. Marqués resoWió también de enviar parte de sus tro- 
pas á socorrer y reforzar los dichos ejércitos de BaViera y 
Lorena; dio orden al Teniente general de la caballería de S. M., 
D. Juan de VtTero, de tomar los siete regimientos de la caba- 
llería de Alsacia, que eran los de D. Jacinto de Vera, del conde 
de Linares, de Donequel, de Broucq, de Sanari, del barón de 
Eniet y de D. Carlos de Padilla; y de infantería, los regimien- 
tos de Rouroy , de Fragipane Gerardin, y de marchar con estas 
tropas en gran diligencia hacia Luxembnrque, y de allí faese 
á pasar el Rin á Spira, y allí entregarles al duque de Lorena 
para estar á su orden. 

Estando marchadas éstas tropas á socorrer y reforzar los 
ejércitos imperiales de Lorena y Baviera, el Capitán general, 
viendo que no habia más ejército francés á la frontera, parte 
enviado á Alemania y la otra parte retirada adentro en la 
Francia, resolvió retirarse también y de enviar la gente en 
sus guarniciones y cuarteles de invierno; mandó juntar todo el 
ejército en la plaza de armas, al casar de Busiera, donde antes 
lo hizo pasar nuestro General, y pasada la muestra, disponer 
todo el ejército en batalla, para ver con qué número de gente 
se retiraba de la campaña; y de allí se fué á Binso, donde 
habiendo despedido los tercios y regimientos para que se fuesen 
en las guarniciones, dio orden al duque de Alburquerque, de 
que con 40 compañías de caballos y tres regimientos de 
infantería y cinco piezas de artillería, convoyar y remeter la 
gente en las villas de Rurmonde, Güeldres, Venló y Estevan- 
wert, el cual volvió por la campiña, marchando por Tornante 
y dejando allí algo refrescar su caballería hasta meterse en 
las guarniciones. 

Y como el ejército holandés se habia retirado también de su 
puesto junto á Bergas, y reparado su ejército , alojada la caba* 
Hería en Langhestrate y en el país de Raneseyn, y la infantería, 
por regimientos, las villas fronteras; el Sr. Marqués dio orden 
á D. Andrea Cantelmo de mudar de cuartel, también de dejar 
el paraje de Amberos, acuartelarse entre Malinas, Lovaina v 
Arifeste, á los casares de Verchteu y Bonai, donde dicho 



467 

D. Andrea Cantelmo^ Maestre de campo general^ quedó hasta 
que el Sr. Marqués le eoTió las órdenes para retirarse la gente 
en sus guarniciones también. 

Y el Sr. Marqués, habiendo estado en dicho Bins hasta 
los 18 de Octubre, y estado en compañía siete meses, vino. de 
dicho Bins á Loigny ; y á los 20 de Octubre entró en Bruselas, 
donde fué recibido de los caballeros del país con mucha 
afícion; diciendo todos que el rey dé Francia habia juntado todas 
las mayores fuerzas que le fuese posible para hacer aun este 
año un gran esfuerzo contra la Monarquía de España, y hacer 
su mayor esfuerzo en el Condado de Borgoña y en Cataluña, 
donde queria enviar un refuerzo de 10.000 hombres: que el 
Sr. Marqués, viendo que no podia socorrer dicho Condado de 
Borgoña, y que de otra parte este refuerzo de ejército refor- 
zaría mucho las armas francesas en España, habia entrado en 
Francia y sitiado la villa de Rocroi , para tirar sobre sí todas 
aquellas fuerzas de Francia, en parte donde podría más cómo- 
damente resistirles y pelear con ellos. 

Donde hallándose obligado á una batalla, y la fortuna de la 
guerra volviéndose por los franceses, quedó corriendo por los 
escuadrones procurando juntarlos y hacerles volver la cara; y 
llevándolos él mismo á pelear en medio de los cañonazos y mos- 
quetazos con tanto valor, que hallándose diferentes veces en 
medio de los escuadronea de los enemigos, y cortado, fuera los 
batallones italianos y españoles fueron obligados abrirse para 
salvarse, quedando hasta el último trance en el campo de la 
batalla, exponiendo su vida y su sangre por el servicio de 
su Rey y la defensa del país. 

Que luego después los enemigos holandeses, habiéndose 
desembarcado en Flandes , considerando que sobre todo impor- 
taba la defensa de esta provincia, habia venido marchando con 
tanta diligencia desde aquella frontera de Francia á socorrerla, 
y se opuesto á su designios, que aunque mucho inferior en 
fuerzas dicho enemigo holandés, ha quedado todo el verano 
infructuosamente junto al puesto donde se habia desembarcado 
sin haber podido hacer nada. 



468 

Y que era gran cosa, que no habiendo venido dineros de 
España en mucho tiempo para poder dar al ejército las pagas j 
medias pagas , con el poco dinero con el cual le han asistido los 
Finanzas, y las asistencias que con tanta añcion han dado los 
Estados de las provincias obedientes, particularmente los cuatro 
miembros de Flandes,. y los Estados de Henaut y Namur; con el 
cual poco dinero el Sr. Marqués ha socorrido á los soldados con 
tanto celo y benignidad todo* el tiempo de la campaña, por vía 
de gastos secretos , socorriendo á los tercios y regimientos en- 
teros , á veces con 500 florines por cada semana ; y á la caba- 
llería, á cada caballo ligero, con seis plazas cada dia, y par- 
ticularmente á los soldados heridos, á los vueltos de la prisión 
y á los desnudos, dando cuatro 6 cinco audiencias al día para 
oír á todos y animarlos y despacharlos; y no pudiendo tampoco 
dar dineros al Proveedor general con que pudiese proveer el 
pan de munición , con su crédito y el crédito de algunos, sus 
servidores y amigos, ha hallado tal cuantía de granos, que los 
soldados han tenido su pan de munición, y con éste socorrer 
á los soldados y proveerles su pan de munición, él ha sustentado 
el ejército de S. M. y defendido el país, que los enemigos, ni 
holandeses ni franceses, no han hecho mayores progresos; y los 
soldados, viendo la afición y benignidad con la cual el Sr. Ca- 
pitán general les daba lo poco que les podia dar, y sabiendo 
que no les podia dar más, tuvieron paciencia é hicieron el ser- 
vicio de S. M. como si hubieran tenido muchas pagas y medias 
pagas. 

Estando así el Sr. Gobernador y Capitán general , llegado 
en Bruselas con este predicamento, agradeció primero á los del 
consejo de Finanzas de la sobredicha asistencia de dineros que 
le hablan hecho esta campaña, y con tanto celo y trabajo bus- 
cado y hallado el medio para los dichos dineros, hasta algunos 
dellos haber empeñado sus bienes y haciendas para hacer este 
servicio á S. M. ; en esta coyuntura y necesidad, con que el 
Sr. Marqués ha podido defender y conservar el país, con intento 
do escribir á S. M. el servicio que en ello le han hecho, agra- 
deciendo particularmente al conde de Noveilles Chef, de F¡- 



469 

nan^s; á D. FraDcisco Kischot, Tesorero general y del Con- 
sejo de Estado; y á los comisarios D. Juan Bautista Maes, Don 
Gaspar Guockart, D. Juan Vander Bequen, D. Felipe de ürsel 
y D. Carlos Grisper. -- 

Y luego se metió el Sr. Marqués á tratar y poner orden en 
las cosas de Estado del país, que estaban muy atrasadas por la 
larga campaña que había hecho , hallándose por su persona en 
las juntas con el Chef, Presidente , el arzobispo de Malinas, el 
Canciller, el Tesorero general y los demás del dicho Consejo de 
Estado, queriendo estar presente, oiry entender, y concluyó 
todo él mismo, para mejor acertar en todo en hacer al servicio 
de B. M., su Rey. 

Y habiendo estado así el Gobernador y Capitán general , el 
Sr. Marqués, en Bruselas algunos dias, le vino la grande nueva 
que el duque de Lorena, con su ejército y el del duque de Ba- 
biera, y las tropas imperiales del conde de Hansfelt, y las de 
S. M. C. que habia enviado allá, habían roto enteramente los 
ejércitos enemigos, weymaros y franceses, entrado al improvisto 
en sus cuarteles, deshecha y degollada toda la infantería y la 
mayor parte do la caballería, y muerto el Generalísimo, el conde 
de Gibrian , y todos los otros Generales tomados presos , con 
pérdida de toda la artillería, municiones y bagaje, sin haber 
perdido 40 hombres; no pudiéndose creer sino que haya sido 
Dios que haya dado esta victoria á la augusta casa de Austria; 
por la cual victoria el Gobernador y Capitán general, el señor 
Marqués, hizo cantar el Te Deum laudamus en la iglesia mayor 
de Bruselas, donde le acompañaron y asistieroh todos los caba- 
lleros de la corte y del país. 



VARIANTES 



mni 



LA RELACIÓN DE JUAN ANTONIO VINCART Y LA DE G. CARDINAEL, 

DE LA QUE EL GENERAL D. EDUARDO FKRNAKDEZ DE SAN ROHAN POSEE COPIA, SACADA 
DK UN UANU9CR1T0 QUE EXISTE EN LA BIBUOTECA IMPERIAL DE PARÍS. 



473 



Á SU MAJESTAD LA REINA, REGENTE DE FRANCIA. 



Sacra Majestad: Considerando el celo que tengo al seryicio 
de V. H., yo no he podido dejar de enviar la relación de los 
sucesos de las armas del Rey Católico, mi señor, como hermano 
de V. M., en sus Estados-Bajos. Ofrezco ahora á S. R. P. con 
toda humildad, la relación del año pasado de 1643, en el cual, 
el Sr. Marqués de Tordelag^na, Capitán general de S. M., 
viendo que el rey de Francia habia juntado todas sus fuerzas 
para hacer aun este año un grande esfuerzo contra la monar- 
quía de España, y su mayor esfuerzo en Cataluña y en el 
Condado de Borgoña, el cual no podia socorrer, ha hallado ser 
el servicio de S. M. C. de atirar sobre sí todas aquellas fuerzas 
de V. M. en parte donde podia resistirles, y pelear con ellos, 
donde hallándose obligado á una batalla, y la fortuna de la 
guerra volviendo por Y. M., quedó procurando á restaurar el 
combate hasta el último trance, posponiendo su vida y su san- 
gre por el servicio de S. M. C. 

Y poco después, habiendo los enemigos holandeses con otro 
grande ejército desembarcado en Flandes, y considerando que 
sobre todo importaba defender aquella provincia, ha venido 
marchando desde la frontera de Francia á socorrerla, se ha 
opuesto á sus designios de tal manera, que los dichos holande- 
ses quedaron todo el verano infructuosamente junto al puesto 
donde se habian desembarcado, sin haber podido hacer nada. 

De allí, habiendo la armada francesa entrado más adentro 
en el país de Luxemburque, con designio de sitiar aquella villa 
ó de ir á sitiar la de Tréveris; pero con las diversiones y estra- 
tagemas que ha hecho á la dicha armada, la ha obligado á retí- 



474 

rarse de los dichos países y de \olver á Francia, sin haber 
podido hacer ulteriores progresos. 

Y, esperando que esta pequeña obra y relación será agra- 
dada de V. M., pues son las señales del celo que tengo á su 
servicio, ruego á Dios que conserve á V. M. con la salud y 
larga vida que la cristiandad tiene menester, y quedo de V. M. 
el menor de sus criados y vasallos. — G. Cardinael. — 1644. 



475 



VARIANTES 



ENTRE LA RELACIÓN DE JUAN ANTONIO VINCART 
Y LA DE G. CARDINAEL. 



Texto, 



Páginas. 



417 Dice Vincart. — De la Bassé y de Leus, ganándole una 
batalla contra los franceses y estorbado d los Hessos 
Weymaros. 
Dice Cardinael. — De la Basse y de Lens y Veymaros. 

417 V. — á los que raerecian. 
C. — á los qae lo merecian. 

418 V. — los Gobernadores y Comandantes de las plazas fron- 

teras. 
C. — los Gobernadores de las plazas fronteras. 
418 V. — su celo suministrado medios por el país. 

C. — su celo al servicio de 8. M. suministrado medios 
por el país. 
418 V.— 300.000 escudos. 

C. — 300.000 escudos, y ofrecieron dar más, si los hubiera 
querido tomar, 
418 V. — Isemburque, Maestre ^e Cd^mpo, 
C. — Isemburque, Mariscal de campo. 
418 V. —sacase también la del dicho ejército. • 

C. — sacase también la gente del dicho ejército. 
418 V. — conde Juan de Oostfriza y de Ritberga. 
C. — conde Juan.de Cosfrisa y de Ratbergen. 
418 V. — y otra orden dio al príncipe de Ligne, General de 
los'hombres de armas, de tener sus compañías de hom- 
bres de armas en orden y aprovechadas. 
G. — y otra orden particular dio al príncipe de Ligue, de 



476 

Páginaf. 

tener aparejadas sus compañías de hombres de armas. 

418 Dice Vincabt. — conde de Bacqaoy. 
Dice Cábdinael. — duque de Bnquoy. 

419 V. — excepto al príncipe de Ligne. 

C. — excepto al dicho príncipe de Ligne. 
419 y. — Maestre de campo D. Esteban de Gamarra. 

C. — Mariscal de campo Don B. d. 6. 
419 V. — del ejército de Alsacia j de los dichos regimientos 
de alemanes de ültra^Mossa. 

C. — del ejército de Alsacia. 
419 V.— Montpelgart. 

C. — Monpelgazo. 
419 V.— du Gallier. 

C. — du Hallier. 

419 V. — Mareschales de campo el marqués de Guesure, el 

Gassion y el marqués de la Ferté-Senesterre. * 
G. — Mariscales de campo el marqués de la Ferte Senes- 
terre. 

420 V. — ^y el Rin hacia Nimega. 

C. — y el Rin arriba hacia Nimega. 
420 V. — su plaza de armas al casar Littoy. 

C. — su plaza de armas o^a vez al casar Littoy. 
420 V. — sazón ordinaria para salir. 

C. — sazón ordinaria ^di^h. poder salir. 
420 V. — partió de Bruselas el 15 de Abril. 

C. — ^partió de Bruselas -el once de Abril. 
420 V. — contra los enemigos de Holanda. 

C— contra los enemigos de Holanda, con cualiiai ie 
Maestre de campo general. 

420 V. — plaza de armas á Fetuberghe. 
C. — plaza de armas á Getuderge., 

421 V. — conde de Villalta. 
C. — conde de Villaluz, 

421 V. — eran setenta compañías de. 
C.^ran sesenta compañías de. 



477 

PágfBM. 

421 Dice Yincabt. — cande de Isemburqne. 
Dice Cabdinael. — duque de Isemburque. 

421 V. — criadoa, pasando por Francia. 

C. — criados pasando por Francia jMira España. 
4Sí¡¡¿ Y. — ^por amor de las continuas lluvias. 
C. — por temor de las continuas lluvias. 

422 V. — mejorándose un poco el 8r. Marqués, partió de 

Lila. 
C. — mejorándose un poco partió de Lila. 

422 y. — á recibirla muchos caballeros. 
O. — á recibirla nuevos caballeros. 

423 V. — ribera Mossa para los víveres. 

C. — ribera Mousa i las espaldas para los víveres. 

424 V. — haciendo cuenta de querer pasar. 
C. — hMíendiO feintado de pasar. 

424 Y.— \.2(iü infantes. 
C— 1.200 hombres. 

425 y. — Borgoña^ el otro sobre el camino de España y el otro 

en el centro de. 
C. — Borgoña, y el otro en el centro de. 
428 y. — se fortificó en la que Aabia ganado^ alojando gente 
en ella. 
C. — se fortificó alojando gente en ella. 
428 y. — pura fuerza á redar el enemigo. 
C. — pura fuerza á rechazar el enemigo. 

428 y. — carabinas por el foso en la villa. 
C. — carabinas por el foso. 

429 y.— llegó en 18 de Mayo. 
C. —llegó en 16 de Mayo. 

429 y. — fosos henchidos. 
C. — fosos llenos. 

429 y. — su persona era de alguna importancia. 
C. — su persona era de gran importancia. 

430 y. — de hacer atalar la artillería que. 
C. — de hacer atalar las piezas que. 



478 

431 Dice Vincaht. — y la caballería á la derecha y á la iz- 

quierda de los dichos batallones. 
Dice Cardilael. — y la caballería á la ala derecha y á 
la ala izquierda de los dichos batallones. 

432 V. — Suarez estaba repujado, 
C. — Savary/iíé? rechazado. 

434 V. — espiado por el barón de Bec. 

C. — espiado gue el barón de Becq. 
434 V. — el mayor ñervo de la caballería. 

C— el muyorniímero de la caballería. 
434 V.— -Pedro Villainor. 

C. — Pedro Villa^nayor, 

434 V. — á todo golpe con la caballería 
C. — á todo galope con la caballería. 

435 V. — Y los enemigos viendo que la. 

C. — Y luego los enemigos viendo que. 

435 V. — como los Tenientes generales se portaron valero- 

samente. 
C. — como los Tenientes generales y Capitanes se por- 
taron, etc. 

436 V. — y otro escuadrón francí^s deshizo D. Virgilio Ursini. 
C. — y otro escuadrón francés deshizo con su grueso Dou 

Virgilio Orsini. 
436 V. — Y lo mismo el Conde de. 
C. — Y asi mismo el Conde de. 

436 V. — barón de CfeamonL 
C. — barón de Oramont. 

437 V. — y corriendo á drida abatida. 
C. — y corriendo á brida suelta, 

437 V. — se fué corriendo á los alemanes. 

C. — se fué luego con toda diligencia á los alemanes. 

438 V. — y lo mismo los otros Coroneles y Capitanes de lo3 

otros regimientos. 
C. — y de mismo los otros regimientos. 
438 V. — después de su herida en la villa de Bruselas. 



479 

Dice Caedinael.— después en la villa de Bruselas. 
438 Dice Vixcakt.— juntar estos escuadrones. 

-C. — á juntar otros escuadrones. 
440 V.— D. Pedro Poras. 

C. — D. Pedro Pozas. 
440 V. — sin que pudo hacerles volver cara. 

C. — sin qne pudiese hacerles volver cara. 
440 V. — peleando á su lado, sin haberle querido quitar. 

C. — á su lado sin haberle querido dejar, 

440 V. — con que toda la caballería. 

C. — con que toda la dicha caballería. 

441 V. — mandó al otro Sargento mayor. 
C. — mandó al dicho Sargento mayor. 

442 V. — tan dueños y valerosos soldados. 
C. — ^tan hravo^ y valerosos soldados. 

442 V. — tomando presos el conde de Garcies. 

C. — t<nnando presos los Maestres de campo el conde de 
Garcies. 
442 V. — que restaban en vida y todos los soldados. 

C. — que restaban en vida. 
442 V. — se rindió con patos, fué forzado. 
C. — se rindió con pactos, fuó forzado. 
442 V. — forzado .retirarse también. 

C. — forzado retirarse también, habiendo siempre sido y 
asistido de sus secretarios de Estado y de Cámara, Don 
Gerónimo de Álmeyda y D. Francisco de Huraca, y de 
su caballerizo, B. Frederique de Mendoza, los cuales no 
le dejaron jamás. 
442 V. — lo que viendo de lejos el barón do Bec. 

C. — lo que viendo el barón de Becq. 
442 V. — El conde de Isemburque estando tomado preso. 
C. — El conde de Isemburque en tanto tomado preso. 

442 V. — el alférez Maraso matar. 
C. — el alférez Mazaso matar. 

443 V. — antes que fuose curado. 



480 

PigtOM. 

Dice Gabdiisael. — antes que faese corado, con reclamd' 
don de todos los caballeros del faiSy que vUniú te» 
gran señor como Principe y Conde soberano de Imperio^ 
y Señor de tan gran paiSy en dicho Imperio ka servido 
S, M. C. tantos años, mandado ejércitos en su servicio^ 
y por su gran celo y afición á su dicha Majestad, 
derramando asi su sangre por su servicio en esta 
ocasión. 

443 Dice Yincabt. — cien pistolas para vestirle, 
C. — cien pistolas para vestirse. 

444 y. — empeñarse en los escuadrones de los enemigos, 

estarse en medio de los cañonazos y mosquetazos, lle- 
vando il mismo sus escuadrones á pelear y él y su 
hermano. 
C. — empeñarse en los escuadrones á pelear él y sa her- 
mano. 

444 V. — los cuales tan muchos Oñciales. 
G. — los cuales j9¿>r ser tantos Oñciales. 

445 V. — D. Antonio Cantudo. 
C. — D. Antonio Cantado. 

446 V.— D. Alonso de Avila. 

C. — D. Alonso Davilla y Ddvila 
446 V. — Marimonte y de allí i Oemblours. 

C. — Afarimote y de allí á ffemblour. 
446 V. — Walseiny casaros vecinos. 

C. — Walsen , casares vecinos. 
449 V. — Marqués Sfrondato. 

C. — Marqués Pondérate. 

449 V. — los diques del Cleynlaht Chinge. 
C. — los diques del Ayulant Cenige. 

450 V. — ^D. Andrea Cantelmo. 
C. — D. Andrea Santelmo. 

453 y. — Duque de Angoulesme. 

C— duque de Anguleme y Angulema. 
455 y. — una batería de ella incomodaron. 



481 

Pígioai. 

Dice Cardinael. — una batería de la cual incomodaron. 
455 Dice Vincabt. — que 25 hombres podian subir. 

C. — que 250 hombres podian subir. 
457 V. — para ofender 6 defender; al Barón de. 

C. — para defender al Barón de. 
460 V. — Landresy, y de allí hacia el. 

C. — Landrey y de allí hacia el. 

460 V. — dicho Mariscal Manecam. 

C. — dicho mariscal Manecan y Manecamp. 

461 V. — acuartelado adentro del país de Tréveris. 

C. — acuartelado adentro el pais dejando su empresa en el 
país de Tréveris. 
461 V. — á pasar el puente de Amberes y de acuartelarse con 
su cuerpo de ejército junto á Amberes. Con la cual 
orden ^ el general D. Andrea Cantelmo, habiendo reti- 
rado su gente de Plandes y vwlto á pasar el puente de 
Amberes, se fué á acuartelarse su persona con la in- 
fantería. 
C. — á pasar el puente de Amberes se fué á acuartelarse 
su persona con la infantería. 
461 V. — Mientras el príncipe de Oran ge estaba así con el 
ejército holandés acuartelado junto á Bergas. 
C.-*Miéntras el príncipe de Orange así acuartelado con 
el ejército holandés junto á Bergas. 
461 V. — Estanquenbroncq y el conde de Stirum. 
C. — Bstaquembronecq y el conde de Stircem. 

463 V. — que queria también ver el enemigo, y llegando tam- 

bién el. 
C. — que queria también ver él y llegando también el. 

464 V. — con sus estandartes, d cargar tan furiosamente la 

poca caballería. 
C. — con sus estandartes cargaron tan furiosamente la 
poca caballería. 

465 V. — á cargar la sobredicha española. 

CL — á cargar la sobredicha infantería española» 
Tomo LXXV. 31 



^ 482 

465 Dice Yincabt. — y lo muestro allí por toda la armada 

y después le envió al Sr. Margues. 
DicB: Cardinael. — y lo muestro allí por toda la armada. 

466 y. — El Sr. Marqués resolvió también enviar parte desoB 

tropas, etc., etc., hasta duque de Zorena para estar 

á su orden. (Todo este párrafo lo omite la copia de 
6. Cardinael.) 
466 V. — y de allí se fué á Binso. 
C— y de allí se fué á Bints. 

466 V. — Rurmonde Fstevanwert. 

C. — Bur monde Estevenvert, 

467 V. — diciendo todos que el Rey de Francia había juntado 

todas las mayores fuerzas que le fuese posible, para ha- 
cer aun este año un gran esfuerzo contra la Monarquía 
de España, y haceriBU mayor esfuerzo en el Condado 
de Borgoña, y en Cataluña, donde quería enviar u% 
refuerzo de 10.000 hombres: que el Sr, Marqués, viendo 
que no podia socorrer dicJio CoTidado de Borgoña, y que 
de otra parte este refuerzo de ejército refbrzaria mucho 
las armas francesas en España, había entrado en Fran- 
cia y sitiado la villa de Rocroi , para atirar sobre sí 
todas aquellas fuerzas de Francia en parte donde po- 
dria más cómodamente resistirles y pelear con ellos. 

C. — diciendo todos que el rey de Francia habia juntado 
todas sus fuerzas para hacer aun este año un gran es- 
fuerzo contra la Monarquía de España, y trataba hacer 

' su mayor esfuerzo contra España y contra el Condado 
de Borgoña, el cual no podia socorrer, habia entrado 
en Francia y puesto sitio á la villa de Rocroix, para 
atirar sobre sí todas aquellas fuerzas de Francia donde 
podia más cómodamente resistirles y pelear con ellos. 
467 V.— y cortado fuera los batallones italianos y españoles 
fueron obligados abrirse para salvarse. 

C— y cortado fuera los batallones enemigos y españoles 
fueron obligados abrirse para salvarlo. 



483 

468 DicB ViNCART. — su crédito y el crédito de algunos ^ sus 

servidores y amigos, ha hallado tal cuantía. 
Dice Cardinael. — su crédito y el crédito de algunos de 
sus servidores y amigos como -de Pkilippe, Le Roy 
Qi'efievy de Finanzas, y Louys VanderAazen Buengue- 
maUtre del Franco de Brujas, ha hallado tal cantía. 

469 V. — Francisco Kischoi D. Juan Bautista Maes, 

Cuockart.;... Vander Beguen y D. Carlos Grisper, 

C— Francisco Kinschoty I). Juan Bautista J/<?j, 

Enochart Vender Bagaen y D. Carlos Crisper, 

469 V. — Y luego se metió el 8r. Marqués. 

C. — Y luego se metió el Marqués. 
469 V.— El conde de Qibrian. 
C. — El conde de Geirian. 

Anne d'Autriche, Royne Regente de France et de Navarre. 
B. Moncornet excudit cum privilegio. 

Franciscusde Meló, Comes d'Azumar, Prorez Sicilise, Belgii, 
Burgundi® Gubernator, et ad Pacem Plenipotentiarius Regis 
Catholici. Louis de Borbon , Duc d'Enguien , Prince du San- 
gent (?), Pair de France. 

Excellentissimus Dominus Paulus Bernardus, Comes' de 
Fontaine, etc.— Cathol. Magest. per Religión, generalis PrsB- 
fectus. — P. de lode ex. — Frederic Henri , P. d'Orange. 



RELACIÓN 



DE LA CAMPAÑA DEL AÑO DE 1650, 



OIRlGIOá 

A SU MAJESTAD EL. REY DON FELIPE IV 



roR 

JUAN ANTONIO VINCART 

Secretario de los avisos secretos de guerra. 



(Biblioteca NacíoDal. — Sala de Jl«. — H. 121.) 



487 



RELACIÓN 

DB LOS SUCESOS DE LAS ABMAS DE S. M. EL RET D. FELIPE IT, 

NUESTBO SEÑOR) MANDADAS POB EL SEBMO. SB. ARCHIDUQUE 

LEOPOLDO OUILLEBMO, 0OBEBNADOB, LUGARTENIENTE T CAPITÁN 

OBNEBAL EN LOS ESTADOS DE FLANDES T DE BOBGOÑAy 

T DEL SEÑOB CONDE DE FUENSALDAÑA, GOBEBNADOB 

aENEBAL DELLAS, DEL AÑO T CAHPAÑA DE 1650, 

DIBIGIDA k SU MAJESTAD POB JUAN ANTONIO 

VmCABT, SECBETABIO DE LOS AVISOS 

SECBETOS DE OUEBBA. 

No estaba tan presto acabada la campaña del año de 1649, 
como S. A. Serenísima, por su gran celo á hacer servicio á 
S. M., su sobrino, comenzó ¿ tratar con el Sr. (Tonde de Fuen- 
saldaña, Gobernador general de las armas, de la campaña ve- 
nidera; 7 el Sr. Conde, movido del mismo celo, á bascar medios 
y expedientes, para mientras la sazón de invierno no permitía de 
acometer alguna plaza por sitio , de acometer alguna por en- 
trepresa; y después de muchos avisos y arbitrios, resolvió S. A., 
con el dicho Sr. Conde, de intentar una sobre la villa de Dun- 
querque, puerto de mar de mucha importancia. 

Tomada esta resolución, el Sr. Gobernador de las armas, 
para encaminar este designio, hizo alojar algunos tercios y re- 
gimientos de infantería con alguna caballería en el país de 
Belleul, Cassel y otros lugares vecinos á la dicha villa, para 
tener esta gente á la mano para cuando la tendría menester. 

Hechas las prevenciones para la entrepresa, de petardos, 
puentes, escalas, granadas y otros pertrechos necesarios, por 
la diligencia de D. Antonio Pimentel, Gobernador de Neoporte, 
S. A. Serenísima mandó al Sr. Gobernador de las armas poner 
la entrepresa en ejecución. 

Con el cual mando y órdeñ de S. A. partió el Gobernador 
de las armas de Bruselas en 12 de Febrero, y para encubrir su 



488 

intento se fué & Amberes, dando á entender que iba á tratar 
con lo8 hombres de negocios materia de dineros, de donde 
marchó con mucho secreto á Flandes, llevando consigo el 
Sargento mayor de batalla D. Baltasar Mercader. 

T habiendo llegado el Sr. Gobernador de las armas á Neo- 
porte, envió orden al conde Basigni, gobernador de Artois, de 
en conformidad de las órdenes que le habia enviado desde Bru- 
selas, viniese marchando con la gente de Sant Omer y Aire, y 
procurase de estar á tal dia y á tal hora de la noche cerca de 
la villa de Dunquerque. 

Otra orden envió al Sargento mayor de batalla, Joan de Li- 
ponti, de en la misma conformidad de la orden que tenia ya, 
viniese marchando de Balleul con la gente que estaba allí en 
cuartel de invierno, pasase la ribera Colma á la parte que le 
habia designado, y de hacer diligencia para poder llegar al 
puesto que se le habia señalado cerca de la villa de Dunqner- 
que la misma noche que habia ordenado al conde de Basigoi. 

Hecha esta disposición, el Gobernador de las armas salió de 
Neoporte con la gente que habia mandado salir de Ostende, 
Brujas, Dama y de dicho Neoporte, acompañado deD. Baltasar 
Mercader y D. Antonio Pimentel, y llegó cerca de Dunquer- 
que ala hora que habia mandado llegar la gente de Balleul, 
Cassel, Sant Omer y Aire. 

Luego, arrimándose el Sr. Gobernador de las armas hasta 
muy cerca de la villa, se metió detras de cierto terreno pegado 
á las fortificaciones de afuera de la plaza, y allí quedó su per- 
sona con la gente de Neoporte y Ostende, con mucho silencio, 
aguardando que el conde de Basigni tocase arma por su parte 
y Juan de Liponti por la suya, para, en oyendo la señal, empe- 
zar también á embestir por la suya con la gente que tenia. 

Pero quiso la mala suerte que Juan de Liponti no pudo pa- 
sar la ribera Colma al esguazo que la guía le habia mostrado, 
por las grandes lluvias y malos caminos, que le obligaron ano 
poder llegar al puesto que se le habia ordenado á la hora seña- 
lada, ni asimismo pudo llegar á tiempo el conde de Basigni con 
la gente de Sant Omer y Aire, á causa de los pantanos y arro- 



489 

yo8 que había de pasar de noche^ y los mismos malos caminos 
que habian causado las lluvias. 

De suerte que, habiendo estado el Sr. Gobernador de las 
armas detras de las fortificaciones de afuera de Dunquerque 
con los Jefes y gente dicha más de tres horas, hasta que co- 
menzó á apuntar el dia, y no oyendo la señal de que se .em- 
bestía por las otras partes, fué forzado á retirarse con su gente 
sin intentar nada, con muy gran sentimiento de este accidente 
tan siniestro. 

Así que la entrepresa sobre dicho Dunquerque no tuvo efecto, 
como sin duda le hubiera tenido si la dicha gente hubieran lle- 
gado á tiempo, en cuanto los de la Tilla no estaban avisados de 
nada, ni sabian que el Sr. Conde les estaba tan cerca, antes es- 
taban bien descuidados del caso. 

Quedó el Sr. Conde muy afligido de este mal suceso, y aun 
más S. A. cuando tuvo la nueva, por cuanto la entrepresa era 
dispuesta y ordenada tan bien, que no pudiera faltar, si no hu- 
biera sido este acidente causado por las lluvias, que Juan de 
Lipontí no pudo pasar la ribera por el esguazo que la guía le 
llevaba, ni el conde de Basigni por los pantanos y arroyos que 
estaban tan crecidos de agua; aunque por el dicho mal suceso 
no se estimó monos el valor y celo del Sr. Gobernador de las 
armas, que se habia puesto al mismq peligro que los soldados 
detras de las fortificaciones de Dunquerque, con intento de 
lle\arles al mismo asalto, con mucha satisfacion de S. M. y de 
S. A. de su valor y fervor á su servicio. 

S. A. viendo que no habia podido conseguir su intento con 
esta entrepresa, volvió todos sus pensamientos á disponer con 
el Sr. Gobernador de las armas para salir lo más presto en 
campaña con el ejército de S. M., y de intentar de ganar por 
sitio lo que no habia podido hacer por entrepresa; y S. M., cor- 
respondiendo al buen celo é intento de S. A. y del Sr. Gobernador 
de las armas, no teniendo otra cosa en su corazón que la defensa 
de estos sus Estados, los cuales, por ser su primer patrimonio, 
ha procurado siempre amparar con tanto amor, y en su de- 
fensa consumido tantos años los tesoros de sus otros reinos y 



490 

ettadoB con tantos millones de oro y plata de sus Indias. 

Y para gobernarlos, habiendo antes desto enviado i m tan 
querido hermano, el Sermo. Infante D. Femando^ de gloriosa 
memoria, y ahora rogado i su tan amado tio y primo el Se- 
renísimo Sr. Archiduque Leopoldo de yenir de Alemania á 
goljernarlos, y debajo de su mando y gobierno Dioe haya 
algunos años favorecido la justicia de las armas de S. M. y la 
de su causa, que es la de Dios y la de la Religión CaiiSlica, 
habiendo su Serenísima Alteza recuperado ¿ S. M. tantas villas 
y plazas que los enemigos tenian usurpadas y envió S. M. á 
S. A. provisiones de dinero, más liberales que antes para el 
sustento de sus ejércitos, con firme esperanza que S. A. Serení- 
sima, con la buena ayuda del Sr. Conde de Fuensaldaña, 
obraría la campaña próxima buenos efectos; y los Estados del 
país, sus buenos vasallos, prosiguiendo con recíproco amor á 
su buen Rey, dieron con tanta afición muy liberales subsidios 
por el servicio de S. M. y la defensa de sus Estados, confiando 
que Dios continuaría i favorecer también esta csmipaña las 
armas de su dicha Majestad. 

Con este fundamento, S. A., comenzando á disponer luego 
para su salida en campaña, mandó al Sr. Gobernador de las ar- 
mas diese orden de remontar la caballería y de proveer de ca- 
ballos á los que los hablan perdido en las ocasiones de la cam- 
paña antecedente, ordenando á los Tenientes generales, Don 
Antonio de la Cueva y D. Francisco Pardo, de hacer las dili- 
gencias para tener la remonta hecha á lo más presto; y otra 
orden á los Maestres de campo y Coroneles, de hacer reclutar 
y de tener sus tercios y regimientos llenos para fin del mes de 
Abril; y como habla al gunos tercios y regimientos muy peque- 
ños, mandó S. A. reformar algunos é incorporarlos en los que 
estaban más fuertes. 

Al conde de Nassau dio S. A. el regimiento viejo del conde 
de Ritberghe y mandó reformar en éste el que tenia antes; al 
conde de Qameraige dio el regimiento viejo del conde de 
Orovendoncq, con orden de reformar en él el regimiento que 
habia levantado de nuevo, y en el del coronel Alemani el del 



491 

conde Octavio Guaseo, dejando los tercios Tíejos de valones de 
los condes de Meghen y del conde de Bruay, que estaban harto 
fuertes, en el estado que estaban. 

T para reforzar más el ejército de S. M., y particularmente 
de caballería, S. A. Serenísima envió al marqués de Palavecini 
y al coronel Lañan á hacer levas de naciones extranjeras en 
Alemania y tomar en servicio de S. M . caballería licenciada del 
ejército del Emperador, y de traerla lo más presto á Flandes. 

T el Sermo. Sr. Duque de Lorena, continuando en el amor 
y afición que siempre ha tenido á 8. M. y á S. A. Archiducal, 
ofreció de nuevo de juntar su ejército con el de 8. M . para el 
mayor beneficio de la augustísima casa de Austria y causa 
comnn, y efectuándolo luego, transportó á 8. M. 4.000 de sus 
soldados, así caballería como infantería, y para mandarlos, el 
barón de Clinchamp, uno de los mejores Jefes de su ejército, y 
en su particular muy aficionado al servicio de 8. M. y de 8. A. 
el Sermo. Sr. Archiduque. 

Y más entregó su dicha Alteza de Lorená á 8. A. Archiducal 
otro trozo de ejército de caballería é infantería para incorpo- 
rarlo con el ejército de 8. M., á su entera disposición y orden, 
para pelear contra sus enemigos los franceses, con entera facul- 
tad de disponer de estas sus tropas en todas y qualesquier 
facciones de guerra que 8. A. seria servido de emplearlos, 
sacrificando de nuevo las vidas y la sangre de sus soldados 
á 8. M. y á 8. A.; dando el mando de este cuerpo de ejército al 
barón de Fauge, su teniente Yeltmareschalcq. Otro trozo de 
ejército mandó el Sermo. Sr. Duque entrar en la Lorena, su 
país hereditario, dando el mando de este cuerpo de ejército á 
su Greneral, el conde de Ligneville, para obligar al rey de Fran- 
cia de tener allí un ejército francés en su oposición y hacer 
esta diversión á las fuerzas del rey de Francia, dando orden al 
dicho Conde de sitiar villas y plazas usurpadas injustamente 
por el dicho rey de Francia. 

Estando así dispuesto para reforzar el ejército de 8. M. con 
el de 8. A. de Lorena, y con la caballería licenciada del ejér- 
cito del Emperador, que había de venir á Alemania, dio 8. A. 



492 

orden al marqués Sfrondato, General de la artillería, de tomar 
en servicio el número de carros de moniciones y víveres que 
eran necesarios para la campaña, y do tener prevenida la arti* 
Hería y su tren con los demás pertrechos que eran menester 
para sitiar plazas. 

Estando hecha toda la prevención para salir en cam- 
paña, S. A. el Sermo. Sr. Archiduque deliberó con el Sere- 
nísimo Duque de Lorena y el Sr. Conde de Fuensaldaña sobre 
lo que en esta campaña seria más conveniente para el servicio 
de S. M. de emprender é intentar contra Francia; y ofrecién- 
dose que el rey de Francia ó su Ministro, el cardenal Masarini, 
habia mandado prender al príncipe de Conde, al príncipe de 
Contí y, al duque de Longueville, Príncipe de la sangre de 
Francia, y meter presos en el Bois de Vinteunes *, y otros mu- 
chos Príncipes, Duques y Grandes señores, amigos de los dichos 
Príncipes presos, querieculo vengar esta afrenta por instigación 
del dicho Cardenal, y entre ellos el duque de Bouillon, el viz- 
conde de Toureina, su hermano, el duque de Rochefoucault, el 
príncipe de Marsillac^ el duque de la Tremoulle y otros muchos; 
y que el duque de Bouillon, en la provincia de Guiena, 
habia hecho rebelar la villa de Bordeaux, y con otros sus adhe- 
rentes y la autoridad de la princesa de Conde, y del duque de 
Anguien, su hijo, habia formado un cuerpo de ejército de 
caballería é infantería, y hecho levantar contra el rey de Fran- 
cia todo aquel país , é inducido á su devoción toda la nobleza, 
y que á esta frontera el vizconde de Toureina, Mareschal de 
Francia, habia entrado en la fuerte villa de Estenay, y asistido 
del marqués de la Mousaye se habia apoderado de la cindadela, 
y que la duquesa de LongheviUa habia entrado en ella y héchose 
señora de todo, pidiendo la asidtencia y ayuda de S. M. y de 
S. A. Serenísima para poder mantenerse en la dicha plaza y 
resistir á la tiranía del dicho Cardenal, usada en las personas de 
los príncipes de Conde, Conti , y de su marido el duque de Lon- 
gheviUa, y S. A., acordándose que la Francia ha tantos añosaju- 



I Vincmnes? 



493 

dado ásu8 vasallos que se habían levantado contra S. M. en Es- 
paña, fomentado la rebelión de los de la provincia de Cataluña 
y á la del reino de Portugal, y asistídoles con soldados y diñe* 
ros; en Italia, hecho rebelar el reino de Ñápeles contra sa le- 
gítimo Rey, y socorrido sus vasallos rebeldes con un ejército 
francés, mandado por el duque de Guisa; inducido al duque de 
Módena, pariente de S. M., á hacer la guerra ¿ S. M., y dádole 
soldados y dineros para sitiar la villa de Carmena, y dado pro- 
tección á los turcos, cossarios y bandidos, en sus puertos de 
mar en la Provenza, y lo que es prodigioso, que el Rey Cristia- 
nísimo ha incitado los suedeses herejes á entrar en el Imperio, 
asistídolecon un ejército francés á usurpar tantas villas y tanto 
país, y quitarles la fe católica y plantar en ellas la herejía , y 
ayudádoles á quemar y destruir tantas iglesias en Alemania, 
no habiendo querido S. M. C. jamás hacer lo mismo, mien- 
tras eran herejes rebeldes á su Rey, como se ha visto en la oca- 
sión de la rebelión de la Rochela, y de los que tenian el partido 
huguenote, que era entonces tan pujante , que si S. M. de 
España les hubiera querido socorrer y asistir , era capaz 
de revolver todo el reino de Francia y hacerlo hereje; y S. M. 
y S. A., considerando que no era cosa que pudiese perju- 
dicar á la fe católica, pero que era para ayudar á los dichos 
señores, el duque de Bouillon y vizconde de Toureine, con 
sus adherentes, á resistir á la injusta detención de unos Prín- 
cipes católicos , viendo que con esta ocasión y ayuda de los di- 
chos señores, las armas de S. M. podian entrar en la Francia y 
hacerla sentir la guerra y pedir la paz , resolvió S. A. con el 
Sr. Duque de Lorena y el Sr. Gobernador de las armas, des- 
pués de haberlo avisado á S.. M. , y recibido sobre ello su in- 
tento y voluntad, de dar asistencia y socorro al dicho vizconde de 
Toureine, á su justo intento de querer resistir á la injusta de- 
tención de los dichos Príncipes presos, en la esperanza de por 
ese medio y camino se.podria llegar á una paz entre las 
dos Coronas, que la Francia tanto deseaba y tenia menester. 
Mandó S. M. al Sr. Gobernador de las armas fuese á abo- 
carse con el dicho vizconde de Toureina, entender su intención 



494 

y designio, y ajattar con él, en nombre de S. M. y de S. A., 
el modo y la manera y con qué fuerzas se hallaba , y qué aae- 
guransa pedia dar de que su proceder y trato con 8. M. era 
sincero , y el fundamento que se podia echar sobre su resolu- 
ción y la de la duquesa de LongheyiUa, y de los otros sefiores, 
sus adherentes, de la cual su resolución del yizconde de Tou- 
reina y de la duquesa de Longhe villa, habiendo S. A. Serení* 
sima tenido relación, y como dicho Vizconde habia emprendido 
defender la justa causa de los Príncipes presos, y que á este 
designio habia ya tomado en su seryicio y juntado 2.000 hom- 
bres, y hacia otras levas nuevas para formar un buen cuerpo de 
ejército, pidiendo la asistencia de las armas de S. M., con con- 
dición que por seguridad, de su fidelidad metería en manos y 
poder de S. M. la villa de Estenay, y la duquesa de Longhe- 
villa, por su justo sentimiento de la injuria y afrenta que 
se hacia á su marido en la injusta detención de su persona, 
empeñó su palabra y fe que tendría la cindadela de dicho 
Estenay por el servicio de S. M., y que ambos, el vizconde 
de Toureina y la Duquesa no quitarian las armas hasta tener 
la libertad de los dichos Príncipes y la paz entre las dos Coro- 
nas, en la misma forma que fué la paz de Vervin, S. A. Serení- 
sima determinó, en nombre de S. M., con el Sermo. Sr. Daque 
de Loreña y el Sr. Gobernador de las armas, de juntar con el 
trozo del vizconde de Toureina otro de 6.000 hombres, y de 
darlo en cargo á D. Esteban de Gamarra, con restricción 
que dicho Vizconde seria superior ó igual de este cuerpo de 
ejército junto con el suyo, sólo que las órdenes que dicho 
Vizconde daría deberían ser con comunicación del dicho Don 
Esteban. 

Habiendo S. A. hecho esta disposición de la asistencia de 
gente y dinero, conforme á la orden é intención de S. M., al 
vizconde de Toureina, confiado que sería para su mayor servi- 
cio y abriría camino y medio para venir á la paz , se metió 
S. A., para salir en campaña con el grueso del ejército y á 
deliberar con el Sr. Duque de Lorena y el Sr. Gobernador de 
las armas lo que seria el mayor servicio de S. M. de intentar, 



495 

y mis conveniente en esta coyuntura de esta división y guerra 
civil en tantas partes de la Francia. 

T habiéndolo puesto en deliberación con los dichos señores, 
si sería hacer mayor servicio á S. M. de sitiar y procurar de 
recuperar algunas de las villas y plazas que el enemigo francés 
tiene aun en este país en la provincia de Flandes y la de Artois, 
6 de entrar con el dicho ejército de S. M. en Francia, y de in- 
tentar de ganar plazas y villas á la frontera, y hacer la guerra 
en ella, y con cuál empresa de las dos se conseguiria más presto 
la paz, después de haberlo todo bien considerado y ponderado, y 
hallado que el enemigo francés ha hecho tantos años la guerra 
en este país, y sido menester que haya sustentado su ejército y el 
de S. M. de España, con que la Francia no sentia la guerra, y 
quitádonos los años antecedentes, antes de la llegada de S. A. 
Serenísima en estos Estados con la del Sr. Conde de Fuensal- 
daña, tantas plazas y villas, y que si esta campaña el ejército de 
S. M. intentaba otra vez de recuperar en este país otras plazas 
más, como ha hecho las dichas campañas antecedentes , entra- 
ría también otra vez en este dicho país el ejército francés, 
y sería menester que las dichas dos provincias de Flandes y 
Artoia sustentasen otra vez los dos ejércitos, y este país ven» 
dría á ser arruinado enteramente, S. A. Serenísima, después 
de haber oído el parecer del Sermo. Sr. Duque de Lorena y 
el del Sr. Gobernador de las armas, y enviado á S. M. para 
saber cuál era absolutamente su voluntad y su orden, con- 
cluyó de entrar en Francia á hacer la guerra en ella y obligarla 
á sustentar su ejército y el de S. M., y hacerla sentir la guerra 
y aliviar este país de sus males y miserias, y procurar de ga- 
nar también alguna de sus plazas fronteras, para que en el 
tratado de la paz S. M. tenga que volverles también plazas y 
villas, y conseguir las mismas condiciones de la paz de Yervin, 
que era todo el fin de S. M. y de S. A. 

Teniendo S. A. esta orden y voluntad de S. M., y queriendo 
principiar la campaña con la imploración de la asistencia de 
Dios, se halló en la procesión de Nuestra Señora del Buen Su- 
ceso, que cada año se solemniza en la iglesia de los Padres 



496 

AgnstÍDOS, para rogar á Dios fuese servido de otorgarle su ben- 
dición á las armas de S. M., y darle i él muchos buenos suce- 
sos y muchas victorias. 

Echado este fundamento sobre la imploración de la asis- 
tencia de Dios, mandó S. A. al Sr. Gobernador de las armas 
diese orden de marchar la gente de todas partes hacia la plaza 
de armas que tenia designada en el país de Henau, junto á la 
abadía de Aumont. 

Con este mando de S. A. partió el Sr. Gobernador de las 
armas, el primero^ de Bruselas y llegó á Valencianas, de donde 
llegó á la dicha abadía de Aumont, donde estaba ya el Maes- 
tre de campo general, marqués de Molenguien, disponiendo el 
juntarse al ejército y el pasar la ribera Sambre, para lo cual 
se echaron puentes para pasar la infantería, y hallándose que 
el puente de la Abadía no era suficiente para pasar la artille- 
ría, reconoció un vado por el cual pasó. 

Luego que pasó el ejército la ribera Sambre, se alojó á lo 
largo della, de donde dispuso el Sr. Gobernador de las armas 
la marcha hacia Francia, la vuelta de la Cápela; y S. A. Sere- 
nísima, queriendo seguir luego, partió de Bruselas, á los 25 de 
Mayo: fué primero á la iglesia de Santa Goula á oir misa en la 
capilla del Santísimo Sacramento del Milagro, de donde fué á 
visitar al Sermo. Sr. Duque de Lorena, en su casa, y á las cinco 
de la tarde salió de la villa con infinitas aclamaciones del pue- 
blo y suplicaciones á Dios fuese servido de darle buena cam- 
paña y buenos sucesos en ella. 

Llegó S. A. aquella tarde á Nuestra Señora de Hau, acom- 
pañado del conde de Swartsemberch, su camarero mayor, vuelto 
poco habia de su viajé de España, donde habia recibido mu- 
chas honras y mercedes de S. M.; y acompañaron también á 
S. A. los Gentiles-hombres de su cámara, el conde de Attamus, 
D. Juan de Borja, el conde de Salazar, el marqués de Lede, 
el marqués de Trelon, Capitán de su guardia de los arcberos, 
el marqués Desseaux y el barón de Tramble, sus mayordomos, 
quedando en Bruselas por algunos dias el conde de Isemburque, 
por algunos negocios graves de Estado y de Finanzas. 



497 

« 

Y S. A. llegad el día siguiente á Mons, donde fué hospedado 
del conde de Bucquoy , y el otro día prosiguió su marcha con 
tanta diligencia que á los 27 de Mayo llega á Mabeuge, y de 
allí á Avenas, donde entre estas dos plazas encontró al Sr. Go- 
bernador de las armas con el ejárcito, con el cual marchó, ha- 
biéndose ya incorporado con los 4.000 hombres que el Señor 
Duque de Loreua habia transportado á S. M. con uno de sus me- 
jores Jefes, el barón de Clinchamp, para mandarlos, y también 
el cuerpo de ejército de S. A. de Lorena, á cargo del barón de 
Fauge, su Maestre de campo general! 

Y el vizconde Toureina, á quien ni las amenazas ni los 
ofrecimientos de la reina de Francia ni del cardenal Masariní, 
no habian podido hacer mudar de resolución á quedar cons- 
tante en su Liga y confederación con S. M. y S. A. Serenísima, 
después de haberle llegado las tropas de Alemania y visto las 
que le enviaba S. A. de las de S. M., debajo el mando de Don 
Esteban de Gamarra; habiendo hecho salir de Estenay los fran- 
ceses que habia en la cindadela y la villa, y metido en ella otra 
guarnición, y el marqués de la Mosaye por Gobernador, y en 
tregado la villa á S. A. Serenísima, y metido en ella guarnición 
de soldados de S. M. y el coronel Beer por Gobernador, tomando 
la duquesa de Longuevilla la superioridad de la cindadela, 
dicho vizconde de Toureina, comenzando á mostrar su fide- 
lidad á S. A. y su verdadero ánimo contra el cardenal Masarini, 
fundado en 'causa tan justa de los príncipes de Conde, Conti y 
duque de Longuevilla, injustamente detenidos presos, se metió 
á marchar con mucha diligencia á juntarse con el ejército 
de S. M. 

Con esto, S. A. Serenísima, dejando el cargo y cuidado de 
la defensa de la frontera y de las plazas vecinas á ella al 
conde de Bucquoy, Gobernador del país de Haynau, y al conde 
Garcies, Gobernador del país de Cambray y Cambresis, en- 
tró S. A. con el ejército de S. M. en la Francia, con intento de 
hacerla sentir la guerra y hacerla arrepentir de haber rehusado 
la paz que habia podido conseguir en la campaña precedente. 
Entrando S. A. con el dicho ejército en Francia, se acuarteló 
Tomo LWY. 32 



498 

la primera noche, qae fué la de 26 de Mayo, á Flamengrí, á tiro 
de cañón de la Cápela, donde en la marcha salieron los de la 
Tilla á escaramuzar; pero fueron rechazados, y el marqués de 
Molenguien reconoció las avenidas y metió las guardias necesa- 
rias para que no inquietasen de noche el ejército, con orden del 
Sr. Gobernador de las armas que ningún soldado pasase de las 
centinelas. 

El dia siguiente llegó S. A. con el ejército á Martiní, donde 
fueron desarmados los villanos, sin en alguna manera tratarlos 
mal, conforme S. A. habia mandado. De allí dispuso el Sr. Go- 
bernador de las armas la marcha hacia Rumiguies, donde tam- 
bién se les quitaron las armas, y de allí volvió por dicho Mar- 
tiní á NeufmaisoD, donde estuvo S. A. hecho alto para darse la 
mano con el vizconde de Toureina y D. Esteban de Gamarra. 

En la cual marcha, el vizconde de Toureina y D. Esteban 
de Gamarra, teniendo aviso que el marque de La Ferté habia 
enviado el regimiento de Masarini á Mouson, y que los de 
aquella villa, no habiéndolos querido dejar entrar, habia sido 
obligado á quedar de noche en el burgo, resolvieron de ir á 
acometerlo, marchando hacía allá, con tal diligencia, que lle- 
garon al apuntar del dia cerca del dicho Mouson; y aunque lo 
hallaron alojado en una pequeña isla y fortiñcado, lo acometie- 
ron con tal valor, que en una media hora el puesto fué forzado, 
y el dicho regimiento enteramente batido y deshecho, que- 
dando 130 muertos en la plaza y 80 heridos. 

Y viendo que dicho vizconde de Toureina no venia, mandó 
al Sr. Gobernador de las armas expugnar el castillo de Irson, 
con el cual mando, se le dio vista en 30 de Mayo, y el marqués 
de Molenguien ordenó al Sargento mayor de batalla, Juan de 
Liponti, que con su brigada, con la cual venia marchando 
aquel dia de vanguardia, se arrimase á la dicha plaza, mar- 
chando el resto del ejército á acuartelarse á Neufmaison. 

El marqués de Molenguien fué á reconocer por qué parte 
se habia de reconocer, por qué parte se habia de atacar, y ha- 
biéndolo designado al dicho de Liponti, ordenó se avanzasen 
dos medios cañones, para que con mayor brevedad se ejecutase 



499 

y no se deta viera el ejército demasiado tiempo en eeperar el 
suceso. El Grobernador quiso opiñatarse en defender la plaza, 
matando mucha gente de S. M., y entre ella fué herido de un 
mosquetazo el Maestre de campo D. Jusepe Guaseo, de la cual 
herida murió poco después, con mucho sentimiento de todo el 
ejército de la pérdida de este caballero; pero dicho General de 
batalla la atacó con tanto valor, que el dia siguiente se rindió, 
á composición que saliesen los soldados sin armas, dándoles su 
bagaje, cuya magnanimidad de S. A. no era para ir escandali- 
zando el país; y S. A., por su misma piedad, mandó prohibir en 
todo el ejército el quemar y saquear y el violar mujeres, sopeña 
de la vida; y como cuatro soldados^ después de publicado el 
bando pegaron fuego á una casa, el Sr. Gobernador de las armas 
les mandó echar suerte, para que uno, con su muerte, ■ pagase 
por los otros; y el sobre el cual cayó fué arcabuceado á la cara 
de todo el ejército, el cual ejemplo causó tan buena órden^ que 
todas las iglesias , castillos y casas que tenian salvaguardias 
fueron preservadas del saqueo y fue^o. 

T mandó S. A. al Sr. Gobernador de las armas diese orden 
de minar el castillo de Irson y hacerlo volar, para librar toda 
aquella frontera de las correrías del enemigo y de las contribu- 
ciones que esta plaza hacia pagar. 

Y mientras S. A. estaba en dicho cuartel de Neufmaison^ 
llegó, en 3 de Junio^ el cuerpo de ejército del vizconde de Tou- 
reina y de D. Esteban de Gamarra á incorporarse con el ejército 
de S. M., habiendo tardado tanto á juntarse, por cuanto no 
pudo pasar á darse la mano más presto, conforme estaba ajus- 
tado, por causa de oponerse los enemigos á querer estorbarle el 
juntarse. 

Salió el Sr. Conde de Fuensaldaña á encontrar el vizconde 
de Toureina y le trujo al cuartel de S. A., que estaba todavía 
acuartelado en dicho Neufmaison , donde recibió el dicho Viz- 
conde con mucha benignidad á él y á todos los caballeros fran- 
ceses que venian con él. 

Estando así incorporado también con el ejército de S. M. el 
cuerpo de ejército del vizconde de Toureina y de D. Esteban 



500 

de Oamarra, resolvió S. A., con el dicho Gobernador de las armas 
y el dicho vizconde de Toureina, de entrar más adentro en la 
Francia, mandando al dicho Sr. Gobernador de las armas dar 
las órdenes para la marcha, y de enderezarla la vuelta de Guisa. 

Estando S. A. Serenísima aún en el dicho cuartel de Nenf- 
maison, cayó malo, y luego los médicos le persuadieron á que 
saliesen de aquel cuartel, donde estaba muy mal acomodado en 
casa de un villano, el cual aviso de los módicos siguiendo, 
aunque de mala gana, porque no queria apartarse de su ejército, 
partió con toda su corte y 2.000 caballos para su escolta, y se 
fué á Avenas^ y de allí, por consejo de los mismos médicos, se 
hizo transportar á Mons^ para de allí poder más cómodamente 
remediar á su indisposición. 

El conde de Bucquoy tuvo la honra y dicha de hospedar- á 
S. A. en su casa, donde fué muy bien servido y regalado, que 
hallándose algo mejor, queriendo estar más vecino á su ejér- 
cito, se hizo llevar á Valencianas. 

Entretanto, el Sr. Gobernador de las armas, metiendo en 
ejecución lo que S. A. le habia dejado encargado, prosiguiendo 
su marcha en Francia, llegó en 4 de Junio con todo el ejército 
junto á Estrein Aupont. 

El día siguiente S. A. se acuarteló á la vista de Guisa, á 
tiro de cañón de la villa, esperando un convoy general que 
venia al campo, al cual salió á recibir el caballero de Villanueva 
con la caballería, y el Sargento general de batalla, D. Fer- 
nando Solís, con su brigada, todo á orden de D. Fernando; 
el cual convoy, habiendo sido reconocido del enemigo desde 
la villa, echó 1.500 caballos fuera con alguna infantería para 
romperlo. 

Lo que viendo D. Fernando Solís, marchó con tan buena or- 
den con la gente que llevaba y dos mausfeltas que se habían 
avanzado, se opuso á los enemigos, y el marqués de Molen- 
guien, no habiéndose descuidado con tener otra más caballería 
pronta para lo que podía sobrevenir, ordenó á D. Luis Cayro, Co- 
misario general, que con sus tropas pasase la ribera Oyse y to- 
case arma al enemigo por aquella parte; y el enemigo, visto la 



501 

resolución de la caballería é infantería de S. M., se mejoró con 
SUS tropas más cerca de la vílla^ dando lugar á que el convoy 
entrase en el campo. 

Y habiendo pasado todo, el Tenientede Maestre de campo ge- 
neral, Mateo de Torres, al cual el Sr. Gobernador de las armas 
había mandado asistiese cerca de la persona del Maestre de 
campo general, marqués de Molenguicn, toda la campaña, fué 
enviado del dicho Marqués á llevar orden al dicho D. Fernando 
Solís se retirase con toda la gente. 

Con la cual orden, dicho D. Fernando tomó un bosque con 
su infantería y algunos caminos hondos, emboscándose en ellos 
á dar lugar á que la caballería se retirase primero, dejando sólo 
dos gruesos al albergue de la infantería, para que el enemigo 
no juzgase que habia confusión en la retirada, lo que dicho Don 
Fernando hizo con tan buena disposición , que aunque el ene- 
migo estaba á su vista, la hizo sin perder ninguno. 

T habiendo entrado este convoy en el campo, mandó el Señor 
Gobernador de las armas marchar el ejército adelante, y se fué 
á acuartelar á Cresi, y de Cresi se. fué á acuartelar á Leden, 
cerca de San Quintin. 

El mismo dia, 10 de Junio, llegó el marqués Sf róndate, Ge- 
neral de la artillería, con su cuerpo de ejército, y el Sr. Gober- 
nador de las armas le ordenó fuese á sitiar la fortaleza de Chas- 
telet, y mandó S. E. á D. Fernando Solís fuese á incorporarse 
con si\ brigada con dicho marqués Sfrondato , y obedeciese á 
sus órdenes, quedando entretanto el Sr. Gobernador de las ar- 
mas á la vista del dicho San Quintin. 

Con esta orden del Sr. Gobernador de las armas, el mar- 
qués Sfrondato llegó á tomar los puestos de dicho Chastelet, sin 
poner tiempo en hacer línea de circunvalación, acometió la 
baja villa y se apoderó della con todas las fortificaciones de 
afuera; luego abrió trinchera é hizo sus aprochas con tal vigor, 
que á los 11 de Junio alojó al pié de la muralla interior. 

Luego mandó comenzar la mina, en la cual hizo trabajar con 
tal diligencia, que estando aparejado para hacerla volar, y su 
infantería para ir al asalto, los enemigos, viendo los batallones 



602 

en marcha para sabir á la brecha, y la resolución con la cual 
venían, á los 13 de Junio, por la tarde, hicieron llamada para 
capitular, y concediéndoles el Marqués las condiciones que pe- 
dían, rindieron la plaza, y salieron, en 15 de Junio, alas nueve 
de la mañana, con armas y bagaje, en número de 350 soldados j 
otros tantos villanos con armas, sin los heridos y enfermos. 

Así que en el tiempo de cuatro dias, el marqués Sfirondato, 
con su valor acostumbrado y experiencia á expugnar plazas, 
expugnó ésta, la cual se estimaba una de las más fuertes é im- 
portantes de la frontera, y su expugnación fué tanto más esti- 
mada, que, pasado algunos años, cuando la sitiaron los enemí* 
gos, que emplearon seis semanas de tiempo en ganarla, y más 
de 3.000 de los enemigos quedaron muertos durante el sitío, y 
en el ataque de una sola tenacilla que se habia hecho mientras 
estaba en poder de S. M., 1.200. Lo que D. Juan de la Torre, 
Capitán español que la defendía entonces, rindió tan difícil á los 
franceses, fué tan fácil al valor del dicho Marqués. 

Mientras el Sr. Gobernador de las armas hacia expugnar 
esta fortaleza de Chastelet, la cual importaba tanto de ganar, 
por cuanto cubría Cambray y abría camino á otros mayores de- 
signios, enviaba S. E. mucha caballería á hacer incursiones en la 
Francia, D. Antonio de la Cueva que la gobernaba, nombrando 
amenudo tropas, y cuando unas volvían mandaba ir otras, las 
cuales traían cada día mucho botín y muchos prisioneros. 

* El Sermo. Sr. Duque de Lorena, demás de los 4.000 hom- 
bres dados á S. M. para incorporarlos con su ejército con el 
barón de Clinchamp para mandarlos, y el cuerpo de ejército 
que habia mandado juntar 'con dicho ejército de S. M. con el 
barón de Fauge, á cuyo cargo estaban, habiendo formado un^ 
tercer cuerpo de ejército de 5.000 hombres, lo dio en cargo al 
conde Lígnevillc, mandándole de entrar en la Lorena alemana, 
y de procurar de recuperar algunas plazas que ocupaban los 
franceses y volverlas á su legítimo Príncipe. 

Con la cual orden de S. A. de Lorena, dicho conde de Li- 
gnevílle , habiendo dichosamente entrado en la Lorena , puso 
luego sitio á la villa de Walderfanghen , la cual, habiendo to- 



503 

mado en pocos días , metió también sitio y ganó las villas y 
plazas deCilperieq, Sant Avan, Bonley y Becquingen, qui- 
tándolas del poder de los franceses que las habian algunos años 
injustamente ocupado, y habiendo en todas ellas metido buena 
guarnición , marchó más adentro en la Lorena á expugnar otras 
plazas más. 

La reina de Francia tuYO estas dos ms^las nuevas en un 
tiempo, la de haber el ejército de S. M. entrado en la Francia 
con la pérdida de la fortaleza de Chastelet, y la de haber el ejér- 
cito del Sr. Duque de Lorena entrado en la Lorena y apode- 
rádose de tantas villas y plazas. 

Habiéndose el Sr. Gobernador de las armas apoderado de la 
fortaleza de Chastelet, y metido en ella de guarnición el tercio 
del conde de Falais con su Sargento mayor Botembourch, Go- 
bernador de la plaza, y muchas municiones y víveres, se movió 
su ejército del paraje de dicho San Quintín , y mandó marchar 
hacia la vuelta de Guisa; y á los 16 de Junio llegó el ejército 
de S. M. á dar vista á la dicha plaza y á tomar los puestos, 
donde se acuarteló á tiro de mosquete con la caballería é infan- 
tería, hasta que hubiese llegado el marqués Sfrondato de la otra 
parte de la ribera. 

Luego el Sr. Gobernador de las armas fué con el marqués 
de Molenguien y el marqués Sfrondato á reconocer la plaza , la 
cual vieron que era muy difícil á sitiar por su situación, siendo 
la villa separada en dos con la ribera Oise , que pasa por el 
medio, teniendo la muralla interior cuatro baluartes y una 
torre muy alta en medio de la villa, que descubría todo alrede- 
dor; la muralla muy gruesa, y contraminas á todas partes, 
con muy buenas fortificaciones de afuera que el Gobernador de 
la plaza, Bridedien, h'abia mandado hacer, que eran un grande 
hornabeque á la parte de Riblemont, y una medtá luna de la 
parte de Chantereine; su contraescarpa y estrada encubierta 
con sus palizadas, con 2.000 hombres para defenderla, de 
naciones, poloneses, franceses y esguízaros, y más de 1.200 
burgueses y villanos con armas. 

No obstante todas estas dificultadas que se presentaron al 



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Sr. Gobernador de las armas, confiado que el Talor de los «oí- 
dados de S. M. las superarían y harían los mismos efectos como 
habían hecho en la expugnación de Chastelet, mandó proceder 
adelante el sitio, ordenando á cada uno su cuartel y puesto en 
esta manera : el Sr. Gobernador de las armas ocupó desde el 
molino hacía la mano izquierda de la Tilla, cuartel de la corte; 
al vizconde de Tourcina, con D. Esteban de Gamarra, fué or- 
denado su puesto y cuartel desde la punta del bosque hasta pe- 
gado á la ribera, á la cual se avanzaron luego las barcas para 
hacer puente y darse la mano con el marqués Sfrondato por 
aquella parte ; sobre el costado izquierdo del vizconde de Tou- 
reína estaba la brigada de Juan de Lipontí, con el regimiento 
de caballería del duque de Wirtemberch , que gobernaba este 
cuartel; seguía la brigada del Sargento general de batalla, Don 
Baltasar Mercader, y luego la de D. Fernando Solís; cada ana 
con algunos gruesos de caballería. 

T para que el terreno se viniese á ocupar todo hasta la ribe- 
ra, donde estaba el puente de barcas que se comunicaba y daba 
la mano con el marqués Sfrondato, estaban los batallones, mez- 
clados los de la infantería con la caballería , á distancia capaz 
para poder entrar y salir á las armas que los enemigos les po- 
dían tocar, tanto de la campaña como de la villa; y las tropas 
del Sr. Duque de Lorena ocupaban toda la campaña que hay 
desde donde tenian el puente el vizconde de Toureína y Don 
Esteban de Gamarra hasta donde estaba el Sr. Gobernador de 
las armas, dicho cuartel de la corte. 

Estando así ordenados los puestos y cuarteles , se comenzó 
á levantar la línea de comunicación, trabajando todas las na- 
ciones, así de infantería como de caballería, admirablemente, 
para que este suceso viniese á tener el fin que se deseaba. 

Después de haberse levantado la línea, mandó el Sr. Crober- 
nador de las armas abrir trinchea, hacer las aprochas y co- 
menzará hacer los ataques, designando á cada nación su ataque. 

El marqués de Molenguien fué á reconocer el ataque que 
habían de hacer los españoles y el de las otras naciones, y otro 
ataque llevaba el barón de Fauge con sus loreneses , y otro 



505 

el vizcondcde Toareíua con D. Esteban de Gamarra, á la mano 
izquierda de la Tilla, y el marqués Sfrondato atacó por el burgo, 
aunque habia grande dificultad en hacerlo, por cuanto estaba 
la ribera de por medio, el cual burgo el Gobernador de la 
plaza hizo quemar para señorear más bien y ver quién se le 
arrimaba por aquella parte. 

Con esta reparación, á los 21 de Junio , á la noche , se co- 
menzó á atacar por todas partes y á hacer plazas de armas; 
D. Baltasar Mercader hizo su plaza de armas hacia la cinda- 
dela; Juan de Liponti, con los italianos, alemanes y valones, á 
la estrada encubierta; el vizconde de Toureina con D. Esteban 
de Gamarra al hornabeque. Luego se comenzaron á hacer las 
baterías y á poner las piezas. 

El Sr. Gobernador de las armas y el marqués de Molen- 
guien hicieron su habitación de noche en las plazas de armas 
y sobre el cordón, corriendo de una parte á otra, teniendo la 
gente prevenida por lo que pudiese acaescer, por nuevas que 
tenían que los enemigos se juntaban para intentar de socorrer 
la plaza. 

A los 26 de Junio comenzó á jugar la artillería de las bate- 
rías, y se empezó á batir la plaza, de las cuales, el primer efecto 
que hizo fué que el General della, el marqués Sfrondato, hizo 
derribar la sobredicha torre que habia en medio de la villa, y 
los sitiados no se descuidaban en sus defensas; por esto, el 
Sr. Gobernador de las armas, con su acostumbrado valor y pru- 
dencia, no dejaba de procurar por todos modos y caminos el 
divertir á los enemigos, mandando hacer otro ataque por el 
burgo con la gente que el marqués Sfrondato tenia á su cargo. 

Y S. A., que se hallaba aun con poca salud en Valencianas, 
que deseaba tanto la expugnación de esta plaza, no dejaba de 
cuidar de remitir los convoyes, y ofreciéndose grandísimas di- 
ficultades en traer víveres al campo, por estar los tiempos tan 
de agua y los caminos tan condenados, mandó que los mismos 
carros de su tren y bagaje fuesen con los carros de S. M. á 
cargar en Avenas víveres y provisiones y llevarlos al campo, 
y el conde de Garcies, gobernador de Cambray y Cambre- 



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sis, iba aBÍstíendo y enviando partidas que divirtiesen los ene-t 
migos, las cuales les hacían mucho daño y les quitaban el enviar 
tropas por los caminos donde la gente de S. M. habia de pasar 
con bastimentos y otras cosas necesarias al dicho sitio. 

Entretanto se iba continuando el suceso del sitio^ y para 
que más se lograse, mandó el Sr. Gobernador de las armas al 
marqués de Bentiuoglio, que con 200 italianos , 100 españoles, 
100 alemanes y otros tantos valones, todo á su cargo, se arri- 
mase con dos petardos á la puerta de la villa y procurase de 
derribarla y de entrar, que al mismo tiempo el marqués de 
Sfrondato so daría la mano con él, y entrados, se fortificasen 
en las bocascalles della á lo más vecino de la cindadela que 
pudiesen. 

Marchó á ejecutar la orden dicho marqués de Bentiuoglio, 
llevando los dos españoles con dos Capitanes de vanguar- 
dia con los petarderos, siguiéndole las demás naciones, y lle- 
gando á la ejecución, obró tan valerosamente, que aunque loa 
enemigos le tiraban gran cantidad de granadas y otros artifi- 
cios de fuego que le ofendían mucho, no dejó de consegtiir la 
empresa, avanzándose con tanto valor, que aunque el enemiga 
le cargaba, se hizo abertura, entró dentro de la villa é hizo en- 
trar la caballería, con la cual estaba de guardia el capitán 
D. Jusepe de la Ratigui, y obligó al enemigo á retirarse en la 
cindadela; luego fué á abrir la puerta y á dar calor para que 
entrase el marqués de Sfrondato; dio la disposición para fortifi- 
carse contra la ciudadela. 

Y quedándose el marqués de Sfrondato con la infiíntería 
alemana y valona en la dicha villa, y el marqués Bentiuoglio 
volvió con sus españoles é italianos al cordón, agradeciéndole 
el Sr. Gobernador de las armas el haber conseguido con tanto 
valor esta empresa, aunque dejó en el combate muertos dos 
Capitanes y otros dos heridos, el capitán Guarino y otro, con 
número de soldados. 

Ganada la villa y sustentádola el marqués Sfrondato 
contra los de la ciudadela, mandó el Sr. Grobernador de las 
armas de atacar con todo vigor la ciudadela y comenzar á mi- 



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nar para hacer volar la muralla ^ hacer brecha y dar asalto. 

Y como la muralla era toda roca viva y terrácea^ el vizconde 
de Toureina^ dudando del efecto de la mina de bu ataque, quiso 
ir á visitarla, mandando al barón de Clinchamp que estaba con 
sus tropas incorporado en el cuartel del dicho Vizconde, y acom- 
pañándole, considerando y juzgando de la dicha mina, recibió 
nn mosquetazo en el brazo derecho que le rompió el hueso, y 
fué así herido llevado á su cuartel con gran peligro de perder la 
vida, habiendo sido herido al pié de la contraescarpa -de la mu- 
ralla, de la cual tiraron más de mil mosquetazos á él y al Vizcon- 
de, sin que otro fuese herido que dicho Barón, habiendo otros 
muchos qué le seguian. A la fin se hizo una mina real, y las opi- 
niones de los consejeros é ingenieros era que volaria la mitad 
de la muralla, por cuanto la hacian quince pies dentro del 
montOj y habian topado una cantinilla que les podria servir; y 
estaba nombrado el General de batalla, D. Baltasar Mercader, 
con 1.500 infantes de todas naciones para ir al asalto; pero no 
sólo no voló la mitad de la muralla, pero no levantó una piedra. 

Visto esta imposibilidad de ganar la cindadela con volar mi- 
nas, hacer brecha, y menos con artillería, por ser la muralla de 
la dicha calidad, tomó resolución de atacar la estrada encu- 
bierta de la dicha cindadela, y se apoderó della; pero duró poco, 
porque el enemigo, como de noche habia llovido mucho y que 
era de tal calidad que los soldados de S. M. no se pudieron 
fortificar antes que fuese de dia, los enemigos hicieron una 
salida y obligaron á los do S. M. á desampararla, sin que des- 
pués se pudiese volver á recuperar. 

T en efecto, el ejército francés, con los generales Pralín, 
Villequiere y Hocquincourt, de 12 á 13.000 hombres, llegó 
á dar vista al campo acercándose á los cuarteles ; pero viendo 
la buena disposición que habia en todos, no